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Mensaje por ushiomurasame el Vie Dic 05, 2014 6:37 pm
Recuerdo del primer mensaje :

Sucedió que a punto de terminar mi primer fic y a la mitad de mi historia original, me llegó a mi cabecita inspiración para una nueva... no pude reprimir el impulso de abrir un nuevo documento de word y ponerme a escribir... les comparto mi segunda historia original. Ojalá sea de su agrado.

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Capitulo 1

Regalo de cumpleaños



-kyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!

-que ocurre?- dijo tratando de abrir los ojos. -Espera… ¡¿qué estas haciendo desnuda en mi cama?!


-lo mismo para ti… ¿por qué estás desnuda…. Aquí… conmigo?


-¿yo?- miró su propio cuerpo sin prenda alguna que cubriera su tersa y blanca piel- ¡¡kyaaa!!-dijo mientras tomaba la sábana que yacía en el piso para cubrirse. –¿Co..cómo pasó esto?


No es que no estuviera feliz de amanecer al lado de aquella pelirroja de ojos tan verdes cual esmeraldas, pero ¿no acordarse de cómo habían llegado a amanecer en tal estado? Además, tenía por bien sabido que la ojiverde la odiaba a morir…. Y ahora, al parecer la odiaría un poco más puesto que habían despertado en tales condiciones.


-¡¡Tú maldita pervertida!! ¿qué me hiciste? ¿pusiste algo en mis bebidas anoche?


-Bien sabes que yo ni siquiera me acerqué a ti… por cierto ¿por qué viniste a mi fiesta de cumpleaños? ¿no se supone que me odias y que por eso no aceptaste mi invitación?


-Pe..pero, Leo, invitaste a Leo ¡Tenía que verlo a como diera lugar!


-ah, ¿eso era todo?- dijo un tanto decepcionada la pelinegra. “de modo que él te gusta”-¿cómo no lo iba a invitar? Es el mejor barman que conozco… y mi mejor amigo



La escena era un tanto divertida… las chicas no dejaban de discutir, y a pesar de la discusión no se paraban de la cama a ponerse ropa ¿sería este un concurso para ver quién era la menos pudorosa?
Al darse cuenta de ese pequeño detalle, la pelirroja se levantó, cubriendo su esbelto y bien proporcionado cuerpo con la colcha de aquella cama y comenzó a buscar cada prenda de vestir que había portado la noche anterior.



-¡Pervertida! ¡Te odio! ¡No sabes cuánto te odio! –dijo al salir de la recámara una muy molesta pelirroja, para luego azotar la puerta.


-y yo te amo…- dijo en un susurro la pelinegra, volviendo a recostarse en su cama. Lentamente, aún con la duda de cómo habían terminado desnudas en su cama, los párpados de la chica se fueron cerrando, quedando profundamente dormida.








-¡Feliz cumpleaños Sara! –gritaron los invitados a la fiesta, mientras le arrojaban serpentinas de todos colores a aquella bella mujer de cabello negro y ojos de un extraño tono violeta.


-gracias chicos…-dijo con una radiante sonrisa, misma que cambió a una expresión de sorpresa al ver en su fiesta de cumpleaños a la chica que había robado su corazón.


“¿qué hace aquí? ¿no se supone que me odia? En fin, esperaré a que venga a felicitarme… me ha ignorado por tanto tiempo que hoy no iré a saludarla como hago todos los días en la universidad ¡No! ¡Hoy esperaré a que sea ella quien venga!”


La festejada se paseó por todo el lugar, agradeciendo personalmente la presencia de cada uno de los invitados, para remarcar el hecho de que a la única que no saludaría era a aquella pelirroja.


Pero al parecer esa pelirroja se mantenía ignorándola y no apartaba la vista de la barra de bebidas.


-¿Sara? –Una dulce voz la llamó


-¿eh? Perdón Rosy ¿decías algo?


-Me pareció que estabas un poco triste ¿hay algo que no te guste de esta fiesta?- preguntó preocupada aquella chica de cabello castaño.


-Pues… -respondió mientras dirigía su mirada hacia el sitio donde estaba la pelirroja.


-Pero ¿qué hace Diana aquí? ¿no se supone que ella no vendría a tu fiesta? Incluso rechazó la invitación que le diste frente a todos en la cafetería…


-No importa… de alguna manera me siento feliz de que haya venido.


-Lo que tú necesitas es un buen trago, ven.


-Pe..pero ella está ahí, justo enfrente de la barra…


-Da igual, esta es tu fiesta, tienes todo el derecho de ir a tomar un trago en tu propia barra ¿no? -Al ver que la pelinegra y la castaña se acercaban, Diana dio la vuelta, alejándose lo más posible de Sara y se dispuso a platicar con algunas chicas. – No puedo creer que estés tan colada por una chica tan grosera… si no quería venir a tu fiesta, simplemente se debió quedar en su casa a ver televisión.


-Te dije que no importa.- dijo tratando de sonreír. – Leo ¿serías tan amable de servirme un tequila?


-Por supuesto Sara ¿qué tal te lo estás pasando? –dijo sonriente el chico, mientras servía la bebida.


-De maravilla, gracias por venir.


-Lo que sea por mi mejor amiga.


-Y a ti mi amor ¿qué te sirvo? – dijo refiriéndose a Rosy.


-Por ahora nada… y ya deja lo de “mi amor”, ya no somos nada.


-Los dejo, chicos, acaba de llegar un invitado, voy a saludarle. –les dijo la cumpleañera con tal de separarse de ese problemático par y luego caminó hacia la mesa donde estaba dispuesto el bufete.


La música disco inundaba la mansión en la que se desarrollaba la fiesta. Los invitados, aunque sabían que de cierta manera tuvieran libertad de hacer un desastre en esa inmensa casa, evitaban hacer destrozos, nunca se sabía si la festejada simplemente lo dejaría pasar o si personalmente les partiría la mandarina en gajos si se enteraba que habían roto algún objeto de esa casa… el carácter de Sara no era algo con lo que se debía jugar.


A lo lejos, separada de los invitados, se encontraba la festejada con la mirada puesta en aquella pelirroja que hacía ya tiempo que era la causante de sus suspiros.


-Pensé que estarías aquí –dijo Rosy, mientras se acercaba a Sara con dos vasos de tequila. –toma, este es para ti… no espera, es este, al otro ya le tomé.


-gracias… -tomó el vaso y se tomó la bebida como si de agua se tratara


-¿por qué no disfrutas la fiesta?


-¿no ves que la estoy disfrutando? –dijo en tono sarcástico. –Mira, el mismo cielo me mandó casi envuelto ese maravilloso regalo de cumpleaños, mismo que en toda la noche se ha dedicado a ignorarme, y que en toda la maldita noche no ha tenido la decencia de venir a decir “feliz cumpleaños”… ni por error ha venido a felicitarme… -se llevó ambas manos al rostro, mientras de sus ojos brotaban dos gruesas lágrimas.


-Oye, Sara, no te he dado mi regalo ¿verdad?


-Ah, no importa –dijo calmándose un poco y limpiándose las lágrimas con la llema de su índice.


-Mi regalo será el mejor de todos, ya lo verás…


Riiiiiiiing Riiiiiiiiing Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing

El sonido de un teléfono despertó a la pelinegra.

-No recuerdo haber puesto ese tono en mi teléfono… -dijo al despertar.

Volteó a todos lados buscando el dichoso aparatito que la había despertado.

Riiiiiiiing Riiiiiiiiing Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing

Por fin lo vio, tirado en el piso… solo había un pequeño detalle, su teléfono estaba encima del buró, junto a la lámpara de noche, el teléfono negro que sonaba sin parar no podría ser de otra persona más que de esa chica…

-¿Hola?

-¡Demonios! de todos los lugares en los que pude olvidar mi teléfono... -dijo al otro lado de la línea la pelirroja. -Necesito urgentemente ese teléfono. ¿Serías tan amable de enviarmelo con alguien?

-¿tan repulsivo te resulta mi rostro?

-Así es.

-Bien... si así son las cosas, olvídate de tu teléfono. adios


-¡Espera! di...discúlpame... en serio necesito ese teléfono, toda mi vida está puesta en él.

-Como si me importara -dijo ocultando la preocuación ante la frase "toda mi vida está puesta en él."

-Por favor, lo necesito...


-Entonces ven por él... a.además, necesitamos recordar exactamente qué pasó...

-no deseo ir a tu casa, menos a hablar de ese tema.

-entonces me quedaré con la duda de si te llevaste mi virginidad... además de quedarme con tu móvil. -no sabía cómo era que tal chantaje saliera de sus labios.

-¿cómo te atreves a decir eso? -gritó claramente ofendida.

-Bien, entonces olvídate de tu teléfono

-Te veo una hora entonces... -dijo resignada.

No se sentía preparada mentalmente para ver a Diana, no después del numerito de la mañana, pero ella misma se había tendido la trampa. Quizá era el amor que le tenía a aquella diosa lo que la había movido, no lo sabía a ciencia cierta...
Lo único que sabía era que en una hora esa bella mujer estaría nuevamente ante las puertas de su casa...
_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-


¿qué cosas importantes puede guardar un teléfono celular?
pero más importante ¿cómo llegaron a amanecer juntas en la misma cama y desnudas?

Anunciador de televisión:"no se pierda el siguiente episodio de "simplemente te amo"

Gracias por leer. Comentarios, críticas constructivas y demás háganlo saber.


Última edición por ushiomurasame el Vie Oct 02, 2015 8:34 pm, editado 2 veces
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Mensaje por Danwolf el Mar Ago 04, 2015 4:55 pm
que le habra pasado al padre de Diana de seguro Rodrigo tiene algo que ver bahhh ya esperaba el capitulo ahora esperare el siguiente capitulo
Danwolf
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Mensaje por ushiomurasame el Jue Ago 20, 2015 10:46 pm
Capítulo 13


Ya tenía tiempo sin dormir sus diez horas diarias como acostumbraba y eso le había traído como resultado unas grandes ojeras que hacían que su rostro adquiriese el aspecto de un hombre de más de cincuenta años.


Llevaba una semana soportando la misma escena: La pelirroja, aquella chica que cual zombie, había vuelto de la “muerte” para hacer de su día a día una pesada carga; Sara, que día adía le daba los buenos días como si nada hubiera pasado… y Marina con su habitual sonrisa y su aura de “no preguntes lo que está pasando”.


Cada minuto era una tortura en esa casa, además las ganas de preguntar a esas tres mujeres si todo era un plan para provocarle un lapso nervioso lo carcomían por dentro; pero preguntar no haría más que ponerlo en evidencia. Sería aceptar su total derrota y eso no podía permitirlo.



-…Rodrigo? –Marina insistió por tercera vez

-eh?

-Empiezas a preocuparme amor, no has tocado tu comida y ya se ha enfriado.

-ah… es que no tengo apetito, no te preocupes, ya comeré luego.

-de acuerdo.




La hora de comer había llegado a su fin, tal y como lo marcaba la rutina que se había impuesto recientemente, Diana y Sara irían al estudio y continuarían diseñando todo lo concerniente al monumento; media hora más tarde llegaría Fernanda Barrios que no hacía más que representar el perfecto mal tercio en ese estudio y alguna que otra vez corregía el trabajo de las chicas… a final de cuentas, ella estaba ahí porque necesitaban que se incluyera en el proyecto a alguien titulado.


-Buenas tardes señoritas, ¿cómo van?

-Lo mejor que podemos, Fer. –respondió Sara fastidiada.

-… déjame ver… -se acercó al restirador donde las chicas desarrollaban los planos. –lo dije ya un millón de veces… y lo repito ¿por qué no mejor contratar un maldito escultor, en lugar de tres arquitectos?

-Y yo te respondo que no tengo idea de lo que está pensando mi madre, ¿contenta?

-Por ahora podemos concentrarnos en diseñar todo lo que irá alrededor de ese monumento, ¿si? –dijo Diana, tratando de calmar los ánimos de las otras dos.

-haaah… de acuerdo. –suspiro resignada. –veamos… no, este tipo de columnas se ve muy ostentoso aquí, quizá un estilo más simple… y podemos quitarle esto de aquí… ponerle allá… chicas ¿están poniendo atención?

-eh? Ah sí, claro, por supuesto. –respondió nerviosa la pelirroja quien había pasado los últimos instantes observando los ojos de Sara "¿de verdad ese es su color natural?".

-más les vale… por cierto ¿Dónde está Marina? No la he visto una sola vez desde que iniciamos con este dolor en el trasero –dijo en tono de molestia refiriéndose al proyecto.

-ha estado ocupada en algunos asuntos personales.- respondió Sara. –no sé exactamente cuáles, pero sé que está en algo…

-…bah, esa mujer no cambia. Entonces continuemos con esto… quiero irme temprano a casa.



Y una vez más, las miradas se concentraron en aquél papel, donde tomaba forma el diseño que tenían por delante.



Al interior de un restaurant de comida italiana, una mujer de unos 40 años bebía un té helado, mientras veía a través de la ventana cómo los transeúntes iban y venían por la acera, algunos con prisa, otros más como si no existiera la palabra “horarios” en su vocabulario.
Luego de echar una mirada a su reloj de pulsera, volvió a echar un vistazo al exterior del restaurant, a lo lejos se veía cómo una figura conocida corría desesperada por llegar a su destino.
Abrió la puerta de entrada al restaurant, entró mientras buscaba con la mirada a su “cita” y la vió: sonriéndole para luego volver a tomar su té helado.


-Hola Laura, creí que no llegarías.

-siento la tardanza señora, la búsqueda del señor Rivera no ha ido muy bien.

-¿alguna pista?

-No… lo único que supimos es que desapareció hace casi un año.

-¿ya interrogaste a Diana?

-No… no he tenido tiempo de hacerlo

-ah… así que “no has tenido tiempo” –dijo en tono sarcástico. –estuviste a solas con ella varios días y “no tuviste tiempo”.

-Pero… -buscó alguna excusa.

-No trates de inventar alguna excusa Laura, si no he echado a mi marido tras las rejas es porque aún le queda esa última pieza, hasta que consiga tener a todos a salvo no puedo hacer ningún movimiento o todo estará perdido.

-…Lo siento, hoy mismo iré a la mansión y le preguntaré.

-Muy bien, por ahora ¿deseas tomar un café?

-…si, gracias. –respondió la chica apenada. No acostumbraba recibir amabilidad luego de una orden.


En cuanto el mesero llegó con el frappé de Laura y los postres que habían pedido, una mirada maliciosa se hizo presente en Marina

-…Entonces, ¿desde cuándo te gusta mi hija?

-Puajjj- el primer sorbo que Laura había bebido, en menos de cinco segundos se encontraba adornando la mesa. –cof cof ¿C…cómo dijo? –preguntó.

-que desde cuándo te gusta Sara ¿? –reafirmo su pregunta al tiempo que tomaba una toalla de papel para secar la mesa.

-Yo… yo …nunca dije algo así.

-No lo dijiste con palabras, pero hay algo que me dice que tengo razón al decir que te gusta mi hija ¿me equivoco? –Como respuesta, Laura bajó su mirada. –Así que es verdad… pero sabes que Sara tiene a Diana ¿cierto?

Esas palabras eran cuchillos filosos que lentamente atravesaban el corazón de Laura. Marina lo sabía, pero de alguna manera quería que la castaña lo entendiera.
Volvieron a concentrarse en sus postres y bebidas, más que nada para no hablar.

-Laura… -Marina volvió a tomar la palabra luego de un rato de reflexión. –En este asunto eres la que más está sufriendo y todo es mi culpa al obligarte a investigar todo de Diana y su familia… dime ¿quieres dejarlo?

-…

-Lo digo en serio, no me gusta ser una persona cruel, al menos no con la gente que no lo merece… y tú no lo mereces, puedo hacer que alguien más haga el trabajo, así que te lo pregunto una vez más ¿quieres dejarlo?



En su vida, nadie le había preguntado su opinión, desde pequeña estaba acostumbrada a acatar órdenes: primero las de sus padres, luego la de sus profesores; después de sus superiores en el ejército el poco tiempo que permaneció como parte de él y finalmente por parte de Rodrigo. No podía creer que su actual jefa le estuviese preguntando eso…
Era inútil buscar cualquier rastro de mentira en la mirada de Marina, ese no era más que el rostro amable de una persona que entendía por lo que estaba pasando

-Yo… yo quiero… -“¿qué es lo que quiero?” –Yo… emm, continuaré, sí... continuaré con esto.

Un suspiro de alivio salió de los labios de Marina.

-Gracias… y ahora dime ¿qué es lo que te gusta de mi hija? –volvió a su semblante pícaro.





-dejemos esto por hoy. –dijo Fernanda luego de un largo bostezo. –nos vemos mañana. –tomó sus pertenencias y se dispuso a salir del estudio. –denle saludos de mi parte a Marina… y díganle por favor que contrate a un escultor.

-jaja, se lo diré, buenas noches Fer. –La puerta se cerró tras Fernanda. –qué mujer tan simpática, a pesar de ser una gruñona me cae muy binhf… -un inesperado beso interrumpió su discurso.

Uno… dos… tres… cuatro… cinco… seis… … … cincuenta y uno

Cincuenta y un segundos fue el tiempo que tardó en faltarles el aliento a ambas para hacer que separaran sus labios y terminaran aquel apasionado beso.

-waaaaaaaaaoh. –dijo Diana al abrir los ojos para ver a Sara.

-¿qué ocurre?

-Que nunca imaginé que una pudieras poner una expresión así de sexy, debería besarte más veces con las luces encendidas.

-¿Sólo besarme? –dijo mientras paseaba de manera traviesa y sumamente provocativa, su mano por la cintura de su compañera.

-Tonta… además no quiero hacer “eso” en el estudio.

-… Yo tampoco… es que hay cámaras de seguridad por todos lados. –“porque si no…”

-¡Tonta! –dijo una vez más, esta vez sonrojada hasta la médula.

-ya, ya… lo siento… pero… ¿sabes que en mi habitación no hay ninguna cámara?

-¿y eso qué? –trató de disimular que había entendido la propuesta.

-No preguntes y vamos. –tomó su mano y la arrastró hasta su recámara.





-aaaaaaaaaaaaah! –gritó presa de la frustración. –Maldito dolor de cabeza. Necesito fumar… necesito un trago ¿Dónde demonios pusieron todo?

Había revuelto todo en su despacho, pero no encontraba esa pequeña caja donde solían estar sus habanos. Además las botellas de cristal que solían estar rellenas con algún vino ahora estaban rellenas con jugo de manzana o en su defecto con agua.

TOC TOC

-¡Pase! –gritó secamente.

-Buenas noches Rodrigo… tiempo sin vernos. –dijo burlonamente aquél hombre de cabello rubio, de camisa blanca y vaqueros azules.

-V… Víctor ¿qué demonios haces aquí?

-Un pajarito me dijo que estabas en problemas, así que vine… pero hombre ¡En menuda mierda te haz convertido! –miró a Rodrigo de pies a cabeza.

-¡Cierra el pico idiota!

-no me ofendas… después de todo soy tu mano salvadora, siempre lo he sido, además soy el único de tus amigos en que Marina confía…

-y… ¿qué es lo que quieres a cambio esta vez? ¿otra estúpida casa? ¿una persona más dentro del senado?

-Lo que te he pedido desde el principio…

-Ahora más que nunca es imposible para mí concedértelo. –bajó la mirada. -¿no hay otra cosa que pueda hacer?

-Me temo que no. –dejó ver una sonrisa digna de un psicópata.

-¡Joder!

-Qué se le hace, esta vez no podré hacer nada por ti. –Se dirigió a la puerta con intención de salir del despacho.

-¡Espera! – gritó desesperado.

-dime… - se detuvo sin quitar su vista de la salida de aquél despacho.

-De acuerdo, -tragó saliva –si me sacas de esta… haré… yo te prometo que tendrás la mano de mi hijastra.

-Es un trato. –sonrió y salió del despacho.




El reloj marcaba las 2:48 am. Nadie, absolutamente nadie podía estar despierto en esa mansión. Excepto Laura.

Esta era la oportunidad perfecta para hacer el interrogatorio que por tanto tiempo había evitado.

Caminó sigilosamente hasta la recámara de invitados que ella misma había preparado para la pelirroja y sin llamar a la puerta, entró.
Lo que vio no le sorprendía, más bien provocaba que su pecho se encogiera y que pensara en abandonar, tal y como le habían ofrecido en aquel restaurant la tarde anterior. Sin embargo, había dado su palabra y continuaría haciendo las averiguaciones.
Ignoró la cama vacía y salió de esa habitación, sabía exactamente dónde podía encontrar a Diana, incluso se imaginaba la bochornosa situación en la que podía encontrarla.

-ojala sólo estén dormidas. –se dijo en voz baja.

Llegó hasta la puerta de esa recámara, inconscientemente puso la oreja contra la puerta y se aseguró de que no había ningún “ruido extraño” proveniente de aquella habitación.
Aún dudaba si entrar o no, sin embargo su mano ya se encontraba dando vuelta a la perilla.

-gracias a Dios… -dijo con inesperado alivio. –tiene el seguro puesto.

Tímidamente tocó la puerta.
Llamó varias veces sin obtener respuesta y cuando creyó que no lograría despertarlas, pudo escuchar una voz desde dentro.

-¿quién es?

-Señorita Diana? –dijo al reconocer la voz de la pelirroja. –Soy Laura… necesito hablar con usted y… tiene que ser ahora mismo.

-Ok, espera un momento, ya salgo.


Después de un par de minutos, Diana abrió la puerta, lo hizo teniendo la precaución de no dejar al descubierto que Sara dormía sin prenda alguna, sólo con una ligera sábana cubriendo su cuerpo.


De no ser por la oscuridad, ambas se habrían dado cuenta de lo que ocultaban sus miradas: una llena de dolor, otra llena de pena, ¿pero qué hacer? Laura no iba a ponerse a pelear con Diana para ganar el corazón de Sara, por más que lo deseara en ese momento, ese no era su asunto ahora.
Apretó los puños y tomó aire.
-Hablaremos en su recámara, sígame por favor.

-Si… -dijo apenada, pues desde un principio, ella debía estar en su habitación y no en la de la pelinegra.


“-Hija, tengo que pedirte que hagas algo por mí ¿puedes hacerlo? – dijo en un tono serio.

-¿De qué se trata?

-Hija, estás a unos cuantos meses de salir de la universidad. Eres la mayor de mis hijos. Sólo a ti puedo confiarte esto – dicho esto sacó del bolsillo del pantalón un teléfono celular. –tómalo por favor.

-Papá, si es por el teléfono celular que te pedí hace un año, yo ya compré…

-Sé que compraste uno, pero este que te confío tiene una función más importante que la de sólo hacer llamadas.

-No entiendo.

-No necesitas entenderlo, sólo te pido que lo lleves siempre como al más preciado de tus tesoros. Tómalo por favor. –rogó una vez más, haciendo que la pelirroja cediera.

-De acuerdo y ¿por cuánto tiempo necesito llevarlo?

-Hasta que recibas la llamada de una persona que responda al nombre clave “Ryuu”. Él te dirá qué es lo que debes hacer.

-¿lo que debo hacer? –dijo confundida, cada vez entendiendo menos de lo que le decía su padre.

-Diana… desde que naciste supe que serías tú quien completaría la misión que me fue encomendada, pero eso será una historia que te contaré en otra ocasión, puesto que ahora tengo algunos negocios pendientes. – Se levantó de la silla de ese pequeño comedor y sin decir una palabra más salió de la casa."




-¿Está usted segura que esa fue la última vez que vio a su padre?

-sí, lo estoy.

-MALDICIÓN!!

-¿qué ocurre? –dijo aún sin entender del todo.

-Que cada vez estamos más lejos de encontrar a Joel; ese teléfono no involucra para nada a Rodrigo.

-No… ¡Esto no puede ser cierto! –Diana empezó a entender la situación.

-…lo lamento señorita, pero si lo que usted me dijo es verdad… puede ser que sea su padre quien esté detrás de todo esto...  


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Última edición por ushiomurasame el Mar Dic 13, 2016 1:48 am, editado 1 vez
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Mensaje por sayuri_saa el Vie Ago 21, 2015 5:52 pm
me encanta tu historia,siempre es unplacer leerte y me alegra que hayas vuelto.unbeso
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Mensaje por Danwolf el Sáb Ago 22, 2015 1:30 am
oohhhh no fui la primera en contestar cada dia mas se esta poniendo interesante la historia ese Rodrigo ahora va querer comprometer a Sara con su amiga a ver si lo intenta ya que Diana sacara sus garras y su madre tambien
Danwolf
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Mensaje por juliana mosquera el Mar Ago 25, 2015 1:08 am
muy buen capitulo..:. me deja con la intriga viva sera que si es el padre de diana el que esta detrás de todo? :O estaré esperando el próximo capi gracias por la conti Question
juliana mosquera
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Mensaje por invierno el Dom Ago 30, 2015 2:22 am
tormento ,tormento
por algo dicen q las mujeres son peligrosas y más silenciosas jiiji
iijimuy bueno

conti

saludos
invierno
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Mensaje por ushiomurasame el Dom Ago 30, 2015 2:43 pm
aquí el nuevo capítulo!!!!



Capitulo 14

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-Papá ¿me lees un cuento? –dijo aquella niña poniendo una mirada que derretiría a la Antártida entera.

-Está bien, ¿cuál quieres que te lea?

-Este- dijo entregando al hombre un tomo con una conocida portada de una zapatilla de cristal al frente.

-¿otra vez la cenicienta? –dijo con fastidio.

-Pooorfaaaaa ¿si? Es mi favorito

-¿qué te parece si te cuento uno nuevo?

-¿compraste un libro de cuentos nuevo?

-No, pero resulta que tu inteligentísimo padre también se sabe muchísimos cuentos.

-¡¡Cuéntamelo!!

-pero primero ponte tu pijama y acomódate en tu cama, si en diez minutos no estás lista, entonces no hay cuento… ah! Y lávate los dientes!

Para esa pequeña no importaba mucho el cuento que le fuera a contar su padre, más bien disfrutaba el tener unos cuantos minutos de convivencia con él, puesto que desde que tenía memoria, sólo podía verlo en las noches. Pero a pesar del corto tiempo que convivía con él sentía una profunda admiración por él, ya que a pesar de su cansancio arreglaba los desperfectos de la casa y repartía su tiempo entre jugar con ella y sus hermanas pequeñas.


-¡papaaaaaa! Ya estoy listaaaa!

-shhhh! Habla más despacio, tus hermanas ya están dormidas.

-yo no tengo la culpa de que se hayan dormido. –cruzó los brazos e hizo un puchero al más puro estilo de una niña de seis años. –además se van a perder el cuento por dormirse tan temprano.

-… okay, entonces… ejem “Hace mucho tiempo llegó al pueblo de Isis un hombre que decía ser el conde Hervert de “la vieja Estolia”.
El hombre no venía solo, traía consigo a su primogénito y tres hijas más, además de un gran número de sirvientes. Según se dice, abandonó su ciudad natal porque no soportaba vivir en ese lugar colmado del recuerdo de su fallecida esposa.

A pesar de poseer un título nobiliario, los miembros de esta familia no hacían alarde de aquello y convivían amistosamente con las personas del pueblo, por lo que eran muy queridos por todos quienes les rodeaban.

Sin embargo esa utópica imagen quedó en el olvido cuando el conde cayó gravemente enfermo.
Los verdaderos colores de sus hijos salieron a la luz y una silenciosa batalla por adueñarse de todos los bienes a nombre de la cabeza familiar, daba comienzo.

Asustado por el comportamiento de sus hijos y de las consecuencias que podría traer el que alguno de ellos se hiciera dueño absoluto de todo, el conde tomó una decisión.

Llamó a sus hijos y además tres testigos: el cura de la iglesia; el coronel del ejército y el muy respetado alcalde de la ciudad.
La muerte se acercaba, debía hacerlo pronto. Así que comenzó a hablar.

‘Hijos míos, les he dado lo mejor que un padre puede ofrecer, desde lo espiritual hasta lo material…
Así que he decidido como mi última voluntad que en el momento en que yo abandone esta vida cada uno de ustedes, recibirá un millón de libras y tres hectáreas cuadradas. Creo que con eso será suficiente para que sobrevivan, puesto que ya no son unos críos.
En cuanto a mis demás posesiones, he pedido a estos amables caballeros -señaló a sus tres testigos- que hagan el favor de guardarlo y que cuando llegue al mundo el primero hijo de la decimotercera generación, todos aquellos bienes le sean entregados a esa criatura.
Sepan que los amo, hijos míos y que por eso mismo es que he tomado estas medidas.’


Tres días después de dar a conocer su última voluntad, falleció. Ninguno de sus hijos lo acompaño en su último minuto de vida.

Era de esperarse el enojo y frustración por parte de los hijos de aquél hombre, y sin embargo nada que hicieran serviría de nada, puesto que ya estaba decidido: ellos no tocarían más que sus tres hectáreas y su millón de libras, bienes insignificantes en comparación a la totalidad que su padre tenía, pero que pertenecería a sólo una persona, alguien que quizá nunca serían capaces de conocer.

No hay mas detalles acerca de esta historia más que al parecer el hijo mayor malgastó todo lo que había heredado y que, habiendo acarreado muchas deudas, acudió a su única ruta de escape disponible: el suicidio.
Dos de las hermanas se casaron y tuvieron familia, pero al vivir en una cultura patriarcal, el apellido “Hervert” quedó en el olvido, dando lugar a apellidos comunes como algún González, Pérez, Gómez… qué se yo?

Fin”


-¿fin? –dijo confundida- ¿Eso es todo papá? ¿NO HAY PRINCESAS? , y ¿quién se quedó con el dinero? –típico de la edad, la chiquilla empezó a hacer preguntas interminables.

-Es que el cuento aún no termina, pero si esperas un tiempo, quizá puedas ver en qué termina.

-oye papá… ¿qué es suicidio?

-jaja, olvídalo hija… creo que usé muchas palabras que no entenderías.


~



-…na? Diana… ¿estás bien?

-ah si, estoy bien, sólo un poco cansada… ¿decías algo?

-No, nada importante. Ya es tarde, si quieres puedes irte a descansar un rato, además ya terminamos con nuestro trabajo, lo demás lo revisará Fernanda en su oficina y en tres días más comenzarán con la construcción.

-bien, entonces iré a mi habitación.

-¡¿otra vez?! Sabes que puedes dormir conmigo, en mi habitación.

-Mmm… pero Sara, ya van varias veces que te tiro de la cama, mejor te dejo dormir sola.

-haaah… como quieras. –se resignó rápidamente, luego de una semana entera de la misma discusión sabía que por más que llorara, rogara y pataleara, la pelirroja no cedería a acompañarla.

-bien, entonces buenas noches. –caminó hacia la salida de manera precipitada.

-¡Diana! –llamó su atención antes de que cruzara la puerta. –… si algo te preocupa puedes hablarlo conmigo…

-Lo tendré en cuenta, gracias.





Desde aquél interrogatorio con Laura, la actitud de Diana había cambiado completamente. La máscara de tranquilidad y estoicismo que se había puesto la pelirroja desde la repentina desaparición de Joel y la serie de eventos que le siguieron, había comenzado a caerse en pedazos.
Ahora más que nunca, le parecía extremadamente difícil aparentar calma.


Llegó a su habitación y en cuanto cerró la puerta se tiró en la cama con pesadez.


-¡Buenas noches señorita! –la sobresaltó el saludo. -¿disfruta usted la estancia en mi casa?

-¿qué hace usted aquí, don Rodrigo?

-Por favor, sólo Rodrigo. Somos amigos ¿o no?

-no recuerdo haber hecho amistad con alguien como usted.

-Como quieras, no importa cómo me quieras llamar. Sólo que desde que llegaste a vivir a mi casa, no he podido saludarte ni una sola vez, así que quise venir a visitarte a tu recámara y charlar un momentito contigo.
-Bien, ya charlamos lo suficiente, ¿puede salir de mi habitación?

-¿Así es como tratas a tus anfitriones? ¡Qué chiquilla tan grosera! –dijo en tono altanero. – Me voy entonces. –abrió la puerta de la recámara y caminó alegremente hacia el pasillo. –Por cierto, mientras ustedes jugaban a la arquitectura y mi mujer al gato encorralando al ratón, hice un par de movimientos… ¡que tengas una excelente noche querida!

Se levantó rápidamente de su cama y salió detrás de aquél sujeto a quien hacía mucho tiempo había dejado de calificar como un humano…

Para su sorpresa él ya no estaba en los pasillos, posiblemente estaría encerrado en alguna de las muchas habitaciones de esa casa.

-¡Sara! ¡Sara! ¿estás ahí? –decía mientras con desesperación golpeaba la puerta de la recámara.


No hubo respuesta.

Corrió hasta el estudio con esperanzas de que aún estuviera ahí, pero sólo se encontró con que las luces estaban apagadas.

-¿necesita algo señorita? –preguntó una chica de servicio al ver a la pelirroja salir corriendo del estudio.

-¿Dónde está Sara? – dijo con la mayor calma que pudo.

-Salió hace unos minutos, parece que tuvo algo urgente que atender.

-¿y dijo a dónde iba?

-No señorita, pero en cuanto lo sepa se lo haré saber. Ahora, por favor vaya a dormir, en cinco minutos apagaré las luces.

-D… de acuerdo, buenas noches. (Como si pudiera dormir…)



~




Apenas y se asomaba el alba en el horizonte, una figura femenina salía de un auto negro hecha una furia.
Caminaba aprisa hacia la entrada de esa enorme casa.

-¡MALDITA RATA! ¿DÓNDE ESTÁS? –

-¿Q-qué ocurre señorita? -preguntó la maid que caminaba con dirección a la cocina.

-¿DÓNDE ESTÁ RODRIGO?

-Vamos Sara, no hagas tanto escándalo. –Dijo el susodicho mientras bajaba las escaleras.

-¡Tú! Infeliz, ¡Mi mamá está postrada en una maldita cama de hospital y me juego un brazo a que es por culpa tuya!

-Puedo rescatarla, después de todo el estado de coma además de ser inducido, puede ser retirado ¿lo sabías?

-Entonces ¿no niegas que tú eres el responsable?

-La culpa no es mía, ustedes me orillaron a esto con su teatrito mal organizado. Pero puedo salvar a tu madre; tú y tu amiguita sólo tienen que hacer exactamente lo que les digo.

-¡Eres una basura! -chilló

-si, tal vez lo sea, pero soy una basura con muchos millones en el banco.

-¿Y? –dijo rendida ante los pocos escrúpulos y el cinismo de Rodrigo. -¿qué tengo que hacer?

-Eso te lo diré mañana… primero tengo planes para aquella niña. Lety –se dirigió a la criada, quien no había perdido la oportunidad de ver en primera fila, la escena que Sara y Rodrigo le ofrecían. –Llama por favor a la señorita Diana.

-Sí señor. –caminó hacia las habitaciones, demasiado apenada por haber sido descubierta escuchando una conversación de esas dimensiones.

-Aquí estoy, -la pelirroja llegó hasta dónde ellos estaban. -no hay necesidad de que mandes por mí. ¿qué es lo que quieres ahora?

-toma, me dijeron que esperabas una llamada urgente. –Puso en sus manos aquél teléfono que creía haber tirado a la basura en cuanto pudo.

-¿por qué…?

-si tu pregunta es por qué lo tengo, Laura me lo entregó en cuanto llegó con tu supuesto cadáver. Pero si quieres saber “por qué eres tú quien debe tener ese teléfono”, resulta que hay demasiada plata en juego y tus papis la quieren a como dé lugar… aunque ese sólo es un viejo rumor que nadie se cree en estos tiempos.

-¡¿de qué estás hablando?! –gritó Sara.

-Nada importante… una charla de borrachos que tuve con Joel luego de hacerle aquél préstamo. –sonrió. –Pero volviendo a nuestros asuntos, mi queridísima Diana… si eres tan amable de irte de mi casa y no volver nunca, te lo agradecería infinitamente.

-¡No me iré!

-Pensé que dirías eso, pero quizá recapacites tu respuesta si te ofrezco traer de vuelta a Joel y liberar al resto de tu familia… Entonces ¿qué dices?

La pelirroja bajó la mirada.
Tal y como se lo había advertido la noche anterior, Rodrigo se había movido y ahora las tenía en la palma de su mano.

Aún con la mirada abajo, Diana caminó hacia dónde Sara seguía de pie, a la expectativa de una obvia respuesta.

-L…lo siento Sara, tengo que irme.

-Debes hacerlo. –respondió débilmente mientras una lágrima recorría su mejilla.

-¿Sara? – Llamó su atención y en cuanto la obtuvo, le regaló un beso en los labios… quizá el último de todos. – No había encontrado la oportunidad para decírtelo claramente, pero yo… yo te amo Sara. –suspiró –...Ahora supongo que iré por mis cosas. –De prisa se alejó de Sara y corrió hacia su habitación a empacar. Entre más rápido lo hiciera, más fácil sería aceptar la realidad.


Mientras, en la estancia de la sala, la pelinegra y Rodrigo aún permanecían inmóviles



-Espe… ¡¿ustedes estaban saliendo?! – gritó Rodrigo después de un rato.

-¡Por favor! ¿no me digas que no lo habías notado?


-----------------------------------------------------------------------------------



Este capítulo se centró más en Diana que no había tenido participaciones decentes en los capítulos anteriores, ya me dirán qué les pareció este capitulo...

Por ahora es todo.
gracias por leer mi trabajo :)
(El texto está escondido debido al nuevo reglamento... )

Saludos!


Última edición por ushiomurasame el Mar Dic 13, 2016 1:50 am, editado 1 vez
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Mensaje por Danwolf el Lun Ago 31, 2015 1:40 am
ahora si Rodrigo ya me esta cayendo mal que hará Sara se ira Diana de la mansión y sera cierto que Marina esta en el hospital esperare el siguiente capitulo saludos
Danwolf
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Mensaje por juliana mosquera el Sáb Sep 05, 2015 8:34 pm
Muy interesante ese rodrigo debe morir ajjjajjaajja como la peli gracias por la conti
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Mensaje por ushiomurasame el Vie Sep 18, 2015 8:36 pm
Hola! Este es el penúltimo capítulo. Mil gracias por leer a quien lo sigue :)

capítulo 15

-Lo siento mucho hija- dijo aquel hombre con la mirada baja, al momento de abrazar a Diana en la puerta de salida de esa mansión en la que vivió por poco tiempo.

-no tienes por qué disculparte.

-debo hacerlo… por mi culpa pasó todo esto.

-seguimos vivos, así que todo está bien. Vayamos a casa. -dijo evitando romper en lágrimas puesto que abandonaba a Sara, obligada a no verla nunca más todo con tal de poder salvar la vida de Marina.

Irónicamente ahora que la dejaban libre, Diana se sentía atrapada, mucho más que cuando en realidad lo estaba.



Llegaron a casa, donde el resto de la familia los esperaba con los brazos abiertos.
Se les veía felices a todos, por el hecho de volver a reunirse. Aliviados, sobre todo Telma –madre de Diana- quien a pesar de estar segura bajo el cuidado de Laura, no había dejado de preocuparse por ellos dos.

Las horas se consumieron rápidamente, el cielo nocturno reinaba la ciudad entera. El cansancio por las emociones del día comenzaba a hacer estragos obligando a que cada miembro de la familia se encaminara a sus respectivas habitaciones.

Pero antes de que Joel cruzara la puerta de su recámara, la pelirroja lo jaló del brazo… a pesar de su repentina libertad, las dudas seguían en el aire.

-tenemos una plática pendiente y no puedo esperar a mañana para saberlo.

-de acuerdo. ¿te parece si volvemos a la sala?

Diana asintió con la cabeza y caminó rumbo a la sala. Ambos tomaron asiento y tras un pequeño silencio Joel empezó a hablar.

-…hija, esta plática debí tenerla contigo hace tiempo, desafortunadamente ocurrió esto y... -se aclaró la garganta- Diana no somos cualquier familia, de hecho podríamos comprar la ciudad entera si quisiéramos. Quizá te suene a locura… a mí me pareció una tontería cuando tu abuela me lo contó-se rascó la barbilla con nerviosismo y tomó aire. – hace algunos años, no tengo idea de cuántos en realidad; un hombre llegó a esta ciudad con sus hijos y con varios sirvientes.
La fortuna no había estado de su lado en ese tiempo, pues al parecer su mujer acababa de morir y además su salud no era muy buena, su médico le recomendó mudarse a un lugar donde más cálido y más tranquilo… en fin, terminó viniendo a vivir a esta ciudad…

-espera- interrumpió el relato de su padre-, ¿ese no es un cuento?

-No, nada de eso es un cuento. Ese hombre existió al igual que sus hijos y resulta que tú y yo somos descendientes de alguno de ellos. Dime Diana, ¿recuerdas todo lo que te conté aquella vez?

-eso creo… asi que ¿es verdad lo de la herencia?

-Así es: el primer niño o niña de la generación 12 será el dueño de todo.

-¿acaso soy yo esa persona? –dijo al hilar toda la información.

-No… -suspiró con pesar- tus hermanas y tú son de la decimoprimer generación, así que…
-¡¿Me estás diciendo que mi misión es ir y tener un hijo?!-gritó claramente enojada en cuanto entendió de qué iba la plática.

-Diana- dijo tratando de calmarla. –entiende mi situación, cada una de las empresas que he iniciado se fueron al traste… incluso esta casa no es nuestra.

-¿hay algo más que deba saber? … por lo menos dime por qué demonios debía cargar con esto–dijo señalando el teléfono.

-E… esto es difícil – avergonzado, cubrió su cara con ambas manos- es muy difícil de explicar… -tomó aire y con la vista puesta en el piso, empezó a hablar – La persona que responde al nombre clave “Ryuu”… fue elegido para ser el padre de el niño que debes concebir. Existe otra per…

La pelirroja no dejó que Joel terminara de hablar, ya no sentía tener la fuerza para seguir escuchando. Se levantó de su asiento y caminó apresuradamente hacia su habitación, la cual cerró con llave al entrar para luego desplomarse en su cama.
Si hacía diez minutos creía que Rodrigo era una basura de persona, ahora empezaba a pensar que de hecho, todo el mundo era una basura.

Sentía la cabeza a punto de estallar, ese día sin duda alguna había sido el peor de todos.
Su vida se había convertido en una pesadilla de la que quizá nunca podría escapar…

Por encima de la rabia que sentía al enterarse del destino que trataban de imponerle, el amargo recuerdo de un amor al que tuvo que renunciar tan prematuramente se apoderó de la ella.
Lloró en silencio, buscando que las lágrimas se llevaran consigo el dolor que sentía al saber que no volvería a ver esa sonrisa, ver su mirada reflejada en aquellos ojos; pero por sobre todo, el dolor que le provocaba darse cuenta de que no tenía el poder suficiente como para liberarla de las garras de Rodrigo.
El reloj despertador marcaba las seis menos diez y las primeras luces de un nuevo día se hacían notar en la ventana de su recámara, cuando el timbre de ese teléfono tan repudiado por Diana comenzó a sonar.
Muy al contrario de aquél tiempo en que Joel estaba desaparecido y contestaba rápidamente la llamada, esta vez la ignoró y volvió a acomodarse a dormir. Sin embargo, el teléfono siguió sonando por a lo menos una hora.

Hastiada se levantó de su cama decidida a apagar de una vez por todas el dichoso aparatito, pero la curiosidad pudo más que el enojo y presionó el botón para contestar.

-¿diga?

-Soy Ryuu… bueno, eso me dijeron que mencionara –dijo una voz nerviosa al otro lado de la línea. –Ha… hace tiempo que he intentado contactar con este número, pero al parecer estaba inhabilitado y pues… ¿si me escucha?

-ah sí, lo siento.

-Disculpa que haya llamado así de temprano, pero es que debo verte primero y hablar contigo acerca de esta locura a la que nos condenaron nuestros padres ¿te parece si nos vemos hoy?

-Ok, ¿dónde nos veremos?


~



-Oye tú ¿no vas a comer? –preguntó ese sujeto al ver el plato que le había arrojado hacía ya más de media hora.

-…

-Me estás haciendo enojar niña, ¿sabes lo cara que está la comida hoy en día?

-…

-de acuerdo, ya tuve suficiente de esto… desde mañana no te traeré comida. Si quieres morir de hambre no es mi problema.

-No puede ser que te hayas vendido a ese sujeto. –comenzó a hablar

-Vamos Laura, ¿no habrías hecho lo mismo si te ofrecieran un cheque con tales cifras?

-No, yo no lo haría.

-en verdad eres una tonta, pudiste tenerlo todo si hubieras matado a la pelirroja como te dije. Pero querías hacerte el héroe…. Mírate ahora, no eres nada. –se burló.

-David… por favor déjame sola.

-Como quieras.

La castaña se encontraba tirada en un camastro, permanecía inmóvil y sus ojos denotaban tristeza.
Se culpaba por no asegurarse a tiempo de que los matones de Rodrigo estuvieran fuera del juego y que por ello Marina se debatía entre la vida y la muerte…



-hola Lau –dijo con una enorme sonrisa. -¿cómo vas con el trabajo que te encargué?

-No he tenido grandes avances, cada que obtengo información, todo se vuelve más confuso. Además aún no consigo encontrar a todos los hombres de Rodrigo, espero que la gente que tengo investigando este asunto me dé resultados muy pronto…

-¿Te parece si ordenamos de una vez? –interrumpió. –estás haciendo un muy buen trabajo, así que quiero que te relajes un poco, ¿de acuerdo?

Comían tranquilamente, mientras que Marina se dedicaba a hacer comentarios fabricados especialmente para sonrojar a la chica. De pronto la madre de Sara empezó a palidecer.

-¡Fue ella! –gritó una camarera apuntando a Laura en una sobreactuada acusación -¡yo vi cuando puso algo en la bebida de la otra mujer!

Llevaron inmediatamente a Marina al hospital y a Laura aparentemente a la cárcel, al menos eso hicieron creer a las personas del lugar.
Una ligera distracción provocada por la amabilidad de esta mujer... todo se había ido por el retrete




“En verdad soy una tonta “pensó después de recordar lo sucedido, para luego romper a llorar.



~




-¿ves lo sencillo que es despertar a Marina?

Lo que ocurría parecía una broma demasiado pesada, lo suficiente para que Sara buscara la cámara escondida y el conductor de televisión estúpido.

-Esto es demasiado Rodrigo, no voy a casarme con un sujeto como él.

-Yo estoy seguro de que lo harás, de otro modo habrás asesinado a tu queridísima madre y eso es algo que una hija no hace.

Estaba atrapada y lo sabía. No había nada más que hacer, sólo aceptar lo que le imponían.

-De acuerdo, pero en cuanto yo firme el acta, mi madre debe despertar y salir de ese hospital.

-Te lo prometo –sonrió – pero también te prometo que si se te ocurre divorciarte, no tendré más opción que convertirme en viudo.

-¿C-cuándo…? -preguntó resignada

-Cuando qué?

-¿Cuándo es que debo casarme?

-En cuatro días, -dijo Víctor, quien entró al despacho de Rodrigo como dueño y señor de la propiedad. -es decir, el próximo sábado.

-…debo pedir una algo más, si me lo conceden prometo ser la mujer de Víctor por el resto de mi vida.

-lo que sea para mi futura esposa

-entonces por favor, no atormenten más a la familia de Diana… y a Laura, si sigue con vida –conociendo a los matones de Rodrigo, Sara no podía dejar fuera la posibilidad de que la hubieran asesinado.- déjenla en libertad, ya me encargaré yo de que guarden silencio.

-pides mucho niña…

-Si no le parece, -casi podía verse fuego en los ojos de la pelinegra. -entonces en este momento yo me quito la vida y puede irse buscando nueva esposa… a estas alturas da lo mismo casarme con usted y proteger a quienes amo, o saltar al otro mundo.

-me gusta tu determinación, -dijo satisfecho –creo que serás una buena esposa. Yo me encargo de hacer lo que pides, siempre y cuando cumplas con lo tuyo.

-Es un trato entonces.


~




Definitivamente las 11:00 am era demasiado temprano para una cita en el café del centro comercial, a esa hora apenas y estarían acomodando los manteles en las mesas. Sin embargo Diana sentía que debía conocer a esa persona y de una vez por todas terminar con ese asunto que tantos dolores de cabeza le habían causado.

Después de darse un baño y arreglarse para salir, revisó por última vez el reloj, cerciorándose de que estaría a tiempo.

Se sentía tonta al llevar atada al cuello esa ridícula mascada blanca con estampado de varias bocas rojas simulando marcas de besos –que para colmo de males no pegaba para nada con su atuendo-, pero era lo único que tenía a la mano como prenda de referencia para ser reconocida por esa persona de la que sólo sabía el nombre clave.

Entró al café con sumo nerviosismo y con la esperanza de que el hombre a quien buscaba ya estuviera esperando por su llegada, pero como era de esperarse a esas horas, el lugar estaba desierto.

No fue sino hasta quince minutos después de su llegada que vio entrar a un sujeto al café. Miró a todos lados, parecía ansioso, de pronto su mirada se detuvo en la pelirroja que lo esperaba en una mesa hasta el fondo; justo como lo había indicado por teléfono, llevaba puesta esa mascada.

Diana no podía creer lo que veían sus ojos. Sin duda alguna el destino se había dispuesto a jugarle bromas muy pesadas.

-¿T…tú eres Ryuu? –preguntó incrédula al ver cómo ese hombre tomaba asiento frente a ella.

-hehe –sonrió –al parecer sí. Aunque nunca imaginé que serías tú con quien me encontraría hoy.

-Pe… pero –“Esto no está pasando, ¿cierto?”

-Siento decepcionarte Diana, pero sí, soy Leo…

Sin duda, el destino trabaja de forma muy misteriosa y en este momento Diana era testigo de una de tantas tretas de ese “destino”, puesto que, de haber recibido esa llamada de Leo y no de un impostor tal y como había sucedido tiempo atrás; sin rechistar se habría casado con él… aunque para como iban las cosas, la chica empezaba a pensar si valía la pena reconsiderarlo.

-…Diana ¿escuchaste lo que te dije?

-lo siento, no te escuché –confesó - ¿podrías repetirlo?

-decía que la razón de hacerte venir era para cancelar esta tontería de casarnos… no es que tenga miedo del matrimonio, puede que no me creas por mi mala fama de mujeriego –suspiró nervioso- pero si algún día llego a casarme preferiría que fuera con Rosy…

-Tienes toda la razón. –sonrió – además todo esto es una tontería.

-Lo sé… es una locura, pero a decir verdad todo esto está calculado de una manera escalofriantemente conveniente. De acuerdo a lo que escuché, para hacer crecer la fortuna, decidieron que una persona proveniente de una familia adinerada como la mía, se uniera legalmente con uno de ustedes… de esa forma ambas personas quedarían bien posicionadas económicamente.

-¿a qué te refieres cuando dices “con uno de ustedes”?

-según me contaron mis padres, hay dos personas que están en edad de concebir, tú eres una de ellas y al parecer un hombre… si bien recuerdo, su nombre es Víctor


-------------------------------------------------------------

Gracias por leer mi trabajo
saludos


Última edición por ushiomurasame el Mar Dic 13, 2016 1:52 am, editado 1 vez
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Mensaje por Danwolf el Lun Sep 21, 2015 2:17 am
entonces el capitulo que sigue es el final uhhh sin duda no me lo voy a perder esperare el siguiente con ansias saludos
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Mensaje por ergc el Vie Sep 25, 2015 8:03 pm
esperando el final con ansias, estará genial lo sé
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Mensaje por ushiomurasame el Vie Oct 02, 2015 8:19 pm
Aquí el último capítulo de esta historia. Gracias por leer! ;)


Capítulo 16




Los medios de comunicación (no todos, claro está) suelen convertir incluso a la más pequeña gota de agua en un extenso mar… un océano mejor dicho. 
Y en esta ocasión no buscaron hacer la excepción. 

Lo peor de todo era que tenían las suficientes armas para hacer de esto el escándalo del año: 
Un proyecto arquitectónico sin rastros de ser iniciado; 
La carismática dueña de la fortuna Montero aparentemente intoxicada por la servidumbre y por si fuera poco la única hija de esta mujer, no importando las desgracias que rodeaban a la familia se casaría en poco menos de cinco horas. 

En conclusión: los ojos de todos estaban puestos en la familia Montero. 



-Diaanaaa! –gritó al tiempo que tocaba la puerta de la habitación. 


-¿qué quieres mamá? 

-ya basta de tonterías, sal de tu recámara de una v… 

-¿puedo hablar con ella? 

-por favor… y si puedes, haz que salga. 

Desde el día en que se hizo público el matrimonio de Sara con Víctor –la misma tarde en que se había encontrado con Leo- la pelirroja se había encerró en su habitación. No podía hacer nada para detenerlo y ahora lo único que podía hacer era llorar e intentar sacar el dolor de su pecho. 



-Diana, -comenzó a hablar- no voy a pedirte que abras la puerta, sólo escucha lo que quiero decirte. –posó su mano con delicadeza sobre la puerta como si ésta fuera el hombro de la pelirroja.- desde hace mucho sé que no soy un buen padre… nunca debí aceptar ponerte en esta situación. –suspiró con pesar. –hija, nunca terminamos esa charla… no quiero que te quedes sin saber ciertas cosas. Aquel día que desaparecí, no fueron los hombres de Rodrigo quienes vinieron por mí, escuché por casualidad que seguían las órdenes de Víctor Estrada… que él le había proporcionado a Rodrigo todo para obligarte a cumplir las estúpidas misiones… ellos sabían que lo harías, eres una buena hija. Diana ¿estás escuchando? 

-si papá. 

-no creo que esto sea suficiente para enmendar el daño, pero debes saber que Víctor Estrada es una persona muy peligrosa y… por si aún no has atado cabos, es quien se casará esta tarde con Sara Montero ¿de verdad dejarás que… 

-¿es cierto eso? –abrió la puerta violentamente. Aún llevaba puesta la pijama y su cabello era un verdadero desastre. 

-¿crees que te mentiría a estas alturas del camino? Debes ir por ella. 

-es imposible –chilló la pelirroja llevándose las manos a la cabeza. 

-Aún estamos a tiempo de ayudarte. –dijo con una amplia sonrisa. 

-¿Leo? ¿Rosy? –se talló los ojos para cerciorarse de no estar alucinando. -¿qué hacen aquí? 

-Fuimos invitados a la boda de Sara, -respondió la castaña- al parecer necesitaban aparentar e invitaron a todos los compañeros de la universidad. 

-todos, excepto Diana. –agregó Leo. –así que nosotros vinimos a invitarte a la boda de nuestra mejor amiga. 

-agradezco sus intenciones, pero no puedo ir con ustedes. Yo sólo echaría todo a… 

-¿acaso no estás entendiendo? –interrumpió Leo -¡Sara no debe casarse! 

-¡Debe hacerlo! ¡Ella tomó esa decisión! 

-¿para qué? –esta vez fue Rosy quien tomó la palabra -¿Para salvar a Marina? ¿salvarte a ti? 

-C…¿Cómo es que sabes eso? 

-conozco muy bien a los sirvientes de la familia Montero, lo suficiente como para saber incluso si vuela una mosca en esa mansión ¿o crees que fue casualidad que fuera a recogerlas en mi auto aquella vez? 

-…pero, si hago cualquier tontería no valdrá la pena el sacrificio que Sara está haciendo. 

-Créeme, te arrepentirás toda tu vida si no intentas nada. 

La pelirroja recibió esa última frase por parte de Rosy como un balde de agua helada. Era verdad pura y como todo balde de agua helada, la había dejado perpleja por algunos segundos, pero a final de cuentas la había hecho despertar. 
Miró por un momento a Joel quien seguía de pie junto a la puerta. 

-ve con cuidado hija. 

-gracias papá. 




~




-señorita ¿está segura de que quiere hacer esto? 

-si – respondió forzando lo mejor que pudo una sonrisa que pareciera convincente –quiero hacer esto. 

-pero… 

-vamos Leticia ¿acaso no es el sueño de toda mujer llegar al altar vestida de blanco junto al hombre con quien deben pasar el resto de su vida? 

-… ¿de verdad usted quiere pasar el resto de su vida con él? 

-Si –contestó sin pestañear, esa era su resolución puesto que sólo de esa manera podría salvar a las personas más importantes para ella. –ahora si no te importa, sigamos con esto. –dijo refiriéndose a su elegante vestido y demás ostentosos accesorios que llevaría como la novia de Víctor. 

Cinco horas que parecían quemarla por dentro; cinco horas que no hacían más que recordarle el destino que le aguardaba. 

“Tengo que hacerlo… por ella… por ellas” sacrificar el todo por el todo, dejar atrás aquella vida que desde que recordaba, se había planteado. 

-¿señorita Sara? –volvió a tomar la palabra la maid, sin dejar de ocuparse del atuendo de la chica. 

-dime… 

-sabe? –sonrió melancólicamente –usted se parece mucho a mi hermana mayor. 

-¿tan guapa está? 

-no me refiero a eso! –“¿cómo puede bromear en un momento como este?” - …lo que quiero decir es… ella siempre lo hace todo sola, nunca pide ayuda de nadie por más mal que lo esté pasando, nunca se da cuenta de que a su alrededor existen personas que están dispuestas a ayudar. 

-jajaja! sonaste como una mala película de superación personal 

-usted nunca cambia! –reprochó – siempre consigue tener una sonrisa en su rostro. –anudó el último cordón del complicado corsé en aquél vestido, asegurándose de que desatarlo fuera lo suficientemente complicado para el novio como para que decidiera ahorrarse la tradicional noche de bodas. –ya terminé con mi trabajo… de verdad que luce hermosa, -gracias Lety, si quieres ya puedes ir a descansar. 

-si señorita… 

-haz el favor de llamarme Sara, nada de señorita. 

-Si señ… Sara –caminó hacia la puerta y se detuvo luego de abrirla –puede que usted no tenga ningún familiar más que la señora Marina, pero ella no es la única persona que desea que usted sea feliz… con su permiso. 


~




Sonreía frente al espejo mientras anudaba su corbata. Por fin había conseguido la mano de Sara. ¿qué importaba que ella lo odiara con toda el alma? A final de cuentas él tampoco sentía amor por ella, más sí por los todos ceros que se agregarían a sus cuentas bancarias… además no se podía negar que la chica estaba de muy buen ver y cualquier hombre –o mujer, claro- mataría por tenerla en su lecho. 

-¿señor? –dijo un hombre fornido en la entrada de la habitación. 

-¿todo listo? –preguntó Víctor. 

-si señor. 

-asegúrate por favor de mantener bien vigiladas todas las puertas y ventanas de la catedral, no sabemos quién pueda entrar… o si de último momento la novia decide huir. 

-¿algo más señor? 

-toma –entregó una fotografía. –vigila que esta persona no aparezca en la ceremonia. 

-esta es… 

-sí, es la amiguita de Sara. 

-entendido. Y… acerca de la señora Marina. 

-los hombres de Rodrigo la están vigilando desde ayer, así que de lo único que tenemos que preocuparnos ahora es que Sara diga “acepto” en la ceremonia de hoy… Ahora si me disculpas, aún tengo que alisarme el cabello para mí boda. 

-entonces me retiro. 



~




-es hora. –anunció Rodrigo ceremoniosamente a Sara, quien esperaba como quien espera su sentencia de muerte. 

-si. –sólo respondió con esa palabra y se puso de pie. 


-¡¿aún no?! –gritó desesperada al teléfono una de las maids. –debe estar a tiempo o si no… 

-“aun no” que? –preguntó Rodrigo quien llevaba del brazo a Sara. 

-que aún no está listo el banquete señor – contestó precipitadamente la chica. 

-ah… más les vale que esté listo para cuando termine la ceremonia. 

-si señor. 

La actitud de la maid resultaba normal para Rodrigo, más no para Sara quien antes de cruzar la puerta volteó a ver una vez más a la maid. Al ver la mirada de la futura señora de Estrada puesta en ella, le guiñó un ojo y sonrió con esa sonrisa propia de un compañero de travesuras. 

-¿qué dem… 

-¿dijiste algo Sara? 

-No Rodrigo. 

-Okay, entonces sube al auto. 


Luego de que Sara y Rodrigo tomaran sus respectivos lugares en la limusina blanca adornada para la ocasión, el motor se puso en marcha. 
Rodrigo sonreía, había salido por los pelos de una situación de la que nunca creyó poder escapar. 

Sara se dedicaba a mirar por la ventana esos paisajes citadinos que pasaban a modo de película antigua indicándole que a partir de esa tarde no volvería a ver la vida como solía verla. 


El auto se detuvo, ya habían llegado a la entrada de la catedral. 

-antes de que bajes, debo advertirte que tengo preparados dos mensajes para quien cuida a Marina. Si sales huyendo o dices que no aceptas casarte con Víctor, enviaré el mensaje ordenando que liquiden a tu madre. Si cumples con el trato, ordenaré que la saquen del estado de coma ¿entendiste? 

-Entendí. –apretó el puño, conteniéndose de golpear a Rodrigo en su parte más sensible. 


Se escucharon las campanadas de la catedral. 
El ritual comenzaba, la mentira tomaba forma. 
El sacerdote lideraba el contingente, caminaba lentamente hacia el altar seguido de la novia quien caminaba del brazo de Rodrigo; detrás de ellos, un montón de actores pagados por Víctor, porque no debían faltar las damas de honor. 

Mientras caminaba por el “camino de la virginidad”, Sara miraba con detenimiento a los invitados. Para su sorpresa encontró rostros conocidos, compañeros de la universidad que se compraban la mentira de la boda. Volteó a su izquierda y reconoció a Rosy y Leo, junto a ellos había una chica, una que nunca había visto. Al menos eso quiso creer. 


-Queridos hermanos, estamos aquí reunidos para celebrar el mayor de los regalos que Dios nos ha dado: El amor. 
Bla, bla, bla… … … si alguien tiene algún impedimento para que se lleve a cabo esta unión, que hable ahora o que calle para siempre. 

La mirada de Rosy, se posó en Diana. 

-Diana -le susurró al oído. -es ahora. 

-“¡al diablo con esto! -pensó la chica –por una vez en mi vida quiero ser egoísta. -¡Yo… 

-¡Yo me opongo! –dijo con firmeza. 

Las miradas de todos los presentes se posaron en aquella mujer que caminaba por el mismo pasillo que hacía unos instantes había recorrido Sara. 
Su caminar era coqueto, parecía como si caminara en un paseo por el campo. –hija, te ves hermosa en tu vestido de novia, pero tú y yo sabemos que esa mirada triste no queda bien con tu atuendo. 

-¡mamá! –se arrojó a los brazos de Marina –esto no es un sueño ¿cierto? 

-tranquila hija, ya estoy aquí… disculpa que haya tardado tanto en llegar… 

-señora –el sacerdote interrumpió la enternecedora escena. -¿puede decir la razón por la cual no podemos seguir con el enlace matrimonial? 

-oh, discúlpeme, casi olvido ese pequeño detalle. –tomó aire. –esta boda no se hace ¡POR QUE LO DIGO YO! ¿algún problema con eso, padre? 

-P-por supuesto que no- respondió nerviosamente el sacerdote, conocía suficientemente bien el carácter de Marina como para ponerse al tú por tú con ella, además los honorarios de la boda ya estaban pagados. 

-Por eso adoro las bodas –dijo la madre de Sara con una sonrisa de triunfo. –ven hija –ofreció su mano a la chica para bajar del altar. –de verdad lamento que por un descuido mío hayas tenido que pasar por esto. 

Mientras ambas mujeres caminaban solemnemente hacia la salida, los invitados seguían paralizados, incrédulos por el espectáculo que acababan de presenciar. En cuanto a Rodrigo y Víctor, no sabían si quedarse ahí de pie o salir corriendo del lugar. 

-Sara, espera-Marina se detuvo como si se olvidara algo, sacó de su bolso de mano una pieza de madera finamente tallada - ¿podrías por favor entregar esto a Rodrigo? Dile que se lo envían con mucho cariño las personas que trabajaban para él. 

Al ver lo que su madre le entregaba, Sara dejó ver una sonrisa de complicidad. 
Caminó hasta donde estaba Rodrigo de pie –a punto de orinarse en los pantalones seguramente- 

-un placer jugar con usted caballero, pero temo que la partida es mía… -colocó la pieza de la dama negra en el bolsillo del smoking, al tiempo le susurraba dos palabras que le sabían a gloria “jaque mate” para luego alejarse lentamente de él. 

Diana no soportó más que el protagonismo se lo estuvieran llevando Marina y Sara por completo, caminó con paso firme hasta donde estaba Sara. 

-¡Tú te vienes conmigo- la tomó fuerte de la mano y caminó apresuradamente hacia la salida de la catedral. 

Habían varios hombres en traje negro con armas de alto calibre a la vista, cuidaban todas y cada una de las salidas. 
Al verlos, ambas chicas se armaron de valor y aumentaron el ritmo de su caminata. Apretaron aún más fuerte sus manos… si aquellos hombres disparaban, por lo menos morirían tomadas de las manos. 

Pero para sorpresa de ellas, aquellos rudos hombres sonrieron y les abrieron el paso, dejando en claro que no vigilaban las salidas por Sara, sino por el par de truhanes que seguían dentro. 


~



-¿te pintaste el cabello? –preguntó Sara cuando ya se habían alejado lo suficiente. 

-si –respondió orgullosa. -y me puse pupilentes cafés para que los matones de Rodrigo no me conocieran. 

-jajaja! Creo que enamorarme de ti fue lo correcto… por cierto nadie nos sigue ¿por qué corremos? 

-es que siempre quise hacer una salida dramática. 


Dejaron de correr para recuperar el aliento. 

-Diana. 

-¿dime? 

-quiero… quiero besarte ¿puedo? 

-no sé, déjame pensarlo… está bien. 

Emocionada por el “está bien” de Diana, Sara se arrojó hacia ella, tomó con delicadeza el rostro de la pelirroja y en vez de besarla, la contempló por un largo tiempo, asegurándose de que eso estaba sucediendo. 

-recuérdame agradecer a Rodrigo y a Víctor el que hoy pueda estar contigo. –susurró Sara inconscientemente. 

Y fueron los suaves labios de Diana los que iniciaron un tierno beso, el primero que se daban en público. ¿Qué importaban los transeúntes que las miraban con incredulidad? ¿Qué importaba que les faltara el aire? 

-¿tu casa o la mía? –preguntó Sara con aire sensual 

-donde sea… 


~



-kyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! 

-que ocurre?- dijo tratando de abrir los ojos. –¡ay por favor Laura! anoche no te quejabas para nada. 

-Pe…pero se… señora. –bajó la mirada, más que nada para evitar fijar su mirada en esa bella figura desnuda que hasta una joven envidiaría. 

-¿señora? –Sonrió con maldad –ayer me decías Marina… y no parabas de decirlo. 

-D…deje de decir tonterías y vístase. 

-pero si es domingo, -replicó con un puchero- me quiero quedar en cama. 

-Por favor vístase. –insistió mientras ella misma se vestía. 

-¿así es como agradeces que haya venido hasta acá para rescatarte? 

-gracias por venir a rescatarme- dijo sarcásticamente. -ahora póngase algo de ropa. 



En menos de cinco minutos, ambas se habían vestido. La mirada de Laura seguía en el piso y el rubor llegaba hasta sus orejas. 


-entonces… ¿qué es lo que ocurrió? 

-Nada fuera de lo común –sonrió –, en resumen Rodrigo olvidó que varios de sus matones me aprecian más a mí que a él y justamente envió a los indicados a cuidarme, así que llegué justo a tiempo a impedir que le jodieran la vida a mi hija. 

-así que ya todo está bien. –suspiró aliviada. 

-si: Víctor y Rodrigo serán juzgados por múltiples cargos de fraude, Sara y Diana inician mañana la construcción del monumento que dejaron pendiente y lo más importante, lo que haría de esto el final perfecto es –una ligera falta de confianza la detuvo- … tú te quedarás conmigo ¿verdad? 

-…¿está bien si hago eso? –preguntó, aceptando de una vez por todas que Marina ya se había robado por completo el espacio que creyó reservado para Sara. 

-créeme cuando te digo que sí. 

-gracias. 


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y bueno, aquí esta historia. gracia por leer mi trabajo, que como todo tuvo sus altibajos... 
no sé si me llegue inspiración para una nueva historia, si eso sucede la empezaré a publicar. 



Última edición por ushiomurasame el Mar Dic 13, 2016 1:56 am, editado 1 vez
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Mensaje por toma_nota el Sáb Oct 03, 2015 12:38 am
gracia por tu historia tan interesante
toma_nota
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Mensaje por juliana mosquera el Sáb Oct 03, 2015 12:46 am
Woooo q final gracias por compartir tu historia la volveré a leer con gusto. Very Happy cuídate mucho y éxitos con tus nuevos proyectos.
juliana mosquera
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Mensaje por Bladedge el Sáb Oct 03, 2015 3:08 pm
comentando para poder leer el fic >.<
Bladedge
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Mensaje por Danwolf el Sáb Oct 03, 2015 9:56 pm
y eso que al principio no quería leer esta historia al final caí rendida y empece leerla que final excelente historia te felicito que bueno que a Rodrigo y a Víctor se fueran a la cárcel saludos
Danwolf
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Mensaje por zay66 el Dom Oct 04, 2015 6:58 am
Muy buena historia, excelente :) saludos
zay66
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Mensaje por amatista fujino d kuga el Dom Oct 04, 2015 5:48 pm
Kyaaaaa una expresion muy singular y tierna al final
amatista fujino d kuga
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Mensaje por josshua2014 el Lun Oct 05, 2015 12:06 am
Me trae buenos recuerdos esta historia y mas que me encanta volver a leerla Very Happy
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Mensaje por snama1 el Dom Nov 15, 2015 12:37 am
aaaa se ve muy buena quiero leerla completa
snama1
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Mensaje por mimi_strawberry el Lun Nov 16, 2015 6:58 pm
Buena historia, y eso que solo llevo los primeros capitulo
mimi_strawberry
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Mensaje por andry_89 el Mar Nov 17, 2015 6:10 pm
the best of the best:rosas: ....... Very Happy
andry_89
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Mensaje por AndroidSO el Lun Nov 23, 2015 10:46 pm
esta historia esta genial de verdad
AndroidSO
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Mensaje por JazzKuroi el Mar Dic 29, 2015 1:22 am
No entendí nada, la historia está como recortada
JazzKuroi
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