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Llegaste Tu {Capitulo 4--07.19}

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Mensaje por Tsunade el Vie Jul 14, 2017 12:05 am
Hola a tod@s! Habia escrito historias pero digamos que rara vez me animaba a subirlas, esta vino a mi mente hace mucho tiempo y es ahora cuando decido armarme de valor y compartirla. Realmente agradeceria sus comentarios y opiniones, sin nada mas que decir los dejo con el primer capitulo de una creacion de mi imaginacion.  


"Los encuentros mas importantes, ya han sido planeados por las almas,antes incluso de que los cuerpos se hayan visto" -Paulo Coehlo.

--CAPITULO 1---

Otro día empezaba, nueva semana y nuevas clases. Termino de acomodarse la bufanda y el abrigo, se dio un último vistazo frente al espejo y salió rápidamente de su habitación.

-Buenos días señorita Pamela- una de las empleadas la esperaba con un vaso lleno de jugo y una tostada con queso crema. –Que tenga un buen día- tomo su bolsa y otra más en la que llevaba materiales de sus clases.

-Gracias May, te veo en la tarde- el coche ya esperaba por ella –Buenos días Carlos- se acomodaba en uno de los asientos traseros mientras revisaba el móvil. Sonrió al ver la foto que usaba de fondo de pantalla, ella junto a su mejor amiga Alexia, habían sido amigas desde los 10 años. Ambas eran hijas de empresarios importantes de la ciudad. Observo la enorme fila de autos que esperaban entrar a la institución, suspiro con pesadez ya que paciencia era lo que menos tenía. Unos golpecitos a la ventana del coche la sacaban de sus pensamientos. Sonrió al ver a Alexia darle golpecitos al reloj que usaba.

-Buenos días Alexia ¿Por qué tan impaciente?- se saludaron con un beso en la mejilla y no pudo evitar notar cierta preocupación en el rostro de su mejor amiga. -¿Pasa algo?-

-No- le respondían secamente, los cabellos rojos caían sobre el rostro pensativo de Alexia quien al parecer no tenía ánimos de nada. -¿Cómo estuvo tu fin de semana?-

-Tranquilo, fuimos al club con mis padres y me encontré con Amber…- pensó que talvez no sería el momento adecuado para mencionar a su ex novia –Pero no pasó nada interesante ¿Tu que cuentas?- Alexia observaba su celular cada tanto y al parecer no había prestado atención a ninguna de sus palabras. –Alexia Uckerman- la tomo por el brazo haciéndola girarse para quedar frente a ella. -¿Me estas prestando atención? ¿Qué te sucede?- los ojos azules la miraban tristemente.

-Yo… No me siento bien…- decidió que lo mejor por ese día seria faltarse las primeras clases ya que realmente tenía que averiguar que sucedía con Alexia, salieron de la academia y caminaron en silencio por un par de cuadras hasta llegar al café favorito de ambas. Se sentaron en la mesa de la esquina donde nadie las podía observar.

-Alexia… Necesito saber que te sucede, estoy preocupada. No respondiste mis llamadas, no enviaste mensajes- la mirada de Alexia estaba clavada en la mesa y al parecer seguía ignorando su presencia. –Alexia-

-No sé cómo decirte esto- la escucho al fin –Todo ha cambiado Pamela- la vio jugar con sus manos para luego pasearse una por el cabello. -¿Puedo contarte algo? Pero necesito que me prometas que no le dirás nada a nadie, menos a tus padres…- aquello la preocupaba cada vez más y miles de pensamientos se cruzaban por su mente, estuvo a punto de hacer la pregunta más obvia de todas –Y no, no estoy embarazada si es lo que piensas- suspiro de alivio y clavo sus ojos en Alexia quien esperaba escuchar la promesa

-Nunca le cuento nuestras cosas a nadie Alexia, me ofende que lo pienses- respondió y vio cómo su amiga tomaba aire sin dejar de tocarse el cabello.

-¿Recuerdas que hace mucho tiempo te dije que antes de mi madre, mi padre estuvo casado con otra mujer?- asintió ya que recordaba esa conversación –No recuerdo si te comente que producto de ese matrimonio, mi padre tuvo una hija con esa mujer- Alexia trataba de mantener la calma –Antes de mudarnos a esta ciudad, vivíamos en el Norte, donde pude compartir un par de años con “mi hermana”, es 3 años mayor que yo y casi nunca nos llevamos muy bien. Era demasiado apartada de todos, mi madre trataba de acercarse a ella, de consentirla pero jamás pudimos relacionarnos normalmente con ella- trataba de guardar sus dudas para después, ya que Alexia al parecer tenía mucho que contarle –Un día, apareció un señor, diciendo ser el abuelo de mi hermana, tanto el cómo mi padre decidieron que lo mejor sería que ella se fuera a vivir con él por un tiempo ya que su madre le había dejado una enorme compañía y tenía que aprender cómo manejarla- sonrió tristemente –Una niña de 13 años no podría manejar una empresa, fue muy absurdo de su parte, recuerdo que mi madre siempre le reprochaba a mi padre el haberse desprendido de su hija tan fácilmente- el mesero llego con las bebidas que habían ordenado y se retiró rápidamente –Esa fue la última vez que vi a mi hermana, luego mi padre compro la empresa en esta ciudad y decidió que lo mejor sería mudarnos y empezar de nuevo, solo nosotros tres. Hace un par de años ¿Recuerdas que hicimos un viaje por dos semanas?- asintió atentamente –El abuelo de mi hermana había muerto, pero eso no fue lo peor…- la vio tomar aire y tomar una de sus manos –Pamela… Prométeme que no le dirás a nadie lo que estoy a punto de decirte…- las palabras de su amiga la preocupaban cada vez más, apretó la mano con seguridad.

-Te lo prometo… Alexia me estas matando ¿Qué sucede?-

-Cuando llegamos, lo primero que hicimos fue preguntar por mi hermana…- una tristeza desconocida inundo el rostro de Alexia –Nos dijeron que el “abuelo” había decidido que lo mejor sería encerrarla en un internado desde el día en que llego, cuando alcanzo la mayoría de edad y salió del encierro, su abuelo se rehusó a ayudarle o si quiera abrirle las puertas de su casa…- las lágrimas comenzaron a inundar las mejillas de su amiga –Para no hacerte más larga y trágica esta historia… meses después arrestaron a mi hermana… Y ha estado encerrada allí por los últimos 6 años- le extendió una servilleta –Mi padre ha contratado a los mejores abogados del país para intentar sacarla y resulta que al fin lo lograron… Mi hermana saldrá mañana y vendrá a vivir con nosotros…-

-Alexia…- intento pensar en lo que diría –Pero supongo que es algo bueno ¿Cierto? Al fin podrán estar todos juntos- la vio negar con la cabeza.

-Lo se… Pero no dejo de sentirme culpable por todo lo que le ha pasado, claro que mi padre se siente peor, no ha dormido desde que recibió la llamada de la prisión informándole que podría recoger a mi hermana en los próximos días, mi madre ha contratado a una decoradora para que remodele una de las habitaciones… Pero siento que nada de eso será suficiente para reponer todo lo que ella ha pasado, mi padre y su culpabilidad no lo han dejado ser feliz nunca-

-Pero piensa en que la vida les está dando otra oportunidad… ¿Cuándo fue la última vez que la viste?-

-Yo tenía 10 y ella apenas 13- suspiro con pesadez –Han pasado 10 años desde entonces- la vio tomar un poco del chocolate caliente. –Es mi hermana, llevamos la misma sangre y apenas y recuerdo su voz- abrazo a su amiga con cariño y trato de tranquilizarla un poco –Creo que lo mejor será ir a casa y ayudar a mi madre con los preparativos.

-Puedo ir contigo si gustas- llegaron a la enorme mansión de los Uckerman, una de las mejores y más lujosas de todo el condado, el señor Harold Uckerman había heredado las empresas de los supermercados más grande todo el país, tenían negocios por todo el territorio.

-Hola Pame- la señora Estelle las recibía sonrientes –Dime cariño ¿Qué color te parece mejor? ¿Azul o verde?- le mostraba juegos de cortinas y a un par de empleadas limpiando las enormes ventanas.

-Madre, el gusto de Pamela para la decoración es muy diferente al tuyo, yo digo que azul- subieron a la habitación de Alexia y se acomodaron en la cama. –En el fondo me siento un poco emocionada de que la veré de nuevo- escucho decir.

-Yo estaría emocionada, esto de ser hija única es un fastidio- trataba de darle ánimos a su amiga –Tendrán tiempo para ponerse al día… Nadie tendrá por que enterarse que estuvo tu sabes…- trataba de no ser tan directa –Además, nadie tendría el atrevimiento de cuestionar al señor Uckerman- le regalaban una sonrisa.-

-Por eso eres mi mejor amiga- aquello la hacía sonreír y abrazaba fuertemente a Alexia. –Pero tienes que explicarme ¿Qué diablos paso con Amber? Déjame adivinar, se aburrió de Maggie y ahora quiere recuperarte-

-No digas eso, esta vez me dijo que sería diferente. Además no le he dado una respuesta de que si le daré una oportunidad o…-

-Cállate Pamela, tus ojos me dicen que no puedes estar ni un mes sin esa buena para nada, pero estoy cansada de decirte siempre lo mismo- habían salido de la habitación ya que la señora Estelle las llamaba desde el otro lado del pasillo.

-Chicas, necesito su más sincera opinión ¿Qué les parece esta habitación?- la señora Estelle era hermosa y elegante, el cabello rojo caía sobre sus hombros, perfectamente se podía ver de dónde su mejor amiga había sacado aquel tono. Se paseaba por la habitación sacudiendo las ventanas y acomodando la Tablet sobre el escritorio de vidrio. -¿Creen que le falta algo? ¿Más color? ¿Más iluminación?- al parecer estaba más nerviosa y tensa de lo normal.

-Está perfecto señora- respondía educadamente. –Cualquiera desearía tener una habitación así- se aceraba y arreglaba una de las almohadas. –Además tiene la mejor vista de toda la casa- escucho un suspiro.

-Muchas gracias Pamela, no sé si Alex te ha comentado, pero su hermana vendrá a vivir con nosotros, ya que ha terminado los estudios en el extranjero- escucho a Alexia aclararse la garganta, al parecer sus padres ya habían elaborado la historia que contarían a todos en la sociedad.

-Sí, ya estuvimos hablando de eso. Espero conocerla lo más pronto posible- después de almorzar con su amiga y su madre, decidió que lo mejor sería irse a su casa y dejarlas solas por el resto de la tarde.

_____________________________________________________________________________________________

-Alexia despierta.- abrió sus ojos lentamente para encontrarse con los verdes de su madre –Ve a ducharte, tu padre acaba de llamar… Estarán aquí en una hora- se incorporó rápidamente y se ducho casi en segundos, rizo un poco su cabello y se colocó uno de los vestidos que había comprado la última vez que salió con Pamela. Un nerviosismo desconocido inundaba su interior, después de tantos años volvería a ver su hermana mayor, un recuerdo invadió su mente.

~~~~~HACE 12 AÑOS~~~~~
-¿Por qué lloras Alex?- vio a su hermana mayor entrar a la casa de árbol que su padre había construido para ellas en el jardín.

-Me dijeron que soy adoptada- trato de limpiarse los ojos con su brazo.

-¿Quién te dijo eso?- vio cómo se sentaban frente a ella. –No eres adoptada.

-Todos dicen que tú y yo no nos parecemos, tu cabello es castaño y el mío es rojo, yo tengo pecas y tú no tienes…-

-¿Y qué? Tu madre tiene cabello rojo y mi padre el cabello castaño… Tenemos el mismo color de ojos y somos igual de bonitas- sintió como tomaban su mano tiernamente –Así mi madre sea otra, tu y yo siempre seremos hermanas-

-¿Si?-

-Pase lo que pase Alexia, tú eres mi hermana menor y yo siempre seré tu hermana mayor-
~~~~~~FIN DEL RECUERDO~~~~~

Sintió las lágrimas resbalar por su mejilla ante aquel recuerdo, a decir verdad era lo único que recordaba de su hermana, termino de maquillarse y decidió salir para ver cómo se encontraba su madre.

-Alex, hija, por fin sales ¿Cómo te sientes?- su madre terminaba de acomodarle el cabello –Estas hermosa-

-¿Tu como estas madre?- la vio terminar de arreglarse el vestido.

-Señora Estelle… Están aquí- bajaban rápidamente las enormes escaleras y veían como uno de los empleados cargaba una pequeña maleta.

-Súbanla a la habitación- dijo su madre y pudo notar el nerviosismo en su voz. Escucho la voz de su padre y como los pasos se acercaban, su madre salió a recibirlos.

-Espero te acuerdes de ella hija, Estelle ven aquí- su padre se escuchaba emocionado.

-Samanta, pero que hermosa estas ¿Cómo estuvo el viaje?-

-Cansado- escucho a su padre –Debes de estar agotada hija, pasemos y veamos si tu hermana menor se encuentra-

-Bienvenida Samanta, hemos preparado una habitación para ti, si gustas cuando te pongas cómoda podemos ir de compras así me dices que necesitas- la voz de su madre cada vez se escuchaba más relajada –Alexia hija, ven y saluda- aquello hizo que se tensara de golpe. Sus padres entraron primero y luego observo a su hermana adentrarse a la sala y como los ojos azules intensos se enfocaban en ella. Había cambiado casi por completo, era alta, delgada y muy diferente a lo que recordaba.

-Hola Sam- logro decir.

-Alex- le respondían en tono simple –Te ves muy hermosa, has crecido mucho- sonrió con nerviosismo.

-Tu estas más bonita- los ojos de su hermana se clavaron en su padre.

-Alexia, muéstrale a tu hermana su habitación, no tarden mucho ya que el almuerzo se servirá pronto- Su madre se alejó con su padre dejándolas solas en el inmenso salón.

-Vamos- caminaron por las escaleras en silencio, por su mente no se cruzaba ninguna pregunta interesante –Llegamos- entro a la enorme habitación seguida por Samanta que al parecer no se percataba de su presencia. -¿Te gusta?-

-Si- respondía secamente. La vio sacarse la chaqueta de cuero y quedarse en un centro blanco, lo que más le llamo la atención era el enorme tatuaje que adornaba el brazo de su Samanta, iba desde el hombro hasta el codo... Los ojos azules se clavaron en ella de nuevo. –Me gustaría tomar un baño y luego bajare a comer con tus padres, déjame sola por favor- asintió y salió obedientemente de la habitación.

_________________________________________________________________________________________________

-Hola Pamela ¿Cómo ha estado tu día?- su padre encontraba en la sala de estar tomándose el café de la tarde.

-Muy bien padre ¿Y mamá?- .

-Salió a tomar el té con unas amigas, tu sabes que ellas no faltan a sus “reuniones de caridad”- casi por arte de magia su madre entro por la enorme puerta principal.

-¿A que no saben de qué me entere?- los veía emocionados esperando que preguntaran algo –En fin, resulta que la hija perdida de Harold Uckerman ha aparecido, vino hace 3 días y la presentaran mañana por la noche en la fiesta de gala de la comunidad- su madre narraba aquello con una emoción desconocida. Se despidió de sus padres y decidió llamar a su mejor amiga para ver cómo estaban las cosas.

-¡Pamela! ¿Cómo estás?- la voz de Alexia sonaba un poco animada.

-Bien ¿Cómo están las cosas?-escucho un suspiro pesado del otro lado de la línea.

-Extrañas, duerme 20 horas al día y come como si no existiera el mañana… Pero a pesar de todo es bueno tenerla en casa-

-Qué bueno, he escuchado por mi madre que mañana asistirá a la gala de la comunidad-

-Sí, ahora estoy en el centro comercial con mi madre, jamás había comprado tanta ropa para alguien que no fuera yo- rio divertida junto con su amiga –Por cierto Pame ¿Has hablado con Amber?-

-Si… He quedado en cenar esta noche con ella- intento pensar en algo para desviar el tema.

-No diré nada, porque sé que después diré “te lo dije”, en fin, te quiero Pame hablamos después- se despedían y decidió que lo mejor sería sorprender a Amber, manejo unos 45 minutos antes de estacionarse frente a la casa del Gobernador Walsh.

-Buenas noches señorita Lexington- uno de los guardias se acercó la ventana de su coche –Si busca a la señorita Amber, lamento informarle que no se encuentra, pero si gusta puede pasar a esperarla- se emocionó al pensar que tal vez se había adelantado para esperarla en el restaurante italiano que habían reservado.

-No te preocupes Bruce, me iré ahora- puso el auto en reversa y salió de la lujosa residencial, hizo el alto correspondiente a la luz roja del semáforo. Reconoció el auto de Amber delante de él y como la pasajera se inclinaba para llenar de besos a la conductora, y como ambas se demostraban amor apasionadamente. Movió el auto hasta colocarlo al lado al lado de Amber. –Qué alegría ver cómo te preparas para nuestra cita mi amor- los ojos negros de Amber se abrieron como platos al verla.

-Pa...Pamela mi amor ¿Qué haces aquí? Yo te dije que-

-¡¿Mi amor?- pudo reconocer la voz y la persona que acompañaba a Amber.

-Hola Maggie, no te preocupes. Creo que me di cuenta que no es bueno recoger las sobras que yo misma he desechado, es mejor dejárselas a las hambrientas como tú- la luz cambiaba a verde –Provecho—acelero a toda velocidad y trataba de alejarse lo más rápido posible de la ciudad, su celular vibraba y el rostro estúpido de Amber iluminaba la pantalla. –Maldita- se escuchó un sonido ensordecedor y el volante se desviaba de un lado a otro, freno con todas sus fuerzas y por suerte dio en uno de los cercos de la carretera. –Esto no puede estar pasando- bajo del coche y vio la llanta delantera completamente destruida, tomo el celular para llamar a su padre y al parecer no tenía señal y quedaba poca carga. -¡Maldita sea!- decidió hacer el intento y sacar las herramientas que guardaba en el maletero del coche. –Veamos- aun no sabía las funciones de cada cosa, cerró los ojos tratando de recordar las clases teóricas de la escuela de manejo –Es imposible-

-¿Necesitas ayuda?- la voz detrás de ella la hizo saltar y estrellar su cabeza sobre el maletero, tomo una de las herramientas y se giró para encontrarse con una mirada divertida. -¿Vas a golpearme?-

-Yo, disculpa- se relajó al ver los ojos azules mirándola aun divertida –No ha sido un buen día y para serte sincera, jamás he cambiado una llanta-

-No te preocupes- le respondía la chica -¿Puedes bajar esa cosa? No voy a lastimarte- se ruborizo de golpe y dejo caer el “arma” al suelo, vio a la chica tomarla y sonreír. -¿Tienes la de respuesta?-

-Si- se apresuró a sacar el resto de las herramientas y saco la pesada llanta. -¿Sabes hacer esto?-

-Sería absurdo haberte ofrecido ayuda si no- le respondían. La vio acomodar las herramientas y comenzar a levantar un poco el carro con la ayuda de la herramienta más grande. –Pásame la llave- la observo confundida, no tenía idea de que era lo que pedía, vio como le sonreían –La que tienes a tu lado izquierdo- le extendió la “llave”.

-¿Eres de por aquí?- la vio negar con la cabeza. –Lo sabía, no te había visto antes- la chica se incorporó y se sacó la chaqueta de cuero.

-¿La puedes sostener?- asintió obedientemente y no pudo evitar perderse en el enorme tatuaje que cubría la mitad del brazo de su acompañante. -¿Tu eres de por aquí?- la vio colocar la nueva llanta y lo fácil que parecía.

-Sí, pero estoy muy lejos de casa, soy Pamela por cierto- sonrió esperando que le respondieran.

-Listo- la chica subió las herramientas a la parte trasera del coche. –Tienes que reparar la llanta- la vio sacudirse las manos y tomar la chaqueta de nuevo.

-Yo, muchas gracias en serio has sido como un ángel- suspiro emocionada –Tengo que agradecértelo de alguna forma- trato de pensar en algo pero los ojos azules no dejaban de verla.

-Te puedo ayudar con eso- la chica se acercaba lentamente a ella, su corazón latió rápidamente y no pudo evitar sentir temor, ¿Y si había reparado la llanta para secuestrarla y robarle el carro para luego matarla?-vio cómo se llevaba la mano a la parte trasera de su pantalón.

-¡Toma las llaves! ¡Llévate el coche! ¡Pero no me hagas daño!- los ojos azules se abrían sorprendidos y vio una mueca en la boca de la chica antes de estallar en sonoras carcajadas. –Oye…- se sonrojo ya que cada vez que la veían las carcajadas eran más fuerte. –Basta ya, deja de reírte-

-Está bien- vio como intentaba tomar aire –Ignorare tu desconfianza después de haberte ayudado- aparto el cabello castaño de su rostro y los ojos se habían tornado más oscuros que antes, la vio sacar un papel y entregárselo -¿Sabes dónde queda ese lugar?- tomo el papel.

-Sí, pero si quieres mi opinión se encuentra en el peor lugar de la ciudad, hay bares y clubes que son más asombrosos y créeme este no es uno de ellos- le regreso el volante a la chica –Puedo llevarte si gustas-

-No, no te preocupes- le extendían un celular –Se te cayo recién me acerque-

-Muchas gracias, en serio puedo llevarte adonde quieras que desees- decidió insistir y la chica comenzaba a alejarse. -¡Oye! Al menos dime tu nombre, yo te dije el mío- se giraron para verla un momento.

-Samanta- la escucho decir.

-¿Samanta que?- pregunto curiosa.

-Solo Samanta- le respondían y la vio alejarse.
_________________________________________________________________________________

~~~CONTINUARA~~~

Ese fue el primer capitulo, espero haya sido de su agrado y asi mismo espero sus comentarios, sin mas ni mas me retiro!


Última edición por Tsunade el Miér Jul 19, 2017 3:05 pm, editado 2 veces
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Mensaje por Delfi22 el Vie Jul 14, 2017 7:29 pm
Bienvenida Tsunade... Exclamation

Wow! para ser el primer capítulo se ve que va tener de todo un poco y sus protagonistas no se diga...ya que a una le están viendo la cara y la otra con un misterio a su alrededor...así que a la espera del siguiente para saber que pasara en la fiesta y conocer más de nuestra chica del tatuaje..
Saludos..
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Mensaje por Tsunade el Sáb Jul 15, 2017 11:47 pm
@Delfi22 escribió:Bienvenida Tsunade... Exclamation

Wow! para ser el primer capítulo se ve que va tener de todo un poco y sus protagonistas no se diga...ya que a una le están viendo la cara y la otra con un misterio a su alrededor...así que a la espera del siguiente para saber que pasara en la fiesta y conocer más de nuestra chica del tatuaje..
Saludos..    

Muchas gracias por tu comentario Delfi, ahora mismo actualizare el nuevo capitulo.
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Mensaje por Tsunade el Sáb Jul 15, 2017 11:58 pm
-----CAPITULO 2.-----

-Amor tienes que tranquilizarte- su madre trataba de calmar a su padre quien no dejaba de hacer llamadas telefónicas –No creo que se haya ido, recuerda que no tiene dinero y tampoco medios para…-

-Acaba de salir de prisión, cualquier cosa puede pasarle- escucharon la puerta principal cerrarse y a Samanta entrar tranquilamente. –Hija ¿Dónde has estado?-

-Sam ¿Estas bien? ¿Te paso algo?- su madre acariciaba los hombros de su hermana revisando que no estuviera lastimada.

-Nos has preocupado, nadie sabía nada de ti. Explícate- los ojos azules de su hermana se paseaban de su madre a su padre y al final en ella.

-Salí a dar un paseo y lastimosamente, me perdí- creo notar un cierto sonrojo en el rostro de su hermana mayor cosa que le provoco que sonriera divertida.

-Ya lo ves Harold, Sam está bien- escucho a su madre –Tranquila hija ¿Por qué no vas a cambiarte y bajas para que cenemos todos juntos?- su madre era muchísimo más atenta con Samanta que con ella. –Alex, acompaña a tu hermana a su habitación y muéstrale las cosas que le hemos comprado- subieron como siempre en silencio.

-¿Siempre son así?- le sorprendió que su hermana se dirigiera a ella.

-Eh, si si, y eso que padre esta de “buen humor”- la vio sonreír un poco –Lo bueno es que ahora, los regaños no serán solo para mí- trataba de entablar una conversación normal pero cada que estaba con Samanta, su mente bloqueaba todas las preguntas interesantes. –En fin, mi madre y yo hemos ido de compras, ella insistía en comprar infinidad de vestidos pero creo que no es tu estilo- se encamino hacia el closet seguida por su hermana –Así que decidimos comprarte de todo un poco, me di cuenta que te gustaban mucho las chaquetas así que elegimos unas cuantas para ti- los ojos azules de Samanta se paseaban por el closet –Por aquí están los pantalones, las blusas y tu ropa interior y por ultimo aquí esta los zapatos- clavo los ojos en su hermana quien los tenia fijos en ella. -¿Te gusta?-

-Has cambiado hermanita- aquello la hizo ruborizarse de golpe –La última vez que te vi apenas y podías pronunciar la “r” ¿Recuerdas?-

-¡Oye! Eso fue hace mucho tiempo y yo que recuerde tu tenías complejo porque pensabas que serias enana toda tu vida y mírate ahora, estas más alta que mi padre- la habitación se inundó de risas y se dio cuenta que a pesar del tiempo, seguía siendo su hermana. –Si quieres puedo ayudarte a buscar lo que te pondrás mañana para la fiesta de gala-

-¿Fiesta?-

-Sí, es una fiesta de gala que se hace anualmente, se reúnen todos y al parecer padre esta emocionado que este año podrás acompañarnos-

-Ya veo- su hermana se paseaba por la habitación. –Entonces agradeceré tu ayuda hermanita-

-¡La cena está servida!- la voz de su madre se escuchó por toda la mansión.

-Alex- sintió la mano de Sam tomar su brazo –Sé que tienes muchas cosas que preguntarme y créeme que nada me gustaría más que ponerme al día con mi hermana menor-

______________________________________________________________________

-Hija te ves hermosa, impresionaras a todos en la fiesta- su madre aparecía del otro lado de la habitación –De seguro el gobernador quedara fascinada con la bella novia que tiene su hija-

-Madre ya te he dicho que Amber y yo, ya no tenemos nada que ver- término de acomodar su cabello a un lado de su hombro.

-Ay hija, tu padre y yo siempre hemos tenido problemas pero al final sabemos cómo superarlos- decidió cambiar el tema ya que no le daría explicaciones a su madre. -¿Has conocido ya a la hija mayor de los Uckerman?-

-No, al parecer no ha salido de la mansión. Jazmín se encontró con Estelle en el centro comercial comprando miles de cosas- su madre le colocaba una cadena de diamantes y le terminaba de arreglar el vestido –Teniendo una mansión de ese tamaño, ni a mí me darían ganas de salir-
Llegaban a la fiesta y al parecer todo mundo estaba allí, desde empresarios como su padre, celebridades y toda clase de personas de la más alta sociedad. Saludo a un par de amigos de sus padres y decidió ir a buscar a sus amigas.

-¡Pame! ¡Por aquí!- logro encontrarse con Sabrina y Natalia. –Te ves hermosa como siempre ¿Y Alex?-

-No he podido comunicarme con ella- respondió.

-¿Ya escucharon cierto? Esta noche vendrán acompañados de la hermana mayor, la que decían estaba terminando un curso en Suiza o en Alemania, no recuerdo bien que dijo mi padre-

-Sí, así dicen- respondió sin interés.

-Hola chicas- la voz de Alex las sacaba de su tan “informativa” conversación.

-¡Alex!- las chicas la abrazan con gran interés –Estas muy hermosa, tú y Pame siempre son las mejores vestidas- sintió la mano de Alex tomar la suya.

-Hola Pame- se saludaron con un enorme abrazo.

-Alex ¿Cómo estás?- no quería aceptarlo pero también se moría por conocer a su hermana. – ¿Y tus padres?-

-Se han quedado platicando con unos amigos y presentando a mi hermana, al parecer la noticia de que había regresado voló como hoja en el viento-

-Queremos conocerla también Alex- Sabrina se escuchaba más que desesperada por aquello.

-Si chicas, la conocerán en cuanto mis padres la suelten-

-Mi amor- vio a Robert rodear la cintura de su Alex y como la giraba para darle un largo beso.

-Robert… Hola- noto el sonrojo en las mejillas de su mejor amiga.

-Hola Pamela, hola chicas- el chica cabellos negros y ojos verdes era el motivo de toda la felicidad y nerviosismo de Alexia, llevaban casi 2 años de relación pero se veían cada cierto tiempo ya que él estudiaba en la escuela militar más privilegiado de la nación.

-Robert- saludaba con educación, cualquiera podría haberse enamorado de aquel chico, excepto ella. Sus gustos habían quedado claros hace un par de años cuando la encontraron besándose con nada más y nada menos que la hija del Gobernador.

-Ahora regreso chicas, iremos por algo de beber- veía a su amiga y a su novio alejarse del pequeño grupo de amigas.

-Hola chicas- se giraron para encontrarse con el rostro sonriente de Loise, el rostro de sus amigas cambio al instante por uno de desagrado.

-Hola Loise- fue la única en responder.

-¿Se están divirtiendo?- todo mundo sabía que Loise tenía un enamoramiento intenso con Sabrina desde los 13 años -¿Cómo estas Sabrá?-

-Estaba mejor antes de que aparecieras- le respondía secamente.

-Tan linda como siempre- los ojos negros se clavaban en ella –Tu siempre tan hermosa Pamela- el salón se comenzaba a llenar así que decidieron salir al enorme jardín que rodeaba el club. -¿Cómo están las cosas con Amber?-

-Oye, deja de preguntarle cosas que no te incumben- Sabrina al parecer no toleraba la presencia de la pobre Loise.

-Está bien, lo siento-

-Todos estos rostros son conocidos, quisiera por fin que nos presentaran a la hermana de Alexia, debe de ser hermosa como su padre o tal vez saco el cabello rojo de su madre- las chicas comenzaban a hablar del aspecto de la nueva chica, no se quería imaginar las pestes que dirían si se dieran cuenta de donde viene.

-No puede ser- la voz de Loise hizo que ambas chicas se callaran y vieron cómo se alejaba y se acercaba a una chica mucho más alta que ella.

-¿Quién es esa? ¿Y porque esa imbécil reacciono así cuando la vio?- Sabrina clavaba su mirada en la chica que estabas de espaldas hablando con una emocionada Loise.

-Pensé que la odiabas- dijo divertida -¿Celosa?-

-Cállate, la detesto pero esa emoción que expreso hacia otra, no fue gusto para nada- rio un poco al ver la molestia en el rostro de su amiga –Movámonos, tal vez le podemos ver el rostro-

-Cuando aprenderás- escucharon a Natalie, se movieron entre las personas que estaban en el jardín, para descifrar la identidad de la chica, se quedó congelada al ver los ojos azules clavarse en ella por un segundo para luego clavarse en una emocionada Loise. –Válgame el cielo y todos sus ángeles… Que mujerona-

-¡Cállate!- escucho a Sabrina más molesta de lo normal –Maldita Eloise- no podía despegar los ojos de aquella chica, vestía un traje de gala con una chaqueta que hacia juego con todo lo demás, los ojos azules se clavaban en ella y esta vez eran acompañados de una ceja arqueada. –Ya vera esta imbécil- sintió como Sabrina la tomaba del brazo y se acercaban las chicas. –Hola Loise ¿Nos presentaras a tu nueva amiguita?-

-¡Sabrina! Claro que si- los ojos azules de la chica no dejaban de verla ni un momento, cosa que la puso nerviosa e intimidada –Ellas es Sabrina y ella es-

-Pamela- interrumpió la chica.

-¿Ya se conocían?- pregunto Loise mientras se colocaba al lado de Sabrina.

-Ya tuve el placer- le extendían la mano y una sonrisa traviesa se dibujó en el rostro de la chica. –Espero que recuerdes mi nombre.

-“Solo” Samanta- respondió al tiempo que tomaba la mano de la chica, una electricidad se extendió por su brazo y sintió el calor sobre sus mejillas.

-Mucho gusto Samanta, yo soy Natalie- sintió como soltaba su mano y tomaba la de Natalie con delicadeza. -¿De dónde conoces a Loise?-

-Estudiamos juntas durante mucho tiempo, ¿recuerdan que antes de que mis padres ganaran la lotería les comente que había sido internada en el instituto de Denver?- las chicas asentían –Pues allí mismo tuve el placer de conocer a mi querida amiga Samanta- sentía los ojos azules observarla de pies a cabeza.

-¡Chicas!- la voz de Alex interrumpía la historia de Loise –Las he estado buscando por todas partes, Robert fue a saludar a unos compañeros y…- los ojos de Alexia se clavaban en la nueva chica. –Pero que sorpresa, veo que ya conocieron a mi hermana-

-¡¿Es tu hermana?!- todas las miradas se clavaron en ella después de casi gritar  aquello, aclaro su garganta fuertemente. –Discúlpenme- dijo sonrojada y más aún cuando la mirada de Samanta parecía divertirse con su actitud.

-Sam, ella es mi mejor amiga pero veo que ya la conociste- la veía asentir aun con esa mirada traviesa que sentía que podía leer cada uno de sus pensamientos. –Allá esta Robert, las veo después chicas- vio a su amiga alejarse y como Loise y Sabrina parecían tener una discusión y Natalia se había esfumado del lugar.

-Hola- escuchaba la voz de Samanta. -¿Estas bien? Te ves un poco ¿Sorprendida?-

-No, no, estoy bien no te preocupes- aclaro su garganta tratando de organizar sus pensamientos, era la chica que había conocido el día anterior, la cual había estado en su mente desde entonces, la que ahora resulta ser la hermana de su mejor amiga, la hermana que estuvo en prisión  y que ahora estaba clavada en su mente y verla vestida y arreglada de esa manera le era imposible eliminarla de sus pensamientos.

-Veo que estas un poco incomoda con mi presencia, mejor me retiro Pamela. Fue un gusto encontrarte de nuevo-

-No espera- no supo en que momento había tomado el brazo de Samanta –Discúlpame, estoy tratando de entender todo, no sabía que eras la hermana mayor de mi mejor amiga y me pareció sorprendente que fuiste tú la que me ayudo ayer-

-¿Destino?- le respondían con una sonrisa.

-¿Crees en esas cosas?- soltó el brazo de Samanta para tomar unas copas de champagne que un mesero ofrecía, le extendió una a su acompañante y la electricidad apareció de nuevo al sentir el roce en sus dedos.

-Depende si tú lo haces- caminaron un poco alrededor de la piscina, a decir verdad estaba sorprendida con la elegancia, la postura y la manera de hablar de Samanta, era hasta difícil de creer que había estado en prisión por tanto tiempo. ¿Qué habrá hecho para que la encerraran? Sus ojos no podían dejar de ver los labios delineados y los ojos azules que eran acompañados de unas enormes pestañas, suspiro al ver como un hoyuelo aparecía en la mejilla de Samanta.

-Aquí están- vieron a Sabrina tratando de recuperar el aliento –Las hemos buscado por todas partes, esta “fiesta” esta de lo peor, Loise hará una más privada en su mansión ¡Vamos!- sintió como tomaban su brazo y la alejaban de Samanta quien las veía más que confundidas. –Samanta ¿Vienes?- los ojos azules la veían un poco confundida.

-Claro que sí, ya hable con nuestros padres- vio el brazo de Alexia tomar el de Samanta y salían rápidamente del club. El auto de Robert las esperaba en la entrada. –Sabrina, nosotros las seguiremos. Subieron a la parte trasera del convertible de Robert.

-Mucho gusto cuñada- dijo divertido y Samanta respondió con una media sonrisa -¡Vamos a divertirnos!- el auto salía a toda velocidad y no podía evitar apreciar el rostro tranquilo de Samanta mientras conversaba de política con Robert. –Me parece que tú y yo nos llevaremos muy bien cuñada- vio a su mejor amiga depositar besos en el rostro de su novio.

-¿Tienes frio?- no fue hasta que le preguntaron qué sintió sus hombros congelarse, Robert ya se había sacado su saco para entregárselo a Alex y al parecer Samanta hacia lo mismo con ella. –Estas temblando- se colocó el saco rápidamente y disfruto del olor a perfume y mentas que lo impregnaban.

-Gracias- trataba de ocultar su sonrojo, tenía que evitar a toda costa interesarse en Samanta, pero… había algo que la atraía más y más a ella. Llegaban a la enorme mansión de Loise  y la música ya sonaba por todo el vecindario. Vio a Alex hablar con Samanta y darle un par de indicaciones, de seguro era para advertirle que no se metiera en problemas. Entraban juntas y veían a Sabrina sentada sobre las piernas de Loise comiéndose a besos.

-Eso fue rápido- escucho a Samanta.

-Busquemos algo de beber- caminaban hacia la cocina y destapo dos cervezas, le dio un pequeño trago a la suya y le extendió la otra a su acompañante. – ¿Qué sucede? No me digas que no bebes-

-Yo…- la vio tomar tímidamente la cerveza –Tengo muchos años de no probar una- se detuvo ante aquel comentario, claro que tenía años… Había pasado 6 en prisión de seguro todo lo que la rodeaba era nuevo para allá.

-Tranquila, no te has perdido de mucho- la vio darle un trago y como su rostro de arrugaba un poco, sonrió con ternura y le ofreció una soda. –Creo que empezaremos con esto, para serte sincera no soy amante de la cerveza- salieron hacia el enorme jardín que tenía la vista perfecta de toda la ciudad. Aunque habían pasado varios minutos en silencio, se sentía más cómoda que nunca

-Te llevas muy bien con Alexia ¿Cierto?- clavo sus ojos en el rostro tranquilo de Samanta, “es hermosa” pensó.

-Ah sí sí, somos muy buenas amigos desde que se mudó con sus padres- tomo un poco de soda, al parecer su mente no estaba dispuesta a cooperar con ella. -¿Cómo te has sentido con el cambio? Digo, debe de ser muy difícil haber pasado tanto tiempo alejada de tu familia y ahora tengas que vivir con ellos-

-Pues, todo es cuestión de acostumbrarte, créeme cuando te digo que las condiciones son mucho mejor que de dónde vengo-

-Mi amor… Sabía que te encontraría aquí ¿Podemos hablar?- Amber había interrumpido aquel momento. –Hola, soy Amber Walsh la hija del gobernador y novia de Pamela- la mano de Samanta estrecho la de Amber y se miraron por un instante – ¿Sera que nos puedes dar un momento?-

-Amber, debes dejar de decirle a todo mundo que somos pareja- se alejó de Amber y siguió a Samanta con la mirada. -¿No te parece que ya fue suficiente?-

-Amor, escúchame yo sé que he sido una imbécil, pero ayer que te vi alejarte en el coche… Me sentí fatal, me di cuenta que así tenga a muchas chicas conmigo… Nunca nadie será como tú, tú eres el amor de mi vida y sé que yo soy el tuyo… Hemos compartido tantas cosas Pamela… Nuestro primer beso ¿Recuerdas cómo nos encontraron? Nuestra primera vez…-

-Ya basta Amber- trato de contenerse un poco –Si tanto te hubieran importado las cosas que vivimos juntas, no me hubieras engañado y sabes que Maggie no fue la primera, te he perdonado tantas cosas- los ojos claros de Amber la miraban como un cachorro arrepentido –Ya no puedo seguir contigo… Tengo que aprender a darme mi lugar y contigo es algo que no puedo hacer- las manos de Amber tomaban las suyas y las besaban tiernamente.

-Por favor mi amor… dame otra oportunidad, te daré las contraseñas de mis redes sociales, de mis celulares, te daré lo que me pidas. Iremos al viaje que siempre has estado planeado- algo había cambiado en ella, había deseado tantas veces ver este arrepentimiento en Amber y ahora que la tenía así, no sentía absolutamente nada.

-¿Tienes idea de lo que significas para mí?- los ojos se abrieron con emoción y vio cómo se acercaban para darle un beso, coloco una mano sobre el pecho de su Amber –Aun así no pienso seguir un momento más contigo, te he dado mil oportunidades, creyendo que podrías cambiar y que al fin podrías hacer algo para hacerme feliz, conste que llevarme a la cama en tus días libres no es una de ellas- se alejó un poco del agarre de Amber –Ya no eres una niña… No puedes culparme porque sabes que te he dado todo de mí, me entregue a ti totalmente y a cambio solo recibí engaños y mentiras… Ya basta Amber, dejemos las cosas aquí-

-¡No!- sintió el agarre en su rostro y como la ponían contra la pared –Esto no se termina hasta que yo diga que termino, eres mía Pamela, eres mi mujer. No puedes dejarme solo porque si- se intentó soltar del agarre y sintió el aliento alcoholizado de su ex novia.

-Amber… Suéltame, me estas lastimando-

-¡¿Y qué?! Tú me estas lastimando más, ya te rogué, ya te pedí perdón. ¡Ya te dije que te amo y que no puedo vivir sin ti!-

-Y yo ya te escuche, pero entiende que no volveré contigo, ya no. Suéltame Amber- sintió una mano rodearle la cintura y como la que estaba en su rostro lo apretaba cada vez mas–Amber… Me duele, basta- se intentó alejar pero la fuerza de Amber superaba la suya.

-No puede dejarme mi amor… tu misma lo dijiste, te has entregado a mi… eres mi mujer, fuiste mi mujer antes que de nadie…- sintió como bajaban la mano de su rostro hasta su pecho y lo apretaba fuertemente.

-Amber… Por favor ¡Suéltame!- vio el cuerpo de Amber caer fuertemente al piso y como se sostenía el rostro.

-¿Estas bien?- Samanta había llegado y acariciaba sus hombros –Estas temblando, tranquila vamos adentro- se dio cuenta que el temblor no era de frio, realmente Amber iba a lastimarla-

-¡Maldita!- se giraron para verla y vio como una botella de cerveza se estrellaba en el rostro de Samanta.

-¡No! ¡Basta! Amber ¿Estás loca?- se acercó a Samanta quien se había girado y sostenía su rostro con una mano, acaricio su espalda suavemente –Sam ¿Estas bien?- sintió como el cuerpo debajo de su mano temblaba–Vamos a buscar a Alex y nos vamos…-

-¿Tan rápido y ya te conseguiste a otra perra? ¿Ya te cogió?- ignoro las palabras de Amber y tomo el rostro de Samanta entre sus manos.

-Sam- vio la frente comenzar a sangrar un poco –Estas sangrando, tenemos que irnos- los ojos azules la veían de una forma desconocida. –Sam… Cálmate, no vale la pena ¿Si? Vámonos- la tomo por el brazo e intentaron entrar a la casa -¡Ah!- grito con todas sus fuerzas al sentir como Amber tomaba su cabello y la aventaban contra el suelo.

-¡Tú a mí no me das la espalda perra!- casi en cámara lenta vio el puño de Samanta golpear fuertemente el rostro de Amber, una, dos, tres veces hasta hacerla caer de espaldas.

-Sam…- se intentó incorporar pero al parecer se había golpeado la cabeza en la esquina de una mesa. –Sam… detente- la vio golpear sin parar el rostro de Amber, su mirada era diferente, su cuerpo estaba descontrolado. -¡Samanta!- grito y pudo ver a Robert a Samanta de Amber, para luego recibir una patada y un puñetazo en el rostro, Amber intentaba incorporarse pero Samanta estaba sobre ella de nuevo.

-¡Ya basta!- el cuerpo de Robert se abalanzó sobre Samanta, -Tranquila cuñada, cálmate.-

-Pamela… Por Dios ¿Estas bien?- Natalia le ayudaba a incorporarse –Estas sangrando- toco la parte trasera de su cabeza y pudo sentir lo caliente de la sangre. –Pamela… ¿Qué sucedió?- Alexia salía al patio y observo el cuerpo tendido de Amber, al parecer había recibido demasiados golpes que la habían dejado inconsciente.

-La ambulancia viene para acá- Loise tiro el teléfono y se acercó a Samanta que seguía doblegada por Robert –Veo que tus tan famosos ataques de ira siguen presentes, suéltala- vio a Robert soltar el cuerpo de Samanta y a Loise acariciarle el cabello. –Sigues siendo la misma idiota de siempre Uckerman-

-¿Esta bien?- escucho la voz de Alexia preguntarle a Natalia.

-Sí, se ha golpeado muy fuerte le cabeza y está sangrando, pero quien me preocupa es Amber…- todo pasaba en cámara lenta y vio a Robert examinar a Amber.

-Por Dios… Por lo que logro ver tiene fracturada la nariz… Esos de allí son dos dientes… No creo que el Gobernador vaya a estar feliz…- los ojos de Alexia se clavaron en ella con odio. –Llevémonos a Sam, si la encuentran aquí de seguro la meterán presa-

-¡No!- pudo gritar –Ella no tuvo la culpa… Ella solo estaba protegiéndome…- se incorporó rápidamente y tomo la mano de su mejor amiga –Alex… No dejes que se la lleven, ella no hizo nada-
-Tranquila- sintió la caricia sobre su rostro –Ve a que te revisen ese golpe- se alejó de ella y vio como levantaba a Sam –Vámonos-vio a Alex y a Robert salir de la mansión. La ambulancia llego casi después de que salieran.
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-Gracias por traernos mi amor, te veré mañana- salían rápidamente –Esperemos que mi padre no haya regresado, porque si no…-

-¿Si no que Alexia Uckerman?- la voz de su padre las sorprendió al pie de la escalera –Por el amor de Dios ¿Qué te sucedió?-

-Nada grave padre- respondió su hermana.

-¡¿Nada grave?! Te está sangrando la maldita frente y ¿Nada grave?- su padre se sacó el traje y llamo a una de las empleadas.

-¿Pero que es este escándalo?- para finalizar su madre bajaba rápidamente las escaleras –Samanta pero que sucedió- después de explicarle a sus padres lo que había sucedido, pensó que tal vez no lo tomarían a mal.

-¡¿Pero acaso estás loca?! Mírame- vio como tomaba a su hermana -¿Cómo se te ocurre golpear a la hija del gobernador?-

-Déjala- su madre se interpuso entre el cuerpo de ambos –Todos sabemos que esa niña es una idiota, además Samanta solo estaba protegiendo a Pamela, debemos de esperar a que cada quien narre lo sucedido-

-¡No tienes ni una semana aquí y ya estas cagándola!- su hermana veía fijamente a su padre.

-Ella no tuvo la culpa- intervino.

-¡Por una vez en tu vida Samanta! Acepta tus malditos actos- vio a su hermana acercarse amenazante a su padre y empujarlo contra la pared.

-Nadie te pidió que metieras tus narices en lo que no te importaba, yo no te pedí que me sacaras, yo no te pedí que me ayudaras, tu maldita conciencia no te dejaba tranquilo y es por eso que decidiste sacarme de la cárcel o dime Harold ¿El que tus socios se enteraran que tu hija mayor estaba refundida en prisión era demasiado para ti?- vio el sudor recorrer el rostro de su padre, ambos tenían el mismo gesto, ambos estaban a punto de explotar. –No soy como tú, yo me hago responsable de cada uno de mis actos ¿Y tú?- su madre alejo a Samanta.

-Calmémonos… Tenemos que esperar a que…- el timbre anunciaba la llegada de las autoridades.

-Señor Uckerman, lastimosamente tenemos que llevarnos a la señorita Uckerman a la delegación, queda detenida por agresión a...-

-A una maldita perra que golpeaba a su expareja ¡Diles padre! ¡No se pueden llevar a mi hermana! ¡Haz algo!- grito con todas sus fuerzas y vio como el oficial se acercaba a Samanta –No te atrevas a esposarla imbécil, si van a arrestar a mi hermana es mejor que el trasero de Amber este en otra patrulla-

-Alex- escucho la voz de Samanta –Tranquila, no pasa nada- clavo los ojos en su padre quien observaba la
escena sin expresión alguna.

-¡Haz algo!- le grito.

-Alex, hija cálmate- escucho a su madre. –Harold- el oficial esposo a su hermana y la sacaban de la mansión –Es tu primogénita, se cuánto amaste a su madre, sé que sufrías cuando estaba encarcelada, has cambiado desde su regreso, estas feliz. Es tu hija… Si quieres recuperarla tienes que empezar a hacer algo por ella… Si no sales inmediatamente por ella… Nuestro matrimonio acaba aquí mismo- abrió sus ojos y vio a su madre tomar las llaves del coche. –Sabes que no bromeo… Tienes la oportunidad de hacer las paces con ella y conmigo…. Tú eliges-

-Alex, acompáñame- su padre le arrebato las llaves a su madre y salieron rápidamente siguiendo la patrulla –Llama a Pamela, ella será la única que nos podrá ayudar- el auto se detuvo frente a la estación, habían muchos guardias por lo que parecía que el Gobernador se había hecho presente. –Alto- su padre se acercaba al oficial que llevaba a Samanta. –Dennos un momento. Por el amor de Dios quítenle las malditas esposas- vio al oficial soltarla –Escúchame hija- los ojos de su hermana lo miraban fijamente –No volverás a ese maldito lugar-

-Pero vaya sorpresa la que nos diste Harold, traer a una ex convicta a ser parte de nuestra comunidad- el gobernador Walsh salía a su encuentro –Créeme que me encargare de regresarla adonde pertenece- su padre lo tomo por el cuello y lo empujo contra la pared, era la primera vez que lo veía tan alterado.

-Vuelves a hablar así de mi hija… Y juro por lo que más quieras, que no solo a tu hija le harán falta un par de dientes-

-Claro que es tu hija, tienen el mismo grado de bajeza. No te pongas muy cómoda perra, luchare con todos mis contactos es para hacer que te refundes el cárcel- no supo en que momento el puño de su padre se había estampado en la boca del gobernador, una y otra y otra vez.
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-Amiga- vio a Alexia sentada en la comisaria.

-Pame ¿Estas bien?- asintió un poco –Perdón que te hiciera venir hasta aquí, pero realmente necesitamos tu declaración… Hay que sacar a mi hermana y a mi padre…-

-¡¿Tu padre?!- vio a Alexia asentir con una enorme sonrisa.

-Lo hubieras visto como se puso cuando el gobernador insulto a mi hermana, era para grabarlo- sonrió ante aquello y hablo con un oficial dándole su parte de la historia, le mostro las marcas en el rostro y el golpe en su cabeza.

-Si el gobernador no retira los cargos contra los Uckerman, presentare una demanda contra Amber y saben que mi padre es el fiscal de estado…-

-Sabemos quién es su padre señorita…- Esto sería más fácil si se tratara de simples habitantes, pero estamos hablando del gobernador, la heredera Uckerman y la hija del fiscal...- lo vio acariciar la barba que cubría el rostro –Si no fuera porque la señorita Amber tiene el rostro desfigurado, la tuviera en una de las bartolinas- después de conversar con el gobernador y explicarle los hechos con tranquilidad, decidió retirar los cargos contra Samanta y su padre, habían pasado más de 5 horas y el sol comenzaba a salir.

-Me disculpo contigo hija, no pensé que mi hija fuera tan desgraciada, me encargare de que esto no lo olvide- el gobernador besaba su frente y salía de la estación. La señora Uckerman acababa de llegar y la mirada de todos los oficiales se clavaban en ella.

-Pamelita hija ¿Y Alex?-

-Está terminando de llenar unos papeles ya no tardara en venir.-

-Gracias hija- la abrazaban con cariño. -¡Samanta!- se giró para ver a Samanta caminar despreocupada y a Estelle abrazarla fuertemente -¿Estas bien cariño?-

-Si- los ojos azules se clavaron en ella.

-Pero allí viene el hombre más guapo y protector de la vida- dijo divertida y se abrazó a su esposo.

-Estelle por favor, me estas avergonzando- vio un sonrojo en el rostro del señor Uckerman –Pamela muchísimas gracias- asintió y se acercó a Samanta.

-Hola- dijo tímidamente. -¿Cómo te sientes?- quería acariciar aquel rostro con todas sus fuerzas.

-Mejor ¿Y tú? ¿Revisaron tu herida?- asintió un poco.

-Gracias… Por defenderme viniste a parar aquí y..-

-Tranquila no pasa nada- le sonreían.

-Vámonos de aquí- Alex llegaba y las tomaba por los brazos –Vaya noche para hacer tu presentación hermanita- salían de la comisaria.
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Había pasado alrededor de una semana después del arresto de su hermana, durante esa semana Samanta se había sometido a rigurosos exámenes en la academia, exámenes que determinarían su nivel académico y el curso que debía tomar. Para sorpresa de todos, había alcanzo la nota máxima en los 20 exámenes sometidos, cosa que la ponían en el curso de avanzada, que era donde ella se encontraba. Sus padres se habían encargado de donar una “pequeña” cantidad a la academia y así asegurarse que la aceptación de su hija mayor no se viera amenazada por otros tipos de chantajes. Samanta por otro lado se había inscrito en un sinfín de clubes, tendría que adicionar para ver si lograba quedar en alguno de ellos.

-Buenos días- vio a Samanta acomodada sobre el sofá viendo lo que parecía ser una película infantil. -¿Preparándote para tu primer día de clases?- los ojos azules se clavaban en ella.

-¿Qué crees?- le respondían. –No creo que sea peor que estar en prisión- le sonreían un poco.

-Buenos días cariño ¿Tomaste tu desayuno?- su madre entraba a la sala –Alex ¿Tu ya comiste?-

-Al parecer tu nuevo nombre es “cariño” ¿Tendría que empezar a llamarte así?- Samanta le arrojaba uno de los cojines en el rostro -¡Oye!-  Habían llegado a la academia y al parecer todos se habían dado cuenta de la nueva celebridad que la acompañaba.

-Buenos días Alex- saludaban chicas y chicos que en su vida le habían prestado atención.

-Por lo que veo eres popular hermanita- escucho la voz de Samanta mientras caminaban por los pasillos.

-Eso es lo que dicen- respondía divertida –En fin, este es tu casillero, tu primera clase es en salón E-5 y Química Orgánica- le entrego el horario -¿Quieres que te muestre donde queda el salón?-

-¿Puedes tomar la clase por mí?-  
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Entro al salón que ya estaba por terminar de llenarse, se acomodó como siempre él nos asientos del fondo, las miradas y los murmullos iban y venían. Al parecer ella había sido la mala por haber terminado su relación con Amber, “vaya cosa” pensó. No se dio cuenta cuando comenzó a dibujar lo que parecían ser Mandalas en una de las hojas de su cuaderno. Mandalas era lo que Samanta tenía tatuado en todo su brazo. Los murmullos pararon cuando vieron a la señorita Ellen entrar con la nueva estudiante del curso.

-Buenos días a todos, este día se incorporara con nosotros la señorita Uckerman., por favor cariño siéntate donde mejor te parezca-

-“Oh por Dios es hermosa” “Es más bonita que Alex” “Se parecen demasiado” “Creen que tenga novio” “Al parecer no es muy sociable”- escucho los murmullos de nuevo. Los ojos azules se clavaron en ella por un momento, eso basto para que se moviera nervioso en su asiento y desviara la vista rápidamente. Samanta tomo asiento en que estaba delante del suyo.

-Hola, mi nombre es Jennifer, puedes llamarme Jena si deseas. Sera un gusto para mi ponerte al día con las clases. Nos podemos reunir en mi casa o donde tú gustes después de clases-

-Hola Sammie ¿Puedo llamarte así? Soy Jackie y soy muy buena en química, puedo ayudarte con todo lo que necesites.

-Gracias, estoy bien- las chicas se alejaban decepcionadas y las otras que estaban por acercarse retrocedían, no puedo evitar reírse ante aquello. De repente el cuerpo de Samanta se giró y sus ojos se enfocaron en ella, sintió las palabras atorarse en su garganta y como sus manos comenzaban a sudarle poco a poco. –Es mi primer día de clases y no he traído ni un solo lápiz o lapicero- le sonreían divertida, lo único que pudo hacer fue extenderle el lapicero que sostenía con una de sus manos. –Gracias Pamela- la vio girarse de nuevo mientras la señorita Ellen comenzaba con la explicación de la clase. Era imposible concentrarse en la clase teniendo a tal persona frente a ella. El cabello castaño oscuro caía sobre la parte trasera del asiento, cada tanto clavaba su mirada en la ventana y dejaba ver el rostro pasivo y pensativo. “Samanta…” pensó que era uno de los nombres más hermosos jamás creados. La clase termino más rápido de que lo imaginaba, Samanta se paró inmediatamente y le entrego el lapicero –Bonitas mandalas por cierto, me pregunto ¿Dónde las he visto antes?-

-Yo…- la vio sonreír de nuevo y eso basto para desconectarla por completo, sacudió su cabeza y se armó de valor –Samanta- la detuvo casi en la entrada del salón -¿Qué clase tienes ahora?- intento cambiar el tema y así tranquilizarse un poco.

-Mmm déjame ver, es matemática 4 ¿Y tú?-

-También- caminaron juntas por el pasillo en silencio, aun podía ver el golpe en su frente. -¿Aun te duele?-

-No ¿Cómo está tu novia?-

-No es mi novia… Y no sé nada de ella…-

-Ya veo- sintió los ojos azules sobre ella y suspiro suavemente.

-¡Cuidado!- escucharon la voz de una chica y casi en segundos Samanta estiro su brazo izquierdo y atrapo la pelota de futbol americano que iba directo a su rostro. -¡Oye! ¡Fue una buena atrapada!- le gritaba una chica del otro lado del campo -¿Puedes lanzármela?-

-Sostén esto- tomo el bolso y la vio acomodar sus pies y manos y lanzar la pelota por los aires.

-¡Oye! Ven acá- escucharon la voz de una mujer mayor y pudo reconocer de inmediato a la entrenadora Sasha –Tú la de suéter negro- vieron a la mujer fornida y comenzaron a caminar hacia ella. -¿Cómo te llamas?-

-Samanta- la vio responder con seguridad.

-Aja- la entrenadora tomo una pelota y se la entregó a Samanta –Quiero que lances esa pelota y que la hagas llegar más allá de la meta-

-Suerte- susurro y vio una leve sonrisa en el rostro de Samanta, la pelota voló por los aires y todas las chicas del equipo gritaron de emoción.

-Increíble- dijo la entrenadora –Parece que hemos encontrado a nuestra nueva lanzadora, ve a ponerte una licra y una de esas camisas. Estas dentro del equipo de futbol americano de la academia de Westwood- todas las chicas se acercaban a a saludar y a felicitar a Samanta. Pensó que lo mejor sería dirigirse a clases. Estaba por alejarse cuando sintió una mano sostener la suya.

-Hey- Samanta la veía aun confundida –No sé qué es lo que acaba de pasar, pero parece que estoy en el equipo- sonrió un poco y esa sonrisa bastaba para descontrolar su cuerpo.

-Eso vi, felicidades Samanta, muchas chicas han aplicado pero ninguna queda- sonrió nerviosa al ver que Samanta no soltaba su mano.

-¿Podemos ir a tomar algo después?- aquello hizo que se ruborizara de golpe –Digo, podemos celebrar que entre al equipo y que tú no tienes novia-

-Si… Claro… Yo vendré a la salida de la clase, no te preocupes la academia entera perdona a las jugadoras del equipo, no tendrás problemas si te saltas la clase- se despidieron con una sonrisa y se dirigió a su próxima clase.

-¡Pame! Por aquí- se acercó a saludar a sus amigas -¿Cómo has estado? No te hemos visto desde que paso aquello… ¿Cómo esta Amber?-

-No lo sé, no quiero saber nada de ella- tomo asiento al lado de Alexia que estaba clavada en la pantalla del celular.

-Hola Pame, lo siento es que Robert va a una misión y no hablaremos dentro de dos semanas-

-¡Chicas! ¡Chicas!- Sabrina se acercaba corriendo y emocionada – ¿A que no saben de qué me entere?- todos los ojos se clavaban en ella. –El equipo de futbol americano ha encontrado su lanzadora oficial y es nada más y nada menos que ¡Tú hermana!-

-¿Estas de broma? ¿Samanta?- Sabrina asentía con una emoción desconocida -¿Tienes idea? Tu popularidad subirá al 100%, la hermana de la lanzadora. Si solo la idiota de Loise pudiera correr-

-¿Y si nos saltamos la clase y vamos a ver el entreno?- sugería Natalia, acto seguida todas se encontraban en las bancas viendo como el equipo calentaba.

-¡Muy bien chicas! ¡Uckerman no tenemos todo el santo día para esperarte!- la voz de la entrenadora las hacia saltar de miedo.

-¡Oh mi Dios pero ¿Quién es ella? ¿Dijo Uckerman cierto? Pero no es la nerd y la loser de la pelirroja?-

-Oigan idiotas- dijo Natalia –Estamos aquí- las chica se alejaron a otra banca. –Maldición Alex ¿En serio es tu hermana?- todos los ojos se clavaron en la Samanta quien vestida una licra negra y un centro rojo, su tatuaje se veía radiante y ella se robaba las miradas hasta de las propias jugadoras. Su cabello esta vez era recogido en una cola alta. -¡Vamos Sam!- grito Natalie con todas sus fuerzas haciendo que la miraran sorprendidas -¿Qué? Tenemos que animarla- se sonrojo al ver a Samanta sonriendo, todas miraban el entrenamiento y se emocionaban cada que lanzaban la pelota, pero sus ojos solo se concentraban en aquella chica del enorme tatuaje. ¿Qué le estaba pasando? Sabía que entre más prohibido o peligroso fuera… Más le atraía. El entrenamiento terminaba y las chicas decidían ir a tomar algo a la cafetería.

-Mi padre estará más que feliz, se los puedo asegurar- decía Alex -¿Vienes?- negaba con la cabeza.

-Tengo que esperar a alguien…- respondía tímidamente, Alex la observaba curiosa pero sabía que después le contaría todo. Se despidió de ellas y clavaba su mirada en las pocas chicas que quedaban en el campo, decidió acercarse y llevarle un poco de agua a Sam.

-Hola- Samanta se acercaba corriendo -¿Estuviste aquí todo el rato?- asintió un poco y trato de ocultar el sonrojo.

-Si… Toma un poco- le extendió la botella –Ten esto también…- no sabía en qué momento su mente se desconectó de su cuerpo y limpiaba la frente de Sam delicadamente, los ojos azules la veían sorprendidos –Yo... Disculpa-

-Tranquila… ¿Aun iremos a beber algo?- asintió tímidamente mientras caminaban por el campo. -¿No te gustaría mejor cenar?- Samanta se colocó frente a ella. –Digo así saldamos las cuentas, tú me agradeces por haberte “salvado” y yo te agradezco el haberme esperado-

-Conozco un lugar donde venden una pizza deliciosa-

-¿Pizza? Dios, tengo años de no probar la pizza- caminaron hasta el estacionamiento –Aun no he sacado el permiso de conducir, no tengo auto ni…-

-Yo puedo pasar por ti ¿A las 8 te parece bien?- le asentían con una enorme sonrisa.

-Sera nuestra primera entonces- Samanta le ayudaba a cerrar la puerta del coche.

-¿Primera?- preguntaba aun confundida y veía a Sam asentirle sin borrar esa bendita sonrisa que iluminaba todo.

-Cita-
_____________________________________________________________________

~~~~~CONTINUARA~~~~~
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Mensaje por Delfi22 el Dom Jul 16, 2017 12:15 pm
Wow! que capítulo...No hay duda soy fan de Sam y más por darle una calentadita a la idiota de Amber Y ahora me intriga más el pasado de Sam...buena para la escuela y ahora jugadora del equipo de football.. y aventada al decir que van a tener su primera cita.. así que solo queda esperar para ver que pasa.A la espera del siguiente.
Saludos..    
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Mensaje por Paimi el Dom Jul 16, 2017 10:15 pm
Muchas gracias por la historia, la estaré siguiendo ^^ esta buena, esperare el siguiente cap (no prestes atención a lo que escribí abajo)

Pista 2:
Suicidio


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Mensaje por Tsunade el Lun Jul 17, 2017 11:31 pm
Delfi22 y Paimi! Muchisimas gracias por sus comentarios y a todos aquellos lectores tambien!! Me alegra mucho que les este gustando la historia. Aqui los dejo con el siguiente:

-----CAPITULO 3-----

-¿Llevas todo?- ayudo a Sam a cargar sus nuevos accesorios –Esto está muy pesado, apuesto a que nuestro padre estará feliz de saber que entraste al equipo- terminaron de subir las cosas al maletero del coche. –Vamos- le dijo al chofer quien puso el auto en marcha. -¿Cómo te sientes? Digo, todo esto debe de ser nuevo para ti.

-Lo es- al parecer su hermana mayor era de pocas palabras –Aunque practicaba muchos deportes en prisión, basket, volley y hasta artes marciales- se giró para enfocar el rostro de su hermana quien veía perdida a través de la ventana.

-No fue tan malo después de todo- respondió y los ojos azules se clavaron en ella con asombro.

-Fue peor de lo que te imaginas- la vio superar –Los mejores años de mi vida fueron los que viví con ustedes, antes de que el señor Becker decidiera que sería buena idea llevar a su nieta a vivir con el- su corazón se encogía al escuchar aquello –Debo decir que el internado no estuvo tan mal, prácticamente te enseñan a comportarte como una dama de sociedad, pero por mas modales y clases de etiqueta que recibas, jamás te preparas para lo que es vivir en el mundo exterior- se acercó un poco a su hermana ya que el chofer parecía ir más interesado en su plática que en la carretera –Al finalizar mis clases en el internado esperaba ver a mi abuelo o a alguien conocido que me recogiera, contrario a eso me toco tomar un taxi. Al llegar me entere que mi abuelo había fallecido pocos meses antes y había perdido la empresa que…- la vio hacer una pausa y tomar un poco de aire –Que mi madre había creado, acto seguido no tenía donde ir, no tenía con quien quedarme y peor aún no tenía forma de comunicarme con nadie, así que decidí volver al internado pero dado a que la colegiatura había sido cancelada, no podía quedarme un día más. Intentaron localizar a mi padre pero al parecer la información que estaba en el sistema ya no existía- suspiro con pesar –Poco después tuve que buscar otros medios para sobrevivir y salir adelante, no fueron los mejores ni los más inteligentes del mundo, al final fueron los que me llevaron a lo que se convirtió en mi hogar por los siguientes 4 años-

-¿4? Pensé que habías estado 6- logro decir.

-Estuve los últimos 2 una prisión de máxima seguridad- abrió sus ojos sorprendida.

-¿Máxima?- la vio asentir sin despegar los ojos de ella –Pero… Pensé que solo habías estado por traficar droga y…- vio a su hermana sonreír un poco y sintió como le revolvían el cabello.

-Terminaremos esta platica luego- el auto se detuvo frente a la mansión –Tengo que prepararme para una cita-

-¡¿Una cita?!- corrió detrás de Samanta quien caminaba con tranquilidad -¿Cuándo? ¿Con quién? ¿Cómo paso?-

-Hoy- entraron divertidas a la casa y vieron a su padre fumando una pipa y a su madre tomando una taza de té.

-¡Hola chicas! ¿Cómo estuvo su día?- su madre se acercaba y las besaba en la mejilla.

-Para mí estuvo aburrido como siempre, pero para Sam estuvo algo divertido ¿O no hermana?- los ojos azules de su padre se clavaron en ellas sin interés alguno –Están viendo a la lanzadora oficial del equipo-

-¿Lanzadora? ¿Estás de broma?- su padre desvió la mirada de nuevo al periódico.

-Así es padre, muéstrales Sam- su hermana les mostro el casco que traía en su bolso y su madre y padre abrían las bocas sorprendidos.

-¡¿Entraste al equipo?!- su padre ya se encontraba frente a ellas -¡Y eres la lanzadora! Yo también fui lanzador en mis tiempos de estudiante- su padre tomaba el casco con orgullo –Pero que felicidad-

-Sam, eso es increíble. Felicidades- su madre abrazaba con cariño a su hermana y su padre estaba igual de emocionado como niño pequeño.

-¿Cuándo es el primer partido? Tenemos que estar allí, tenemos que apoyar al equipo-

-Tranquilo padre- respondía divertida.

-Tenemos que celebrarlo, vamos a cenar todos- su padre acomodaba su saco y las veía esperando reacción.

-Yo… Lo siento, no puedo- todos los ojos se clavaban en Sam. –Yo… Tengo una cita-

-¡¿Una cita?!- ahora era su madre la que gritaba emocionada -¿Con quién? ¿Dónde? Alex llama a Clarise, es nuestra estilista personal- su padre aún estaba sorprendido.

-No se preocupen, no es como si fuera una cita cita, es más como una cita amistosa- trato de pensar quien habría poderse ganado el interés de Samanta pero no la había visto hablar con nadie en toda la academia.

-Al menos dinos hija, ¿Chico o chica?- preguntaba su madre mientras su padre se acercaba a ellas tratando de disimular un poco el interés. Y su hermana esta vez estaba sonrojada hasta las orejas.

-Iré a prepararme, pasaran por mí a las 8- la vieron subir las escaleras rápidamente.

-¿Estas llorando madre?- pregunto al ver a su madre limpiarse los ojos.

-Es solo que… Me hace feliz que ya está encajando, que a pesar de todo lo que ha sufrido tiene ánimos- su padre acaricio el hombro de su madre –Esta es la primera cita de su vida… ¡Alex ve por la cámara!-

-Por el amor de Dios- dijeron al unísono con su padre.

-Alex hija, ve a ayudarle a tu hermana iré a buscar la cámara- vio a su madre desaparecer y a su padre también, subió rápidamente a la habitación de Samanta.

-Así que ¿Una cita eh?- pregunto apoyada en el marco de la puerta, al parecer Sam ignoraba su presencia -¿Puedo saber de quién se trata? ¿A qué chico o chica conquistaste?-

-Alguien muy especial- vio la sonrisa dibujarse en el rostro de su hermana. -¿Cómo me veo?- observo la figura de su hermana analizando las prendas.

-Estas hermosa, pero sigues ignorando mi pregunta- la vio recogerse el cabello en una cola alta y luego colocarse un poco de maquillaje. –Por cierto ¿Necesitas algo? Digo… efectivo o-

-No- la interrumpieron –Tengo un poco de ahorros de los “trabajos” que realice en prisión- aquello la sorprendió por completo, debía de ser alguien muy muy especial para que Sam luciera tan nerviosa.

-Déjame arreglarte la camisa- su hermana suspiraba profundamente -¿Estas nerviosa? Jamás imagine verte así-

-¿Te puedo decir algo y prometes no reírte de mí?-

-Lo prometo- respondió de lo más sincera.

-Es la primera cita que tengo en mi vida- aquello hizo que su corazón latiera de emoción –Y realmente no sé qué hacer o cómo actuar y…-

-Tranquila, todo estará bien. La primera cita siempre es especial así como la persona que formara parte de ella- termino de arreglarle el cabello –Además, eres la sensación del momento de seguro esa persona se siente más nerviosa que tú, actúa normal y con tranquilidad-

-¡Alex Pamela está aquí!-la voz de su madre interrumpió el momento.

-¿Pame? ¿Qué hace aquí a estar horas? De seguro…- algo en su mente hizo “click” y clavo sus ojos en su hermana. -¿Es Pamela?- le asentían un poco avergonzada, la vio tomar una de las chaquetas y salir rápidamente de la habitación. Su mente aun no reaccionaba por lo que tardo unos momentos en caminar detrás de ella.

-Samanta, pero que linda te ves- su madre esperaba al pie de la escalera junto con Pamela que a decir verdad se veía igual de hermosa. –Creo que ya conocías a Pamelita, es la mejor amiga de Alex.

-Ya tuvimos el placer, señora Uckerman- respondía Pamela más sonrojada que nunca. -¿Nos vamos?- su madre observo confundida a su mejor amiga y luego observo a Samanta, hizo eso unas 3 veces y luego sus ojos se abrieron como platos al igual que su boca, clavo los ojos en su padre y luego en ella.

-Claro, nos vemos después- Samanta y Pamela se encaminaban hacia la salida dejando a todos en el salón en silencio.

-¿Madre?- logro decir.

-Eso fue muy inesperado- respondió en un susurro.

-Esperemos que no hayan problemas con el fiscal- su padre encendía su pipa de nuevo.

-Maldición- observo a su madre preocupada –No tome la maldita foto- su padre y ella ponían los ojos en blanco. Decidió subir a su habitación ya que tenía demasiado que procesar, Pamela y Samanta. Sacudió su cabeza rápidamente tratando de eliminar todos los pensamientos que la invadían. Para su suerte el celular comenzó a vibrar.

-¿Hola?- atendía de mala gana.

-¡Amiiiiiiigaaaaaaaa!- la voz de Sabrina invadió toda la habitación -¿A que no sabes a quien me acabo de encontrar en el supermercado?-

-No lo sé, demasiadas sorpresas en un solo día- se dejaba caer de espaldas en su enorme cama mientras escuchaba la historia de Sabrina. -¿Me dirás quién es?-

-¿Estas sentada?- respondía con un “mjm” –Conste desde mañana será una de nuestras compañeras-

-Sabrina, colgare ahora-

-¡No, no, no espera!- de nuevo gritaba –Es nada más y nada menos, que el amor de tu vida amiga…- pensó un poco confundida, Robert estaba muy lejos de la ciudad –Tamara ha regresado a la ciudad-
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-Te ves muy linda Pamela- la suave voz de Samanta rompió el silencio.

-Gracias… Tu no quedas atrás- respondió sonrojada -¿Aun quieres pizza o tienes ganas de algo más?-

-No he dejado de pensar en la pizza desde que la mencionaste- suspiro un poco invadiendo sus pulmones con el perfume de Samanta, apretaba el volante tratando de controlar sus pensamientos. El auto se detenía frente al restaurante italiano y ambas salían del coche, el mesero las llevaba a una de las mesas en la terraza que tenía una vista impresionante de toda la ciudad. –Increíble- la escucho decir.

-¿Te gusta?- le asentían emocionada. –Qué bueno- jamás se había sentido tan nerviosa y emocionada a la vez.

-Es una vista hermosa- escucho la voz de Sam y luego sintió los ojos azules mirarla fijamente. –Eres hermosa Pamela- sintió el ardor en sus mejillas y como le recorrían hasta las orejas, era increíble que alguien con una simple oración le provocara esas cosas.

-¿Están listas para ordenar?- la mesera llegaba y clavaba los ojos en Samanta quien no despegaba los ojos del menú. –Oye ¿Tú no eres de por aquí verdad?- la vio morderse el labio inferior y devorar a Samanta con la mirada. Sonrió al ver que su acompañante solo negaba con la cabeza sin siquiera mirarla. –Lo supuse, cualquier duda que tengas puedes llamarme, mi nombre es Madelline-

-Gracias- le respondían fríamente, después de ordenar lo que parecían ser 2 pizzas gigantes de diferentes ingredientes y 2 sodas, ambas se miraban fijamente.

-¿Estas segura que te comerás todo eso?- pregunto divertida.

-Créeme cuando te digo que tengo mucho tiempo de no probar un solo pedazo de pizza- la chica llego con su orden, ella logro comerse solo 4 pedazos, pero al parecer Samanta hablaba en serio, habían sobrado solo 3 porciones de las 20 que eran.

-¿Te gusto?- pregunto al ver como terminaba de devorar el ultimo trozo.

-Mucho- le sonrían tímidamente –Cuéntame algo de ti Pamela ¿Qué te gusta hacer?-  la vio apoyar su rostro en una de sus manos, y su corazón latía fuertemente.

-Pues, me encanta todo lo relacionado con el arte, me encanta el baile así como la música-

-Imagino que eres muy buena en ambas cosas ¿Tocas algún instrumento?- era la primera vez que alguien se mostraba tan interesada en sus cosas.

-Piano, guitarra, violín y cello- trato de pensar un poco más.

-¿Tocarías un día para mí?- se sonrojo de golpe al sentir los dedos de Samanta acariciar los suyos sobre la mesa.

-Claro que si…- sonrió y decidió entrelazar su mano con la de Samanta, en ese momento no le importaba nada más, podía pasar observando los ojos color cielo que la miraban con ternura.

-¿Pamela?-

-Señora Walsh, que gusto verla- los ojos de la mujer la veían desconcertada.

-¿Cómo puedes estar saliendo con alguien tan pronto? Cuando mi hija aún se recupera de la golpiza que le dio esa maldita- escucho a Samanta aclararse la garganta.

-Mucho gusto señora, soy Samanta Uckerman- el rostro de su ex suegra cambiaba de repente –Para que le ponga un rostro a la maldita que le partió la cara a su hija- una sonrisa traviesa se dibujaba en el rostro de Samanta.

-Oye ¿Cómo te atreves?- respondía la mujer más que ofendida.

-Así como usted se atrevió a interrumpir mi cita con esta hermosa chica- Samanta se mostraba más tranquila que nunca y en ningún momento soltó su mano.

-Esto es demasiado, tus padres se enteraran de esto. Que decepción contigo Pamela- la vio tomar su abrigo y salir del restaurante.

-¿Estas bien?- asintió aun sin creer lo que acababa de pasar. -¿Tendrás problemas con tus padres?-

-No creo que llegue tan lejos, al final fue su hija la que me ataco- después de que Sam pago la cuenta decidieron caminar un poco. –Los mejores restaurantes están por aquí, está el parque a la vuelta y hay una enorme fuente- prácticamente le había dado un tour por la ciudad. –Me encanta venir a este café, es el favorito de Alex también- sintió como la chaqueta de Sam era colocada sobre sus hombros.

-Siempre que tienes frio tu nariz se enrojece un poco- se sonrojo por completo al escuchar aquello, al parecer no era la única que había apreciado cada uno de los detalles de Sam.

-Gr-Gracias…- sonrió y disfruto del olor en la chaqueta. Caminaron en silencio por un par de minutos y cada tanto sus ojos se clavaban en los labios rojos de Sam, su mente solo pensaba en la textura y en el sabor que podrían tener, sacudió su cabeza tratando de pensar en otra cosa. –Supongo que mañana tienes entreno-

-Así es, al parecer el viernes es el primer partido y la entrenadora quiere que entrenemos desde temprano-

-Iré a verte en mis ratos libres- decía con naturalidad.

-Eso me parece muy bien- se detenían frente al coche y mientras buscaba las llaves en su bolso sintió las manos de Sam colocarse en su cintura. –Se supone que al finalizar una cita… Debe haber un beso-

-Samanta- coloco sus manos sobre los hombros de Sam quien la veía fijamente, podía perderse en esa mirada casi al instante, sintió el aliento a mentas golpear sus labios, cerraba sus ojos para disfrutar de aquel momento mientras llevaba sus manos al cuello de Samanta y la acercaba un poco más, aquella distancia entre sus labios y los de Samanta parecían un castigo divino. Sintió como el cuerpo se pegaba completamente al de ella y los labios posarse en su mejilla y luego en el borde de su oreja y a la vez sintió los brazos envolverla en un cálido abrazo, su corazón latía desbocadamente. Decidió hacer lo mismo y repartió suaves besos en la mejilla de Samanta, aun no podía creer lo rápido que estaba cayendo en su encanto, en ese momento no le importo su pasado, no pensaba en nada más que en el olor, el agarre y lo bien que se sentía con Samanta. Al diablo todos pensaron…

-¿Pamela? ¿Pamela Lexington?- sintió como el cuerpo de Sam se alejaba de ella y maldijo a la persona que interrumpía aquel glorioso momento.

-Ta… ¿Tamara?- su mente se detuvo por un instante y vio a la chica cabello corto acercase a ella con una enorme sonrisa.

-Pensé haberme equivocado cuando te vi pasar por la fuente del parque. Pero jamás te confundiría ¿Cómo estás?- la abrazaban con cariño, uno muy diferente al que hace unos minutos disfrutaba.

-Yo, estoy bien. Wow Tamara esto sí que es una sorpresa- lo único que le vino a su mente fue su mejor amiga.

-Lo sé, mi padre ha sido transferido de nuevo y esta vez es definitivo y…- Los ojos color miel se clavaron en su acompañante –Disculpa nuestra mala educación, por un momento creí que se trataba de la perra de Amber- se acercó a Samanta quien se veía más que confundida. –Soy Tamara, solía vivir aquí hace un par de años y es por eso que conozco a tu novia. ¿Eres nueva cierto?-

-Samanta- le respondían y vio cómo se estrechaban las manos.

-¿Solo Samanta?-

-Uckerman- el rostro de Tamara cambio por completo.

-Perdón ¿Uckerman?-

-Es la hermana mayor de Alex-  dijo casi en un susurro.

-Siendo así, mucho gusto ex cuñada-

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Esa mañana al parecer su padre había decidido llevar a su hermana la academia, se había pasado toda la noche mostrándoles fotografías de cuando jugaba en la misma posición que Samanta y como había sido la estrella del equipo. Esa vez su madre le había permitido llevar su auto, aun contaba hasta 10 antes de salir al estacionamiento. Tamara estaba allí, la vería y tendría que hablar con ella tarde o temprano, ¿Por qué aquí? Porque después de tanto… Golpeo el volante con todas sus fuerzas –Maldita sea…- había sido su primer amor, estuvo a punto de huir con ella el día que se enteró que se mudaría de ciudad. Salió del auto rápidamente tratando de aclarar su mente. –Pamela, espera-

-Buenos días amiga ¿Cómo estás?- la tomo por el brazo y la llevo a una zona alejada-¿Estas bien?-

-¿Qué si estoy bien? ¿Cuándo pensabas decirme que tenías algo con mi hermana?-

-No hemos tenido tiempo de hablar, no estamos “saliendo”, nos estamos conociendo… pensaba decírtelo pero todo paso tan rápido amiga. Samanta es tan especial…- no sabía por qué escuchar a Pamela hablar así le provocaba tanta molestia.

-Por Dios Pamela, parece que el golpe que Amber te dio te ha dejado mal de la cabeza- vio el dolor cruzarse por el rostro de su amiga -¿Acaso no escuchaste? Mi hermana acaba de salir de prisión, no sabes nada de ella, no sabes lo que hizo, no sabes por lo que ha pasado-

-¿Y tú sí?- aquello la dijo sin palabras -¿Te estas escuchando Alexia? Acaso por haber estado en prisión ¿No tiene derecho a ser feliz? Me gusta tu hermana y eso ni tú ni nadie lo cambiara. Deberías de dejar de ser tan egoísta, dejar de pensar solo en ti o en lo que dirán los demás. Es tu hermana de la que estás hablando, deberías de estar agradecida que no me ha importado su pasado. Porque así es Alexia, no me importa nada que tenga que ver con su pasado. Deberías de empezar a hacer lo mismo- Pamela siempre tenía las palabras para dejarla sin nada que decir. –Por cierto, Tamara está ansiosa por verte-

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Para su mala suerte, el equipo de futbol tenía que practicar todo el día. No había podido encontrarse con Samanta en toda la mañana y la discusión que tuvo temprano con Alexia la había puesto de un humor insoportable. Para terminar de rematar su día Amber estaba recuperándose y se presentaba a la clase de Biología. Todas las chicas corrían a preguntarle su estado de salud, claro que no todas sabían lo que realmente había ocurrido. Observo por la ventana visualizando el campo y tratando de encontrar a Samanta entre las jugadoras. Suspiro fuertemente, realmente quería verla, sonrió como idiota al recordar el abrazo tan único que compartió con ella, recordar sus besos sobre su mejilla, moría por ser envuelta en esos brazos de nuevo.

-Hola- clavo sus ojos en Amber quien se había aparecido con un enorme ramo de rosas -¿Podemos hablar?-

-No Amber, déjame en paz- la vio sentarse a su lado.

-Realmente necesito hablar… Por favor, vamos a nuestro lugar de siempre-

-¿Para qué? ¿Para que puedas golpearme y que nadie más te vea?- tomo sus cosas y se alejó del salón.

-Pamela, por favor- al parecer Amber la había seguido.

-Está bien Amber, habla- se cruzó de brazos esperando escuchar lo que tenía que decir.

-Lo siento, de verdad… Fui una completa estúpida e inmadura. Cruce la raya y no sabes lo arrepentida que estoy, sé que no podre recuperarte, no muy pronto. Pero si podríamos quedar como amigas, así como tú lo querías. Créeme que eso será suficiente para mí… Déjame estar cerca-

-¿De verdad crees que quiero estar cerca de ti? Si realmente quieres estar bien conmigo, aléjate de mí- intento alejarse y sintió el agarre en su brazo -¿Qué? ¿Vas a golpearme?-

-Pero veo que sigues siendo la misma imbécil de siempre Walsh- ambas se giraron y vieron a Tamara apoyada sobre un árbol. –Dudo que quieras que su novia se entere que las estas molestando, de nuevo- los ojos de Amber se abrían por completo –Así es imbécil, ya me contaron lo que ocurrió y créeme que yo también hubiera disfrutado romperte la cara-

-¿Novia?- la escucho susurrar.

-Oh- vio a Tamara llevarse las manos a la boca con una sorpresa fingida -¿No sabias? Ayer vi a nuestra querida Pamelita con su nueva novia y tengo que ser sincera contigo Amber, no le llegas ni a los talones-

-Tamara- interrumpió –Ya basta, vámonos- se alejaron dejando a Amber aun sorprendida –No era necesario decirle esas cosas-

-Lo era, tal vez así te deja en paz-

-¿Has hablado con Alexia?- Tamara se detuvo de golpe y logro ver el sonrojo aparecer en su rostro.

-No… Aun no sé qué decirle, por la conversación que tuve con Sabrina… Lleva 2 años con un idiota que es soldado- caminaron hasta llegar al campo. –En fin, al parecer necesitan una pateadora y veré si puedo aplicar al puesto- la vio correr y acercarse a la entrenadora, trataba de localizar a Samanta pero no aparecía por ninguna parte. Si solo tuviera su celular podría llamarle y hablar todo el tiempo con ella.

-He estado buscándote por todos lados- y allí estaba la voz que tanto deseaba escuchar.

-Yo he hecho lo mismo- se giró para encontrarse con Samanta quien la veía con ternura. -¿Cómo ha estado tu mañana?-

-Cansada, la entrenadora Sasha apenas y nos deja tomar agua- caminaban hacia unas bancas viendo la audición de Tamara –Así que mi hermanita también guarda sus secretos-

-Es una vieja historia… Pero no tenemos que hablar de eso ¿Tienes hambre?- le sonreían de oreja a oreja –Te hice unos emparedados, bueno una de las cocineras los preparo por mi…-

-Gracias, no tuviste que hacerlo- Loise se acercaba sonriente hacia ellas, como siempre con su laptop en manos y las enormes gafas que la caracterizaban. –Están deliciosos- escuchaba a Samanta mientras comenzaba a devorar el segundo de los emparedados.

-¡Hola chicas!-

-Hola Loise ¿Cómo estás?- respondía sin dejar de ver a Samanta.

-Muy cansada y eso que solo ha pasado la mañana ¿Tienen planes para después?- ambas negaban al mismo tiempo –Mi padre está por abrir otro de sus restaurantes a la orilla del lago. Me dijo que invitara a un par de amigas y como ya saben, no tengo muchas ¿Quisieran acompañarme?-

-¿A dónde?- Sabrina aparecía acompañada de Alex quien lucía nerviosa e incómoda.

-Hola…- Loise se incorporaba e intentaba arreglar su cabello un poco –Bueno pues mi padre abrirá un restaurante y quería que invitara a un par de amigas… Sam y Pame irán… ¿Quieres ir conmigo?-

-Lo hare, solo porque irán ellas y por qué habrán personas importante. Ni creas que son porque quiero ir contigo- Samanta al parecer no había percatado de la llegada de las demás chicas. Alexia observaba a todos lados sabía perfectamente a quien buscaba.

-Tengo que regresar- todas las miradas se enfocaban en Samanta –Ven- sintió como tomaba su mano y la alejaban del grupo, la observo confundida mientras caminaban por los pasillos.

-¿Samanta?- entraron a uno de los salones de baile que se encontraba vacío -¿Qué sucede?- sintió las manos de Samanta tomar su rostro y casi en segundos los suaves labios se apoderaron de los suyos, sentía el sabor y no había nada en el mundo que se le igualara, suspiraba mientras se dejaba envolver en aquel beso.

-No podía dejar de pensar en cómo se sentirían…- suspiro de nuevo sobre los labios de Samanta –Y debo decir que es mejor de lo que imagine- esta vez fue ella quien decidió tomar el rostro de Samanta y devorar sus labios con desesperación. Abrió un poco sus ojos y se encontró con los azules intensos que la veían profundamente –Tus ojos… Cambian, pensé que eran verdes luego color miel… Eres hermosa-
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-Es bueno tenerte de regreso Brown- la entrenadora la felicitaba con emoción –Al parecer no has perdido el toque, ve y busca una de las licras en unos momentos empezara el entrenamiento- desvió su mirada a las bancas que estaban cerca del campo. No había necesidad de buscar más ya que era capaz de reconocer esa cabellera roja donde sea que estuviera.

-¿Entrenadora? Sera posible ausentarme un poco, necesito ir a firmas la asistencia a las nuevas clases-

-No tardes- arreglo su cabello y trato de verse lo más presentable posible, los ojos azules de Alex se clavaron en ella y sonrió al ver el hermoso sonrojo aparecer en su rostro.

-Hola- logro decir.

-¡Tamara!- Sabrina se lanzó a abrazarla y Loise la saluda con un apretón de manos –Estas increíble- era imposible no perderse en la mirada de Alex.

-Alexia- se acercaba a la pelirroja que trataba de desviar la mirada de ella. -¿Cómo estás?-

-Bueno, tengo práctica y tu ensayo. Tu Loise sígueme- las chicas se esfumaban del lugar y las dejaban solas.

-Tengo que irme- Alex tomaba su bolso e intentaba alejarse del lugar.

-Espera… Alexia- la tomo por el brazo y le acerco a ella -¿Por qué te alejas?-

-¿Tu lo preguntas? Suéltame- ya la había soltado una vez y no lo haría de nuevo.

-Ven- decidió llevársela hasta el estacionamiento. –Sube-

-Tamara… No hagas esto…-

-¿Por qué no?- subieron a la parte trasera del coche –Estas hermosa… Has cambiado mucho… Te extrañe a morir Alexia…-

-Tanto que llamaste todo el tiempo- la vio cruzarse de brazos –Di lo que tengas que decir y déjame en paz-

-Te amo- dejo escapar en un susurro –Jamás he dejado de pensar en ti…- intento acercarse un poco pero las manos de Alex se lo impedían.

-Que mal por ti, estoy saliendo con alguien, a diferencia de ti yo si pude superarte- tomo sus manos y las beso suavemente.

-No veo a ese imbécil por ninguna parte… Y dado que no dejas de morderte el labio inferior, sé que mueres por besarme- los ojos azules se clavaban en ella –Te amo Alexia…- si inclinaba un poco para atrapar los labios que tanto había deseado, esperaba rechazo de parte de Alex pero al contrario, sintió los dedos enredarse en su cabello y como la acercaban más a su cuerpo. Acomodo sus manos en la cintura y las deslizo debajo de la blusa disfrutando la suave piel que cubría aquella prenda, un suspiro se escapó de los labios que atrapaban los suyos.

-Tamara…- su cuerpo entero se estremeció al escuchar su nombre, sus ojos enfocaron el rostro agitado de Alex quien trataba de contenerse con todas sus fuerzas –No…- recorrió el cuello de Alex con suave besos acompañados de mordidas –Ah… No lo hagas…-

-He deseado tu cuerpo… Eres mía Alexia… Te hice mía y muero por hacerlo… Muero por recordarle a tu cuerpo… Que me perteneces...- en un abrir y cerrar de ojos rasgo el sostén debajo de la blusa.

-Tamara…-

-Dime de quien eres… Y me detendré… Di que eres mía…- llevo sus labios a la punta de los pechos desnudos –Dilo…-

-Soy tuya… No te detengas maldición…-
________________________________________________________________________

~~~~~CONTINUARA~~~~~
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Mensaje por AsterJ el Mar Jul 18, 2017 12:01 am
@Paimi escribió:Muchas gracias por la historia, la estaré siguiendo ^^ esta buena, esperare el siguiente cap (no prestes atención a lo que escribí abajo)

Pista 2:
Suicidio
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Mensaje por Isa.Cab26 el Mar Jul 18, 2017 5:37 pm
Esta muy interesante! Seguire esperando la continuacion, espero ver mas cosas de Samanta y conocer un poco mas su historia!

Animos!
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Mensaje por juliana mosquera el Mar Jul 18, 2017 6:42 pm
Woooio re contra Woooio no me percate de los avances que han estado buenísimos me dio mucho gusto encontrar me esa sorpresa gracias por compartir la y espero pronto conti para ver que pasa con Alex Laughing Cool Razz Question
juliana mosquera
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Mensaje por Delfi22 el Miér Jul 19, 2017 12:51 pm
Wow! quien se hubiera imaginado que Alex es de las chicas que andaban en la calle correcta...jajaja.. Cool
Así que Pame y Alex van andar con las chicas más populares de la escuela. Que pasara cuando Robert cuando se entere? y Amber de seguro alguna maldad hará...Bien a la espera del siguiente...
Saludos..
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Mensaje por Tsunade el Miér Jul 19, 2017 3:04 pm
OMG! Isa.Cab, juliana_mosquera y Delfi22 gracias por sus comentarios, no saben lo feliz que me siento que les este gustando esta historia, por favor no dejen de comentar que eso inspira a escribir, sin mas que decir las dejo con la continuacion:

----CAPITULO 4-----

-Te extrañe tanto mi amor…- escuchaba la voz de Tamara y a la vez disfrutaba los besos que repartía en su abdomen y las suaves mordidas que los acompañaban–Extrañe tu olor… Tu sabor… Extrañe todo…- con un movimiento apresurado sintió como bajaba parte de su pantalón junto con la ropa interior.

-No… Tamara… Detente… Alguien puede venir y…- las palabras cada vez eran más cortas su cuerpo vibraba al roce de las caricias de Tamara.

-No serás la única entonces…- se sonrojo de golpe y dejo escapar un gemido al sentir la lengua traviesa invadir su ser y fue más que suficiente para entregarse a ella como siempre lo había hecho, no había dejado de amarla ni un segundo, era suya… No habían dudas de ello, su cuerpo entero reaccionaba al toque de aquella mujer que lo descubrió por primera vez hace un par de años, aferro sus manos al cabello de Tamara quien la miraba fijamente, devorándola también con la mirada. Sus piernas comenzaban a responder ante aquel roce. Todo acabo con un grito y un temblor tan único. –Te odio…- dejo escapar casi en un suspiro al ver los ojos divertidos viéndola con amor.
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-¡Rojo 40! ¡Rojo 40!- tomo el balón con sus manos tratando de ubicar a una de sus compañeras, lanzo el balón por los aires y acto seguido una jugadora contraria la derribaba con todas sus fuerzas. Logro ver que Tamara corría a toda velocidad hacia la meta contraria.

-¿Estas bien Uckerman?- tomo la mano de la jugadora y la golpeo en los hombros.

-Estoy bien- todas celebraban la anotación de Tamara, incluso las chicas en las bancas.

-¿Viste Uckerman? ¿Viste?- Tamara se acercaba emocionada –Hacemos un equipo increíble. Al parecer tu animadora favorita ha venido a verte- desvió su vista a la banca y no pudo evitar sonreír al ver a Pamela –Espero la mía no tarde en llegar- hizo un gesto con la mano para saludarla.

-¡Brown! ¡Uckerman!- la entrenadora las llamaba desde el otro lado del campo –Invertiremos la jugada ahora Brown tu lanzaras y Uckerman la atrapara ¡Todas a sus posiciones!- Tomo el balón lanzado por Tamara y cuando estaba a punto de correr sintió como era embestida por una de las jugadoras, cuando estuvo a punto de tocar el suelo otra jugadora la levanto haciéndola girar casi 3 veces, sintió su espalda caer fuertemente contra el piso. -¡Falta! ¡Maldición!- escucho a la entrenadora.

-Esa fue una muestra de bienvenida de parte de nuestra mariscal- una de las chica tomo su casco e hizo girar su rostro y logro enfocar a Pamela conversando con quien parecía ser Amber –Si, ella es nuestra mariscal y queríamos recordarte tu lugar-

-¡Déjenla en paz par de gordas!- Tamara empujaba fuertemente a ambas chicas -¿Estas bien cuñada? No te ves bien, cualquiera que sea embestida por esos jabalíes quedaría viendo estrellas- tomo la mano de Tamara mientras se sacaba el casco y enfocaba de nuevo a Pamela pero esta vez la miraban preocupada, Amber en cambio tenía esa sonrisa estúpida en su rostro. -¿Celos?-

-¿Celos? ¿Acaso crees que estamos en primaria?- se formaron de nuevo y esta vez su vista estaba fija en Tessa, una de las jabalíes que la había llevado al suelo, observo de reojo a Pamela y una furia desconocía la invadió por completo, ¿celos? Se preguntó, negó con la cabeza y despertó ante el pito ensordecedor de la entrenadora, su objetivo era imperdible, Tessa atrapo el balón y corrió a encontrarla, tomo todo el impulso posible estampando ambos pies sobre el pecho gordo de Tessa quien al recibir el impacto cayó de espaldas sin misericordia. Se acercaba tomándola por el casco –Dile que muchas gracias, pero no necesito muestras de bienvenida -

-¡Maldita sea Uckerman! ¡Estas fuera!- soltó el casco de Tessa e intentaba caminar hacia las bancas cuando la entrenadora la tomo por el brazo –Se por qué lo hiciste, pero si haces eso el día del juego juro por lo que más quieras que te romperé hasta el último de los huesos, te quedaras en la banca el resto del entrenamiento- se soltó el casco y busco a Pamela con la mirada, ahora su rostro estaba confundido y la imbécil de Amber miraba preocupada a su gorda amiga.

-Buen juego Ucker- Loise le extendía un poco de agua. -¿Eso fue legal?-

-¿Tu qué crees?- sonrió al ver a Pamela acercarse. –Hola- sintió la mirada de Amber sobre ellas -¿Qué haces con ella?- trato de no sonar tan molesta como se sentía.

-Hablamos de cómo se llevara a cabo la fogata, siempre hacemos la fogata de celebración antes del primer partido. Ya que soy la presidenta del comité y ella es la capitana, tengo que arreglar ciertos detalles… ¿Estas molesta?- desvió la mirada de Pamela tratando de ocultar su molestia –Samanta Uckerman ¿Está usted celosa?-

-Los celos son solo para gente estúpida. Sería tonto que sintiera celos por algo tan insignificante- noto la gravedad de sus palabras al ver el rostro de Pamela.

-Bueno, perdona por molestarte entonces. Solo quería saber cómo estabas ya que fue un buen golpe el que recibiste, pero veo que estas mejor que nunca- esta vez los ojos estaban oscuros y la veían fijamente –Nos vemos luego Loise- la vio girarse y la molestia apareció de nuevo al ver a Amber arreglarse el cabello y la ropa al ver que Pamela se acercaba.

-Al diablo- tiro su casco aun lado y corrió hacia Pamela mientras la tomaba por la cintura haciéndola girar hacia ella –No son celos… Pero tu estás conmigo ahora- no supo en qué momento se encontraba devorando la boca de Pamela, sintió las manos de esta acomodarse en su cuello mientras suspiraba fuertemente, se había vuelto adicta al sabor y la suavidad de esos labios que la recibían con toda la voluntad. –Solo conmigo- deposito un beso en la mejilla sonrojada de Pamela y clavo su mirada en Amber quien las observaba con la boca abierta, acto seguido le guiño el ojo y beso de nuevo a Pamela –Te veo después- el entrenamiento finalizaba y se encaminaba con Tamara hacia las duchas.

-Fue un interesante partido ¿Cierto?- preguntaba una de las chicas. -¡Chicas! ¡Lancémonos a la piscina!- su cuerpo entero se congelo al ver la enorme piscina frente a ella.

-¡Uckerman!- sintió los brazos de Tamara rodear su cintura y acercarla a la orilla de la enorme piscina, casi en un segundo logro estamparle vario golpes en el rostro y en el pecho, hasta hacerla caer de espaldas.

-¡No!- todas las chicas del equipo la veían asustadas, tomo su bolso y corrió a los baños tratando de calmarse mientras buscaba las píldoras en una de las bolsas –No… No ahora Samanta… Contrólate… Bloquéalo… No…- tomo su cabeza con ambas manos y las lágrimas comenzaron a inundar su visión, llevándola a uno de los momentos más horribles de su vida.

~~~RECUERDO~~~~

-Sammie ¿Cariño? Ven, quiero que vayamos a un lado juntas- su madre entraba a su habitación con una enorme sonrisa.

-¡Mami!- corrió a abrazarla y noto las marcas de las jeringas en sus manos -¿Estas bien? Padre dijo que aún tenías que pasar unos días en el hospital-

-Estoy bien mi amor ¿Quieres venir conmigo?- asintió con toda la emoción del mundo al tiempo que corría a tomar su abrigo ya que llovía fuertemente –No cariño, no lo necesitas, ven- tomo la mano de su madre y salieron al enorme patio. –Nadaremos un rato mi vida ¿Esta bien?-

-Pero mami… llueve mucho y hace mucho frio… Vamos adentro mami…- intento entrar a casa pero su mami la cargo en brazos.

-¿Quién sabrá más? ¿Tu una niña de 6 años o yo que soy tu madre y eres lo más importante en mi vida?- sentía la lluvia golpear su rostro, se aferró al cuello de su madre mientras sentía como ambas se adentraban a la piscina.

-Mami… Esta muy fría… Tengo miedo- sentía su cuerpo temblar de frio y miedo a la vez.

-Shhh… Shh… No digas nada… No haremos ruido… Jugaremos a sumergirnos hasta contar a tres ¿Si?- noto el temblor en el cuerpo de su madre. –Uno… Dos….-

-No mami… No quiero jugar… Por favor vamos a dentro… ¡No!- sintió la mano de su madre colocarse en su cabeza al tiempo que la sumergía con fuerza debajo del agua. Movía sus pies y manos tratando de salir a la superficie, pero la fuerza de su madre era superior, trataba de gritar con todas sus fuerzas bajo el agua pero nada resultaba, pronto comenzó a ver todo negro.

-Así es mi amor… descansa… mami está contigo- escucho a su madre repetir una y otra vez la misma oración. Sintió como sacaban su cuerpo rápidamente del agua.

-¡Samanta! ¡Mi amor reacciona!- escuchaba la voz de su padre en algún lugar -¿Cómo se te ocurre hacer esto Margot? ¡Es nuestra hija! ¿Cómo escapaste del hospital?-

-Yo... Yo…- escucho a su madre sollozar.

-Sam… Papi está aquí ¡Llamen a una ambulancia! ¡Princesa abre los ojos, por favor… papi está aquí!-“¨””””

~~~~ FIN DEL RECUERDO~~~~~

-¿Samanta?- escucho unos suaves golpes en la puerta del baño –Sam… Abre… Soy Loise- logro quitar el seguro de la puerta. –Tranquila, bebe esto- le entrego una de las tan conocidas píldoras y un poco de agua. –Tranquila ya pasara- sintió como le acariciaban el cabello –Veo que tampoco te han cambiado la dosis- la vio revisar el bote de píldoras que había tirado y comprarlo con el de ella. –Tenemos tanto que agradecerle al “internado Denver”

_________________________________________________________________________


Se acercó a sus amigas que se encontraban conversando en una de las mesas de la cafetería, Sabrina terminaba de maquillarse un poco y Pamela revisaba apuntes en una de sus libretas. Había sido un día de locos, solo quería encontrar a Samanta e irse de ese maldito lugar.

-Hola Alex ¿Por qué tan pensativa?- pregunto Nat mientras terminaba de pintarse las uñas -¿Ya te encontraste con Tamara?-

-No quiero hablar de esa estúpida- intento ocultar su sonrojo al recordar lo que habían hecho horas antes en el estacionamiento –Es una imbécil, la detesto-

-Hablando del diablo- susurro Sabrina –Oh por Dios, Tamara ¿estás bien?- todas clavaron su mirada en el rostro lastimado -¿Qué te sucedió?-

-Tu novia se volvió loca- respondía dirigiéndose a Pamela quien se veía mas confundida que todas.

-¿Samanta?- logro preguntar y la sonrisa traviesa de Tamara se dibujó en su rostro.

-Así es, se puso como loca cuando quisimos lanzarla a la piscina y…-

-¿A la piscina? ¡Estás loca! ¡¿Cómo se te ocurre?!- empujo a Tamara con todas sus fuerzas, tomo las llaves de su coche, tenía que encontrar lo más pronto posible a su hermana.

-Oye… Cálmate… No es para tanto…-

-Alexia… ¿Qué sucede?- vio el rostro preocupado de Pamela pero decidió ignorarlo y correr a los vestidores. Busco por todas partes pero nadie sabía nada de su hermana, entro a los baños y observo a Loise sentada fuera de uno.

-Loise- corrió hacia ella mientras enfocaba a Samanta sentada en el piso con la mirada perdida –Dios… Tu… ¿Cómo?-

-Tranquila Alex… Tu hermana y yo nos parecemos más de lo que crees…-sintió la caricia sobre su hombro

–Tenemos que sacarla de aquí, tienes que llevarla a casa- abrazo a Loise en señal de agradecimiento –Tranquila… No le diré a nadie…- se giró para ver a Samanta.

-Sam… Estoy aquí, todo está bien… Ya vamos a casa ¿ok? Mírame… Ya todo está bien… Estoy aquí- acaricio el rostro sin expresión de su hermana. –Loise… Ve por mi coche- le entregaba las llaves –Te esperaremos en la salida del campo- la vio salir rápidamente del baño –Oye Sam ¿Recuerdas el nombre de nuestro perro?- intentaba hacerla recordar antes de que se perdiera en el efecto del medicamento.

-Rockie…- la escucho decir.

-Así es…- termino de recoger las cosas del bolso de su hermana, apretó  su mano y a la abrazo con todas sus fuerzas –Estoy aquí…-

-¿Samanta? ¿Alex?- la voz de Pamela invadió todo el lugar.

-Pame… No es un buen momento… Por favor vete- sus palabras fueron ignoradas ya que Pamela se encontraba frente a ella.

-Déjame ayudar…- la vio acercarse a Samanta y darle un tierno beso en los labios. Escucharon la bocina de su auto y se apresuraron a subir a Samanta a la parte trasera del coche, se despidieron de Loise y observo por el retrovisor a Pamela quien acariciaba y susurraba cosas al oído de Samanta. Al llegar a casa uno de los empleados ayudaba a subir a Samanta a su habitación, tomo el brazo de su mejor amiga y la llevo al patio de la mansión.

-No es porque no quiero que sea feliz, no es porque te crea suficiente para ella… Tú eres mi mejor amiga… Y deseo lo mejor para ti… Y ella es mi hermana y deseo lo mejor para ella… Pero tienes que entender y comprender que ella es muy diferente a todo lo que has conocido antes… Esta rota, está muy lastimada…- limpio las lágrimas su rostro –No es la primera ni la última crisis que tendrá… Y tienes que saber soportar eso…-

-Amiga… tu hermana es de las mejores personas que he conocido… No me importan sus crisis, no me importa nada… Yo estaré con ella si ella me lo permite…- se abrazó a su amiga y en ese momento se dio cuenta que no habría nadie mejor para cuidar a su hermana que Pamela.

__________________________________________________________________________

Habían pasado dos días en los cuales no había visto o hablado con Samanta, no después de lo que ocurrió el día del entreno. Alexia le había contado parte de la historia de Samanta y su madre, esa noche lloro hasta quedarse dormida, hubiera deseado haber estado con ella para protegerla. Alex le había comentado que tanto ella como sus padres irían a la presentación de esa noche, la mayoría de estudiantes se preparaba para la fogata, ella por ser la presidenta del comité tenía que asegurarse de que todo estuviera organizado a la perfección.

-Buenos días Pame- Sabrina saludaba desde el otro lado del salón. –Recién llego la caja con las camisas, gorras y chaquetas del equipo.

-Gracias Sabrina-dejo su bolso en una de las mesas y se dispuso a revisar la lista de las jugadoras y así mismo asegurarse que las camisas estuvieran correctas. Vio el nombre de Samanta en una de las camisetas, la tomo en sus manos y no pudo evitar sonreír y suspirar al imaginársela con ella.

-Recuerdo cuando hacías eso con las mías- se giró para encontrarse con Amber quien la miraba fijamente –Realmente te conquisto.

-¿Qué haces aquí?- pregunto de mala gana,  suspiro de alivio al ver a Sabrina acercarse a ellas.

-Tenía que asegurarme que todo estuviera en orden-

-Estará en orden en cuanto te largues de aquí- Sabrina se ponía frente a Amber –Lárgate si no quieres que llame a alguien y te saque de aquí a patadas- terminaron de organizar todo y la academia pronto comenzó a llenarse de personas, la banda se colocaba en su lugar, comenzaban a llegar las jugadoras y sus familiares. Al parecer el equipo de futbol americano era el más popular en toda la ciudad, figuras públicas asistirían al evento para conocer a las nuevas jugadoras. Era algo que se había celebrado desde antes que ella naciera, su padre había obtenido una beca en una de las universidades más prestigiosas del país gracias al equipo.

-¿Ya estas lista Pame?- Sabrina ya vestida con la camisa ocre de la academia –La ceremonia está por comenzar- caminaron hasta llegar al campo de futbol que ya estaba abarrotado de gente, el director comenzaba a dar las palabras de bienvenida y luego el entrenador comenzaba con el discurso de todos los años. Trataba desesperadamente de localizar a Samanta pero había demasiadas personas.

-Empezaremos presentándoles a las jugadoras de nuestro querido equipo- la voz del entrenador resonaba por todos los parlantes de la academia –Por 4to año consecutivo, nuestra excelente mariscal de campo Amber Walsh- los aplausos inundaban el lugar y podía ver a la imbécil de su ex novia subir al escenario en compañía de su padre, el entrenador colocaba la corra color vino que tenía un lobo blanco plasmado, le entrego la camisa con el número 5 y el Gobernador posaba junto a su hija orgulloso de la bestia. Menciono varios nombres después y todo mundo estaba impaciente por conocer a las nuevas 2 integrantes del equipo, ella solo esperaba ver a su adoraba Samanta en el escenario –Tamara Brown-

-Por Dios que mujer más hermosa ¿Por qué ustedes consiguen lo mejor y a mí me dejan lo peor?- escucho a Sabrina quejarse a su lado.

-Tienes a Loise, que es hermosa también y te gusta así que no te quejes- Sabrina hizo una mueca que le provocó una risa divertida.

-Para finalizar, la última de nuestras jugadoras es nada más y nada menos que ¡Samanta Uckerman!- la solo mención de su nombre bastaba para que su cuerpo reaccionara, su corazón latió fuertemente al ver a una sonriente Samanta subir al escenario junto a su padre, toda la academia gritaba de emoción. Sus ojos no podían quitarle la vista de encima al ver cómo le colocaban la camisa y la gorra, su padre posaba junto a ella mostrando la chaqueta. Se podía decir que el señor Uckerman estaba más que emocionado, decidió acercarse para poder hablar con Samanta.

-¡Pamela!- Alex salía a su encuentro y la abrazaba fuertemente. –Ven- la arrastraban hacia donde se encontraba la señora Uckerman con una cámara y al parecer no podía dejar de presionar el botón sacando mil y una fotos. –Madre, Pame está aquí-

-¡Oh! Pamelita, siempre tan hermosa. Ten- le entregaba la cámara y veía como tomaba a Alex y la arrastraba hacia el señor Uckerman y Samanta quien al verla esbozo esa hermosa sonrisa que la derretiría completamente –Una foto familiar. Sam muestra la camisa. Harold arréglate esa gorra- rio divertida al ver la emoción de aquella familia. –Gracias Pamelita, ahora ustedes dos. Ponte a lado de Sam, tenemos que guardar este momento no solo en nuestra memoria-

-Madre, por favor- escucho a Alex quien se abrazaba a su padre.

-Hola- escucho la voz de Samanta y sintió como le colocaba la gorra. –Te queda mejor a ti- se sonrojo al sentir el suave beso en su mejilla –Te ves hermosa Pamela- sintió el aliento en su oreja y fue suficiente para estremecer todo su cuerpo.

-No como tu…- logro decir mientras acariciaba el rostro sonriente de Samanta. –Ese color te queda muy bien- sintió como tomaban su cintura y la acercaban más a ella, al parecer la señora Uckerman había tomado fotos en cada segundo.

-Pame, toma la camisa y muéstrala a la cámara. Samanta muestra esa sonrisa hermosa que tienes- Levanto un poco su rostro para encontrarse con la mirada cálida de Samanta, realmente era una mujer muy bella, lo descubría cada que se encontraba frente a ella. Su corazón latía fuertemente y se sentía la persona más feliz del universo, Samanta invadió su rostro de besos provocándole mil  carcajadas –Por Dios… que pareja más hermosa- la señora Uckerman limpiaba sus ojos con un fino pañuelo –Alex toma la cámara, necesito estar con el amor de mi vida- reían al ver como abrazaba al señora Uckerman que tenía también una enorme sonrisa.

-¿Cómo estás?- acaricio el rostro de Samanta –Te extrañe tanto…-

-Ahora estoy mejor, estoy contigo- sentía como tomaban su mano –Muero de hambre- sonrió al reconocer que esa parte de su Samanta no había cambiado para nada.

-Vamos a la venta de comida, hay hot dogs y muchas otras cosas que puedes comer- se alejaban de la multitud mientras veían como Tamara se acercaba a Alex.
_______________________________________________________________________

-Hey- Vio a Tamara aparecer detrás de ella –Que hermoso vestido… ¿Es una indirecta?- se giró para encontrarse con esos ojos grises que la desesperaban tanto.

-Ya quisieras- intento alejarse pero Tamara la tomaba por la cintura –Tamara…- odia el hecho que con un simple toque su cuerpo respondiera de esa manera.

-¿Recuerdas lo que decías cuando vestías así?- sintió una caricia en su cuello –Yo lo recuerdo claramente…- los labios de Tamara besaban tiernamente su cuello –Veo… Que aun usas el mismo perfume… Te deseo…- sintió los brazos alrededor de su cuerpo, sabía que de nada serviría intentar soltarse… Suspiro fuertemente acariciando las manos de Tamara. -¿Vamos a otro lado?-

-No puedo…- clavo sus ojos en Tamara –Pamela se quedara en mi casa esta noche, tenemos que preparar las cosas para el juego de mañana… Además tú y yo no tenemos nada que ver-

-Sigues siendo la misma terca orgullosa… Dudo que Pame quiera dejar a Samanta tan temprano. Además
tenemos mucho de qué hablar… Pero si no quieres hablar… Podemos hacer otras cosas- caminaron por el pequeño bosque de la academia, deseaba preguntarle tantas cosas pero en ese momento… disfrutaba del silencio. Observo de reojo a Tamara, no había dudas que era el amor de su vida…

~~~~RECUERDO~~~~

-¡Miren su cabello que feo! ¡Y esas pecas son asquerosas! Eres una niña muy fea, deberíamos cortarte el cabello y pintarte la cara para ocultar esas horribles pecas- tres niñas la habían acorralado en la esquina del salón mientras otra sacaba las cosas de su bolso

-¿Y si yo les parto la cara de un solo golpe?- otra niña aparecía detrás de ellas, vestía el traje al parecer de judo o karate, vio como tomaba el cabello de la más grande y la hacía caer al piso mientras le daba golpes en el rostro, las otras corrían a querer apartarla pero ella las golpeaba sin parar, se acercó a ella y la tomo por la mano mientras corrían por los pasillos, se aferró a aquella mano y llegaron un salón vacío. –Estuvo cerca… ¿Estas bien? Soy Tamara- le sonreían con energía.

-Soy… Alexia…- respondía con timidez. –Gr-gracias por ayudarme-

-No es nada… Eres nueva ¿cierto?- asentía sin ver los ojos grises que la miraban curiosa –Eres muy bonita, me gusta tu color de pelo y las pequitas hacen resaltar tus ojos-


-Yo... Gr-gracias- sonreía sonrojada –Tu cabello es muy corto… Pero me gusta-
~~~~~FIN DEL RECUERDO~~~~~

-No puedo creer que sigan con estas tradiciones- la voz de Tamara la sacaba de sus pensamientos.

-Ah... Si- respondía -¿Tamara… Por qué regresaste?- los ojos grises la miraban fijamente.

-Por ti- sintió las caricias sobre su brazo –Sabes que si me fui no fue porque así lo quise…-

-¡Pude haberme ido contigo! Pero decidiste dejarme aquí… Sola… ¿Tienes idea de todo lo que pase?- comenzó a sentir la presión en su pecho y como las lágrimas comenzaban a deslizarse por su mejilla –Me dejaste… ¿Sabes cuánto espere un mensaje, una llamada o algo de ti?- la empujo con todas sus fuerzas. –No me toques… Te busque por todas partes… Preguntaba por ti y por tu familia y nadie sabía nada… Yo no merecía eso Tamara…-

-Lo se… perdóname mi amor- la vio acercarse de nuevo por lo que la empujo con más fuerza. –Pero estoy aquí ahora, déjame explicarte todo…-

-Ya es muy tarde Tamara… Es muy tarde para nosotras… Yo estoy saliendo con alguien-

-Ni lo menciones- sintió como la tomaban por el brazo, evitaba el contacto con los ojos de Tamara, ya que sabía que podía caer en ellos -¿Crees que me importa que estés con alguien más? Ni tú te tragas esa mentira que lo amas… Me amas a mi Alexia, estoy aquí ahora y voy a recuperarte cueste lo que cueste…-

-No Tamara… ¿No lo entiendes? ¡Para ti es fácil decirlo, tú fuiste la que se marchó sin mirar atrás! Eras mi vida, mi amor era solo para ti… Yo no era nada sin ti…- las lágrimas y sollozos cada vez se hacían más sonoros, recordaba las noches interminables en las que lloraba hasta quedarse dormida pensando en ella. –No tienes idea del infierno en el que estuve sin ti…-

-¿Tú crees que fue fácil para mí?- la escucho casi un susurro –Escúchame bien Alexia… Porque será la única vez que hablare de esto contigo…- era rara la vez que Tamara usaba ese tono serio con ella –Mi padre fue acusado por su socio, lo culpaban de fraude y estafa… Tuvimos que irnos prácticamente huyendo de todo, solo así mi padre podía encontrar pruebas que comprobaran lo contrario. Pero para nuestra suerte, todo había desaparecido. Mi padre fue arrestado cuando llegamos a la capital, nos quitaron todos nuestros bienes… No podíamos comunicarnos con nadie que no fueran los abogados, prácticamente estuvimos encerradas todo el tiempo… no teníamos contacto con el mundo exterior, no había forma de hablar contigo…Mi madre murió meses después… Le dio una ataque respiratorio y no hubo nada que hacer… en ese tiempo yo solo pensaba en ti, tu eres la que me mantenía firme… Hasta que un día no lo soporte más y decidí ponerle fin a todo…- abrió sus ojos con sorpresa, tratando de borrar el pensamiento que se cruzó por su mente –No lo logre y para mi sorpresa luego de recuperarme fui internada en un centro especial, estuve internada 9 meses hasta que me dieron el alta- pudo sentir su corazón romperse en mil pedazos –No quería un mundo sin ti… Me habían quitado absolutamente todo… No digas que fue fácil para mí… No sabes nada…-

-Tamara…- se abrazó fuertemente a ella –Yo… Yo…- sintió las caricias sobre su cabello y como besaban suavemente su cabeza.

-No digas nada mi amor… Estamos juntas de nuevo… Y esta vez tendrán que matarme para alejarme de ti…- las manos de Tamara tomaban su rostro tiernamente –Te amo Alexia Uckerman…-

-Te amo Tamara Brown…-

_________________________________________________________________________

-¿Me puede dar de estos?- sonrió divertida viendo a Samanta ordenar su 5to algodón de azúcar. -¿Tú quieres algo más?- negó divertida. –Vamos- entrelazo su mano con la cálida de Samanta, se sentía tan bien.

-Has comido muchas cosas- tomo un trozo de algodón y se lo llevo a los labios, acto seguido tomo el rostro de Samanta y beso sus labios tiernamente.

-Sabe mejor así- recibió otro tierno beso y llegaron al lugar donde la fogata se llevaría a cabo. Sintió a Samanta abrazarla por detrás, acaricio los brazos que la rodeaban y beso la mejilla de Samanta perdiéndose en los ojos azules que miraban fijamente el fuego de la enorme fogata, no habían palabras para describir como se sentía en ese momento, los brazos que la rodeaban eran de lo más cálido, podría pasar así una eternidad. –No sé qué me pasa contigo Pamela…- escucho que le susurraban a su oído –Cada que estoy contigo yo… me siento viva…- se giró para enfocar los ojos cielo que la vean con ternura.

-Samanta…- llevo sus manos al rostro de Samanta –Es la primera vez que me siento así con alguien…-

-No sabes nada de mí… No creo que te guste saber de dónde vengo…- coloco un dedo sobre los labios de Samanta. –A veces siento que lo mejor sería alejarme y…-

-Shh… Estas aquí ahora… Conmigo… Todo lo que tengo que saber esta frente a mí- beso la mejilla donde el hoyuelo se formaba.

-¿Interrumpimos?- se giró para ver a Loise y Sabrina.

-Claro que sí, dijiste que iríamos por un hot dog- Sabrina negaba con la cabeza -¿Han visto a Alex?-

-Aquí estamos- vieron aparecer a Alex con Tamara. Todas se sentaban en el césped frente a la fogata mientras hablaban entre sí, al parecer su mejor amiga había hecho las paces con Tamara. Las chicas del equipo se debían quedar una hora después de que el evento terminara, esa noche se quedaría a dormir en casa de Alex ya que terminarían un trabajo de Estadística, se sonrojo completa al darse cuenta que dormirá en la misma casa que Samanta, la observo hablar entretenida con Tamara y los nervios comenzaron a invadirla. –Tenemos que irnos- Alex se despedía de las chicas sin soltar la mano de Tamara.

-Entonces- escucho la voz de Samanta. -¿Me esperaras despierta cariño?- bromeo divertida.

-Claro que si cariño ¿deseas que te espere con cena?- la risa de Samanta inundo sus oídos.

-Contigo bastara- acaricio los hombros de Samanta quien la veía con esos ojos llenos de ternura. –No sé qué haremos, no se a qué hora llegare… Pero espero encontrarte despierta- se despidieron con un rápido beso y la vio alejarse con Tamara. Alex la siguió en silencio hasta que llegaban a su auto.

-¿Estas bien?- decidió romper el silencio –Te noto pensativa- se acomodaron en la enorme cama de Alexia mientras acomodaban los folletos y encendían las laptop.

-Si… Es Tamara… ¿Por qué no pude olvidarla?-

-Porque es el amor de tu vida amiga… Lo que ustedes tuvieron fue algo único, tanto que ni Robert se comparara…

-Dios Robert… Lo había olvidado por completo, maldita sea…- suspiro fuertemente –Ya tendré tiempo para solucionar mi desastre de vida amoroso, pero veo que tú te estas llevando de maravilla con mi hermana- sintió el calor inundarle el rostro. Continuaron conversando mientras terminaban de redactar el trabajo y preparar los últimos detalles para el partido. Reviso la hora y era casi medianoche y no había señales de Samanta. -¿Trajiste pijama o quieres que te preste una?-

-Yo traje una amiga- decidió ponerse la ropa de dormir una blusa de tirantes negra acompañada de un short corto del mismo tono. Termino de cepillarse los dientes y lavarse la cara y entro a la habitación de nuevo, pero Alex no se encontraba por ningún lado -¿Alex?- escucho unas voces fuera de la habitación y sonrió al reconocer la de Samanta.

-Hola- logro decir, los ojos de Samanta la recorrían entera y vio como arqueaba una ceja y sonreía nerviosa. -¿Cómo te fue?-

-Bien, hermanita ¿Te importa si me la robo por un momento?- Alex levantaba las manos y se alejaba dejándolas a solas. –Ven- se acercó obedientemente tomando la mano que Samanta le extendía. –Me gusta mucho tu pijama- sintió los besos sobre su mejilla mientras entraban a la habitación de Samanta.

-¿Estas cansada?- pregunto mientras tomaba asiento en la cama, era la segunda vez que se encontraba esa habitación.

-De haber sabido que estar en el equipo significaba tener tanta atención, créeme que hubiera rechazado la propuesta- sintió como se recostaba a su lado. -¿Terminaron el trabajo?-

-Si… Creo que debería dejarte descansar, mañana tendrás un día más pesado que…- no se dio cuenta cuando Samanta la había tomado por la cintura y la había acomodado sobre sus piernas. –Samanta…- sintió los labios de Samanta buscar desesperadamente los suyos, mientras sentía las manos recorrerle las piernas, la cintura y la espalda. Intento contener el pequeño gemido pero fue imposible, enredo los dedos en el cabello de Samanta acercándola más a ella sin romper el contacto de sus labios. -Ah…- mordió su labio inferior al sentir los besos en su cuello y las manos aferrarse en su cintura, casi por inercia comenzó a mover sus caderas sobre la cintura de Samanta, estaba desesperada por sentirá ¿Muy pronto? Su razón le gritaba que se controlara pero su cuerpo pedía más contacto. En un abrir y cerrar de ojos vio la blusa de Samanta volar por los aires. Se sonrojo al ver el torso desnudo, acaricio sus brazos y busco su cuello desesperadamente, sus manos al parecer desobedecían cada orden de su cerebro.

-Ah…- su cuerpo entero se descontrolo al escuchar el gemido de Samanta, se dio cuenta que sus manos habían arrancado el sostén del pecho de Samanta, quien la veía una ceja arqueada mientras se mordía el labio inferior… Maldita sea… Era demasiado hermosa… -¿Así jugaremos?- la escucho decir al tiempo que sintió su blusa rasgarse debajo de ella, para suerte de Samanta, la blusa era lo único que cubría su torso.

-¡Ah!- cubrió su rostro con sus manos para evitar gritar al sentir los labios de Samanta devorar sus pechos. La puerta se abrió de golpe.

-Chicas quería saber si… Maldición…- Alex se giraba rápidamente y Samanta intentaba cubrirla con su cuerpo.

-¿No te enseñaron a tocar la maldita puerta?- escucho a Samanta decir entre dientes.

-Yo… que sabía que me iba a encontrar con… Tengo que tomar algo para borrar esa imagen de mi mente- Alex salía de la habitación dejándolas solas.

-Dios…- escondió su rostro en el pecho de Samanta, intenta ocultar su vergüenza… si Alex no hubiera interrumpido quien sabe dónde estaría su cordura.

-¿Dormirías conmigo?-
________________________________________________________________________

***CONTINUARA*****


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Tsunade
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