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(sasamekikoto) Universe...

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Mensaje por ushiomurasame el Miér Ene 03, 2018 1:54 am
Llevo escribiendo por un par de meses este fic. De mi serie yuri favorita Sasameki Koto. De antemano gracias por leer.



Prólogo.

-¿Me recuerdas Sumi-chan? –preguntó Ushio Kazama tratando de que su voz no se quebrara ante tantas emociones que luchaban por salir de su pecho.

-Lo siento… - respondió. –Pero no la reconozco señorita.

Ushio no vio ningún atisbo de mentira en Murasame Sumika. Nada que delatara una broma pesada, nada… solamente confusión.


Última edición por ushiomurasame el Lun Ene 22, 2018 1:48 am, editado 1 vez


ushiomurasame
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Mensaje por ushiomurasame el Miér Ene 03, 2018 1:57 am


UNIVERSE...

Capítulo 1


Era hora punta a medio día y el sol veraniego amenazaba con derretir todo ser vivo que se atreviera a estar mucho tiempo fuera. Las personas apresuraban el paso para llegar a su destino tan pronto como fuera posible y rezaban porque el aire acondicionado funcionara.

-Hey Murasame-kun. -Saludó desde el otro lado de la acera una mujer alta, de cabello corto y mirada traviesa.
-¡Hachi! -Sonrió con sorpresa la mujer de cabello largo. Aún con ello no pudo cubrir el tono nostálgico.
Hachizuka Tomoe cruzó la calle para abrazar a su amiga, luego de un año y seis meses de no verse.

Habían pasado tantas cosas desde que se mudó a Tokio por su nuevo trabajo. Una cosa llevó a otra, incluso se había ido a vivir con Miyako, la rubia que le robaba suspiros desde que tenía memoria, también había abierto su propio negocio y estaba a punto de abrir uno más. Se preguntaba si la vida de Murasame Sumika también estaría llena de sorpresas.

-¿Cómo te ha ido Murasame? -La abrazó efusivamente, no consciente de que estaban en medio de la acera impidiendo el paso de varios transeúntes que las miraban irritados.
-En realidad muy bien. -Sonrió de medio lado. -Llevo un año trabajando para la empresa computacional que había perseguido todo este tiempo y ya me mudé a mi propio departamento hace poco.
-¡Eso es genial! -Se emocionó la más alta, le encantaba por fin encontrarse con su mejor amiga, aún si no admitía de viva voz que consideraba a Sumika como tal. -Deberíamos quedar para cenar un día de estos para ponernos al día.
-Eso estaría bien. -Sonrió aún más ante la idea. Sin embargo, su emoción parecía contenida y agradecía en sus adentros que Tomoe estuviera tan feliz del encuentro como para no notarlo. -Dame tu número del móvil para ponernos de acuerdo.
-¿Mi móvil? - Se burló. -Es el mismo número de antes, aunque supongo que asumiste que lo cambié en cuanto me fui a Tokio, ¿no es así Murasame-kun?
En respuesta sólo consiguió un intenso sonrojo por parte de Sumika.
-Bien, pues estaremos en contacto. Llámame pronto ¡Tengo tanto que contarte!

Y así, tan pronto como se habían visto, se despidieron y volvieron a huir del sol abrasador.

-Hachizuka Tomoe. -Sonrió Sumika Murasame, mientras veía a lo lejos a su amiga. -En cuanto llegue casa la llamaré. -Decidió en ese instante.


---------------------------------------------------------------
Se reunieron el siguiente viernes, en un pequeño café al centro de la ciudad que solían visitar cuando jóvenes a la salida del instituto. No era lujosa y se aferraba a la decoración tradicional japonesa, y eso fue casi lo único que los propietarios pudieron conservar apegado a la tradición, pues el occidente le había afectado claramente en sus menús, ya que ese establecimiento ofrecía el mejor de los capucchinos ¡y qué decir del pastel de chocolate! Era un menú de ensueño. Aunque la razón principal que las había llevado siempre a ese lugar era el espectáculo gratuito: podían alegrarse el ojo con las vistas que ofrecían nada más y nada menos que las chicas del colegio de señoritas Umegaoka ¡Qué bien les quedaban esos uniformes con falda corta! Y aún ahora disfrutaban el espectáculo. Entre risas y plática.

-Bien, -dijo luego de saborear el último trozo de pastel. -Me encanta ponerme al día contigo Sumika Murasame.
-Lo mismo digo.-Sonrió. No sabía lo mucho que había necesitado de su amiga sino hasta ese mismo día, en cuanto le contó todo sobre su vida. El suplicio que significó enviar cientos de currículums por meses a tantos lugares y que un día se enteró de la vacante en su lugar soñado y sin dudarlo lo llevó. Su falta de sueño y estrés compensado con una buena paga y su equipo de trabajo que era de lo mejor. Sabía que se estaba yendo por las ramas, y a pesar de eso, le significó un enorme alivio contarle a alguien su día a día.
-No has dicho nada de Kazama, Murasame-kun -Soltó sin rodeos, había esperado escuchar de ella durante la velada, pero no sucedió. –Estaban tan enamoradas cuando me fui de aquí. Juro que se desnudaban con sólo mirarse.
La más baja se petrificó al instante.

-Bueno nosotras… -Empezó, sin saber bien qué decir.
-¿Van bien las cosas con ella?- Preguntó con cautela, aunque ¿de qué servía ahora la cautela cuando ya había hecho daño?.
-En realidad no sé cómo están las cosas entre nosotras. -Respondió después de un largo silencio.
-¿Cómo es eso?
-Hace más de un mes que no la veo debido a sus horarios de trabajo y últimamente no responde mis mensajes. ¿Debería tirar la toalla? -La angustia se marcó en su rostro, resultaba evidente que no quería rendirse, pero las circunstancias presionaban para lo contrario.

Su historia con Kazama era como muchas en la vida, se habían hecho cientos de películas al respecto. Ellas se habían conocido en la secundaria y Sumika fue la primera en enamorarse, Kazama por otro lado se enamoró de toda mujer viva que le pasaba por enfrente, hasta que un buen día Murasame cayó resfriada; desde entonces las cosas cambiaron entre ellas, hubo obstáculos y torpeza, pero la situación mejoró para ambas y comenzaron a salir después de su graduación. Eran la pareja ideal y podría decirse que se seguían amando. Sin embargo, ahora sus trabajos les impedían verse.

Aún así… se decía ella, "las mariposas no han muerto".

-Murasame-kun... –Repitió Hachizuka, sacándola de sus ensoñaciones.
-Quiero seguir luchando por lo nuestro ¿sabes?- Interrumpió cualquier discurso que le fuera a dar Tomoe.- No quisiera dejar una historia inacabada
-No deberías hacerte esto... –protestó. –Fue bastante malo verte en estado zombie cuando estábamos en el instituto, día a día te veía babeando por ella y ella ni pizca de interés en ti. Déjalo estar Murasame.
-Lo sé, -se quejó- Estoy consciente de todo eso que me dices, pero también sé que el amor de mi vida es ella. Podría dejarla ahora y probar suerte, pero estoy segura que nunca encontraré esa chispa con alguien más.- Suspiró. - No voy a rendirme ahora. -De un momento a otro cambió su rostro, se borró cualquier sombra de duda y ahora se le veía optimista, capaz de todo.

Su rostro se iluminó aún más cuando vio llegar un mensaje justo de ella: Kazama...

La pantalla brillaba como nunca y Sumika brilló con ella, apun así dudaba de abrir el mensaje.
-¡No jodas! ¿Es de Kazama? -Tomoe se emocionó al ver el cambio del semblante de su amiga. -¡Vaya! Es como si la hubieras invocado.
-Si...-parecía ausente.
-¿Qué esperas? ¡Abre el mensaje! El universo debe estar tratando de decirte algo...

Y así lo hizo Mursame. Leyó y releyó un par de veces

-¿Y bien? –Preguntó esperanzada.
-Terminó conmigo. -Levantó la vista anunciando algo que ya se temía.
-Maldito universo. -Dijo Tomoe con la amarga sorpresa.

Maldito universo... concordó Sumika


Hola a quienes se atreven a leer este fic Very Happy

Como soy una dramática de lo peor, les traigo drama jojojo.

Gracias por leer y veamos cómo se pone esta historia, decidí no empezar de lo dulce a lo feo y luego todo lindo otra vez, voy de lo feo a lo lindo XD. En los próximos días subiré nuevo capítulo.[/b]





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Mensaje por dietrich el Miér Ene 03, 2018 7:08 pm
haaaaaaa y después que Sumika de tanto esperar, morder la almohada, llorar y hacer circo maroma y teatro el universo es cruel con ella que drama
dietrich
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Mensaje por ushiomurasame el Dom Ene 07, 2018 11:54 pm
Capítulo 2

Era ya bien entrada la media noche. Incluso las cigarras se habían retirado a descansar. Sólo unos cuantos negocios permanecían abiertos, incluídos los konbini. El mundo entero se preparaba para un nuevo día, pero una persona no. Quería terminar todo lo antes posible.

Sus oportunidades laborales dependían de ello, o al menos eso era lo que ella se decía.

-U-shi-O –dijo el hombre bien entrado en sus treinta que sólo había pasado a revisar que su hermana menor siguiera con vida, pues había estado llamándole por horas; arrastrando una a una las sílabas con la paciencia que le caracterizaba. –Déjalo y ve a descansar.

-Pero nii-san, debo terminar esto, o si no.

-O si no ¿qué? –Levantó una ceja. –Según recuerdo esta edición debes entregarla en una semana.

-¡Exacto! –Gritó exasperada, pocas veces se salía de sus cabales. –Por eso mismo debo terminarla.

-Sabes a lo que me refiero. –Suspiró mientras veía que Ushio estaba a dos páginas de terminar con la edición del libro que se le había confiado, un indudable best seller… el décimo best seller al hilo, a cargo de la novata Ushio Kazama.

-Entiéndelo Onii-san, -Suplicó la chica con los ojos rojos, evidentemente cansada y con los más altos niveles de estrés. –Necesito este trabajo.

-Esto es el colmo Ushio… -Agitó la cabeza en negación. -¿Sabes qué? –sacó el móvil de su bolsillo. –Hablaré con Sumika-san, es la única que puede hacer que pongas los pies en la tierra.

-¡No lo hagas! –Se levantó de su asiento para arrebatar el teléfono de las manos de su hermano mayor.

-Pero ¿Qué haces? ¿Qué tiene de malo que intente llamar a tu novia. –La mirada culpable de Kazama salió a la luz. -¿Qué demonios hiciste? –Preguntó al borde del nerviosismo. Su paciencia tenía un límite y al parecer su hermanita estaba rebasándolo.

-Terminé con ella.- Admitió y de pronto, toda esa euforia con la que estaba llevando a cabo su trabajo se esfumó por arte de magia, ahora sólo quedaba una versión casi fantasmagórica de ella.

-¿En qué momento sucedió eso? –Preguntó suavizando el tono de su voz. -¿Por eso estás trabajando como desquiciada?

La joven se congeló ¿Le admitiría cómo habían sucedido las cosas? No, claro que no… La verdad es que ni ella sabía por qué lo había hecho.

-Bueno, te dejaré en paz. –le palmeó la espalda y se preparó dejar el apartamento. –Quiero que descanses, que le des importancia a tu vida y no sólo a tu trabajo. Tener un buen empleo es algo bueno, pero no debes dejarlo todo por él… ahí eres reemplazable ¿lo sabes? Y nadie te devolverá las memorias perdidas.

-Lo se niichan. –Susurró.

-¿Lo sabes? –Era una pregunta retórica. La dejó al aire y salió del apartamento. –Ve a dormir Ushio.


------------------


-Ve a dormir Sumika. –le recomendó del otro lado de la línea su mejor amiga, quien contadas veces le llamaba por su nombre de pila. –Debes seguir adelante, ¿Lo sabes?

-Si. –Simplemente "Sí". Se sonó la nariz, sabía que al otro día amanecería con los ojos hinchados y se tendría que presentar así a su trabajo.

-Sé que estás pasando por una etapa bastante dolorosa, pero ya han pasado dos meses desde que Kazama-kun terminó contigo.

-Si… - ¿Se le había olvidado el vocabulario? Ella misma se dio cuenta de que había quemado esa respuesta, así que se esforzó para decir algo más. –Me esforzaré un poco más en avanzar. –Prometió, aunque sabía que no estaba preparada para cumplir justamente esa promesa.

-Con eso me alcanza. –Dijo Tomoe, satisfecha al escuchar eso de su amiga. Había sido bastante doloroso para ella ver cómo se derrumbaba en un par de segundos toda la esperanza que había reunido, con la precisión con la que se construye un alto castillo de naipes. Sumika ya no era Sumika, más bien un ente que iba a cumplir con su trabajo, comía porque había que comer, dormía porque en algún momento de la noche se quedaba dormida y que lloraba como nunca lo había hecho. Deseaba con toda el alma que recuperara sus ganas de vivir. –Te dejaré ir a dormir.

-Gracias Hachi… de verdad, gracias por todo. –Cortó la llamada y se recostó, esperando que esta vez el sueño llegara pronto.

----------------------

El frío entró al pequeño apartamento, aún era otoño, pero anunciaba que el próximo invierno sería realmente crudo, la mujer cerró la ventana y rezó porque Miyako consiguiera vacaciones pronto o pasaría días y noches bastante malas.

Una vez más sus pensamientos volaron hacia Sumika. ¿Cómo ayudarla?

Era impensable entrometerse más de lo que ya se había entrometido. Quería que su amiga saliera pronto del hoyo… le debía tanto a Murasame, la primera amiga que tuvo y que le ayudó a obtener esas cosas tan simples de la vida y que pocas veces había podido disfrutar. ¡Joder, incluso vivía en un apartamento LDK de 5 x 5, cuando bien podía vivir en una mansión! Y era diez veces más feliz así.

Bien, ella no se entrometería… Sumika no se lo agradecería ¿O si? Bueno, muchas veces había ayudado, diciendo las cosas correctas en los momentos apropiados, quizá habría suerte esta vez.

Deambuló por su apartamento y se detuvo frente a una vieja fotografía de su graduación. Los rostros de todas le trajeron recuerdos maravillosos. Estaba esa chica que podría comerse un camión de comida completo y aún así tener hambre. También figuraban Koino y Semimaru, por lo que sabía, ellas se acababan de ir a un viaje romántico por todo el mundo. Akemiya y Charlotte que hacía ya un par de años que tenían su propia agencia de modelaje. Y también aparecía en la fotografía, justo al lado derecho de Miyako la solución a todo, la persona que por fin sería opción: Azusa Aoi.

"Esto es por mi amiga" –Pensó callando la vocecita que le decía DEJA DE METERTE EN ESTO, NO ES TU ASUNTO.

-Hey. –saludó emocionada cuando respondieron a su llamada. –Kiyori-kun ¿Cómo has estado?

-¿Qué demonios quieres? –Respondió irritada. –Estoy tratando de dormir, ¿Lo sabes mamá? -¡Vaya! Así que también Kiyori Torioi tenía un lado oscuro oculto"¿Mamá?".

-Soy Hachisuka Tomoe. –Reprimió las carcajadas que querían salir de su boca, tenía un improvisado plan que quería poner en marcha cuanto antes y burlarse lo echaría a perder. -¿Se encuentra Torioi-san?

-¿Tomoe-san? –El tono de voz cambió drásticamente al tono amigable que le era habitual. - ¡Hola! Hace tanto tiempo que no sabía nada de ti. ¿Cómo has estado?

-Maravillosamente, ¿Qué tal te ha ido?

-Excelente… bueno, aún no tengo trabajo fijo, pero no pierdo las esperanzas. Hey, ¿A qué debo el honor de tu llamada?

-Ahmmm. –"Seré idiota" Se recriminó dentro de sus pensamientos. "No puedo decir que necesito que me ayude a sacar un clavo ajeno" –Pues… acabo de llegar a la ciudad –Hace dos meses, pero eso no importa. Vio la fotografía esperando encontrar inspiración. –Encontré una vieja fotografía y pensé que sería lindo reunirnos como en los viejos tiempos.

-¡Eso sería genial! –Se notaba la sincera emoción de Kiyori. –Yo me apunto.

-Estupendo. –Se sintió aliviada de haber salido con una solución. –Llamaré a las demás y veré quien más asiste, reservaré en nuestro restaurant favorito.

-Ya me muero de ganas por verlas a todas.

-También yo. –Aunque sabía que habría una de ellas, quien con seguridad estaría ausente. –Oye, ¿de casualidad tendrás el número de Azusa-kun? Solamente me falta ella.

-Claro, te lo enviaré por mensaje de texto… jaaaaaum. –No pudo evitar el bostezo, el sueño la reclamaba, además sus mantas estaban a una temperatura perfecta.

-Gracias. Te dejaré ir a descansar, lamento si te desperté. –Mentira: No lo lamentaba ni un poquito.


-----------------------

La reunión tuvo lugar una semana después, en sábado por la noche. Nadie se lo había esperado, pero todos los invitados estaban ahí: Miyako, Tomoe, Kiyori, Koino, Semimaru, Charlotte y "Akemi"… Masaki se había habituado a su guardarropa femenino y había acudido a la noche de chicas con su mejor atuendo.

-Kazama y Sumika se están tardando. - Comentó Semimaru impaciente.

-Llegarán pronto, quizá tenían cosas qué hacer. –Guiñó Charlotte sugiriendo que el contratiempo se debía a un arrebato de pasión entre las chicas.

-En realidad… -Tomoe interrumpió las carcajadas cómplices que habían empezado a escucharse por parte de sus amigas "TE DIJE QUE NO TE METIERAS"-Kazama-kun dijo que no podría asistir y Sumika debe estar por…

-Hola a todas. –La aludida llegó a la mesa donde se encontraban sus amigas del instituto. Estaban todos y de golpe notó la evidente ausencia de su amada castaña de ojos color miel.

Quizá estaban todas ellas reunidas para ayudarle a salir de esa depresión que la agobiaba día a día. No se dejaría caer. Al menos por esa noche disfrutaría de la compañía de esas personas a quienes les tenía gran aprecio.

Los malos chistes de instituto salieron fácilmente, incluso Kiyori se deshacía de risa al recordar cómo siempre había resultado ser la más despistada, pero ahora se regodeaba de ser la persona que ponía más atención a todo su alrededor y nada se le pasaba desapercibido. Y era cierto, pues fue ella la única que notó la mirada nostálgica de Sumika, sumó dos más dos y sacó la conclusión correcta. Cada que alguien intentaba preguntar sobre Ushio, encontraba un cambio sutil en el tema. Al fin y al cabo, salirse por las ramas era su especialidad.

-Traeré más vino. –Anunció Tomoe, ¿qué botella sugieren para esta ronda?

-¡Tequila! –votaron todas y luego soltaron una sonora carcajada que atrajo la mirada de los demás comensales.

-Tequila será. –Sonrió la chica y dio un paso hacia la barra ¿quién lo habría imaginado? La reunión estaba saliendo a pedir de boca, ahora seguía continuar con su plan. –Aoi-kun, me cuidas mi lugar, ¿Por favor? –Dijo de manera bastante casual, sólo que su lugar estaba entre Miyako y Sumika.

Vigiló que la tímida chica de lentes con montura roja entablara conversación con su amiga y sólo entonces fue a la barra a pedir una botella de tequila y los vasos para shots.

BINGO… Ellas dos se veían bien juntas, Sumika incluso sonreía.


-------------------

Lentamente se fueron despidiendo, la noche había avanzado y muchas de ellas tenían obligaciones. Tomoe, Miyako y Kiyori salieron del lugar luego de que la primera pagara las consumiciones y mirara disimuladamente cómo Sumika y Aoi se quedaban solas.

-¿Así que ese era tu plan? –Soltó Kiyori una vez que cruzaron la puerta. Parecía tranquila, aunque en realidad sólo lo estaba aparentando. -¿Quieres hacer que Sumika olvide a Kazama con ayuda de Azusa-san?

La sorpresa se hizo presente en Tomoe. ¿Cómo imaginar que seria tan aguda? "DI ALGO YAAA TOMOE"

-¿De qué estás hablando?- Preguntó la rubia Miyako con la confusión impresa en su rostro.

-¿De qué estás hablando? –Repitió la pregunta una voz quebrada a sus espaldas. Un plan jodido en instantes: Sumika había escuchado todo, Aoi había escuchado…

-Yo… eh… -Bajó la vista avergonzada. –Me cansé de verte triste Murasame-kun.

-¿Crees que yo no estoy cansada de estar triste?- Preguntó rendida. Se notaba sin fuerza, apagada. –Cada maldito día es un infierno y aunque me esfuerzo por estar bien, no puedo. Hoy por fin he podido sonreir y es porque han estado todas aquí, ¡pero no podía apartar la vista de ese jodido lugar vacío! …ella no está aquí y duele tanto que ya no sé si seré capaz de sentir. Aunque sea rabia, aunque sea una pizca de alegría… ¡Lo que sea! –Respiró profundamente y apartó la vista de sus amigas, pues ya no era capaz de seguir ahí. –Sé que estás preocupada por mi y te lo agradezco Tomoe, pero sólo yo soy capaz de salir de este abismo.

-Murasame-kun… -Intento decir algo.

-Quiero estar sola. –Se alejó de sus amigas, quienes se habían quedado mudas.

-----------------

Miró el reloj, quizá debería tomar un taxi… 11:11 pm del 11 de noviembre.

"Deseo poder olvidarla" Pensó con ironía, recordando ese infantil mito del 11:11

El chirrido de unos neumáticos la hizo levantar la vista. Al parecer un motociclista se había saltado el semáforo en rojo. Lo que no vio venir fue el impacto del auto que con una maniobra peligrosa evitó golpear la motocicleta…

Pero que sí la golpeó a ella.


------------------------------

Gracias por leer!

Si se preguntan (si me odian) por qué hago sufrir tanto a Sumi-chan desde el inicio, me defenderé diciendo que es parte de un plan macabro muajaja... Es más como que quiero una redención o algo así para ella, veré qué tal va... Les adelanto que no haré sufrir más a Sumi-chan.


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Mensaje por invierno el Mar Ene 09, 2018 2:01 pm
plan macabro?, cuàl?
ijij señorita del drama
saludos
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Mensaje por ushiomurasame el Vie Ene 12, 2018 1:49 am
Capítulo 3

La primera nevada daba la bienvenida a las épocas decembrinas. Las parejas de enamorados caminaban por las calles embelesados, con sus ojos evidenciando la emoción por planes a futuro con la persona que llevaban a su lado.

"¡Ilusos!" Pensó Ushio Kazama con ironía. Ella misma había estado en esa situación, planeando su vida al lado de Sumika. "No te hagas la tonta" Le dijo su conciencia en respuesta al ilusos anterior "Tu la dejaste, ahora no te quejes"

Suspiró. ¿Se habría precipitado en dejarla?

"Si idiota" gritó nuevamente su conciencia que los últimos días no parecía querer dejarla en paz, "Pero ¿sabes qué? Haz lo que quieras, te encendí la señal de alarma antes de que lo hicieras, te dije que aún podías retractarte cuando enviaste el mensaje y ahora me voy a quedar en silencio, ahora a casa o morirás congelada"

¿Por qué la voz de su conciencia era tan condescendiente? Peor aún ¿Por qué sonaba como la voz de su abuela?

-Como sea. –Desechó la discusión que tenía su consciencia contra su cabezonería y caminó rumbo a su apartamento.

En su camino a casa se encontró con que las ventas navideñas ya habían iniciado ¡Aún no era diciembre y ya había villancicos en cada maldito negocio! Pero claro, Rodolfo el reno no podía esperar para que pusieran su tema en todos lados.

-Pfff- lanzó un suspiro en su creciente irritación, -este es el colmo… creo que odio la navidad.

"Amabas la navidad el año pasado"

-----------------

"¿Cuánto dolor debo soportar para verte de nuevo?"

Es la segunda frase de una canción de Yamasaki Masayoshi, curioso, era lo mismo que ella pensaba en ese momento, antes de suspirar y buscar un taxi. Y como si el universo tuviera sentido del humor, le hizo esa jugada, a ella: la ex-karateka Sumika Murasame.

Murasame-kun. –No supo cómo había llegado tan pronto al lugar donde estaba su amiga. No hubo tiempo como para quedarse en shock. En realidad todo había pasado en una horrorosa secuencia de cámara lenta. Miyako la había estado riñendo por haber metido sus narices en donde no debía, luego un chirrido de llantas relativamente cerca que le hizo voltear, como la curiosa que era. Pensaba que, tal vez, si corría lo suficientemente rápido, poniendo todas sus fuerzas, entonces alcanzaría a empujar a su amiga.

Pero eso no sucedió. Y el auto azul brillante golpeó a la chica, lanzándola por la acera y provocando que todo su cuerpo chocara fuertemente en el concreto.

-Oye… Murasame…-Repitió Tomoe en medio de su desesperación, tomando entre sus manos el rostro ensangrentado de su amiga, los lentes ya no los tenía puestos, quizá salieron volando a la vez del impacto ¿Cómo es que había quedado en ese estado? –Despierta por favor.

-¡GOMENASAI! –Un hombre de traje salió del auto, con la mayor preocupación, marcada en su rostro. -¿Está bien? –Preguntó, y sin esperar respuesta sacó su móvil para llamar a una ambulancia.

-Sumika…-san. –Kiyori y Miyako se acercaron a donde se encontraba Hachizuka sosteniendo a la recién nombrada. –

-Hey –Tomoe intentó una vez más. –Sumi…

-Me duele- dijo con voz débil. –Ushio llama a mi padre

-Yo no soy… -Quiso aclarar la mayor, pero su rubia novia la detuvo.

-Shh

-Llama a mi padre.

------------------

Todo parecía una película, de esas pegajosas y cursis que a veces encontraba en algún canal de la TV de su casa. Había una chica con su cabello castaño recogido en una coleta, vestida con su uniforme de secundaria, estilo marinero. Toda ella irradiaba energía. Atrajo las miradas de todos el día en que fue transferida a su escuela por razones desconocidas.

-¡Sumi-chan! ¡Sumi-chan! –La saludó al llegar, con la emoción iluminándola por completo. –Adivina

-Adivinaré… supongo. –Dijo en un suspiro resignado. Se había acostumbrado a ese tipo de confesiones semanales que ya no le provocaban ninguna sorpresa. –Conociste a una chica.

-¡Así es!- puso sus muy conocidos ojos soñadores- Es la más linda que he visto en toda mi vida.

-¡Vaya! –Exclamó. –Así que semana a semana aparecen chicas aún más lindas. –se burló de la lógica de su amiga. –Quizá en seis o siete años conocerás a la más súper linda de todas y como ya no habrá más lindura en este mundo te quedarás con ella.

-Qué mala eres Sumi-chan. –Cambió su expresión a un muy infantil puchero. –Pero tienes razón, yo me casaré con la más linda de todas.


--------------


-¡Suuuumi-chan!- Sonrió con la sonrisa más amplia y los ojos más brillantes que jamás le había visto.

-Adivinaré… -Suspiró escondiendo el dolor y la decepción. Las cosas habían cambiado mucho, estaban por terminar el instituto y ¡Por el amor de Dios! Había sido enormemente estúpida: Se enamoró de la chica castaña con bubis enormes, la cual sólo se fijaba en mujeres lindas y patosas. Ella no entraba en el ranking: era muy alta, musculosa gracias a que entrenaba karate desde pequeña, sus pies y manos no eran las más femeninas. Así que sin intentarlo, ella misma se encerró en la friendzone. –Conociste a alguien.

-Si. –Contestó solemnemente, cosa extraña. –y de hecho puede que yo también le guste.

-genial. –Trató de fingir emoción. –Te deseo suerte Kazama.

-Gracias, la voy a necesitar. –dicho esto tomó aire. - ¿Crees que…

-Disculpa, tengo que irme. –No lo soportaba más, tenía que salir de ahí cuanto antes. Sabía que quizá Kazama Ushio le pediría consejos y como su mejor amiga estaba dispuesta a dárselos. Pero no ese día.

-¡Sumi-chan! –La detuvo tomando firmemente de su mano. Sin pensárselo mucho, la atrajo hacia sí y sin más le robó un torpe beso.

Los ojos de la más alta se abrieron como platos. Se apartó de Kazama sin saber exactamente qué decir.

-Te… te preguntaba ¿Crees que aún estoy a tiempo de tener una oportunidad contigo Sumi-chan?

-¿Qué? ¿Qué demonios… y la chica súper linda que conociste?

-Eres tú. –Sonrió –Estoy enamorada de ti hace tiempo, pensé que no tenías interés por mí, pero Hachi…

-Esa idiota chismosa…

-Olvida eso Sumi-chan. –Se atrevió a tomar una vez más la mano de Murasame, quien temblaba visiblemente. –Respóndeme por favor ¿Tengo una oportunidad?

-Sabes que sí. –Por una vez se relajó, incluso fue valiente y besó a Kazama.

-¿Entonces somos novias?

-Si.


---------------

Cansada, Enojada, Triste, Arrepentida. ¿Cuál de todos esos sentimientos elegir? Pospuso la decisión al ver a Tomoe plantada frente a su casa con cara de pocos amigos.

-Lo sé, lo sé. –Dijo triste y fastidiada, más triste que fastidiado. Anticipándose al sermón que, según ella, Tomoe iba a propinarle.- Soy la peor. Sumi-chan nunca debió conocerme y mucho menos ser mi novia…

La mayor no supo cómo reaccionar ante esto. De su boca sólo pudo salir

-Estás pendeja.

-¿Perdón?

-Yo no vengo a echarte bronca por terminar con Murasame, quizá tuve mis muchos momentos en los cuales me metí en su relación, incluso debo admitir que ayer lo volví a intentar. –Su rostro mostró sus verdaderas emociones: no estaba de pocos amigos, sino a punto de llorar.

-¿Qué es lo que vienes a decirme?- El miedo y la comprensión comenzaron a abrirse paso en Kazama.

-Sumika está en el hospital. –Listo, lo había dicho. Directa y al punto, Tomoe sentía que si le daba demasiadas vueltas al asunto, se rompería. Se trataba de su mejor amiga, la cual aún no había despertado. –Fue atropellada anoche.

-¿Dónde está? –Fue lo único que atinó a decir la más baja.

-No te lo diré. –le dio la espalda. -Ya has hecho bastante daño ¿no lo crees?

-Eso es algo que ya sé Hachizuka-san.

-Perfecto, entonces no es necesario que te diga que no vuelvas a acercarte a mi mejor amiga.

La rabia se hizo ver en Kazama –Si no puedo verla, entonces ¿Por qué demonios viniste a decirme que ella se encuentra hospitalizada?

Tomoe se detuvo ¿Por qué lo había hecho? Ni ella misma lo sabía, no pudo soportar la impotencia que le causaba estar esperando noticias de su amiga en el hospital y para cuando se dio cuenta, ya estaba frente a la puerta del apartamento de la castaña exnovia de Sumika.

-Francamente, no lo sé. Quizá sólo quería sacarlo de mi pecho.

-¿Dónde está ella? –Preguntó una vez más casi en un inaudible susurro.

-Ya sabes. –La miró con ojos rabiosos, no dejándose enternecer por el obvio sufrimiento ni las lágrimas de la chica. –Sabes que no te lo diré.

Y se fue.

Correr. Eso es lo que Kazama debía hacer, correr y seguir a Tomoe para llegar al hospital donde Sumika se encontraba. Justo en ese momento sonó su móvil dentro de su bolsillo: Su jefe, quizá con otro proyecto jugoso, la promesa creciente de un ascenso rápido.

¿Qué haría?

Se lo debía a Sumika. Se lo debía a ella misma. Qué idiota había sido.

Haría lo que debió hacer desde el principio: No pensar de más. Y corrió.

------------------

-Sabes que habrá personas que no aceptarán tu relación - dijo Tenkai Murasame mientras Noe, la amable ama de casa que se había vuelto la figura materna de Sumika, le ponía una bolsa de hielo en la cabeza del patriarca para aliviar un chichón que él se había hecho al caer desmayado.

-Lo he aceptado hace tiempo. -Declaró solemnemente la chica.

-Sumika-san... eres tan obstinada como tu madre. -Sonrió al recordar a su fallecida esposa.- Además de una romántica... ojalá pronto despiertes y te des cuenta de cuán difícil puede ser la realidad. Despierta Sumika... Despierta


-Despierta Sumika. - La voz de su padre se iba transformando, como si saliera de una película grabada en VHS se tratara. ¿Por qué le dolía la cabeza de esa manera? ¿Acaso había bebido de más? -Despierta. -El calor de la mano rasposa que tomaba la suya era bastante reconfortante.

Lentamente abrió los ojos y se encontró con la cara sonriente (Aunque preocupada y bañada en lágrimas) de su padre, quien al instante la abrazó.

-Gracias a Dios que despertaste. -Le susurró al oído sin poder ocultar su emoción. Él era la persona más corazón de pollo del planeta tierra. -¿Te sientes bien?

-Si padre, sólo me duele un poco la cabeza... y todo el cuerpo. -Sonrió a pesar de el intenso dolor que le provocó el removerse en su cama. -¿Dónde estoy, por cierto?

-En el hospital universitario. -Respondió Kiyori, quien acababa de cruzar la puerta. -Nos diste el peor de los sustos Sumika. -Se acercó con una enorme sonrisa a su amiga y le dio una palmada sobre su enyesada pierna. -¿Cuándo te darás cuenta de que tienes un brazo y una pierna rotos?

-Ya lo había notado Kiyori-san. -Mintió. -¿Cuánto tiempo estuve inconsiente?

-Un día completo.

-¿En qué momento planeaban llamarme y decirme que mi paciente había despertado? -Les riñó el médico a cargo de la pelinegra.

-Estábamos a punto de hacerlo Sensei. -Dijo apologéticamente el padre de Sumika. -Gomen.

-No importa ya. -Sonrió falsamente el doctor. -¿Cómo se siente Murasame-san?

-Tan bien como podría sentirme. -Respondió de buen humor.

-Excelente. -Dijo automáticamente y tomó el expediente correspondiente, le echó sólo un vistazo y procedió a revisar a Sumika, empezando por los reflejos oculares.

-¿Por qué siempre empiezan revisando los ojos? -Preguntó Sumika inocentemente mientras el hombre acercaba una pequeña lámpara LED de baja intensidad a su ojo izquierdo.

-Bueno, no siempre lo hacemos, pero en tu caso debo hacerlo porque sufriste un impacto muy fuerte en tu cabeza. -Empezó a revisar el ojo derecho de la paciente. -Afortunadamente no sufriste ningún trauma craneoencefálico. Los reflejos de tus pupilas son normales. -Dijo con satisfacción. -Pero no podemos descartar nada, así que pediré que se te hagan más evaluaciones.

-Gracias Sensei. -Sonrió -¿cuándo podré tener de vuelta mis anteojos?

-Toma -Contestó Tenkai. -Anteojos nuevos, los que llevabas puestos quedaron destrozados.

-¡Murasame-kun! -La recién llegada se abalanzó sobre su amiga, dejando salir por fin las lágrimas que se había guardado por todo el día. -Pensé que te perderíamos.

-Vamos Hachi.- Se burló. -Estoy bien, ya ves. Sólo un poco rasguñada y ya está.

-Sumi -chan. -La voz agitada venía desde la puerta. -¿Estás bien?

La recién nombrada sonrió confundida.

-Estoy bien. Gracias señorita.

-Jeje. -Fingió una sonrisa- eso dolió, pero supongo que me lo merezco.

-¿Qué haces tú aquí? -Se enfrentó a ella una furiosa Tomoe. -Te dije que no te volvieras a acercar a Murasame-kun

-Vine a ver a Sumi-chan. -respondió con la misma ferocidad. -Y tú no puedes interponerte.

-¿Verme a mi? -La pelinegra parecía aún más confundida. -¿Por qué? ¿Acaso nos conocemos?

----------------

Ojalá disfruten este fic que estoy construyendo. Gracias por leer.


Última edición por ushiomurasame el Sáb Ene 13, 2018 1:30 am, editado 1 vez


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Mensaje por TAMIRA el Vie Ene 12, 2018 4:46 pm
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Mensaje por ushiomurasame el Mar Ene 16, 2018 1:24 am
Capítulo 4

El horror fue imprimiéndose en todos los presentes. Todo estaba dentro de lo normal hasta hacía un par de segundos, cuando la mujer castaña de pechos considerablemente grandes, entró a la habitación de Sumika. Pero ahora, el asunto había dado un brusco giro de 180°.

-¿Sabes quién soy yo?- Preguntó Hachizuka Tomoe con renovada preocupación.

-Hachi, no te hagas la tonta. Sé quién eres. Que esté convaleciente no quiere decir que no te recuerde.

-¿Y a mi? –Dijo tímidamente Aoi Azusa.

-Por supuesto. –Volvió a su confusión. –Te recuerdo, somos amigas desde el instituto ¡Vaya! ¡Hasta escribimos una novela ligera!

-Ok…- Tomoe suspiró dudosa. –Me recuerdas a mí, recuerdas a Azusa-kun ¿Qué hay de Kiyori? –Sumika asintió en respuesta. - ¿Y a ella? –Señaló a una muy pálida Kazama.

-¿Me recuerdas Sumi-chan? –preguntó Ushio tratando de que su voz no se quebrara ante tantas emociones que luchaban por salir de su pecho.

-Lo siento… - respondió. –Pero no la reconozco señorita.

Ushio no vio ningún atisbo de mentira en Murasame Sumika. Nada que delatara una broma pesada, nada… solamente confusión.

-¿ME PUEDEN EXPLICAR QUÉ HACEN TANTAS PERSONAS EN ESTA HABITACIÓN?- Entró la enfermera a cargo con la cara enrojecida, sin darse cuenta de que interrumpía algo importante.

-Lo siento. –Se disculpó Azusa. –Estábamos por retirarnos.

Tenkai Murasame, padre de la convaleciente fue el primero en dejar la habitación, y marchó en busca del médico a cargo de su hija.

-¿Acaso me van a dejar aquí sola? – Sumika hizo la pregunta medio en broma al ver que todos se estaban marchando.

-yo me quedaré- Se ofreció la chica desconocida.

-¿Eres trabajadora social? –Le sonrió a la chica. -¡Qué amable!

-O quizá es mejor que se quede Tomoe-san. –Corrigió la misma Kazama, evitando las lágrimas.

El entendimiento de la situación empezó a cobrar vida en Sumika. Tal vez las preguntas raras de hace un momento no eran casualidad. Tal vez… sólo tal vez, conocía a esa chica que estaba de piedra aún en el portal de la habitación. Cerró sus ojos intentando hacer memoria de esa chica.

Un uniforme de la preparatoria Umegaoka, una máscara y un be… Y un intenso dolor de cabeza que le obligó a abandonar su intento de recordar.

-¿Eres alguien a quien conocí? –Preguntó dulcemente a la chica que seguía en la misma posición. –Quizá fue el golpe que me di en la cabeza cuando el auto me arrolló ¿Sabes? Yo estaba por pedir un taxi, pero el idiota del motociclista se pasó el alto…

-¿Me permiten un momento señoritas? –Esta vez fue el médico quien interrumpió. –Debo revisar a mi paciente. –Su tono de voz indicaba un casi amable "salgan de la habitación". –El señor Murasame me ha contado… -empezó a decir mientras todos los dejaban a solas para que él hiciera su trabajo.

Cerraron la puerta de la habitación. Kiyori, Aoi y Miyako se disculparon diciendo que debían marcharse. Así pues sólo Tomoe, Tnkai y Ushio se quedaron en el pasillo. El ambiente se cargó dentro de ese metro cuadrado que ocupaban, y después de un incómodo silencio, la mayor no pudo contener sus ganas de hablar.

-Bueno, ya lo viste… -llamó la atención de Kazama. –Ella recuerda a todos y todo, pero al parecer a ti no.

-Si… -respodió en voz baja.

-Mi hija te reordará. –Dijo Tenkai en un tono que buscaba tranquilizar a la chica que ahora temblaba. El mismo tono que había usado hacía un momento Sumika. –Ha pasado por mucho estrés últimamente. Dale tiempo.

-Si. –Repitió la respuesta.

-Así será. –le palmeó el hombro con optimismo. –Iré por un café ¿Alguna de ustedes jovencitas quiere algo?

-Estamos bien, gracias. – Respondió la más alta por las dos.

-De acuerdo. –Dijo él y se retiró.

Caminó por el pasillo, en un rumbo completamente distinto al que le llevaba a la cafetería. Evidenciando que se iba para dar tiempo a las mujeres de hablar, o discutir. Fuera lo que fuera, él no quería estar presente. Ya era suficiente con tener a Sumika hospitalizada, él no quería por nada del mundo que le ingresaran por estar en medio de Tomoe, Ushio y esa aura que había entre ellas.

-Ya sé que no se acuerda de mí, ¿vale? –Rompió el silencio, -ya lo noté y quizá me lo merezco. Tal vez incluso sea lo mejor para ella. Yo quería ascender rápido y la desatendí, supe que no estaba siendo una buena novia y que quizá ella podría buscarse una mejor persona que yo. Y mira: la vida me está dando la razón, incluso me olvidó.

-Jajaja. –Rió sin ganas. –¿Sabes? Todos podemos tener nuestra opinión al respecto, es más, yo concuerdo contigo en la mayoría de lo que dijiste.¡Cielos! Detesto tu cara de niña buena y que desde que recuerdo, Sumika ha sido la que debe sufrir.

-Ok, ya entendí. –Replicó Kazama. –Me voy y deseo de todo corazón que encuentre la felicidad. –En su corazón sintió que se rompía algo. Un sentimiento extraño cruzó por ella, se rendía.

-Y una mierda entendiste. –La tomó con violencia del brazo. Quería terminar de hablar. -Lo que traté de decir es que mi opinión sobra, la tuya quizá también. Lo único que importa es cómo irán las cosas para Murasame-kun de ahora en adelante.

-Bien, pues como yo ya le he cagado en grande, lo mejor sea que me desaparezca.

-Entonces vete. –La retó

-Me voy. –sonrió amargamente. –A Sumi-chan se le ha dado la opción de empezar desde cero, que así sea.

Dicho esto, se encaminó a la salida del hospital. Para empezar ¿A qué había ido ahí? Había tomado la decisión de cortar todo lazo con ella. ¿A qué fue? ¿A sentirse aún más mierda de lo que ya se sentía?

-----------------
La pregunta favorita de los niños es "¿Por qué?"

Pueden pasar horas haciendo preguntas acerca de todo su alrededor y agregar la cereza al pastel con esas dos simples palabras Por qué. Y es la pesadilla de todo adulto, pues empieza una cadena de explicaciones que nos lleva a darnos cuenta de que no sabemos absolutamente nada.

Así pues Ushio Kazama se evitó las preguntas ¿Por qué soy yo a la única que olvidó? ¿Por qué le dí más peso a mi trabajo? Y la más importante ¿Por qué terminé con ella?

Pero en su cabeza, esa maldita zorra llamada consciencia le dijo "Por idiota"

--------------------
-Pueden entrar. –Dijo el médico, encontrándose solamente a Tomoe.

-El señor Tenkai debe estar por volver.- Explicó la mujer.

Y como si lo hubiesen invocado, el padre de Sumika llegó en ese momento, con la preocupación impresa en el rostro.

-Bien. –Se aclaró la garganta el galeno y procedió a hablar. –Tal como le expliqué hoy por la mañana, la señorita Sumika ha sufrido algunas lesiones que no son graves, pero que requieren un reposo de al menos 6 meses para que los huesos rotos suelden adecuadamente, principalmente su fémur.

-No me ha dicho nada nuevo doctor. –Se quejó el señor Murasame.

-Es que en realidad no hay nada nuevo. –Continuó. –Lo que muestra el electroencefalograma, así como el resto de los estudios neurológicos, es que no hay traumas fisiológicos de cuidado. La señorita Murasame se ha mostrado muy lúcida en este periodo y por lo que veo, sus recuerdos están casi intactos.

-Pero ha olvidado a Kazama-kun. –Intervino Tomoe perdiendo su temple normalmente relajado. ¿Quién lo hubiera dicho? Ella tomando partido por Ushio.

-Claro, -se encogió de hombros- pero eso puede ser algo meramente pasajero. Le daremos tiempo y veremos cómo evoluciona. Mi teoría –dijo antes de dar por terminado su reporte. –Es que Murasame-san estuvo bajo mucho estrés en el momento de ser atropellada. Mi especialidad no es la psiquiatría, pero puedo recomendarles a alguien.

-Gracias sensei. –Tenkai hizo una reverencia, misma que imitó Hachizuka.

-No se merecen. Tendré en observación a Sumika un par de días y si continúa como la vimos hoy, entonces le daré el alta. Pueden pasar a acompañarla, antes de que termine el horario reglamentario de visitas.

Dicho esto, se marchó a atender a sus demás pacientes. Tomoe resistió el deseo de ser ella la primera en entrar a la habitación, dejando así que el ansioso Tenkai Murasame pasara primero. Al ver que la puerta se abría, Sumika cambió su semblante de cachorro abandonado a unos alegres ojos brillantes.

-Hola papá. Hola Tomoe. –No pudo evitar asomarse a la espalda de esta última en la espera de… ¿de quién?

-Hey. –Hachizuka le devolvió el saludo.

-¿Ella se fue? –Preguntó mirando hacia la puerta.

-¿Ushio-chan? Sí hija, se fue hace rato, al parecer tenía cosas que hacer.

-OK. –asintió sin darle mayor importancia. -¿Cuándo me darán el alta?

----------------
-¿Entonces me estás diciendo que Murasame-san te olvidó? -La sorpresa y preocupación propias del hermano mayor de la editora podían palparse aún a través del distorsionado sonido que llegaba a través del teléfono.

-Si nii-san. Ella no se acuerda de mi... me borró. Y creo que eso es bueno, que empiece de cero.

-Claro. -Concordó Norio Kazama. -Pero ella no es la única que puede empezar desde cero.

-¿A qué te refieres?

-Deberías saberlo. -Y finalizó la llamada.

------------------------------

Hasta aquí el capítulo. Gracias por leer!
He pensado que habrá un día en el cual escribiré un fic de este par no se conocen y desde ahí evolucionar... Pero hoy no es el día. Mientras tanto tendremos Sumika amnésica XDD (que aún me estoy guardando alguno que otro plot twist Very Happy )


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Mensaje por ushiomurasame el Lun Ene 22, 2018 1:54 am
Capítulo 5

Se entendía la preocupación de Tenkai Murasae por su hija. Había contratado personas para que le apoyaran en el transporte de Sumika desde el hospital hasta el hogar donde ella había crecido, pero… ¿De verdad era necesario tanto cortejo?

Al menos veinte hombres cargándola en una pequeña cabina de madera y doseles de seda como si llevaran de paseo a una princesa. Mujeres lanzando pétalos de rosa a su paso ¿Tenía Tenkai en la cabeza? ¿tofu?

-Papá. –Dijo por enésima vez con un sonrojo a la máxima potencia. –Te dije que con una ambulancia bastaba ¿Por qué te empeñas en hacer estos numeritos?

-Nada de eso. –La calló. –Le prometí a tu madre que te cuidaría lo mejor que pudiera y cumpliré con mi palabra hasta el día de mi muerte.

A saber lo que imaginaría el karateca cuando prometió aquello, pero Sumika estaba segura que su madre tendría dos dedos de frente y no se refería a tratarla como el mismísimo Shogun.

O quién sabe… Si su madre tuvo sentido común alguna vez, quizá lo perdió un poco cuando aceptó casarse con Tenkai.

-Ojalá lleguemos pronto a casa. –Se resignó.

Los flashazos de alguna cámara llamaron la atención de la chica. Podían ser periodistas, incluso algún turista perdido, encantado con las raras costumbres de ese barrio. Podía ser cualquiera. Sin embargo, a Sumika no le sorprendió encontrarse con que la persona que le tomaba las fotografías era una burlona y maravillada Tomoe Hachizuka.

-Hachi, deja de hacer esto por favor. –Se frotó las sienes tratando de aliviar el estrés que se empezaba a acumular con toda esa parafernalia de la cual era parte sin siquiera pedirlo.

-Por supuesto que no lo haré. –Ensanchó más su sonrisa al escuchar el ruego de su mejor amiga. –Esto no es algo que puedas ver a diario, además en algunos años podría chantajearte con todo el material que he recolectado, incluso tengo unas fotos vergonzosas que te tomé cuando estabas con… -Se congeló al instante ¿Qué estaba a punto de decir? –Con tus hermanos.

Pero Sumika no notó nada raro en el súbito cambio de tono de su amiga. Había cantidad de cosas vergonzosas que sus hermanos hacían frente a todo mundo, así que para ella tenía lógica el que Tomoe les hiciera fotos. Ansiosa porque su viaje estilo Shogun terminara, se recargó en su brazo y paseó su mirada por los alrededores y de pronto encontró entre los curiosos un rostro conocido.

-Hey Hachi. –Llamó la atención de su amiga quien seguía haciendo fotografías. -¿No es esa la señorita que vino a verme al hospital?

La más alta palideció. ¿Ushio estaba ahí? La buscó con la mirada entre el público y la encontró recargada en una cabina telefónica. Sin embargo, perdió el interés muy pronto y se marchó.

-Hachi ¿Quién es ella?

-¿Perdón? –Se había quedado pasmada y no escuchó lo que su amiga había preguntado.

-Pregunté que si sabes quién es ella.

-Ahmmm- ¿Qué hacía? ¿Mentir o decir la verdad? He ahí el dilema- Sí, lo sé –se resolvió a contestar.

-¿Y quién es?

-Ummm, en realidad es un recuerdo doloroso. –Dijo quedamente. –Murasame-kun, yo sé quién es ella, pero prefiero no contarte. Si quieres saberlo averígualo, de mi no lo sabrás.

-¡Vaya qué solemne!- -rió nerviosmente y luego se recostó esperando que recorrieran rápido los 200 metros que les separaban de su casa.

Así que se conocían ¿Por qué demonios no lograba acordarse de esa mujer. Podía recordar a todos sus hermanos, a Aoi, a Kiyori, a Tomoe, incluso a la muy infantil Miyako ¿Qué tenía esa mujer que no podía acordarse de ella? ¿A qué se refería con recuerdo doloroso?

Una exnovia de Tomoe, tal vez. Sonrió al imaginárselas juntas… aunque las personas con pecho abundante no eran precisamente el tipo de chica que busca Hachi.

Recuerdo doloroso

-Hemos llegado. -Anunció el hombre de las cejas pobladas, mejor conocido como Tenkai Murasame
---------------------------

Un par de musculosos hombres, ambos discípulos del Karateca, bajaron con sumo cuidado a la chica y la llevaron hasta su habitación original, la cual había empequeñecido significativamente con la cama King size que le habían añadido.

-¡Papá! – Se quejó al instante, a pesar de lo cómoda que estaba su cama. -¡De verdad que estás exagerando!

-Fiuuu- Silbó una sorprendida Tomoe al entrar a la habitación. –Okey, entiendo tu punto.

-Ayúdame por favor a buscar un nuevo apartamento.

-Eso es estúpido. –Se bufó la mayor.

-Claro que es estúpido. –Reafirmó el padre de Sumika y ante la negativa de ambos, la convaleciente mujer miró recriminando a su amiga. –Aquí te cuidaremos bien. –Continuó Tenkai. –Te alimentaremos y no tendrás que trabajar, ni siquiera en el dojo.

-¿Podría dejarnos a solas Murasame-dono?- Pidió Hachi con su sonrisa más encantadora. –Trataré de convencerla.

-¡Oh! Por supuesto. –Al hombre se le alegraron los ojos al escuchar esto. Si alguien podía convencer a Sumika, esta persona era Tomoe; así que salió de la apretada habitación.

-¡¿Qué demonios te pasa?! –Estalló - ¿Ahora te pones del lado de mi padre? Debes estar gozando mucho su brote de locura.

-Claro que no. –Respondió con serenidad. –Sucede que tu padre entró a la mitad de mi línea; Murasame-kun, tu ya tienes un apartamento. Me lo contaste cuando volví de Tokio.

-¿Te fuiste? –La miro incrédula. -¿Cuándo? …Espera… ¿Tengo un apartamento?

Y ahí estaba de nuevo esa nube blanca dentro de su cabeza, un lejano recuerdo de ella despidiéndose de Tomoe en la estación, era un lindo recuerdo… nostálgico como lo suelen ser las historias donde un viaje empieza, los ciclos se cierran para dar paso a una nueva etapa en la vida de las personas.

Aún así, si ese era un buen recuerdo, algo lleno de esperanza ¿Por qué demonios parecía una fotografía rota?

Sin previo aviso y sin motivo aparente, una lágrima cayó de su rostro, y luego otra… y otra…

"¿Por qué duele tanto?"

-¿Sumika?- Dijo Tomoe muy preocupada. –Hey, no llores ¿Qué sucede?

-Eh. –Se limpió las lágrimas sin saber bien qué decir. –Jajaja… no lo sé. Quizá sólo estoy cansada.

Sin tener qué decir, Tomoe simplemente abrazó a su amiga, tratando de mitigar ese "inexplicable" dolor.

-Todo estará bien ahora. – Le susurró.

-Lo sé. –Sonrió –Lo que no sé es por qué estás así de extraña Hachi.

-Llámalo preocupación de madre. – Volvió a sonreir. –Ahora… hablemos de tu apartamento ¿Cuándo quieres mudarte de vuelta ahí?

-¿Puede ser mañana? –Preguntó esperanzada. Amaba a su padre y apreciaba sus esfuerzos, realmente lo hacía. Sin embargo, era la forma en la que exageraba todo, la cual le exasperaba y hacía que buscara irse.

-Dalo por hecho. –Le guiñó el ojo y cambiaron de tema a cosas más agradables. Tomoe nuevamente puso al día a Sumika acerca del año y medio que vivió en Tokio, no sin la preocupación que significaba el que esa parte de su vida también hubiera sido borrada de la memoria de su amiga.
--------------------

-Hice todo lo que pude. –Suspiro teatralmente al salir de la habitación de Sumika. –Pero ella insiste en querer volver a su apartamento.

-¡No puede ser! –Noe, la casera de la familia Murasame le siguió el juego. –Pensé que ella deseaba volver.

-Yo también. –Tenkai agachó su cabeza, rendido. Sabía que oponerse a su hija siempre daba resultados horribles, como aquella vez que quiso abandonar el karate -¿Intentó todo señorita Hachizuka?

-De todo señor. –Aseguró mientras discretamente tomaba la llave que la casera le entregaba cual si fueran drogas.
-----------------------
Tomoe llegó sin compañía a la dirección en la cual vivía su amiga hasta hacía un par de días. Era parte de un complejo de apartamentos de no más de 7 metros de ancho. Había llevado a Sumika a casa aquella vez en la cual maldijo al universo por ser una bitch; ese día no había pasado del portal, pero esta vez lo hizo.

Revisó el interior con una mirada todo estaba en orden. Era turno de entrar y ver todo: la cocina limpia, la ropa limpia doblada y guardada… un futón matrimonial.

-Lo siento tanto Murasame-kun- Sintió sus propias lágrimas rodar al entender la verdadera razón de ese apartamento. –Ojalá la vida te compense…

Buscó minuciosamente por todos lados. Si la vida había borrado a Kazama, ¿Por qué no ayudarle?

Todas las fotos donde aparecía la chica castaña de los ojos color miel fueron retiradas de sus lugares, pensó que había sido muy útil el que el móvil de Sumika quedara destruido en aquel accidente. Como sea, ella le regalaría uno nuevo. También un futón individual.

"¡No te metas!" Dudó por un segundo y recordó una vez más la consecuencia que se desencadenó por tratar de meterse a arreglar la vida de su amiga.

-------------------

-¿Lista para huir? –Anunció su llegada con una sonrisa triunfal. –Las chicas están esperando afuera para ayudar en lo que necesites.

-Desde hace años. -Le guiñó el ojo con complicidad.

-Bien, la carroza te espera.

-Ojalá no sea el estúpido cortejo de ayer. -Se asustó por un momento.

-Peor. -Anunció divertida Miyako, quien quiso entrar a saludar a su amiga. -Tomoe irá al volante. -A la chica se le erizó la piel ante la noticia.

-¡Nooo! Moriré Hachi, y lo sabes.

-Ara, ¿Por qué grita Sumika-san? -Preguntó la ama de llaves - Sabe que su padre no la dejará marchar si hace un escándalo, además yo ya contraté una ambulancia.

-Mil gracias Noe-san. -De haber podido, se habría lanzado a abrazarla.

-Groseras. -Se quejó Tomoe. -

-Aún no he hecho maletas. -Sumika cambió rápidamente de tema. -¿Me ayudarán con eso?

-No las necesitas. -Sonrió su mejor amiga. -Tienes todas tus cosas ahí, ¿vamos?

-Vamos.

-Empieza desde cero Sumika-san. Quizá no tengas algunos de tus recuerdos preciados, pero la magia de la vida es que puedes construir nuevos. -Noe la abrazó en señal de despedida.

"¿A qué se refiere con eso?" Pensó Sumika.

-Voy por los chicos de la ambulancia para que la lleven Sumika-san. -Se limpió las lágrimas. -Mientras tanto usted debería despedirse de su padre y sus hermanos.

-Gracias Noe-san. Lo haré.

-----------------------

Las cosas iban demasiado bien. Tenía un empleo bien pagado, su jefe la adoraba y la llenaba de elogios. Visitaba a su familia cada fin de semana y ahora por fin dejaba aquél antiguo departamento que solía compartir con su hermano.

No entendía a lo que se refería Norio con "empezar desde cero", pero quizá tenía razón en algo. Además le dolía mucho el hecho de que la casa de Sumika era visible desde su ventana. Necesitaba ese cambio.

El universo le estaba diciendo claramente que debía hacer algo al respecto. Y lo hizo. Ni siquiera le dolió al hacer el depósito para los de la mudanza, o para el pago inicial de renta.

Colocó una fotografia de su ya fallecida abuela en la mesita de noche y con ello se consideró oficialmente instalada en su nuevo hogar.

"Debes saludar a tus vecinos" Pinche consciencia, ahí estaba, hablándole otra vez y haciéndole creer que tal vez debería ir al psiquiatra. "Luego nos preocuparemos de tu salud mental, no los has saludado y eso que llegaste aquí hace una semana"

-Estuve trabajando todos esos días. -Contestó a la vocecilla molesta.

"Sabes cómo son de dramáticos si no te presentas, así que ve."

Fastidiada abrió la puerta, no sin antes llevar consigo una lata de galletas sin abrir, misma que había comprado para desayunar, pero que nunca llegó a abrir.

"Muy bien, cortesía ante todo. Ahora llama a la puerta"

Toc toc toc toc.

No hubo respuesta."Intenta otra vez"

Kazama suspiró e hizo caso, era su consciencia despues de todo ¿no?

Toc toc toc toc.

-No abrirán, quizá no haya nadie. -Dijo y se dió la vuelta. -Iré a otra casa.

Pero no avanzó ni un metro cuando el sonido de una puerta abriéndose llamó su atención.

-Lo siento. -Se disculpó a través de su agitada voz, que delataba el enorme esfuerzo que había implicado llegar hasta la puerta. -¡Ah! -Sonrió al reconocer el rostro. -Tú eres la chica del hospital... ¡Lo sabía! Eres una trabajadora social ¿Verdad?

Ushio Kazama se quedó muda -cosa rara en su parlanchina natural-. De toda la prefectura; de todos los apartamentos; de todo... ¿Por qué demonios tenía que vivir justo en el apartamento de al lado?

---------------------

Hola! Gracias por leer este nuevo capítulo. Espero que la historia no los esté enredando, según yo, todo tiene un propósito y un por qué. Aunque claro, ustedes pueden hacer teorías y conjeturas XD y ya veremos más adelante si se acercaron o no. Pregunta equis... ¿Por qué se llama "universe" este fic?



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Mensaje por TAMIRA el Lun Ene 22, 2018 2:00 am
Genial, apenitas una se va recuperandod e la emoción y ya llega otra dosis , gracias @ushiomurasame
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Mensaje por ushiomurasame el Dom Ene 28, 2018 5:29 pm
Capítulo 6

-Te recuerdo.-Dijo dulcemente la más alta fijando sus ojos grises en el rostro de la castaña.

-¿De verdad?-Su pregunta delató esperanza.

-Si. –Amplió su sonrisa. -Eres la chica que fue a visitarme cuando estuve en el hospital.

-Ah, si. –Se sonrojó "Por supuesto que era eso ¿Qué esperabas idiota? –Soy yo, me alegra que ya estés dada de alta.

-Gracias. –Sus ojos brillaron sin explicación aparente. –Pasa por favor. –Se movió con dificultad para abrirle paso a su visita.

No sabiendo cómo reaccionar exactamente, Ushio entró a la casa, percibiendo inmediatamente el olor de café recién hecho. Extrañando el sabor del café que Sumika le preparaba en sus primeros días como editora.

-Tu casa huele rico Sumi…ka-san. –Estuvo a poco de llamarla como solía hacer.

-¿De verdad? –Caminó ágilmente a pesar de las muletas que llevaba a cada lado. –Solamente preparé café, nada del otro mundo. ¿Puedo ofrecerte un poco?

-…Gracias, estoy bien. –¡Claro que quería café! Pero temió que un sorbo le trajera una gran nostalgia de golpe y que con ello no pudiese soportar las lágrimas.

-¿No bebes café? –Preguntó con inocencia. -¿Entonces puedo ofrecerte algo más de beber?

-Agua está bien. –Fingió una sonrisa.

-Mejor té, ya que trajiste galletas. –Señaló la lata que la más baja sostenía aún entre sus manos.

-¡Oh, es verdad! Jajaja. –Soltó una carcajada. –En realidad venía a presentarme… somos vecinas.

-Ohh, así que puedes sonreír. –Pensó en voz alta y sostuvo la mirada de su nueva vecina.

"Ohh, así que te puedes volver a enamorar" La vocecilla molesta resonó en Kazama.

-Uhmm.-se removió en su asiento, con obvia incomodidad, mientras por dentro se decía "Silencio"

-¡PERDÓN! Soy una grosera… es que de las veces que te he visto, parecías lejana.
--------------------
Lejana. Esa era una palabra bastante completa para definir la relación de ambas, incluso desde antes del accidente de Sumika. Empezó con un "necesito algo de espacio para lograr ese puesto en la editorial" y fue evolucionando lentamente ¿Cuándo fue que ese "espacio" tomó el control de todo?

En realidad ese puesto de trabajo lo había ansiado para una mayor independencia económica, pues aún si Norio vivía lejos con su esposa y su hijo recién nacido, cuidando de la abuela. Ellos seguían enviando para sus gastos. Norio siguió apoyándola cuando falleció su abuela, pero la incomodidad empezaba a ganar terreno.

Quería vivir con su amada Sumika desde que se quedó sola en el departamento, pero no lo haría hasta poder ofrecerle algo. Pero ese maldito primer ascenso la hizo querer aún más ¿Y ahora?

"Y ahora Sumika-san no te recuerda. Irónico ¿no es así Ushio? Lograste todo lo que querías jajaja" ¡Esa voz otra vez!

-Entonces… ¿lo tomas amargo?- preguntó esa voz amable.

-Sabes que no.- Respondió distraída.

-¿Perdón?- Detuvo su tarea de servir el té en las tazas transparentes que tenía a juego.

-Ahm, lo siento… estaba distraída ¿qué me preguntaste?

-Eres rara Kazama-san- Soltó una risilla y terminó de servir el té. –Nunca había conocido a alguien tan distraída como tú.

-¡Ni que lo digas! Jajaja- siguió el hilo de la conversación, sin entender aún por qué Sumika había dicho "¿Perdón?" intentaba recordar, pero tal como la más alta había dicho, era una distraída sin remedio y no sabía ni siquiera qué era lo que había respondido. Pero si había sido imprudente, no importaría ahora que inevitablemente se formaba en sus labios una pequeña conversación. –Cuando estaba en instituto me enamoré de una persona y fui la última en darme cuenta de esto.

-¡Vaya! Eso es el colmo, jajajajaja. –Miró a su vecina con sorpresa. –menos mal que no era el amor de tu vida.

"Auch, ¿qué responde a eso señorita Ushio?"

-Haaaah. –Suspiró y fingió la mejor de sus sonrisas. –De hecho lo era, pero como soy una idiota…

-¡Lo siento! Yo no sabía. –La preocupación de Murasame se dejó ver por todo su rostro. Ella sólo intentaba tener una conversación con la chica que la había visitado en el hospital y que ahora era su vecina.

-No te preocupes, es sólo que estoy cansada y no pude evitar ponerme nostálgica. –Sonrió o al menos fingió sonreír.

-Tienes razón… quizá debas ir a dormir- Se levantó de la mesa, ofreciéndole una salida. –es tarde y yo te estoy reteniendo aquí.

La castaña no había estado al pendiente de la hora hasta el momento en que su amada Sumika mencionó que era tarde. Miró el reloj ¡Media noche! ¿Cómo demonios había sucedido eso?

"Ahh, el tiempo vuela cuando una se lo está pasando bien" Dijo la voz y entonces, solo entonces Kazama se preguntó si se estaba volviendo loca.

-Si… quizá deba irme a descansar un poco. –Se levantó, no sin antes tomarse de un sorbo todo el té al cual nunca le puso azúcar. "Soy idiota" –Gracias por su hospitalidad señorita Murasame.

-Un placer… -la encaminó a la puerta. -¿Sabes? –dijo antes de que Kazama se alejara hacia su departamento. –Soy buena escuchando, si alguna vez quieres compartirme esa historia del amor de tu vida… o cualquier otra cosa que quieras contarme, ya sabes dónde encontrarme.

-Jaja, gracias.

-Buenas noches Kazama. –agitó la mano

-Descansa Murasame Sumika-san. –Sonrió y se alejó de ahí para llegar a su departamento y encerrarse una larga noche a debatir consigo misma si esa visita había sido o no un error.

--------------------

-¡Nii-chan! –Se arrojó efusivamente a los brazos de Norio en cuanto abrió la puerta del departamento.

-¡Vaya! Qué recibimiento. –sonrió confundido. –desde que terminaste la universidad que no me recibías así ¿ocurrió algo?-

-No… es que hace tiempo que no hablábamos y me he sentido sola.

-Ajam… - Esperaba por lo que Ushio pudiera agregar. Sabía que algo se estaba callando.

-…¿Sabías que Sumi-chan es mi vecina?

Norio Kazama abrió los ojos como platos ¿Acaso era posible?

-Ok…- dijo sin saber bien qué emoción mostrar. Hacía un par de meses se habría mostrado feliz porque al fin estarían cerca ¿y ahora?

-Lo mismo digo… No sé cómo comportarme frente a ella, es más no sé ni lo que digo cuando ella me pregunta algo. –Arrugó la frente tratando de hacer memoria. –ayer me vio raro cuando me preguntó algo sobre cocinar pulpo y yo… me quede en blanco, sé que le contesté algo, pero no sé exactamente qué.

-Ok… -fue su comentario. –Y ¿no se te ha ocurrido preguntar nuevamente?

-Eso estoy intentando, pero creo que eso la hace empezar a alejarse de mí ¡Yo misma me alejaría de mí! Soy un maldito bicho raro.

-Jajajajajajajajajajajajajajajaja. –El hermano mayor estalló en carcajadas.

-¿De qué te ríes?

-Nada en especial Ushio. Sólo me siento aliviado…

-¿De qué exactamente?

-De que te preocupe que Sumika-san empiece a alejarse de ti, siendo que hace poco eras tú quien quería la distancia. ¿No te parece eso una señal?

-Pues siendo sincera, sí. Me repite una vez más que debo estar alejada de ella.

-Ash… madura Ushio.

-¿Ehh? –un atisbo de molestia se mostró en el rostro de la chica. -¿Por qué me dices eso nii-san?

-Porque una y otra vez le pones pretextos a las oportunidades que te pone la vida para acercarte a Murasame-san. Huyes cada que estás a punto de conseguirlo.

-¿No hiciste lo mismo con Kineta-san?

-¡Hey! Estamos hablando de ti aquí. Además yo acepté que la quería en mi vida y tomé el riesgo ¿Tú qué haces? ¿Llorar?

-Nunca me habías hablado así…

-Porque creí que necesitabas tiempo, pero ahora lo que creo es que si sigo tratándote como a una pequeña, seguirás buscando excusas… Ahora, vayamos a comer.

-Estás evadiendo la conversación Nii-san. -Hizo berrinche

-No, sólo dije que ya debemos salir a comer, allá continuaremos con esta plática, Ushio.

--------------------

¡Domingo! Bendito día internacional de descansar todo el día sin la necesidad de quitarse el pijama. Sumika lavó los platos, limpió la mesa y se preparó para leer un poco de literatura barata. Haber leído 1984 de Orwell la había dejado devastada.

Pero en ese momento escuchó el timbre de su departamento. ¿Quién será? Quizá la adorable y despistada vecina de cabello castaño. La respuesta la tuvo al llegar a la puerta.

-¡Hachi!- Se emocionó al ver a su amiga y le abrió paso.

La multimillonaria mejor amiga de Sumika entró como una total dueña de la casa y se sirvió un vaso de agua, para luego dirigirse a la sala.

-¿Cómo has estado Murasame-kun?- Preguntó una vez que se acomodó en el mullido sofá de su amiga.

-Cada vez me siento mejor. –Contestó con orgullo. –además me ha ayudado mucho que me hayan permitido hacer mi trabajo desde casa, así no me aburro en todo el día. – avanzó ágilmente a un sillón, apoyada en un par de muletas. -¿sabes? Hasta me dan ganas de volver al dojo en cuanto mi pierna esté sana.

-Me encanta esa actitud. –brindó con su vaso de agua.

-Oh, por cierto. Hace tiempo te quería preguntar algo.

-No diré datos escabrosos de mi relación con Miyako.- Dijo juguetonamente con un toque de picardía.

-Ewww, ¡Obviamente no quiero saber eso! –Se sonrojó al instante.

-Entonces, ¿Qué quieres saber?

-Acerca de Ushio Kazama, -Escuchar ese nombre viniendo de los labios de su amiga la sobresaltó. -¿Por qué me visitó en el hospital?

-Ehmm. –Murmuró sin saber qué responder ¿Debería decirle la verdad?

-La conozco ¿no es así?

-Si… ella era tu…

-¿Mi qué?
--------------------------


Continúo con este novelezco drama, gracias por leer! Nos leemos en una semana con la actualización


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Mensaje por sachiko_virtual el Sáb Mar 10, 2018 9:40 am
Quizá "universe" sea por las conspiraciones del universo que se están dando en la historia?

Si que es dramática la historia XD

Espero Ushio no se aleje esta vez o.o

Gracias por compartir la historia :)


Última edición por sachiko_virtual el Sáb Mar 31, 2018 9:15 am, editado 1 vez


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Mensaje por ushiomurasame el Jue Mar 29, 2018 11:40 pm
Capítulo 7

"La pregunta real no es ¿Cuánto es 2 más 2?

Ni ninguna otra en realidad.

La verdadera cuestión es ¿Quién demonios inventó que la gente vive feliz para siempre con el amor de su vida?

Yo no los veo felices. A nadie que se precie de estar enamorado. Los veo idiotas.

Pero esa sólo es mi perspectiva. Dicen que es porque no he encontrado al hombre indicado y tal vez ahí resida mi problema. Yo nunca estaría con un hombre.

Y mi problema no es ese precisamente, sino que el amor de mi vida ya encontró al amor de su vida. Y ese amor de su vida le tiene miedo al amor".

Así comenzaba el primer capítulo del libro que la joven Ushio Kazama tenía entre sus manos. Una joven talentosa lo habia enviado bajo el seudónimo de "Azul y Violeta". Había ganado un concurso de escritores talentosos, que la editorial patrocinaba y ahora estarían por editarlo.

Azul y violeta...
"¡Curioso! Azul es aoi. ¿Quieres saber como se dice violeta en japonés? Conozco un apellido que suena muy parecido" La mujer castaña se habia acostumbrado a esa voz. Ya llevaba un buen tiempo conviviendo con ella y era una maldita tramposa que guardaba absoluto silencio cuando Ushio tenía sus citas con el psiquiatra. Eso sí, se volvía una máquina de hablar cuando llegaba a casa, o cuando Sumika pasaba de visita. Especialmente en esas ocasiones.

-¿Qué le parece este nuevo proyecto, señorita Ushio? -Preguntó con galantería Ikeda-sensei, dueño de la editorial para la cual trabajaba Kazama.

-Me parece muy prometedor. -Respondió con sinceridad. -Al igual que los últimos con los que he trabajado. Agradezco mucho que me estén confiando éste trabajo.

-Yo soy quien está plenamente agradecido. -el hombre palmeó con suma confianza el hombro de la castaña. -pocas veces he encontrado belleza y talento reunidos en una mujer.

Kazama pudo haberse sentido halagada por ese comentario viniendo de su jefe, sin embargo algo le decía que el sujeto no estaba ahí para hacer buenos comentarios acerca del trabajo de nadie.

-Y le aseguro que seguiré trabajando duro para que mi talento sobresalga. ¿le molesta si paso un segundo al tocador de damas? No he tenido la oportunidad de ir y me temo que tengo una emergencia femenina.

-¡Cielos! Vaya, no la interrumpo más. El viernes quiero ver un adelanto de este libro.

-Por supuesto, señor.

-¡Pero vaya a sus asuntos! No quiero ver que le ocurra un "accidente"

-Gracias.

Emergencia femenina… eso habia ocurrido hacía una semana y casi arruinaba su falda favorita. Pero ahora había funcionado para librarse de su jefe.

Ojala pudiera usar ese pretexto a diario, pues el acoso empezaba a hacerse con más insistencia. El comentario ácido de Miyako en la secundaria "Te contratarán al ver tus pechos" resultó ser cierto.

¡Hombres!

No veía la hora de volver a casa y descansar. Quizá incluso podría tener suerte y ¿Quién sabe? tal vez podría platicar con Sumika y darle un festín a su vista con esa hermosa figura que el karate había moldeado tan bien.
No se le escapó la ironía.

Pero ahora debía ir a encerrarse unos quince minutos en un cubículo de baño para esconderse de la vista de ese hombre.

--------

El día transcurrió con lentitud para Kazama. Se bebió el libro en un par de horas y encontró gran variedad de escenas picantes en el borrador que había quedado a su cargo. Ese libro sería un hit, y mejor aún: de temática lésbica.

Ansiaba el momento de que su jefe se diera cuenta de que estaban a punto de poner una bandera multicolor en la editorial sin siquiera habérselo propuesto.
"Debes leer los proyectos ganadores, Ikeda-sensei" Pensó.

Ojalá pudiera contárselo a Sumi-chan.

Y hablando de Sumika Murasame, no pasaron ni 5 minutos de haber llegado a casa, cuando escuchó cerca de su puerta un torpe caminar. Seguro era ella con sus muletas. Ushio se adelantó a abrir la puerta.

-¿Por qué no me dijiste que tú y yo somos amigas, Kazama Ushio? – El rostro de la más alta era sumamente rojo. Sí: había enojo. Pero sus ojos tenían desesperación, confusión. -Hachi me lo dijo y pase toda la tarde preguntando… ¿Por qué demonios no me lo dijiste Kazama?

Eso era increible. Un rayo de esperanza cruzó por el corazón de la castaña. ¿Y si Sumika comenzaba a recordarla? Quizá algún día llegaría a redimirse.

Después vino esa sensación horrorosa en el estómago ¿Y si Hachi le dijo que fuimos novias? ¿O si le dijo que también terminé con ella por mensaje de texto?

"¿Por qué infiernos terminé con ella?" se preguntó.

-¿Me estás escuchando Kazama?- Preguntó calmada, con la furia contenida.

-Ah... emn, no. -respondió con inesperada sinceridad. -

-¡Vaya! ¿Sabes que te estás hundiendo Ushio? -Le sonrió con falsedad.

-Si, pero ¿Qué quieres que te diga? -Replicó la castaña. Su mente se había quedado en blanco. O más bien tenía miedo. Miedo de lo que Hachi le hubiera dicho.

-Quiero la verdad. -Miró a Kazama fijamente, con una severidad que le resultaba desconocida. -¿Por qué no me dijiste que somos mejores amigas desde la escuela media?

-...Porque no me reconociste. -Bueno, era verdad. -Y dolió lo suficiente como para querer salir corriendo de ahí. -Suspiró al darse cuenta de que esa parte también era cierta. -Además, tal vez tu amnesia se irá pronto y te hostigaré como la mejor amiga que soy. -Intentó mostrar una sonrisa juguetona que afortunadamente relajó el humor de Sumika.

-Espero no ser muy hostigada entonces. ¿Me ofreces café? -Se hizo paso con dificultad hacia el apartamento de Ushio.

-Por supuesto. -Sonrió, esta vez fue una sonrisa real. ¿Cómo podia ser tan endemoniadamente linda? Esas muletas que llevaba a cuestas, el yeso cubierto con dibujos bobos, esos grandes ojos grises a la expectativa, le daban puntos extra.

"Estás enamorada" dijo amablemente su conciencia. Era la primera vez que sonaba amable, en realidad. "nunca dejaste de estarlo, sólo tuviste miedo."

-Sientate y espera a que tenga listo el café. -Le ofrecio su sofa mas cómodo a su ex novia. -aun tengo miedo. -susurró para sí misma.

-¿Dijiste algo?

-Nada Sumi-chan.

-Escuché que tenias miedo. -Dijo con todo el tacto que le fue posible.

-¿Escuchaste eso? Jajaja. – rio nerviosamente. -No me hagas caso… hablaba de mi jefe del trabajo. Es un tipo asqueroso, me da miedo.

¿Para qué la mentira? Lo que más deseaba Kazama era que la chica que ocupaba su sofá favorito la recordara. Deseaba que esa absurda amnesia se fuera. Que Sumika la recordara, y si Dios o cualquier poder supremo existía, por favor que no se enterara de la parte en la que estupidamente terminó la relación.

-¿Recuerdas a nuestra tutora? – Preguntó Murasame con un dejo de nostalgia mientras tomaba entre sus manos la taza que Ushio le ofrecía.

-Sí. Solia regañarnos por todo, pero siempre se preocupaba por nosotros.

-Cómo olvidarla, explicaba todo a la perfección y nunca olvidaba nuestros nombres o rostros, incluso de quienes no eran sus alumnos.

-Jajajajajajaja. -soltó una carcajada al recordar a aquella maestra. -Juro que tenia ojos de demonio. Una vez me dio un jalón de orejas por intentar ligar a una chica linda de la clase ¿te acuerdas de Fujiko-chan? – Preguntó con ojos brillantes dejándose llevar por el recuerdo.

Pero no hubo respuesta. La chica de lentes estaba estupefacta en su asiento. Pestañeaba a una velocidad increíble.

-¿Sucede algo Sumi-chan?

-¿Te atraparon ligando con una chica? -Preguntó con pastosa lentitud.

-Ahmmm… - Ushio dudó por un momento. -Así es. En segundo grado de instituto.

-¡Vaya! Así que… te gustan las mujeres. -dijo asombrada.

-Pues si. -Levantó los hombros como enfatizando una obviedad. - ¿Hay algún problema con eso?

"Jajaja, al parecer formateó también esa parte de su memoria" La voz de su conciencia volvía al ataque.

-Umm. -Se removió realmente incómoda en su asiento.

La temperatura descendió varios grados en la habitación. Al menos así lo sintió la castaña. ¡Una amistad casi recuperada! ¿Y ahora parecía que Sumika se había convertido en una homofóbica?

-No… -respondió sin salir de su sorpresa. Al parecer estaba procesando mucha información. – En absoluto.

-Entonces ¿qué ocurre? -Ushio se encontraba al borde de un ataque nervioso. Podía soportar a un fanático religioso con miedo al LGBT, pero ¿Sumika Murasame? Jamás podría con ello…

-Bueno, esto es incómodo de admitir. -habló por fin. -Pero es que es la primera vez en mi vida que conozco a alguien homosexual.

"TÓMALA" Dijo la conciencia…

-De…debo llamar a Hachisuka-san- dijo Kazama.

-C-claro… me serviré más té ¿puedo? – la castaña solo asintió y con velocidad se encaminó hacia un lugar más privado.

Se encerró en su habitación con seguro y marcó al móvil de Tomoe.

Un tono. Dos tonos… tres eternos tonos.

-¿Diga? -Respondió irritada.

-Soy Ushio Kazama.

-Sé quién eres. No respondo así de poco amigable a cualquiera.

-Deberías preocuparte por otras cosas Hachi-san

-En realidad no. A mi sí me recuerdan…

-Déjate de niñerias Tomoe. Sumika olvidó más que solamente a mí.

-¿A qué te refieres?

-Bueno… acaba de decirme que soy la primer persona gay que conoce.

-Pues sí. Fuiste la primer lesbiana en su vida.

-Me refiero a que al parecer olvidó esa parte de mi, de ti y Miyako… de ella misma.

Ahora sí que Tomoe había entendido.

-¡No me mientas!

-No te miento.

-Voy para allá. -Y colgó.

--------

Ushio se imaginó que seguramente el ser poderoso (a saber quién fue) que creó todo lo existente, consideró que todo era bueno. Demasiado bueno de hecho.

Que no valía la pena el que los seres vivos simplemente nazcan, crezcan, se reproduzcan y mueran ¿qué clase de vida es esa?

Y entonces después de un largo monólogo creado a base de aburrimiento, se dijo "¿Cómo hacer para motivar su existencia?"

Así pues creó el amor, y de ahí se derivó todo lo demás: sufrimiento, felicidad; paz y guerra.

Kazama que creía que con un mensaje de texto de"terminemos" iba a poder librarse de ese sentimiento, pero ahora el ver a quien alguna vez fue su novia sin una sola memoria de su amistad, noviazgo o cualquier cosa que pudieran haber compartido sintió un terrible dolor en su pecho.


-¿Estás de brooma Murasame-kun? ¿No recuerdas que Miyako y yo estamos juntas?

-Bueno... no

-Pero si justo el otro día estuvimos bromeando al respecto.

-Bien, pues pensé que de verdad estábamos bromeando. -Dijo casi restándole importancia aunque la verdad era que le dolía bastante la cabeza como para hacer cualquier esfuerzo.

-Déjala estar. -Murmuró desde su sitio Kazama. Cabizbaja, intentó no pensar en cómo habrían sido las cosas de no haber sido por su cabezonería, pensar que Sumika no habría olvidado nada y no estaría en ese estado.

-Y en realidad no lo entiendo, el que tú y Miyako estén juntas. -¡Vaya! ese comentario sí que había resultado inesperado.

-Ahora resulta que con el accidente te volviste homofóbica. -Ironizó la mayor de las tres. -¡Menuda amnesia que tienes!

-¡NO! -Corrigió Sumika. -Me refiero a... en realidad no entiendo el que dos personas estén juntas ¿cómo es estar enamorada?

-Oh... bueno estar enamorada es... -Comenzó a explicar Tomoe, atrayendo completamente el interés de la pelinegra, pero la castaña ya no escuchaba, sentía el desmoronamiento de su corazón e imaginaba los mil pedazos.

"Cómo es estar enamorada" El sentimiento de deja vu golpeó de frente a Ushio. Hacía unos años habían tenido esa plática en un viaje escolar, cuando por primera vez había visto a Murasame sonrojarse de esa manera. Siempre fue halagador para Kazama el ser el primer amor de la karateca. Y recordaba lo embriagante que fue cada momento en el que sus historias se iban acercando más y más. Su primer baile, su primer beso, su primera vez. Recuerdos hermosos que iban fortaleciendo su relación. Las mismas cosas que Sumika parecía no recordar. Quizá podría evocar cada detalle de su viaje, pero la parte "Kazama Ushio" claramente no estaría en el paquete.

"¿Ya lo entendiste?" -Murmuró amablemente su conciencia.

"Si..." aturdida contestó. -Ella me borró completamente.

-¿Dijiste algo Kazama? - Tomoe Interrumpió su apasionada conferencia sobre el amor.

-No, sigan con lo suyo, iré un momento a... -¿a dónde, si estaban en su propia casa?- Al baño.

¿Cómo es que no lo había visto?

Ser la única olvidada, el que todas las memorias de la chica pudieran incluir a todas las personas, con el común denominador de que justo lo que tanto ella como Sumika habían compartido. La charla del amor que tuvieron en instituto fue lo que llevó a Sumika a darse cuenta de su amor por Kazama, así que si sacaban ese recuerdo de la ecuación...

"La ventaja es que puedes volver a enamorarla"
Pero Kazama no escuchó ni lo que esa voz le dijo y rompió en llanto.


---------

Hola!
Tenía escrito este capítulo desde hace tiempo, pero no me gustaba XD, así que lo reescribí y así lo publico. Gracias por leer (A quienes leen este fic)


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Mensaje por sachiko_virtual el Sáb Mar 31, 2018 9:27 am
Drama por todos lados XD

Bueno, toda la culpa la tiene Ushio así que bien merecido.

Creo que sería mejor que Sumika nunca recuerde todo eso que olvidó y vuelva a empezar con Ushio...ya sé que es mucho pedir pero si no, ya me puedo imaginar el drama que se armará


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Mensaje por ushiomurasame el Miér Abr 11, 2018 9:20 pm
Capítulo 8

-A- ¡Aaatchuuuuuu! – Su propio y muy sonoro estornudo despertó a Kazama.
Hacía frío, su cuello le dolía y su futón no se sentía tan suave como solía sentirse. Al incorporarse le crujió todo el cuerpo.

-¡Pero qué demonios! –Exclamó.
Se había quedado dormida en el baño y apenas lo había notado. Su acbeza la había apoyado en la toalla que usaba para secarse, para cobijarse arrancó la cortina de la regadera, su noche había sido totalmente lamentable y todo lo había hecho sin darse cuenta. Mejor evitó pensar en lo que dirían de ella Tomoe y Sumika. Por cierto ¿A qué hora dejaron la casa?

Bien, por hoy dejaría de hacer el ridículo. Estaba decidido: no iría al trabajo. Llamó a su jefe y él accedió a dejarla trabajar desde casa, su voz sonaba horrible.

-Ah, ya contratamos al técnico en computación para reparar tu computadora. Vendrá mañana–Dijo Takashi Ikeda antes de terminar la llamada.

Miró al vacío ¿Quién diría que dormir en el baño resultaría tan cansado? Bueno, ciertamente nadie.

Tomó una ducha rápida, con agua tibia y aclaró sus pensamientos. ¿Y si su conciencia tenía razón? ¿Y si intentara enamorar a Sumika?

"¿Por qué la quieres enamorar? Pretendes que tu ego se infle y que la pobre chica vuelva a sufrir, ¿no es así?"

-La quiero enamorar porque la amo y quiero que estemos juntas. Quiero hacer las cosas bien esta vez.

"Bueno, me agrada esa respuesta. ¡Ve por ella tigre!"

-Si. Dormiré como es debido y armaré un plan para recuperarla.

-----------------------------


-Bien.- Dijo Sumika a sí misma a la vez que acomodaba las mantas para irse a dormir. -Entonces según palabras de Hachi, el amor es "Pensar que una persona es la más super linda del universo" "No poder apartar tu vista o tu pensamiento de esa persona" entre otras cosas idiotas que parecen una poesía barata.

Bueno, no se le ocurría nadie que pudiera ser un potencial interés amoroso.

Es decir, Kazama era linda, aunque rara. La conocía poco era simpática, eso sí lo suficiente como para visitarla todas las noches y de vez en cuando ver una película. Tal vez por eso es que se habían convertido en mejores amigas en el pasado, pero desde aquél día en el hospital solía comportarse muy extraño, y esa noche no había salido del baño en un par de horas y no respondió cuando llamaron a la puerta para preguntar ni cuando se despidieron, ¿Cómo alguien como Kazama llegaría a ser una potencial novia para cualquiera?

La persona que se atreviera a salir con Ushio tendría que ser un completo lunático (o lunática, porque al parecer la chica era lesbiana). Así que sin pensárselo dos veces, quedó dormida. No iba a perder el tiempo pensado en esa cosa llamada amor.

---------------

-Buen día Kazama-san. –Le saludó la recepcionista de la editorial. - ¿Te sientes mejor? El señor Ikeda me contó que te reportaste enferma.

-Buen día para ti también Nishikigi-sempai – Devolvió el saludo a la chica. Cosa curiosa, la ahora recepcionista había sido un interés amoroso para Ushio y ahora sólo era parte del anecdotario. –Estoy mucho mejor, gracias. ¿Algún mensaje para mí?

-No… ¡Ah! Llegó la escritora "azul y violeta" Te está esperando en tu oficina. También la reparadora de tu PC, al parecer también te instalarán un nuevo software.

-¿Estás diciendo que dejaste a un par de desconocidas entrar a mi oficina?

-Si…- Respondió lentamente. –En realidad llegaron con unos segundos de diferencia y al parecer se conocían, así que pensé que estaría bien dejarlas pasar.

-Ok… -Kazama puso en blanco sus ojos. No era momento de molestarse. Había que entrevistar a la misteriosa escritora y poner una cara de pocos amigos no iba a ayudar precisamente. –Iré a mi oficina.

Cada paso que acercaba a Kazama de su oficina, hacía más claro que dentro se estaba gestando una conversación muy animada. Tanto que incluso le apenaba entrar e interrumpir.

-Jajajajaja, Azusa-san eres muy graciosa. ¿Quién lo diría? ¿Y cómo te libraste de ese vendedor? –Bueno, al menos coincidía con la persona dentro de su oficina "¿Quién lo diría?"

Abrió la puerta sin más preámbulos.

-Chicas, buen día. No esperaba encontrarlas en mi trabajo. –Saludó a las chicas que la miraban sorprendidas, una más que otra.

-¡Hey Kazama! No sabía que tendría la fortuna de trabajar con la editora de los últimos best sellers, estoy realmente emocionada. –Expresó con sus ojos más que brillantes.

–Y yo estoy emocionada de descubrir que la misteriosa escritora eres tú Aoi-san. –Dijo tan falsamente como una caída de futbolista. –Hola Sumi-chan –Dijo más alegremente.

-Buen día Kazama. –Sonrió con su amabilidad de siempre. –Yo tampoco esperaba esta coincidencia jeje.

La chica de cabello color castaño pensó en que ojalá pudiera sacar un poco de conversación con Sumika, sin embargo debía hacer esa entrevista o su jefe la se pondría odioso el resto del día preguntando por la nueva escritora.

-¿Te importa si me reúno con Aoi-san mientras te encargas de mi monstruosa PC?- Preguntó a la pelinegra.

-Adelante. –Asintió. –Hagan como que no estoy aquí.

Aunque Ushio sabía que mientras Sumika compartiera el mismo espacio que ella, no podría nunca pretender que no estaba.

-Bien. –Se aclaró la garganta, tomando una actitud más profesional. –Aoi-san, nos evitaremos las presentaciones puesto que ya nos conocemos. Pasemos al tema que te ha traído hoy aquí. –Tomó aire dando un toque dramático a la situación, le encantaba crear ese pequeño aire de tensión con los demás escritores, y lo haría también con Aoi. – Como ya sabes, nuestra editorial te publicará tu primer libro. He leído tu texto y me parece algo grandioso. –Sacó un enorme fajo de hojas impresas con anotaciones. – Me gustaría que leyeras las anotaciones con los cambios sugeridos, dejaré suficiente margen para no entorpecer tu trabajo ni tu inspiración, sin embargo puedo adelantarte que el primer tiraje será el doble de grande de lo que se anunció en el premio. –Finalizó con una sonrisa de suficiencia.

-Umm… gracias. –Dijo aún procesando toda la información obtenida. -¿Por qué se imprimirán más copias?

-Porque tu escrito es demasiado bueno como para solamente hacer un tiraje simbólico. -Finalizó Kazama muy emocionada. Tenía la intención de impresionar a Sumika con su faceta ejecutiva. Además de eso, no era mentira que Aoi merecía aquello que la editorial le ofrecía.

-O…K…-Respondió lentamente.

El resto de la entrevista fluyó bastante rápido, incluso se atrevieron a bromear un poco. Una vez que terminaron con sus asuntos, Aoi se levantó de su sitio.

-Debo retirarme. -Sonrió con una felicidad absoluta impresa en su cara. -Te agradezco mucho tu tiempo Kazama-san. Murasame-san, me alegró mucho encontrarte aquí, ojalá podamos vernos en otras ocasiones.

La pelinegra hizo un rápido saludó con la mano y volvió a su trabajo.

-¡Wow! –Exclamó una Sumika muy emocionada, luego de ver partir a la escritora. –Azusa-san es genial. No digo que tú no seas genial Kazama, pero tiene un carácter y un carisma que... ¡Vaya! y además le harán un tiraje bastante grande. supongo que debe ser muy buena ¿No es así?

"Oh... My... God" Dijo lentamente esa voz a la cual Ushio había bautizado como su conciencia bitch Y Kazama pudo ver lo que avecinaba.

-¿Kazama? -Preguntó Sumika.

-¿Eh?

-¿Estás bien?

-Oh si, super genki. ¿Me decías algo?

-No. -Respondió con una sonrisa amable. Kazama definitivamente era una persona despistada. -Sólo que Aoi-san es genial.

-Ah, ¡Si, lo es! -Intentó sonar emocionada, con esa emoción que sintió al recibir el visto bueno de los ejecutivos para promocionar más a esa escritora misteriosa, además de imprimir más libros de los presupuestados. -Lo siento, debería sonar más emocionada. -Dijo al darse cuenta de su mala actuación. -Pero ayer tuve un lío y mi mente se relajó.

-Oh, ya entiendo. Quizá fue porque pasaste la noche en el w.c. la última vez. -Bromeó intentando elevar el ánimo de la castaña. Y lo logró.

-Jajajajajaja. Ni me lo recuerdes –Se cubrió el rostro con las manos. –Lo que me recuerda ¿cómo cerraron el apartamento.

-Tomoe y yo buscamos tu llave de repuesto. Era media noche cuando nos fuimos.

-Oh por Dios, qué pena. Debes pensar que soy una rara.

-La verdad es que sí, me pregunto cómo es que llegué a ser tu mejor amiga. –Dijo honestamente.

Ushio sabía cómo habían llegado a ser mejores amigas, irónicamente fue por que Kazama era la rara del grupo, la niña que se enamoraba solamente de mujeres lindas y que por ello había sido relegada. Murasame fue la única que siguió hablándole.

-Porque soy una rara. –Declaró la castaña en voz baja. –Por eso nos hicimos mejores amigas.

-Supongo que seguiremos siendo mejores amigas, ya que al parecer sigues siendo una super rara.

-Jaja, si… mejores amigas-

-Oye… -Cambió el tono de voz a uno emocionado. –Creo que Aoi es muy linda ¿Tu qué dices? ¿Debería invitarla a cenar?

-¿Eh? – expresó Ushio aturdida, ¿de verdad preguntó eso?

Esa cosa que algunos llaman Karma.


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Mensaje por TAMIRA el Miér Abr 11, 2018 10:44 pm
Gracias por compartirlo @ushiomurasame , siempre me ha gustado mucho como escribes y me alegra poder seguir disfrutando de tu manera de escribir n.n
TAMIRA
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Mensaje por sachiko_virtual el Jue Abr 12, 2018 6:40 pm
XD en serio? Ahora Sumi se siente atraída por Aoi? 


Ni en este fic nos libramos de ese emparejamiento que sabemos que no terminará bien 


Onee de la ternurita de Tamira y onee no oficial de la desaparecida xlunax
Petita de la genialosa amatista milenaria Kanah *-*
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