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¿Cómo joder a tu ex? cap 35 28 de enero

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Mensaje por FallenLirioo el Dom Mar 27, 2016 7:52 pm
¡Hola! bueno, es un gusto traerles un nuevo proyecto en el que recién estoy trabajando, así que espero les guste y les atrape :)  
AVISO: SOY LA AUTORA, SI, LA MISMA QUE ESTÁ EN AMOR YAOI :)

Tania era en apariencia la mejor pareja: alegre, bonita, algo quejona y muy cariñosa y soñadora... hasta que todo cambió cuando sus sentimientos empezaron a ser diferentes, y ahora..
¿qué pasará con su novia Laura? ¿En dónde quedaron esos bellos momentos de amor y promesas de felicidad? ¿Es que nada valió la pena?
¿Cómo se vengará Laura de la traición de quien creyó ser el amor de su vida?

Terminar con tu novia puede dar paso a cualquier clase de situaciones, ya sea desesperadas, o bien, cómicas. También pueden haber momentos dolorosos, o incluso vergonzosos que finalmente nunca se podrán borrar de la cabeza. Especialmente si eres tú (en este caso, yo) la que está cortando la relación. Había escogido incluso un buen lugar, debajo del mismo árbol en el que nos hicimos novias hacía ya un año. Bueno. Después de todo, éramos apenas unas niñas entrando a la pubertad, y honestamente todavía no sabíamos lo que hacíamos. Nuestras hormonas estaban totalmente fuera de control. Las dos nos encontrábamos solas, sin amigos y con un peculiar gusto por la otra.
Así pues, lo que en el pasado fue una bella amistad infantil, tras brincar de una fase a otra de repente se había convertido en algo más intenso, delicioso y a la vez, confuso. Tuvimos peleas, buenos momentos y una noche de caricias intensas que desgraciada o afortunadamente nunca terminaron en algo más.
Darme cuenta de que tenía otra clase de gustos fue signo de mi maduración personal, y vale, vale, no era justo para ella que ahora mirara con ojos diferentes a los muchachos que pasaban junto a mí, o que dedicara alguna coqueta sonrisa cuando veía a un chico bien perfumado, atractivo y con grandes manos. Me estaba volviendo hétero ¿y qué? Si ella no podía aceptarlo, pues ese iba a ser problema suyo, no mío, y yo no pensaba cambiar sólo para complacerla.
Por otra parte, ella también estaba cambiando. Ahora era más alta que yo, y eso que en un principio las cosas eran totalmente al contrario. Mientras que mis curvas eran más bien calles con baches, ella había desarrollado una prominente pechonalidad que se bamboleaba alegremente cuando caminaba. Ella había reventado los sujetadores antes que yo, y luego adquirió toda una obsesión por la moda y el maquillaje como símbolo de feminidad. Entre tanto, yo me seguía delineando los ojos y pintando los labios con el kit de niñas que mi tía me había regalado en mi cumpleaños dieciséis.
Éramos tan distintas ahora que a penas nos reconocíamos. No la odiaba para nada. De hecho, yo la quería mucho porque era una gran persona, siempre lista para ayudar a los demás, armada con una sonrisa exquisita y una alegría capaz de contagiar a cualquiera. Estaba segura de que a mi madre le hubiera caído bien, pero nunca se la presenté, ni como amiga; sobre todo porque mientras que mi sagrada progenitora era muy recta, femenina y algo homofóbica, Laura era algo descarada y muy cariñosa conmigo. Nos hubieran pillado enseguida, y eso nos daba miedo. Así pues, nadie de mi familia la conocía.
Dejémonos de cosas tristes y de recuerdos que pronto iban a desaparecer. La verdad yo necesitaba un cambio de aires, y debía de estar lo suficientemente lista como dejar atrás mi relación con ella y seguir adelante. Quizá podría invitar a salir a Isaac, que en ese momento estaba loca por él. Era todo lo que yo, en mis inocentes 15 años, buscaba en un chico: amable, atento. Algo cursi e ingenuo que lo hacían incluso más encantador. Mis amigas decían que yo también le gustaba, y casi, casi podía asegurar de que era verdad. De vez en cuando cruzábamos mirada, y habíamos hablado en un par de ocasiones sobre temas tan profundos que mi visión de la vida había cambiado por completo.
Por ejemplo, el doce de marzo me preguntó qué tan bien me iba en la clase de matemáticas.
—Súper.
—¿Me pasas la respuesta siete?
—Sí.
—Gracias.
El nueve de abril, volvimos a hablar.
—¿Te puedes mover? Es que tu cabeza me tapa la pizarra.
—Claro.
El diez de mayo fue todavía mejor.
—¿Sabes? Me encanta tu perfume. ¿En dónde lo compraste? Se lo quiero regalar a mi hermana.
No podía decirle que era un perfume con feromonas de zorra virgen para atraer pareja. Él se moriría de la risa, y de paso, todo el salón.
¿Lo ven? Traía loco al chico. Reconocía mi inteligencia con las matemáticas. Se tomaba la molestia de hablarme y además alababa mi perfume. Si eso no es estar enamorado, joder que no sé lo que será.
Bien. ¿En dónde estábamos? Terminando con Laura debajo de nuestro árbol sagrado, donde la relación había comenzado. Aunque pensándolo bien, quizá no era el mejor lugar, después de todo.
—¿Entonces… me vas a cortar porque ya te aburriste de mí?
—No es que me haya aburrido de ti. Lo que pasa es que… bueno, creo que esta relación no va a ninguna parte. No eres tú, soy yo.
Laura se cruzó de brazos.
—¿Es que eres tan torpe que no puedes pensar en nada más que no sea un cliché?
—Vale.
Una debe de pensar qué discurso decir antes de cortar lo que hasta hacía poco era la mujer de tus sueños. Tomé nota mental de eso.
—Tengo gustos muy raros, Laura. No lo soportarías.
—¿Te gustan las pollas?
Me sonrojé, aunque viéndolo desde otro punto, tal vez sí tenía razón.
—¡Esto no es gracioso! Si no me quieres, sólo dímelo y no antes con rodeos.
—Mira, Laura. Créeme que si esto seguía, ibas a ser tú la que terminaría conmigo. Sólo me adelanto y de quito el trabajo. De nada. Pensé que eras el amor de mi vida, pero me doy cuenta de que ni siquiera tengo veinte años. Entonces ¿qué sé de la vida? Es una cuestión de filosofía.
—Burradas tuyas, Tania.
—¡No lo hagas más complicado!
Laura se puso a llorar, y yo me maldecía por haberlo ocasionado. Sí que esperaba una que otra lágrima, pero tal vez a causa de los golpes para los que yo ya iba preparada mentalmente. Incluso tenía en mi bolsa unas curitas y algo de antibacterial.
—¡Eres una desgraciada! —sollozó. Puede que tuviera razón. Tiró dos años conmigo.
—Laura, cariño. No llores.
—¡No me digas qué hacer! Hemos sido amigas desde la primaria y ahora me tratas así ¿quién te has creído que eres? Y además ¿me terminas en el mismo árbol donde todo comenzó?
—Si, ya. Acabo de darme cuenta de que no fue lo más inteligente. ¿Ves? Soy un desastre como novia. Anda. ¿Sabes qué? Termíname tú a mí.
—¿Cómo puedes ser tan cruel?
—Por eso. Termíname tú a mí.
Laura, con su hermoso pelo rubio metido detrás de sus orejas, me miró con una cara tan despectiva que no hubiera sido raro que me arrancara los ojos en ese momento. Levantó los brazos y los puso en mi garganta.
—Eso, eso. Soy una mala novia. Ahórcame. Tú puedes… tú… espera, espera, Laura, me ahorcas de verdad… espera…
—Debería  matarte.
Tosí y me sobé el cuello. ¡Coño! Que ella de verdad me quería matar.
—Lo decía en sentido figurado…
—Tania… ¡te odio! Pero algo sí te digo, y es que te vas a arrepentir.
—Lo sé. El karma me lo pagará.
De repente un golpe seco me giró el rostro. La mano de Laura, con todo y nuestro anillo de aniversario, hizo que mi mejilla enrojeciera.
—¡Laura! ¿Puedes avisarme la próxima vez que vayas a hacer eso?
—Tania.
—¿Qué? Auch. Cómo duele.
Me soltó un segundo golpe de revés.
—¡Ahora sí te avisé!
—Vale… creo que me lo merezco.
Y totalmente furiosa con el universo, o más bien, conmigo, Laura se sacó el anillo y lo tiró al piso.
—¡Ojalá y te mueras!
Se marchó antes de que tuviera tiempo de responderle. La vi irse, y durante un momento creí que tendría el valor para ir tras ella y pedirle una disculpa. Sin embargo, no logré moverme porque la cara me dolía mucho. No. De hecho, no era la cara, sino el pecho. Tenía un nudo en la garganta y mi corazón estaba acelerado por la adrenalina.
Laura era mi primera ruptura porque fue la primera persona con la que tuve algo realmente especial. Claro que sí me sentía herida, pero al menos las cosas habían terminado para nosotras. Recogí el anillo y me lo metí al bolso. Tampoco iba a tirarlo. Era un bonito recuerdo. Lo que seguía ahora era toda una laaaarga semana de depresión por parte de las dos.
Consulté mi Facebook cuando me llegó una notificación. Era un mensaje de Laura.
—“Ya puedes ir olvidándote de que te regrese tus discos, y también la caja de galletas que me dejaste”.
Joder.
—“Y ya nadie te pasará la tarea de química, ni la de física, mucho menos la de gramática”.
Eso sí era malo.
—“Estoy borrando todas tus fotos.”
¡Ay! Por favor.
—“¿Recuerdas que tengo tus cartas? Pues las voy a quemar ahora mismo”.
La verdad me daba igual. Tras un rato, llegó otro mensaje.
—“Casi quemo mi cocina xD”
Torpe.
—“Todavía te odio, y ojalá te mueras. Despídete de tu cuenta”
—Kha? —le escribí.
Acto seguido, me comenzaron a llegar varios likes de una publicación que había puesto en mi perfil. Qué raro. No he hecho tal cosa.
Abrí mi muro y lo que vi me heló la sangre. La cuenta falsa de Laura estaba publicando pornografía. ¡Porno! ¡Por el amor de Dios! Una tras otra las notificaciones llegaban y una tras otra, los links a páginas xxx llenaban todo mi muro. ¿En dónde estaba toda esa flamante seguridad de la que Facebook presumía?
Intenté mandarle un mensaje a Laura, pero en ese momento mi teléfono pensó que sería buena idea entrar en modo de suspensión debido a que sólo me quedaba un dos por ciento de la batería. Luego se apagó por completo.
Suspiré, agotada. No podía hacer nada para impedir que Laura terminara su venganza contra mí. En cierto modo, tampoco deseaba que lo hiciera porque desquitarse conmigo a través de Internet era lo mejor que ella podía hacer. Mientras no me golpeara ni intentara estrangularme no habría problema. Además, yo la conocía perfectamente y estaba segura de que pronto se le pasaría. No era para tanto ¿verdad? Y entonces, una flor de nuestro árbol cayó justo a mis pies, y me di cuenta de que incluso la naturaleza estaba en mi contra.

Transcurrieron seis meses después de eso, yo ya tenía 16 años y no había sabido mucho de Laura desde entonces. Efectivamente me eliminó de cuanta red social tenía: Facebook, Whatsapp, Twitter e Instagram. No es que yo fuera la señorita sociedad, pero tenía uno que otro fan por las reseña de anime que subía a mi cuenta de Youtube. La verdad es que me daba lo mismo si Laura me odiaba o no. Ambas estábamos madurando y era parte de nuestra vida recibir altos y bajos. Bueno, yo recibía más bajos que los demás, pero afortunadamente podría salir adelante.
Medio año se fue muy rápido, y durante ese tiempo experimenté una depresión que duró la ridícula cantidad de ocho semanas, en las cuales me dediqué a comer helado y a ver televisión. El resultado, una talla extra y unos bonitos cachetes. Por fortuna antes de todo esto yo era más bien esquelética, así que unos kilos de más no me vinieron nada mal. Además mis pechos eran un pelín más grandes ahora, y mi autoestima estaba un punto más arriba de lo normal.
Por otro lado, Laura seguía siendo la misma chica elegante y guapa. Había probado salir con una niña de medio curso, y las cosas terminaron mal para las dos cuando una profesora las atrapó besándose en el baño. Gracias al Cielo no ocurrió  nada más que eso, sin embargo fue suficiente para que las cosas se terminaran.
A veces veía a Laura centrando su atención en mí, y yo la saludaba con la mano. Ella me levantaba el dedo medio y se iba muy campante a otro sitio. El que ella no superara su ruptura conmigo me hacía sentir entre afortunada y triste a la vez. La primera porque significaba que yo era muy importante para ella. La segunda era precisamente por eso, pues yo le había fallado.
Cuando terminamos la secundaria, Laura ya era un poco más madura y seria. Ahora estaba muy centrada en sus estudios para ingresar a una buena preparatoria ¿cuál? Pues ni yo lo sé. El punto es que se había apuntado a unos cursos especiales para poder pasar el examen de ingreso. Un día de esos en los que nos cruzamos, ella me pidió un consejo.
—¿Crees que debería de pintarme el cabello? Me gusta que sea rubio, pero he pensando en que me quedarían bien unas mechas de colores.
—Parecerás un payaso.
—Gracias por tu apoyo, bitch.
—¿Qué dije?
Y se fue campante a tomar el autobús.
Aquella fue la última vez que la vi, y honestamente comencé a echarla un poco de menos. Atrás dejábamos la secundaria. Yo iba a irme a una prepa local, mientras que mi hermano iba a continuar su último año en otra ciudad. A él también lo iba a extrañar. Incluso mi madre, que estaba muy encariñada con él.
Así pues, otro lapso de seis meses se fue y yo ya había crecido en todos los aspectos. Cuando reventé mi primer sujetador gracias al tamaño de mis pechos, me sentí tan feliz que comencé a dormir sin él. Era pervertido, pero me gustaba sentir la calidez de mi colcha frotándose contra mis puntitas rosadas. La ropa de niña adolescente estaba en el ático. Ahora yo vestía más a la moda y de acuerdo a mi edad. Una que otra minifalda hacía un buen juego con una blusa estampada. Me depilaba las piernas, que gracias a un par de meses en el gimnasio, habían adquirido un bonito perfil. Además, por consejo de mi madre, había ido frecuentemente a la playa para broncearme un poco y alejar toda esa palidez que a mí no me gustaba en lo absoluto. Antes era flaquita, sin nada que presumir y muy blanca. Era como tener el disfraz de un zombie. Ahora, era toda una morena de casi 1.67 m. de altura, con un buen par de melones adelante y una linda retaguardia. Tenía amigos, aunque el buen Isaac seguía sin hacerme caso a pesar de que íbamos a la misma escuela.
Tampoco le daba mucha importancia al asunto. Pretendientes no me faltaban, pero continuaba siendo virgen, lo cual a veces me alegraba, pero otras me hacía pensar en cuál era mi lugar en la cadena social. Todas mis amigas tenían novio, y yo seguía siendo la única chica lo suficientemente tímida como para lanzarme a una conquista.  
De todos modos me iba bien con la vida. Laura estaba en el pasado y sólo me quedaba mirar hacia adelante.
Cierto día de vacaciones de semestre me encontraba limpiando mi habitación y ordenando los cajones de mi ropa interior. En algún punto había remplazado las braguitas de niña y había comprado algo más de encaje. Sí, vale, era un poco retraída en ocasiones, pero eso no significaba que no quisiera verme bien en ropa íntima, aunque no hubiera nadie más, además de mi madre (que a penas aprobó mi primer cachetero) que me viera.
—Tania —dijo mi padre entrando sin tocar a mi cuarto. Él era el más incómodo al verme crecidita y todavía no lo superaba. Para él seguía siendo su princesa. De vez en cuando me traía esos dulcecitos de fresa que tanto me gustaban e insistía en leerme un cuento antes de dormir.
—¿Qué, papá?
—Tú hermano va a venir a cenar.
—¿De verdad? —Me alegraba mucho que él viniera. Después de todo eran vacaciones intersemestrales y yo me moría de ganas de verlo. Tal vez incluso podríamos ir a pescar.
—Sí. Vendrá con un amigo, o algo así. Ayúdale a tu madre a preparar la cena. Quiere dar una buena impresión.
—Sí. Enseguida.
Cocinar no era mi fuerte, pero dada la ocasión, mi hermano se lo merecía. Mamá siempre nos enseñó que era muy importante que las personas pensaran bien de otras, así que era necesario dar buenas impresiones aún cuando las cosas fueran mal. Por eso estaba muy metida en su papel de ama de casa., puesto que no sólo era su hogar, mas bien algo así como su santuario. Ella manda. Ella dice sí o no. nosotros sólo somos esclavos. Incluso mi padre ayudó yendo a comprar ingredientes, aunque él era tan malo como yo en la cocina. Sus ganas de ayudar era visibles, y me dio pena cuando mamá lo mandó a ver el partido de fútbol en el sillón.
—Te pondrás algo decente, Tania. No quiero verte enseñando las piernas frente al amigo de Marcos.
—¿Enseñando pierna? Ay, mamá. Mira el termómetro. Estamos casi a treinta y seis grados.
Además, quise decirle, trabajé muy duro para tener un buen cuerpo y no me parecía justo avergonzarme de él. Nunca, ni de niña, había sido  guapa. Tenía que vivir a la sombra de las muchachas más hermosas de mi colegio, y ahora que al fin tenía algo de lo que sentirme contenta, a mis padres no les parecía. Tampoco se trataba de que fuera por allá enseñando todo. Para salir a la calle, me vestía mejor; pero en mi casa me sentía más libre. ¿Cuál era el problema? Mis padres eran de la edad de piedra.
—De todos modos, Tania, ponte guapa.
—Sí, sí.
Barrí la sala. Ordené incluso los adornos de porcelana que estaban en un mueble y regué las flores del jardín para que se vieran más vivas que de costumbre.
Al final de la tarde, más bien entrada la noche, todo estaba listo. Mi madre y mi padre iban bien arreglados. La primera con un bonito vestido floreado y veraniego, y el otro con camisa de vestir y pantalones vaqueros. Yo, haciéndole caso a la petición de ellos, me puse un vestido con encaje en las mangas y falda suelta. Me quedaba justo por encima de la rodilla. No era escotado, pero orgullosa delineaba la curva de mi busto. ¡Dios! Cómo me quería yo misma. Estaba feliz conmigo, con mi familia. Tenía una bonita vida sin vicios y una estabilidad emocional muy fuerte.
—¡Tania! ¡Tú hermano ya va a llegar! ¡Ven!
Bajé enseguida. Mis padres estaban a la espera, agazapados detrás de la ventana mirando con interés al otro lado de la calle. Yo me senté en el sofá a ver la televisión, mientras pensaba en cómo sería el amigo de Marco. Quizá tendría el pelo rizado, y una bonita sonrisa.
—Aquí vienen. Ya llegó el taxi —avisó mi madre —¿quién es la otra persona?
—Ciertamente no parece ser su amigo. ¿Van tomados de la mano?
—¿Nuestro hijo es gay?
—¿Qué pasa? —les pregunté.
—No, espera —papá se alegró —. Es una chica. Viene con una novia. ¡Ah! Ese es mi muchacho.
—¿Novia? ¿Marco se consiguió una novia? ¡Genial! —aunque sentí celos de hermana.
El timbre sonó. Mi madre se arregló el cabello. Mi papá, el cuello de la camisa, y yo puse la mejor de mis sonrisas para recibir a la novia de mi hermano.
En retrospectiva puedo decir que ese fue el inicio de un gran dolor de cabeza, de una dura temporada para mi psique, y por supuesto, de una nueva y poco querida fase de mi vida. Mi pasado estaba justo ahí, bajo el umbral de la puerta, sonriente como sólo yo lo conocía y tomado de la mano de mi  hermano.
—Laura… —musité.
Ella me miró con una ceja arqueada, como si de repente se hubiera llevado la lotería. La expresión feliz se me borró.
Mis padres, como no conocían a Laura, la saludaron de inmediato. Yo estaba en shock, y ni siquiera reaccioné cuando Marco me abrazó.
—¡Hola, hermanita! ¡Vaya, sí que te ha crecido la delantera!
No me causó gracia. Sólo veía a Laura, que le daba un beso a mi madre y a mi padre después de que Marco los presentara.
—Y ésta es mi hermana, Tania.
—Mucho gusto, Tania.
Se acercó como si no me conociera y me dio un beso en la mejilla. Luego susurró a mis orejas:
—Tú hermano besa tan delicioso. Me recuerda a ti.
—Maldita… —dije con la cara roja de la furia. ¿Qué demonios estaba tramando ella?


Última edición por FallenLirioo el Sáb Ene 28, 2017 8:07 pm, editado 31 veces
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Mensaje por Siamés Místico el Dom Mar 27, 2016 8:10 pm
O dios... sera comedia no? dime que sera comedia pliz, Jajaja la idea inicial me encanta, espero que sea comedia.
No he leído cosas de este estilo pero leeré este, si es que a esta tipa se le ocurra algún plan Iluminati para destruir a su ex mientras monta un poni volador que grita *la wea mística* y lanza rayos lazer por su cuerno (si me encanta escribir cosas sin sentido).
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Mensaje por FallenLirioo el Dom Mar 27, 2016 8:24 pm
Jajajaja ¿Comedia? xD bueno creo que sí tiene algunas partes de comedia porque la protagonista tiene cada idea, aunque realmente es algo así como dramática, no del tipo que sacan mil lágrimas, es como una mezcla de todo xD
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Mensaje por Siamés Místico el Lun Mar 28, 2016 12:12 am
ES BUENISIMO:
OMG es demasiado bueno

1-La parte donde aparece isaac, me dio tanta risa, me sentí super identificado -HEY, ¿me prestas un lápiz?- -Claro (la boda esta cerca lose)-

2- Cuando leí facebook fue como -ataques y mucho porno- leo un poco más -sip jajaja-

3- Lol dime que vas a continuar por favor XD
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Mensaje por FallenLirioo el Lun Mar 28, 2016 1:09 am
Gracias :) un gusto compartirla jeje me alegra que estén disfrutándola y poder contribuir con éste forito
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Mensaje por Delfi22 el Lun Mar 28, 2016 11:38 am
Comento porque no se si es así de corto el primer capítulo o tengo que dejar el comentario para seguir leyendo...

Veremos como va la historia ya que se mira que va estar interesante....--como joder a la ex---jajajaja... Evil or Very Mad
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Mensaje por FallenLirioo el Lun Mar 28, 2016 4:27 pm
jaja ni yo entiendo como funciona el comando hide, pero agradezco que quisieras seguir leyendo :p ah y el título fue el que más me gustó porque los otros eran como que muy cursis jaja pero no es la historia donde la ex vuelve así como así (si es que vuelven) saludos! Very Happy
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Mensaje por FallenLirioo el Mar Mar 29, 2016 2:47 pm
Hola! bueno les dejo el siguiente capítulo :) disfrútenlo

Capítulo 2


Mientras que mis padres estaban encantados con la nueva novia de Marco, yo sólo pensaba en mil maneras de asesinarla. Justamente estábamos cenando, y ella quedaba delante de mí, mirándome con una sonrisa de alguien que sabe que tiene todo el control de la situación. En efecto, ella me estaba dominando. No podía simplemente levantarme y caerle a golpes, pero tampoco podía decir que ella y yo habíamos sido novias tan sólo un año atrás.
Así pues, mi única salida para que mi madre no sospechara de que por dentro me estaba quemando, era mantener una falsa sonrisa y jugar con los chícharos de mi cena. Laura se estaba robando toda la atención, y respondía animadamente a las preguntas de mis padres. Marco le daba un besito en la mejilla de vez en cuando y ella le acercaba la cuchara a la boca. Se veían como dos auténticos tórtolos enamorados, y yo comenzaba a tener indigestión.
—Entonces ¿estudian juntos? —volvió a preguntar mi madre, que no se cansaba de escuchar cómo su querido hijo se había conseguido una novia tan guapa.
—Sí —contestó Laura, mirándome de soslayo —; él se ofreció a apoyarme en unas tareas y me fleché.
Eso era típico de ella, que se creía el centro de atención.
—La verdad es que Marco siempre ha sido muy atento con las muchachas —dijo mi padre, y vi cómo Laura se sonrojaba y fruncía suavemente la boca.
Realmente mi hermano era del tipo de chico que caía bien a la primera. Al menos a la mayoría de las personas. Tenía bastantes amigos y no le faltaban pretendientes. Yo, por ser su hermana menor, me convertía en el centro de odio de todas esas locas fans, que deseaban que él las abrazara como me abrazaba a mí. ¡Ay! ¡Cuánto extrañaba a mi hermano!
—De hecho recuerdo bien a Marisol —dije como si no fuera importante —. Ella me caía muy bien. ¿Por qué terminaste con ella, Marco?
—Bah. Era una mentirosa.
Perfecto. Mi hermano odiaba a esa mujer porque le estuvo engañando durante casi dos meses con otro chico. Esto le había creado a él una aversión por las chicas deshonestas, y yo estaba segura de que Laura no era la persona más sincera del mundo.
—Es una lástima —añadí y luego miré a Laura —. Él estaba muy enamorado de ella.
—¿Y tú tienes novio? —me preguntó ella, con una mirada maliciosa —. Creo que no ¿verdad?
—¿Qué te hace decir eso?
—Bueno, pareces del tipo de chica santa que no rompe un sólo plato. Los muchachos buscan un reto, y a alguien inteligente.
Me sonrojé. Mi madre carraspeó.
—¡Ejem! Voy por el postre.
Por debajo de la mesa sentí el pie de Laura acariciándome la pierna.
—Terminé mi cena. Me iré al cuarto. Buenas noches.
Escapé antes de estallar y clavarle el tenedor a Laura. Subí a mi habitación y cerré la puerta tan fuerte que los cuadros de mi pared temblaron. La furia me comía por dentro y también, un millar de preguntas. ¿Qué estaba haciendo Laura con mi hermano? ¿Cómo es que se habían conocido en realidad? ¿Había algún sucio motivo por el que ella estuviera jugando con él? Porque eso era lo que esa chica estaba haciendo con el pobre de Marco. Él, tan inocente y bueno, no podía ver lo vengativa que podría ser Laura.
Una loca idea se me cruzó por la mente. ¿Sería posible que ella estuviera con él porque deseaba joderme la vida? A medida que le daba más vueltas al asunto, llegué a la conclusión de que así era. No podía haber otra causa. Laura se estaba vengando de mí por haberla terminado, y qué mejor forma que metiéndose con Marco. Era cruel, sin duda.
Además, era obvio que ella sabía de nuestro parentesco, pues cuando me vio, no reaccionó como si todo hubiese sido fruto de la casualidad. Lo vi en esa sonrisa como de quien se ha ganado la lotería. Ahora sólo me quedaba averiguar cuáles eran sus verdaderas intenciones. ¿Pensaría en desbaratar la vida de mi hermano? ¿Iba a hacerle daño? Me juré que no iba a permitirlo.
Rápidamente entré a mi Facebook para comenzar con las investigaciones. Por desgracia, un mes antes me había peleado con Marco y él me había borrado de su lista de amigos. Su muro estaba cerrado para mí, y tampoco tenía acceso a sus fotos. No pude hacer más que mandarle una solicitud y esperar a que la aceptara enseguida. Entre tanto, me la pasé dando vueltas en mi alcoba, diciéndome a mí misma que no podía ser posible que Laura y él estuvieran juntos.
—¿Tania? —dijo mi hermano al otro lado de la puerta —¿Puedo pasar?
—Sí.
Entró con un rostro confuso.
—¿Es que no te ha caído bien Laura? Noté, o más bien, todos notamos tu molestia.
Y si me hubiera quedado, hubieran notado algo más, pensé. Me encogí de hombros.
—Bueno… supongo que es repentino. Ni siquiera me dijiste que ya estabas saliendo con alguien. Pensé que por ser hermanos confiarías en mí.
—Es que era una sorpresa —aseguró con una sonrisa —. A nuestros padres les cayó bien. ¿Por qué eres tú la enojada? Y no debiste tocar el tema de Marisol. Ya sabes cuánto la detesto.
—Lo lamento, Marco. Ven, siéntate —me crucé de piernas sobre el colchón y él se acomodó a mi lado. Era hora de sacarle información.
—Has crecido, Tania. Te estás volviendo toda una mujer, y eso significa que tendré que rajarles las piernas a tus novios.
—No tengo novio.
—¿Cómo? ¿Qué hay de Isaac? ¿No se de ha declarado?
—Para nada. Ya te contaré después. ¿Te puedo hacer unas preguntas sobre Laura?
—Adelante…
—¿De verdad la amas?
Marco frunció las cejas y apartó la mirada.
—Siempre has sido muy apegada a mí, Tania. ¿No será que tienes celos de hermana menor?
—¿Celos? Claro que no. Sólo me preocupo por la clase de chicas de las que te rodeas. No sé. Si quieres mi opinión, Laura parece un poco… es decir, parece coqueta, y ya sabes lo que dicen de las coquetas.
—¿Qué dicen de las coquetas?
—Que son un poco putillas.
Mi hermano entornó los ojos y luego, rodeándome con un brazo y haciéndome llave, raspó mi cabeza con su puño.
—Estás loquita, Tania —dijo entre risas —. Ella no es así. Me quiere de verdad, y es honesta. Tú no lo sabes porque no te has tomado la molestia de conocerla.
De hecho, quise decirle, la conocía muy bien, y posiblemente mejor que él.
—¿No quieres reconsiderarlo, Marco? Podrías encontrar a otra mejor.
—Y tú la volverías a desaprobar. Ay, Tania, cuando tú tengas novio y yo no lo apruebe, ya verás lo que siento. Dale tiempo a Laura. Conócela y ya verás que se volverán amigas. Se quedará aquí durante todas las vacaciones.
—¡¿Aquí?!
—Bueno, no precisamente aquí. Sus padres están de viaje y ella no tiene a dónde ir. Piensa en que podrá alquilar un departamento, pero a mí me pareció buena idea que se la pasara contigo.
Eso era todavía peor.
—¡¿Conmigo?!
—Bueno, claramente no puede dormir en mi habitación. Y todavía tenemos que consultarlo con papá y mamá.
Me tranquilicé. Conociendo a mi madre, nunca dejaría que la novia de su adorado hijo durmiera en el mismo techo que nosotros, y muchísimo menos en mi habitación. Yo tenía una litera, y pensé en deshacerme de ella sólo para no darle espacio a Laura. ¡Por favor, que no pase nada malo!
Bajé de nuevo para complacer a mi hermano de darle una nueva oportunidad a su novia. Ella y mis padres estaban comiendo el pastel de manzana que mi mamá había hecho con mucha ilusión. Cuando Laura me miró, esbozó una sonrisa cordial.
—Pensé que te habías enojado conmigo, Tania. Perdón.
—No te disculpes —dijo mi madre con tono severo hacia mi —. A veces no sé de dónde le sacó lo grosera, que de mi familia no es.
—Descuide, señora. Yo comprendo no ser bien recibida por su hija. Tania, espero que podamos ser buenas amigas.
—¿Ves, Tania? Deberías de ofrecerle tú una disculpa por tu falta de modales.
Una vena se me reventó en el cerebro y tiré de los músculos de mi cara para fingir que me reía.
—Lo siento, Laura.
Ella sonrió, victoriosa.
—Bueno —habló mi padre — ¿quién quiere ver una película? Renté unas realmente buenas, aunque también podríamos ir todos al cine ¿qué les parece?
—¿Qué no es muy tarde? —dijo marco, mirando el reloj —. Ah, pero ni siquiera son las ocho, ahora que lo veo bien. Por mí, vale.
—¿Querida?
—No soy del ir al cine, pero por ser un día especial, está bien. ¿Tania? ¿Vienes?
—No, gracias.
—Tania… —gruñó mi madre.
—Es que quiero dormir ya. Muero de sueño. Me daré una ducha y me meteré a la cama. Diviértanse ustedes.
Subí los escalones, literalmente clavando los pies en el piso para que mis pasos se oyeran por toda la casa. ¿Cómo demonios mi madre había aceptado ir al cine? Para ella, todo eso era un gasto de dinero y una pérdida de tiempo.
Entré a la ducha, pensando en que sería una buena idea ahogarme antes de salir al cine con ellos. Bueno, no especialmente con ellos. De no haber estado Laura entre nosotros, sin duda hubiera ido.
Salí del agua envuelta en una toalla y me miré al espejo. Tal vez sonaba algo creído de mi parte, pero incluso yo era más guapa que Laura. Eso me hizo sentir especialmente bien. Cuando estábamos juntas, yo era el adefesio con patas y ella, la dulce hada del bosque.
De repente la puerta del baño se abrió y entró Laura. No tuve ni tiempo de gritar. Entró y cerró la puerta con seguro.
—Vaya, así te quería encontrar, Tania.
Era una buena oportunidad para aclarar las cosas.
—¿Qué estás haciendo con mi hermano? —pregunté en voz baja, pero con tono amenazador —¿en qué estás pensando?
—¿Qué te importa? —dijo con toda tranquilidad y sacó de su bolso un labial rosa —. Es un buen muchacho.
—A mi no me engañas. Tú no le quieres. Sólo deseas vengarte de mí.
—¿De ti? No todo gira en a tu alrededor —después añadió con gesto soñador después de pintarse la boca—¡Ay! Marco es tan lindo conmigo. Me compra cosas, siempre tiene tiempo para mí y hasta me ofrece su casa.
—¿Te compra cosas? Si él a penas tiene dinero. La escuela a la que va es muy cara.
—Bueno, el cree que lo valgo.
¡Cuánto deseé que hablara más fuerte! Si mi hermano la oyera, de seguro romperían.
—Te lo advierto. Si le haces algo a Marco, no te perdonaré.
—¿Qué pasa? ¿Estás enamorada de él? Ya está grandecito y puede salir con quien quiera. No seas tan vengativa, Tania.
—¿Vengativa yo?
—Sí —con voz inocente, agregó —, me odias tanto que ahora que ves que soy feliz con tu hermano, quieres alejarme de él.
La cara me ardió de la rabia. ¡Cómo odiaba a ésta chica! Su bajeza no tenía comparación. Además ya había dejado en claro que estaba allí sólo para joderme la vida.
—¿Por qué haces esto? Si quieres arreglar las cosas conmigo, hagámoslo con madurez.
—Ah. ¿Hablas de la misma madurez con la que me cortaste? No seas hipócrita. Tú estabas confundida porque te empezaban a gustar los niños, y ahora a mí me pasa lo mismo. ¿Ya viste a tu hermano en ropa interior? ¡Dios! ¡Qué paquete!
Me sonrojé todavía más y pensé en toda una serie de formas deliciosas de matarla con mi cepillo de dientes. Laura me lanzó un beso y después salió del baño contoneando sus caderas. Cuando cerró la puerta, tuve que hacer grandes esfuerzos para no ponerme a gritar barbaridades en su contra. De alguna manera, tenía que hacer que ella y mi hermano terminaran.
Miré por la ventana de la sala como ellos entre risas subían al coche y se iban al cine. Nada más verlos alejarse, me sentí sola y con una fuerte jaqueca. Tuve que prepararme un poco de té verde y recostarme en el sofá para intentar esclarecer mis ideas. Una parte de mí no se creía todo esto; pero por desgracia era real. Demasiado real. Mi hermano estaba locamente enamorado de mi ex novia, y ella sólo estaba con él para joderme la vida y de paso, sacarme canas verdes.
Al menos me consolaba la idea de que no iba a quedarse en mi casa durante las vacaciones, pues mis padres eran demasiado conservadores en ese aspecto. Poco a poco me fui tranquilizando y dos horas después, ya me sentía mejor. El té verde lograba maravillas en mí.
Ellos llegaron otra vez en medio de risas, y a mí me molestaba tanto que Laura les cayera tan bien. Especialmente a mi madre, a la que nunca la había visto disfrutar de la compañía de otras personas que no fuéramos nosotros. Decidí ignorarlos.
—Bueno, Laura, espero que te sientas cómoda en nuestra casa.
Me levanté como si tuviera un resorte en la espalda. ¿Había escuchado mal? Oh, por favor, que no fuera verdad.
—Gracias, señora. Sólo será ésta noche. Mañana me iré a un departamento.
—Ah, quédate todo el tiempo que quieras. No confío en esos lugares, no con la cantidad de asaltos que ha habido últimamente.
—¿Y dónde se supone que dormirá? —les pregunté, visiblemente molesta. Mamá me plantó la cara.
—Tienes una litera ¿no es así?
—Pero yo… no quiero que ella duerma conmigo.
—¡Tania! —exclamaron mis padres al unísono.
—Oh, no se preocupe, señora —sollozó Laura —. No quiero… ser una molestia para su hija.
—No lo eres. Es sólo que no sé qué la pasa. Por favor, discúlpala. Anda, Tania. Prepárale la litera.
—Pero…
—Ya, está bien —intercedió Marco, molesto conmigo —. Yo dormiré con Tania. Laura, te puedes quedar en mi cuarto si quieres.
—Gracias, amor.
—¿Tienes algo más que ponerte? —le preguntó la mujer de la casa.
—Mi equipaje debería de llegar mañana.
—Tania, préstale algo ligero para dormir. El aire acondicionado del cuarto de tu hermano no sirve.
Respiré hondo y conté hasta diez. Luego, otros diez.
—De acuerdo. Ven conmigo.
Subimos solas por las escaleras. Yo podía oír las risitas de Laura a mis espaldas. La maldita se estaba divirtiendo de lo lindo, y me molestaba mucho; pero si ella quería guerra, guerra tendría
****
¿qué les ha parecido? xD creo que ya se desató el caos jaja gracias por leer
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Mensaje por Siamés Místico el Mar Mar 29, 2016 4:04 pm
Spoiler:
TRIUNFO EL MAL JAJAJA, no sé cual de las dos me gusta más XD, Laura me recurda a slade wilson (Arrow) y es super maldita 360 swag Iluminati.
Pero Tania tiene la razón y me cae bien, pero Laura es la slade wilson de tú historia XD y yo amo a slade.
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Mensaje por andry_89 el Miér Mar 30, 2016 12:46 pm
pues si me engancho y bastante espero actualices seguido :)
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Mensaje por FallenLirioo el Miér Mar 30, 2016 4:15 pm
Gracias :) y sí, actualizo seguido jeje saludos y agradezco tu lectura, nos vemos pronto n.n
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Mensaje por Delfi22 el Miér Mar 30, 2016 7:19 pm
OMG!!!...Venga Tania yo te ayudo a darle una guajoloteras a Laura...en verdad que le ex es vengativa...-da miedo---jajaja
Bien a la espera del siguiente capítulo...Que estés bien...
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Mensaje por FallenLirioo el Miér Mar 30, 2016 10:40 pm
Jajaja gracias Delfi! me alegra que te guste :v y ¿quié no quiere darle unos buenos golpes a Laura? aunque al final sé que la amarás xDD
saludos!
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Mensaje por ergc el Jue Mar 31, 2016 3:05 am
interesante el titulo, todo mundo lo debe de querer hacer en algún momento jaja xD
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Mensaje por FallenLirioo el Jue Mar 31, 2016 2:10 pm
jajjajaja que vengativa xD, de todos modos se lo merece Tania por lo que le hizo, fijate que dejarla sólo por una confusión!! o sea jaja, gracias por leer y un saludo!
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Mensaje por Siamés Místico el Jue Mar 31, 2016 3:43 pm
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Mensaje por FallenLirioo el Jue Mar 31, 2016 5:58 pm
jajjajaajaja oye eso estuvo bien pasado xDD no dejo de reir, muy bueno, solo falta que aparezca otra personita por allá en la historia xD
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Mensaje por FallenLirioo el Jue Mar 31, 2016 6:59 pm
Hola!! les dejo el capítulo tres xD disfrútenlo

Capítulo 3

La cara que mi hermano puso cuando vio a Laura vestida con mis shorts y mi blusa fue de tal impacto para mí que me sentí mal con mi pobre ropa. Ya no iba a volver a usarla, definitivamente. Presumiendo sus piernas y su generoso busto, mi ex novia no dejaba de lanzarme a mí miradas indirectas, ni de pasarse la lengua por los labios y hacer toda clase de caritas sexis esperando a desatar algo más en mí que no fuera pura aberración. Decidí ignorarla, ya que no valía la pena ponerme a protestar cuando ella ya había puesto a toda mi familia en mi contra.
—¡Ah! El cuarto de tu hermano es maravilloso —exclamó y se tiró sobre la cama.
Cerré la puerta. Por fortuna Marco estaba bañándose, lo que me confería unos minutos más para charlar con ella. Me senté en el borde del colchón.
—No me gusta lo que estás haciendo, Laura —traté de no sonar muy dura. Laura era de tipo de persona que suele gritar cuando alguien más lo hace —. ¿Qué pretendes hacer con mi hermano? Está claro que él no te interesa en lo más mínimo.
—¿Por qué crees que todo gira a tu alrededor? —me miró con desprecio, como si yo fuera la mala del cuento y ella, la dulce novia atormentada —. Marco es muy guapo y me hace feliz.
—Ni tú te lo crees.
A pesar de su cara seria, Laura tuvo problemas en ocultar su patética risa. Tomé eso como una confesión, pues ella era muy mala con las bromas y cuando se veía atrapada, se ponía a reír. Saber que no pretendía nada serio con Marco me hizo sentir bipolar, porque, por un lado, me alegraba que no fuera a ser ella mi cuñada. Por el otro, era molesto que estuviera fingiendo una relación.
—Dame un buen motivo para no decirle a Marco cuáles son tus intenciones con él.
Laura puso cara risueña.
—¿Motivo? ¿Estás bromeando? Fuimos novias, Tania. Ese ya debería ser suficiente. Si abres la boca, yo le diré la verdad a tu familia. Todavía tengo algunas fotos en donde estamos juntas.
Maldita…
—No lo harías.
—La pregunta es ¿quién está más dispuesta a arriesgarse?
—Pero… destruirías mi vida —casi le supliqué que me entregara esas fotos —Mis padres se morirían si supieran de mi sexualidad en el pasado. En especial mi madre.
—Pues allí lo tienes.
—Eres despreciable, Laura.
—No soy despreciable. Tú sí que lo eres, sólo que todavía no te das cuenta —enseguida volvió a hacer un puchero —. Qué mala hermana menor, intentando quitarle la novia a su hermano.
—¡Cállate!
Marco, al otro lado de la puerta, llamó. Tanto Laura como yo pusimos la mejor de nuestras sonrisas y abrí despacio. Al vernos juntas, su cara se movió en una mueca de confusión y miedo.
—¿Todo está bien por aquí?
—Sí —dijo Laura —. Sólo nos estábamos conociendo un poco más, amor.
—Bueno, me alegra —se dirigió a Laura y le dio un sonoro beso en los labios. Yo lo vi, esperando a que Laura pusiera cara de asco, pero realmente pareció disfrutar de la boca de Marco, y se despidió de él con una sonrisa coqueta —. Nos vemos mañana. Gracias por dejar que me quede.
—Por nada. Vamos, Tania. Déjala dormir.
Si Marco creía que iba a conciliar el sueño tan fácilmente, estaba bastante equivocado. Él se subió a la litera de arriba mientras que yo, leyendo una revista para calmarme, estaba abajo. La tensión entre él y yo era palpable, puesto que ambos sabíamos que en cualquier momento alguno iba a decir algo al respecto de Laura. Esperaba a que fuera él, y durante un momento consideré la idea de decirle toda la verdad sobre esa chica, aunque ello conllevaba también declararme lesbiana y estaba segura de que mi hermano no se lo tomaría a bien.
—Creo que le agradas a Laura —dijo como si nada viniera al cuento.
—¿Agradarle? —miré hacia la litera de arriba. Era mejor que habláramos sin mirarnos —. A mí no me parece. Marco ¿estás segura de que la quieres?
—Mucho.
—Y tú y ella ya han… bueno, ya sabes.
—¿De verdad quieres oír las aventuras sexuales de tu hermano?
Me ruboricé.
—No., claro que no.
—Pues para tu información… no. Ella sigue siendo virgen, hasta donde sé.
Eso era obvio. A Laura le gustaban las chicas, sólo que era muy buena mintiéndole a Marco. Podía comprender que ella aceptara besarlo, incluso acariciarlo, pero jamás tendría sexo con él. La simple posibilidad me hizo sentir mal y dejé la revista a un lado.
—De todos modos, me alegra que estés aquí.
El resto de la noche nos mantuvimos hablando sobre lo que había pasado los últimos meses, y no tocamos el tema de Laura otra vez.

Al día siguiente me levanté bastante tarde, casi a las once. A través de mi ventana abierta entraba el fresco aire de la mañana y el trinar de los pájaros cuyo nido estaba en una rama cerca de mi cuarto. Iba a ser un buen día. Iba, porque me acordé de que Laura estaba aquí y se iba a quedar un tiempo en mi casa a no ser que buscara rápidamente un departamento, y aún así, yo no estaba tan segura de que mi madre quisiera que ella viviera sola toda una temporada.
Me di una ducha de agua tibia para despertar y bajé para comer algo y comenzar bien el día. Al asomarme a la puerta de la cocina, vi a Laura y a Marco comiéndose a besos justo frente al refrigerador. La sangre se me subió a la cabeza, no sabía si del asco o de la ira.
—¡Ejem!
Se separaron tan rápido y no hablaron sobre el tema. Marco se sentó frente a mí, escrutándome con una sonrisa traviesa y nerviosa. Yo estaba más bien enfadada con él. A veces me daba por pensar que la hermana mayor era yo. Laura estaba preparándole a su novio un poco de té helado y tarareaba una canción alegre. Era tan hábil fingiendo ser alguien buena que me daban tantas ganas de patearla y sacarla de mi hogar. Marco no se la merecía. Él necesitaba de alguien mejor. Hice una lista de todas mis amigas que podrían interesarle, aunque por desgracia ninguna era tan linda como Laura.
—Nosotros saldremos al cine ¿vienes? —me preguntó Marco. Él lucía dispuesto a lograr que nosotras nos lleváramos bien.
Mientras él esperaba mi respuesta, le eché una mirada a Laura, que detrás de mi hermano, suplicaba que yo dijera que no. Era como si realmente quisiera pasar tiempo con él. Y como yo no iba a darle gusto a mi ex, decidí hacer justo lo contrario.
—Me encantaría pasar más tiempo con Laura.
—¿En serio? ¡Genial! No te molesta ¿verdad, amor?
—No, para nada, cielo —le acarició la nuca, mientras me dedicaba una mirada llena de odio. Yo me sentí alegremente satisfecha.

—¿Se puede saber qué intentas? —me preguntó cuando estábamos en el baño maquillándonos.
—¿De qué hablas? —me hice a la inocente, y eso sólo logró que ella se pusiera más molesta. La verdad es que me olvidaba de lo divertido que era hacer que ella se enojara —. Sólo soy una dulce hermana menor que acompaña a su hermano para satisfacer su deseo de llevarse bien con su novia.
—Marco y yo estábamos deseando ir al cine desde antes de que él te lo pidiera. No interfieras.
Qué bien se le daba fingir. Porque ¿estaba fingiendo? ¿realmente le frustraba que yo hiciera mal tercia en su cita? La verdad, me daba lo mismo. No quería dejar a mi pobre hermano víctima de Laura ni de sus perversas intensiones.
—Iré sólo para asegurarme de que no intentes nada malo contra él.
—¿Qué más le podría hacer?
—Conociéndote, nunca se sabe.
Tomamos el autobús, que estaba tan lleno que sólo quedaban dos asientos. Marco le cedió el suyo a Laura, de tal forma que las dos íbamos muy juntas. Su brazo derecho y el mío se tocaban. Volví a sentir su piel tersa, y esa sensación me hizo recordar lo suave que era ella, como si un velo de seda la envolviera. ¡Ah! ¿qué estoy pensando? Me incomodaba estar a su lado, pero prefería ir sentada que de pie.
Llegamos al cine, y mientras mi hermano iba a comprar los boletos, Laura y yo lo esperábamos en la zona de comida y bebíamos licuados de fresa, que siempre habían sido nuestros favoritos desde niñas. A mí me traía tantos recuerdos éste cine, y estaba segura de que a ella también. Nuestro segundo beso fue aquí. De hecho, fue en la misma mesa en la que ahora estábamos sentadas. Me pregunté si ella lo recordaría, aunque dada la situación, era mejor no preguntárselo.
—Tu hermano se está tardando.
—De seguro hay mucha gente comprando.
Se veía desanimada.
—¿Qué tienes? ¿Ya te diste cuenta de que tus planes para echarle a perder la vida a Marco no te funcionarán?
Me lanzó una mirada de desprecio, pero también, cansada, como si no quisiera discutir conmigo. No me gustó. Yo deseaba pelear, y sacar toda la frustración que ella me estaba haciendo sentir. Iba a decirle que sus dejara de esforzarse por él cuando, de repente, se puso a llorar. Me revolví incómoda en mi asiento. Quise no darle importancia, pero hacía tanto que no veía a una chica triste —además de mí —, que me dio por querer consolarla. ¡Así es! No me gustaba verla deprimida, y me sentí un poco culpable.
—¿Por qué lloras? Si es por mí…
—No todo el mundo gira para ti, Tania —se limpió una de sus pocas lágrimas y alzó la mirada. Un poco de su delineador de ojos se había corrido —. Es que… de verdad quiero a tu hermano.
—¿Qué? ¿lo dices en serio?
—Sí. Bueno, es muy bueno conmigo y me gusta lo que hace para hacerme feliz.
Ahora sí que estaba confundida.
—Marco te quiere —dije en un intento por animarla —. No chilles. Ya, dejaré de meterme entre ustedes.
—¿De verdad?
—Sí. Los dejaré tranquilos, por hoy. Así que no pienses que estropearé tu cita.
—Promételo.
—Prometo no intervenir, hoy.
Tan rápido como sus lágrimas habían llegado, fueron remplazadas por una sonrisa. Eso me hizo pensar si lo de recién no era una mentira. No. De seguro sí que lo era, y yo había caído. Lo supe porque ella puso esa miradita de victoria.
—Te odio.
—Lo prometiste, mensa. Parece que después de todo no has dejado de odiar ver a las chicas llorar. Para mí que no eres tan hétero como dices ser.
—Lo soy —le aseguré.
—Sí, claro.
Mi gusto por las mujeres estaba muerto. Era cosa del pasado. Ya no me atraían de los pechos grandes, ni las caras bonitas, ni la ternura ni los suaves labios de una chica. Yo prefería a los muchachos, con sus cuerpos altos, fuertes y protectores, que me hicieran sentir valiosa y única. Ni Laura ni ninguna otra iba a poder regresarme a cómo era antes.
Para hacerme valer, comencé a echarle una mirada coqueta a un trío de muchachos que estaban en la mesa de al lado. Los tres tenían el cabello oscuro y se veían como de mi edad. El de en medio parecía ser el macho alfa, con una sonrisa seductora y una cara bastante agradable a la vista. Hicimos contacto visual casi de inmediato.
Cuando él se levantó, yo me puse nerviosa y pensé en que hubiera sido buena idea no haberle coqueteado. Se empezó a acercar con claras intenciones de cotillear. Laura, que también se había dado cuenta, se revolvió incómoda en su silla.
—Hola —saludó el chico con una tranquila sonrisa.
—Y adiós —dijo mi hermano —, las dos están conmigo. Andando, niñas.
La mirada que él y Marco se echaron fue tal que no dudé en que ambos querían molerse a golpes. Especialmente porque él siempre me había protegido desde que yo era una niña, y era bastante celoso en ese aspecto. No confiaba ni de mis profesores. Se sintió agradable que él se preocupara por mí tanto como lo hizo por Laura, y las dos, a los lados de él, nos alejamos de esos muchachos.
Pero durante la película las cosas cambiaron. Yo me sentí excluida mientras que ellos dos se la pasaban abrazados y dándose besitos tiernos. No me concentré ni en la mala actuación del reparto ni en lo vacía de la trama. Mi enfado era tal que me empecé a sentir cálida por dentro, como si mi estómago segregara algo más fuerte que el ácido clorhídrico, y me estuviera comiendo desde allí.
En un momento Marco recibió un mensaje de texto de mi papá, y tuvo que salir de cine a ponerse saldo para devolver la llamada. Entre tanto, Laura y yo nos quedamos una al lado de la otra. Sorpresivamente cuando mi hermano se fue, el enojo que sentía desapareció. Ya no notaba la tensión adyacente. De hecho, me sentí tranquila y sin presión. Casi podía disfrutar del agradable aroma del perfume de ella, y de ver sus piernas cruzadas. Seguía siendo la niña refinada de siempre, mientras que yo todavía no lograba ser toda una señorita. Me creían borde y algo brusca. Quizá por eso no encontraba pareja.
—Eso te pasa por coquetearle a cualquiera —dijo Laura mientras me invitaba de sus palomitas.
—¿Qué? No es mi culpa que los hombres estén detrás de mí.
—Creo que más bien quisieras tenerlos detrás de tí pero haciendo algo más sucio.
—Depravada —mascullé con evidente sonrojo. La idea de tener a un hombre taladrándome me daba miedo. Mucho, de hecho. Y Laura se había dado cuenta por mi tono de voz. Me miró y rió.
—¿Eres virgen? No me lo puedo creer. Pensé que después de todo esto ya habías conseguido dar más pasos adelante.
—Pues sí, sigo siendo virgen ¿tienes algún problema? Y tú también lo eres.
Su sonrisa desapareció inmediatamente.
—Bu… bueno, tu hermano no me ha dado la oportunidad. Sólo le he demostrado lo hábil que soy con la boca.
—¿Qué?
—Tú sabes de qué hablo.
Inmediatamente la imagen de Laura haciéndole un trabajo bucal a mi propio hermano me revolvió el estómago. Ella se rió y luego, incómoda, me tocó la pierna.
—Es broma. Sólo nos hemos besado. Marco me trata bien y no me ha presionado en ese aspecto.
—Menos mal. Donde le hagas algo malo te juro que te arrancaré el cabello.
—Descuida. Jamás le haría daño. Se lo importante que él es para ti.
—¿De verdad? ¿No estás saliendo con él con intensiones de joderle la vida?
—No —se apresuró a responder y luego de un rato, añadió —, además cuando le veo me recuerda muchísimo a ti, Tania. Tienen los mismos ojos, y la misma sonrisa.
—¿Eh? ¿Qué quieres decir?
—¿Me extrañaron? —dijo Marco cuando llegó justo en medio de la plática.
La expresión triste de Laura se borró y dio paso a una nueva sonrisa. Cuando mi hermano la besó, el enfado volvió a aposentarse en mi estómago, y me sentí realmente ácida por dentro, celosa de que ellos estuvieran juntos.

********+

Pero mira esos celos xDD, jajaja no se crean, una de las dos lo va a arruinar y van a querer extrangularla.
saludos! y gracias por sus comentarios :)
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Mensaje por Delfi22 el Vie Abr 01, 2016 3:11 am
Pobres chicas ninguna quiere dar su brazo a torcer..jajajaja....solo que ya me quedo la duda de...Quién lo va a arruinar?...
Bueno solo queda esperar...Nos vemos y que estés bien...

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Mensaje por FallenLirioo el Vie Abr 01, 2016 9:51 am
jaja hola Delfi :p sí tienes razón, las dos están como que soy muy orgullosa y nunca lo voy a admitir xD, pero hay que comprender que aunque una la dejó y la otra siguió adelante todavía tienen esos sentimientos reprimidos jaja y el pobre hermano ni idea de qué está pasando.
saludos!
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Mensaje por Siamés Místico el Sáb Abr 02, 2016 1:42 am


Rubia contra Morena...
El engaño contra La verdad...
Manipuladora contra Testadura...
El odio contra la Envidia...


Hagan sus apuestas, al final sabrán que sus madres se llaman Marta y volverán a ser pareja.

Ya de verdad, ahora siento que esta más parejo, #TeamLaura yo dijo que la va a cajaaaar
Hola:
Laura
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Mensaje por FallenLirioo el Sáb Abr 02, 2016 12:34 pm
jajajajjajaja xDD no tiene nada que ver pero que la madre de Batman y Superman se llamaran igual y que sólo por eso se volvieran amigos... como que no me gustó xDD, por otro lado gracias por leer y tu comentarios siempre lleno de humor xDD
saludos!
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Mensaje por invierno el Sáb Abr 02, 2016 5:29 pm
está interesante
conti por fis

saludos
invierno
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Mensaje por josshua2014 el Dom Abr 03, 2016 3:21 am
Quiero mas quiero mas :3 Esta demasiado interesante
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Mensaje por FallenLirioo el Dom Abr 03, 2016 11:45 am
Hola, muchas gracias jeje me alegra que te esté gustando, saludos y gracias por leer :)
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