Últimos temas
» Abecedario Musical
Hoy a las 3:51 am por NHEFTHE

» Verdad o Mentira. ᐠ( ᐛ )ᐟ
Hoy a las 3:29 am por NHEFTHE

» Que eliges?
Hoy a las 3:21 am por NHEFTHE

» Festividades Rubi
Hoy a las 2:00 am por Solkei

» ILUSIONES DE PAPEL
Ayer a las 2:49 pm por stef-yuno

» Reporto A...
Ayer a las 8:57 am por Athalaya

» PIRÁMIDE INVERTIDA
Jue Sep 20, 2018 8:46 pm por Darkwriter21

» Del 1 al 10
Jue Sep 20, 2018 6:57 pm por Darkwriter21

» Citas célebres
Jue Sep 20, 2018 5:22 pm por NHEFTHE

» Lo que paso cuando nadie nos miraba (YayaxTsubomi - Strawberry Panic)
Miér Sep 19, 2018 11:07 am por Darkwriter21

» ^>v Juguemos a las flechitashhh xD
Mar Sep 18, 2018 9:48 pm por vod

» Summer Box!// NEGITORO //
Mar Sep 18, 2018 8:37 pm por Utena_tenjou

» Palabras Encadenadas (remake)
Mar Sep 18, 2018 6:41 pm por jeliz

» La revolución de Anthy
Mar Sep 18, 2018 2:52 pm por Utena_tenjou

» The Heart of Everything - CLEXA FIC
Mar Sep 18, 2018 12:36 pm por andry_89

Hermanos
Directorio
Elite
Créditos
Este foro es de tematica Exclusiva ANIME YURI y LGBT. Tanto las diviciones, concepto de Hermandades, códigos y diseños gráficos pertenecen al Staff o a los usuarios. Las imágenes usadas fueron editadas por la administración, mas no creadas. SÉ ORIGINAL Y NO PLAGIES. —Skin obtenido de Captain Knows Best creado por Neeve, gracias a los aportes y tutoriales de Hardrock, Glintz y Asistencia Foroactivo.—Foros prestados por Ash, Skin editado y adaptado por Kyousha. —Base del tablón de anuncios por: Neeve de Captain Knows Best—Tabla de reglamentos, estadisticas y afiliados finales creada por Dementia. El foro lo creamos entre TODOS. Gracias por formar parte de nuestra humilde familia ♥
Mejores posteadores
Delfi22 (19215)
 
TAMIRA (13866)
 
Ymir (9320)
 
niche (8913)
 
angelis63 (8674)
 
Solkei (7781)
 
Kratos666 (7267)
 
sachiko_virtual (6834)
 
Umiko (6710)
 
Siale Benoit (6242)
 


The Heart of Everything - CLEXA FIC

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Mensaje por Sun Sun el Mar Ago 28, 2018 10:22 am
En honor de #MujercontraMujer he decidido retomar y terminar un #Clexa que tenía guardado en un rincón de la nada. Varios años después del dolor por Lexa, quiero darles mi oportunidad a este par.




Fanfic basado en la trama de la serie The 100 que pertenece a Jason Rothenberger, Kass Morgan y The CW, e inspirado, técnicamente, en canciones de Within Temptation que pertenecen a Sharon Den Adel y compañía. De todas maneras no responde a la estructura del Song Fic.
Pairing principal: Clarke y Lexa. #Clexa
Localización: Ambientado a partir del final de la segunda temporada contemplando aspectos del comienzo de la tercera. AU.
Rated: T (a futuro M)
Disculpas por la gramática y/u ortografía


Capítulo 1: Paradise

Lexa observaba con el corazón encogido las columnas del humo que marcaban el rastro de una guerra dormida, pero palpitante. Incapaz de olvidar esa mirada, cerró los ojos intentando arrasarla con pensamientos racionales. "El amor es debilidad", se repitió como si se tratará de una orden, de un leitmotiv. Debilidad. El timón que estaba obligada a coger y a dirigir, había tomado un rumbo que ella dictó a consciencia de perder lo único que había deseado en años. Y ahora estaba allí, ante ese mundo que se cernía tan frío e inexorable. Ella se sentía fría, gélida por dentro. Con el alma dura como una roca y al mismo tiempo frágil como el cristal.

En lo alto de la montaña y más allá, el cielo se teñía color sangre y la comandante presentía que esa misma sangre clamaría venganza algún día, venganza contra su clan. Decían los ancianos que el cielo con ese color representaba muerte y ella conocía que la muerte en este mundo siempre da paso a la venganza, según su experiencia. Había abandonado a la gente del cielo y a su líder a unas pulgadas de conseguir una victoria soberbia. Había atado sus lazos con las mismas personas que años atrás persiguieron y destruyeron a todos los suyos por sobrevivir. Las mismas personas que los habían cazado como si se trataran de animales, de salvajes. Había intercambiado su vida y la de algunos de los suyos por rotar posiciones con Clarke y su gente. Y, ahora, el cielo se teñía de rojo intenso recordando su terrible cobardía.

¿Pero qué se supone que debía hacer? Esto es lo que eran. El deber estaba antes que cualquier otra cosa. Y aunque la alianza les había conseguido varias ventajas, ninguna se parecía a quitarse de encima al cazador y dejar de ser la presa preferida. La coalición tenía que ser su prioridad antes que cualquier otro asunto, no importaba cuan enamorada de Clarke estuviera. Si la elegía por sobre esa oportunidad habría parecido débil frente a sus líderes y no podía permitírselo.

Si, la tierra distaba de ser un paraíso. Estaba lejos de ser solamente una fuente inagotable de suministros. Estaba plagada de peligros y parajes desolados. Pero la mayor amenaza siempre serían los habitantes de Mount Weather y sus segadores. Daba igual cuan delgada fuera la línea que sostuviera la paz con la nación de hielo, al menos existía una línea. Mount Weather no se detuvo a razonar jamás en la historia de la tierra, nunca intentaron llegar a un acuerdo. Nunca hasta esta noche donde su propio líder se arrodilló ante Lexa y le pidió considerar su propuesta. Un pacto que le salvaba la vida a su gente y obtenía su cometido. ¿Cómo podía decir que no a eso? ¿Por qué? ¿Por honrar un pacto siempre a punto de estallar con las personas que se habían encargado de eliminar a 300 de sus guerreros y a masacrar a una población de inocentes? La comandante sabía que después de haber conseguido la victoria a la manera de Clarke, ella tendría 2 enemigos otra vez. Sería 2 veces una presa. Porque la alianza con Sky People se rompería por cualquier excusa nimia que fuera provocada por alguna de las dos partes y Mount Weather no cesaría su cacería jamás. Su subsistencia dependía de ellos si no contaban con los tributos de Sky People. Tributos involuntarios, pero que le conseguían la mejor chance de sobrevivir.

Observó cómo los prisioneros terrícolas se reencontraban con sus familias. Al menos ellos estaban aliviados. Notaba una tensión especial en algunas personas de su entorno que no estaban de acuerdo con la decisión que había tomado. Podía sentir la preocupación de Indra que tuvo que dejar atrás a su segunda, la contrariedad de Nyko. Incluso, la ira de Lincoln que permanecía atado y castigado hasta que ella decidiera que sucedería con él. Pero no hoy, hoy había tenido demasiado de decisiones duras para un día. Descubrió que llevaba unos minutos frotándose la sien y que un doloroso sentimiento de pesar se había instalado entre sus pulmones. Le costaba respirar. Este lugar distaba mucho de un paraíso, pero era por lo que ella y su clan habían luchado, lo que habían deseado.

¿Dónde estaría Clarke? ¿Se habría marchado al arca? ¿Qué sería de ella? ¿La odiaría tanto como pensaba? ¿Podría siquiera entenderla un poco? ¿Entendería que su decisión era independiente de sus sentimientos? No, como podría. Ella era los terrícolas y Clarke era la gente del cielo. Lexa había jugado su rol de comandante cuando tuvo que tomar una posición porque era lo que debía hacer. Tuvo que decidir entre "Nosotros o Ellos", o peor entre "Ambos o solo Ellos". Eligió con la cabeza y con la cabeza abandonó a Clarke porque Clarke era "Ellos". Había traicionado, no solamente a cada ser vivo llegado del cielo y, especialmente, a su líder; había traicionado a su corazón entregándolos al peor de los escenarios. Porque ella sabía cómo eran esas personas que habitaban la soledad del oscuro Mount Weather y su falta de humanidad.

Suspiró mientras trataba de serenarse. "Por favor, no mueras", rogó al viento de la madrugada. "No hagas nada estúpido, Clarke", levantó una plegaria al cielo rojo del amanecer mientras veía las nubes pasar. "Que nos volvamos a ver". Si Clarke se cruzaba en su camino algún día, lo que obtendría sería su desprecio, pero prefería obtener eso que nada.

El sol se levantó dolorosamente y dispersando el color rojizo. Lexa le pidió perdón al cielo por decidir su sacrificio, por no permitirle decidir cuándo y dónde morir. Por condenarlos a ser utilizados para el más despiadado de los rituales. Todos eran salvajes en esa tierra llena de peligros, en ese distante paraíso que les pertenecía. Todos eran inhumanos.

Ryder apareció como una sombra a su lado – Heda – dijo con formalidad pero sospechosamente exaltado – Lincoln ha huido…

-Demonios ¡Maldito sea! – espetó con furia. Ahora debería poner precio a su cabeza porque así debía hacerse. No tenía una estúpida pausa en aquellos espantosos días.

-Hay más – en algún momento Indra había aparecido a un lado de Ryder, su expresión denotaba pavor y al mismo tiempo excitación – los exploradores han regresado de la región donde Sky People está residiendo…

-¿Y? – interrogó la comandante.

-Clarke y parte de los 47 regresaron al arca – Indra titubeó – también Bellamy y Octavia, regresaron por su propio pie acompañados de Kane y la canciller, algunos malheridos, pero todo vivos.

Lexa abrió los ojos alarmada. Mount Weather no perdona. ¿Por qué habrían dejado ir a Clarke y a los suyos? Los necesitaban. Quizás Clarke había conseguido hacer un trato con ellos. Un trato que podría, incluso, cobrar su venganza. Esto no podía ser bueno.

-La gente de la montaña no los dejaría marchar así nada más – expuso abiertamente – no puede ser.

-Nuestros exploradores han salido rumbo al centro de la montaña ni bien hemos recibido noticias de la salida de Sky People, no tardarán en regresar – explicó Indra un tanto ansiosa.

Lexa pudo notar como todo el campamento vibraba con ansiedad y temor. Todo este asunto era oscuro y presagiaba malas noticias por donde se miré. ¿El cielo rojo, finalmente, no era un presagio de ninguna muerte y los ancianos estaban equivocados o es que presagiaba una muerte por venir? Las dudas se agolparon en la mente de Lexa, pero su alma se había reblandecido al saber que Clarke aún vivía. ¿Cómo podía vivir con esos constantes sentimientos ambiguos? Un tumulto insistente la obligó a olvidar sus sospechas. Los exploradores regresaban raudos de su última inspección y en sus rostros horrorizados se intuían más noticias inesperadas.

El líder se acercó a Indra y le transmitió lo que habían visto. Lexa advirtió como los ojos de la mujer se abrían desmesuradamente - ¿estás seguro? – exigió y el hombre ratificó. Indra la miró y su respiración arrebatada se hizo evidente. No repitió las palabras de su hombre de confianza, a pesar de que todo el clan estaba pendiente. Se acercó a Lexa en silencio con la boca abierta y le susurró – Mount Weather no dejo marchar a Sky People – dijo con cuidado – Clarke y Sky People los mataron a todos.

Lexa se hizo para atrás y por fortuna una estaca de la tienda le detuvo el andar impreciso. Clarke había acabado con la gran amenaza de los clanes ella sola. Completamente sola, apenas con un puñado de su gente. Lexa sabía lo que eso significaba para todos, lo que significaría cuando todos los supieran. El rojo del cielo presagia la muerte de la mayor amenaza de la tierra a manos de una joven de su misma edad, una joven que había caído del cielo como si de una leyenda se tratará. Esa misma joven a la que amaba y quien la odiaba seguramente. Esa misma joven que esta noche había hecho lo más estúpido que podría haber hecho. No salvar a su gente. No, eso no. Sino exponer, abiertamente, que era mucho más poderosa que la comandante de la coalición o que cualquier persona que hubiera puesto los pies sobre esa peligrosa tierra que ellos llamaban Paraíso.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Bien. Espero que os guste y que me dejen algún comentario si es que quieren. Gracias por leer.







Casada con REIVY:

Sun Sun
Mensajes : 2596

Fecha de inscripción : 05/01/2015

Edad : 36

Localización : Dónde estemos juntas...

avatar
Consejo

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Sun Sun el Miér Ago 29, 2018 8:40 am
Gracias @Alice Isabella , espero que te siga gustando :3
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------


Los 3 meses que paso lejos del mundo que conocía como suyo no habían sido suficientes para dejar atrás sus pequeñas derrotas personales. Siempre había mirado la mitad del vaso lleno cuando tomaba decisiones. Demasiado pragmática, demasiado racional. Pero Mount Weather había abierto una brecha en sus convicciones. Tuvo pesadillas, noches si y noches no, con la última mirada de Jasper, con Maya tendida en sus brazos y su rostro, su expresión de dolor. Niños desconocidos con esa misma expresión la habían perseguido durante horas de sueño y también en horas despiertas y malgastadas tratando de olvidar. Incluso había vuelto a ver a Finn en sus pesadillas, a un Finn pálido y vaporoso que se acercó a su lado para susurrarle "ahora entiendes mis razones ¿verdad?". ¿Se había convertido en Mount Weather en alguien así? La verdad ella también había masacrado sin piedad a personas inocentes, manipulada por terceros u obligada por sus convicciones, pero la decisión final siempre fue suya. ¿Y si hubiera esperado unos segundos? ¿Y si Jasper hubiera logrado su objetivo de matar a Cage? Tal vez habrían podido salvar a esas personas, incluso ayudarlas a llevar una vida más normal. Tal vez. O tal vez no. Si el cazador perdía a su líder, otro líder renacería y volverían a estar en peligro. Nunca se detendría. Ella y toda la gente del arca volverían a ser la presa un día cualquiera. Lo mejor que pudo pasarles era la desaparición de la gente de la montaña, de esa forma podían concentrarse en el próximo peligro por venir. Uno a la vez.

Entonces, ¿por qué no se sentía satisfecha? Si había hecho lo mejor posible para todos ¿por qué se había auto-desterrado incapaz de mirar a los ojos a su madre, o a Jasper, o a cualquiera del arca? ¿Por qué dolía tanto?

En sus pesadillas, cuando no eran con Mount Weather, aparecía la raíz de todos sus problemas. Su mayor error. Esa estúpida equivocación que tenía un nombre y una mirada de mujer. Esa misma que la abandonó a las puertas de la victoria, condenándola a tener que sacrificar a un montón de inocentes por salvar a los suyos. Esa que la distrajo creando una ilusión a su alrededor, una que era suave como sus labios, para luego clavarle un puñal por la espalda. Y, quizás, por esa razón era que la veía en sus pesadillas. Cada vez que Lexa aparecía en sus sueños se acercaba a ella sonriendo, hipnotizándola con sus labios y su respiración, para, después de besarla, acabar con su vida de las maneras más ruines del mundo. A veces, incluso, la asfixiaba con sus propias manos hasta que todo se volvía negro, siendo Lexa lo único a su vista en el último suspiro. Porque de alguna manera la comandante había terminado con la vida que Clarke conocía como tal. Al traicionarla, había cortado sus venas y Clarke se desangró hasta perder por la herida a la "Clarke del arca".

A pesar de que intento mantenerse lejos del mundo, el mundo perseveraba en mantenerla dentro. Por eso no se conmovió cuando Nylah le dijo que habían puesto precio a su cabeza y que ahora la llamaban Wanheda. Ni siquiera cuando un terrícola desconocido la arrastró por mitad del bosque hasta algún destino inesperado que ella imaginaba sería la nación del hielo, pero que termino siendo Polis. Ni siquiera se asombró al ver a Indra o a Ryder. Pero toda la parquedad que poseía se convirtió en tormenta cuando la vio delante suyo; cuando esa estúpida mujer osó hablarle después de tanta deslealtad. Cuando la miró a los ojos y se disculpó por amarrarla y no por traicionarla. Toda la rabia que tenía en su corazón se acumuló en su garganta y Clarke la escupió sin remedio cuando Lexa pronunció aquel "lo siento". Y gritó, le gritó tantas amenazas como pudo. Y siguió gritando, encerrada entre 4 paredes como una demente, por un total de 12 horas hasta que su garganta perdió fuerza. Entonces, lloró. Se desarmó en llanto por los 3 meses que paso en soledad, por las almas de los inocentes que inmoló para salvar a los suyos y por un amor que fracasó antes de empezar, pero que no se dignaba a desaparecer de sus deseos más profundos. Odiaba y amaba a Lexa de igual manera.

Indra entró a la habitación después de que comenzará su silencio involuntario. Le alcanzó un brebaje que olía a menta y limón.

-Bébelo Clarke – prácticamente sonó a orden – en unas horas vendrá Heda a verte y no servirás en absoluto si no puedes hablar con ella.

Clarke sintió deseos de gritarle, pero sus cuerdas vocales dieron señales de sentirse con ansias de torturarla y mucho - ¿qué te hace pensar que querré hablarle? – su voz quebrada casi no se oía pero Indra estaba a un palmo de ella y la percibió.

-Que la seguridad de tu gente depende de que lo hagas, Clarke de Sky People, Wanheda…



What Have You Done?



Así como Indra le advirtió, al cabo de unas horas después de beberse el potingue, que resultó ser más dulce de lo que esperaba, la puerta de su improvisada celda de contención se abrió y Clarke divisó a la comandante entrando con precaución. La rubia tenía los ojos cerrados, pero estaba vigilando la llegada de la mujer. Decidió mantener la postura y ver que hacía Lexa ante la posibilidad de verla dormida. ¿La despertaría? Lexa se detuvo en la pared justo enfrente de Clarke y se sentó tomándose las rodillas, apoyando la barbilla en ellas para observarla con comodidad. ¿Realmente no haría ningún intento de despertarla? ¿Sólo se quedaría ahí viéndola "dormir"? Del otro lado, a 2 metros de ella, Lexa suspiró ruidosamente mientras la miraba con una expresión pensativa. Clarke abrió los ojos entonces y le sostuvo la mirada.

-¿Estabas despierta?

-Si…

-Me alegra que te hayas bebido el Livadh – Lexa suspiró de nuevo – es bueno para que tu voz se recomponga con rapidez luego de un esfuerzo…

-Es muy considerado de tu parte permitirme insultarte con mayor vigor – espetó Clarke recostándose en la pared.

-Si eso es lo que deseas puedes hacerlo – le respondió Lexa con sumisión – puedes hacer lo que quieras Clarke.

-Entonces no te importará si te lastimo – preguntó Clarke con amargura en la voz – entiende que es lo que necesito hacer – añadió atrayendo la atención de la comandante – desearía que hubiera otra opción, además de hacerte daño – el corazón de Clarke le pedía a gritos venganza.

Lexa tragó saliva y se removió en su sitio algo incomoda – puedes hacer lo que desees Clarke – repitió exponiéndose – sé que a tus ojos me merezco lo peor…

-¿Qué es lo que has hecho? – la interrumpió la rubia en el momento - ¿Qué es lo que has hecho, Lexa? - redundó con desdén – pudimos haber ganado esa guerra y salvado a mi pueblo y al tuyo, sin que esa gente, esos niños, esos padres y abuelos murieran por mi culpa – Clarke apretó los dientes – ¡por tu culpa! – levantó la voz.

-Hice lo que tenía que hacer, Clarke – se defendió la comandante.

-¿Lo que tenías que hacer era traicionarme así? – inquirió Clarke – ¡YO CONFIABA EN TI! – "Yo te amaba", pensó y no quiso ni repetir para sí misma "aún lo hago, como una idiota" porque sabía que su corazón se iba a quebrar.

Lexa se volvió a sacudir con indeterminación y terminó poniéndose de pie – lo siento – murmuró, suavemente, haciendo que Clarke perdiera los estribos mientras se ponía de pie.

-¡TÚ ERES WANHEDA! ¡NO YO! ¡TÚ! – vociferó con la poca voz que tenía – tú me mataste aquel día que te fuiste dejándome atrás… tú decidiste el destino de toda esa gente al abandonar a mis 47 dentro de la montaña por salvar a los tuyos…

-ERAN 200, ERAN MAS DE 4 VECES LOS TUYOS – Lexa elevó la voz - ¿qué debía hacer? 200 que estaban heridos y débiles, imposibilitados de pelear por ti, por mí y por nadie, ¿cómo podía dejarlos morir si tenía la chance de llevarlos a casa?

-¿A qué costo, Lexa? – inquirió Clarke con dolor en sus ojos – 200 por 47 almas cuando pudimos haber salvado a todos y marcharnos en paz a casa, a celebrar haber dejado a Mount Weather más débil que nunca – de sus ojos se desató una cristalina humedad que le mojó las mejillas, haciendo surcos a través del polvo que se había acumulado después de la incursión por el bosque hasta Polis – pudimos haber permanecido juntas, pudimos haber… - se silenció como si su voz perdiera fuerza de nuevo, pero no se calló por esa razón. No debía hablar. No debía. Aunque las palabras que estaba por decir le quemaban la lengua y la razón.  

-¿Haber qué? – insistió Lexa, quién apretaba los puños a los lados de su cuerpo como si se esforzará para resistirse a hacer algo. Clarke negó - ¿haber qué, Clarke? – Lexa sonó desafiante solo para conseguir que la otra joven se rindiera.

-Haber tenido tiempo para entender que era lo que había entre nosotras – confesó Clarke incapaz de callarlo en ese momento de angustia, de ira y de desengaño. Así, frente a frente, con la peor de sus pesadillas – me habrías dado la chance de saber si eso que sentía por ti era amor o no lo era.

Lexa cerró los ojos y una expresión perpleja - ¿me…? - carraspeó imposibilitada de decir algo más sin tomar aire y aclarar su garganta – ¿me amabas?

Clarke soltó una risa sarcástica muy suave – supongo que es una posibilidad, pero nunca lo sabremos porque acabaste con todas las que teníamos esa noche.

Pudo ver como el dolor teñía los ojos de Lexa y su mirada se enturbiaba – yo quiero recuperar tu confianza Clarke, quiero repararte y recuperarte, yo todavía te…

El cuerpo de Clarke le dio un empujón y la retuvo contra la pared detrás, su brazo hizo presión contra el cuello – no te atrevas – las palabras salían entre los dientes apretados de la chica – no te atrevas a decirlo, tú no eres la mujer que yo conocía ni yo la que tú engañaste – le espetó con violencia oprimiendo más su cuello - ¿te importa si intento asesinarte? – agregó impidiendo que la comandante pudiera respirar – entiéndelo, te has convertido en mi peor enemigo Lexa, llevas todo el odio que siento contigo – y la presión aumentó más haciendo que Lexa sintiera mareo por la ausencia de oxígeno, pero no hizo nada para impedir que Clarke la dejará sin aire, solo se quedó quieta, mientras sus pulmones agonizaban.

Le resultaba imposible hacer nada más que mirar, lastimosamente, a Clarke, mientras esta pretendía acabar con su vida y la observaba confusa al no notar ninguna intención de Lexa para evitarlo. Un desconcierto que no hizo más que crecer al ver como la cara de Lexa se contraía debido a que el aumento de dióxido de carbono la estaba matando, lenta y dolorosamente, pero seguía sin moverse, sin intentar empujarla. Entonces, cuando Lexa pensó que Wanheda sería una buena heredera de su puesto, Clarke la soltó y la empujó contra la pared de la derecha. Lexa tosió duramente y cayó de rodillas tratando de recuperar el aire de sus pulmones.

-¡¿PERO QUÉ DEMONIOS TE SUCEDE!? – chilló Clarke - ¿por qué no te has defendido? Iba a matarte…

Lexa volvió a toser y, luego, observó, desde su posición en el suelo, a la mujer que amaba – si esto te sirve para purgar esos demonios que llevas dentro, sólo hazlo – le dijo – si esto te sirve para algo es lo mínimo que puedo ofrecerte por el amor que te tengo - Heda se alegró de que ningún líder de clan la oyera hablar en este momento porque la habrían condenado a la muerte por los 1000 cortes, si ni siquiera parecía ella misma.

-¿Cómo puedes hablar de amor, Lexa? – Clarke rompió a llorar de nuevo - ¿cómo puedes hablar de amor en medio de este caos y muerte? – su estado de ánimo era tan volátil que costaba reconocerla - ¿cómo puedes decir que me amas cuando tú despertaste a un demonio en mí? ¿A esa tal Wanheda? – rompió la distancia que las separaba en dos pasos y la puso de pie sacudiéndola por completo - ¿Cómo puedes decir que me amas si me has condenado a soñar con la mirada herida de Jasper cada noche desde aquel día?

-Jasper – susurró Lexa.

-Sí, Jasper, alguien que habrías conocido si me hubieras permitido salvar a todos y venir contigo a Polis, como dijiste – le espetó con ironía – no, como dijo aquella Lexa en la que yo creí al punto de no hacer nada para evitar un atentado, la misma que me besó y me dijo que nos merecíamos algo mejor.

Lexa sufrió visiblemente por ese recuerdo – no voy a rendirme Clarke, no voy a dejarme caer, un día volverás a verme de esa manera otra vez.

-No seas necia comandante, no puede haber nada entre nosotras, hay demasiada sangre en nuestras manos – le espetó la rubia soltándola – estamos malditas, Lexa.

-Puede pero no me voy a rendir…

-Haz lo que quieras – respondió Clarke dándole la espalda – no creo que me hayas traído aquí solo para jugar a Romeo y Julieta – dijo incapaz de saber si la otra chica tenía alguna idea de que hablaba – Indra dijo que la seguridad de mi gente estaba en juego.

Para Clarke el asunto Lexa y ella estaba aparcado por el momento. Ahora, tenía que saber que sucedía realmente con su familia y amigos, con su pueblo. Para saber si necesitaba a Lexa o si podía acabar con ella de una vez y marcharse de allí.

-Sí, eliminar a Mount Weather del mapa fue un gran servicio y una ventaja, pero también una condena – le explicó Lexa – desató una amenaza con menos recursos, pero mucho más cruel y peligrosa por su instinto bélico – suspiró pensando que ese peligro estaría controlado si no fuera por Clarke – Ice Nation viene tras de ti y tras de mí, y, por ende, tras nuestros pueblos.

-¿Por qué la nación del hielo iría tras mi pueblo? – la líder de Sky People se interesó por aquellas palabras – si quieren a Wanheda pueden atraparme y matarme si eso les parece bien, luego mi pueblo no tendría nada que preocuparse, podrían continuar.

-No – Lexa desestimó la posición de Clarke – Ice Nation tiene una creencia poco fundada de que de donde tú naciste otros pueden nacer y crecer hasta hacerse poderosos, tanto o más que tú – la comandante expresó la historia tal cual Roan se la explicó antes de ofrecerse a buscar a Clarke – creen que si te matan sólo a ti te harán una mártir y provocarán que tu gente se alce y otro "Wanheda" resurja de tus cenizas, así que no basta con matarte, quieren acabar con todo el arca…

-¿Los problemas no cesarán nunca verdad? – sentenció Clarke tratando de evitar descomponerse y que Lexa viera su preocupación.

-Así es este lugar.

-¿Dónde entras tú y tu gente en todo esto? – le preguntó a Lexa.

-Somos los traidores que trajimos a los clanes una amenaza inminente – respondió con tranquilidad –, o sea, tú…

-Déjame adivinar – Clarke se dio vuelta y la encaró – pronto habrá una guerra – Lexa asintió – terrícolas – meneó la cabeza – no son nada originales.

Lexa sonrió de medio lado – esto es lo que somos – dijo – el caso es que no podemos dejar que nuestra gente acabé en manos de la reina de la Nación de Hielo, sus métodos son algo que no tiene comparación con nada que hayamos visto antes – declaró la comandante – es despiadada, por naturaleza, no tiene piedad y si no me crees a mí puedes preguntarle a tu amigo Jasper que está ahí afuera esperando con Bellamy y tu madre para verte.

Clarke abrió los ojos desorientada - ¿Jasper? ¿Conociste a Jasper?

-Si, a Jasper o lo que quedaba de él cuando la reina de Ice Nation lo dejó marcharse, con la condición de que te diera un mensaje…







Casada con REIVY:

Sun Sun
Mensajes : 2596

Fecha de inscripción : 05/01/2015

Edad : 36

Localización : Dónde estemos juntas...

avatar
Consejo

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Sun Sun el Jue Ago 30, 2018 3:07 pm
Este capítulo contiene descripciones gráficas que pueden resultar algo violentas, así que bueno, con cautela. No me odien. Es un M, y M también por violencia y eso. Este es el que menos se parece en esencia a la canción pero la base sigue estando.
Saludos! Gracias por Leer.

________________________________________

Todos los habitantes del arca sabían que un día iba a suceder. Lo imaginaban, lo tanteaban, lo veían venir inexorablemente. El alcohol destilado nunca ha sido un buen aliado de la razón, ni de las buenas venturas. Aquello de desinhibirse y bailar hasta el amanecer eran historias narradas en un mundo que había colapsado por culpa de la energía nuclear. En este mundo, el de las precauciones y los errores que pueden costar la vida, el alcohol solo podía ser un sinónimo de apuntarse a la cabeza con un arma a medio cargar y gatillar. Se podía salir indemne o, simplemente, morir en el intento. Jasper salió indemne durante más de 2 meses y medio. Fue de patrulla y voceó su ira al mundo entero como una nube tóxica que dejaba a todos impotentes. Se arriesgó muchas veces y muchas veces fue más bien la piedad o la buena ventura lo que lo salvaron de que su cabeza explotará violentamente. Hasta la décima semana de alcohol, donde tuvo la osadía de provocar a los exploradores de avanzada de la nación de hielo, a un par de ellos que estaban deseosos de encontrar una excusa para hacer un agujero a Sky People, un agujero por el que arrastraron a Jasper y a Miller. Por poco a Monty también, si no fuera porque Bellamy forcejeó hasta liberarlo.

No hubo un día en que Octavia y su hermano no soñaran con la expresión de ambos al ser arrastrados por los caballos a través del bosque yermo del norte. Uno indiferente, el otro desesperado. Y así los soñaron hasta que Ryder, un terrícola del círculo de Lexa, apareció en el claro del arca con las manos levantadas en señal de "alto el fuego". A Kane le impresionó que Indra no se comunicará de la forma habitual para reunirse, así que todos vaticinaron problemas. Más que un problema, el asunto que trajo a Ryder al espacio de Sky People fue una sorpresa. Habían encontrado a uno de los habitantes del arca en las inmediaciones de Polis, muy malherido. "Jasper", dijo Ryder, "así se llama o se llamaba si es que sobrevivió a esta noche".

Decir que Abby y Bellamy fueron con Ryder de inmediato es innecesario. Tuvieron que contener a Monty y Octavia para que se queden en el campamento a la espera de sus noticias. Lo que vieron al llegar era algo sin precedentes. Además de las ruinas de una ciudad antigua, por supuesto. Pero eso quedo en segundo lugar al entrar a la sección de trabajo del sanador. Abby nunca había visto tantas laceraciones en el rostro y el pecho de una persona. Jasper había pasado la noche entera bajo el cuidado de Nyko, con la atenta vigilancia de Indra y varias visitas de Lexa. Lo único que había sido capaz de decir fue "Wanheda". Con esa información estaba claro que lo habían torturado para que les diera información sobre el paradero de Clarke. Nyko había hecho un buen trabajo controlando gran parte de las heridas, desinfectándolas y tratándolas con ungüentos curativos, pero, cómo Abby corroboró, quedarían cicatrices de por vida.

Lo más traumático estaba por venir. Nyko levantó la manta que tapaba al chico y le advirtió a Abby que no era capaz de saber qué hacer con algunas lesiones. Que no tenía los elementos para restaurar tejidos y que no creía tampoco que pudieran hacerlo. Lo que le mostró a continuación hizo que la doctora, acostumbrada a injurias terribles, sintiera nauseas. No quedaban más que los vestigios de 3 de los dedos del pie izquierdo de Jasper. El pie en general parecía un matojo de carne muerta y desmembrada por acción de algo que no podía ni siquiera precisar.

-¡Dios Mío! – dijo Abby tapándose la nariz debido al aroma que procedía de las vendas y la extremidad del chico – está gangrenándose.

-En efecto – comentó Nyko – Abby te mande a buscar porque necesito que me digas que hacer con eso, en lo personal no le veo solución, será una suerte si no debemos cercenar el pie.

-¿Qué clase de heridas son estas? – preguntó Abby acercándose, mientras se colocaba un barbijo - ¿cómo le pudieron hacer algo así?

-Hielo – explicó Lexa mientras ingresaba en la sala del sanador – exponiéndolo a hielo y desgarrando luego.

Abby sintió que le temblaban las manos. Era una suerte que la infección que tenía su extremidad no lo hubiera matado durante el tiempo que tardó en llegar a la zona terrícola.

-Debemos… debemos raspar la carne muerta, cortar hasta dejar solo lo que queda más o menos en buen estado – declaró imaginándose el dolor que debió sentir Jasper mientras lo torturaban de esa manera – le suministraré antibióticos intravenosos para combatir la infección – y salió de la tienda en busca de sus cosas y de Bellamy que la esperaba inquieto con Indra, ya medianamente enterado del estado de su amigo.

-Es muy malo, el estado de su pie es de gravedad, seremos afortunados si logramos no tener que amputárselo – escueta, directa al grano, tomó sus elementos y se marchó dentro.

-¿Estaba solo? – le preguntó Bellamy a Indra viendo a Abby desaparecer. La expresión de Indra se transformó y el chico sintió un calambre en el estómago - ¿qué? – insistió.

-Estaba solo, pero traía algo consigo – dijo la guerrera con un suspiro resignado – no será algo fácil de ver…

-Quiero verlo – anunció Bellamy con dureza.

-¿No te bastaría con mi palabra? – le consultó Indra – ¿no te bastaría con qué te lo dijera y ya?

-No – declaró con templanza – no desconfió de ti, pero es mi deber y mi obligación.

Indra asintió y lo llevó hasta una de las habitaciones más alejadas del paso de la gente de Polis. Dentro reinaba un aire pesado y Bellamy pudo darse cuenta que era una especie de morgue. Había un cuerpo de un anciano sobre una camilla. Su expresión era rígida.

-Murió esta mañana – le comunicó Indra – es, posiblemente, el hombre de más edad de la tribu, o lo era – la mujer hizo una reverencia frente al cuerpo muerto - con lo de tu amigo no pudimos darle una sepultura como merecía, pero lo haremos esta tarde – levantó, entonces, un contenedor metálico que permanecía cerrado y que tenía la inscripción de Mount Weather en la tapa. Eso siempre era un sinónimo de muerte. Abrió la tapa y un golpe de vaho maloliente se desprendió del interior – muy bien Bellamy de Sky People, si así lo quieres, así será.

Bellamy se acercó y dentro reposaba una bolsa mugrienta, manchada con sangre seca. Sintió nauseas al abrirse paso con las manos para ver dentro. Sus ojos se abrieron incapaces de apartarse y el estómago se le revolvía viendo el contenido, un amasijo de carne sanguinolenta que despedía el olor clásico de la descomposición. Trozos de lo que parecía un cuerpo humano que vestía ropas del arca - ¡Demonios! – vociferó alejándose del contenedor con asco en la garganta.

Indra lo cerró de inmediato y lo dejo donde estaba antes – lo siento, te dije que no era fácil de ver.

-¿Ese es Miller?

-El cuerpo no tiene cabeza pero tú debes saber mejor que yo – Indra hablaba con recato.

-¿ Cómo se lo voy a decir a su padre? ¿Cómo…? – Bellamy lanzó un rugido de furia para calmar su dolor y su desánimo.

-Con valor - le contestó Indra – como todo en este mundo, con valor.


Reina de Hielo


Clarke no tardó nada en llegar hasta el sitio donde su madre y Bellamy aguardaban. Ambos la abrazaron como si no hubiera mañana, con el mismo hábito protector que siempre habían tenido.

-Dios, cuanto me alegro que estés a salvo Clarke – le dijo Abby al soltarla de la tercera vez que la había abrazado – no sabes lo preocupada que estaba.

-Estoy bien, estoy… - observó a Lexa que esperaba en un rincón a que finalizarán de hablar – bien, entera que ya es algo.

-Hay muchas personas deseando hacerte daño Clarke – le dijo Bellamy – entera es mucho en tu caso.

-¿Dónde está Jasper? – preguntó de inmediato la joven - ¿se pondrá bien?

-Dentro, sobrevivió y eso es mucho para su estado – le explicó su madre – Nyko hizo un buen trabajo y sus heridas están casi curadas, el pie es algo más complicado, pero al menos la infección se detuvo, caminar es otro asunto.

-Todo por mi culpa – Clarke apretó los dientes – siempre acaba sufriendo por mi culpa.

Lexa los interrumpió – no se trata de ti, se trata de una demente que tiene un ejército y mucho poder – se acercó a los tres y les hizo señas de ingresar donde Nyko y Jasper aguardaban – no puedes culparte por las decisiones que has tomado porque no te dejaran pensar cuando debas tomar las siguientes.

Nyko estaba calentando algo en su improvisado fogón, mientras un delgado y pálido chico hacia esfuerzos para ponerse de pie. Pálido, por completo, sin contar esas terribles escoriaciones que le cubrían la cara y cuello. A Clarke le costó encontrar a Jasper tras esos enormes surcos, algunos que parecían hechos con algo ardiendo, otros con algo muy filoso.

El joven levantó la mirada y bajo una expresión marchitada por tanto sufrimiento, surgió una leve mueca que se parecía apenas a una sonrisa – Clarke – dijo suavemente.

-Jasper – le respondió ésta sintiendo que le flaqueaban las piernas y que las lágrimas se agolpaban en sus ojos. Había pasado horas pensando en cómo sería ver la mirada furiosa de Jasper, pero esta mirada no se parecía en nada a su imaginación. Era sólo una expresión disminuida, llena de horror. Los ojos de Jasper escondían una sombra que parecía imposible de flanquear.

Jasper dio un paso como pudo hacia ella y Clarke dio los dos o tres que faltaban. Se quedaron de pie, uno frente al otro, sin saber cómo hacer aquello que sus cuerpos pretendían. Jasper levantó una mano y la detuvo a medio camino, Clarke hizo lo propio con sus brazos, titubearon una, dos veces. Ambos rompieron en llanto y el rostro de Jasper, ajado y marcado para siempre, se estrelló en el hombro de la joven. Lloró, amargamente, mientras Clarke sentía que era perdonada por aquella decisión o que, al menos, su error quedaba en segundo plano después de la experiencia de Jasper con la nación del hielo.

-Jasper, lo siento, lo siento tanto – murmuró contra el chico.

-No sabes el miedo que tenía de que te encontraran – dejo caer el chico – no sabes cómo temía por tu destino – la observó y un relámpago de pánico surcó su rostro – no puedes, no debes, no puedes dejar que te encuentren Clarke, esa mujer, esa mujer… será mejor que huyas de su infierno congelado…

Tambaleó, de repente, en una sacudida y Bellamy lo atrapó sentándolo en la camilla – tranquilo amigo, apenas hace 1 semana que estas aquí, aún no estás repuesto…

-No sé si le harán bien tantas emociones – soltó Clarke viendo como Jasper se deshacía en llanto como un niño de 5 años después de un reto de su madre.

-Es bueno para él – dijo Lexa – es bueno que deje salir todo ese dolor, todo esos demonios – expresó como si supiera por experiencia de las ventajas del llanto – un buen guerrero para recuperarse debe purgarse por dentro.

Jasper asintió – estoy bien, estoy bien, es sólo que – combatía con los recuerdos en su interior como si su existencia dependiera de ello – esa mujer no me dejará jamás, ella y su risa.

-Jasper no hace falta que repitas lo que te sucedió, no te tortures más – le dijo Abby.

-No, debo, debo hacerlo – y lloró más todavía – se lo debo a Miller, se lo debo a Miller – repitió, una y otra vez, por unos cuantos segundos hasta que fue incapaz de pronunciar una palabra más. Era la primera vez que hablaba de su compañero.

-¿Qué paso con Miller? – le preguntó Clarke suavemente.

Jasper empezó a respirar rápido, mientras su rostro se asustaba y una sombra de culpa lo invadía por completo – ella me obligó – le confesó a Clarke – ella me obligó, me hizo elegir – añadió mientras no cesaba de retorcer su expresión al punto que Clarke sintió que Jasper había perdido parte de su razón en aquella cruel experiencia – me hizo elegir entre él o yo, me hizo elegir y yo no pude – abrió los ojos como un demente – no pude salvarlo Clarke, no soy fuerte, soy un cobarde, lo deje morir.

Clarke trataba de apaciguar el dolor de Jasper, pero ella sabía lo que significaba paladear el sabor de la culpabilidad. Ver morir a alguien que te importa, tener la culpa de su muerte. Eso es algo que nadie puede consolar –tranquilo Jasper, tranquilo.

-Y esa mujer, ella se reía – el chico seguía recordando desamparado – se reía sin parar, mientras los caballos tiraban de Miller y él gritaba de dolor – cerró los ojos incapaz de mantenerlos abiertos – me obligó a mirar, no me dejo cerrar los ojos y él gritaba, gritaba tanto, incluso, cuando los caballos le separaron las piernas y los brazos, aún gritaba – narró con dolor – a veces sueño con sus gritos – confesó perdido en su interior – y, entonces, ella le cortó la cabeza, ella misma y ella misma la empaló en una lanza enorme como si fuera un premio – había rabia en su tono de voz, ira e impotencia; las manos le temblaban, la boca le temblaba y apretaba los dientes como un loco – se manchó las manos con su sangre, me ensució la cara y el pecho con ella, mientras me decía que cargaría con la sangre de mi amigo para siempre, por proteger a Wanheda…

-Pero tú no sabías donde estaba – dijo Clarke.

-Y eso es lo que le dije, antes y después de que Miller muriera – Jasper se recompuso intentando recordar el resto de su traumática vivencia – le dije que no sabía dónde estabas, que te habías marchado, pero ella aseguraba que estábamos mintiendo, que todos sabíamos y que te estábamos ayudando a ocultarte…

-Maldita desquiciada – murmuró Bellamy - ¿por qué todos los terrícolas son tan desconfiados?

-Así es como somos – observó Lexa con parsimonia.

-Unos dementes, eso es lo que son – sentenció Bellamy pero Clarke se interpuso.

-Esto no es con Lexa, Bellamy, este es un enemigo común, eso es evidente – le dijo haciéndolo sentar lejos de la comandante – Lexa dijo que te dio un mensaje para mí, ¿cierto?

Jasper frunció el ceño con temor y movió la cabeza de un lado a otro – si – dijo – es la única razón por la que estoy vivo – confesó – la única razón por la que estoy aquí... ella sabía que vendrías a buscarme si sabías que fui herido… ella lo sabe todo… es mejor que te vayas, que sigas corriendo porque ella viene por ti…

-No le temo – replicó Clarke con rudeza – que venga por mí, no le temo.

-No, no, Clarke tienes que irte – Jasper trataba de ponerse de pie y de obligar a Clarke a hacerle caso – Bellamy tienes que llevártela de aquí, ella viene, tienes que huir antes que te encuentre porque donde ella se encuentre toda la vida se desaparece, ella borra todo a su paso...

-Jasper, Jasper detente – lo abrazó Clarke para que se tranquilizará – escúchame, ella no está aquí y si viene estaremos preparados, todos…

Jasper se dejó caer resignado y se limpió el rostro – tienes que estarlo Clarke, tú y todos deben estarlo, debemos estarlo – le dijo mirando a la rubia y a Lexa – debemos porque el mensaje es muy claro, ella viene a por las dos, a por ti y a por Lexa, y con sus cabezas adornará el próximo trono de su imperio, con la de Heda y Wanheda, que serán las últimas en cortar porque antes tendrán que ver cómo decapita a tu madre, a tus amigos más queridos, a tus segundos – dijo señalando a Lexa – tendrán que ver como deja todo su mundo en ruinas a su paso, y cómo ella y sus guerreros festejaran sobre los despojos muertos de nuestros pueblos – expuso finalmente – porque esto es la guerra y la nación de hielo siempre prevalece.




Casada con REIVY:

Sun Sun
Mensajes : 2596

Fecha de inscripción : 05/01/2015

Edad : 36

Localización : Dónde estemos juntas...

avatar
Consejo

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Delfi22 el Sáb Sep 01, 2018 11:25 am
Oh! dios! ya tenía rato que no me leía un Clexa (eso me recuerda que tengo algunos por leer por allí)
Estos dos capítulos me recordaron esos momentos de la serie...bien ahora solo esperare el siguiente para ver como le das el giro a la historia y esperar lo que se les viene a estas dos con su archienemiga la malvada reina de las torturas...jejejeje-
A la espera del siguiente...Saludos
Delfi22
Mensajes : 19215

Fecha de inscripción : 06/11/2014

Localización : En el espacio infinito

avatar
Usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por andry_89 el Mar Sep 18, 2018 12:36 pm
me fascinan los clexa!!! espero leer mucho mas de esto
andry_89
Mensajes : 35

Fecha de inscripción : 26/11/2014

Usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Contenido patrocinado
Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.