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Simplemente TE AMO (terminado)

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Mensaje por ushiomurasame el Vie Dic 05, 2014 6:37 pm
Sucedió que a punto de terminar mi primer fic y a la mitad de mi historia original, me llegó a mi cabecita inspiración para una nueva... no pude reprimir el impulso de abrir un nuevo documento de word y ponerme a escribir... les comparto mi segunda historia original. Ojalá sea de su agrado.

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Capitulo 1

Regalo de cumpleaños



-kyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!

-que ocurre?- dijo tratando de abrir los ojos. -Espera… ¡¿qué estas haciendo desnuda en mi cama?!


-lo mismo para ti… ¿por qué estás desnuda…. Aquí… conmigo?


-¿yo?- miró su propio cuerpo sin prenda alguna que cubriera su tersa y blanca piel- ¡¡kyaaa!!-dijo mientras tomaba la sábana que yacía en el piso para cubrirse. –¿Co..cómo pasó esto?


No es que no estuviera feliz de amanecer al lado de aquella pelirroja de ojos tan verdes cual esmeraldas, pero ¿no acordarse de cómo habían llegado a amanecer en tal estado? Además, tenía por bien sabido que la ojiverde la odiaba a morir…. Y ahora, al parecer la odiaría un poco más puesto que habían despertado en tales condiciones.


-¡¡Tú maldita pervertida!! ¿qué me hiciste? ¿pusiste algo en mis bebidas anoche?


-Bien sabes que yo ni siquiera me acerqué a ti… por cierto ¿por qué viniste a mi fiesta de cumpleaños? ¿no se supone que me odias y que por eso no aceptaste mi invitación?


-Pe..pero, Leo, invitaste a Leo ¡Tenía que verlo a como diera lugar!


-ah, ¿eso era todo?- dijo un tanto decepcionada la pelinegra. “de modo que él te gusta”-¿cómo no lo iba a invitar? Es el mejor barman que conozco… y mi mejor amigo



La escena era un tanto divertida… las chicas no dejaban de discutir, y a pesar de la discusión no se paraban de la cama a ponerse ropa ¿sería este un concurso para ver quién era la menos pudorosa?
Al darse cuenta de ese pequeño detalle, la pelirroja se levantó, cubriendo su esbelto y bien proporcionado cuerpo con la colcha de aquella cama y comenzó a buscar cada prenda de vestir que había portado la noche anterior.



-¡Pervertida! ¡Te odio! ¡No sabes cuánto te odio! –dijo al salir de la recámara una muy molesta pelirroja, para luego azotar la puerta.


-y yo te amo…- dijo en un susurro la pelinegra, volviendo a recostarse en su cama. Lentamente, aún con la duda de cómo habían terminado desnudas en su cama, los párpados de la chica se fueron cerrando, quedando profundamente dormida.








-¡Feliz cumpleaños Sara! –gritaron los invitados a la fiesta, mientras le arrojaban serpentinas de todos colores a aquella bella mujer de cabello negro y ojos de un extraño tono violeta.


-gracias chicos…-dijo con una radiante sonrisa, misma que cambió a una expresión de sorpresa al ver en su fiesta de cumpleaños a la chica que había robado su corazón.


“¿qué hace aquí? ¿no se supone que me odia? En fin, esperaré a que venga a felicitarme… me ha ignorado por tanto tiempo que hoy no iré a saludarla como hago todos los días en la universidad ¡No! ¡Hoy esperaré a que sea ella quien venga!”


La festejada se paseó por todo el lugar, agradeciendo personalmente la presencia de cada uno de los invitados, para remarcar el hecho de que a la única que no saludaría era a aquella pelirroja.


Pero al parecer esa pelirroja se mantenía ignorándola y no apartaba la vista de la barra de bebidas.


-¿Sara? –Una dulce voz la llamó


-¿eh? Perdón Rosy ¿decías algo?


-Me pareció que estabas un poco triste ¿hay algo que no te guste de esta fiesta?- preguntó preocupada aquella chica de cabello castaño.


-Pues… -respondió mientras dirigía su mirada hacia el sitio donde estaba la pelirroja.


-Pero ¿qué hace Diana aquí? ¿no se supone que ella no vendría a tu fiesta? Incluso rechazó la invitación que le diste frente a todos en la cafetería…


-No importa… de alguna manera me siento feliz de que haya venido.


-Lo que tú necesitas es un buen trago, ven.


-Pe..pero ella está ahí, justo enfrente de la barra…


-Da igual, esta es tu fiesta, tienes todo el derecho de ir a tomar un trago en tu propia barra ¿no? -Al ver que la pelinegra y la castaña se acercaban, Diana dio la vuelta, alejándose lo más posible de Sara y se dispuso a platicar con algunas chicas. – No puedo creer que estés tan colada por una chica tan grosera… si no quería venir a tu fiesta, simplemente se debió quedar en su casa a ver televisión.


-Te dije que no importa.- dijo tratando de sonreír. – Leo ¿serías tan amable de servirme un tequila?


-Por supuesto Sara ¿qué tal te lo estás pasando? –dijo sonriente el chico, mientras servía la bebida.


-De maravilla, gracias por venir.


-Lo que sea por mi mejor amiga.


-Y a ti mi amor ¿qué te sirvo? – dijo refiriéndose a Rosy.


-Por ahora nada… y ya deja lo de “mi amor”, ya no somos nada.


-Los dejo, chicos, acaba de llegar un invitado, voy a saludarle. –les dijo la cumpleañera con tal de separarse de ese problemático par y luego caminó hacia la mesa donde estaba dispuesto el bufete.


La música disco inundaba la mansión en la que se desarrollaba la fiesta. Los invitados, aunque sabían que de cierta manera tuvieran libertad de hacer un desastre en esa inmensa casa, evitaban hacer destrozos, nunca se sabía si la festejada simplemente lo dejaría pasar o si personalmente les partiría la mandarina en gajos si se enteraba que habían roto algún objeto de esa casa… el carácter de Sara no era algo con lo que se debía jugar.


A lo lejos, separada de los invitados, se encontraba la festejada con la mirada puesta en aquella pelirroja que hacía ya tiempo que era la causante de sus suspiros.


-Pensé que estarías aquí –dijo Rosy, mientras se acercaba a Sara con dos vasos de tequila. –toma, este es para ti… no espera, es este, al otro ya le tomé.


-gracias… -tomó el vaso y se tomó la bebida como si de agua se tratara


-¿por qué no disfrutas la fiesta?


-¿no ves que la estoy disfrutando? –dijo en tono sarcástico. –Mira, el mismo cielo me mandó casi envuelto ese maravilloso regalo de cumpleaños, mismo que en toda la noche se ha dedicado a ignorarme, y que en toda la maldita noche no ha tenido la decencia de venir a decir “feliz cumpleaños”… ni por error ha venido a felicitarme… -se llevó ambas manos al rostro, mientras de sus ojos brotaban dos gruesas lágrimas.


-Oye, Sara, no te he dado mi regalo ¿verdad?


-Ah, no importa –dijo calmándose un poco y limpiándose las lágrimas con la llema de su índice.


-Mi regalo será el mejor de todos, ya lo verás…


Riiiiiiiing Riiiiiiiiing Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing

El sonido de un teléfono despertó a la pelinegra.

-No recuerdo haber puesto ese tono en mi teléfono… -dijo al despertar.

Volteó a todos lados buscando el dichoso aparatito que la había despertado.

Riiiiiiiing Riiiiiiiiing Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing

Por fin lo vio, tirado en el piso… solo había un pequeño detalle, su teléfono estaba encima del buró, junto a la lámpara de noche, el teléfono negro que sonaba sin parar no podría ser de otra persona más que de esa chica…

-¿Hola?

-¡Demonios! de todos los lugares en los que pude olvidar mi teléfono... -dijo al otro lado de la línea la pelirroja. -Necesito urgentemente ese teléfono. ¿Serías tan amable de enviarmelo con alguien?

-¿tan repulsivo te resulta mi rostro?

-Así es.

-Bien... si así son las cosas, olvídate de tu teléfono. adios


-¡Espera! di...discúlpame... en serio necesito ese teléfono, toda mi vida está puesta en él.

-Como si me importara -dijo ocultando la preocuación ante la frase "toda mi vida está puesta en él."

-Por favor, lo necesito...


-Entonces ven por él... a.además, necesitamos recordar exactamente qué pasó...

-no deseo ir a tu casa, menos a hablar de ese tema.

-entonces me quedaré con la duda de si te llevaste mi virginidad... además de quedarme con tu móvil. -no sabía cómo era que tal chantaje saliera de sus labios.

-¿cómo te atreves a decir eso? -gritó claramente ofendida.

-Bien, entonces olvídate de tu teléfono

-Te veo una hora entonces... -dijo resignada.

No se sentía preparada mentalmente para ver a Diana, no después del numerito de la mañana, pero ella misma se había tendido la trampa. Quizá era el amor que le tenía a aquella diosa lo que la había movido, no lo sabía a ciencia cierta...
Lo único que sabía era que en una hora esa bella mujer estaría nuevamente ante las puertas de su casa...
_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-


¿qué cosas importantes puede guardar un teléfono celular?
pero más importante ¿cómo llegaron a amanecer juntas en la misma cama y desnudas?

Anunciador de televisión:"no se pierda el siguiente episodio de "simplemente te amo"

Gracias por leer. Comentarios, críticas constructivas y demás háganlo saber.


Última edición por ushiomurasame el Vie Oct 02, 2015 8:34 pm, editado 2 veces
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Mensaje por francesca lucchini el Mar Dic 09, 2014 10:14 am
me encanta esta historia!! pasamela por correo amor T.T
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Mensaje por lupitayoh el Vie Ene 09, 2015 11:56 pm
Se queman retinas gratis!!!!

pasare el documento a un word y la leere a ver que tal tu inspiración...saludos!!
lupitayoh
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Mensaje por Danwolf el Sáb Ene 10, 2015 2:20 am
creo que ya me esta gustando tu historia por favor continúalo y te esta quedando de maravilla
Danwolf
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Mensaje por ushiomurasame el Sáb Ene 10, 2015 10:05 pm
Hola. Disculpen la tardanza y el color casi imposible de leer (estaba así por el fondo oscuro del foro)
Gracias por sus comentarios ;)
Aquí dejo el segundo capítulo. De antemano gracias por leer


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Capítulo 2

Mis problemas.




Desde los jardines de la gran mansión, un apuesto jardinero de unos 25 años con ojos aún más negros que el azabache de su pelo, observaba cómo una furiosa pelirroja le proporcionaba una sonora bofetada a la heredera de la fortuna Montero.

-Tú maldita, no sé qué es lo que deseas obtener de mí, pero si perder mi teléfono es necesario para no abrir la boca estoy dispuesta a ello. - mintió.

-Yo lo único que quiero es tener una pista acerca de lo que ocurrió anoche, - dijo mientras sobaba la mejilla que acababa de ser golpeada por aquella chica que se negaba a decir una sola palabra sobre aquello. -saber cómo es que amanecimos en tales condiciones.

-Pues… que yo no sé cómo fue que amanecí contigo y si no hay nada más que hacer aquí, me retiro a mi casa. Es un precioso sábado como para estarlo desperdiciando aquí. –dio media vuelta y empezó a caminar.

-Tal parece que sí recuerdas lo que pasó anoche… pero si no quieres decirlo no te obligaré a hablar. Aquí tienes tu estúpido teléfono. – estiró la mano ofreciendo aquel teléfono que había sido el pretexto para volver a ver a esa chica.

Diana volteó y con molestia tomó su teléfono, ya con él en manos, salió de esa casa y se dispuso a caminar los más de cien metros que la separaban de la reja de entrada de aquella mansión a la que tanto odiaba asistir.

-Sebastián –dijo Sara dirigiéndose al jardinero que hacía más de veinte minutos que había descuidado su trabajo por observar la reciente discusión. – ya te has enterado de mucho… me gustaría que te esforzaras más en tu trabajo.

-Si señorita, lo siento. (y mi nombre no es Sebastián, es Iván).

Sara volvió a entrar a la mansión un tanto frustrada por no haber obtenido ninguna información acerca de lo que había pasado la noche anterior, porque si bien habían amanecido desnudas en la misma cama, nadie podría saber con exactitud qué había sucedido detrás de la puerta de su habitación en la noche de su cumpleaños.

-Señorita, el desayuno está servido. – dijo una tímida mujer que portaba el aburrido uniforme negro que la identificaba como trabajadora de esa mansión.

-Gracias Laura. Y me llamo Sara, lo de señorita es fastidioso y quién sabe si aún lo sea. –dijo con toda la intención de hacer sonrojar a la joven, cosa que logró sin esfuerzo.

Cumplido el objetivo de picar a la servidumbre, Sara se dirigió al comedor.
El comedor ocupaba una amplia zona de la casa, era demasiado espacio para que una persona comiera sola… de hecho remarcaba el hecho de que Sara, en esos momentos estaba completamente sola.

Al otro lado de la ciudad de un taxi salía una aún furiosa pelirroja.

“Pero quién se cree esta tonta. No por tener millones en el banco puede venir y chantajear a todo el mundo”

Aunque ella misma estaba consciente de que a pesar de que Sara sólo la hizo viajar de vuelta hasta la mansión, la culpa residía en ella que había dejado olvidado ese maldito teléfono que estaba obligada a llevar desde hacía unos cinco meses.

-Diana –la llamó un hombre maduro, de tez clara, ojos verdes parecidos a los de Diana; lleno de canas no por la edad sino por la carga de trabajo. -¿puedes venir por favor?

-Si padre. – Se levantó del sofá en el que minutos antes se encontraba tumbada viendo lo que hubiera en la televisión y se dirigió al comedor, donde estaba su padre.

-Hija, tengo que pedirte que hagas algo por mí ¿puedes hacerlo? – dijo en un tono serio.

-¿De qué se trata?

-Hija, estás a unos cuantos meses de salir de la universidad. Eres la mayor de mis hijos. Sólo a ti puedo confiarte esto – dicho esto sacó del bolsillo del pantalón un teléfono celular. –tómalo por favor.

-Papá, si es por el teléfono celular que te pedí hace un año, yo ya compré…

-Sé que compraste uno, pero este que te confío tiene una función más importante que la de sólo hacer llamadas.

-No entiendo.

-No necesitas entenderlo, sólo te pido que lo lleves siempre como al más preciado de tus tesoros. Tómalo por favor. –rogó una vez más, haciendo que la pelirroja cediera.

-De acuerdo y ¿por cuánto tiempo necesito llevarlo?

-Hasta que recibas la llamada de una persona que responda al nombre clave “Ryuu”. Él te dirá qué es lo que debes hacer.

-¿lo que debo hacer? –dijo confundida, cada vez entendiendo menos de lo que le decía su padre.

-Diana… desde que naciste supe que serías tú quien completaría la misión que me fue encomendada, pero eso será una historia que te contaré en otra ocasión, puesto que ahora tengo algunos negocios pendientes. – Se levantó de la silla de ese pequeño comedor y sin decir una palabra más salió de la casa.

Esa fue la última conversación que Diana tuvo con su padre. Desde ese día en que le entregó el móvil y salió de casa no volvió a saber de él.






Ya eran cinco meses de búsqueda de ese hombre al que todos conocían por el nombre “Joel Rivera” y al que ella solía llamar “papá”. Y la única pista que tenía era ese teléfono y la esperanza de recibir esa llamada de “Ryuu”.

Ocultó el asunto de la desaparición de su padre ante los compañeros de la universidad, presentándose día a día con una candorosa sonrisa para todos… excepto para su infinito dolor de cabeza llamado “Sara Montero”.





Entró a su casa y se tumbó en aquel sofá como lo hacía todos los días.
Un mar de preguntas venían a su mente en cuanto a la desaparición de su padre, y no conforme con eso, ahora un problema más a su larga lista, un problema llamado Sara.



Una fiesta a la que ella misma había jurado y perjurado que no iría … a la que acudió con el interés de ver a un chico…

Y luego de ver que tal chico se liaba con otra mujer, a punto de irse en definitiva de aquel lugar se encontró con la festejada, esa persona a la que tan groseramente había evitado durante toda la noche estaba frente a ella mirándola con un evidente desconsuelo en su cara.

-¿qué te ocurre Sara? –dijo al ver el semblante de la cumpleañera. –hay algo mal en tu perfecta fiesta de cumpleaños.

-Si por mal te refieres a que la persona que se adueñó de mi corazón no venga a saludarme… si, estoy muy mal.

Diana no tenía interés por lo que ocurriera en la vida de Sara, y mucho menos ahora que veía cómo Leo metía mano en la falda de una de las invitadas a la fiesta.

-Me voy. – dijo a punto de llorar “Mi padre desaparecido y mi amor platónico coqueteando con alguien que claramente no soy yo”.

Pero antes de que caminara un paso más sintió que alguien tiraba de su brazo y la atraía para robarle un beso. Ese alguien era Sara.
Aunque el comienzo del beso fue algo brusco, poco a poco se fue suavizando.
Quizá por despecho, quizá por sacarse ese dolor en su corazón al ver al chico de sus sueños en brazos de otra, Diana correspondía a los besos y caricias que la pelinegra le proporcionaba.
-Va…vámonos de aquí.- dijo en un jadeo la pelirroja, apenada por que los invitados a la fiesta la vieran besuqueándose con Sara.
-Me preguntaba cuándo lo pedirías. –

Y sin más, subieron a prisa las escaleras, cruzaron la puerta de una amplia habitación impregnada del embriagante olor de aquella pelinegra que ahora la acorralaba contra la pared mientras se dedicaba a proporcionarle apasionados besos a esa bella pelirroja.

La lujuria se apoderó rápidamente de Diana. Quien sin pensárselo arrancó esa blusa negra que le impedía tener contacto con la piel de la mujer que tenía frente a ella. Se detuvo unos segundos al darse cuenta que Sara no llevaba nada debajo de esa blusa más que ese sensual cuerpo que la incitaba a probar. Se dispuso a besar aquellos pechos que tan generosamente la invitaban a disfrutarlos.

¡y lo que siguió! Esa fue con seguridad la noche más salvaje de toda su vida… tanto que tras la sesión de besos, de caricias y de orgasmos, el cansancio la venció haciendo que al otro día al despertar se sintiera confundida al verse desnuda frente a la chica que más detestaba.

¿Era una sonrisa lo que veía en el rostro de Sara?

Tras recordar su desenfrenada noche, Diana no pudo más que gritar.

-kyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!

-que ocurre? Espera… ¡¿qué estas haciendo desnuda en mi cama?!

-lo mismo para ti… ¿por qué estás desnuda…. Aquí… conmigo? –dijo fingiendo demencia, pues ella misma sabía lo que había pasado: había sido víctima de la lujuria.

-¿yo?¡¡kyaaa!! ¿ Co..cómo pasó esto?

-¡¡Tú maldita pervertida!! ¿qué me hiciste? ¿pusiste algo en mis bebidas anoche?-dijo confundiendo aún más a Sara

-Bien sabes que yo ni siquiera me acerqué a ti… por cierto ¿por qué viniste a mi fiesta de cumpleaños? ¿no se supone que me odias y que por eso no aceptaste mi invitación?

-Pe..pero, Leo, invitaste a Leo ¡Tenía que verlo a como diera lugar! –debía cambiar la conversación “por ningún motivo admitiré lo que hice… anoche… contigo”

-ah, ¿eso era todo?- dijo un tanto decepcionada la pelinegra. “de modo que él te gusta”-¿cómo no lo iba a invitar? Es el mejor barman que conozco…

Se puso a buscar su ropa por toda la habitación, y la encontró regada en varias partes de esa recámara. Cuando se vistió completamente abandonó furiosa esa recámara llena de recuerdos que más le valdría olvidar por el bien de su propio orgullo. No sin antes volver a dejar una semilla de culpa en la pelinegra que aún la miraba confundida.

-¡Pervertida! ¡Te odio! ¡No sabes cuánto te odio!


-Seré idiota! –se dijo al recordar con detalle lo sucedido la noche anterior en esa mansión. En un intento por olvidar todo aquello que cruzaba por su mente, encendió el televisor.

“El día de hoy se inauguró el monumento del dragón al centro de la ciudad. El proyecto fue patrocinado por dos industrias japonesas, y por supuesto por la compañía vinatera del magnate Rodrigo Montero. Veamos el reportaje en vivo que mi compañero Saúl tiene para ustedes”

Diana veía casi sin interés el reportaje, aunque le parecía un buen trabajo aquel precioso dragón de varios colores que seguramente atraería la atención de los turistas. Pero que un familiar de Sara, en concreto su padre, estuviera involucrado en el proyecto, hacía que le restara importancia.

“Hemos terminado el primer monumento y es un gusto poder develarlo al mundo, ahora lo que nos falta es terminar el monumento del tigre… nos encanta el concepto del yin yang, pero queríamos darle un aspecto más japonés… así que por ahora me encantaría que apreciaran el monumento del dragón, o con el nombre original el monumento de ‘Ryuu’ ”

Escuchar esa palabra, provocó que volviera su mirada al televisor.
¿Tendría algo que ver esa escultura con su padre? Quizá ese razonamiento era erróneo, pero por más erróneo que fuera, no podía dejar de lado la posibilidad de que eso pudiera darle una pista sobre el paradero de su padre.


-hola papá ¿cómo te fue con lo del monumento? – dijo Sara al ver a ese hombre de traje gris, cabello castaño y ojos café, de 45 años que aparentaba apenas los 30.

-Muy bien… lo siento por no llegar antes y felicitarte por tu cumpleaños ¿cómo estuvo tu fiesta?

-Bien, muy bien diría yo. –ocultó su desilusión, pues había un montón de situaciones concernientes a esa fiesta que no lograba recordar.

-Me alegro por ti. Felicidades hija, mañana que llegue tu madre saldremos a festejar contigo. Ahora discúlpame, tengo que dormir un poco.

-OK padre, descansa.


-Por fin las piezas del juego se empiezan a mover. –dijo sonriente mientras subía las escaleras.

-¿dijiste algo padre? –preguntó extrañada.

-Jaja ¿escuchaste? No es nada... tonterías mías, me voy a descansar, te veo luego.

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Bueno chicas (y chicos, si los hay por aquí)... gracias por leer.
pues ya supimos lo que pasó anoche XD...
Por ahora los dejo en el suspense...
nos vemos en la próxima actualización!!
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Mensaje por Danwolf el Sáb Ene 10, 2015 10:19 pm
waooo que bien capitulo pero por favor no te tardes en actualizarla ya me esta gustando
Danwolf
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Mensaje por ushiomurasame el Vie Ene 16, 2015 1:34 pm
hola!!!
hoy les traigo el tercer capítulo, espero que les guste.
Nota: al igual que en capítulos anteriores, la letra cursiva indica un flashback, disculpen por no hacer la indicación antes.
Enjoy!


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Capítulo 3


Ryuu






-¿De quién es el teléfono que está sonando? –Dijo irritada la tutora del departamento de arquitectura y no era para menos, el teléfono llevaba sonando ya un buen rato.

-¡Perdón! No me di cuenta, es mío. –era obvio que no estaba acostumbrada al tono de ese teléfono puesto que una sola vez marcó a ese teléfono para encontrarlo en su casa la primera vez que lo perdió (y una segunda vez, cuando lo olvidó en casa de Sara).

Esa llamada… sólo podía ser una persona.
Diana salió apresurada del salón y contestó la llamada.

-Soy Ryuu – dijo una voz masculina al otro lado de la línea. –usted ha tardado mucho en contestar ¿sabía usted que la vida de su padre y la de toda su familia dependen de esta llamada? – Diana sabía que su padre corría peligro… pero ¿toda su familia?

-lo lamento, estaba en medio de una clase.

-más importante que pedir disculpas, diríjase inmediatamente a la escultura del dragón que acaban de inaugurar. Resuelva el acertijo de la placa. Es todo.

Siguiendo la orden de aquel extraño, Diana entró de nuevo al aula para luego salir una vez más con sus cosas, era imperioso hacer lo que ese hombre ordenaba pues la vida de toda su familia pendía de un hilo.

-Hija… Diana… tu ¿sabes algo acerca del paradero de tu padre?-los años habían caído de pronto sobre aquella mujer de 34 años, parecía de más edad desde que comenzó la búsqueda de su marido.

-No… mamá… yo… realmente no sé nada.-dijo agachando la mirada.

Hacía ya seis meses que Joel había desaparecido y la única persona buscando por su paradero era Telma, su esposa, y madre de aquellas tres mujeres que desde la desaparición prefirieron hacer oídos sordos a sus súplicas de buscar ayuda y localizar a Joel.

Un teléfono celular, esa era la única pista con la que contaba Diana… eso y la esperanza de que alguien llamado Ryuu algún día llamaría y daría (quizá) alguna pista del paradero de su padre.
Y aunque no supiera si tener esperanza en esa llamada le serviría de algo, Diana seguía aferrándose a esa idea.

Entonces ¿porqué no ayudar a su madre en la búsqueda de Joel? No lo sabía a ciencia cierta, pero algo le decía que callarse cualquier detalle sería de más ayuda que tener a todo el personal de policía y bomberos buscando por su padre.

-Entiendo hija… no tenemos ninguna pista y ustedes no me ayudarán a buscarlo. Siendo así me rindo.- dijo entristecida. Caminó hacia su recámara, ese lugar donde la mitad de la cama seguía vacía… donde una silla permanecía sola, donde lloraría una vez más la ausencia de Joel.


Frente a la escultura, un montón de turistas se tomaban fotografías, era casi imposible para Diana llegar hasta la placa con tanta gente, además había poco tiempo.

-Disculpen ¿podrían permitirme pasar? Soy estudiante de Arquitectura y me gustaría recoger algunos datos acerca de este monumento para completar mi tesis. –de su cartera sacó su credencial que la acreditaba como estudiante universitario.

A pesar de la molestia que les ocasionaba, las personas alrededor del monumento se hicieron a un lado permitiendo que la pelirroja pudiera acceder a la placa al pie del monumento.

El acertijo realmente era sencillo, pero había un serio problema para Diana y eso era que la placa estaba impresa de la siguiente manera.


その強さは、虎で一致させることができます...世界のバランスが両方にある



“ahora sí salvaré a mi familia”, pensó con ironía, bien podría buscar en el traductor de google, pero ¿cómo demonios iba a introducir esos confusos simbolitos con el teclado?

-te ves pálida ¿estás bien?

-No, no estoy bien, necesito traducir lo que sea que diga esta placa. –se mantuvo con la vista en la placa sin mirar a esa persona que le preguntaba por su estado.

-Su fuerza sólo puede ser igualada por el tigre... el equilibrio del mundo está en ambos, si, me parece que eso es lo que dice, creo que se refiere al yin yang ¿algo más que pueda hacer por ti?

-no, muchas gracias. –levantó la mirada para agradecer a quien le había resuelto el acertijo.

Grande fue su sorpresa al encontrarse con una sonriente Sara, complacida por haberle sido útil por una vez en su vida.

-no hay por qué agradecer.

-¿q-qué haces aquí?

-me preocupé al verte salir tan precipitadamente del aula, tú nunca haces eso… y pues te seguí hasta acá ¿por qué tanto interés en el monumento que fundó mi padre? O más bien ¿por qué necesitabas traducir el contenido de la placa?

-eso no te importa… te agradezco tu ayuda y tu preocupación pero ya puedes irte.

-entendido majestad, llámeme si me necesita – dijo cortésmente entregando una tarjeta con su número telefónico impreso.

Por compromiso, Diana tomó la tarjeta y la guardó en su cartera. Sara se dio la vuelta y se alejó del lugar donde la pelirroja continuaba de pie.

Luego de quince minutos, nuevamente ese teléfono volvió a sonar.

-¿Diga? –contestó Diana.

-Soy Ryuu ¿resolviste el acertijo?

-Lo hice… -dijo aún con la duda de si era correcto- se refiere al yin yang.

-¿yin yang? -Sonó sorprendido... como si se hubiese saltado alguna obviedad- Supongo que tiene razón, tiene sentido… bien, entonces la siguiente tarea es infiltrarse en la mansión Montero.

-¿cómo dice?

-lo que acaba de escuchar: debe entrar en la mansión Montero y recuperar una carpeta negra con una media luna impresa al frente, en esa carpeta se encuentran los datos de la empresa que hace siete años fundó el señor Joel y que la familia Montero llevó a la ruina. Tienes 48 horas para conseguir esa carpeta.

Sin más detalles, finalizó la llamada. El asunto del tal Ryuu, empezaba a poner ansiosa a la ojiverde.



Un par de asuntos molestaban a Diana.

Primero: tenía que aguantarse su orgullo y llamar a Sara para lograr entrar a esa mansión. Cosa que sería sencilla aunque Diana no estaba consciente de eso.
Segundo: si entraba a casa de Sara ¿cómo conseguiría esa carpeta sin que nadie lo note?

Además esas misiones no tenían ni pies ni cabeza, realmente le parecía que estaba resolviendo misterios estúpidos, pero si eso era lo que tenía que hacer para devolverle una sonrisa a su madre y restablecer la felicidad de la familia, lo haría.
El minutero del reloj en su recámara anunciaba que el tiempo del que disponía era cada vez menor, eran 42 horas las que restaban para completar la misión que se le encomendaba para recuperar a su padre.





-Jaque. - Dijo Sara en tono triunfante al colocar la pieza del caballo en posición para terminar con el rey blanco.

-Te estás volviendo buena es estos juegos… esta es la tercera vez que dejas al rey en jaque, sin embargo . –movió al rey una posición hacia la derecha dejando a Sara sin oportunidad de terminar ese juego.

-Jaque- Volvió a decir Sara trasladando a la reina negra hasta dos casillas a la izquierda del rey blanco
-caíste – dijo sonriente el padre, pues tenía una torre cerca del rey negro y sólo la reina le impedía el paso. – jaque mate!

-Esto se vuelve aburrido ¿sabes? -dijo Sara.

-sería divertido si elaboraras estrategias y no lo dejaras a la suerte.

-no me gustan las estrategias… si elaborara estrategias sabría de alguna manera lo que va a suceder y eso no me gusta, no me gustan las predicciones, yo prefiero sorprenderme con cada situación que nos envuelva.

-yo entiendo lo que dices, pero si tu manera de pensar continúa así tendré que buscar a alguien más que se haga cargo de mis negocios, una administradora como tú seguramente nos llevará a la ruina a todos los Montero.

-me valdré de la arquitectura… soy buena en eso, así que si tu fortuna se empieza desmoronar viviré de mi título.

-te recuerdo que aún no tienes ese título, aún faltan dos meses para que presentes tu tesis y otros tantos meses más para que te otorguen la licencia.

-Seré paciente.

-ya, me rindo, pero mientras consigas la licencia te pido que vengas conmigo a aprender el negocio ¿vale?

-De acuerdo. Oye ¿cuándo llega mamá?

-En una semana, ahora está en las provincias argentinas aprendiendo técnicas de los mejores viñedos.

-interesante, espero viajar a esos lugares algún día. Por cierto, papá…

-¿qué cosa?

-acabo de descubrir una de tus estrategias.

-¿qué descubriste?

-Que mientras tú gastas en monumentos inútiles en el país, mi madre busca la forma de mejorar nuestros vinos y con ello aumenta la fortuna familiar. –todo esto lo dijo en broma, pero el rostro de Rodrigo se tornó pálido.

Lo que Sara había dicho era verdad. Rodrigo no viajaba muy seguido como lo hacía Marina, su mujer, tan sólo atendía algunos negocios dentro del país, y eso de vez en cuando. Él sólo era la imagen de la vinatería… el líder real era Marina.
De hecho, el mayor proyecto en cual se había involucrado era la inauguración de dos monumentos en un centro comercial, lo cual inesperadamente fue un acierto para su currículum, ya que el turismo había aumentado y con ello algunas remuneraciones caían en su bolsillo.

Y otro proyecto fue tumbar a la compañía de vinos y licores extranjeros que había fundado Joel Rivera, aunque ese asunto permanecería lejos del conocimiento tanto de su mujer, como de su hija, ya que sus movimientos no fueron precisamente legales y eso podría llevar a su propia mina de oro a la ruina.

-Papá ¿te sientes bien? ¿dije algo malo?

-N-no, no es nada, de pronto me dio una ligera jaqueca, ya se me pasará. Creo que es tarde hija, me voy a dormir.

-si, mejórate.

Era casi media noche cuando Sara decidió ir a su recámara a dormir. Subía con pereza los escalones, y de pronto escuchó que en su bolsillo sonaba el teléfono.

-buenas noches ¿quién es? –dijo al contestar el teléfono.

-Ho-hola… soy Diana, lamento molestarte a estas horas.

-Diana ¿en verdad eres tú? –preguntó sonriente, incluso las ganas de ir a dormir habían desaparecido.

-No, mejor te llamo mañana, no es nada importante.

-¿nada importante? Si no es nada importante ¿por qué llamas a media noche?

-tienes razón… yo quiero saber si puedo ir a tu casa. Hay algo que perdí en tu casa el día de tu fiesta.

-¿algo más aparte de tu teléfono?

-exacto, y quiero ir a buscarlo.

-no creo que esté aquí lo que buscas. La servidumbre me habría informado si encontraron algo.

-no lo entiendes, es un objeto muy preciado para mí y fue en tu mansión el último lugar donde lo porté, debo buscarlo.-dijo desesperada buscando que su pretexto fuera creído por Sara.

-De acuerdo- dijo dejándose llevar por el pretexto barato de Diana. –mañana después de clase te vienes conmigo, ahora hay que dormir porque tenemos tutorías a primera hora. Buenas noches.

-Buenas noches… y gracias.


Nunca se había visto a Sara tan contenta como ese día, nadie sabía la razón, sólo ella. Y es que este era el día en que Diana, su amada pelirroja la visitaría en su casa. No era una cosa del otro mundo, iba a buscar “quiensabequecosa” que había perdido en la mansión… pero qué importa, mientras pudiera estar cerca de esa chica que desde el primer año de preparatoria, la había flechado.


-hola ¿puedo sentarme aquí?-preguntó una tímida pelirroja a una distraída chica de cabello negro.

-ah sí, por supuesto. –contestó, apartando la mirada de la ventana, para ver la cara de la única persona que se le había acercado.

A pesar de notar que no se había sentado a su lado por voluntad, sino porque ya no había lugares disponibles, sonrió ante la presencia esa chica, la primera que se acercaba a ella en toda la vida.
Había una razón para eso: todos conocían a la pelinegra, sabían que su nombre era Sara Montero y que era la chica más adinerada de todo el país. A pesar de que la compañía de su familia se dedicaba exclusivamente a la producción y exportación de vinos, ofender a cualquiera de los Montero podía significar la ruina. ¿Qué cómo lograban ese poder? Comprando al mismísimo gobierno.

Eso estaba fuera del conocimiento de Sara, ella sólo pretendía ser una chica normal, estudiando en una escuela normal, pero… ninguno de sus compañeros le permitía cumplir ese pequeño deseo.

-hola, soy Sara – dijo sonriendo a esa chica que se sentaba a su lado.

-ya lo sé, no es necesario que te presentes, yo me llamo Diana Rivera.

-gracias por sentarte hoy conmigo, al parecer todos aquí me tienen miedo.-dijo dejando ver su desconsuelo.

-debe ser envidia, sí debe ser envidia, todos quisiéramos vivir en una mansión como la tuya y que nos traigan hasta la escuela como a ti, pero en cambio, tenemos que usar el camión urbano para poder llegar.

-si… -suspiró -yo quería llegar caminando hasta la escuela desde mi primer día de clases, pero mi padre no me lo permitió, dijo que si quería venir a esta escuela, por lo menos debía mostrar de qué familia vengo.

-¿y por qué estás estudiando en una preparatoria como esta?

-Quiero una vida normal, quiero tener amigos, ir al cine con ellos… quisiera no ser Sara Montero.

-jajaja… mientras tú quieres tener la vida de cualquiera, nosotros queremos tener tu vida.

-bueno, es que todos deseamos lo que desconocemos.
-creo que me caes bien Sara Montero. La verdad me daba cosita sentarme al lado tuyo, pero me alegro de haber llegado al final y poder sentarme a tu lado.

Fue un buen comienzo el de la amistad entre las chicas, incluso gracias a Diana, Sara logró amistarse con los chicos de la escuela, quienes la empezaban a ver no como la hija de un magnate, sino como la persona que era.

Pero 4 meses más tarde, la recién iniciada empresa de la familia Rivera quedó en bancarrota, a manos de un Montero, quien no permitió que alguien llegara a hacer competencia. Fue entonces que la amistad entre Diana y Sara desapareció.

-¡Hola Diana! ¿cómo estás? –saludó Sara al inicio del día.

-No vuelvas a hablarme en tu vida. – dijo dolida, pues el sueño de su padre se había hecho añicos por culpa de un Montero.

-¿qué te ocurre Diana? – se sorprendió al escuchar por primera vez a la ojiverde hablarle en ese tono.

-¿no escuchaste? ¡No vuelvas a dirigirme la palabra!

En el salón de clase Rosy, una chica de cabello castaño cambió lugar con Diana. Todos sabían de la reciente bancarrota de los Rivera, pero también sabían que Sara no tenía que ver con lo que acababa de suceder, así que le ofrecieron su apoyo a la pelinegra.

Haciendo caso omiso a la petición de Diana, Sara la saludaba todos los días. Incluso la invitaba a varios eventos que organizaba en su mansión.
La última invitación precisamente había sido para el cumpleaños número 21, al que por primera vez había asistido la pelirroja. En el que sucedió esa noche loca, misma que ambas fingían no recordar: la pelirroja por orgullo; la pelinegra para hacer que Diana confesara que lo habían hecho, además quería saber porqué había accedido a hacerlo.

Si bien era cierto que el día en que se descubrió a sí misma despertando al lado de Diana, Sara no recordaba nada, le bastó con descubrir esos arañazos en la cama y otros tantos indicios en su recámara, para recordar que su cumpleaños 21 había sido el mejor de su vida.


-Es hora de irnos Diana. ¿estás lista?

-Si. – “entre más pronto termine esta tortura, mejor”




Una motocicleta negra que transportaba a un par de chicas cruzó la reja de entrada de la gran mansión.
Primero bajó de ella una muy nerviosa pelirroja. Luego una extremadamente feliz pelinegra.

Durante más de dos horas, Diana fingía buscar algo por varias áreas de la mansión, mientras, Sara la seguía con la mirada, simplemente no podía quitarle la vista de encima a esa bella chica.

-Señorita Sara, tiene llamada de su madre.

-enseguida voy Laura. – caminó con rumbo a la estancia. –ah, Diana, vuelvo enseguida, espero que encuentres ese objeto tan valioso.

En cuanto Sara desapareció de su vista, Diana se puso de pie para buscar lo que en realidad necesitaba: esa carpeta.
Pero había algo que nunca había contemplado, y eso era que no sabía la ubicación del despacho de la familia.
Aprovechó la aparente patética seguridad de la mansión y abrió cada habitación que podía, tuvo tiempo suficiente para abrir cada puerta y cuando por fin tenía la mano dando vuelta al pestillo de la última puerta…

-¿tienes algún asunto que resolver en el despacho de mi padre? - preguntó Sara sorprendida de encontrar a Diana en ese lugar.


Aquí queda el capítulo.
Se que google ya lanzó su app traductora de imágenes, pero hagamos de cuenta que el teléfono de Diana es algo arcaico Very Happy
Gracias por leer!


Última edición por ushiomurasame el Mar Dic 13, 2016 1:34 am, editado 2 veces
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Mensaje por Danwolf el Vie Ene 16, 2015 6:42 pm
uhhh ya se esta poniendo interesante
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Mensaje por ushiomurasame el Miér Ene 28, 2015 11:29 pm
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Capítulo 4

Escapando



-¿tienes algún asunto que resolver en el despacho de mi padre?

-…

-¿y bien?

-tú no lo entenderías, estoy segura que no lo entenderías –dijo bajando su cabeza.

-Y menos lo entendería si no te explicas, dime ¿por qué has abierto una por una las 70 habitaciones de mi casa mientras yo pretendía hablar con mi madre por teléfono?

-Necesito encontrar algo, ya te lo dije. –dijo Diana aún tratando de justificarse.

-¿y qué es ese “algo”? dímelo, tal vez pueda encontrarlo.

-¡Una maldita carpeta con una jodida luna impresa al frente, de otro modo mi familia estará realmente en peligro! ¿Contenta? –ya no pudo retener por más tiempo la información.

-perfecto, por fin hablas… entonces saquemos del peligro a tu familia. –dijo Sara con tranquilidad y abrió esa puerta que conducía al misterioso mundo de los proyectos de su padre.

Buscar una carpeta con una luna impresa al frente… pan comido, o mejor dicho ¿pan comido?
En cuanto entraron al despacho, Sara se dirigió directamente a la estantería donde su padre solía guardar sus carpetas y se encontró con la cruel broma de que todas y cada una de las carpetas iban impresas de la misma manera, así que tenían que revisar cuidadosamente el contenido de las carpetas y seleccionar una sola, la carpeta con los datos que necesitaban estaba escondida entre esa interminable pila de carpetas.

-Diana ¿qué hora es?

“¿por qué demonios le importa la hora? En este momento debemos enfocarnos en buscar” pensó la pelirroja, aunque de todas formas revisó su reloj y dijo:

-Faltan quince minutos para las cuatro.

-Entonces… no hay más remedio, corre y dile a cualquiera de las chicas que me preparen una maleta en menos de cinco minutos, que tengo que salir a petición de mi madre… no me preguntes nada –dijo al ver la cara de interrogación de Diana –sólo ve y pregunta. Te veo en la entrada.

Sin más, la pelirroja salió casi volando del despacho y dio el mensaje a la primera maid que encontró.

Cinco minutos exactos desde que Diana salió del despacho y ya estaba en la puerta de entrada… tratando de entender lo que estaba sucediendo.

-Perdón por la espera. –dijo Sara mientras caminaba apresuradamente hacia la puerta con un maletín en mano izquierda.

-Su maleta señorita –dijo la maid que se acercaba corriendo con el equipaje de Sara en sus manos y luego se lo entregaba en la mano que quedaba libre.

-Muchas gracias Lety, y no soy “señorita”, “alguien” se encargó de arrebatarme ese título hace tiempo. –dijo refiriéndose a Diana. –en fin, tenemos que irnos, cuídense mucho chicas, las voy a extrañar… Ahora, tenemos que correr Diana, mi padre llegará en unos minutos.

Iván, el jardinero de la familia se encontraba afuera vigilando la motocicleta de Sara. En un movimiento rápido, digno de una película de acción, Sara y Diana subieron a esa motocicleta y salieron a toda velocidad de la mansión.
Sara condujo por horas, se alejaron lo más que pudieron de la civilización, adentrándose en lo más profundo de un bosque, famoso por el número de personas que se habían extraviado ahí.

Detuvo el motor de su motocicleta e invitó a bajar del vehículo a su acompañante. Era ya de noche, necesitaban descansar de las vivencias de ese día.
Ayudadas por el faro de la motocicleta, encontraron algunos leños que les ayudarían a hacer una buena fogata. Posteriormente Sara extrajo algo de gasolina de su moto y la esparció en los leños para hacerlos arder más rápido, sacó un encendedor de su bolsillo y encendió el fuego… mismo que le permitió ver una extraña expresión en el rostro de su acompañante.

-¿te pasa algo? –Pregunta tonta en esta situación.

-¿Qué si me pasa algo? Si, si me pasa… primero trato de resolver un acertijo y llegas tú a resolverlo sin preguntarme nada, luego tengo que buscar una carpeta en tu casa, así que trato de engañarte para entrar sin problemas a buscarla ¡y resulta que también me estás ayudando! ¿qué demonios es esto? –dijo desesperada dándole la bienvenida al llanto.

-si… yo también me lo pregunto, no sé por qué lo hago, sólo lo hago y ya. No deberías llorar por eso, en mi interior sé que estoy siendo utilizada por ti, pero si eres tú está bien… ahora explícame ¿por qué estamos haciendo esto? Y ¿qué es eso de que tu familia está en peligro?

-Bueno… mi padre desapareció hace seis meses y la única pista que tenía era este teléfono y la llamada de “Ryuu”, he recibido misiones para saber el paradero de mi padre y además para proteger al resto de mi familia, que al parecer si yo no hago bien las cosas podrían pagar las consecuencias. Eso es todo lo que sé, no sé el objetivo real de las misiones, pero si es lo que tengo que hacer, lo haré.

La pelinegra se dirigió a su motocicleta y hurgó en la maleta que le habían preparado, sacó un par de mantas delgadas y le ofreció una a Diana.

-N..no tienes que hacer esto por mí, creo que puedo hacerlo sola. Lo de las misiones y esto de cuidarme –dijo muy apenada Diana.

-Con que puedes hacerlo sola… pues no me importa, con el hecho de haber robado todas las carpetas del despacho de mi padre, creo que estoy lo suficientemente involucrada, así que vas a tener que acostumbrarte a mi presencia.

-¿las robaste todas?
-¿y qué querías que hiciera? ¿Que me pusiera a checar una por una las carpetas? Mi padre llega regularmente entre las 3:50 pm y las 4:00, no suele haber cambios en su hora de llegada a menos que haga un viaje de negocios. Por cierto ¿qué hay de importante en la carpeta que necesitas? ¿por lo menos sabes para qué necesitas esa carpeta?

-… en esa carpeta vienen los datos de cómo tu familia logró mandar a la bancarrota la empresa de mi padre.

-¿mi familia los mandó a la bancarrota? No sabía nada de eso.

-es raro que no lo sepas, eso ocurrió hace siete años y todos en la escuela lo sabían.

-Pues no todos… yo me acabo de enterar… ¡Espera! –dijo Sara al darse cuenta de un detalle - ¿no me digas que esa es la razón por la que dejaste de hablarme?

-si, esa fue… te odie desde el momento que mi familia se quedó sin ingresos por caridad de tu familia. –dijo con sinceridad y cierta molestia.

-Sí de seguro una chica de quince años va a mandar a la bancarrota a la familia de su mejor amiga – respondió con sarcasmo. – ya veo por qué me odias tanto… en fin, me odies o no, estoy contigo en estas raras misiones, por el momento hay que dormir.

No había más que decir, lo que Sara decía era verdad, así que Diana se limitó a envolverse en esa manta, tirarse en el suelo y tratar de dormir.

Cinco y media de la madrugada del viernes. El timbre de un teléfono que sonaba sólo para joderle un día entero a Diana, volvía a sonar.
Con pereza abrió los ojos y contestó.

-Váyanse inmediatamente de dónde estén, el señor Montero está cerca de ustedes y si recupera los documentos que le robaron más de uno puede perderlo todo. –fue lo que dijo esa voz masculina, para inmediatamente colgar.

-¡Sara! Despierta, tenemos que irnos ya. –movió desesperada a Sara que permanecía dormida.

-espera Laura, otros cinco minutitos y ya – contestó la pelinegra, refiriéndose a la maid que se encargaba de despertarla diariamente.

-¡No tenemos esos pinches cinco minutos! Tu padre está cerca, hay que irnos, pero ya.

-¿Eh? ¿mi padre? –dijo al abrir los ojos y ponerse de pie precipitadamente. -¿qué hacemos tú y yo aquí Diana? –aún no salía por completo de el mundo de los sueños.

-Estamos huyendo de tu padre, levántate.

Tomaron sus cosas y montaron una vez más en la moto de Sara para salir huyendo del montón de perros labrador que ladraban cerca, esos perros que la familia Montero había adquirido un año atrás “por si acaso”.

Por más de dos horas, se mantuvieron a la deriva, hasta que se hizo necesario buscar algún lugar donde se pudiera recargar el tanque de gasolina, lugar que por causas obvias estaba abarrotado de hombres uniformados esperando encontrarse con la heredera de los Montero acompañada de una pelirroja, ambas montadas en una motocicleta ducati, color gris.

-Mierda, la policía está aquí. –dijo Sara al ver de lejos a los oficiales de policía. – no hay más que viajar a la antigua.

-¿hay que caminar? –preguntó Diana

-No, esa manera de viajar no me agrada tanto… me refiero a que vamos a pedir aventón. Emm por cierto ¿tenemos que viajar a algún lugar en específico?

-No lo sé, sólo me dijeron que había que huir, porque estaban a punto de alcanzarnos.

-Trata de marcar a la persona que te ha estado llamando, por lo menos debería decirte cuál es el siguiente paso.

La pelirroja hizo caso a lo que Sara decía, tomó el teléfono y marcó a ese único número que tenía en el registro de llamadas entrantes.

-Por fin llamaste – respondió esa voz tan conocida. - ¿estás con Sara?

-Si-

-ponla al teléfono.

-Quiere hablar contigo. – Diana pasó el teléfono a Sara.

-Soy Sara ¿qué es lo que quieres?

-Advertirle que esto no es un simple jueguito de niños y que desde ahora debe ayudar a la señorita Diana a terminar con todo esto.

-Lo de acompañar a Diana ya lo había decidido, así que no tengas cuidado… pero ¿a qué se refiere con “terminar con todo esto”?

-De eso se irán dando cuenta a lo largo de toda la misión.

-Así que nos tendrán cumpliendo misiones peligrosas que ustedes, bola de gallinas, no pueden hacer. Pues déjenme decirles que si a esas vamos JODANSE, porque Diana y yo abandonaremos las tontas misiones.

Al escuchar lo que Sara decía al teléfono, la pelirroja puso una expresión de miedo, pues aquellos tipos tenían a su padre cautivo y quién sabe qué pudieran hacerle.

-No estás entendiendo tu lugar niñita, la vida del señor Rivera está en peligro.

-No, el que no entiende su lugar es usted, caballero, pues en mi poder tengo los documentos que usted necesita, así que le advierto: si usted quiere tener en sus manos estos papeles, debe dejarnos ver al señor Joel.

-… está bien, nos vemos en el parque que está frente a su mansión hoy al anochecer. No olvide traer los papeles.

-Entendido.

Terminó la llamada y se veía a la pelinegra con una sonrisa de victoria en el rostro.

-¿quién demonios te crees para retar a esos sujetos? ¡Mi padre está en peligro y tú te pones a negociar su vida por esos documentos! –dijo Diana realmente enojada.

-Sólo estaba probando una teoría, que resultó ser cierta. Tu padre seguirá vivo hasta que les demos todo lo que necesitan, por lo que lo mantendrán vivo por un tiempo, la vida de Joel es su boleto de garantía de que trabajaremos tal y como ellos pidan. La mala noticia sería que en cuanto ya no necesiten de nuestros servicios… ellos pueden quitarle le vida a tu padre. Pero al parecer hay tiempo y podemos sacarlo de sus garras. Por el momento confórmate con que hoy al anochecer veremos a tu padre.

-¿lo veremos? ¿de verdad? ¿Dónde?

-Sí, veremos a tu padre, el lugar es el parque frente a la mansión.

-¿ese parque? ¡Están locos! Ahí nos encontrarán más fácilmente los achichincles de don Rodrigo.

-No lo harán. Ellos piensan que estamos llegando al polo sur… he aprendido que si quieres ocultarte de alguien, debes ponerte justo frente a sus narices. Ahora, si quieres volver a la ciudad levanta el pulgar para que algún conductor nos lleve.

Fueron exactamente catorce autos los que pasaron de largo a las chicas que buscaba conseguir aventón de regreso, cuando por fin un auto rojo se detuvo.

-Hola Sara, nunca te imaginé pidiendo aventón en la autopista. –dijo una mujer castaña bien conocida para la pelinegra.

-Hola Rosy, no pensé que estarías conduciendo a estas horas, más bien deberías estar en tu trabajo.

-me tomé un par de días libres ¿van a subir o seguirás criticándome?

-Subiré y te criticaré en el camino.

Subieron el maletín lleno de carpetas y el equipaje de Sara al auto, dejando la motociclea abandonada a su suerte a la orilla de la autopista.
Sara tomó el lugar del copiloto dejando a Diana sola en el asiento trasero.

-Y bien… - Rosy empezó a hablar. –entonces ustedes dos ¿qué hacen juntas? ¿Acaso mi plan tuvo efecto?

-¿de qué plan hablas? –Preguntó Diana pensando que Rosy tenía algo que ver con las misiones que tenían que cumplir.

-De que yo fui quien puso la “aspirina” en el tequila de Sara y luego la mandé a hablar contigo, al parecer ustedes dos desaparecieron el resto de la fiesta.

“Te debo una” pensó Sara, mientras que Diana tenía en mente un “me las pagarás”.

-No, tu pastilla no tuvo ese efecto, de hecho te seguí la corriente y hablé con Diana, pero luego ella se aburrió y se fue a casa. Yo desaparecí porque gracias a tu “alka-seltzer”

-“Aspirina” – corrigió la castaña.

-Lo que sea, el caso es que me entró sueño y me fui a dormir. –mintió como si tal cosa.

-Ustedes son unas aburridas –dijo en un puchero, creyendo toda la mentira. – entonces ¿qué hacen ustedes juntas?

-estamos cumpliendo un encargo de mi padre, le llevaremos este maletín que acaba de enviar mi madre, sólo que los de paquetería cometieron un error y fuimos por las cosas en mi moto, aunque ya ves, nos quedamos sin combustible. –volvió a mentir.

-entiendo lo del maletín, pero eso no explica porqué te envió justamente con Diana.

-Porque el padre de Sara sabe lo alocada que es al conducir y si llevaba a una persona que le importara lo suficiente, podría tener un poco más de cuidado. –fue el turno de Diana para mentir y lo hizo con maestría.

-Entonces Diana está consciente de la importancia que tiene en la vida de Sara. –dijo Rosy casi burlonamente, viendo por el retrovisor el ultra ruborizado rostro de la pelirroja. – por lo menos Sara condujo decentemente.

Con Rosy tragándose ya por completo el cuento de que fueron a recibir un paquete mal enviado, las chicas se dispusieron a hablar banalidades por el camino hasta la mansión.

-Bueno, servidas. –dijo Rosy.

Estacionó el auto frente a la mansión y las chicas bajaron, se despidieron de la castaña con una sonrisa y en cuanto vieron que el auto se alejó lo suficiente, corrieron en dirección al parque.
Eran las 3:00 pm cuando entraron al parque, tenían unas cuatro horas para averiguar cuál de esas carpetas era la que tenían que entregar, demasiado tiempo en verdad.

Fue Sara quien encontró la carpeta, era la tercera que abría de todo el montón. Cuando empezó a leer, casi se fue de espaldas.
Lo primero que contenía el documento era una exorbitante suma que según lo informaba el impreso, era préstamo de Rodrigo Montero.

Luego el informe de productos adquiridos para poner en venta, junto con los muebles adecuados.

Precio al público y todas esas cosas que a Sara siempre le dieron flojera de aprender para el negocio que según sus padres, heredaría.

Al final: números rojos en la empresa iniciada hacía un mes del primer informe.

Eso y el contrato con varias televisoras que a cambio de $100 000, informarían a través de sus “fidedignos” noticieros que la empresa iniciada por Joel Rivera ofrecía productos adulterados.

La vieja costumbre de Rodrigo de no pagar a nadie si no había un contrato de por medio, incluso si era ilegal fue su talón de Aquiles y ahora Sara, una de las personas que no debían enterarse de las irregularidades en el manejo del dinero de la familia… precisamente ella se había enterado de las bajezas de su padre.

La duda era ¿por qué hundió de esa forma al padre de Diana? ¿no se suponía que él prestó el presupuesto inicial?

-Diana, no busques más. –dijo al darse cuenta que Diana seguía abriendo carpetas y carpetas sin cesar. –Tengo lo que necesitamos… así que, esta fue la forma cruel en que mi padre trató al tuyo, subir a la cima para luego dejarte caer no hace más que hacer más fuerte el impacto.

-Robaron todas las esperanzas de mi familia como si fuera un maldito dulce… mi madre tuvo que vender muchas de nuestras posesiones, además de utilizar lo que tenían ahorrado para nuestros estudios universitarios. Afortunadamente mi padre encontró un nuevo trabajo y empezamos a prosperar… pero por tu familia… estuvimos a nada de la ruina total. – contó con amargura.

-¿podrías dejar de meterme en ese saco por favor? – dijo Sara fastidiada. –Hasta el día de hoy me enteré de lo que hizo mi padre, si yo hubiera sabido esto antes, te juro que lo habría hundido en la cárcel, tan sólo mencionarle eso a mi madre hace cinco años hubiera dejado a mi padre en la ruina, tal y como hizo con tu familia.

-Estás hablando de tu padre ¿es que no te interesa tu familia?

-¿me preguntas eso ahora? Mírame, estoy aquí frente a ti con un montón de documentos que saqué de su despacho. Él es mi padre y lo quiero, ha sido divertido crecer a su cuidado, pero él te hizo esto, no puedo perdonarlo por provocarte ese sufrimiento.

-¿Por qué haces esto por mi? –preguntó por fin Diana, tenía un día entero queriendo preguntarlo, pero ahora era el momento más apropiado para hacerlo, según ella.

-Eso es simple de responder… yo te amo.

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hasta aquí les dejo la cuarta entrega... ¿cuál será la reacción de Diana ante la declaración de Sara?
nos vemos en la próxima actualización. que tengan un excelente día!


Última edición por ushiomurasame el Mar Dic 13, 2016 1:35 am, editado 2 veces
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Mensaje por lupitayoh el Jue Ene 29, 2015 12:52 am
woooo porque!!! quiero leer el que sigue shyaaaa!!

saludos!
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Mensaje por Danwolf el Jue Ene 29, 2015 2:05 am
uhhhh esto se esta poniendo interesante ya quiero leer el siguiente cap. así que espero que actualices el siguiente capitulo lo espero con muchas ansias
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Mensaje por ushiomurasame el Dom Feb 08, 2015 2:56 pm
Capítulo 5


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-¿Por qué haces esto por mi? –preguntó por fin Diana, tenía un día entero queriendo preguntarlo, pero ahora era el momento más apropiado para hacerlo, según ella.

-Eso es simple de responder… yo te amo.

-emmm. – apartó la mirada. – yo…

-No estoy esperando que me des una respuesta –sonrió. – estoy acostumbrada a que me ignores, hoy por lo menos no finges que no existo y eso ya es ganancia para mi.

-Lo siento, creo que soy un dolor de cabeza para ti.

-jajajaja, tal vez lo seas…




Se llevaban tan bien, podía decirse que Diana se había convertido en su mejor amiga desde los primeros días de clase… pero hacía pocos días sentía que eso no era todo, que había “algo más”, se lo preguntaba a ella misma ¿qué era ese “algo”? Eso que nunca había sentido por nadie; esa tranquilidad al estar a su lado; esa ansiedad, ese miedo cuando estaban lejos; esa necesidad de monopolizar esas miradas provenientes de ese par de ojos verdes… de monopolizar cada una de esas sonrisas amables.

Dejó de engañarse en cuanto a sus propios sentimientos ese día, cuando a ella misma se le declaró un chico de la clase. El chico estaba de buen ver, era buena onda, inteligente, divertido… en resumidas cuentas era el príncipe que siempre había soñado, sólo que esta vez, ella era quien poseía todas las riquezas y el chico podría tomarse como la versión masculina de Cenicienta.

Se dio cuenta de lo mucho que deseaba que la persona que estuviera declarando su amor no fuera otra más que Diana…
-Lo siento Leo… me hace feliz que me veas así, pero… yo amo a alguien más. –fue la respuesta que dio Sara.

-Entiendo… -dijo con sinceridad el chico. -¿De casualidad esa persona es Diana?

-Si… sé que es algo que la sociedad no acepta, pero ¡Que les den!

-Sonará grosero, pero ¿desde cuándo te gusta ella?

-Hace tiempo… supongo. Pero hoy, gracias a ti lo definí más claramente. –dijo con una sonrisa la pelinegra.

-De modo que fue mi culpa, jajaja… tu sinceridad me mata.

-Lo siento, no debería estar contándote todo esto cuando te acabo de rechazar.

-No hay problema… habría sido un problemas si me hubieras aceptado… el hecho es que Rosy y yo nos preguntábamos si tu mirada de lujuria dirigida sólo a Diana, era verdadera o era nuestra imaginación.

-¿ehh? ¿no pudiste sólo preguntar en vez de montar todo este teatro? –preguntó sorprendida.

-Buuuu! Eso le quita lo divertido. Ok, gracias a que acabas de admitir que te gusta Diana le debo una ida al cine a Rosy.

-¡Hola chicos! ¿De qué hablan? –justo la persona que le robaba suspiros a Sara llegaba a interrumpir su plática.

-h…hola Diana, Leo me preguntaba que si sabía cuáles películas habían en cartelera esta semana. –mintió Sara, hablar con su padre la había convertido casi en una experta en mentir.

-si, era eso –dijo Leo incrédulo por la facilidad que tenía Sara para mentir. –bueno chicas, las dejo S-o-l-a-s para que platiquen.

Tres semanas de completa tranquilidad, de estar acompañada de esa persona que la hacía sentirse tan viva, tan plena… pero de pronto un día al llegar a la escuela, vio a su adorada pelirroja desde lejos.

-¡Hola Diana! ¿cómo estás? –saludó Sara alegremente

-No vuelvas a hablarme en tu vida. – fue la respuesta que recibió a su saludo

-¿qué te ocurre Diana? – se sorprendió al escuchar por primera vez a la ojiverde hablarle en ese tono.

-¿no escuchaste? ¡No vuelvas a dirigirme la palabra!

“¿Se habrá enterado de mis sentimientos por ella?” se preguntó Sara e inmediatamente fue corriendo a golpear justo en el abdomen a Leo.

-¡Tu le dijiste!

-Cof, cof-tosió luego de recibir tal golpe- ¿de qué hablas? ¿a quién le dije qué?

-A Diana… ella… ella me dijo que no le vuelva a hablar.

-Pues… ni Rosy ni yo hemos abierto la boca acerca de ese asunto.

Ahí estaba ella, sentada en su pupitre ignorando las locuras que Rosy le contaba, hacía una semana que Diana había hecho cambio de lugar repentinamente y la única explicación que tenía, era que de alguna insólita manera, la pelirroja se había enterado de lo que sentía.

Pero si no eran novias ¿acaso no podían ser amigas?

Intentó por todos medios acercarse a hablar con su amada ojiverde, pero era rechazada con una simple mirada asesina que parecía decir “no te acerques ni un centímetro más”.

Después de mucho tiempo por fin pudo escuchar una frase dirigida hacia ella de la boca de Diana:
“¡Que no molestes!”

Era un hecho, estaba perdidamente enamorada de esa chica, tanto que hasta su forma de despreciarla le parecía linda.





Un silencio incómodo las envolvió dejando pasar varios minutos.

-¿planeas seguir ayudándome aún cuando esto arruinará a tu familia? – dijo Diana para romper el silencio

-Si, el dinero va y viene… además nunca me ha gustado mi vida como adinerada ¿o no recuerdas que fui a tu misma preparatoria porque me aburrían las escuelas privadas?

-ah sí… ya recuerdo. ¡No me cambies el tema! Lo estás mandando todo al carajo, en cuanto esto termine te vas a quedar sin nada.

-no, la verdad no. En esta maleta llevo 3 millones en efectivo para gastos menores, así que no hay nada por qué preocuparme. –dijo con esa tranquilidad que la caracterizaba.

-¡tres millones¡ ¿gastos menores? ¿cargas tres millones en efectivo así como así?

-Bueno, lo admito, traigo tres millones y medio, pero, en serio, no tienes qué preocuparte.

-es inútil discutir contigo… -suspiró Diana con una sonrisa.

-¡ah! ¡Sonreíste! –dijo Sara sorprendida.

-No, no lo hice. –volvió a ponerse seria

-¡Que si!

-¿qué hora es?

-Las 5:30, pero no me cambies el tema…

-Comeremos algo o estaremos esperando aquí hasta que ellos lleguen.

-Oh, lo olvidé –de estar al lado de Diana, teniendo una agradable conversación, ni del hambre se había percatado. –sígueme.

-¿A dónde vamos? Todos los lugares deben estar abarrotados de policías.

-vamos a la mansión, por supuesto.

-Pero… ¡En serio que tú estás loca! No podemos entrar a la mansión.

-Nadie dijo que entraríamos por la puerta principal, tengo mis entradas secretas. –dijo con una enorme sonrisa de orgullo.

-Así que eso de los pasadizos secretos no pasa sólo en las películas.

-¿quién habló de pasadizos? Entraremos como un vil ladrón, al fin y al cabo entraremos a robar comida.

-¿ehhh?

-No discutas y disfruta el camino del mal. –dijo en tono perverso.

Caminaron como un par de amigas que sólo están de paseo frente la reja que ponía límite entre la avenida y la mansión. Luego llegaron hasta donde crecían unos arbustos, ahí había una entrada hecha con sumo cuidado por una persona, de hecho, la misma persona que ahora estaba entrando arrastrándose boca abajo: Sara.

-Vamos, no te cortes, entra.

-De verdad que te desconozco- dijo al terminar de deslizar su cuerpo a través de esa entrada y ponerse de nuevo de pie.

-No me desconoces, no te diste la oportunidad de conocerme de verdad. Ahora silencio, estamos en terreno peligroso.

Caminaron sigilosamente por los jardines de la casa, pasando por todos los puntos ciegos de las cámaras de seguridad tan bien ubicados por Sara. En simples palabras, era una rebelde muy bien hecha. Por fin estuvieron frente a una de las ventanas de la cocina.

-¿Vamos a brincarnos por la ventana?

-No, hay una cámara en la cocina. – tomó aire y -¡LAURAAAAA! ¡Necesito provisiones!

-¿no se supone que venimos de incógnitas?

-Nop, quería que pasáramos la seguridad de mi casa justo como en las pelis de acción, pero en la mansión yo les caigo mejor a los trabajadores que mi padre, esta no es la primera vez que me salto las normas de mi casa.

-pst, Señorita Sara. –dijo a escondidas la maid. – dejé cerca de la entrada lo que pidió, bueno, sólo pude buscar comida, en cuanto a su motocicleta negra, es imposible.

-Okay… muchas gracias Lau. ¿alguna noticia de mi padre?

-En este momento está en su despacho revisando sus estantes, por si usted se llevó algo más. Debo recomendarles que cambien su aspecto, sus fotografías fueron publicadas hoy en los noticieros. Creo que es todo, mucha suerte. –dijo saludando con la mano y luego cerró la ventana.

Y así, como si nada estuviera pasando alrededor, la maid las dejó marchar.

Tomaron la misma ruta por la que habían entrado, tomaron una mochila que estaba escondida entre los rosales, para luego salir de la mansión y salir al parque.

Buscaron una sombra y se dispusieron a comer.

-o…oye ¿por qué esa chica no llamó a tu padre? Mejor dicho, si tu padre estaba en su despacho y gritaste a todo pulmón ¿cómo es que tu padre no salió?

-Porque a mi padre no le gusta que lo molesten, entonces hace un tiempo convirtió el despacho en su refugio personal… esa habitación no deja entrar ni salir el sonido.

-¿y no tienen guardias de seguridad en tu casa? En estos momentos deberían cuidar la seguridad de tu casa.

-Todo el personal de mi casa es personal de seguridad, no necesitamos guarros uniformados y con mala cara, preferimos buscar personal en la academia militar, de ahí vienen todas las maid, los jardineros, choferes… pero soy muy agradable con ellos, así que como acabas de ver, ellos me ayudan.

-pues la seguridad en tu casa es un chiste, que yo me hubiera dado el tiempo suficiente para abrir todas las habitaciones deja mucho que desear de esa seguridad.

-no, ahí te equivocas. Yo quería ver hasta dónde llegabas y les pedí que te dejaran moverte.

Desde el lugar donde estaban sentadas se podía observar una maravillosa puesta de sol, algo que pudo haber sido romántico de no ser por la situación que atravesaban.

Lentamente el lugar se fue oscureciendo, sólo unas farolas iluminaban el lugar.
Un auto algo destartalado se estacionó frente al parque, luego de la llegada de ese auto, varias personas que iban a pie, empezaron a llegar.

“Esto parece que está demasiado organizado” Pensó Sara.

-Diana – susurró la pelinegra. –Quédate oculta aquí, esto es peligroso.

-Pero… mi padre… -dijo preocupada la ojiverde.

-Espera un momento, yo te diré cuándo salir.

-Buenas noches señorita Sara, no me esperaba que la misma hija de Rodrigo estuviera como uno de nuestros peones. –dijo uno de los hombres, al parecer el líder.

-No es importante si estoy ayudando o no. ¿Dónde está Joel Rivera?

-Tú me muestras los papeles y luego yo te dejo ver a ese sujeto.

-El orden de los factores no altera el producto… así que déjame ver a Joel. –dijo Sara aparentemente calmada.

-No lo verás, no lo hemos traído con nosotros.

-Mala suerte para todos… entonces no verán esos papeles y ya está, que tengan buenas noches caballeros, por cierto ¿alguna otra absurda misión que tengan pensada?

-no estás en posición de negociar. –dijo el tipo mientras con la mano derecha sacó una pistola y la apuntó directamente al rostro de Sara. -¿me darás los papeles por las buenas?

No había la más mínima intención de entregar ningún papel y menos cuando habían faltado al trato.

-¡Diana, huye por fav…

BANG!

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Sí... descabellado en algunas partes, tal y como me gusta que sean las historias que escribo. tambien algo corto, ya lo compensaré en el próximo.
muchas gracias por leer y nos vemos en el próximo capitulo para descubrir qué fue lo que pasó con ese disparo.


Última edición por ushiomurasame el Mar Dic 13, 2016 1:37 am, editado 2 veces
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Mensaje por Danwolf el Dom Feb 08, 2015 4:29 pm
te quedaste en lo mas entretenido no es justo T-T yo quería ver quien disparo a quien eres mala jum ahora tendré que esperar para el próximo cap. :( :( :( :( :( :( :( :( :( a por cierto buen capitulo
Danwolf
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Mensaje por SisterMiyako el Jue Feb 12, 2015 12:59 pm
Te felicito por la historia, espero que sigan muchos capitulos mas aun!
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Mensaje por Lena_Tenjou el Jue Feb 12, 2015 2:34 pm
Ya termine de leer la Historia y pues me gusto mucho y me quede enganchada.

Espero leer pronto las continuaciones y saber a quien le cayo la bala o que pasara o.o!!!
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Mensaje por ushiomurasame el Vie Feb 13, 2015 7:21 pm
jelou!
Gracias por sus comentarios!!! Animan los días de una estudiante q está en plena semana de examenes... yo digo que estas historias son locuras que se salen de mi cabeza, así que gracias por leer estas locuras!
les dejo nuevo capitulo!! (mis comentarios faltos de sentido van al final)


Capítulo 6

El enemigo es...

-¿destruiste los papeles?

-No… no pudimos conseguirlos como estaba planeado. Tuvimos un imprevisto y decidimos retirarnos del lugar.

-Mi paciencia está terminando. Es importante que se destruya cualquier evidencia.

-Así que… ¿vas a poner la vida de tu hija en peligro sólo para desaparecer evidencias?

-En ningún momento creí que Sara se pondría a ayudar a esa chiquilla. Mi estrategia era usar a la misma hija de Joel y desaparecer cualquier tipo de evidencia… incluyendo esa estorbosa familia. Ahora mi hija cuenta como evidencia.

-Eres jodidamente enfermo… -dijo para luego retirarse de ese despacho, además debía atenderse la herida de bala que tenía en su mano.






Diana dio un grito ahogado y cerró los ojos al escuchar el disparo, la vida de Sara estaba acabada… pero al abrir los ojos lo que vio era algo increíble:
Sara seguía en pie y aquel sujeto tenía una indescriptible expresión de dolor en su rostro, con su mano izquierda sostenía la derecha que sangraba sin detenerse, mientras que el arma con la que había amenazado la vida de la pelinegra yacía en el suelo.

-A ver si se te ocurre volver a amenazar la vida de un Montero. –dijo una mujer completamente vestida de negro con una pistola en su mano, pistola con la que había alcanzado a salvar la vida de la chica. -¡Vete antes de que lleguen los demás!

-Tsk! ¡Vámonos! –dijo aquél sujeto y en cuestión de segundos, el parque se quedó solo… a excepción de esas tres chicas, una de ellas en completo shock, puesto que Sara había estado a nada de perder la vida.

-Sabía que vendrías Laura –dijo en tono de alivio. – muchas gracias.

-¿gracias? Antes de que me des las gracias me gustaría que aprendieras a valorar tu vida. ¿Usted está bien señorita Diana?

-S…si, eso creo. –dijo tratando de asimilar lo que había pasado. -¡ESPEREN! ¿Qué está pasando aquí? En serio que cada vez entiendo menos la situación.

-no estamos completamente seguras. –contestó Sara. –lo único es que por ahora, bajo ninguna circunstancia hay que entregar estos documentos.

-¡MI PADRE ESTÁ EN PELIGRO!

-no podemos estar seguras de eso. –dijo Laura en tono frio. –Hay dos razones posibles por las cuales no trajeron a tu padre, una es que ya lo hayan asesinado y otra es que ellos no lo tengan.

-Por ahora no cumplirás una sola de las misiones que te encomienden… no cumpliremos sus misiones.

-P… pero ¿mi padre? ¿mi familia?

-Lo siento Diana, por ahora eso está fuera de nuestras manos. Hagamos lo que está a nuestro alcance ¿de acuerdo?

-Está bien. –dijo no muy convencida.

-Tenemos que irnos chicas. –condujo a las otras hacia la salida donde tres motocicletas les esperaban.

-¿no dijiste que no habías conseguido la motocicleta?

-No una de su casa, pero tengo mis contactos. Suban a sus motocicletas. –dijo y subió a una de esas motos.

Sara la imitó y montó en otra… Diana, sólo se les quedó viendo indecisa.

-¿qué espera señorita?

-Es que no sé conducirlas.

-Anda ya, si es como andar en bici. –dijo Sara sonriendo.

-Tampoco es como si supiera andar en bicicleta. –contestó muy apenada.

-entonces ponte el casco y súbete conmigo.

Se pusieron en camino siguiendo a Laura, esa chica que solía despertar a Sara por las mañanas y servirle el desayuno. Y que ahora estaba ahí para salvarles la vida. Llevaba un entallado traje negro perfectamente ajustado a sus curvas, hecho para facilitarle el movimiento… y para arrancar suspiros.

Llegaron a una casa abandonada, muy lejos de la civilización. Una casa que algunos años atrás había servido de refugio para Laura y ahora volvía a tener la misma función.

-ahora a dormir. –dijo Laura dando un bostezo. –tenemos que descansar bien y mañana haremos uso de nuestra inteligencia para averiguar quién o quienes están moviendo todos los hilos.

Sara yacía en el piso cubierta de una manta. Trataba de dormir pero el pensar en los sucesos del día le impedían que Morfeo la acunara en sus brazos, después de todo habían cosas que se le hacían demasiado extrañas, retorcidas.

Porque:
1 si alguien quería recuperar los papeles con los datos que comprobaban el engaño por parte de Rodrigo hacia la familia Rivera ¿no debería entonces ser el mismo Joel quien estuviera recuperando tales papeles en vez de estar en las garras de esos tipejos?

2 De todas las palabras que pudieron haber elegido dijeron: “que la misma hija de Rodrigo estuviera como uno de nuestros peones.”

3 y luego estaba la llegada de Laura, que al salvarle la vida, había hablado casi muy familiarmente con aquel sujeto.

4 Y ahora otra clave que recordar: que Diana estaba descifrando una clave justamente en el monumento de dragón

Quizá eran alucinaciones suyas… ideas descabelladas tal vez, pero… con todo esto… todo tenía sentido, de hecho todo estaba tan calculado, todo a excepción de que ella se había metido en el juego obligando a que Laura se les uniera, precisamente Laura, la mejor de todos en cuanto a defensa personal y estrategias.

"¿ESTRATEGIAS?", esto reducía las posibilidades. Sólo una imagen se le venía a la cabeza: La persona a quien se enfrentaba era ni más ni menos que un tal Rodrigo... su padre.

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...mentira Rolling Eyes  Rolling Eyes  Rolling Eyes  son dos capítulos XD (me vuelvo detallista en san valentín... y a decir verdad el capítulo 6 es muy corto ¬¬)
Capítulo 7


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Presionaba incontables veces el botón “b” de ese control negro con un par de botones rojos y sus cuatro flechitas que apuntaban posiblemente a los cuatro puntos cardinales.
A como diera lugar tenía que hacer que ese simpático plomero llamado Mario llegara al castillo, pero esas malditas criaturas (que no se sabía si era un pato, pelícano o tortuga ¿y qué decir de los champiñones vivientes?) no la dejaban llegar a su meta. Con ayuda de esas bolas de fuego sería más fácil, sin duda.

-Necesitas una estrategia para ganar. –dijo su padre en tono burlón. –es la tercera vez que juegas en este escenario… ¿o planeas volverte un asesino serial de Mario?

-¿Qué es una estrategia? –preguntó la versión de Sara de cinco años y medio.

-una estrategia es…

-Deja que juegue –una amable mujer de 21 años de cabello negro y piel muy blanca se sentó en el sofá a ver cómo su pequeña movía todo su cuerpo hacia la derecha cuando sólo tenía que presionar el botón derecho para que Mario avanzara.

Una vez más se escuchó esa singular melodía que indicaba que el juego había terminado.

-estoy aburrida. Mamá ¿Puedo poner una película?

-¿qué te parece si te enseño a jugar ajedrez? –sugirió Rodrigo.

-¡Eso es más aburrido!

-Pero mira ¡Tiene un caballito!-

Así de fácil convenció a su hija de aprender ese juego.






Pequeños óvalos negros debajo de sus ojos revelaban que hacía más de dos días no había dormido.
Tal vez si sus planes se hubiesen dado tal y como lo pensó podría dormir… si tan sólo su propia hija no se hubiera ofrecido a ayudar a esa pelirroja todo estaría bien, todo conforme al plan.

-¿volverás a casa? –preguntó teléfono en mano, prácticamente el mundo se le venía encima. -¿c..cuándo volverás amor?

-en tres días, avísale por favor a Sara. Muero por ver a mi hija.

-entendido, yo le aviso, te extrañamos mucho y también estamos impacientes por verte de nuevo. –terminó la llamada.

“Jooeeeeeeeeeer” pensó angustiado, tomó su teléfono nuevamente.

-¿David? Sabes lo que tienes que hacer ¿verdad?…… ¿Qué no estás dispuesto? …… Más te vale…… entonces lo dejo todo en tus manos.


~



-yaaaaaaaaaaaauuum –bostezo descaradamente Sara.

No era para menos, habían dormido a lo mucho un par de horas y ahora debían viajar un poco más y así alejarse de todo aquel matón que se había movilizado para conseguir una simple carpeta… sí, todo era por una jodida carpetita (aunque en realidad se habían llevado todos los archivos que tan celosamente guardaba Rodrigo).

Encendieron sus motocicletas y continuaron su huida.


“¿No podían sólo destruir esa maldita carpeta y ya? ¿Para qué armar tanto alboroto? Era tan simple destruir ese tipo de evidencias, sólo hay que buscar un cubo de metal, poner los papelitos esos ahí dentro, rociar con gasolina y lanzar un cerillo encendido ¡listo! Así he destruido mis notas de la escuela mes con mes” Todo esto pasaba por la mente de Diana mientras se limitaba a sujetarse bien de la cintura de Sara… la última se limitaba a sonreír por el inocente contacto de los pechos de su amada en la espalda, olvidándose casi por completo la razón por la cual viajaban.



Un par de horas más tarde encontraron un pueblecillo olvidado por el mundo, realmente hundido en la pobreza. Varias casas construidas con paja y lodo ocupaban el territorio. Era un pueblo muy bello, estaba decidido: descansarían ahí algunas horas y luego continuarían viajando hasta que se terminara el combustible de sus motocicletas.

-¡Agua!-gritó Diana complacida al ver que un rio atravesaba el pueblo. –por fin podré darme un baño.

-te acompaño. –dijo Sara con una enorme sonrisa.

-¡NO! - un ligero rubor se apoderó de sus mejillas. –Yo voy primero, si te quieres dar un baño espera a que yo salga…

-… de acuerdo –parecía desilusionada. –Laura ¿podemos hablar mientras?


Diana se sumergió en el agua completamente desnuda, sin embargo su cabeza estaba inundada de preocupaciones banales “¿De qué están hablando? ¿De mi? ¿y si me está espiando?”, ante esta última pregunta que emanó de su cabeza cubrió su pecho con sus manos y observó su alrededor: no había absolutamente nadie observando.

-haaah –suspiró – ¿Qué dem…? ¡No estoy desilusionada! “¿a quién le estoy dando explicaciones?”


~

Al mismo tiempo Laura y Sara se sentaron en el pasto que crecía de forma natural a unos cincuenta metros del río.

-Laura… es… ¿es mi padre quien empezó esta tontería de las misiones? –

La chica desvió la mirada ante la pregunta que le acababan de hacer.

-yo… usted… ella… vosotros…

-¡no te pregunté los pronombres personales! sólo dime ¿mi padre está detrás de todo esto?

-Prometí que no diría nada.

-Pues con tu no respuestas has dicho todo… además ya es muy tarde, estás con Diana y conmigo ¿no me dirás nada?

-Lo único que me informaron es que si la señorita Diana se infiltraba en la mansión la dejáramos explorar, que ella sólo tomaría una carpeta sin importancia y luego se iría. Que no habría ningún problema… pero nunca imaginamos que usted estaría ayudando, mucho menos que se llevarían todas las carpetas del despacho.

-Ya empiezo a entender… deshacerse de las evidencias de su fraude sin mover un dedo…

-¡Lauraaaaa! –se escuchó una voz desesperada desde el río.


~

“¿En qué estaba pensando? Meterme a darme un baño sin siquiera tener ropa limpia ¡Vaya! Ni siquiera una toalla para secarme”

-S… S… -no se atrevía a decir el nombre de su acompañante por más necesidad que tuviera de llamarla y pedir algo de ropa prestada. –Sa… ¡Lauraaaaaaaaa!

Enseguida vio llegar a la susodicha.

-¿qué ocurre? –preguntó altamente preocupada.

-Necesito ropa- volteó hacia abajo muy apenada.

-entiendo “no te rías Laura, esto no es divertido”.


Ya vestida con algo de ropa de Sara, la pelirroja se encaminó hacia donde estaban la otras dos hablando cómodamente.

-Ya puedes entrar al agua… gracias por la ropa.

-no hay problema. Cuida las cosas por favor.-dijo la pelinegra con una sonrisa tranquila. –Vamos Laura.

Ante la sorpresa de diana, tanto la maid como la pelinegra se desnudaron frente a ella y caminaron rumbo al rio como si tal cosa.

Un nuevo suspiro salió de sus labios al encontrarse nuevamente sola.
“Seguramente estoy cansada, sí, debe ser eso”, pensó y un tercer suspiro escapó para fundirse con el viento.



Luego de su relajante baño y ya vestidas para tranquilidad de Diana, se sentaron y abrieron un par de latas de sardinas, era hora de comer y luego se marcharían de ese pacífico lugar para comenzar a planear lo que harían con esos documentos que guardaban.

De pronto ese engorroso teléfono que sólo sonaba para desgraciarle la vida a la pelirroja comenzó a sonar.

-¿D…diga? –contestó Diana.

-Jaque

-¿Jaque? ¿sólo eso vas a decir: JAQUE?–preguntó confundida.

-“ese maldito…” -pensó Sara al escuchar a la pelirroja -“ ¿qué demonios planea?”


Gracias por leer y por sus muy valiosos comentarios  Razz  Razz  Razz  ya hasta me están dando ganas de escribir la versión musical de esta historia XD (ok, no jajaja)
nos estamos leyendo!!!
saludos y que tengan un excelente dia!!  
Les deseo a todos un excelente san valentín no sólo el 14 de febrero, sino un san valentín para todos los días ;)

leyendolo bien... esto bien pudo pasar por un fanfic de kanazuki no miko, igual prefiero a mis protagonistas así tengo más libertad a la hora de describir sus personalidades


Última edición por ushiomurasame el Mar Dic 13, 2016 1:40 am, editado 2 veces
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Mensaje por Danwolf el Vie Feb 13, 2015 10:07 pm
tienes una versión musical pues ponla jaja ok no es cierto buena historia ya se esta poniendo buena y creo que soy la única que lee esta historia jaja
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Mensaje por ushiomurasame el Vie Jun 19, 2015 6:56 pm
Capítulo 8


+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+



Por fin, luego de tres semanas lejos de su país, lejos de su familia… era tiempo de volver.
Subió a ese avión en primera clase (bien podía usar su jet privado, pero prefería viajar rodeada de personas)


~



“Debes proteger a tu rey antes de atreverte siquiera a poner en jaque a tu oponente” ¿por qué demonios no se había acordado de ese pequeño detalle?


-JAQUE, ¿es lo único que dirá?

-No, pero no necesito hablar con usted, por favor pase el teléfono a Sara.

-¿Que quieres ahora?

-Tu padre dice que te perdonará la vida si vuelves a casa con los papeles que te llevaste, la carpeta del señor Joel Rivera deben quemarla.

-¿Qué me perdona la vida? Dígale por favor a ese sujeto que es un tonto al creer que voy a volver.

-ok, entonces cambio de planes, si usted no vuelve desapareceremos a la familia Rivera del mapa.

-Hijo de…

-sé perfectamente quién es mi madre, así que no se moleste en mencionarla… ahora, si usted quiere salvarles la vida a esos inútiles, haga el favor de volver a casa, su padre la espera con los brazos abiertos- dijo con obvio sarcasmo y luego colgó.


Hacía ya mucho tiempo que se había hecho a la idea de que no sería nadie especial para aquella pelirroja, que no estaría a su lado el resto de su vida como hubiera deseado, sin embargo los estúpidos negocios de su padre le habían brindado la oportunidad de estar a su lado por lo menos un par de días, incluso había sido capaz de confesarle sus sentimientos… pero ahora debía volver con su padre si es que deseaba que Diana no la tratara como la mala del cuento, no de nuevo. No tenía nada que ver con convertirse en la heroína de aquella chica, pero no permitiría que asesinaran a los seres queridos de su amada.

-Lau… -dijo Sara al punto de quebrársele la voz. –cuida mucho de Diana.

-De acuerdo. –contestó con la mayor calma que pudo reunir.

-¿de qué estás hablando? –preguntó la pelirroja confundida

-Debo volver con mi padre. –fingió una sonrisa.

-C..¿Con tu padre? ¿Qué fue lo que te dijo ese tipo por el teléfono? –dijo Diana asustada

-Nada de cuidado… por ahora tengo que volver, pero si queremos salvar las evidencias, Laura y tú deben esconderse un poco más ¿de acuerdo?

-De acuerdo –respondió la maid (ahora guardaespaldas)

-perfecto.

Corrió hasta el lugar donde estaban las motocicletas, montó en una de ellas y sin mirar atrás emprendió el camino hacia lo incierto.


~



A la misma hora, pero en el interior de un despacho, entre el humo de varios cigarrillos consumidos, hablaban un par de sujetos.

-Entonces ¿pudiste contactarlas?

-si señor, su hija debe venir en camino.

-excelente… Marina no debe enterarse de nada a su regreso. –dijo con cierto alivio. -¿Qué pasará con el par de estorbos?

-hay una pequeña debilidad que tiene Laura, buscaremos la manera de que nos entregue a la hija de Joel.

-Muy bien, entonces te lo encargo… al final pude mantener el status quo.


~



Extrañaba ese contacto de unos brazos rodeando su cintura como medida de seguridad para no caer al pavimento, pero al final lo hacía por su bien… pero ahora lo que más extrañaba era a ese hombre que figuró como su padre, ese que solía mantener una sonrisa casi a diario y que parecía que no sería capaz de matar una mosca… el mismo que ahora buscaba desaparecer a la persona que ella más quería.


-Hija ¿estás segura de que no quieres estudiar aquí en casa? –decía ese hombre con suma amabilidad. –Conozco muy buenos profesores que pueden ser tus tutores personales.

-Es que yo… tengo pocos amigos y…

-¿pocos amigos? –dijo sorprendido. –pero cada semana sales a jugar a la casa de Julieta, además Tristán viene a visitarte cada quince días.
-Dos personas no son exactamente un número grande de amigos, -se quejó –además Julieta y Tristán no son personas muy agradables, son unos aburridos.

-entonces está decidido: irás a una preparatoria pública.

-¿en serio? –dijo emocionada esa quinceañera que ansiaba conocer la vida de una chica normal.

-Si, elige la que mejor te parezca.

-Gracias papá! Te amo! – se arrojó a los brazos de su padre a darle un fuerte abrazo.

-A que soy un papá genial ¿verdad?

-¡Claro!

-Aunque tengo una condición.

-¿eh? –su emoción empezó a verse interrumpida.

-debes viajar en la limosina de ida y de vuelta al instituto.

-¡pero! yo quiero irme caminando, o en el metro… ¡O en motocicleta!

-si no aceptas esa condición, no te dejaré inscribirte en ningún instituto.

-De acuerdo. –contestó la pelinegra con resignación, a pesar de la estúpida condición lo había logrado: estudiaría en un salón de clases normal.

-bien… ahora debo convencer a tu madre de que te deje inscribirte en un instituto normal, supongo que con un crucero romántico la logro convencer, así que deja todo en mis manos.



~




-Bien señorita Diana, debemos irnos de aquí o serán capaces de venir y destruir este pueblo sólo para llevarnos con ellos.

La pelirroja se limitó a asentir con la cabeza. Montó la motocicleta que las aguardaba, justo después de que Laura subiera y se acomodó de la forma acostumbrada… sólo que ahora no era la cintura de Sara lo que abrazaba, ahora sus manos se aferraban a un abdomen bien formado, podía incluso sentir los músculos bien marcados, casi masculinos de ese cuerpo.

Suspiró, una vez más viajar sin rumbo.


Un atardecer naranja, casi rojo, indicaba que la luz del día moriría en breve, que en pocos minutos habría que encender la farola de ese vehículo.
Recorrían en silencio la interminable autopista… hasta donde les permitiera el ahora escaso combustible. ¿Desde cuándo la vida se volvía tan complicada?

Su estilo de vida modificado a capricho de un hombre, así de cruel se podía definir su vida actual, la vida actual de Diana, de su familia y de quién sabe cuántos más

“¿Estará bien esa tonta?”Se preguntó mientras seguía aferrándose a la guardaespaldas.

La velocidad de la motocicleta empezó a disminuir poco a poco, no había ningún poblado cerca, tampoco parecía que el paisaje fuera muy adecuado, eso sólo podía indicar una cosa: el combustible se terminaba y desde ahora debían caminar.


~



-ha llegado. – anunció uno de los achichincles de Rodrigo.

-dile que pa…

Sin dejar que terminara la frase, entró a toda prisa, tirando todo aquello que se le pusiera enfrente.

-¡¿se puede saber qué está ocurriendo?! – Gritó Sara sumamente enojada. - Hace menos de una semana parecías una persona decente y ahora me vengo a enterar de que eres un cab…- una bofetada cortó la frase.

-no vuelvas a hablarme de esta manera, que te he criado como si fueras mi hija, incluso te di mi apellido.

-si es por el apellido no te preocupes, -con su mano empezó a sobar su adolorida mejilla- puedo cambiarlo por el apellido de mi madre que suena mucho mejor… dime de una vez ¿para qué me necesitas aquí?

-tu madre llega en unos días, dijo que serían tres días, pero conociendo su forma de ser, seguro que llega mañana, de modo que iremos a recibirla, tú te comportarás y no le dirás una sola palabra, si se te ocurre mencionar algo acerca de los Rivera juro que…

-Seré educada. –evitó que una lágrima de amargura saliera. –así que promete que no harás daño a Diana ni a su familia.

-es un trato. “claro que yo no le haré daño, que lo haga alguien más”.

-tiene una llamada. –dijo Vicky, otra de las maids de la casa. –es la señora Marina.

Contestó Rodrigo y dio cuanta respuesta hipócrita pudo para luego colgar.

-Te lo dije, ella llega en la madrugada, así que por favor ve a que te bajen la hinchazón de la mejilla y luego a dormir.

Incapaz de responder a su padre, salió de ese despacho, totalmente vencida.



~



De aquella maleta que originalmente había sido preparada para uso de Sara, Laura sacó un par de mantas y entregó una a la pelirroja, quien en toda la tarde no había hablado, sus labios sólo se abrían para dar paso a un suspiro tras otro.

“¿por qué yo? Bueno… es a decir verdad me preocupa dónde esté ahora, debe ser eso”

Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing “Demonios, otra maldita llamada”
Dejó sonar el teléfono algunos minutos. “debería apagarlo”

-yo contesto. –dijo Laura y tomó el teléfono -¿qué es lo que quieren ahora?

-Laura, sabes bien lo que queremos y eso es ver muerta a su acompañante y destruir evidencias ¿podrías cooperar con eso?

-No haré eso. –respondió con convicción.

-jajaja… No te hagas la inocente, si la eliminas tendrás el camino libre con la señorita Montero.

-¿qué dem…? ¿cómo lo sabes?

-cualquiera con ojos y algo de inteligencia lo sabría, Entonces ¿puedes hacer ese trabajo?



-----------------------------------------------------------------------------------

Capítulo 9


+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+



-¿Asistirás a tus clases de piano?- preguntó Rodrigo al entrar a la recámara de su hija.

-no papá, me siento muy enferma. –puso cara de cansancio y estiró la manta para cubrirse mejor y así disimular mejor.

-jajajajajaja! –estalló en carcajadas al notar la mentira de la pequeña. - Sara, si vas a contar una mentira primero tienes que creértela tú misma. Vamos, levántate, tu instructor te está esperando.

-ya voy...


Aún podían verse las estrellas en el firmamento, el alba se negaba a hacer su flamante aparición y dentro de aquella gran mansión las luces ya estaban encendidas, el personal ya estaba en movimiento.

-Sube al auto, en cualquier momento llegará tu madre al aeropuerto y se enojará conmigo si no llego.

-... “si no fuera por Diana, ahora mismo te estaría enviando bajo las rejas”.

Un largo camino en silencio, parecía que fueran extraños en vez de padre e hija… más bien padrastro. Pero en menos de tres días había perdido esa credibilidad que por veinte años se mantuvo construyendo.

-Espera por nosotros Fabián, volveremos en cuanto mi mujer llegue.-dijo Rodrigo y luego se encaminó al interior del aeropuerto con Sara, quien se negaba a dirigirle la palabra.


El ir y venir de las personas lograba desesperarlos “¿cuánto tiempo más demoraría Marina?” ambos se lo preguntaban.

Por fin, ese particular sonido de los tacones golpeando el piso a ese ritmo tan conocido les dio la respuesta, ella por fin había llegado.

-¡Mamaaaaaaaaá! –se arrojó a sus brazos, lo necesitaba, necesitaba ver a alguien de confianza.

-te lo dije, Sara te ha extrañado demasiado. ¿Qué les parece si vamos a casa? Seguramente debes venir muy cansada.


Toneladas de muestras de afecto le llovieron a la dueña de la fortuna Montero, la amabilidad de la dueña de la fortuna Montero provocaba que esas muestras de cariño fueran sinceras.


Durmió hasta pasado el medio día y cuando despertó se encontró con que su hija dormía en el sofá frente a su cama. Se levantó con una sonrisa y caminó hasta donde Sara dormía. Se encontró no precisamente con un rostro tranquilo, más bien era todo lo contrario ¿desesperación tal vez? No sabría definirlo, pero la duda quedaba al aire ¿qué había logrado que la siempre tranquila Sara, tuviera esa expresión?

-Hija- movió amablemente el hombro de la chica. –despierta, es hora de irnos de compras.

Lentamente abrió los ojos y asintió, por lo menos buscaría algo de paz al lado de su madre, mientras que depositaba ciegamente su confianza en que Laura protegiera a su amada pelirroja.



Boutiques recorridas hasta el último rincón, lo mismo sucedió con las zapaterías, perfumerías y demás lugares que recorrieron, incluso entraron a ver los nuevos modelos de motocicletas… pero la nostalgia se hizo presente al ver un modelo en específico: esa ducati negra que exhibían con orgullo.

-vámonos hija, seguro tienes hambre.

Entraron a un café, quizá el cappuccino de vainilla levantaría los ánimos caídos como solía hacerlo siempre.

-¿hay algo que te preocupe hija? –soltó por fin.

-no… bueno, lo hay. Es acerca de mi tesis, no pude asistir algunos días esta semana y me preocupa que repercuta en mi titulación.

-jajaja. –rió con alivio. -¿eso era todo? Realmente me preocupaste.

-… “me encantaría decirte la verdad, pero si lo hago…”

-No te preocupes Sara, eres muy buena arquitecta, estoy segura que le quitarán importancia a ese par de días y en poco tiempo subirás más alto al apellido Montero.

-Gracias mamá. –sonrió.

-bien, creo que ya hemos estado fuera de casa por mucho rato ¿volvemos?

-¡NO! –saltó de su silla. –es decir… has estado fuera por muchos días ¿por qué no caminamos un poco más por ahí?

-C..claro.


~




-¡Demonios! ¿cómo es que se te olvidó acomodar micrófonos en su ropa? – Rodrigo caminaba muy ansioso de un lado al otro en su despacho.

-Lo siento señor, es que ellas dos salieron de casa muy rápido y antes de eso estaban completamente dormidas y no quise interrumpir sus sueños.

-ya no importa, espero que Sara tema lo suficiente por la vida de su “amiguita” y no abra la boca. Por cierto ¿arreglaste ya lo de esa niña?

-Se lo comenté a Laura, espero que mis persuasiones la hagan actuar como esperamos.

-muy bien, recuérdame aumentarte el sueldo.

-claro señor.

-Por ahora retírate.



~




-¿en verdad no hay nada más que te preocupe? –insistió una vez más al notar que los ánimos de Sara seguían por los suelos.

-de verdad que no es nada mamá, sólo cansancio, pero creo que se me quitará en unos cuantos días.

-haaaah! –suspiró resignada. –está bien, te creeré, ahora hay que volver a casa, es tarde y mañana no tendrás pretexto para faltar a tus asesorías ¿de acuerdo?

-si.



~



-Hoooooola!!! -saludó Rosy muy energéticamente –Hacía tiempo que no te veía ¿dónde te habías metido?

-Por ahí- dijo Sara muy nerviosa.

-Pillina, estos días sin saber de ti luego de verte con Diana, no me mientas. –Rosy puso su sonrisa más pícara.

-Ojalá fuera como te lo imaginas… -bajó la mirada y siguió su camino rumbo al cubículo de su asesora.

-¿eh? ¡Sara! Espera… dime entonces ¿dónde te has metido?

Como respuesta, Sara señaló discretamente su reloj, un milimétrico lente se camuflaba en el ojo de esa carita feliz que adornaba ese costoso reloj de pulsera.
-em, quería darme un descanso de la escuela por lo menos una semana, pero ya me tienes aquí, no tienes que preocuparte.

El mensaje de laguna manera fue captado, por lo menos le confortaba que Rosy entendiera que las cosas no estaban marchando del todo bien, y que además no estaría detrás de ella tratando de arrancarle respuestas, esas que no podía decir.



~




-Rodrigo, ¿podemos hablar?

-claro amor siéntate. –Marina aceptó la invitación -¿sobre qué quieres hablar?

-bien… desde que llegué a casa todos están distintos ¿ocurrió algo en mi ausencia?

-… si, ocurrió algo. –se sacudió las manos buscando quitare los nervios y comenzó a hablar. -Hace unos días nos robaron algunos documentos, ahí venía toda la contabilidad, contratos, etcétera.

-Pero ¿por qué nadie me lo dijo? –dijo Marina en tono de molestia y desesperación.

-mi vida, acabas de llegar, no quería molestarte. Además no quería sacar el tema frente a Sara, ya que la persona que robó todo, pues… era una de sus mejores amigas, así que te imaginarás la decepción.

-mi hija… debe estar sufriendo mucho.

-Sí, creo que por el momento es mejor no mencionar nada acerca de los Rivera. –dijo, asegurándose de que ese tema tan peligroso para él no fuera tocado.

-¿Los Rivera?

-Exacto.

-¡Madre mía! Sara debe estar destrozada… -se llevó las manos a la boca en señal de profunda preocupación.

-¿de qué hablas? Por supuesto que está destrozada.

-Rodrigo, dejemos este tema para otra ocasión ¿de acuerdo?

-de acuerdo.





-Mamá. –dijo Sara con nerviosismo.

-Dime… -dejó a un lado su revista de chismes que tanto le encantaba leer en sus ratos libres.

-Si te dijera que me he enamorado ¿qué pensarías?

-Me sentiría muy feliz porque por fin tu corazón latiría por alguien más que tú, pienso que eso te hace madurar de una forma especial… aunque sentiría nostalgia, porque mi pequeña Sara ya no será más esa niña pequeña que solía jugar a las escondidas por toda la casa. ¿quién es el chico? ¿lo conozco?

Al escuchar este par de preguntas la mirada de Sara se postró directamente en la alfombra de la sala.

-“¿Por qué? Es que obligatoriamente debe ser un hombre… aunque si fuera un chico, no estaría hablando tan solemnemente con mi madre como ahora”

-Sara ¿quién te gusta? –preguntó curiosa, el querer saber quién había conquistado el corazón de su hija había despertado su lado curioso.

-...¿te enojarías si te digo que es una chica? –dijo la pelinegra a punto de llorar.

La pregunta fue como un balde de agua helada en el rostro de Marina, pero…

-Mentiría si te digo que no me importa… desde que naciste me encantaba imaginar cómo sería entregarte a un buen partido, en el altar… vestida de blanco… pero eres mi hija y no dejarás de serlo, te amo, así que si eres feliz…

-lo siento mamá.

-no te disculpes, hija… ahora dime –la curiosidad seguía ahí - ¿quién es ella?

Un intenso rubor cubrió las mejillas de la chica.

-D..Diana Rivera, te la presenté en la reunión de padres de familia.

-mi niña tiene buenos gustos. –dijo con una sonrisa pícara, disolviendo aunque fuera un poco las dudas que tenía Sara sobre ella misma, sobre su sexualidad recién descubierta.






Se acercaba la hora de comer, Sara había vuelto de la universidad hacía unos veinte minutos y ahora desahogaba su desesperación presionando el mando a distancia, cambiando constantemente de canal.
Ya eran 105 canales los que habían pasado en la pantalla y que sin más habían sido ignorados.

-Es hora de comer señorita Sara. –Reconoció a la dueña de esa voz “¿cómo es posible?”

-Laura ¿qué estás haciendo aquí?

-Lo siento señorita… -aparto su mirada y se alejó rápidamente de la pelinegra.

-¡Laura! -llamó una vez más -¿qué demonios… ¿dónde está Diana?



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Última edición por ushiomurasame el Mar Dic 13, 2016 1:42 am, editado 2 veces
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Mensaje por Danwolf el Vie Jun 19, 2015 8:24 pm
al fin dos capítulos seguidas ya me estaba muriendo o mejor dicho ya estaba muerta es que me encanta esta historia por favor no tardes mucho en actualizarla el siguiente capitulo
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Mensaje por ushiomurasame el Vie Jun 26, 2015 1:52 pm
Capítulo 10

+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+



Había sido un día muy pesado, tal vez el peor:
Asistir a la universidad y ser cuestionada todo el día por el paradero de Diana, y es que ambas habían desaparecido el mismo día ¿cómo no sospechar que estaban juntas?

¿Y ahora?
Ahora estaba en su casa viendo a Rodrigo con una enorme sonrisa, y enseguida de eso darse cuenta de que Laura estaba en casa con su habitual uniforme de maid avisando que la comida estaba servida.

¿A dónde habían ido esos días en que Sara confiaba en los demás?
Esos días se fueron en cuanto descubrió al verdadero “yo” de Rodrigo… y ahora la confianza ciega que le profesaba a Laura se quedaba en duda.

Cada que preguntaba acerca de su pelirroja había una evasión
“¿Qué quería decir eso? ¿Acaso Diana ya no podía ser contada entre los vivos?”

-Sara, vamos al comedor.

-no… lo siento mamá, no tengo hambre.

-… en un momento enviaré a alguien que te lleve algo de comer, no puedes quedarte sin probar bocado. –dijo Marina con suma preocupación. –Laura, encárgate de llevarle algo de comer.

-¡NO! Ella no entrará a mi recámara hasta que me diga qué pasó con Diana.

Dicho esto, Sara subió corriendo las escaleras, abrió la puerta de su recámara y sin siquiera encender las luces se tumbó en la cama. Tal vez un poco de descanso le traería tranquilidad.
En seguida se quedó dormida, su cabeza era un lío y le pedía a gritos un descanso.
“ojalá y todo esto sea un sueño”



~




-Laura ¿puedo hablar contigo después?

-si señora.

-no me digas “señora”, me hace sentirme vieja. Soy Marina. –dijo con la misma familiaridad con que solía hacerlo Sara evidenciando aun más que eran madre e hija.

-Marina –Rodrigo llamó la atención de su esposa. -¿te enteraste de que ya fue terminado el monumento del dragón?

-ah si –dijo casi sin interés. –algo escuché en las noticias. ¿Cuándo harás el monumento del tigre?

-nunca. Ese lo hará otra empresa… eso me quita un peso de encima. Para empezar yo no quería construir ese maldito monumento. ¿Ya probaste el caviar? -cambió de tema. -Esta vez les quedó excelente.

-ah sí, lo que me recuerda que deberíamos subirles el sueldo a los trabajadores.

-claro… sobre todo a Laura, ha sido una excelente trabajadora estos últimos días.



~





En cuanto Rodrigo desapareció de su vista Marina invitó a Laura a caminar hasta su despacho, ese lugar donde no entraba nadie, incluso ella misma se daba a la tarea de limpiar el lugar para mantener a todos alejados.

-E… ¿en verdad quiere que entre a su despacho?

-quisiera que no, pero me parece que desde que llegué todos me ocultan algo. – tomó una llave y abrió la puerta. – haha, si te lo preguntas, el lector óptico y las demás cosas están ahí para hacer pantalla. – explicó a la maid quien aún veía con incredulidad que todos aquellos artilugios de seguridad no servían para nada. –todo lo que necesito para entrar es mi llave

Entraron al lugar, parecía un despacho de lo más ordinario, un par de carpetas por ahí, estantes llenos de libros, una laptop descansando sobre el escritorio, lo que hacía pensar ¿para qué demonios tanto teatro de no dejar pasar a nadie?

-sin rodeos –empezó a hablar en cuanto cerró la puerta - ¿a qué se refiere mi hija con “lo que pasó con Diana”?

-No puedo habar de esto con usted. –respondió bajando la mirada

-dime ¿quién paga tus honorarios? –pregunta inesperada

-E…el señor Rodrigo?

-Error, él les entrega los cheques, eso es todo lo que él hace. La dueña de todo soy yo.

-yo…- Laura no pudo ocultar la sorpresa. Tanto tiempo trabajando para esa familia y apenas se enteraba de ese pequeño detalle.

-Rodrigo sabe algo que yo no sé y debe estar pagando para que ustedes mantengan la boca cerrada, sin embargo yo puedo pagar diez veces más si es necesario, así que te pido que me cuentes sólo una cosa ¿qué significa esto de “lo que pasó con Diana”?

Un escalofrío se apoderó de Laura, jamás había visto esa expresión en el rostro de Marina, ¿desde cuándo Marina podía poner un rostro que le produjera temor?

-N…no sé… puede que la información que tengo no sea verídica.

-dime lo que sepas – Marina volvió a su semblante de preocupación –¿ya viste el rostro triste de mi hija? Cualquier cosa que haya pasado hizo que Sara estuviera así… te lo ruego.

Poco a poco fue contando todos los detalles sobre aquello, a sacar a la luz los verdaderos colores del supuesto “marido perfecto” con el que Marina estaba casada…


~





-¿Puedo entrar señor?- un hombre fornido tocó la puerta del despacho

-adelante.

-La comandante Solís ha cumplido con su misión y viene de regreso.

-Así que Laurita eliminó a nuestro último estorbo. Perfecto, avísame cuando llegue, tengo un nuevo trabajo para ella.

-De hecho estoy aquí –dijo la susodicha para sorpresa del par de hombres que hablaban en el despacho.

-Me alegra que estés aquí. Pasa y toma asiento, tenemos mucho de qué hablar…. David, puedes irte.

-con su permiso. – dijo cerrando la puerta tras de sí; dejando a solas a Rodrigo y a la chica.

-Así que según tú eliminaste del mapa a Diana ¿no es así? –insinuó no creer los hechos.

-Si señor, ¿necesita pruebas? Porque las tengo. –dijo con serenidad y sobre todo seguridad.

-déjame ver esas pruebas y posiblemente te perdone por tu reciente deslealtad hacia mi persona.

-entonces acompáñeme al sótano.

Odiaba que le dieran órdenes, pero en este momento no había tiempo de quejarse, tenía que asegurarse que la cualquier posible delator desapareciera. Así que sin más se levantó de su asiento y siguió a la castaña hasta la entrada del sótano.

En cuanto entraron, una peste a sangre en plena descomposición inundó sus sentidos.

-aquí está ella –señaló una típica bolsa negra de la que emanaba todo ese nauseabundo olor -¿quiere comprobarlo?

No quería ver el contenido de esa envoltura plástica, suficiente había tenido con oler esa peste. Sin embargo quería asegurarse que todo había salido conforme lo planeado.

Con una expresión de miedo y asco, se acercó a reconocer el rostro de la chica. Su expresión cambió a una de triunfo, todo estaba hecho, todos sus estorbos se habían extinguido. Su historial seguiría limpio: podría seguir disfrutando los beneficios de ser un multimillonario.

-¿todo bien señor?

-Más que bien señorita Solís. Haga el favor de limpiar mi sótano y quemar “esa asquerosa evidencia”. Recuerde que tiene que hacer su trabajo normal, así que a las 2:30 de la tarde, debe estar ayudando en la cocina. ¿Entendido?

-Entendido.

Con prisa, Rodrigo salió de su maloliente sótano esperando que Laura se diera prisa y limpiara todo antes de crear sospechas.

-¡aggggh! esto de no respirar por más de tres minutos casi me mata –se quejó mientras salía de su envoltura de plástico como en la más escalofriante escena de terror- Veo que aquí todos son unos especialistas en mentirle al mundo. Laura ¿necesitas ayuda para limpiar?




~





-…a decir verdad- dijo Laura tras un enorme silencio luego de contar todo hasta el punto de que le habían ordenado asesinar a la pelirroja. –me vi tentada a quitarle la vida… pero Sara, es decir, la señorita Sara me odiaría por toda la eternidad… no le quité la vida y sin embargo lo consideré. No puedo sostenerle la mirada a Sara luego de esto ¿cómo podría verla a los ojos sin sentir culpa por siquiera pensar matar a Diana?

-yo se lo diré entonces, -la madre de Sara parecía más calmada… más calculadora. -pero a cambio me ayudarás. Tengo algo en mente para mi marido…

-¿señora?

-Laura, ¿sabías que Rodrigo ama el ajedrez?

-Si señora ¿por qué pregunta eso?

-Pues que el rey debería temer, porque acaba de hacer que la reina se ponga en movimiento.


Última edición por ushiomurasame el Mar Dic 13, 2016 1:43 am, editado 2 veces
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Mensaje por Danwolf el Vie Jun 26, 2015 7:19 pm
aunque el capitulo fue algo corto se esta poniendo interesante ya casi el final lo esperare con ansias
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Mensaje por ushiomurasame el Jue Jul 09, 2015 12:11 pm
Capítulo 11

+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+


-Entonces… ¿llamará a la policía para que se lleven al señor Rodrigo?

-¡Nah! –respondió Marina con una sonrisa maliciosa. -voy a hacer esto a su manera, es decir… ¡voy a hacer un maldito teatro por un par de documentos!

-D…¿de verdad está en guerra con su marido?-aún incrédula por esa faceta de Marina que apenas conocía.

-¡Por supuesto! –respondió muy decidida. -¡Nadie hace llorar a mi hija!

-entiendo, ¿cuáles son sus órdenes para mí?


Luego de darle indicaciones a la maid, tomó su teléfono y marcó uno de tantos números que llenaban su agenda. Una nueva sonrisa se dibujaba en su rostro, parecía otra persona, una que nadie conocía… Rodrigo había tocado su fibra más sensible: había atacado justo a la persona equivocada.

~



En una oscura recámara yacía Sara, daba la impresión de un cuerpo sin vida, no se movía para nada, sólo se ocupaba en dar rienda suelta a su dolor, a perderse en pensamientos…

“Aquí, boca abajo en esta enorme cama, llena de ese único recuerdo que tuve a su lado; envuelta en sábanas blancas que poco a poco humedecen con lágrimas, evoco cada memoria que tuve a su lado desde el primer instante en que nos vimos.

Me perdí en esos enigmáticos ojos verdes, en esa fingida sonrisa que lo único que parecía decir era ‘no quiero sentarme junto a ti’, ese fue mi fin, sí: conocerla fue mi fin como la Sara que solía ser.

El sólo verla provocaba que inconscientemente ofreciera al mundo la mejor de mis sonrisas, luego el convertirme en su amiga hizo que mis pies se despegaran del piso y por instantes desafiar la gravedad… finalmente darme cuenta de lo que mi corazón sentía en realidad me hizo sentir que mi existencia no tenía ningún valor si no era junto a ella.

El problema era que ambas éramos la princesa; que ni por un intento llegaría a ser ese príncipe azul que tanto escuché en los cuentos que llenaron mi niñez. Me limité a ser su amiga, esa amiga incondicional hasta que ella me obligó a no volver a verla.

Con todas mis fuerzas deseé tener una oportunidad de ser ese caballero que acudía a su rescate… nunca pensé que fuera concedido.

Nunca pensé que lo arruinaría todo en un par de segundos, al decidir que se quedara con aquella que pensé que era más que un guardia. Un amigo de confianza, qué sé yo?

¿Cómo puedo enmendarlo? ¿hay alguna manera?”




TOC TOC

-Sara ¿puedo entrar? –dijo nuevamente en su modo amable.

-…

-voy a entrar.

-hija –guardó su teléfono. –te tengo excelentes noticias, estoy segura de que te van a animar mucho.

-… - levantó su cara con desinterés.

-He movido varios hilos y obtuve la licencia para un nuevo proyecto en el que tú me vas a ayudar, ¿recuerdas los estúpidos monumentos que el gobierno se encaprichó en construir? –dijo tratando de generar expectación. –bien, un equipo de tres arquitectos lo construirá y por supuesto que tú estás en ese equipo.

-Mamá… no quiero hacerlo.

-No te obligaré a hacerlo, -dijo aún sonriendo- sin embargo no aceptaré la negativa que acabas de darme, quiero que lo pienses bien.

-Pero…

-No quiero “peros”, mañana a primera hora tendremos la conferencia de prensa, anunciaremos al equipo de trabajo y la empresa patrocinadora, ni tú ni tu padre deben perderse esto. –enfatizó.

-está bien, lo pensaré.



~



Recostado en el sofá frente a su pantalla LED de grandes dimensiones, descansaba de aquella guerra que él mismo había iniciado por capricho.
A modo de resumen peones, torres, caballos y demás habían dejado de estorbar en el tablero para dejarlo solo a él.
Ahora sólo quedaba esperar a que su millonaria esposa le siguiera llenando los bolsillos de aquellos preciosos billetes verdes (y de cualquier otro color).

-amor. –dijo tratando de sonar como siempre: la buena esposa, esa persona que derrochaba amabilidad. –repentinamente me han surgido algunos proyectos.

-Me alegro por ti ¿y cuáles son esos proyectos?

-Quiero que sea una sorpresa, además pronto es tu cumpleaños… me gustaría que lo tomaras como un regalo adelantado.

-entonces debe ser algo maravilloso ¿y no puedes darme aunque sea una pequeña pista?

-ok… mañana será el anuncio en una pequeña conferencia de prensa. Será a las 11:00 am en el recibidor del edificio “Montero”

-¿en nuestras oficinas? –preguntó sorprendido. –este proyecto debe ser muy ambicioso, no sueles hacer conferencias de prensa ¡y mucho menos en ese lugar!

-Mas que ambicioso es muy importante para mí… ya no te cuento más porque arruinaría la sorpresa.

-estoy ansioso porque llegue el día de mañana.

-Yo también… -miró su reloj de pulsera, el cual marcaba las 8:40 pm -cambiando de tema, me encantaría salir a comer, ya hice las reservaciones en el restaurant de siempre.

-tan espléndida como siempre… entonces espérame un momento, iré a darme una ducha y a ponerme mi mejor traje.

-te espero.



~



Una cena elegante, con platillos exquisitos, de esas cenas que suelen durar más de dos horas por los elementos que la rodean: buena música, buena conversación pero por sobre todo, un ambiente relajado.
Al compás de violines y el piano hablaban de lo que habían hecho ese par de semanas que estuvieron lejos.
Él hablaba animadamente de cómo iban los negocios, la inauguración del monumento, los convenios con otras empresas vinateras.
Ella de lo que había aprendido en su viaje, de la gente que había conocido, los lugares que visitó.



Dos horas no era tiempo suficiente, pero se debían aprovechar al máximo en casa:
Marina había decidido ofrecer una “pequeña” fiesta luego de la conferencia de prensa, a final de cuentas ella había vuelto hacía poco de su viaje y no había podido relajarse como era debido.
Así que ahora todos los trabajadores de la mansión corrían de un lado a otro haciendo todos los preparativos.
Si en algo se parecían Rodrigo y Marina, era en lo caprichosos que podían ser y las intenciones ocultas que sus caprichos tenían… pero eso no les preocupaba en absoluto a los trabajadores, ahora lo importante era dejar todo listo para ese festejo sin que Rodrigo notara nada.

-¿dónde demonios está Laura? –preguntó Iván luego de pincharse el índice con una rosa blanca que estaba destinada a adornar una de las mesas.

-Ni idea de dónde esté, -respondió una de las maids. –salió en la tarde y aún no ha vuelto.

-Más le vale volver pronto… necesitamos ayuda con esto.

-No te molestes Iván, ya volví. –dijo la aludida en voz alta, parecía cansada. -Sin embargo la señora me ha encomendado tareas más importantes que estas, así que si me disculpas, necesito escoltar esta persona a la habitación de huéspedes.

-Lo siento. Bienvenida a la casa Montero señorita.

-Vamos. –dijo Laura conduciéndola hacia el interior de la mansión.



~



Entraron en una de las tantas habitaciones de invitados que tenían disponibles. Acomodaron un par de maletas en el suelo. Todo lo hacían de manera sistemática y sin cruzar palabra.

-Le suplico por favor que no salga de la habitación hasta mañana, a la hora pactada. –rompió el silencio para dar indicaciones.

-Entiendo. –

Al escuchar esto, la maid se dispuso a salir y cumplir con las demás órdenes que le habían dado

-con su permiso y que tenga buenas noches. –apagó la luz de la recámara como era su costumbre.

-Laura.

-¿se le ofrece algo más?

-Ella… ¿Ella está bien? –se notaba cierta preocupación en su voz.

-Si. Y si todo sale como planeó la señora, ella estará mejor.

-gracias. –dijo en un suspiro.

-Gracias a usted, señorita Diana.



~




Para sorpresa de los reporteros y camarógrafos que ocupaban su lugar en aquella repentina conferencia de prensa, sólo se encontraba frente a ellos, al centro de aquella enorme mesa, una sonriente Marina.
Estaban impacientes por hacer preguntas, pero conocían a esa mujer adicta a hacer de todo un espectáculo, a proveerlos de sorpresas y regalarles las más picantes exclusivas cada que se lo proponía. Confiaban en que lo haría otra vez, más la sorpresa no estaba preparada para los medios de comunicación ni su morbo, al menos no esta vez.

-bien, pues ya es hora. –dijo con una singular sonrisa. – ¿Les parece si comenzamos?

-ejem.- se animó el primer reportero. –nos han invitado a esta conferencia invocada por usted, pero no se nos ha informado el motivo de esta reunión. ¿podría decirnos a qué se debe la organización de esta conferencia de prensa? –Lo dijo con tantas palabras, poniendo en evidencia que buscaba la mejor manera de ser educado.

-Oh! Disculpen por no haber proporcionado esa información… El motivo de esta reunión es para informarles que el gobierno me ha concedido el permiso para construir el segundo monumento del Ying Yang.

-¿monumento del Ying Yang? –preguntó uno de los presentes.

-si, mi marido, el señor Rodrigo se encargó de la construcción del monumento del dragón, ahora me han dado la oportunidad de construir el segundo monumento en el centro de la ciudad.

Se había vuelto obvia la poca información que tenían los reporteros acerca de la relación de un dragón y un tigre con el ying yang, además Marina no tenía la más mínima intención de aclararlo.

-Bien –continuó. –para iniciar con la construcción de este monumento, con el que esperamos que se vea beneficiado el turismo local, he elegido minuciosamente a un equipo de arquitectos, el cual mencionaré ahora mismo.

“¿Esta es la sorpresa que me tenía preparada? Vaya pérdida de tiempo”. Mientras la mente de Rodrigo se mantenía ocupada con este pensamiento, Marina abrió una carpeta en la cual tenía anotados los nombres de su equipo creativo.

-En primer lugar tenemos a Fernanda Barrios, recordemos que estuvo involucrada en la remodelación de la catedral, además de proyectos internacionales. –al tiempo que decía su nombre, la recién nombrada se levantó de su asiento entre algunos periodistas. –en segundo lugar, y me llena de orgullo decirlo, presento a Sara Montero, quien está a punto de titularse en arquitectura, pero que ha demostrado ser muy buena en su trabajo… además, ella es mi hija. –Dudosa caminó desde detrás de uno de los camarógrafos al final de la multitud, aún no había dicho que sí al proyecto y su madre ya la estaba anunciando. –y para terminar con las presentaciones, como miembro del equipo y también a punto de titularse como arquitecta, les presento a la señorita Diana Rivera.

Al aparecer en el estrado la recién nombrada pelirroja, varias emociones se hicieron presentes:
el rostro de Rodrigo cambió radicalmente. Aquella persona a quien creía muerta estaba frente a sus ojos, con una enorme sonrisa que ofrecer a los fotógrafos, una sonrisa dedicada exclusiva para él en señal de venganza.

Mientras que el rostro de Sara denotaba sorpresa, pero por sobre todo felicidad, una vez más era capaz de ver a la dueña de sus suspiros junto a ella, algún milagro le había permitido volverla a ver y desvanecer aquel miedo que tuvo de perderla.

La de suspiros por parte de los periodistas, que de un momento a otro habían sido deslumbrados por el cuarteto de bellezas que estaba frente a ellos.

Y una simple sonrisa triunfante de Marina.



~



Hechos los avisos pertinentes en la conferencia de prensa, y luego de las típicas preguntas que buscan crear chismes; todos se dirigieron a la mansión, donde estaba listo el banquete.

Como era de esperarse, los primeros en llegar fueron los reporteros y fotógrafos, quienes por nada del mundo se perderían una comida gratis, después arribaron el lugar los amigos más cercanos a la familia.

Media hora más tarde, por fin llegaron los anfitriones: Rodrigo y Marina tomados de la mano, seguidos por Fernanda, quien estaba encantada de trabajar para Marina.
Finalmente salieron del auto Sara y Diana, quienes aún no se habían dirigido la palabra.

Luego de saludar a cuanta persona se acercaba, Marina pidió un micrófono a un mesero que pasaba cerca.

-Me gustaría hacer un brindis. –dijo en cuanto le entregaron el dichoso aparato. – así que por favor, tomen un vaso de champagne… o del vino que prefieran. ¿listos? … perfecto. Ejem- aclaró su garganta. –me hace muy feliz compartir este momento con todos ustedes, ya que es el primer proyecto que realizaré en compañía de Fernanda, que además de ser la mejor arquitecta del país es mi amiga de la infancia. También es el primer proyecto en el que incluyo a mi hija Sara, por lo que me siento muy orgullosa… Acércate hija, quiero que brindes conmigo. –dijo buscando entre el público el rostro de Sara, mismo que no encontró.



~



-¿qué es lo que quieres? –dijo asustada la pelirroja, luego de ser arrastrada hasta aquella recámara.

-que me dirás lo que está pasando aquí. -

-Pues que hay una fiesta allá afuera, y que de pronto me arrastraste hasta acá, me encerraste y ni siquiera te tomaste la molestia de encender la luz, eso es lo que pasa Sara. –respondió la pelirroja sin molestarse en encender la luz, al parecer no le molestaba.

-Pe… pero, no entiendo nada. –dijo confundida. –nadie se ha tomado la molestia de explicarme.

-Eso no importa… no ahora. –para sorpresa de la pelinegra, Diana acarició gentilmente su rostro. –ahora lo que importa es saber si el idiota de tu padre te hizo daño; dime Sara ¿te hizo daño?

-sólo una bofetada.

Con ternura, la pelirroja le besó ambas mejillas.

-Lo siento mucho, todo esto te pasó por protegerme.

-no me importaría morir si es por protegerte.

-¡No digas eso! No lo digas… por favor…

-No lo diré, aunque en verdad lo haría.

-ya no hay que hablar. –dijo fastidiada.

-¿eh? – sintió cómo gentilmente la pelirroja tomó con ambas manos su rostro.

-que ya no quiero hablar… -le susurró para luego buscar los labios de su compañera y proporcionarle un apasionado beso.

Extrañada por la acción de su compañera, y a su pesar, rompió aquél beso.
-No necesitas hacerlo… si te ayude con esas misiones no fue para que te sintieras obligada a agradecerme… no de esta forma.

-eres una tonta… no es por eso, ¿podrías besarme y ya?

Con gran ansiedad tomó de la cintura a Sara, atrayéndola hacia sí, iniciando una nueva sesión de besos, lentamente despejaba sus dudas; poco a poco se daba cuenta que no había sido sólo un capricho que en aquella fiesta hace tiempo, sucediera aquello… realmente lo deseó en aquella ocasión, justo como en este momento.
Momento en que dejaba que su corazón y su cuerpo se coordinaran para expresar esos sentimientos que tenía por Sara, esos que apenas había aceptado.

Ya sería mañana cuando empezaran con los planes de Marina... ahora sólo tenía cabeza para entregarse por completo a sus sentimientos, a quien había demostrado que podía ser más que un príncipe para ella.
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Gracias por leer!!


Última edición por ushiomurasame el Mar Dic 13, 2016 1:45 am, editado 2 veces
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Mensaje por Danwolf el Jue Jul 09, 2015 3:24 pm
awwww que capitulo mas interesante ahora si Rodrigo prepárate por que tu fin llega jajajajaja esperare con ansias el siguiente capitulo
Danwolf
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Mensaje por juliana mosquera el Jue Jul 09, 2015 7:17 pm
:o :o wooooo muy buen capítulo, espero con ancias el otro
juliana mosquera
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Mensaje por ushiomurasame el Lun Ago 03, 2015 9:20 pm
primero: disculpen la tardanza.
segundo: gracias por sus comentarios.


Capítulo 12


Ajedrez, un aparente juego de mesa inocente conocido alrededor del mundo. Juzgado por muchos como un deporte, un juego, una ciencia… o una vil pérdida de tiempo.

Hecho [al punto de vista de muchos] para poner a prueba la inteligencia propia; para demostrar al oponente la capacidad que se tiene para elaborar estrategias; para desafiar al pánico escénico; para demostrar que en el peor de los casos “se sabe reconocer una derrota”.
Un juego hipócrita de principio a fin, que al tiempo en que “une” a dos oponentes, les hace luchar para demostrar quién de ellos es el mejor, para que al escuchar “jaque mate” tras una sonrisa fingida el derrotado diga “fue un placer competir contra un oponente tan capaz”

Irónicamente un juego donde se representa una batalla campal donde el objetivo es darle muerte al rey, este tablero con sus dieciséis piezas pasó de pueblo en pueblo en medio de conquistas bélicas (hubo excepciones, claro).

Consiste en ocho peones, dos torres, dos caballos, 2 alfiles, la reina y finalmente un rey que debe esconderse tras las faldas de su reina para no ser asesinado.
Un enfrentamiento que a perspectiva de muchos se trata de estrategia… que a perspectiva de escépticos es igual que una guerra: cuestión de suerte.
Al final de cuentas se reduce a dos posibilidades: perder o ganar, como cualquier juego…como la vida misma.





Las luces de un nuevo día hacían su entrada triunfal en el horizonte, los gallos daban su bienvenida al amanecer; varias maids se daban a la tarea de preparar el desayuno y Marina corría hacia la habitación de Sara, después del atareado día anterior se había olvidado de explicarle sus nuevos planes.

-¡HIJA TENGO QUE EXPLICARTE ALGU… -gritó al tiempo que abría la puerta de la recámara. –…Lo siento, –se ruborizó al ver aquel singular espectáculo frente a sus ojos. –en cuanto estén vestidas hablamos. –se disculpó y salió rápidamente de ahí.

A pesar de que la fatiga era notoria en ambas tras aquella noche, pocas fueron las horas en que durmieron y no fue la lujuria la culpable, sino el miedo. El miedo a que todo aquello fuera una vil alucinación o lo que era aún peor: que la acompañante huyera.
Pero ahora era un nuevo día, uno que apenas comenzaba y ya les dejaba un aprendizaje nuevo: cerrar con seguro.

Aún con el miedo a que aquello fuera un sueño, Sara acercó su mano temblorosa a la mejilla de Diana. En cuanto pudo sentir la tersa mejilla de su acompañante dejó salir una lágrima: no estaba soñando.

-B…buenos días S…sa..ra.- tímidamente saludó. -¿te parece si nos vestimos?

-¡Ah! Si, si… claro… la ropa… lo olvidaba.



~




La típica mirada de complicidad antes de siquiera darle los buenos días a su hija, esa era la expresión de Marina al ver salir a Sara acompañada de Diana.

-Buen día chicas, me gustaría platicar con ustedes ¿les parece si vamos a mi despacho?

-…claro mamá.




Tomaron sus asientos, Marina su silla tapizada en piel, Sara y Diana en un par de sillas de madera. Un escritorio las separaba, ocultando el hecho de que disimuladamente entrelazaban sus meñiques.

-…antes de decirles cualquier cosa les pediré un favor chicas.

-¿De qué se trata? –preguntó Sara creyendo que sería un tema delicado.

-La próxima vez no olviden poner el seguro. –respondió con una sonrisa de oreja a oreja. –JAJAJAJA…lo siento, no pude evitar hacer esa broma.

-¡MAMÁAAAAA! –gritó Sara sonrojada de la cabeza a los pies. La pelirroja también ruborizada por el comentario sólo atinó a sonreír con evidente nerviosismo.

-Vale pues… entonces comenzaré a hablar en serio. –aclaró su garganta. –Laura me contó lo sucedido, desde que empezaron a perder el tiempo con las estúpidas misiones, hasta el intento de asesinato a Diana y su familia.

-¿Mi familia? –dijo impresionada.

-Así es. Pero como Rodrigo es un fracaso para elaborar estrategias, tenemos la oportunidad de tratar de devolver las cosas a su sitio. Mi plan por ahora es tener a Diana viviendo en esta casa con el pretexto del diseño y construcción del monumento, lo que les pido a ustedes dos es que actúen naturalmente, como si nada hubiese pasado.

-¿y nos trajiste a tu despacho sólo para decirnos eso?

-si, ¿algún problema hija?

-No… creo.

-Entonces pasemos al comedor, el desayuno ya debe estar servido.

…silencio…
Lo único que se escucha en el comedor es el tintineo de los cubiertos al chocar levemente contra el plato.

Temeroso, con los nervios de punta, Rodrigo vigila discretamente cada movimiento de sus tres acompañantes. Ni en la peor de sus pesadillas imaginó que estaría rodeado… quizá esto era sólo una broma de mal gusto… tal vez aquella chica no era Diana Rivera, posiblemente encontraron una excelente actriz por ahí y casualmente se parecía monstruosamente a aquella pelirroja… o sencillamente en estos momentos era presa de alguna alucinación provocada por el estrés que vivió mientras llevaba a cabo sus planes de destruir las evidencias.

-Ocurre algo AMOR?- enfatizó aquella palabra.

-N…no querida, estaba pensando en lo feliz que luce hoy nuestra hija.

-oh si… ella está emocionada por empezar con el proyecto del monumento. ¿No es así?

-¿EH? ¿Yo? … Ah si… muy emocionada, -puso en evidencia su distracción. -En verdad, muy emocionada.

No encontrando mejor tema de conversación, todos volvieron a enfocarse en sus platos; en disfrutar los alimentos.


~




Por primera vez en su vida se lo preguntaba: ¿Cómo es que había conocido a ese hombre?

Pero la pregunta del millón era ¿Cómo es que terminó casándose con él?

Con esa duda en mente, salió al jardín donde gran variedad de flores le daban la bienvenida. Se detuvo frente a aquellos majestuosos tulipanes, sin duda sus flores preferidas.



Nunca creyó en aquellas tristes situaciones que planteaban en las películas románticas o en aquellas novelas que solía leer en sus ratos libres, en las cuales luego de casarse con el hombre de sus sueños y tener un hijo de él, el maldito tiempo lo arrebatara de su vida.

Pero fue exactamente lo que le había sucedido a ella un año atrás, un cáncer detectado cuando ya nada se podía hacer.

Se había prometido no llorar frente a aquella lápida que versaba su nombre y la fecha de su partida… y a pesar de eso, una lágrima rebelde se asomaba poniendo de manifiesto que el dolor seguía ahí.

De pronto sintió un ligero jaloncito a su falda. Miró hacia abajo y se encontró con el rostro sonriente de su hija quien hacía poco tiempo ya caminaba sin ayuda.
Fue esa sonrisa proveniente de aquella inocente criatura lo que le ayudó a entender que no había por qué llorar, el que Javier hubiera muerto no hacía que se desvaneciera su recuerdo, la vida seguía para ellas y tenía que luchar por vivirla igual de intensamente como él lo había hecho mientras pudo.

Un par de meses más tarde contrató a Rodrigo, quien sería el encargado de llevar la contabilidad en su empresa. Curiosamente, aquél hombre portaba el mismo apellido que su difunto esposo: “Montero”… quizá (sólo quizá) ese fue el primer paso para fijar su interés en él.

Luego descubrió que era un fanático del ajedrez, sabía la historia de ese juego, la teoría de su evolución; los movimientos para cada pieza… Todo.
Sólo que a la hora de jugarlo, ya fuera contra un oponente real o computarizado, nunca lograba ganar y se excusaba diciendo “Esta es una estrategia para que se confíen y me hagan más fácil el juego la próxima vez”

Enternecida por aquellos argumentos baratos fue acercándose más a él.

Pero lo que más le agradó de él fue la rapidez con que se ganó la confianza de Sara. (El talón de Aquiles de cualquier madre son sus hijos)

Con eso bastó para que al siguiente año firmara los papeles de matrimonio junto con Rodrigo, para sentir que esta vez sí podría tener una vida de familia.






-haaaaaaaa, qué tonta. –suspiró tras recordar todo aquello, mientras acariciaba tiernamente los pétalos de un tulipán blanco. –por lo menos mi hija está sonriendo de nuevo.

-¿señora? –llamó su atención una de las maids.

-dime…

-dejó su teléfono en el comedor. –dijo mientras le entregaba el móvil a Marina. – ha estado timbrando desde hace rato, quizá sea algo urgente.

-gracias Letty.

-con permiso. –hizo una leve reverencia y caminó de regreso a sus labores.

La llamada sólo podía ser de una persona, así que Marina revisó entre las llamadas perdidas y ahí estaba: el número de Laura.
Sin pensarlo, llamó a ese número con esperanzas de que la chica tuviese noticias nuevas.

-¿diga?

-Laura, soy Marina, ¿los encontraste?

-Encontré a tres personas: la madre y las dos hermanas menores de la señorita Diana, las he puesto a salvo como usted indicó… el problema es que no hay ninguna noticia del paradero de Joel


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Última edición por ushiomurasame el Mar Dic 13, 2016 1:46 am, editado 1 vez
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