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Deseando a una ESTRELLA - FLOZMIN

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Mensaje por Sun Sun el Mar Mayo 08, 2018 6:25 am


Bueno, después de escribir el último de los momentos (Todos los momentos que no fueron) me quedé pensando, que como algunos de ustedes, yo tampoco me sentía conforme con lo que sucedió en esta parte de la historia. Esta es mi versión de la historia, como creo que debería ser. Sin tanta negación por parte de Flor a su transición y con una segunda tercera en discordia. Una chica que le ayudará a entenderse un poco mejor y que pusiera a nerviosa a Jaz.

Este fic constará de varios capítulos. Posiblemente 13 (algún día les contaré porque) y aunque tiene su parte dramática-romántica, tendrá también comedia, ya que Estrelladas en el baño tuvo/tiene muy buenos comentarios sobre su contenido cómico. Veremos cómo me sale este mix.

La novela Las Estrellas, ni sus personajes, ni sus locaciones, ni nada de esa maravilla de historia me pertenece. Si me pertenecieran: 1) No sería un éxito; 2) Las hermanas habrían estado presentes en la casamiento y Miranda habría cantado Anda ve, cuéntale (versión vals) XD






Algo que dije (Something I Said
)



Flor estaba sentada en medio de una plaza. Que plaza daba igual, había llegado hasta ella por fuerza de la necesidad de alejarse de su hotel, de su cocina, de su ruina. Maldito el momento en que había decidido decirle todo a Jaz. ¿Por qué había tenido que decirle todo a Jaz? ¿Por qué se había quedado a escuchar esa respuesta tan dura? Tan traumática. A ella la habían rechazado otras veces, pero el dolor de este rechazo no tenía comparación con nada que había vivido.

Su tourette estaba fuera de control. Cuando Jazmín le dijo que necesitaba "ver lo que le pasaba" no se tomó el tiempo de pensar en nada. Salió de la cocina y del hotel como alma que lleva el diablo. Desencajada, dolida. Evitó a Miranda y a Virginia, a todos los que se cruzaron en su camino, ya sea para socorrerla como para molestarla. Camino fuera sin mirar atrás. Sin devolver todas las miradas de más que le obsequió el recorrido. Todos los ojos desubicados y los susurros por ver a esa chica que, con lágrimas rodando por sus mejillas, puteaba y se agitaba sin cesar.

Se sentó porque ese banco de plaza se cruzó en su camino. Por eso, nada más. Se sentó para comerse más todavía la cabeza con el desprecio de Jazmin.

-¡Pasacalle! ¡PASACALLE...LLE...! ¡BOLUDA! – Exclamó mientras movía involuntariamente su hombro y los dedos de la mano derecha - ¡NYA! ¡AYYYYYY, BASTA FLOR! – se gritó con fuerza y rompió en llanto, mientras se daba golpes con la mano abierta en el pecho.

Habría continuado hasta lastimarse, pero un pañuelo con olor rico apareció en escena de la nada. El perfume que emanaba de la tela fue lo primero que sintió y, a pesar de estar prevenida, Flor dio un salto hacia atrás de la sorpresa al ver el trozo de tela frente a ella. Pero la pudo la curiosidad y siguió el recorrido desde el pañuelo hasta la chica que lo sostenía. Le esperaba otra sorpresa. Una sonrisa tranquila y bonita. Neutral. El cabello castaño oscuro y los dientes perfectos. Bonita, en verdad muy guapa. La joven movió la mano indicándole con los ojos que tomará el pañuelo. A Flor ese gesto le pareció una antigüedad, algo propio de las películas de época.

-¡Raba del siglo 19! – soltó mientras se daba otro golpe en el pecho - ¡Hm! ¡Perdón!

-No pasa nada – la dueña del pañuelo tenía voz también y era una de esas voces muy serenas – Más bien, soy una raba del siglo 20 – con media sonrisa agregó – dale, agárralo – insistió.

-¡Pe...sada! – pero, a pesar de que el tourette la había sentenciado, Flor le dio una oportunidad y tomó el pañuelo secándose los ojos.

La chica se sentó a su lado. A Flor le impresionaba esa seguridad que parecía emanar de ella y la serenidad con la que parecía manejar sus insultos y espasmos – No sé qué puede ser tan grave, pero te estás perdiendo un día precioso – dijo mirando el cielo y respirando profundo – se respira aire fresco y hay un sol hermoso.

-¡Metete el aura zen en el ano! – Flor se agarró la cabeza - ¡Perdón! ¡Perdón! – trato de disculparse.

-Tranquila – la chica le quitó importancia con un gesto – yo soy una metida serial, no me tomes en cuenta – el silencio de Flor la hizo ponerse de pie – mejor te dejo sola, ¿sí? – la hermana Estrella quiso devolverle el pañuelo, pero la chica lo rechazó con un gesto de su mano – no, no, quédatelo, si sentís que querés volver a golpearte el pecho podes retorcerlo con las dos manos – explicó moviendo las suyas – así no te lastimas...

-¡Sebastián sexy! – exclamó Flor recordando a su antiguo terapeuta.

-¿Quién es Sebastián? – preguntó su acompañante.

-Mi psicólogo... bueno – por alguna razón Flor se sintió movida a aclarar – mi ex psicólogo – y mirando a la chica preguntó - ¿vos sos psicóloga también? – eso explicaría porque se comportaba con tanta calma.

-No ¡qué va!, tengo un doctorado, pero en nada relacionado a la psicología ni parecidos – respondió la chica – lo sé por mi hermano, él también tiene tourette.

Eso lo explicaba todo – ah... mira vos – Flor por un momento se olvidó de su pena.

-Igual hace un tiempo que está mejor, va a terapia, lo extraño – confeso la chica – vive en San Juan hace un tiempo.

-¿San Juan la provincia? – se interesó la hermana Estrella.

-San Juan, la provincia y la ciudad – dijo la chica que volvió a sentarse a su lado – pero sabes, sólo vi a mi hermano Mauri ponerse así una vez y fue porque una chica no le daba bola – hizo una pausa y mirando a Flor de reojo agregó – me pregunto qué chico o chica te puso así a vos...

-¿Chica? ¡HM! – Flor chasqueó los dedos y movió el hombro - ¿qué te hace pensar que fue una chica?

La joven se río – bueno, si me preguntan a mi diría que fue una chica – hizo una mueca de disculpa – no te conozco, pero pensé que si tenía suerte quizás fuera una chica... me disculpo si te puse nerviosa con la tontería...

Flor volvió a chasquear los dedos - ¡Nya! – respiró profundo y soltó todo el aire – Jazmín, se llama Jazmín.

-¿Y qué hizo Jazmín para ponerte así?

Flor hizo una mueca de desagrado - ¿por qué le contaría a una desconocida lo que pasa con ella?

La chica se cuadró de hombros – no sé, a veces es más fácil contárselo a una desconocida que a alguien que conoces.

-Supongo... - reconoció la Estrella – supongo que es verdad – resopló y retorció el pañuelo ganándose una sonrisa de la chica que estaba sentada a su lado – más que hacer algo, Jaz no hizo nada, no respondió de la manera que yo esperaba a algo que dije...

-¿Qué dijiste?

-Que estaba enamorada de ella – la voz de Flor se quebró y comenzó a llorar de nuevo.

-¡EY! ¡Ey! – una mano cálida le hizo una caricia suave en la espalda – esa chica debe ser tonta para dejar pasar a alguien que es tan valiente como para jugarse así.

-¡Es que no es tonta! ¡Por eso no me elige a mí y la elige a ella! – Flor hizo un amague de volver a golpearse, pero unas manos la detuvieron con delicadeza.

-El pañuelo – le recordó su compañera – y si esa chica no puede ver lo especial que sos es porque debe estar mal de la cabeza.

Flor hizo un gesto de negación con la mano – No, Jaz es la persona más centrada y autentica que conozco, no es tonta ni está mal de la cabeza.

La chica sonrió – bueno, bueno, sigo pensando que se pierde a alguien especial...

-Pero si apenas me conoces – retrucó Florencia – lo decís porque te doy lastima.

La chica meneó la cabeza – a mí no me dan lastima las personas auténticas, me dan lastima las personas que no saben vivir y ser feliz – y miró a los ojos a Flor – se me da bastante bien leer a las personas y vos pareces muy transparente para no ser especial.

Flor se limpió las lágrimas con el pañuelo que le habían dado - ¿qué? ¿tenes un doctorado en videncia?

La chica se río en voz alta – no, solamente tengo un doctorado en Economía y mucha intuición.

-¿Economía? – de repente a Flor aparcó lo de Jaz para hacer una mueca de escepticismo.

-Si, bueno, soy un bicho raro – se disculpó la mujer a su lado – de lo que no hay.

Florencia Estrella sonrió - ¿y cómo se llama el bicho raro, si se puede saber?

-Inés... - le tendió una mano – Inés Bicho Raro Saenz.

Flor se la estrecho – Florencia... Florencia Estrella.

-Oh, una estrella se ha cruzado en mi camino – Inés se llevó una mano al pecho – tiene que ser una buena señal – le guiñó un ojo.

-No creo – Florencia sonreía por primera vez desde que se conocieron en esa plaza que no conocía –, pero después me contas que tal te va.

-Mm... para eso vamos a tener que conocernos más – dijo la castaña – te propongo algo...

-¡Entregar la FELPA! – soltó Flor y de inmediato si disculpo - ¡Perdón! ¡Perdón!

Inés solo sonrió – estaba pensando en que crucemos la calle y vayamos por una café... o quizás una birra... y pasemos el rato hablando de cualquier cosa o de las que importan.

Y Flor aceptó con una inclinación. Mientras caminaban hacia el bar, recordó algo que su nueva desconocida le dijo antes - ¿Por qué dijiste que sería una suerte que dijera que era por una chica?

Inés carraspeó – para explicar eso necesitaría una ronda de tequila.

-¿Me hace falta estar borracha para entenderlo? – preguntó Flor.

-No, a mí me hace falta estar borracha para explicarlo – le respondió la chica y luego meneó la cabeza – va, algún día lo entenderás, estoy segura. Y sin más, ambas siguieron camino al bar, donde pasarían unas cuantas horas más.



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Ya me dirán que les parece ;)

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Mensaje por sachiko_virtual el Miér Mayo 09, 2018 7:25 pm
Órale XD muy bien, cuando Vi esa parte en el vídeo me quedo con cara de wtf! Por qué no le dijo que sí? Jajaja no me lo podía creer XD se complicaron demasiado XD y Helena ni estaba tan bonita XD en fin, parece muy interesante. 


Me encantó la flor de tu historia XD es igualita al de la pantalla XD aunque esa frase de "entregar la felpa XD" nunca la he usado ni la había escuchado hasta ahora XD pero ya me imagino que podría ser jajaja


Serán más que bienvenidas las partes cómicas * - * aunque ya con los comentarios de Flor me siento más que bien servida XD


Estaré esperando ansiosa los próximos capítulos :)


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Mensaje por Sun Sun el Jue Mayo 10, 2018 2:51 am

Harta (Fed Up)

Flor entraba al hotel horas más tardes. Ni siquiera se había percatado de lo tarde que era, en realidad. Ni de todas las llamadas pérdidas de Vir y Miru. De hecho, ni siquiera las vio caminar ansiosamente hacía ella cuando cruzó la puerta principal. Estaba distraída repasando los tres consejos de su nueva amiga:

1) No te arrepientas de sentir lo que sentís, ni de decirlo.

2) Es bueno nadar contra la corriente, pero hay que saber cuándo dejarse llevar.

3) Está bien ser buena persona, pero no tanto cómo para que te pisoteen.

Con sus dedos, se marcó las 3 máximas mentalmente, así que cuando levanto la vista de su mano casi cae redonda de la impresión al ver a Vir a menos de 5 centímetros.

-¡BOLUDA! – Virginia dio un grito, pero la abrazo – FLOR, sos boluda, ¿cómo no me atendes las llamadas?

-¿Estás bien? – le preguntó su hermana menor – te fuiste tan rápido que me re preocupé.

-¡Vulveras controladoras! Perdón, perdón –aseguró – se me paso la hora.

-Pero ¿dónde estabas boluda? – quiso saber Virginia.

Entonces, Flor recién notó la presencia de las dos chicas. Allí paradas, a la expectativa, estaban Jaz y Elena. Pensó en salir corriendo, pero se recordó a si misma que no debía arrepentirse de haber sido sincera con la cocinera.

-Estaba... estaba... - titubeó un momento para poder explicar dónde y con quién estaba pasando el rato, era raro por donde se lo mirará – estaba con una amiga ¡HM!

-¿Con qué amiga? – preguntó Miranda.

En ese momento, sus voces se apagaron porque Flor estaba interesada en escuchar la conversación de las otras dos mujeres presentes.

-Bueno, ya ves que está bien – Elena suspiró sin disimular su exasperación - ¿podemos irnos a cenar, Jaz?

Jazmín bufó con molestia - ¿podes dejar de presionarme? Ya te dije que necesito hablar con Flor un segundo – y le señaló la puerta – si tanto apuro tenes, podes irte por donde viniste.

-Dijimos que cenaríamos juntas así que te espero – sentenció la rubia.

-Bueno, entonces no me presiones más y espérame– Jazmin se concentró en Flor y sus hermanas nuevamente y Flor trato de simular no estar oyendo nada.

-¡Florencia! – insistió por tercera vez Miranda - ¿qué amiga?

-¿Eh? Ah... una amiga... no la conoces – dijo simplemente.

-Yo conozco a todas tus amigas, Florencia – aclaró Virginia - ¿quién era?

Flor suspiró – es una chica que conocí hoy, en la plaza, estaba ¡MUY FUERTE! – dijo sin controlar sus tics, pero hizo una pausa y con un movimiento de hombros agregó – digo que yo estaba un poco mal y ella me contuvo – de reojo, pudo ver como Jaz fruncía el ceño, pero trato de no prestarle atención.

Virginia la observó – si estabas mal podrías haberme buscado, lo hablábamos boluda...

-Hay cosas que a veces es mejor hablarlas con desconocidos que con la gente que conoces más – aseguró Flor parafraseando a Inés.

-Ah bueno – ni a Miranda ni a Virginia les gusto la respuesta, pero la rubia quiso saber más - ¿y quién es esta chica?

-Inés ¡Cosita sabrosa! ¡NYA! ¡AY! – se quejó de su imposibilidad de reprimirse y pudo ver el guiñó de interés de Miranda - se llama Inés y es muy buena persona, me hizo bien encontrármela, hablamos mucho...

Miru, ni lerda ni perezosa preguntó - ¿y esta Ines qué onda?

Flor sonrió de medio lado – nada, la mejor – y entonces con una sonrisa de medio lado agregó - ¿podes creer que su hermano tiene tourette también?

-¡Que casualidad! – las palabras no venían de Vir ni de Miru, sino de Jaz.

-Si una hermosa casualidad, que me hizo muy bien, mínimo fue lo mejor del día – cerró Flor y mirando a sus hermanas apuntó – estoy cansadísima, ni cuenta me di que se me había hecho tan tarde, me voy a descansar un poco.

- Flor ¿sabes que podemos hablar de lo que sea? – le dijo Virginia.

-Sí, sí, yo sé Vir, pero ahora no, mañana... - y así como lo dijo salió rumbo al ascensor.

Jazmín le cerró el paso y se alejó de Elena quien no la siguió – Flor ¿podemos hablar, por favor?

-No hay nada de qué hablar, Jaz.

-Yo creo que sí, necesito saber que no estás mal por lo de hoy.

"No te arrepientas de sentir lo que sentís, ni de decirlo"

-Todo lo que tenía que decirte ya te lo dije y no me arrepiento de haberlo dicho – le aseguró Flor con tranquilidad...

"Es bueno nadar contra la corriente, pero hay que saber cuándo dejarse llevar"

-...Pero hay cosas que no vale la pena remover más – agregó la hermana Estrella tratando de salir de esa escena que no parecía ir a ningún lugar.

-Mira vos, que superada que estás – la cocinera parecía molesta, más de lo normal - ¿Eso también te lo enseñó tu nueva amiga?

-No, eso lo aprendí yo sola – cortó Flor - ¿por qué no te vas a cenar? Ya hiciste esperar mucho a Elena.

-No, Flor, no quiero irme así, quiero que aclaremos lo que paso – insistió Jaz.

Florencia hizo un gesto de disgusto – no hay nada que aclarar, ya dijiste lo que tenías que decir, ¿de qué sirve aclarar nada? Entendí perfectamente...

-No sé si entendiste. Creo que no. No quiero que estés mal – Jazmín nunca era de las daban el brazo a torcer así nada más.

La voz de Elena las interrumpió - ¿podemos irnos a cenar ya, Jaz?

Jazmín se giró hacia ella – dame un minuto más, ya vamos.

Florencia Estrella se sintió indignada y dolida. ¿De qué iba esto? ¿Por qué Jaz se empeñaba en darle migajas? ¿Por qué no la soltaba de una vez?

"Está bien ser buena persona, pero no tanto como para que te pisoteen".

-No – dijo de repente – ya basta – su voz sonó con tanta brusquedad que Jazmín se sorprendió – estoy harta de este juego...

-¿Qué...? – murmuró la pelirroja.

-¡Esto! – Flor se señaló y las señaló a las otras dos chicas – yo tengo una vida, Jaz, no puedo vivir de los minutos que le robas a Elena, no quiero vivir así – sintió como se empezaba a brotar y apretó en un puño aquel pañuelo que Inés no le había dejado devolver – No Jaz, esto no funciona así, este juego donde vas dándonos a las dos un poco de vos, a medida que la culpa te pide, no es algo bueno para nadie...

-No, no es así, Flor – se defendió Jazmín.

-Sí, si es así – Flor respiró profundo – anda, anda con Elena ¡Raba Dañina!, anda y, ya que te gusta tanto jugar, jugate por ella de una vez y a mí déjame tranquila – concluyó mientras se giraba y llamaba al ascensor – porque si realmente te preocuparas por mí, no estarías acá en el hotel paseándote con ella.

Las puertas del ascensor se abrieron y Flor dejo a Jaz con la palabra en la boca, mientras voluntariamente las cerraba marcando el botón de su piso. Ya había soportado bastante viendo a Elena ir y venir, y a Jazmín ir y venir un poco más.







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Mensaje por sachiko_virtual el Vie Mayo 11, 2018 4:49 am
Pobre flor u.u ojalá que con eso reaccione Jaz o.ó


Por cierto, me Vi los primeros dos capítulos y me di cuenta que flor es muy sensible XD por su culpa lloré Jajaja
La hermana que es publicista es muy insensible a veces pero hermosa XD y la abogada es bellísima * 0 *


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Mensaje por Sun Sun el Vie Mayo 11, 2018 6:51 am
@sachiko_virtual Flor es terriblemente sensible! Muy emocional. Vir, la abogada, es hermosa. Bueno, todas! Lu, la insensible como dices tú, es genial y verás como la terminarás adorando por su manera de ser




Esperando (Waiting)


Flor: ¿Venis está tarde?

Inés: Siiiiii

Inés: Termino de dar mi clase de las 15 y estoy ahí

Inés: ¿No te molesta si me cambio de ropa en tu hotel? Me va a tomar el doble de tiempo ir hasta casa y volver

Flor: No hay drama, te cambias en mi habitación

Inés: Thank you Sunshine

Flor: Nos vemos. Te espero.

Florencia cerró el whatsapp. Era muy temprano todavía para estar esperando a Inés, pero estaba esperando. Siempre había sido del tipo ansioso que necesita las cosas rápido y hoy no era la excepción. Había estado pasando el rato con su nueva amiga desde hacía una semana o quizás un poco más. No llevaba la cuenta.

Inés resulto ser de lo más encantadora. Habían hablado de muchas cosas y se sorprendió al saber que era profesora universitaria. Parecía muy joven para serlo, pero era muy inteligente y se le daba bien dar clases. Todo el resto de su vida era todo menos numérico que su profesión. Y muy interesante. Era un bicho raro, en verdad. Raro y sexy. Reprimió ese pensamiento que cada vez se volvía más intenso en su cabeza. Es una amiga, una amiga nada más. Bastante había tenido con enamorarse de su otra amiga y tener que sufrir por ello.

Jaz casi no se había cruzado en su camino estos días, apenas un par de ocasiones donde había intentado hablar con ella, pero las conversaciones iban a parar siempre a malas sensaciones. Por tanto, la evitaba. Todo lo que podía.

Bajo a desayunar y pensó que podría ayudar en el hotel, antes de irse con Inés. Últimamente, se dedicaba mucho a la gestión del hotel, algo que Carla y el resto de sus hermanas le habían agradecido. Cuando caminaba hacia la mesa del café, vio a Carla sentada en una mesa, rodeada de demasiados croissants para ser un desayuno liviano. La saludo mientras se servía café y su hermana le indico que se sentará con ella.

-Veni Flor – le dijo al acercarse – sentate conmigo que no me gusta desayunar sola – hizo una mueca de culpa – y comete alguno de los croissants que creo que en cualquier momento me va a saltar el botón del pantalón y voy a matar a alguien.

-Y no comas tanto, Carla – le respongió su hermana – es bastante sencillo.

-Es que me puede la ansiedad – se excusó Carla – hoy tengo una cita.

-¿Con quién?

-Un pibe que conocí en la web de citas que me recomendó Miranda.

-¡Gato Solidario! Perdón, perdón – Flor se disculpó y tomó un croissant –, pero primero tenemos que arreglar el tema del proveedor de la barra – comentó antes de beber del café caliente.

Carla se sorprendió – no sé qué te pasa últimamente, pero me gusta esta versión súper centrada que estás teniendo – y le ofreció una mano para que chocará los cinco – me estás ayudando un montón.

Flor la chocó y se quedó mirando su mano embadurnada de algo pegajoso - ¿qué es esto? ¿Mermelada? – se limpió con una servilleta.

-De frambuesas, la mejor del país – Carla le acercó el platillo – un croissant no es un croissant sin mermelada.

-Prefiero los de chocolate que venden en la cafetería donde voy con Inés – aseguro Flor.

-¿Dónde queda eso? –Carla ya estaba tomando nota – y por cierto, ¿cuándo vamos a conocer a la famosa Inés? No paras de hablar de ella...

-¡HM! ¡Merlucita deliciosa! – pillada por el comentario, Flor tuvo que serenarse para no quedar tan expuesta – bueno, está tarde si estás la podes conocer, viene a buscarme para ir a pasear.

-¡Por fin! Tanto Inés para acá, Inés para allá, ya era hora de conocerla – Carla estaba por demás interesada y no era la única.

Lo cierto es que Flor hablaba mucho más de lo que se proponía sobre Inés. Era inevitable, era como una constante positiva en su vida reciente.

-Sí, viene del trabajo, se cambia de ropa y nos vamos – las dos tomaron un bocado de la masa dulce, que estaba en verdad bien sabrosa – ¡Mm! Que rico... Esta tarde, tipo 4 no me necesitas, ¿no?

-No, no, si arreglamos lo del proveedor este tenemos la tarde libre – miro alrededor – por suerte, el hotel está andando casi sin problemas.

-¡HOLA! – Miru se acercó - ¿puedo desayunar con ustedes?

-¡Si, si, obvio! – Carla asintió – ah, tráete otros croissant... no van a alcanzar.

-¡Pero si hay un montón, Carla! ¡TE HACE FALTA QUE TE DEN MASA! ¡NYA! – Florencia levantó la mano ante el rostro disgustado de Carla - ¡Perdón! ¡Perdón! Ya sabes que no lo puedo evitar... ¡Vulva Necesitada!

-No lo podes evitar y no haces ningún esfuerzo, Florencia – se quejó la hermana Estrella – sí, me hace falta que me den masa.

-¿Queres masas? ¿No dijiste croissants? – bufó girándose a buscar el platito con masas que había en la mesa.

-No, no Miranda, no te decía a vos – Carla la detuvo, pero al ver el plato de masas agregó –, pero tráelas... que están muy buenas.

-¡RABA GLOTONA! – exclamó Flor.

-Sí, sí, mira – y engulló dos masas a la vez – soy como soy...

Miranda se sentó entre sus hermanas – bueno, bueno, haya paz y haya masas – tomó una – ¿de qué hablaban?

Carla le dio la novedad del día – de que hoy, si estás a las 16 horas en el hotel, podrás conocer a la famosa Inés...

-Vaya, vaya – Miranda le hizo un guiñito a Flor – vamos a conocer a la raba favorita de Florencia.

-¡Lame escrotos buchona! – Florencia dio un salto en su silla y se puso de pie – bueno, bueno, si se van a poner así mejor me voy.

-¡EY! Pero ¿por qué te pones tan nerviosa, Flor? Tanto misterio para presentar a una amiga – era evidente que Carla no estaba al tanto de nada de lo relacionado con Flor.

-¡Eso hermanita! ¡Eso! – Miranda, que si lo sabía, tranquilizó a Flor poniéndole la mano en el hombro – va, no te enojes, solo estamos curiosas por conocer a Inés, nada más.

-Bueno, hoy viene al hotel así que ahí la van a conocer – cerró Flor.

-Eh... hola – tan ensimismadas estaban en su conversación que no notaron a Jazmín acercarse - ¿va... va a venir Inés al hotel? – preguntó.

-¡HM! – Flor parecía incapacitada para responder, mientras su hombro se movía por voluntad propia - ¡HM!

-Si, parece que hoy viene a buscar a Flor para ir de paseo ¿no? – comentó Carla y Flor asintió - ¿no le habías contado a Jazmín? ¿Creí que eran re amigas ustedes?

-No, no tuvimos oportunidad de hablar últimamente – Jazmín fingió una sonrisa – como pasa tanto tiempo con lo del hotel y con... - hizo una pausa que demostró que su molestia – Inés – lo dijo con cierto retintín – casi no pasa por la cocina – suspiró – en fin, quería, justamente, saber si podíamos hablar de algo, Flor.

Flor carraspeó – ehhh... no sé, hoy estoy algo ocupada – se giró para verla y notó que se le apagaba la mirada – entre lo del hotel y que viene Inés a buscarme no sé si voy a poder – dijo. Le dolía ver a Jazmín triste, pero había estado bien estos días y quería quedarse así. Sin contar con que Elena aún seguía apareciendo por el hotel. A pesar de que ella le había advertido a Jaz del daño que le causaba verlas juntas.

-Serían unos minutos, Flor, por favor – aunque la voz de Jazmín era neutral, Florencia supo que estaba suplicándole, prácticamente.

-Si entre lo del proveedor de la barra y la llegada de Inés tengo un momento, paso por ahí – dijo fingiendo una sonrisa.

-Dale, gracias...

Sin decir más, la cocinera volvió a la cocina y Flor a la conversación con su hermana.

-¿No estás siendo un poco dura? – preguntó Miranda.

Carla menos enterada preguntó casi al mismo instante - ¿se pelearon?

-No y no – respondió Flor – hablemos de otra cosa, por favor.

-Se pelearon – afirmó esta vez Carla - ¿por qué nunca me contas nada?

-Porque sos una buchona – contesto Florencia con honestidad.

-Yo no soy una... - Carla se detuvo cuando vio a Lucía avanzar hacia ellas - ¡ey Lu! ¿A qué no sabes quién viene hoy al hotel...? ¡Inés!

-¡Buchona! – le dijeron las otras dos.

-¿Y a mí qué me importa? – contestó Lucía - ¿no deberían estar trabajando?

-El desayuno es la parte más importante del día - se defendió Carla.

-Sí, dale, y me imagino que por eso te clavaste una docena de facturas – Lucía conocía bien a su hermana – y un kilo de masas... ¿sabes lo que te hace falta a vos?

-¡QUE LE DEN HASTA PASADO MAÑANA! – Flor hizo su intervención.

-Iba a decir que ir al gimnasio a gastar energía, pero eso también estaría bien – le ofreció los cinco a Flor que chocó su mano con la de ella – bien ahí, Florchu.

-¡AY que malas que son! – Carla se quejó, pero ya estaba sola porque sus hermanas se alejaban rumbo a la oficina. Así que ella las siguió, pero al momento volvió a la mesa y se llevó los croissants que quedaban.

En la cocina, Jazmín miraba por el vidrio de la puerta a las hermanas alejándose. No sé percato cuando Javo entro desde el sótano con las verduras para los platos del día.

-¡Cacho! – la llamó el cocinero - ¿qué estás haciendo?

Jazmín jugó con la pulsera en su muñeca y suspiró – esperando...




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Mensaje por sachiko_virtual el Vie Mayo 11, 2018 8:49 pm
Sii XD todas las estrellas son hermosas XD 


Vi el capítulo 3 donde apareció Jaz *0* (que mujer más hermosa *0*) aunque es duro ver cómo se besan flor y Dani XD


Cada capítulo que públicas se me hace muy corto jaja


Espero que Jaz recapacite y elija cuanto antes a Flor o Inés se le va a adelantar 


Gracias por el capítulo sun :)


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Mensaje por Sun Sun el Sáb Mayo 12, 2018 6:39 am


Una Invitación (An Invitation)

Jazmín daba vueltas de la cocina a la recepción del hotel. Las 3 de la tarde. Ella sabía que era la hora en Flor esperaba a Inés para marcharse. No había ido. Ella, simplemente, se quedó esperando en la cocina y Flor no apareció. A Florencia Estrella no parecía importarle encontrarle una salida a la situación. Era como si, de repente, todo lo que habían vivido, todo lo que habían dicho se le escapaba de las manos. La pelirroja estaba confundida.

Trato de concentrarse en arreglar las mesas del restaurante, en ser al menos un poco productiva hoy.

-Hola Jaz...

Jazmín se dio la vuelta y se dio de bruces con Elena – Elena ¿qué haces acá?

-Vine a verte – dijo la rubia.

-¿En qué quedamos el otro día? Este es mi trabajo y no quiero que vengas. Te lo dije bien claro – exclamó la cocinera.

-No, nunca me dejaste claro por qué – Elena se acercó y, a pesar que la pose de Jazmín era defensiva, le dio un beso en la mejilla.

Jazmín recibió la muestra de afecto – creo que no hace falta decirte el porqué, creo que es suficiente con pedírtelo.

-No, no estoy de acuerdo – replicó Elena – no puedo estarlo cuando no sos sincera ni conmigo, ni con vos.

Jazmín se sentó en una de las mesas y Elena tomó asiento justo delante – no es así Elena – insistió la cocinera – simplemente, no me parece bien que vos estés apareciendo así por mi trabajo.

-¿Es eso o no queres que Flor nos vea juntas? – cuestionó Elena.

-¿Y si así fuera qué...? – Jazmín perdió la paciencia de manera notable – la razón no cambia el hecho de que no estás cumpliendo lo que te pido.

-La razón lo cambia todo, Jaz – Elena meneó la cabeza – no me gusta estar en esta posición y lo sabes.

-Mira Elena, yo... - Jazmín se detuvo, de repente. Su vista fija en alguien parado en la recepción atrajo a Elena al mismo punto del hotel.

Una joven estaba parada allí. Vestía muy formalmente. Falda de tubo y saco oscuro, zapatos de tacón alto. Su cabello castaño oscuro recogido en una coleta alta y maquillaje muy suave, daban una sensación de intelectualidad muy particular. Jazmín se fijó en su mirada azul brillante que curioseaba la puerta del ascensor con atención.

Sin hacer ningún caso a Elena, Jazmín se puso de pie y se acercó a la chica – discúlpame – llamó su atención - ¿buscas a alguien?

La joven se giró hacia donde estaba y le sonrió con tranquilidad - ¿eh? No, no, estoy esperando a alguien, ya sabe que estoy acá.

-Ah... ¿se puede saber a quién? – la cocinera tenía una corazonada y estaba dispuesta a confirmarla.

-A Florencia, a Florencia Estrella – contestó sin dudar la joven y agregó – soy...

El "click" de la puerta del ascensor se escuchó y la voz de Flor surgió de dentro - ¡INES! – exclamó con fuerza acercándose a la joven con rapidez – Me mueroooo... - se llevó la mano a la cara hasta taparse la boca – estás... wow... como que muy formal.

Inés se río con fuerza – ya te lo había dicho, así es como oculto mi verdadera identidad – le sacó la lengua.

-¡Clark Kent sensual! – el tourette de Flor se activo de repente –perdón, perdón.

-Por mucho que me encantaría ser Supergirl, apenas soy una profesora universitaria – aseveró Inés – este es mi disfraz – dio una vuelta sobre sí misma - ¿qué te parece? – preguntó guiñándole un ojo a Flor.

-¡ENSEÑAME TODO TEACHER! – soltó Florencia sorprendiendo a las tres chicas.

-Bueno... vemos que surge – le respondió Inés sonriendo con ligera picardía.

-Mira vos... – la mueca de Jazmín indicaba su disgusto y, por el contrario, Elena mostraba una expresión de asombro casi divertido.

-Ay Jazmín – dijo Florencia – perdonen – les pidió a las dos chicas – no te vi ¡HM! – aclaró – me distraje al ver a Inés porque ¡ESTA MUY FUERTE! – se corrigió lo más rápido que pudo – es que la estaba esperando.

-Las chicas se acercaron para ver que necesitaba – explicó Inés – son muy amables – y entonces se dirigió a la cocinera - ¿vos sos Jazmín? – le ofreció la mano y Jaz la estrechó – me hablaron de vos.

Jazmín asintió reprimió su molestia como pudo – también escuché tu nombre alguna que otra vez – Elena carraspeó – eh... ella es Elena, mi... - hizo una pausa tratando de encontrar la palabra para definirla – mi...

-Su amiga – se presentó Elena dándole la mano a la recién llegada.

Flor interrumpió la conversación cortándola por completo y tomando a Inés de la mano – vamos Inés – dijo – tenes que cambiarte, me prometiste que me ibas a dar una sorpresa – llamó al ascensor – te miró y no te reconozco, de verdad pareces otra.

Inés sonrió – sólo por unas horas, pero oye... – desprendió los botones del saco – mira lo que hay aquí... - dijo señalando su camiseta.

Flor abrió los ojos y se río con ganas – "I'm a Freak" – leyó de la misma camiseta pasando el dedo por las letras – ¿en serio?

Inés cuadro los hombros – si puedo ser un poco más yo y rebelarme contra el sistema, ¿por qué perder la oportunidad?

Flor meneó la cabeza encantada mientras entraban y apretaba el botón a si piso – sos increíble – aseguró mientras se mordía el labio.

-Wow... - dejo escapar Elena cuando las chicas desaparecieron de su vista.

-Si... ¿no? Es como muy formal... - reflexionó Jazmín.

-No sé, pero es muy linda – afirmó Elena – tengo que reconocer que Flor tiene un gusto formidable por las mujeres hermosas.

Unos minutos más tarde, Carla, Lucía, Miranda y Virginia salían de la oficina para encontrarse a la cocinera discutiendo con su "amiga-novia", la científica. En medio de la recepción del hotel. Como un espectáculo gratuito y para toda la familia.

-Che, che, che – Carla se adelantó – estoy haciéndome la que no me entero de que tu amiga viene cada hora y media a ver que si te tomaste el té de las 11, pero los trapitos me los dejan para afuera del hotel.

-Disculpen – dijo Elena – fue mi culpa, últimamente no hacemos más que discutir, hasta por algo tan estúpido como la amiga de Flor...

-¿La amiga de Flor? – preguntó Virginia - ¿qué amiga?

-Inés – contestó Elena.

-¿Ya llego? – preguntó Miru mirando el ascensor.

-Hace como 15 minutos – respondió Jazmín con pocas ganas.

-¿Venía hoy? – preguntó Virginia – Ay no boludas, ¿cómo no me avisaron? – se quejó – por fin la vamos a conocer – se dirigió a Jazmín - ¿y...? ¿Qué tal es?

-Muy formal para Flor – dijo simplemente.

-No le hagan caso, es cierto que es formal, pero parece divertida y es muy hermosa – contestó la científica – lo poco que la vimos Flor estaba encantada – y antes de que nadie pudiera decir nada más, la puerta del ascensor de abrió de par en par.

Flor salió de ella riéndose tontamente con esta mujer que, lejos de las faldas tubo y los tacones que le sentaban geniales, seguía pareciendo igual de sexy en un jean azul ajustado y una campera de cuero rojizo. Unas sencillas botas coronaban el atuendo y el "I'm a Freak era totalmente visible en su camiseta. El cabello suelto bailoteaba mientras la mujer caminaba cercana a Florencia.

Lucía habló primero – concuerdo con Elena – dijo simplemente.

Flor se adelantó hacia sus hermanas – Ey chicas, ella es Inés, mi amiga – señalando a cada una de las chicas, agregó – ellas son Virginia, Lucía, Miranda y Carla.

Inés las saludó una por una – Flor me hablo de cada una de ustedes.

-Estoy segura que no tanto como nos habló de vos a nosotras – aseguró Miranda.

-Espero que haya contado las cosas buenas – dijo Inés.

-Todas fueron cosas buenas – afirmó Carla.

-Casi como si tuvieras súper poderes o algo – contestó Virginia.

-¡Supergirl! – Inés y Flor coincidieron diciendo aquello y ambas rieron dándose golpecitos con el codo – no, no, exagera seguramente, es fácil pasarlo muy bien cuando tu compañía es alguien como Flor.

-Que divina que sos – Flor parecía obnubilada e orgullosa de su nueva amiga.

Carla se soltó el pelo que hasta ese momento lo llevaba atado – bueno, las dejamos que según Flor van a un paseo o algo..., pero espero que vengas más seguido a visitarnos.

-Seguro que si – asintió – y si me permitís un consejo – agregó mirando a Carla – deberías usar el pelo suelto siempre, estás mucho más guapa así.

-¡AY! – Carla sonrió de oreja a oreja – por dios, pero que divina.

-Te lo dije – interrumpió Flor - Bueno, ya basta de acaparar a Inés– dijo luego – que me prometiste llevarme a un lugar muy especial.

-Es verdad – indicó la chica – bueno, en realidad, quiero hacerte una propuesta.

-¡INDECENTE! – exclamó Flor.

-Vamos viendo – contestó Inés, pero agregó de inmediato – es una invitación a un lugar muy especial – y se giró a las demás chicas – hasta pronto señoritas.

Flor y ella caminaron hacia la salida - ¿dónde vamos? – preguntó la hermana Estrella.

Inés la tomó del brazo – digamos que a un pedacito de mi mundo...

Dentro de hotel, todas observaron la salida de las dos mujeres.

-Definitivamente es lesbiana – dijo Elena atrayendo la atención de todas.

-¿Qué? – preguntó Carla - ¿de verdad?

-Sin dudas...

-O sea, que cuando me dijo que me veía guapa..., - Carla Estrella reflexionó en silencio unos segundos – no lo decía por compromiso... lo decía en serio – expuso finalmente y acomodándose el cabello agregó, mientras volvía a la oficina – me cae genial la amiga de Flor...



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Se viene la invitación... ;) Un momento Flor – Inés...

Cuéntenme que le está pareciendo...




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Mensaje por sachiko_virtual el Sáb Mayo 12, 2018 8:09 pm
Qué?! A este paso Inés se va a quedar con flor 


Me estoy preocupando, por qué Jaz no reacciona? Por qué está dejando que flor pase más tiempo con Inés? Por qué?!


Hasta ahora el rumbo de la historia me está preocupando 


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Mensaje por Sun Sun el Dom Mayo 13, 2018 3:22 am






Levántame (Lift me up)

Flor caminaba a ciegas – ¿Dónde vamos, Inés? – preguntó por tercera vez en menos de un minuto.

-Si seguís preguntando lo mismo voy a creer que no tenes ni una pizca de paciencia – contestó la castaña.

-Es que no tengo ni una pizca de paciencia – aseguró Flor.

-Va... va... ya casi llegamos.

Florencia sintió una puerta abrirse delante de ella y una bocanada de aire fresco le dio de frente. Aire demasiado fresco para la época del año. El sonido de una canción de los 80 que no recordaba se oía suavemente y, por sobre aquello, un roce y una vibración en la planta de sus pies que no supo reconocer.

-¿Dónde estamos? – preguntó tocando las manos de Inés que rodeaban sus ojos.

-¿Preparada para conocer uno de mis lugares favoritos? – susurró la castaña y ella solo asintió.

Las manos abandonaron sus ojos y por un segundo le costó acostumbrarse al resplandor de los focos sobre una película blanca que envolvía el lugar.

-Oh... - Flor se llevó la mano a la boca para esconder la enorme sorpresa que sentía – no puede ser – se giró a mirar a Inés, maravillada – ¿es lo que creo que es?

-Es – dijo Inés simplemente – bienvenida al tesoro mejor escondido de la ciudad, la pista de patinaje sobre hielo más antigua que existe...

-Nooooo... - Flor veía a todas estas personas deslizarse y reír sin poder creerlo, aun viéndolo – no tenía ni idea que en medio de este lugar existía una pista de hielo...

-Bueno, no mucha gente la conoce – Inés la tomó de la mano y la acercó al mostrador donde un hombre mayor les sonrió ni bien las vio.

-Inesita – dijo con cariño a la joven – aquí tengo tus patines – observó a Flor – buenas tardes señorita...

-Aurelio – Inés se dirigió al hombre – gusto de verlo, siempre tan servicial – finalmente señaló a Flor – ella es Florencia, es la primera vez que viene.

El hombre se estiró y observó los pies de Flor antes de que ella pudiera decir siquiera un hola – mmm, estos le van a quedar perfectos – dijo pasándole un par de patines que, aunque estaban usados, estaban muy bien mantenidos - ¡Bienvenida!

-Gracias – masculló Flor sin poder creérselo - ¿no tenemos que pagar? – Inés negó simplemente y le colocó una campera en los hombros.

-Usa esto – le dijo – no estás acostumbrada así que, posiblemente, vas a tener un poco de frío.

-Ese hombre te conoce mucho – afirmó Flor - y no estás usando un abrigo, supongo que venís mucho por acá.

-Vengo desde que era chiquita con mis padres y mi hermano – explicó su amiga – era nuestro lugar favorito de siempre – y se colocó los patines con total facilidad – mi papá y mi mamá siempre han trabajado mucho, así que esta era nuestra salida de sábados obligada – y sonrió con cariño – nunca nos lo perdíamos y yo sigo viniendo porque adoro este lugar – se agachó para ayudar a Flor con sus patines que estaba sentada en la barandilla a la pista.

-Y yo llevo más de 30 años sin saber que existe...

-Como te dije, este lugar es un tesoro, un sitio sólo conocerán los que recorran los senderos fuera de circuito habitual de la reserva en la que estamos – Inés trazó un hexágono en el aire – ya sabes que los caminos que recorren esta zona, habitualmente, van pegados a los laterales, pero cada cierta distancia comienza un sendero más pequeño que se dirige al corazón de lugar, ahí es dónde estamos – explicó – es un regalo para los aventureros y los inconformistas que quieren ver más...

-Pero cuando venís acá, normalmente, te dicen que el recorrido más popular es por los laterales – replicó Florencia recordando su propia experiencia siendo chiquita, con su hermana y su mamá.

-Sí, es verdad, pero nadie te dice que no podes caminar por los senderos del centro – expuso Inés con una sonrisa – he ahí la clave de este problema: ¿es usted, o no, un corazón aventurero, señorita? – dijo dando un giro en hielo y acercándole la mano a Flor para que la tomará.

-Pero nunca patiné sobre hielo – dijo Flor.

-Y un día, hace más de 30 años, tampoco habías usado tus piernas para caminar, pero eso no te detuvo ¿no? – y agitó la mano – veni acá tontita...

Flor se levantó y tambaleó, pero pudo acercarse. Se sintió una bebe dando sus primeros pasos al intentar deslizarse la primera vez, pero Inés no se separaba de ella dándole estabilidad – Ey, si me caigo... levántame, por favor...

Inés sonrió – eso siempre – le aseguró tomándola de la mano y ayudándola a deslizarse con suavidad por un espacio de la pista donde apenas había gente.

Flor sentía tanto temor cada vez que las manos de Inés se alejaban que comenzaba a temblar y a buscarla con la mirada. Su tourette se despertaba en cada ocasión complicándolo un poco más, pero cada vez que estaba a punto de caer, las manos de Inés le devolvían el equilibrio - ¿sabes? – dijo la castaña – mi hermano tampoco podía patinar cuando venía, hasta que se dio cuenta que se lo estaba pensando demasiado y por eso no podía.

-Puede que él tuviera aptitudes y yo no – refutó Flor.

-Puede, pero no lo sabremos hasta que no te liberes y te lances al vacío – le contestó su compañera – no te olvides que si te caes, yo te voy a levantar – le ofreció su mano.

Y Flor se la dio. Para su asombro, dejar de pensar en caerse le ayudo a concentrarse en tener equilibrio. Se deslizó alrededor de la pista en un círculo concéntrico descuidado, pero firme. Cada vez que su cuerpo tomaba impulso sin terminar de bruces contra el suelo daba un chillido de alegría y diversión. La adrenalina disparada, el vértigo de los giros, el brillo del hielo. Florencia Estrella se tomó el tiempo para sentir las ráfagas frías del aire rompiendo contra sus mejillas y tuvo una sensación particular de no haber experimentado la libertad hasta ese día. El libre albedrío de solo girar por querer girar. El giro se volvió más estrecho hasta que se frenó contra el cuerpo de Inés. Respiro profundo apoyándose contra ella con fuerza.

Pero, entonces, fue el techo de la pista lo que le hizo abrir los ojos completamente. Allí, donde iban a parar todas las volutas del hielo que los patinadores levantaban con sus giros, donde la oscuridad del sitio y la luz de todos los focos se cruzaban en la trayectoria del polvo de hielo, justo sobre sus cabezas, había un cielo lleno de estrellas que llovía incesantemente. Cada voluta era una pequeña estrella en un firmamento eterno que danzaba a contraluz, entre el techo y el suelo.

-Es lo mejor que tiene este lugar – Flor escuchó la voz de Inés y supo que hablaba de ese cielo improvisado, pero notó como los ojos azules se movían hacia ella y, sin poder evitarlo, la miró también; se enredó en el brillo de sus ojos – siempre me gustaron las estrellas...

Y Florencia Estrella se quedó sin aire porque sintió que iba a suceder algo. Algo que ella quería. Notó como Inés se inclinó levemente y como ella también lo hacía. Lo hacía voluntariamente y al mismo tiempo se sentía magnetizada por esa mujer. Por esos labios. Estaba llegando a esos labios preciosos, estaba a punto de caer en la tentación. Pero la tentación se desvió y los labios de Inés se apoyaron contra su frente con suavidad. En un beso suave y cariñoso.

Cuando se separó de ella, notó como un suspiro se desprendió de la castaña y cómo la música del sitio volvía a sonar, al igual que las risas de los demás patinadores y el hielo fisurándose por acción de los patines. Por alguna razón, se había olvidado donde estaba durante esos minutos.

Miró a Inés buscando una explicación y la chica le sonrió con ternura mientras le acariciaba la mejilla.

-No me malinterpretes – le dijo entonces – sos la mujer más hermosa que conocí en mucho tiempo – Inés trago saliva antes de agregar –, pero si un día me elegís, quisiera que lo hagas por lo que ves en mí y no por lo que no ves en la persona a la que amas...

Y Florencia Estrella, una vez más en aquel día, pensó en Jazmín del Río.

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A esta altura hubo una reacción bastante común entre mis lectores, veremos si aquí pasa igual XD





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Mensaje por sachiko_virtual el Dom Mayo 13, 2018 11:42 am
No sé qué reacción fue pero que fácil se olvida Flor de lo que siente por Jaz o sea, solo la tratan bien y se deja seducir?  y todo eso que siente por Jaz qué? Aunque Jaz tampoco  ayuda a que las cosas mejoren.


Que trío innecesario pero si las cosas con Jaz mejoran habrá valido la pena, por qué habrá final feliz verdad? 


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Mensaje por Sun Sun el Lun Mayo 14, 2018 5:22 am
Voy a contarte que se nota que no has visto esa parte de la novela (en capítulos) todavía. La impresión de la mayoría fue ambigua, algunas se sintieron aliviadas de que Inés no la besará y, al mismo tiempo, querían que la besará. Algunas personas, incluso, han preferido a Inés por sobre Jaz. El problema es que Jaz no se portó muy bien con Flor cuando Elena andaba cerca. No solo por lo de no corresponderle bien, por muchas otras cosas. En fin. Que sepas que Inés no tiene intenciones de seducirla. De hecho, no lo estaba haciendo. Estaba siendo espontanea. Las cosas se dieron de esa manera y, por fidelidad a sus principios, no se dejo llevar. Pero el trío si es necesario desde mi perspectiva. Al menos para equiparar mejor la historia original. Cuando llegues me entenderás mejor, seguramente.

A ver, que te parece lo que sigue ^^





Nunca Olvido (Never Forget)


Flor entró al hotel con la mirada tan perdida como su mente. No podía olvidarse de lo que Inés le había dicho y, aunque sabía que tenía razón, le molestaba ser tan débil. No poder aprovechar esa ocasión que parecía tan especial. Estaba dejando pasar a Inés por una asignatura que, posiblemente, siempre se quedaría en pendiente. En ilusión. Pero ¿cómo desterrar un sentimiento que había transformado tanto en su vida? Incluso sabiendo que había perdido a Jazmín, era difícil pasar la página y empezar otra nueva. Sin ella.

Suspiró y trato de concentrarse en el recinto silencioso y vacío de la recepción. Entre tanta penumbra, era imposible no notar la tenue luz que desprendía la cocina del hotel. Florencia sabía que a esas horas los empleados estaban descansando, así que presupuso que esa luz podría ser alguna de sus hermanas, probablemente Carla, tomando helado a las 2 de la mañana. Con una mueca de indiferencia, se dijo así misma que 100 gramos de chocolate con almendras no estaría mal para cerrar la noche. Y así se encaminó hacia la puerta.

Menuda sorpresa se llevó al encontrar que la ocupante de la cocina era demasiado pelirroja para ser Carla. La observó desde la parte exterior. Con esa expresión algo dormida, parecía particularmente bella. Flor suspiró. Qué ironía. Hacía menos de 10 minutos, mientras abandonaba el coche de Inés, se preguntaba cómo podía dejarla pasar, dejarla marcharse sin ese beso que estaba segura que ambas deseaban; mientras que ahora, solamente podía desear tener el valor para entrar a esa cocina y besar a la mujer que tomaba un té apoyaba en la encimera, sin preocuparse por las consecuencias de esos actos. Volátil, estúpidamente volátil. Florencia Estrella, sin más.

Tomando aire, abrió la puerta y atrajo la atención de la cocinera.

-Flor... hola... - dijo poniéndose de pie pillada por sorpresa.

-Recién llego – tragó saliva.

Jazmín asintió – sí, lo sé, te estaba esperando – confesó simplemente – bueno, llamé en tu cuarto y Miranda me dijo que aún no llegabas.

-Sí, bueno, fuimos de paseo y luego a cenar – Florencia se sintió casi obligada a explicarse, sabía que no hacía falta, pero no pudo evitarlo – se hizo algo tarde hablando...

-Claro – Jazmín se rascó la cabeza - ¿querés un té? – le preguntó.

Flor negó con la cabeza – no, gracias – hizo una pausa - ¿por qué me esperabas?

-Necesitaba hablar con vos y no quería irme sin hacerlo – explicó Jazmín.

Flor suspiró – mira Jaz, perdóname que hoy no vine, realmente no tenía ganas de tener una discusión sin sentido – cuadró los hombros – no estaba en ese modo como para soportarlo.

-Sólo necesitaba decirte que yo no estoy con Elena...

-No, no, no, si vamos a hablar de Elena no quiero tener esta conversación a las 2 de la mañana, prefiero irme a dormir – Florencia se giró para marcharse.

-Pero necesito decirte esto – insistió Jazmín.

-Y yo no necesito escucharlo.

Florencia sostenía ya la hoja de la puerta semiabierta cuando la voz de Jazmín, quebrada, le cortó el paso - ¿tan rápido me olvidaste?

La hermana Estrella se volvió hacia la cocinera, meneando la cabeza – si te hubiera olvidado, no estaría acá, en la cocina, a las 2 de la mañana – miró al techo – no estaría en el hotel, posiblemente.

Jazmín cerró los ojos tragando aire – pero queres olvidarme, es obvio, me evitas, no me hablas, ¿sabes lo difícil que han sido estas semanas viendo cómo, a medida que te alejas de mí, te acercas más a ella? A esa chica...

-Bienvenida a mi mundo – Florencia caminó y se sentó frente a Jaz - ¿sabes lo difícil que es ver a Elena, continuamente, con vos?

-Yo no quiero que venga... - trato de excusarse Jazmín, pero Flor no le dio tiempo y siguió hablando.

-¿Sabes lo difícil que es abrirse a una persona, decirle que estás enamorada y que te responda qué tiene que ver lo que le pasa? – Flor meneó la cabeza con desdén - ¿sabes lo duro que es volver a mirar a esa persona después de algo así?

-¿Es por eso que no me hablas? – preguntó Jazmín.

-Por eso y porque no me hace bien, te lo dije aquel mismo día al volver de la calle, Jaz – Florencia estaba dispuesta a sacarlo todo – me duele verte con ella, me duele darme cuenta que cada vez que te busco con la mirada, ella está delante de mí – suspiró con una sonrisa irónica curvando sus labios – y a vos no te parece importar en lo más mínimo

-Ya te dije que...

-Que vos no queres que venga, sí, ya me lo dijiste, pero no haces lo que tenes que hacer para impedírselo – Flor no estaba dispuesta para las excusas – simplemente, te es más sencillo ocultarte detrás de su testarudez para no admitir que no te animas a decirle adiós...

-No es así, Flor, te lo juro – le dijo Jazmín tratando sin éxito de tomar su mano.

-¡HM! – Florencia apretó los puños para no comenzar a descontrolarse, apenas había tenido un par de brotes de tourette en la noche y no quería empezar ahora - No Jaz, las cosas como son – le dijo – quizás no te des cuenta, pero me lastimaste mucho – explicó – quizás, me lo merezco por no haber hecho las cosas bien con vos, por haber dudado tanto; quizás, es mi recompensa por no habérmela jugado por vos desde el primer momento, pero no es fácil y vos lo sabes; no es sencillo romper las estructuras de un día para otro.

-Sí, yo sé – expuso Jazmín – yo también estuve ahí y, créeme, nunca quise presionarte.

-No, es verdad, y te lo agradezco, pero hubiera preferido que desde el día uno en que apareció Elena, vos me hubieras dicho que no tenía chances, que daba igual todo lo que hiciera, ella siempre iría un paso por delante – las lágrimas rodaron por las mejillas de Flor, aceptar esa derrota la destruía y más cuando la aceptaba en voz alta.

-Es que no es así, Flor – Jazmín parecía empeñaba en hacerle entender su verdad – yo no estoy con ella...

-Pero tampoco podes estar conmigo, Jaz – la cocinera hizo una mueca de angustia y los ojos se le llenaron de lágrimas, Flor no cedió – tampoco pudiste aceptarme cuando tome valor y te dije lo que me pasaba, cuando te dije que estaba enamorada de vos – las dos se quedaron en silencio unos segundos, tragando el desencanto del momento, hasta que Flor sonrió melancólicamente – yo no te podría olvidar, Jaz, no de un momento para otro. Sos la mujer que me hizo darme cuenta que todo lo que había creído que era para mí, desde siempre, era un espejismo, una imagen distorsionada – secó una de las lágrimas que corrían por su mejilla – me transformaste en niveles que yo no sabía que existían, me... - apoyó la mano en su pecho – me diste vuelta la vida – ahora las dos sonrieron nostálgicamente, era posible que estuvieran recordando el día en que Flor lo confesó, por primera vez. El silencio se rompió cuando Flor, con la voz llena de dolor, agregó -, pero también sos la mujer que me rompió un poco el corazón.

-Por favor Flor, no digas eso y no hables en pasado – le pidió Jazmín.

-Hablo como puedo, como me sale, como me siento – Flor soltó aire.

-Me muero si me olvidas – confesó Jazmín.

– Por lo bueno o por lo malo, yo no te podría olvidar, porque yo no olvido, no sirvo para olvidar las cosas así de fácil – replicó la Estrella.

-No me rindo con vos, Flor – dejo claro la cocinera –soy consciente de que te hice mal, pero estoy dispuesta a repararlo, a recuperar esa relación que teníamos – se acercó un poco más a ella – no sabes lo bien que me hace saber que tengo todavía una oportunidad... bueno – cuadró los hombros – el hecho de que no me olvidaste, me lo voy a tomar como eso, una oportunidad.

Florencia meneó la cabeza y se puso seria – pero no te duermas en los laureles – dijo – no creas que porque no te olvide es suficiente – señaló el reloj – hace unos minutos estuve muy confundida, mucho – respiró profundamente – podes agradecer a Inés que ese beso no ocurrió, porque si fuera por mí no me lo habría pensado.

-¿Se... se iban a besar? – Jazmín titubeó nerviosa.

-Sí, me hipnotizó totalmente, pero ella me conoce, incluso mejor que yo – confesó Flor – y sabía que ese beso sería solo por el hechizo del momento, no porque mi corazón estuviera listo para avanzar.

Jazmín se puso de pie – no te voy a perder, Flor, no pienso dejarte escapar – acarició las mejillas de Flor – no me importa cuántas Inés vengan, estoy dispuesta a jugarme todo por vos...

-Y yo estoy dispuesta a ver qué pasa – le dijo Florencia – es lo que puedo ofrecerte.

Jazmín asintió – Me alcanza con eso - y sonrió genuinamente – es tarde, deberías descansar – tomó su mochila y se inclinó hacia Flor - hasta mañana – dijo dándole un beso en la mejilla – que duermas bien, mi estrella...





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Mensaje por Delfi22 el Lun Mayo 14, 2018 12:22 pm
Wow! No estoy a la par con esta serie pero se ve interesante.
-se va a buscarla-

Y en si sobre la historia por el momento me encanta la actitud de Inés por lo linda que es con Flor y no se aprovecha de la situación.(que si fuera Santana Lopez ya sería otra la historia..jajajaja).
Espero que Elena no le de problemas a Jazmín y que esta a la vez logre su objetivo de reconquistar a Flor y que esta misma se sienta segura de Jazmín sin tener la sombra de Elena de por medio.

A la espera del siguiente...Nos vemos..Saludos
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Mensaje por Sun Sun el Mar Mayo 15, 2018 4:53 am
Gracias Delfi por pasarte! Lo cierto es que es una historia hermosa y emocionante la de #Flozmin. Digna de verse! ^^ Gracias por tus palabras sobre el fic!




Disclaimer original en wattpad: Ok. Dado que hay gente que me comentó que no le importarían más de 13 capítulos, que eran los que anuncié en el primer disclaimer, voy a comentar el porqué de los 13 capítulos. Sé que va a sonar a capricho o casi un toc, pero comencé a cuadrar mejor está historia escuchando el disco de Lena Katina "This is who i am", el cual tiene, casualmente xD, 13 canciones. Razón por la cual siempre los títulos tienen su "versión" en inglés. Cada capítulo se llama como una canción del disco. Y solo comparte con las canciones el título y el tiempo que paso escuchándolas. No están basadas en las letras y, por tanto, no son un spoiler.

Hoy por hoy, quiero mantener mi idea original de los 13 capítulos porque la idea no era hacer un dramón, sino que un re-versión de la historia. Siempre puede haber una "segunda temporada". Veremos si Katina tiene algún otro disco xD

Si es que noto que la historia se está arrebatando o lo que fuera, me pensaré lo de adosarle un par de capítulos extra.

GRACIAS por su atención. No vinieron a esto así que a lo que importa...


Sólo un día (Just a day)

Tres días después de la conversación que tuvieron Flor y Jazmín, las cosas iban casi como antes de ese momento. Elena no paraba de pasarse por el hotel, aunque Jazmín la hacía marcharse tan rápido como podía, pero las cosas entre las dos no estaban claras todavía. Inés siguió visitando a Flor y Flor a Inés. Eso era inamovible. Hoy, particularmente, Florencia había salido muy pronto del hotel en dirección a la casa de la castaña. Pero, un poco más tarde, ambas cuchicheaban apoyadas en la barra solitaria. Jazmín las observó desde la otra punta del recinto y suspiró cuando la mano de Inés se entrelazó con la de Florencia. Daba la impresión que la estaba conteniendo. La cocinera recordó cuantas veces ella había sido la que contenía a Flor. Hoy la situación era diferente. Entró en la cocina y se dedicó a cortar verduras para la hora del almuerzo.

Algunos minutos después, no pudo contenerse y se asomó a mirar fuera para ver a Inés cerca de la puerta de la oficina con el semblante muy serio. Tratando de escuchar lo que sucedía dentro, aparentemente. Se limpió las manos en el delantal oscuro y apoyándose en la puerta, salió hacia donde estaba la castaña.

-Creo que no es educado escuchar conversaciones ajenas – Inés dio un salto al oír el creo y Jazmín se paró frente a ella con las manos en la cintura – porque eso es lo que estás haciendo, ¿no?

Inés bufó para sacarse el susto de encima – Jazmín – dijo – me vas a matar – se llevó la mano al pecho y luego respiró profundo – buenos días – dijo recomponiéndose y sonriendo – lo sé, mi madre me mataría si me viera – y señaló la oficina – es que está pasando algo súper importante ahí dentro.

-Eso no es excusa – sentenció la cocinera.

-Lo sé, lo sé, tenes razón y yo debo confiar más en Flor – añadió Inés.

Jazmín se acercó a ella mostrando interés y preocupación - ¿qué pasa con Flor?

Inés se acercó un poco más y le susurró – está teniendo "la conversación" con sus hermanas.

Jazmín tuvo un momento de duda y luego abrió los ojos - ¿esa conversación?

Inés asintió – si... está por salir... al menos para sus hermanas.

Ahora la cocinera trato de escuchar lo que pasaba detrás de la puerta, sin ningún resultado – que mala idea la de sugerir que insonorizaran este cuarto – se recriminó.

-¿Lo insonorizaron por una cuestión de seguridad? – preguntó Inés apoyándose más en la puerta.

-No – susurró la pelirroja – se peleaban tanto que quedaba re mal con los huéspedes, pero ahora tampoco se escucha nada de lo importante...

Alguien carraspeó detrás de las dos y se giraron esperando que no fuera una de las hermanas. Mariano y Javo las observaba con una sonrisita socarrona.

-¿Les parece bonito? – preguntó el remisero y viendo a Inés agrego – apa... de cerca sos todavía más linda.

-Gracias – contestó Inés.

-Cacho, Cacho – dijo el chef – ¿qué te traerás entre manos?

-Nada, nada – aseguró – solo estábamos... - pensó qué decir.

-Revisando las bisagras... - dijo Mariano – seguramente eso – le tendió la mano a Inés – por cierto, Mariano Montenegro a su servicio – se presentó.

-Inés – contestó la chica – Inés Sáenz – y aprovechó para darle la mano a Javo.

Dani Cacabella apareció de la nada – ¿Inés Sáenz? ¿Inés Sáenz de Sáenz Corporation?

La castaña se puso relativamente incomoda – Inés Sáenz de Inés Sáenz – aclaro sin muchas ganas.

-No, no, yo te conozco – insistió – cuando mi padre, el dueño de los Frigoríficos Cacabella, se reunió con tu padre, Alfredo Sáenz, vos estabas ahí, estoy seguro...

Inés suspiró – puede, pero yo no soy uno de los logros de mis padres, ni parte de los activos de su empresa – estaba claro que no le gustaba que la reconocieran como la hija de... - me forjó mi camino por mi cuenta, así que será, solamente, Inés Sáenz.

Jazmín se sintió identificada por esa reacción y la salvó de un intento de Dani de hacer un negocio – Inés ¿por qué no vamos a la cocina y esperamos a que salga Flor? – le preguntó y sin esperar respuesta se encaminó hacia su destino, con la certeza de que la chica la estaba siguiendo. Javo entró detrás de las dos.

-¿Qué está pasando en la oficina? – preguntó sin anestesia – no me vengas con que nada, Cacho, vos no sos de las que se ponen a oír tras la puerta.

-Flor está... - Jazmín susurró – saliendo del armario con las hermanas.

Javo se asombró – wow, ¿qué paso? – preguntó.

-Creo que Inés la convenció – dijo la pelirroja.

-No... yo no soy nadie para convencer a Flor, ni para presionarla – aclaró la joven – sólo le dije que era mejor que Flor decidiera hacerlo cuando se sintiera preparada, le hice saber que la puerta para ser completamente libre estaba allí, frente a ella, para cuando quisiera tomarla – y se sentó frente a la encimera – ya saben, más se gana con miel que con hiel...

-¿Ustedes... - Javo graficó su pregunta con las manos – tijeretean?

-Hermoso – exclamó Jazmín.

-Adorable y sutil – dijo casi al mismo instante Inés – no, no tijereteamos, no pasa nada entre nosotras.

-Bueno, bueno, si no estás dispuesta a contar los detalles perniciosos, me voy al sótano a buscar brócoli para la sopa – Javo se retiró sin decir nada más.

Jazmín se quedó en silencio, incomoda, nunca había estado sola con Inés. No quería hablar de Flor, pero no tenían nada de qué hablar, de momento.

-No pasa nada entre Flor y yo – repitió Inés sabiendo que la cocinera se debatía por ahondar en el tema – no sé si porque yo no quiero, es más bien... – dudó un momento, pero luego afirmó con seguridad - sabes perfectamente qué está enamorada de vos.

Jaz asintió - ¿y entonces? ¿Qué queres de ella?

-Quiero que tenga lo que merece – le respondió la chica – alguien que la haga feliz sin prejuicios ni mochilas...

-¿Y yo no sería esa persona? – le preguntó la cocinera.

-Eso no lo puedo decidir yo – contestó Inés – eso solamente lo sabes vos...

Javo volvió con la caja de brócoli - ¿interrumpo? – preguntó – si es así, pueden salir afuera, acá se cocina – dijo con su típica postura de pocas pulgas.

Inés levantó las manos en señal de paz – muy bien, ¿y qué cocinamos hoy?

Los dos amigos se miraron - ¿sabes cocinar también? – preguntó Javo.

-No profesionalmente, pero me defiendo – dijo la profesora – eso sí, sé comer muy, pero muy bien – anunció con orgullo.

-Bueno, eso también sirve – expuso el chef – hoy tenemos pensando una sopa de brócoli y almendras, aprovechando que es un día templado.

-¿Han considerado un menú ejecutivo rápido con aditamentos, no sé, unos chips de prosciutto digamos y una ensalada de acompañamiento, quizás agridulce? – Cacho y Grace miraron a la chica con escepticismo - ¿qué? – preguntó.

-Ahora nos sugiere el menú una total desconocida – suspiró el chef.

-¿No habías estudiado Administración vos? – quiso saber Jazmín.

-Economía... y lo sugiero por pura estadística dado lo que he observado y lo que sé sobre la zona – explicó la chica - al restaurante, sobre todo al mediodía, viene una mayor proporción de personas que no se hospedan en el hotel, según me dijo Florencia – levantó las manos como si diseñará un diagrama de flujo – considerando que en las 8 manzanas a las redonda del hotel hay al menos 16 oficinas, 4 públicas y 12 privadas, eso son unas 300 a 600 personas que necesitan almorzar antes de regresar a la oficina – reflexionó un momento antes de agregar – si consideramos que todos tienen una media de 60 a 90 minutos para salir, relajarse y almorzar, agregando que nadie quiere tener el estómago tirante a la hora de volver al trabajo, un menú de calorías medias, fácil de obtener y comer y a un precio medio atraería, al menos a un 20% de esas personas.

Jazmín y Javo pestañaron – ¿todo eso lo podes calcular con la limitada información que tenes? – le cuestionó el hombre.

-Bueno, eso es lo que hace un economista, estudios de mercado... - y agregó – tenes razón que es poca información y bastante especulación, pero te invitó a refutar mi tesis, te bastaría un día, sólo un día, como el de hoy, por ejemplo...

- Encantado – dijo Javo – sopa de brócoli y almendras con chips de jamón crudo y ¿qué ensalada, licenciada?

-Podría ser una ensalada de remolacha, berros, frutos del bosque con aliño cítrico... y – levantó el dedo – para los vegetarianos, la misma sopa, pero sin prosciutto – observó a los cocineros - ¿tienen frutos del bosque?

-Si – dijo Jazmín y miró a Javo esperando su autorización.

-Ok, manos a la obra – antes de empezar se plantó delante de Inés y agregó – si me piden 100 platos de este menú hoy, te daré la razón, pero si no lo hacen, tendrás que lavar los platos del hotel por los próximos 30 días – se acercó y la miró fijamente - ¿qué me decís, Inés Sáenz de Sáenz Corporation?

-No tenes que aceptar – Jazmín quiso ayudar a Inés.

La chica sonrió – lo que digo es que es Inés Sáenz a secas y que acepto el reto.



Lejos de todo lo que sucedía en la cocina y varios minutos antes, Florencia veía como su tourette estaba descontrolado mientras intentaba explicarles a sus hermanas la razón por la que las había llamado tan inesperadamente. De todos los días, había elegido este para ser sincera.

-Flor... ¿qué pasa? – preguntó Virginia.

-Yo... ¡HM! – Flor tuvo un espasmo en el hombro y chasqueó los dedos – yo...

-Dale Florencia... ¿querés decirnos de una vez que pasa? – Lucía se impacientó taconeando el suelo – no podemos perder el tiempo así...

-Dejala Lucía – Miranda era la más enterada de todas y trataba de contener como podía a su hermana – venga Flor, nadie te va a juzgar.

-¿A juzgarla por qué? – preguntó Carla.

-Mejor habla por vos nada más – expuso Lucía – si sigue dando vueltas la voy a juzgar y mucho...

-Ay Lucía, no seas boluda y cállate – Virginia la reprendió y se dirigió a su hermana menor tratando de tranquilizarla – sea lo que sea, nadie te va a juzgar – y miró con mala cara a Lucía antes de que dijera nada – no estamos acá para eso... somos tus hermanas y te vamos a apoyar.

-¡PAPA CON HUEVO! – empezó a vociferar Flor - ¡PAPA...! – se contuvo para no darse golpes en el pecho – no, no, tengo que hacer esto – hablo consigo misma – me lo debo a mi misma – soltó aire y tomó fuerza – estoy... yo... ¡NYA! – chasqueó los dedos – estoy...

-Dale Florencia – insistió Carla.

-Estoy...

-No la presiones – le reprochó Miranda a Carla

-Estoy...

-Entonces que hable ya – exclamó Lucía.

-ESTOY... - Flor tenía que levantar la voz para dejarse oír.

-Deja de apurarla – le reclamó Virginia.

-ESTOY...

-Deja de decirme lo que tengo que hacer...

-No vos deja de decirme lo que tengo que hacer...

-ESTOY...

-¿Por qué siempre todo tiene que ir de vos, Lucía?

-¿Por qué todo siempre tiene que ir de ustedes?

-ESTOY...

-Me tenes harta...

-No, vos me tenes harta...

-¿QUIEREN CALLARSE, ¡COTORRAS DEL ANO!? – vociferó Florencia, desde luego toda la atención se centró en ella – llevó cinco minutos queriendo decir que estoy enamorada de una mujer y ¡ustedes me interrumpen con sus boludeces!

El silencio se hizo presente hasta que Carla titubeó un momento, pero carraspeando dijo finalmente - ¿podrías volver a lo de enamorada de una mujer?




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Mensaje por sachiko_virtual el Mar Mayo 15, 2018 9:46 pm
Spoiler:

Bueno, los resúmenes que había visto estaban bien resumidos XD pero encontré unos que tiene un poquito más de detalles y en esos pude ver que Jaz no se atrevía a decirle que no a Helena pero yo creo que era más que nada porque tenía miedo de salir herida y por eso no se arriesgaba con flor y tuvo que esperar a que Helena diera el paso. Al final, Helena me cayó bien XD porque el que haya decidido irse ayudó a que flor y Jaz terminaran juntas XD 


Como siempre Lu tan cortante XD e impaciente jaja


Bueno hasta ahora Inés ha Sido de gran ayuda sin embargo, sigo esperando que Jaz haga algo para componer las cosas con flor, por qué están enamoradas no? XD a veces pareciera que se están alejando y que flor está cada vez más cerca de Inés 

Y a ver como reaccionan las hermanitas sobretodo Lu 

Se va a ver más vídeos de flozmin.

El álbum de Lena Katina es muy bueno, (menos mal estaba en spooti) ya lo descargué para escuchar. Gracias por el dato Sun :)


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Mensaje por Sun Sun el Miér Mayo 16, 2018 3:57 am


Quien soy yo (Who I am)

-¡Eso, eso – repitió Florencia – que estoy enamorada de una mujer ¡HM! ¡TORTA!

-¿Así? ¿Sin más? – cuestionó Lucía - ¿te despertaste un día y chau, te empezaron a gustar los pechos?

-¡Ay Lucía! – se quejó Carla - ¿podes no decir pechos?

-¿Qué queres que diga? – replicó Lucía – ¿las lolas?

-¡Tetitas! – soltó Florencia.

-Basta – se enfadó Virginia - ¿no ves que la están poniendo nerviosa? – se puso de pie y abrazó a su hermana conteniéndola – ¿cómo no me dijiste antes, boluda? Me lo imaginaba, pero estaba esperando a que me dijeras algo.

-¿Cómo que te lo imaginaste? – Flor chasqueó los dedos - ¡TORTASH! ¿Estoy más machona, no?

-No, Flor... soy tu hermana... me di cuenta – le aseguró Virginia.

Miranda decidió intervenir al ver que los espasmos de Flor se repetían más y comenzaba a darse golpecitos suaves en el pecho – Flor, tranquila, no pasa nada.

-¿Cómo estás tan tranquila vos? – preguntó Lucía a su hermana menor.

-Porque ya lo sabía.

-¿Vos lo sabías? – preguntó Carla y luego giró su mirada a Flor - ¿se lo dijiste a Miranda y no mí...? –Lucía le dio un codazo - ¿a nosotras? – corrigió.

-Miranda me preguntó y no pude mentirle ¡NYA! – hizo un ruido ronco con la garganta - ¡Gato intuitivo! ¡HM!

-O sea, que Miranda es más importante que nosotras tres para vos – apreció Lucía con un tono crítico –mira vos que interesante.

-Yo, por lo menos, me preocupó por ella – replicó Miranda – si le prestarán un poco más de atención se habrían dado cuenta, como Vir o como yo, al menos que algo le pasaba...

-Che, che, che que yo me dejo la piel en el hotel...

-¿Se quieren callar de una vez? ¡RABAS NARCISISTAS DEL ORTO! – exclamó Florencia - ¿no sé dan cuenta que esto no va de ustedes? - Vir retrocedió y se sentó con sus hermanas que, con gestos y algunos murmullos, se disculparon con Flor. Ella respiró profundo – necesito hacer esto, necesito dar este paso, pero no puedo si ustedes no me ayudan.

-Habla Flor – dijo Virginia.

-Sí, saca lo que sea que tengas adentro – añadió Carla.

-Yo sé que Lucía me va a tildar de cursi y pesada, pero ustedes cuatro son lo único que yo alguna vez he considerado como familia – Flor soltó aire – y no veo a nadie mejor para abrirme y contar lo que me pasa, nadie mejor donde buscar consejo o refugio que ustedes – se le llenaron los ojos de lágrimas y se sorprendió al notar que sus hermanas mantenían un silencio casi ceremonial – siempre fui señalada, me señalaron en la escuela, en la calle, en mi propia casa; siempre Florencia, la chica especial, pero no porque fuera algo lindo, sino porque era diferente, la que siempre se hacía notar por estar puteando o haciendo cosas raras- señaló a sus hermanas – ustedes mismas se avergonzaban de mi cuando estaba en el velorio de papá y no podía dejar de putear – meneó la cabeza – desde los 6 años, cuando mi mamá me dijo que papá tenía otra familia y que, incluso, tenía una hermana que había nacido el mismo día que yo, y tuve mi primera manifestación de tourette...

-¿O sea que es por mi culpa que tenes tourette? – Carla estaba pálida y angustiada.

-No, Carla, ¿cómo va a ser tu culpa? – Florencia sollozó –si vos era una nena igual que yo, sin culpa, sin errores, no, no te lo digo por eso – suspiró con fuerza – en todo caso, fue culpa de Mario y su incapacidad para ser sincero y leal consigo mismo – Flor se limpió las lágrimas que brotaron de sus ojos – desde ese momento, siempre quise ser invisible, desaparecer – se llevó las manos al bolsillo y estrujó el pañuelo que, desde Inés, guardaba allí – cada vez que veía a mi mamá mirarme con esa expresión de espanto que ponía cuando soltaba algún insulto espontaneo o tenía un espasmo, esa – cerró los ojos como si quisiera pasar un mal trago – expresión de sus ojos de disgusto y vergüenza me persigue siempre que me pongo nerviosa; Florencia... la peor hija que una madre podría tener.

-No es así, Flor – Vir intervino para consolar a su hermana – mamá siempre fue una boluda, pero ella te adora...

-Sí, puede ser, pero también vi cómo se le llenaron los ojos de lágrimas cuando, a pesar de que me lo pedía, no podía detener el tourette – ahogó un pequeño sollozo – fue por eso que me propuse que tenía que escucharla en todo, ser la hija perfecta aunque sea en lo poquito que podía – se sinceró – desde chiquitita siempre le prestaba atención y todo lo que ella decía para mí era como una receta para ser mejor – tragó saliva – no me di cuenta que acabaría por seguir un camino que, en realidad, no quería...

-¿Por eso quisiste casarte? – preguntó Miranda.

-Sí, no sé, no puedo hacerla responsable de todo a mi mamá, pero siempre decía que su sueño era verme entrar de blanco a la iglesia, con el chico de mi sueños ahí esperándome, frente al altar, si hasta se emocionaba al decirlo.

-Sí, siempre hablaba de lo hermoso que iba ser cuando nos casáramos – agregó Vir.

-Pero vos no te casaste –le dijo Lucía.

-No se casó, pero cuando mi mamá conoció a ¡PITO SECO...! –levantó las manos – a Ignacio – rectificó rápidamente – le faltó poco para enamorarse ella, él era muy convincente y se la metió al bolsillo enseguida...

-Eso es verdad – aseveró Virginia.

-Yo, sin embargo, tengo una colección de intentos fallidos – continuó Flor – de relaciones rotas. Así que cuando conocí a Dani y me daba bola, además de ser una buena persona, pensé... es perfecto... es mi oportunidad para hacer feliz a mi mamá... para, por una vez, una sola, ser lo que debería ser y no soy – se le quebró la voz – nunca pensé en lo que quería ser, en lo que me pasaba a mí acá dentro – se tocó el corazón y las cuatro hermanas suspiraron al mismo tiempo – y, entonces, esa amiga que tanto me apoyaba y me cuidaba, a la que yo adoraba con locura, me confesó que me quería, que yo le gustaba y, a pesar de que iba a casarme, estaba ahí para mí – Lucía miró a Carla con duda, pensando en quién era la amiga – y todo se me dio vuelta...

-¿Por eso no te casaste con Dani? – preguntó Carla.

-No me casé con Dani porque sabía que no podía engañarme a mí misma, porque ya era consciente que, si entraba a esa iglesia, iba a pasarme la vida frustrada y desencantada – Flor chasqueó los dedos – y nunca me arrepentí de marcharme a tiempo...

-Siempre te voy a admirar por ser tan valiente, yo no habría podido – dijo Virginia.

-Yo lo hice – comentó Carla –, pero por razones mucho más equivocadas.

-Me bastaron unas semanas para darme cuenta – prosiguió Florencia – qué estaba, completamente, enamorada de mi mejor amiga...

-Jazmín... - susurró Carla.

-Sí, Jaz... estoy enamorada de ella – dijo Florencia – y, a pesar de todo lo que transformó en mi vida, no pude ser valiente a tiempo y la perdí, deje escapar mi oportunidad y Elena la tomó... - las chicas empezaron a hacer preguntas, pero Flor les pidió silencio – no importa, no va de eso, ya habrá tiempo para hablarlo; lo que hoy quiero es dejar de esconderme, dejar de ser invisible, conocer a Jaz y conocer, luego, a Inés, me hizo darme cuenta de que quiero ser libre, quiero ser valiente y ser quién yo soy... Florencia Estrella, una mujer enamorada de una mujer que solamente quiere ser feliz... - las lágrimas rodaron nuevamente por sus mejillas – y sé que esto es un montón, pero me gustaría poder compartir esta felicidad con mis cuatro hermanas.

Virginia no soportó más y se levantó a abrazar a su hermana – te quiero boluda, te quiero tanto... estoy orgullosa de vos... - Miranda y Carla se unieron al abrazo de su hermana, sin palabras, porque no hacía falta decir nada. La única que permanecía sentada en el mismo sitio que antes era Lucía - ¿y vos? – le preguntó su hermana mayor - ¿no vas a decir nada?

Lucía se puso de pie y caminó hasta Florencia – creo que sos la mujer más valiente que conozco, Flor – dijo tragando saliva – y creo que no necesitas de la aprobación de nadie...

-No busco aprobación, quiero que mis hermanas sean mis hermanas, nada más – contestó Flor.

-Eso es un hecho, tenemos partidas de nacimiento que lo comprueban – contestó Lucía.

-¡Ay Lucía! – le recriminó Carla.

-Y no podría tener unas hermanas mejores que ustedes – agregó – la más valiente de todas – le dio un pellizco en la mejilla a Florencia – ojala yo fuera la mitad de lo valiente que sos, Flor, ojala fuera un poco más como vos...

Fuera, Leo entró a la cocina corriendo por quinta vez.

-Está lleno – hizo aspavientos – lleno de nuevo... es una locura, necesitamos 25 menús ejecutivos más...

-¿Y vamos...? – preguntó Inés mientras lavaba frutos rojos.

El chico contó con las manos – eh... 167 más 25... eh...

-¡192! – exclamaron Inés y Jazmín a la vez – bien chef internacional Javo Valdes, muchísimas gracias por comprobar mi tesis, ha sido un placer darte trabajo extra...

-Blablabla – contestó Javo – dale chiquitín, ahí tenes 10 sopas listas para salir – le indicó a Leo - ¡avanti! – y el joven salió a llevar los platos a los comensales.

Virginia entró a la cocina – epa, epa... está hasta las manos el restaurante – Jazmín e Inés de inmediato dejaron de hacer lo que estaban haciendo.

-¿Cómo está Flor? – preguntó Jazmín acercándose a Vir con Inés siguiéndola.

Virginia sonrió – bien, todo bien, todo perfecto, gracias por ayudarla a dar ese paso...

-Fue Inés – Jazmín le ofreció el mérito a la castaña.

-Ambas tuvimos alguna participación, el mérito es solo de Flor – explicó la castaña.

-Igual gracias, todavía las va a necesitar – afirmó y mirando hacia la cocina – y nosotras vamos a necesitar café, también.

Javo dio un paso al frente – te lo preparo ya, Vir.

Inés de inmediato notó la atmósfera extraña que invadía la cocina, mientras Vir y Javo estaban cerca - ¿están juntos?

-Ojala – le contestó Jazmín – si no fueran los dos un par de testarudos, serían más felices – explicó y dirigiéndose a Javo agregó – encárgate de eso tranquilo, acá, la economista y yo nos encargamos del resto, no se le da tan mal...

-¡GRACIAS! – Inés levantó los dos pulgares.

Carla entró a la cocina – Vir... también vamos a necesitar torta... aaaa... - y se quedó en silencio, mientras le sonreía incómodamente a Inés y a Jazmín.

-Bien, tenemos la versión pelirroja y la versión castaña ¿cuál es de tu preferencia? – Inés bromeó con Carla y luego agregó - , aunque también hay lemon pie y sacher, pero claro... no están igual de buenas – le guiñó un ojo y río sonoramente – es una broma...

-Sacher estaría bien... - contestó Carla – o mejor lemon pie... - luego lo re-pensó – no, sacher...

-¿Por qué no te doy unas porciones de ambas? La dulzura nunca debe acabar – le dijo Inés.

-Vos sí que sabes cómo hacer feliz a una chica – contestó Carla, retirándose luego de la cocina.

Jazmín se quedó viendo como la puerta se cerraba detrás de Carla y, finalmente, se cuadró de hombros – el lemon está en la parte de debajo de la heladera – le indicó -¿podes encargarte de prepararlo?

-Claro, claro que puedo – y en menos de dos minutos llamó la atención de Vir, recordándole no olvidar la bandeja – bueno, ¿en qué estamos? – le dijo a Jaz.

La pelirroja le pasó le pasó cuatro ensaladas y el aliño para que las preparará – en verdad, gracias – dijo – hiciste mucho por Flor este último tiempo.

-Es fácil hacer algo por Flor –dijo la castaña – ella se lo gana a pulso – Inés suspiró deteniendo las manos – hoy fue muy valiente.

-Sí, lo sé...

-Ahora te toca a vos – dijo Inés.

-¿A mí? – preguntó la pelirroja - ¿qué cosa?

-Ser más como ella... ser valiente...






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Mensaje por sachiko_virtual el Miér Mayo 16, 2018 6:57 pm
Ahh XD Lucía como siempre tan ella XD
Muy bien por las hermanas por aceptar a flor tal como es y apoyarla. Y como bien dice Inés, ya es hora de que Jaz muestre su valentía y pelee por flor.


Gracias por el capítulo sun.


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Mensaje por Sun Sun el Jue Mayo 17, 2018 3:07 am


Disclaimer Original: Y finalmente ha sucedido. He tenido que pasarme al lado oscuro de Mika para agregar al menos un capítulo ;) Perdón por el faltazo del finde, pero fue muy family y party. Me hacía falta la desconexión para tomar carrera y lanzarme al vacío again con este fic! ;) Ojala les guste la continuación...

Borrar (Erase)

Jazmín daba vueltas por la cocina sin poder concentrarse del todo en atender aquel cocido de ave que estaba a su cargo. Si se le pasaba de cocción se arruinaría y Javo no se lo perdonaría nunca. El olor a quemado llegó a su nariz y, sin demora, removió la cazuela, para percibir que el aroma no provenía de allí. Entonces, lo recordó.

-¡EL PAN! – corrió hasta el horno - ¡EL Pan...! – apretó lo puños al ver la masa seca con muescas oscuras – lo arruiné – se quejó mirando el techo – lo arruiné – apoyó las dos manos en la encimera.

Javo entró olisqueando el aire –Cacho, Cacho... ¿se te quemó la cazuela? – se abalanzó sobre la cocina y apagó el fuego.

-No, el pan... - señaló la pelirroja.

Javo probó el guisado – igual esto está a punto, puntísimo – dijo cerrando la cazuela herméticamente – menos mal que llegué justo o me habrías arruinado el menú del mediodía – le paso al Jazmín la harina – el pan es cosa de minutos, Cacho...

Jazmín bufó – voy...

-Me parece que a vos se te quemó más que el pan sin levadura, Jazmín del Río, a vos se te quemaron los papeles hace como un par de semanas – Javo fingió que se acomodaba unas gafas inexistentes con aire a sabiduría – justito cuando apareció cierta economista especialista en gastronomía cinco ESTRELLAS – remarco la palabra final.

-No me jodas que no estoy para bromas, Grace – contestó escuetamente la chica.

Javo negó – no estoy haciendo ninguna broma, fíjate que loco, antes de ese momento a la que se le juntaba el ganado era a Cacho del Sagrado Corazón de Jesús, el benemérito presente, y eso un poco te gustaba...

Jazmín meneó la cabeza con indignación – estás diciendo cualquiera.

-No, no, que no termine y siempre hemos sido bien honestos – y el cocinero levantó un dedo – lo que pasa ahora, es que es a Florencia a la que se junta el ganado y, parece ser, que cierta castaña está ganando la carrera a la favorita de la dueña del hotel... - se quitó el delantal y lo lanzó en señal de victoria sobre la encimera – y eso te tiene con una mala vibra...

-Cállate Grace – Jazmín mezcló los ingredientes del pan y comenzó a amasar – no tengo mala vibra.

-Aja... y ¿por eso estas amasando el pan de hoy por second time, Cachito...?

-Es una casualidad – se excusó la pelirroja.

-Claro, como es casual que estés así cuando la susodicha y su amiguita sabelotodo están sentaditas cuchicheando afuera – afirmó el chef.

-Están en una reunión con Carla – respondió Jazmín.

-Claro, y a vos se te quemó el pan...

-¡AY! BASTA GRACE – Jaz llego al límite de paciencia – no me estás ayudando – y le mostró la puerta – ándate, pasea un rato, acosa a Vir, pero déjame rehacer el pan tranquila...

Javo dio la vuelta a la encimera y le dio un beso en la frente a Jazmín – te perdono el mal humor, porque sé que estás pensando que no sé te quemó solo el pan, sino las chances con Flor, pero no seas tan negativa Cacho...

Su amigo se puso la campera y abandonó la cocina, no sin antes lanzarle un besito desde la puerta. Mientras daba unos ligeros golpes a la masa, Jazmín se quedó pensando en las últimas palabras de Javo. "No seas tan negativa", se repitió. Pero eran las últimas palabras de Inés las que volvían una y otra vez a su mente.

"-¿Qué cosa?

-Ser más como ella... ser valiente...

Jazmín se río con ironía - ¿Qué pasa? ¿Me das consejos ahora?

Inés coincidió con ella, pero en una sonrisa mucho más real – no, yo no lo tomaría así – dijo.

-¿Y qué es entonces? – cuestionó la pelirroja.

-Más bien una advertencia – dijo la castaña comiéndose una mora – es sencillo, hasta ahora he sido muy condescendiente porque sé que Flor está enamorada de vos, pero quiero que sepas que si vuelvo a verla infeliz o desdichada por tu falta de voluntad para entender lo que todos vemos que te pasa, menos tú, pienso tomar la próxima posibilidad sin dudar...

-Vaya, saca las uñas la chica perfecta – contestó Jazmín.

-No – Inés le enseñó las uñas cortas – ni tengo uñas, ni soy perfecta – aseguró con tranquilidad -, pero no voy a dejar que lastimes a Flor, a esa mujer que está ahí dando la cara por lo que siente por vos – agregó –, mientras vos seguís dudando entre el amor y una causa que puede estar perdida.

-¿Qué podes saber vos sobre eso? – Jazmín se enfadó con la castaña – no deberías meterte cuando no sabes, ni entendes nada.

-Puede, yo solo se una cosa – Inés le sostuvo la mirada sin ninguna incomodidad – o te jugas todo lo que eras, sos y serás por amor, o no jugas nada...".


Recordándolo ahora, Jazmín sentía que esa mujer que le arrebataba a Flor, aquel día le había dado un golpe en toda la consciencia. Inés, sin quererlo, había conseguido confundir a Florencia. Ella tendría que hacer mucho para cumplir con lo que le había asegurado a Flor, que no la perdería.

Y aunque, muchos momentos, había pensado en enfadarse con Inés, en lo profundo sabía que no podía. Inés cuidaba de Flor y la protegía, incluso, si ella la dañaba. Era una persona con muchos principios, si hasta parecía irreal. En ocasiones, viéndola hacer algo o escuchándola hablar, Jaz esperaba que alguien dijera corte y esa chica hermosa llena de energía y buenos pensamientos, se convirtiera en una cáscara que moldeaba alguien más. Pero no, era real y estaba allí, robándose el corazón que deseaba.

Colocó, por fin, el pan en el horno. Javo tenía razón, estaba siendo demasiado negativa. Tenía que borrar y empezar de nuevo, tenía que recuperar a Flor, como fuera. Como diera lugar. Programó el reloj digital del horno para que parará en el momento exacto en que le pan estaba bien cocido. Se quitó el delantal y lo soltó en la encimera. Caminó hasta la puerta de la cocina y salió con paso seguro.

Al momento en que estuvo del otro lado, atrajo la atención las tres jóvenes que estaban hablando tranquilamente en la mesa más cercana. Todas se giraron para verla. Ella caminó con decisión hasta la mesa.

-Flor... - dijo – necesitó hablar con vos...

-¿Tiene que ser ahora? – preguntó la hermana Estrella – estamos hablando sobre esta idea de menú ejecutivo que tuvo Inés.

-¿Por qué no te nos unís y lo discutimos todas? – le consultó Carla.

-Porque eso deberías hablarlo con Javo – cortó Jazmín – por favor, Flor...

-Creo que deberías ir a hablar con Jaz, Florencia – Inés habló y sin esperar negativa, agregó – yo me voy a quedar con esta hermosa hermana tuya para hablar algunos detalles - y Carla se olvido de una reunión conjunta y lo reemplazó con algunos comentarios sobre lo "divina" que era la castaña.

Libre para marcharse, Florencia se levantó algo confusa por el corte de Inés, pero siguió a Jaz. No sabía donde iba, pero no se detenía a preguntar. Caminaba a donde sea que ella la llevará. En algún punto, la pelirroja la tomó de la mano y ella se dejó guiar. Javo las cruzó en la puerta de entrada y alcanzó a susurrar un "yo me encargo de todo". Flor caminaba de la mano Jaz incapaz de detenerse, ni de detenerla. Por fin, luego de veinte minutos andando se detuvieron. Las dos estaban agitadas y Jazmín se giró para encontrar a una dudosa Florencia Estrella.

-¿Me vas a decir qué pasa? – preguntó Flor - ¿por qué teníamos que alejarnos tanto del hotel?

Jazmín se acercó a ella y la abrazó. Sintió que recuperaba un poco más la fe al darse cuenta que Florencia no la rechazaba.

-No quiero que nadie nos interrumpa, no quiero terceros, no quiero hermanas ni líos del hotel, quiero empezar otra vez – dijo mirándola a los ojos – quiero borrar el lienzo y volver a dibujarte en él, Flor – le acarició la mejilla – y quiero dibujarme a mí al lado tuyo...




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Mensaje por sachiko_virtual el Jue Mayo 17, 2018 7:14 pm
Espero que flor no se la ponga difícil a Jaz XD y se dejen de complicaciones y vivan su amor a 1000.

Inés tu sigue así, apoyando a la parejita XD

Jaja así que terminaran siendo más capítulos XDD eso es bueno XD


Gracias por la actualización Sun


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Mensaje por Sun Sun el Vie Mayo 18, 2018 3:31 am


Sigo con el simpático Mika y sus excentricidades, aunque La llamada de Leiva me ha hecho mucho bien hoy. Así que podría ser un poco de todo.


Te veo (I see you)


Florencia se dejó acariciar - ¡Ay Jaz! – suspiró - ¿por qué hoy? ¿Qué paso para que, de repente, me alejes de todo y me digas todo esto?

Jazmín se perdió en el roce de sus dedos sobre la piel de Flor, en la fricción suave y familiar – no sé, no pude más – explicó sonriendo de medio lado – no quería pasarme otro día sin vos...

-¿Sin mí? – preguntó Flor como quién necesita volver a oír lo oído para hacerse una idea más clara.

-Sin vos... - le susurró Jazmín acercándose a ella, acortando el estrecho espacio que ya las separaba antes de empezar a andar – sentí que no podía pasar más tiempo sin tenerte cerca, sin acariciarte así... - hizo una pausa – y, ahora, te veo acá conmigo y sé que no podría pasar ni un minuto más sin amarte como te amo...

Florencia abrió los ojos y tragó saliva - ¿me amas?

-Más que a cualquier cosa que haya amado jamás – contestó la pelirroja.

Las palabras dieron paso al silencio, el silencio dio paso a la necesidad y la necesidad al movimiento. Poco a poco, como si existieran entre ellas miles de kilómetros, las dos se acercaron y sellaron aquel pacto mudo con un roce de sus labios. Un roce tímido, pero tan despojado de temor que terminó en arrojo, en la osadía azarosa de quien encuentra, por fin, ese destino que se negaba a llegar. Que parecía imposible. Un brío de labios y suspiros que trasmutaba la tierra donde posaban sus pies, porque ambas sabían que aquella confesión y aquel beso eran el final de lo que conocían como vida para ambas. Su historia no sería la misma después de este día y ambas lo sabían.

Se separaron, ruidosamente, cuando sus labios terminaron de romper ese beso lleno de revelaciones. Florencia acarició el rostro de Jazmín con las dos manos – decime que no estoy soñando otra vez.

-¿Para qué soñar si podemos vivir? – le preguntó Jaz y se derritió en la sonrisa, en los ojos agitados, llenos de ilusión de Florencia. No pudo reprimir las ganas de volver a besarla, así que lo hizo. Conjugó todos sus deseos reprimidos, confusos y asustados en un solo beso. En uno que, lejos de callar, gritaba.

Flor se separó en busca de aire – Te veo, te veo y no lo creo – confesó – llegó un punto en que pensé que no había manera de que esto saliera bien, que tendría que dejarte ir...

-No me lo habría permitido – contestó Jazmín – no me habría permitido el cuerpo, ni el corazón, alejarme de vos – reveló angustiándose levemente, quizás con el pensamiento de lo que podría ser y no era – por favor, estaba tan ciega, ¿cómo pude pensar que podría seguir sin tenerte?

-No pienses en esto ahora – le pidió Flor.

-Te lastime un montón – Jazmín parecía imposibilitada de detenerse – te hice un sufrir, Flor, que tonta que fui – reveló – todo por alguien que hace tiempo no me importa.

-Pero estás acá, venciste lo que sea que te hiciera falta y me alcanzaste, me volviste a sentir – Florencia se ocupó de contenerla – yo no me porté bien con vos tampoco, no me decidí a jugármela y te puse en una situación complicada – suspiró con cierta tristeza – Elena fue el empujón que faltaba...

-Elena... - la pelirroja miró a Flor – voy a hablar con ella, no sé lo dije, todavía, porque casi salí corriendo del hotel, primero tenías que estar vos..., pero te lo juro, le voy a poner las cosas bien en claro, voy a decirle que yo a la que amo es a vos...

-No importa – Flor tragó saliva – hoy, por lo que queda de hoy, que sea de las dos, dejemos a los terceros, las hermanas y los líos del hotel para otro día – y añadió con una sonrisa – vos me esperaste una vez, yo puedo esperarte también...

-Bueno, no fui tan comprensiva al final de cuentas – comentó la pelirroja – podría haberlo hecho mejor, quizás no te presione, pero tampoco te di garantías y me comporté como una idiota...

-Yo tampoco te di garantías, Jaz, tranquila, ya pasó, acá estamos... juntas.

-Es igual – Jazmín meneó la cabeza y la apoyó contra Flor – tendría que haber sido más comprensiva, tendría que haber sido como Inés, estar con vos y acompañarte mientras tomabas tantas decisiones importantes – soltó el aire que contenía mientras hablaba – Inés... tengo suerte de que seas lo suficientemente tonta cómo para dejarla escapar...

-¡Ey! ¡Que atrevida! – Flor se río del comentario de Jazmín – no la deje escapar por tonta, no te niego que es demasiado... - busco la palabra – irreal – dijeron las dos a la vez y sonrieron –, pero no es la mujer de la que me enamoré perdidamente...

-¿No?

-No – respondió Flor de manera contundente.

-Qué suerte tengo de haberte encontrado, Florencia Estrella – dijo Jazmín.

-No, la suerte hoy está de mi lado, Jaz, hoy, por fin, nos volvemos a ver...

Los labios de ambas se volvieron a rozar y todo aquel sitio donde estaban, sitio que nunca importo, desapareció. Y con él desaparecieron cualquiera de las dudas que ambas tuvieron nunca. Estaban hechas para amarse. Se habían elegido hacía mucho más tiempo del que pensaban. Las había elegido el destino aquel día que se encontraron en el hotel y se rieron de las coincidencias que tenía la vida. Desde aquel día y en cada uno de los siguientes, con vueltas o sin vueltas, se volvieron a elegir. Flor le eligió a Jaz, el día que huyó de la iglesia. Jaz la elegía a Flor, hoy mismo. En una calle cualquiera, cuando abandonaba la comodidad de lo conocido por soltarse al amor y fluir con su estrella.




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Mensaje por sachiko_virtual el Dom Mayo 20, 2018 10:20 pm
Muy bien, que lindas que se den una oportunidad y empiecen una vida juntas.

Inés seguramente quedará más que satisfecha  al verlas  felices y contentas :)


Queremos más flozmin! \*-*/


XD ay dios XD ya me obsesione XD ya me vi más de 100 videos de ellas dos XD

Y ya te encontré en Wattpad sun XD


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Mensaje por Sun Sun el Lun Mayo 21, 2018 4:16 am
jajajajaja me has pillado en el WATTPAD??? jajaja yo lo sigo colgando aquí de todas maneras! para terminarlo! como habrás visto he escrito bastante de ellas!




Quédate (Stay)

Inés y Flor entraron a la cocina riendo de alguna cosa que acababan de comentar. Se dieron de bruces con Jaz.

-¡Ey Jaz! – le dijo Flor a la pelirroja. Una parte de ella se debatía en cómo saludarla, cómo actuar después de tres días en los que estuvieron saliendo, aunque casi nadie lo sabía.

Jaz se incomodó por la misma razón – Hola – dijo simplemente, mientras sonreía.

Inés miro a una y luego a la otra - ¿de verdad hace unos días están juntas y ni siquiera se van a acercar más de 2 metros? – preguntó.

-¡Ey! – Flor le dio un codazo.

-¿Qué? ¿Era un secreto? – preguntó la castaña.

-No, pero Jaz todavía no pudo hablar con Elena porque la ¡raba Golden! ¡HM...! Porque se fue a un congreso – explicó Flor – y estábamos esperando un poco...

-Bueno, pero yo ya lo sé – Inés miró alrededor – y aquí no hay nadie más – agregó.

-Es cierto – concordó Jazmín y Flor se acercó a ella para besarla un segundo en los labios - ¿cómo estás, amor? – le preguntó la cocinera.

-Bien – dijo la chica – ya ves, hablando de más con Inés.

-No me molesta para nada – expuso la pelirroja – me parece una buena idea que se lo contemos a la gente que queremos...

-O sea, que Javo ya lo sabe – afirmó Flor y Jazmín asintió – y Vir – agregó la hermana Estrella – y Miru...

-Ah, pero ya lo saben casi todos – exclamó Inés – me alegra que se hayan decidido, por fin – les dijo – y espero que pronto lo puedan llevar abiertamente, ya sin cargas pendientes.

-Gracias – contestó Jazmín – y espero que entre nosotras las cosas estén...

Se detuvo cuando una apurada Lucía Estrella irrumpió en la cocina, seguida de sus otras hermanas – bueno, bueno, si es como tener el desfile del orgullo en la cocina – sentenció mirando a Flor y sus amigas.

-Ay Lucía – se quejó Carla – no seas burra – y se disculpó de inmediato – no le hagan caso, hoy... no, no es cosa de hoy, todos los días es así...

-No pasa nada – dijo Inés – el desfile es del orgullo justamente, ser parte de eso no es ninguna ofensa, en realidad.

-¿Qué necesitan ustedes? – cortó Florencia.

-¿Cómo que qué necesitamos? – Carla dio un paso al frente – FLORENCIA ESTRELLA ¿Cuándo pensabas decírmelo?

Flor y Jaz carraspearon a la vez - ¡Hm! – los nervios de Flor se hacían evidentes - ¿de... decirte qué?

-¿Cómo que qué? – se indignó Carla – decirme que vas a estudiar Gestión Hotelera...

Flor se sorprendió - ¡AH! ¡ESO! – y miró a Jaz sonriendo, la cual estaba al tanto y feliz por su chica. Había hablado mucho con ella sobre esa decison. Por un momento, ambas pensaron que el rumor sobre su relación había alcanzado a todas las hermanas.

-Si, ¿qué más? – preguntó Carla.

-No, no, nada más – Carla quedó observando a su hermana, a la espera, así que Flor rodó los ojos y agregó – si, Carla, voy a estudiar Gestión Hotelera... lo estuve pensando y esto de ayudarte me gusta y creo que no se me da mal, así que quiero formarme para poder compartir mejor las tareas con vos...

Carla permaneció en silencio un momento y, luego, dio un salto de alegría - ¡Ay Flor! Vamos a ser iguales – dijo dándole un abrazo – excepto que yo soy rubia y vos morocha...

-Y que yo tengo tourette y vos no... - agregó Flor.

-Bueno, pero nada más, vamos a ser igualitas – siguió casi celebrando Carla.

-¿No sé te olvida algo importante? – consultó Lucía y su hermana la miró con confusión – que a ella le gustan las mujeres y a vos no...

Carla cuadró los hombros – ah, sí, eso... eso no importa – contestó y tomando a Flor de las manos agregó – tengo tooooodos los libros de texto necesarios – remarcó la o excesivamente.

-Esto hay que festejarlo – propuso Miranda.

-Sí, vamos a festejar que mi hermanita va a volverse muy profesional... - Virginia tenía la tipa mirada de "madre orgullosa".

-¡PROFESIONAL TESTEANDO ALMEJITAS! – soltó Flor.

-No Flor, profesional en la gestión de hoteles – corrigió Carla.

Inés intervino – no, en realidad se refiere a... a nada, a nada, otro día te lo explico – le dijo a Carla.

-Igual creo que es buena idea que celebren esta noticia – expuso Jazmín – es una decisión muy importante para Flor.

-Estoy de acuerdo – dijo Carla - ¿dónde vamos? – preguntó a Inés.

-¿Yo elijo? ¿Pensé que era una salida entre hermanas? – afirmó la castaña.

-No, ustedes dos se vienen con nosotras – le contestó Carla.

-Yo no sé si me prendó – exclamó Lucía.

-No me digan que Lucía Estrella no tiene tiempo para un rato de fiesta – cuestionó pícaramente Inés.

Lucía sonrió de medio lado – bueno, sólo porque sin mí no sería una fiesta...

Las hermanas celebraron anticipadamente con un "Party, party, party", mientras movían las caderas y el pelo.

-¿Dónde vamos? – le preguntó Miranda a Inés.

-Vamos a un lugar muy muy fiestero, dónde ustedes, señoritas, van a ser las reinas y a conseguir un montón de números de teléfonos para la agenda – aseguró Inés.

-Y todos va a ser de mujeres, ¿verdad? –preguntó Lucía.

-Por supuesto... ¡que SI! – todas se rieron con la contestación de Inés – no, en serio, vamos a ir a...

-¿Jaz...? – la voz de Elena interrumpió todas las sonrisas y la buena energía – ah, disculpen, no quería molestar, solo venía a buscar a mi novia, hace unos días que no la veo – dijo, entonces, la científica generando toda clase de miradas incomodas.

-¡RABA DAÑINA! ¡NYA! – exclamó Florencia e Inés de inmediato le tomó las manos para que detuviera los espasmos.

-Elena – dijo rápido Jazmín – no soy tu novia – la corrigió – y ya te dije que no quiero que vengas acá.

-Bueno, no somos novias, pero estamos juntas – aseveró Elena.

-Si me atendieras el teléfono sabrías que no – le respondió Jazmín.

Florencia comenzó a sentirse más y más incómoda con la conversación - ¿por qué no nos vamos y las dejamos a solas? – dijo.

Todas empezaron a caminar, pero Jaz habló con la voz firme – no, Flor, quédate, quiero que escuches lo que voy a decirle a Elena.

El resto de las hermanas Estrella se quedaron quietas y Virginia susurró – dijo Flor...

-Tampoco nos pidió que nos fuéramos – comentó por lo bajo Lucía – puede ponerse divertido.

-Es como una novela – agregó Carla.

Pero Miranda tiró de ellas sacándolas a todas fuera de la cocina, muy a pesar de los "aguafiestas" que le dedicaron sus hermanas. Inés se iba a marchar, pero Flor la instó a quedarse apretando sus manos, así que se quedó quieta.

Jaz respiró profundo – Elena, quiero que sepas que si no te lo dije antes es porque no pude, porque te llame y vos no atendiste el teléfono, pero no porque no quise decírtelo – miró a Florencia y luego a Elena – estoy con Flor, me di cuenta que la amo y que no quiero separarme de ella.

-¿De qué estás hablando, Jaz? Hasta hace unos días me decías que no sabías lo que te pasaba – insistió la científica.

-Es la verdad, hasta hace unos días estaba ciega y no me daba cuenta de que la necesitaba tanto – Jazmín suspiró – estaba confusa porque había perdido mi conexión con la vida que tengo ahora, y esa conexión es Flor...

Florencia suspiró y pensó que Jazmín era un regalo que no quería perder. Pero aun así no quiso entrometerse, quería respetar a Jaz. Vio como Inés garabateaba algo en un papel.

-Esto es una tontería – Elena estaba negada – cuando te volví a ver pensabas que no podía pasar nada entre nosotras y, después, te demostré que aún sentías algo por mí...

Jazmín empezó a sentirse algo incomoda y angustiarse, la negación de Elena la estaba afectando – mira Elena, vos fuiste algo importante y puede que me hayas confundido un momento, pero hay una distancia entre querer a alguien, tener recuerdos lindos y soñar con forjar una vida con otra persona – reveló – y yo sueño con tener esa posibilidad con Flor... no con vos...

La sinceridad de Jazmín se tradujo en tristeza en Elena y lágrimas rodaron por sus ojos – no podes decirme esto ahora, Jazmín.

Conscientes de lo íntimo del momento entre la cocinera y su ex, Inés le hizo una seña a Flor, la cual consintió en hacerle caso – nosotras las dejamos un rato solas, mejor – dijo y se acercó a Jaz dándole un beso en la mejilla – nos vemos – le dirigió una mirada de cariño que la pelirroja agradeció en silencio.

Inés le colocó el papel que había garabateado en el bolsillo a la cocinera y se marchó detrás de Flor, sin decir nada. Mientras, salían escucharon como las chicas ya hablaban de salir a aquel festejo que habían improvisado y cómo sus voces se perdieron por la puerta principal.

-Perdóname Elena, fui una tonta, tendría que haber sido sincera conmigo y con vos – le dijo Jazmín a su ex – fue una tontería pensar que podríamos revivir algo que se murió y que hace tiempo no es más que un recuerdo.

-Pero podríamos Jaz, podríamos hacerlo – insistió la rubia acercándose y tratando de besarla – no, no Elena, no funciona así – Jazmín se friccionó la frente – yo... no quiero ser dura con vos..., pero desde que volviste me di cuenta que lo que sentía por vos ya no existe...

-¿Y todo este tiempo que fue? – preguntó Elena.

-Tiempo, tiempo que necesitaba, tiempo que, quizás, perdiste – le contestó Jazmín – tiempo en el que me di cuenta que a la que amo es a Flor...

-No puedo escucharte más – respondió Elena y se marchó de la cocina sin emitir ninguna palara más.

Jazmín soltó aire y sollozó un instante. Siempre es intenso un momento como este, pero era necesario para poder avanzar con Florencia. Pensó en todo lo que estaba por venir y eso la consoló. Se acordó del papel que Inés le dejo.

"Bar Te Entiendo... búscalo en Maps. Yo entretengo a Flor para que no se ponga nerviosa, te va a estar esperando. Suerte. Inés".

Javo entró en la cocina – Cacho... ¿todo bien?

-Si...

-¿Cortaste definitivo con Helen? – preguntó.

-No había nada para cortar porque no estábamos juntas – dijo Jazmín -, pero le dije que amo a Flor.

-Bien Cachito de todos los santos, bien ahí – dijo el cocinero y luego se quedó mirando el papel sobre la mesa - ¿qué es eso?

Jazmín se acordó de esa mujer hermosa esperándola -¿Cómo va la cena? – preguntó.

-Casi lista, quedan un par de mesas por servir, nada que no puedan hacer Leo y Trini... – contestó - ¿por qué?

-¿Cómo te ves en un bar gay? – le preguntó la pelirroja, de repente.

-Como pez en el agua – respondió el cocinero acomodándose el jopo - ¿cuándo nos vamos?

-Ahora mismo –dijo Jazmín sacándose el delantal.





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Mensaje por sachiko_virtual el Lun Mayo 21, 2018 5:49 am
Ahhh XD que divertido estuvo la interacción con las hermanas y con Javo XDD

Muy bien que ya todo este aclarado con Helena. Inés es la mejor apoyando XD

Gracias por la actualización.


Y si Sun, ya me di cuenta que has escrito mucho sobre ellas jajaja


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Mensaje por Sun Sun el Mar Mayo 22, 2018 7:27 am


All around the world (Alrededor del mundo)

Carla regresó donde estaban sus hermanas – todo el mundo – señaló el lugar – todo el mundo alrededor nuestro... es gay...

-Es un boliche gay ¿qué esperabas, Carlita? – preguntó Miranda mientras bailaba al ritmo de la canción.

-¿Dónde está Flor? – cuestionó Carla notando la ausencia de su hermana.

-Allá – señaló Vir mostrándole la barra que estaba más cerca, donde Florencia e Inés compartían una cerveza – se estaba poniendo nerviosa por lo de Jazmín, así que Inés la hizo sentar, seguro la está tranquilizando...

-Es una divina Inés – afirmó Carla.

-¿Miranda? – una voz desconocida llamó a la menor de las hermanas.

Miru se giró y vio a alguien conocido - ¿Roxi? ¡Ey! – saludó a una chica que le sonrió - ¿Qué haces acá?

-¿Yo? – preguntó la joven - ¿vos qué haces acá? No me digas que te decidiste...

Miranda se río – no, no, estoy acompañando a mi hermana Flor a celebrar – por inercia, señaló hacia Florencia que charlaba con Inés.

Roxi abrió los ojos - ¿la chica que habla con Inés Saenz es tu hermana?

-¿Conoces a Inés? – preguntó Lucía.

-Claro, ¿quién no conoce a la perla más deseada del lugar? – agregó Roxi guiñándoles un ojo – es como una leyenda, no viene mucho, pero todos saben que ella es la chica más deseada y más imposible...

-¿Por qué es imposible? – preguntó Carla.

-Porque, normalmente, no se involucra con nadie; dicen que viene de una familia de mucho dinero y que le cuesta confiar – explicó, las chicas sólo asentían – tu hermana puede considerarse una persona afortunada.

-No, ellas no están juntas – le explicó Vir.

-¿No? Wow, bueno ahora mismo, medio boliche está hablando de la nueva novia de Inés – explicó la amiga de Miranda – es muy popular acá, incluso, algunas, medimos el nivel de atractivo con la escala Inés.

-¿Qué cosa? – Miranda se interesó.

-Si, o sea, Inés es un 10, sin dudas, bella, algo misteriosa, una buena chica, el mejor partido –Roxi explicaba a las cuatro Estrellas el funcionamiento del sistema – un 10 a nivel Inés es cómo qué imposible, sin embargo – señalo - , por ejemplo, vos – señaló a Carla – sos mínimo un 9 de Inés...

-¿Yo? – Carla sonrió ampliamente - ¿yo soy un 9 de Inés?

-Un 9, puede que un 9,5, si te miró mejor, permiso –le pidió el celular a Carla, la cual se lo dio – si alguna vez queres tomar algo con alguien... llámame – ante la sorpresa de las hermanas, le dio un beso en la mejilla a Miranda – y vos, volve a la facu, te puedo pasar todas mis notas si queres... - la alentó a su ex compañera de clases – ya las entretuve demasiado, nos vemos...

Se marchó dejando a todas las Estrellas en silencio, hasta que Carla exclamó – tengo LEVANTE en este lugar y soy un 9,5 de Inés – levantó los brazos en señal de victoria.

-Dijo 9 – corrigió Lucía – 9,5 si te miraba bien y, por lo visto, no miraba nada bien porque yo soy mínimo un 10 de Inés y ni me notó – dijo.

-¿Qué vas a ser vos un 10 de Inés? - Virginia se murió de la risa – no boluda, es un montón eso...

-Bueno, talvez no un 10 de Inés, pero merezco mínimo un 9,5 también – se quejó Lucía.

-No sé, pero el teléfono de Roxi – leyó la pantalla Carla – lo tengo yo...

-¿Yo que sería en la escala Inés? – preguntó Miranda.

-Un 5 – contestó Lucía.

-¡AY! Lucía... - se quejó Virginia – mínimo un 9,5 también.

-¿Por qué no dejamos que el mundo alrededor nuestro, este mundo gay y con buen gusto – propuso Carla – decida quién tiene la mejor puntuación?

-Todo lo tenes que convertir en una competencia vos – se quejó Lucía.

-No participes si no te animas – la picó Carla.

-Ni en pedo, pienso ganar – retrucó su hermana.

-¿Cómo hacemos? – quiso saber Miranda.

-Damos vueltas alrededor de este mundo gay y vemos quién consigue más teléfonos para dentro de una hora, digamos, más o menos – explicó Carla.

-¿Qué ganaría la que consiga más? – preguntó Virginia.

-Mmm... la nota más alta en la escala Inés... y – miró hacia la barra – una botella de ese Dom Pérignon tan caro que hay ahí... pagado por las otras, es evidente...

-Me parece justo – dijo Lucía.

-Entonces... preparadas, listas, ya – y las cuatro se dispersaron por el bar.

Florencia miraba el reloj continuamente. Estaba más y más nerviosa a medida que las agujas avanzaban - ¡Hm! ¿Y si se arrepintió? – le preguntó a Inés chasqueando los dedos.

-No sé va a arrepentir – le aseguró Inés.

-¿Y si ¡la Vulva satánica! ¡Hm...! Elena la convenció? – cuestionó ahora.

-No la va a convencer...

-¿Cómo estás tan segura?

Inés sonrió – primero, porque Jazmín no le habría dicho todo lo que le dijo si no fuera cierto; segundo, porque estaría mal de la cabeza dejándote escapar y, con lo que conozco a Jazmín, estoy segura – razonó – que no está mal de la cabeza y, para agregar, te adora muchísimo...

-Sí, supongo – Florencia chasqueó los dedos -, pero hasta que no la vea entrar por esa puerta no voy a estar tranquila – afirmó.

-Lo sé... ¿otra birra? – le preguntó Inés viendo el botellín vacío.

-Si... por favor.

Inés le hizo una seña a la chica que atendía la barra y les dieron dos botellas de cerveza llenas – va, tranquila – inclinó la cerveza para brindar con Flor – hay que celebrar que tu vida se está llenando de cosas buenas – le dijo.

Flor accedió a brindar – es verdad, vos sos una – le aseguró a la castaña. Brindaron y bebieron de sus botellas – no, en serio, nunca te agradecí, pero me hiciste mucho bien, me ayudaste un montón...

-¿Para qué están las amigas? – le preguntó Inés y las dos volvieron a brindar.

-Tendría que ir a ver cómo están mis hermanas... – Flor dio una vuelta con la mirada por el local y, de repente, exclamó - ¡Vulveras del ano! ¡NYA!

Inés buscó con la mirada la fuente de la expresión de Florencia y se encontró Miranda hablando con una chica de manera muy sensual y a Lucía haciendo lo mismo con otra a unos metros - ¿están...?

-Esto tiene que ser alguna clase de competencia de Carla, estoy segura – especuló Florencia.

-Está bien, cuando uno viene acá tiene que ser libre de hacer lo que quiera – le dijo Inés – y no creo que a ninguna chica le molesté ser asediada por una de las hermanas Estrellas.

-¡Almejas Necesitadas! ¡Hm! – soltó Florencia.

Por la puerta principal, ingresaron algunas personas más.

-¡Dios mío! – exclamó Mariano mirando alrededor – estoy preocupado por mi integridad física – aseguró – mira lo grandote que es aquel – dijo señalando a un chico que estaba acodado en la barra mirándolos.

-Tranqui Marian – le dijo Jazmín – no creo que este interesado.

-Mírame Jazmín – Mariano la obligó a mirarlo - ¿vos ves lo hermoso que soy? – la chica rodó los ojos – no sé si van a poder resistirse...

-Hoy te quitan la virginidad, muñeco – le aseguró Javo.

-Javo Valdez, haceme un favor, si tengo que perder mi invicto – se sacó los lentes para observarlo – prefiero que sea con alguien conocido...

-No te preocupes, por el tiempo que estemos acá, estamos prometidos – le dijo el cocinero.

-¡Ah no! Los shippeó mal – afirmó la pelirroja – gusto mucho de ustedes dos como parejita... que divinos...

Lucho interrumpió la conversación - ¿Y a mí quién me protege?

Su primo lo miró de arriba hasta abajo – en tu caso no hay peligro, primo.

-¿Qué queres decir? – empezó a preguntar Lucho, pero Fede interrumpió la conversación.

-Che ¿y si mejor nos concentramos en buscar a la chicas? – preguntó.

-Sí, mejor si, que conociendo a Lucía a esta altura está compitiendo con las hermanas por ver quién levanta más – comentó Mariano.

Jazmín caminó por la pista y casi de inmediato notó a Flor en la barra, bebiendo con Inés. Las observó suspirando. Allí estaba la mujer que más amaba. Vio que Inés notó su presencia y le susurró algo a Flor poniéndose de pie. Caminó por la pista hasta ella y le susurró un "cuídala" alejándose.

Jaz llegó hasta Flor y la morocha la miró sonriendo.

-Hola – dijo Flor poniéndose de pie.

-Ya estoy acá – le contestó Jazmín abrazándola.

Se separaron y Flor le ofreció la mano - ¿bailamos...?

Inés caminó hasta donde estaban Javo, Mariano, Lucho y Fede – Hola – dijo, pero los cuatro la hicieron callar, así que se quedó escuchando también.

Las chicas debatían frente a ellos. Tres de las hermanas: Lucía, Carla y Virginia.

-Conseguí 4 teléfonos – decía la mayor – y ni siquiera me esmeré...

-Yo tengo 5 – Carla mostró su celu – sin contar el de Roxi...

-Entonces, yo gané – dijo Lucia con cinismo – 7 teléfonos... ¡toma Carlita!

Carla bufó – No puede ser, no te puedo ganar en ninguna...

De repente, apareció Miranda con el celular en alto – 12 – dijo – 12 teléfonos, chiquitas... aprendan de la mejor...

-Bueno – comentó Lucía con una mueca irónica – para variar, vas a llamar vos en lugar de que te llame medio pueblo – dijo haciendo alusión a la ex profesión de su hermana.

-Que guacha resentida que sos – le contestó Miranda.

-Te pasaste un montón – Vir defendió a su hermana menor – sos una boluda, Lucía.

-Una mala perdedora, eso es lo que es – agregó Carla.

-Acá la única que perdió fuiste vos, Carlita – expuso su hermana.

-¿Ven aquella que está en la barra? – preguntó Miranda señalando a una morocha que estaba bebiendo un Martini.

-¿La pechugona? – preguntó Lucía.

-Si... - contestó Miranda y buscó en su celu – Ana – mostró el contacto – licenciada en comunicación social, muy amable y divertida, le doy un 7,5 de Inés...

Inés que oía la conversación pestañeó - ¿dijo 7,5 de Inés? – preguntó.

-Si... - contestó Fede.

Lucía miró a Ana en la barra – 7,5 de Inés me parece un montón – dijo – mírale la nariz enorme que tiene – y con un nuevo escaneo agregó – bueno, la delantera le ayuda...

-Aquella – señaló Virginia – Cecilia, rubia, muy linda, hace yoga todos los días, así que un buen cuerpo – reflexionó – un 8 de nivel Inés...

-Si... podría ser – confirmó Carla.

-Miren allá, la castaña con el mechón azul – dijo Lucía y las hermanas la observaron – tiene buena cola – dijo cuándo se giró la chica – es ingeniera y viaja mucho, sabe 5 idiomas... un 8,5 de Inés...

-No me parece para tanto – convino Miranda – aunque tiene una buena cola.

Mariano susurró – las estamos perdiendo, las estamos perdiendo...

-Es una conversación de lo más interesante – afirmó Inés, sonriendo de lado.

Vir preguntó - ¿Algún 10 de Inés?

-Vos estás loca – Carla se río – un 10 de Inés no sería posible, incluso, aunque una chica fuera un 10 no alcanzaría a Inés porque esa chica es un 100, mínimo – sus hermanas asintieron.

-¿Cuánto de Inés sería yo? – preguntó Mariano mirando a los demás – decime que un 9, por favor – suplicó.

Inés lo miró de la cabeza a los pies – vos mínimo, sos 4 Inés juntas... mínimo...

-Gracias – le dijo Mariano abrazándola.

Un chico pasó delante y viendo a Mariano comentó a su compañero – que cosa más linda, por favor... me lo comía con cucharita...

-¿Ves? – le dijo Inés – sos mucho más que una Inés, los chicos lo confirman – y soltándose del hombre agregó – permiso chicos, tengo que atender un asunto – camino hasta las chicas y llamó su atención – buenas, buenas, estaba ahí atrás con los chicos – las hermanas vieron a sus candidatos mirándolas desde cerca, no los habían notado - ¿cómo es eso? ¿Inés es un cuánto? – preguntó.

Todas sonrieron y Carla repitió – un 100 – dijo tímidamente.

-Un 100 es mucho ¿eh? – respondió la castaña – a ver ¿cómo iba este juego? ¿La que consigue más números gana?

-Si – le respondió Miranda.

-En todo juego hay una excepción a las reglas, en este caso yo digo que el 100 es la excepción – explicó – o sea, la que tenga el teléfono de Inés... - tomó el celular de Carla y agendó su número – y ahora, usted señorita, se viene a bailar conmigo...

Carla se dejó arrastrar, pero se volvió sobre los pasos que había dado, al cabo de unos segundos, para preguntar - ¿gané? – sus hermanas rodaron los ojos y asintieron - ¡GANE! – celebró y entonces arrastró a Inés con ella – vamos a bailar...

Lucho le dio un codazo a Mariano - ¿yo cuantas Inés sería? – preguntó.

Mariano lo observó – primo, siempre hemos sido honestos – dijo – imposible comparar, mira lo que es esa mujer...

-¿Qué... qué queres decir con eso? – preguntó el gerente.

-Que siamo fuori della copa – respondió mientras se unía a Lucía y los demás –, un giorno tristissimo...



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Mensaje por sachiko_virtual el Miér Mayo 23, 2018 8:39 am
Estuvo divertido la competencia entre las hermanas en un bar gay XD


Gracias por la actualización :)


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Mensaje por Sun Sun el Miér Mayo 23, 2018 9:08 am


Bueno, un par de aclaraciones. Aunque iban a ser 13, serán 15 capítulos. Un par más y un epilogo-flahsback-flashfoward. Medio que esto último es un lío, pero ya se entenderá.


Perdida en este baile (Lost in this dance)

Jazmín tomó la mano de Flor y la empujó contra ella sin mediar palabras. El cuerpo de la hermana Estrella se posó suavemente contra ella y aprovechó a oler el perfume de su cabello. Aspiró de esa esencia a violetas con fuerza. Cuando soltó el aire que había contenido, la pelirroja tuvo una sensación inmensa de alivio y comodidad. Las cosas se estaban encaminando hacia un lugar en el que parecían ajustarse, perfectamente. Como el cuerpo de Flor a su cuerpo.

-Te amo – susurró – quiero que seas mi novia, Flor...

Florencia se separó de Jazmín al instante. La mirada asombrada, pero feliz - ¿si?

-Si... - murmuró ella con la sonrisa clavada en su rostro.

Flor sonrió aún más – quiero – respondió simplemente, abrazándose a ella.

Sus cuerpos comenzaron a moverse, por la pura inercia de la cercanía, por el recuerdo de un "bailamos" que sonaba casi transparente entre las pocas palabras que se habían dicho después. Porque había música, quizás, aunque no se movían con ella. El ritmo era vibrante, pero ellas habían caído en un espiral calmado que las unía en un movimiento dócil. Un movimiento que, indiferente al espíritu general, las impulsaba a ceñirse más cerca. A buscar más roce. A necesitarlo.

Más cerca. Más. Jazmín suspiró con energía cuando el rostro de Flor se posó en el camino de su mirada y se lamió los labios inconscientemente. Flor tragó saliva y suspiró también. Un único camino las llevaría más cerca y era el que ya recorrían sus labios. El pulso de un beso que, aunque inevitable, se había hecho esperar. El primero sin pendientes, sin ataduras. El primero que las hallaba unidas de una manera diferente a las demás.

Afuera de ese beso, el mundo alrededor se debatía entre bailar y brindar. Dentro del beso, las mujeres que se rozaban los labios con un sentimiento que superaba, incluso, al amor estaban perdidas en el baile que sus cuerpos autómatas amoldaban para la intimidad del momento. Jazmín y Flor, Flor y Jazmín. Por primera vez, no existía nada más, literal y metafóricamente. Solamente ellas y su amor. Solo esos besos que se tornaban cada vez más frenéticos y sentidos. Más delirantes. Cómo si ese delirio en que estaban pérdidas lo acaparará todo en su mundo particular. Deseosas, anhelantes. La pasión que brotaba de sus labios las cegaba hasta que no quedaba nada más que el roce palpitante de sus bocas.

Fue la falta de aire la que detuvo el contoneo de los labios, pero no la fantasía de ese instante apartado. Flor miró a la pelirroja con los ojos llenos de necesidad.

-No puedo vivir sin vos, Jaz – dijo con la voz estrangulada – no creo que pueda estar otro segundo sin tenerte cerca... - la beso con un beso atropellado – no puedo, ni quiero...

-No más segundos lejos – sentenció Jazmín y se rindió a la demanda de los labios de su chica, abrazándola con intensidad.

Inés bailaba la melodía rítmica de la noche de aquel sitio y no bailaba sola. Carla tomada de su mano se dejaba girar, por enésima vez, y le dedicaba una sonrisa demasiado hermosa. Brindaron con el champagne que la hermana Estrella ganó con su teléfono.

-Por vos, la ganadora – le dijo Inés chocando la copa con la chica.

Carla chocó su copa y agregó – por vos, sin vos no sería posible...

La castaña le dio una vuelta más a su compañera y la abrazó suavemente para girarla otra vez. Inés sintió un escalofrío, el tercero en pocos minutos. Soltó aire y pestañeó, rápidamente – perdóname – le dijo a Carla tratando de que su voz le ganará al ruido.

-¿Por qué? – preguntó Carla viendo como Inés le hacía una seña a Lucho para que se acercará. Él obedeció, pero se mantuvo a un metro de ellas.

-Porque voy a dejarte en mejores manos – contestó la castaña sonriendo tímidamente.

-No entiendo – respondió Carla y una huella de inseguridad se hizo presente en su mirada – pensé que estábamos divirtiéndonos – dijo.

Inés se acercó a ella y le dijo – pasa que me miras con esos ojitos tan hermosos y me estás generando cosquillas – se señaló la parte superior del abdomen – justo acá...

-¿Y eso es malo? – quiso saber Carla.

-No, pero no sería justo que me ilusionará con algo que no puede ser, ¿verdad? – Inés siguió sonriendo – y tampoco está bien que tengas que quedarte conmigo pudiendo estar con alguien que te interesa más...

Iba a alejarse de Carla, pero la joven la detuvo – ¿y si te digo que no quiero que te vayas? ¿Qué nadie me interesa más que vos esta noche? – le preguntó.

-Diría que puede ser el alcohol, el cansancio o el ambiente – le respondió – y creo que, más que nunca, hago bien en marcharme y dejarte con Lucho – agregó Inés acomodándole un mechón de pelo rebelde a su compañera, quizás, entreteniéndose un poco más de la cuenta en ese gesto -, pero si mañana te levantas después de descansar y seguís sintiendo lo mismo, el mismo interés, tenes mi teléfono – le dio un beso en la mejilla – si eso pasa, llámame por favor...

Se giró y trato de no volver a mirar hacia donde Carla sopesaba en silencio sus palabras. Caminó hasta Lucho y le obsequió su copa de champagne – brinda con ella...

Se marchó y sus pasos la dirigieron hasta uno de los balcones de la segunda planta. Se apoyó en la barandilla y observó cómo Jazmín y Florencia bailaban suavemente, demasiado concentradas en besarse. A unos metros, Carla hablaba con Lucho bailando sin llegar a tocarse el uno al otro. Notó como la chica le dedicaba una mirada unos segundos después, consciente de que ella la observaba. Sonrieron. En el balcón del frente vio al resto de las hermanas Estrellas y sus candidatos o novios, bebiendo y comentando alegremente, mientras señalaban a Jaz y a Flor. Y, justo a dos metros de ellos, una figura familiar. Inés vio como observaba la pista y comenzaba a caminar hacia la escalera. Siguió su trayectoria sin llegar a quedar al descubierto, hasta la puerta principal. Observó afuera.

-Vaya – murmuró – esto no puede ser bueno...

Florencia y Jazmín pusieron fin a su momento especial para beber algo en la barra y brindar por las buenas noticias. Inés apareció, de repente, delante de las dos.

-Chicas – dijo.

-Inés – Flor trato de disculparse – perdóname por dejarte sola...

Inés le restó importancia – no, no, estuve muy bien acompañada – dijo – no te preocupes – y se acercó a las dos de manera confidente -, pero si me dejan darles un consejo, salgan por la entrada lateral – señaló hacia la derecha.

-¿Por qué? – preguntó Flor.

-Porque en la entrada principal hay una rubia con un doctorado y con cara de pocos amigos, esperando... - explicó la castaña.

-¡ALMEJA ASESINA! ¡NYA! – soltó Flor.

-¿Elena está acá? – preguntó Jazmín - ¿me siguió?

-Puede que te siguiera o puede que fuera al hotel y el buen trabajador, pero poco discreto recepcionista, Leo Loma, le dijera donde estábamos todos – especuló Inés.

-¡ESPERMATOZOIDE INFRADESARROLLADO! – exclamó Florencia.

-Es muy posible – coincidió Jazmín – no estaba muy feliz de que lo dejaramos a cargo de todo – explicó la pelirroja – debería ir a hablar con ella y cerrar todo definitivamente.

-No, no – Inés negó con la cabeza – la estaban pasando bien, terminen bien la noche también – dijo – no hace falta arruinar el buen rato con una discusión que no tiene sentido – y agregó chasqueando los dedos – yo me encargó de ella.

-¿Qué...? ¡Estás loca! –aventuró Florencia.

-No, no, ustedes salgan por ahí y yo me encargó de que se marche a su casa –aseguró la chica sin mayor preocupación.

-Elena es mi problema – insistió Jazmín – no tenes porqué cargar con eso.

-No se preocupes, tómenlo como un regalo por tomar buenas decisiones – sonrió – no me va a pasar nada.

-¿Sabes lo intensa que se puede poner? – le preguntó Jazmín.

-Nada que un poco de alcohol no resista – contestó Inés.

Virginia llegó hasta donde estaban las tres – nos vamos – explicó a su hermana, mientras el resto se acercaba a ellas - ¿vas para el hotel?

-No, me voy con Jaz, pero salimos con ustedes – contestó Flor.

-Salgan por el lateral – indicó Inés – el ambiente está denso en la entrada principal – aclaró sin contar toda la historia.

-¿Vos no te vas? – le preguntó Carla.

-No, voy a atender un asunto y ya, luego, me marchó a casa – explicó – tengo una clase por la mañana.

-¡Ok! – le dijo Carla – que descanses...

-Vos igual – respondió Inés.

Carla le sonrió una vez más y sujetó su teléfono en el aire antes de marcharse. Como si fuera una señal. Inés meneó la cabeza y suspiró, después de saludarla con la mano.

Flor siguió el intercambio con confusión - ¿Qué fue eso?

-Nada – respondió la castaña y se dirigió al barman – dos tequilas – pidió y se bebió uno nada más los sirvieron.

Jazmín comentó – Elena no toma tequila...

-Pero yo sí – le contestó Inés – dos cervezas, por favor – agregó mirando al barman y bebiendo el otro tequila – estoy lista – tomó las dos cervezas - ¡nada que el alcohol no pueda resistir! – les guiñó el ojo a Flor y a Jazmín marchándose a la entrada principal, mientras ellas salían por el otro lado.





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