Últimos temas
» ¿A qué sabe...?
Hoy a las 7:28 pm por jeliz

» ABECEDARIO
Hoy a las 7:15 pm por jeliz

» ¿Cuándo fue la última vez que....?
Hoy a las 7:12 pm por jeliz

» Si tú me dices ven...
Hoy a las 7:09 pm por jeliz

» Del 1 al 10
Hoy a las 7:08 pm por jeliz

» ¿Qué haces en este momento? 2.0
Hoy a las 7:06 pm por jeliz

» Lo que quiso decir el de arriba
Hoy a las 7:03 pm por jeliz

» ¡Beso, abrazo o golpe para la amatista de arriba! ( ͡° ͜ʖ ͡°)
Hoy a las 5:29 pm por sunsetbeta

» Verdad o Mentira. ᐠ( ᐛ )ᐟ
Hoy a las 5:28 pm por sunsetbeta

» ¿Cómo es la Amatista de arriba?
Hoy a las 5:27 pm por sunsetbeta

» Que eliges?
Hoy a las 5:18 pm por sunsetbeta

» ¿Cómo te sientes cuando...?
Hoy a las 5:08 pm por Alabesca

» Reporto A...
Hoy a las 4:20 pm por konan

» Abecedario Musical
Hoy a las 10:29 am por fairylumina

» El/La Zafiro de arriba
Hoy a las 12:09 am por ing-sama

Hermanos
Directorio
Elite
Créditos
Este foro es de tematica Exclusiva ANIME YURI y LGBT. Tanto las diviciones, concepto de Hermandades, códigos y diseños gráficos pertenecen al Staff o a los usuarios. Las imágenes usadas fueron editadas por la administración, mas no creadas. SÉ ORIGINAL Y NO PLAGIES. —Skin obtenido de Captain Knows Best creado por Neeve, gracias a los aportes y tutoriales de Hardrock, Glintz y Asistencia Foroactivo.—Foros prestados por Ash, Skin editado y adaptado por Kyousha. —Base del tablón de anuncios por: Neeve de Captain Knows Best—Tabla de reglamentos, estadisticas y afiliados finales creada por Dementia. El foro lo creamos entre TODOS. Gracias por formar parte de nuestra humilde familia ♥
Mejores posteadores
Delfi22 (19355)
 
TAMIRA (13944)
 
Ymir (9320)
 
niche (8932)
 
angelis63 (8674)
 
Solkei (7874)
 
Kratos666 (7267)
 
sachiko_virtual (6834)
 
Umiko (6710)
 
Siale Benoit (6242)
 


¿Cómo joder a tu ex? cap 35 28 de enero

Página 2 de 7. Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6, 7  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Mensaje por FallenLirioo el Dom Mar 27, 2016 7:52 pm
Recuerdo del primer mensaje :

¡Hola! bueno, es un gusto traerles un nuevo proyecto en el que recién estoy trabajando, así que espero les guste y les atrape :)  
AVISO: SOY LA AUTORA, SI, LA MISMA QUE ESTÁ EN AMOR YAOI :)

Tania era en apariencia la mejor pareja: alegre, bonita, algo quejona y muy cariñosa y soñadora... hasta que todo cambió cuando sus sentimientos empezaron a ser diferentes, y ahora..
¿qué pasará con su novia Laura? ¿En dónde quedaron esos bellos momentos de amor y promesas de felicidad? ¿Es que nada valió la pena?
¿Cómo se vengará Laura de la traición de quien creyó ser el amor de su vida?

Terminar con tu novia puede dar paso a cualquier clase de situaciones, ya sea desesperadas, o bien, cómicas. También pueden haber momentos dolorosos, o incluso vergonzosos que finalmente nunca se podrán borrar de la cabeza. Especialmente si eres tú (en este caso, yo) la que está cortando la relación. Había escogido incluso un buen lugar, debajo del mismo árbol en el que nos hicimos novias hacía ya un año. Bueno. Después de todo, éramos apenas unas niñas entrando a la pubertad, y honestamente todavía no sabíamos lo que hacíamos. Nuestras hormonas estaban totalmente fuera de control. Las dos nos encontrábamos solas, sin amigos y con un peculiar gusto por la otra.
Así pues, lo que en el pasado fue una bella amistad infantil, tras brincar de una fase a otra de repente se había convertido en algo más intenso, delicioso y a la vez, confuso. Tuvimos peleas, buenos momentos y una noche de caricias intensas que desgraciada o afortunadamente nunca terminaron en algo más.
Darme cuenta de que tenía otra clase de gustos fue signo de mi maduración personal, y vale, vale, no era justo para ella que ahora mirara con ojos diferentes a los muchachos que pasaban junto a mí, o que dedicara alguna coqueta sonrisa cuando veía a un chico bien perfumado, atractivo y con grandes manos. Me estaba volviendo hétero ¿y qué? Si ella no podía aceptarlo, pues ese iba a ser problema suyo, no mío, y yo no pensaba cambiar sólo para complacerla.
Por otra parte, ella también estaba cambiando. Ahora era más alta que yo, y eso que en un principio las cosas eran totalmente al contrario. Mientras que mis curvas eran más bien calles con baches, ella había desarrollado una prominente pechonalidad que se bamboleaba alegremente cuando caminaba. Ella había reventado los sujetadores antes que yo, y luego adquirió toda una obsesión por la moda y el maquillaje como símbolo de feminidad. Entre tanto, yo me seguía delineando los ojos y pintando los labios con el kit de niñas que mi tía me había regalado en mi cumpleaños dieciséis.
Éramos tan distintas ahora que a penas nos reconocíamos. No la odiaba para nada. De hecho, yo la quería mucho porque era una gran persona, siempre lista para ayudar a los demás, armada con una sonrisa exquisita y una alegría capaz de contagiar a cualquiera. Estaba segura de que a mi madre le hubiera caído bien, pero nunca se la presenté, ni como amiga; sobre todo porque mientras que mi sagrada progenitora era muy recta, femenina y algo homofóbica, Laura era algo descarada y muy cariñosa conmigo. Nos hubieran pillado enseguida, y eso nos daba miedo. Así pues, nadie de mi familia la conocía.
Dejémonos de cosas tristes y de recuerdos que pronto iban a desaparecer. La verdad yo necesitaba un cambio de aires, y debía de estar lo suficientemente lista como dejar atrás mi relación con ella y seguir adelante. Quizá podría invitar a salir a Isaac, que en ese momento estaba loca por él. Era todo lo que yo, en mis inocentes 15 años, buscaba en un chico: amable, atento. Algo cursi e ingenuo que lo hacían incluso más encantador. Mis amigas decían que yo también le gustaba, y casi, casi podía asegurar de que era verdad. De vez en cuando cruzábamos mirada, y habíamos hablado en un par de ocasiones sobre temas tan profundos que mi visión de la vida había cambiado por completo.
Por ejemplo, el doce de marzo me preguntó qué tan bien me iba en la clase de matemáticas.
—Súper.
—¿Me pasas la respuesta siete?
—Sí.
—Gracias.
El nueve de abril, volvimos a hablar.
—¿Te puedes mover? Es que tu cabeza me tapa la pizarra.
—Claro.
El diez de mayo fue todavía mejor.
—¿Sabes? Me encanta tu perfume. ¿En dónde lo compraste? Se lo quiero regalar a mi hermana.
No podía decirle que era un perfume con feromonas de zorra virgen para atraer pareja. Él se moriría de la risa, y de paso, todo el salón.
¿Lo ven? Traía loco al chico. Reconocía mi inteligencia con las matemáticas. Se tomaba la molestia de hablarme y además alababa mi perfume. Si eso no es estar enamorado, joder que no sé lo que será.
Bien. ¿En dónde estábamos? Terminando con Laura debajo de nuestro árbol sagrado, donde la relación había comenzado. Aunque pensándolo bien, quizá no era el mejor lugar, después de todo.
—¿Entonces… me vas a cortar porque ya te aburriste de mí?
—No es que me haya aburrido de ti. Lo que pasa es que… bueno, creo que esta relación no va a ninguna parte. No eres tú, soy yo.
Laura se cruzó de brazos.
—¿Es que eres tan torpe que no puedes pensar en nada más que no sea un cliché?
—Vale.
Una debe de pensar qué discurso decir antes de cortar lo que hasta hacía poco era la mujer de tus sueños. Tomé nota mental de eso.
—Tengo gustos muy raros, Laura. No lo soportarías.
—¿Te gustan las pollas?
Me sonrojé, aunque viéndolo desde otro punto, tal vez sí tenía razón.
—¡Esto no es gracioso! Si no me quieres, sólo dímelo y no antes con rodeos.
—Mira, Laura. Créeme que si esto seguía, ibas a ser tú la que terminaría conmigo. Sólo me adelanto y de quito el trabajo. De nada. Pensé que eras el amor de mi vida, pero me doy cuenta de que ni siquiera tengo veinte años. Entonces ¿qué sé de la vida? Es una cuestión de filosofía.
—Burradas tuyas, Tania.
—¡No lo hagas más complicado!
Laura se puso a llorar, y yo me maldecía por haberlo ocasionado. Sí que esperaba una que otra lágrima, pero tal vez a causa de los golpes para los que yo ya iba preparada mentalmente. Incluso tenía en mi bolsa unas curitas y algo de antibacterial.
—¡Eres una desgraciada! —sollozó. Puede que tuviera razón. Tiró dos años conmigo.
—Laura, cariño. No llores.
—¡No me digas qué hacer! Hemos sido amigas desde la primaria y ahora me tratas así ¿quién te has creído que eres? Y además ¿me terminas en el mismo árbol donde todo comenzó?
—Si, ya. Acabo de darme cuenta de que no fue lo más inteligente. ¿Ves? Soy un desastre como novia. Anda. ¿Sabes qué? Termíname tú a mí.
—¿Cómo puedes ser tan cruel?
—Por eso. Termíname tú a mí.
Laura, con su hermoso pelo rubio metido detrás de sus orejas, me miró con una cara tan despectiva que no hubiera sido raro que me arrancara los ojos en ese momento. Levantó los brazos y los puso en mi garganta.
—Eso, eso. Soy una mala novia. Ahórcame. Tú puedes… tú… espera, espera, Laura, me ahorcas de verdad… espera…
—Debería  matarte.
Tosí y me sobé el cuello. ¡Coño! Que ella de verdad me quería matar.
—Lo decía en sentido figurado…
—Tania… ¡te odio! Pero algo sí te digo, y es que te vas a arrepentir.
—Lo sé. El karma me lo pagará.
De repente un golpe seco me giró el rostro. La mano de Laura, con todo y nuestro anillo de aniversario, hizo que mi mejilla enrojeciera.
—¡Laura! ¿Puedes avisarme la próxima vez que vayas a hacer eso?
—Tania.
—¿Qué? Auch. Cómo duele.
Me soltó un segundo golpe de revés.
—¡Ahora sí te avisé!
—Vale… creo que me lo merezco.
Y totalmente furiosa con el universo, o más bien, conmigo, Laura se sacó el anillo y lo tiró al piso.
—¡Ojalá y te mueras!
Se marchó antes de que tuviera tiempo de responderle. La vi irse, y durante un momento creí que tendría el valor para ir tras ella y pedirle una disculpa. Sin embargo, no logré moverme porque la cara me dolía mucho. No. De hecho, no era la cara, sino el pecho. Tenía un nudo en la garganta y mi corazón estaba acelerado por la adrenalina.
Laura era mi primera ruptura porque fue la primera persona con la que tuve algo realmente especial. Claro que sí me sentía herida, pero al menos las cosas habían terminado para nosotras. Recogí el anillo y me lo metí al bolso. Tampoco iba a tirarlo. Era un bonito recuerdo. Lo que seguía ahora era toda una laaaarga semana de depresión por parte de las dos.
Consulté mi Facebook cuando me llegó una notificación. Era un mensaje de Laura.
—“Ya puedes ir olvidándote de que te regrese tus discos, y también la caja de galletas que me dejaste”.
Joder.
—“Y ya nadie te pasará la tarea de química, ni la de física, mucho menos la de gramática”.
Eso sí era malo.
—“Estoy borrando todas tus fotos.”
¡Ay! Por favor.
—“¿Recuerdas que tengo tus cartas? Pues las voy a quemar ahora mismo”.
La verdad me daba igual. Tras un rato, llegó otro mensaje.
—“Casi quemo mi cocina xD”
Torpe.
—“Todavía te odio, y ojalá te mueras. Despídete de tu cuenta”
—Kha? —le escribí.
Acto seguido, me comenzaron a llegar varios likes de una publicación que había puesto en mi perfil. Qué raro. No he hecho tal cosa.
Abrí mi muro y lo que vi me heló la sangre. La cuenta falsa de Laura estaba publicando pornografía. ¡Porno! ¡Por el amor de Dios! Una tras otra las notificaciones llegaban y una tras otra, los links a páginas xxx llenaban todo mi muro. ¿En dónde estaba toda esa flamante seguridad de la que Facebook presumía?
Intenté mandarle un mensaje a Laura, pero en ese momento mi teléfono pensó que sería buena idea entrar en modo de suspensión debido a que sólo me quedaba un dos por ciento de la batería. Luego se apagó por completo.
Suspiré, agotada. No podía hacer nada para impedir que Laura terminara su venganza contra mí. En cierto modo, tampoco deseaba que lo hiciera porque desquitarse conmigo a través de Internet era lo mejor que ella podía hacer. Mientras no me golpeara ni intentara estrangularme no habría problema. Además, yo la conocía perfectamente y estaba segura de que pronto se le pasaría. No era para tanto ¿verdad? Y entonces, una flor de nuestro árbol cayó justo a mis pies, y me di cuenta de que incluso la naturaleza estaba en mi contra.

Transcurrieron seis meses después de eso, yo ya tenía 16 años y no había sabido mucho de Laura desde entonces. Efectivamente me eliminó de cuanta red social tenía: Facebook, Whatsapp, Twitter e Instagram. No es que yo fuera la señorita sociedad, pero tenía uno que otro fan por las reseña de anime que subía a mi cuenta de Youtube. La verdad es que me daba lo mismo si Laura me odiaba o no. Ambas estábamos madurando y era parte de nuestra vida recibir altos y bajos. Bueno, yo recibía más bajos que los demás, pero afortunadamente podría salir adelante.
Medio año se fue muy rápido, y durante ese tiempo experimenté una depresión que duró la ridícula cantidad de ocho semanas, en las cuales me dediqué a comer helado y a ver televisión. El resultado, una talla extra y unos bonitos cachetes. Por fortuna antes de todo esto yo era más bien esquelética, así que unos kilos de más no me vinieron nada mal. Además mis pechos eran un pelín más grandes ahora, y mi autoestima estaba un punto más arriba de lo normal.
Por otro lado, Laura seguía siendo la misma chica elegante y guapa. Había probado salir con una niña de medio curso, y las cosas terminaron mal para las dos cuando una profesora las atrapó besándose en el baño. Gracias al Cielo no ocurrió  nada más que eso, sin embargo fue suficiente para que las cosas se terminaran.
A veces veía a Laura centrando su atención en mí, y yo la saludaba con la mano. Ella me levantaba el dedo medio y se iba muy campante a otro sitio. El que ella no superara su ruptura conmigo me hacía sentir entre afortunada y triste a la vez. La primera porque significaba que yo era muy importante para ella. La segunda era precisamente por eso, pues yo le había fallado.
Cuando terminamos la secundaria, Laura ya era un poco más madura y seria. Ahora estaba muy centrada en sus estudios para ingresar a una buena preparatoria ¿cuál? Pues ni yo lo sé. El punto es que se había apuntado a unos cursos especiales para poder pasar el examen de ingreso. Un día de esos en los que nos cruzamos, ella me pidió un consejo.
—¿Crees que debería de pintarme el cabello? Me gusta que sea rubio, pero he pensando en que me quedarían bien unas mechas de colores.
—Parecerás un payaso.
—Gracias por tu apoyo, bitch.
—¿Qué dije?
Y se fue campante a tomar el autobús.
Aquella fue la última vez que la vi, y honestamente comencé a echarla un poco de menos. Atrás dejábamos la secundaria. Yo iba a irme a una prepa local, mientras que mi hermano iba a continuar su último año en otra ciudad. A él también lo iba a extrañar. Incluso mi madre, que estaba muy encariñada con él.
Así pues, otro lapso de seis meses se fue y yo ya había crecido en todos los aspectos. Cuando reventé mi primer sujetador gracias al tamaño de mis pechos, me sentí tan feliz que comencé a dormir sin él. Era pervertido, pero me gustaba sentir la calidez de mi colcha frotándose contra mis puntitas rosadas. La ropa de niña adolescente estaba en el ático. Ahora yo vestía más a la moda y de acuerdo a mi edad. Una que otra minifalda hacía un buen juego con una blusa estampada. Me depilaba las piernas, que gracias a un par de meses en el gimnasio, habían adquirido un bonito perfil. Además, por consejo de mi madre, había ido frecuentemente a la playa para broncearme un poco y alejar toda esa palidez que a mí no me gustaba en lo absoluto. Antes era flaquita, sin nada que presumir y muy blanca. Era como tener el disfraz de un zombie. Ahora, era toda una morena de casi 1.67 m. de altura, con un buen par de melones adelante y una linda retaguardia. Tenía amigos, aunque el buen Isaac seguía sin hacerme caso a pesar de que íbamos a la misma escuela.
Tampoco le daba mucha importancia al asunto. Pretendientes no me faltaban, pero continuaba siendo virgen, lo cual a veces me alegraba, pero otras me hacía pensar en cuál era mi lugar en la cadena social. Todas mis amigas tenían novio, y yo seguía siendo la única chica lo suficientemente tímida como para lanzarme a una conquista.  
De todos modos me iba bien con la vida. Laura estaba en el pasado y sólo me quedaba mirar hacia adelante.
Cierto día de vacaciones de semestre me encontraba limpiando mi habitación y ordenando los cajones de mi ropa interior. En algún punto había remplazado las braguitas de niña y había comprado algo más de encaje. Sí, vale, era un poco retraída en ocasiones, pero eso no significaba que no quisiera verme bien en ropa íntima, aunque no hubiera nadie más, además de mi madre (que a penas aprobó mi primer cachetero) que me viera.
—Tania —dijo mi padre entrando sin tocar a mi cuarto. Él era el más incómodo al verme crecidita y todavía no lo superaba. Para él seguía siendo su princesa. De vez en cuando me traía esos dulcecitos de fresa que tanto me gustaban e insistía en leerme un cuento antes de dormir.
—¿Qué, papá?
—Tú hermano va a venir a cenar.
—¿De verdad? —Me alegraba mucho que él viniera. Después de todo eran vacaciones intersemestrales y yo me moría de ganas de verlo. Tal vez incluso podríamos ir a pescar.
—Sí. Vendrá con un amigo, o algo así. Ayúdale a tu madre a preparar la cena. Quiere dar una buena impresión.
—Sí. Enseguida.
Cocinar no era mi fuerte, pero dada la ocasión, mi hermano se lo merecía. Mamá siempre nos enseñó que era muy importante que las personas pensaran bien de otras, así que era necesario dar buenas impresiones aún cuando las cosas fueran mal. Por eso estaba muy metida en su papel de ama de casa., puesto que no sólo era su hogar, mas bien algo así como su santuario. Ella manda. Ella dice sí o no. nosotros sólo somos esclavos. Incluso mi padre ayudó yendo a comprar ingredientes, aunque él era tan malo como yo en la cocina. Sus ganas de ayudar era visibles, y me dio pena cuando mamá lo mandó a ver el partido de fútbol en el sillón.
—Te pondrás algo decente, Tania. No quiero verte enseñando las piernas frente al amigo de Marcos.
—¿Enseñando pierna? Ay, mamá. Mira el termómetro. Estamos casi a treinta y seis grados.
Además, quise decirle, trabajé muy duro para tener un buen cuerpo y no me parecía justo avergonzarme de él. Nunca, ni de niña, había sido  guapa. Tenía que vivir a la sombra de las muchachas más hermosas de mi colegio, y ahora que al fin tenía algo de lo que sentirme contenta, a mis padres no les parecía. Tampoco se trataba de que fuera por allá enseñando todo. Para salir a la calle, me vestía mejor; pero en mi casa me sentía más libre. ¿Cuál era el problema? Mis padres eran de la edad de piedra.
—De todos modos, Tania, ponte guapa.
—Sí, sí.
Barrí la sala. Ordené incluso los adornos de porcelana que estaban en un mueble y regué las flores del jardín para que se vieran más vivas que de costumbre.
Al final de la tarde, más bien entrada la noche, todo estaba listo. Mi madre y mi padre iban bien arreglados. La primera con un bonito vestido floreado y veraniego, y el otro con camisa de vestir y pantalones vaqueros. Yo, haciéndole caso a la petición de ellos, me puse un vestido con encaje en las mangas y falda suelta. Me quedaba justo por encima de la rodilla. No era escotado, pero orgullosa delineaba la curva de mi busto. ¡Dios! Cómo me quería yo misma. Estaba feliz conmigo, con mi familia. Tenía una bonita vida sin vicios y una estabilidad emocional muy fuerte.
—¡Tania! ¡Tú hermano ya va a llegar! ¡Ven!
Bajé enseguida. Mis padres estaban a la espera, agazapados detrás de la ventana mirando con interés al otro lado de la calle. Yo me senté en el sofá a ver la televisión, mientras pensaba en cómo sería el amigo de Marco. Quizá tendría el pelo rizado, y una bonita sonrisa.
—Aquí vienen. Ya llegó el taxi —avisó mi madre —¿quién es la otra persona?
—Ciertamente no parece ser su amigo. ¿Van tomados de la mano?
—¿Nuestro hijo es gay?
—¿Qué pasa? —les pregunté.
—No, espera —papá se alegró —. Es una chica. Viene con una novia. ¡Ah! Ese es mi muchacho.
—¿Novia? ¿Marco se consiguió una novia? ¡Genial! —aunque sentí celos de hermana.
El timbre sonó. Mi madre se arregló el cabello. Mi papá, el cuello de la camisa, y yo puse la mejor de mis sonrisas para recibir a la novia de mi hermano.
En retrospectiva puedo decir que ese fue el inicio de un gran dolor de cabeza, de una dura temporada para mi psique, y por supuesto, de una nueva y poco querida fase de mi vida. Mi pasado estaba justo ahí, bajo el umbral de la puerta, sonriente como sólo yo lo conocía y tomado de la mano de mi  hermano.
—Laura… —musité.
Ella me miró con una ceja arqueada, como si de repente se hubiera llevado la lotería. La expresión feliz se me borró.
Mis padres, como no conocían a Laura, la saludaron de inmediato. Yo estaba en shock, y ni siquiera reaccioné cuando Marco me abrazó.
—¡Hola, hermanita! ¡Vaya, sí que te ha crecido la delantera!
No me causó gracia. Sólo veía a Laura, que le daba un beso a mi madre y a mi padre después de que Marco los presentara.
—Y ésta es mi hermana, Tania.
—Mucho gusto, Tania.
Se acercó como si no me conociera y me dio un beso en la mejilla. Luego susurró a mis orejas:
—Tú hermano besa tan delicioso. Me recuerda a ti.
—Maldita… —dije con la cara roja de la furia. ¿Qué demonios estaba tramando ella?


Última edición por FallenLirioo el Sáb Ene 28, 2017 8:07 pm, editado 31 veces
FallenLirioo
Mensajes : 95

Fecha de inscripción : 24/03/2016

avatar
Usuario

Volver arriba Ir abajo


Mensaje por ergc el Lun Abr 04, 2016 2:23 am
Ay Tania, vas a caer de nuevo en las redes de Laura, y Laura la va a regar yo lo sé, romperá ambos corazones se ve que es de armas tomar
ergc
Mensajes : 18

Fecha de inscripción : 20/11/2014

Usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por FallenLirioo el Lun Abr 04, 2016 2:36 am
jajaja no estés tan segura, aunque quien sabe xD porque la historia está en proceso y puede ser que cambie muchas cosas, por otro lado muchas gracias por leer :) saludos!
FallenLirioo
Mensajes : 95

Fecha de inscripción : 24/03/2016

avatar
Usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Lirio1704 el Lun Abr 11, 2016 7:20 pm
¿Alguien dijo venganza? jajajaja creo que ya entiendo de que va esto y creo que si se pondrá muy dramatico. Las dos sienten algo la una por la otra aunque aún no dejas muy claro en Laura que es.
Yo voto por que Laura se vengue y luego que pase lo que tenga que pasar.
Lirio1704
Mensajes : 71

Fecha de inscripción : 01/12/2014

Edad : 28

Localización : En un plano de Existencia que algunos llaman realidad

avatar
Usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Siamés Místico el Mar Abr 12, 2016 2:31 am
HOOOOO TENEMOS A UNA MÁS EN EL #TeamLaura toma ya, @Lirio1704 Tenemos todas las galletas que quieras y sobre todo el catnip de máxima calidad.
Siamés Místico
Mensajes : 274

Fecha de inscripción : 10/12/2015

Edad : 18

Localización : KONO DIO DA

avatar
Usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por amatista fujino d kuga el Vie Abr 15, 2016 2:15 am
Y dode esta el primer capitulo. No lo encuentro o la sipnosis debo contarla como.primera?
amatista fujino d kuga
Mensajes : 19

Fecha de inscripción : 01/11/2014

Edad : 29

Localización : colombia

avatar
Usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por FallenLirioo el Sáb Abr 23, 2016 5:26 pm
Hola!" siento la tardanza pero he tenido varios problemas personales, amorosos, etc., En fin, les traigo la siguiente actualización ^^ ojalá les guste



Última edición por FallenLirioo el Dom Abr 24, 2016 10:55 am, editado 1 vez
FallenLirioo
Mensajes : 95

Fecha de inscripción : 24/03/2016

avatar
Usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Delfi22 el Dom Abr 24, 2016 5:45 am
jajajaja...Donde hubo fuego cenizas quedan...y estas dos en cualquier momento van a terminar quemándose...(lo siento por su hermano)..Bien esperar a ver que pasa en ese reencuentro amistoso..Que estés bien...
Delfi22
Mensajes : 19355

Fecha de inscripción : 06/11/2014

Localización : En el espacio infinito

avatar
Usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por FallenLirioo el Dom Abr 24, 2016 1:44 pm
Hola, les dejo el capítulo correspondiente y perdón por la confusión xDD

Durante todo el camino de vuelta a casa, Laura se mantuvo distante de nosotros. De hecho, lucía algo triste y desanimada, y para esas alturas, yo ya estaba comenzando a sentirme realmente como una intrusa en la relación. Debía de ponerme a pensar incluso en mi hermano, que había sacrificado una cita sólo para que yo le acompañara y conociera mejor a su novia. Sentía tanta pena por él, que en serio tenía la necesidad de decirle la verdad.

De hecho, durante la tarde me la pasé en mi alcoba pensando en lo que estaba sucediendo con Laura y Marco. Por mucho que costara admitirlo, mi ex novia tenía muy buenos dotes para ser actriz, porque estaba fingiendo realmente que él le gustaba.

A mí me ponía de los nervios el sólo pensar que ella pudiera ser mi cuñada. Imaginé que se casaba con Marco, y que tenían bebés, y yo sería su tía y abrazaría a mis sobrinos sin que ellos supieran que había sido novia de su mamá.
Era una ilusión ridícula, pero en cierto modo estaba ambientada en un posible futuro. Y me daba miedo. Tenía que encontrar la manera de que ellos terminaran por las buenas, sin que se dieran cuenta de que yo era la culpable. ¿Cómo? Me llevaría más de una noche planear tal cosa, y mucho más con mi familia en mi contra, a la cual Laura se había ganado por su amabilidad y buenos modales.

Mis padres eran del tipo de personas que juzgaban a la gente instantáneamente. Ellos decían que era como su don, pero yo no estaba de acuerdo. Si ellos pensaban que Laura era buena para Marco, no había manera de que yo los convenciera de lo contrario. Estaba sola en una casa de locos, con mi ex novia durmiendo en el cuarto de mi hermano y él, en el mío. Al menos eso era lo positivo. La idea de que ellos pudieran tener sexo me sentaba desagradable.

No salí de mi alcoba hasta que fue la hora de cenar, y sólo para encontrarme con que Laura estaba ayudando a mi madre a preparar la comida mientras Marco buscaba algún trabajo de medio tiempo en el periódico. Él quería tener dinero sin depender de nuestros padres, lo que se me hacía noble y me daba a pensar en que yo también debería de decidir qué hacer durante las vacaciones, porque quedarme en casa no era mi idea de diversión.

Al menos Laura se iría en un par de días a su departamento.
O al menos eso pensé hasta que mi madre, hospitalaria como siempre, soltó la bomba.
—¿Por qué no te quedas con nosotros?
Incluso Laura se sorprendió por eso y se quedó con la cuchara a medio camino hacia su boca. La bajó lentamente y lo primero que hizo fue mirarme con algo parecido al miedo. Ni siquiera ella estaba de acuerdo en quedarse en mi casa de locos.

—Bueno…
—Sí, cariño. Es buena idea —añadió Marco, dándole un suave pellizco en la mejilla.
—Entonces si a ustedes les parece bien, me quedaré. De todos modos tenía pensado buscar un trabajo de media jornada y no tirar mi tiempo a la basura.
—También deberías de ponerte a estudiar —dijo mi hermano y luego me miró —. Tania ¿podrías ayudarle? Tengo entendido que eres buena con el álgebra.
—¿Qué dices? Pensé que Laura… —cerré la boca. No podía decirles que sabía que Laura era mejor que yo en ese aspecto, o se darían cuenta de que nos conocíamos. Por lo visto, mi ex pensó lo mismo.
—Sí, Tania. Soy mala en matemáticas. Me vendría bien tu apoyo.
—Está bien —resoplé.
¿Qué otra opción me quedaba? Si mi madre estaba de acuerdo, mi padre también. Contra ellos podía discutir, pero no contra mi hermano, al que le tenía más miedo que a ellos. Respiré profundamente, y luego asentí. Ya iba siendo hora de aceptar que Laura se quedaría en mi casa.
Jodidas vacaciones.

Pasaron dos semanas. Marco finalmente encontró su trabajo de medio turno en el centro comercial, en una tienda donde ponían tatuajes y aretes. No era el mejor de los negocios, pero al menos le pagaban bien porque el último grito de la moda era el de dibujarse toda clase de cosas en el cuerpo, y decía que hasta le estaban enseñando a poner piercings.
La tensión entre Laura y yo se estaba disolviendo poco a poco. Toleraba su presencia más que en días anteriores, pero seguía en desacuerdo de que se quedara en mi casa. Toda esa frustración me la tenía que tragar, porque mi madre estaba encantada de tenerla con nosotros. Laura era tan amable y servicial que comencé a creer que de verdad era así y no que estaba fingiendo para quitarme a mi familia. Nuestro secreto seguía intacto, en el pasado, y allí esperaba que se quedara. Era como una fea mancha en mi historial.

Sin embargo, ella estaba actuando extraño. Si bien seguía siendo huraña conmigo, había momentos en los que nos reíamos haciéndole bromas a Marco. Le escondíamos su teléfono, o le maquillábamos y le pintábamos las uñas cuando le ganábamos en los videojuegos. Él se divertía con nosotras, y me gustaba tenerlo cerca. Además mi ex le hacía reír, y me gustaba cuando ella interactuaba con él, pero cuando mi hermano era el que se ponía de cariñoso, no me parecía tan lindo.
En varias ocasiones los atrapé besándose en la sala, y tuve que retroceder. Sólo una vez me quedé paralizada cuando vi cómo él le besaba el cuello, y Laura cerraba los ojos de auténtico placer. Ver cómo mi propio hermano se comía a mi ex lograba que me sintiera… algo aislada.

Sí, era extraño. Y dolía un poco saber que ella había hallado la felicidad en otra persona mientras que yo continuaba soltera. No es que muriera de ganar por tener pareja o que necesitara atención, pero no estaría mal tener a alguien que me quisiera tanto.
Vi a escondidas cómo sus bocas se unían en besos suaves, algo apasionados a veces. El calor en mi rostro bajó hasta mi estómago y me hizo sentir mareada. Quería que Marco se separara de ella, que la dejara tranquila y que ya no la acariciara. Era raro ver a mi hermano frotando las piernas de una mujer, y todavía más raro que yo me molestara con Laura y no con él.

Cierto día en el que las cosas estaban yendo medianamente bien en mi casa, mis padres decidieron que sería buena idea ir a una reunió con unos amigos del trabajo. Marco se despidió de nosotras y se fue a su empleo, de tal forma que Laura y yo nos quedamos juntas en el sofá terminando de ver Cómo conocí a tu Madre.

Mi ex era fan de esa serie, y siempre se reía hasta del más mínimo chiste. Quise cambiarle de canal una vez y ella me riñó, así que, a falta de no tener nada mejor que hacer, ahí estaba yo soportando todo un maratón de lo mismo. Encontraba la serie algo absurda, aunque tenía buenos momentos.

En una escena Laura se carcajeó. La miré de soslayo, y sólo entonces me di cuenta de que se veía muy guapa. Tal vez algo más que yo. Cómo mis padres habían salido temprano y no estaban muy de acuerdo en que ella mostrara mucha carne delante de Marco, ella aprovechó y optó por ponerse sus shorts deportivos que quedaban lo suficientemente cortos como para mostrar sus torneadas piernas (ella también había decidido apuntarse a un gimnasio) y estaba más buena que yo, la verdad.

Pero ahora que estábamos solas, a quien de verdad le estaba atrayendo la mirada era a mí. Recordé cómo en el pasado yo la acariciaba por encima de la ropa, cómo había recorrido esos fuertes muslos con mis besos, y en varias ocasiones apoyé la cabeza y dormí sobre ellos, con la suave mano de Laura acariciándome el cabello y diciendo que yo le parecía hermosa, a pesar de que no lo era.
Suspiré. La tenía tanto en mi mente que ya hasta empezaba a ser incómodo. Estar cerca de ella era como tener una conexión directa con mi pasado, y mis secretos. Me pregunté si ella estaría pensando en algo similar.

—Y… las cosas van bien con Marco ¿verdad?
—¿Qué? Ah, sí.
—Parece que tú le gustas a él. No lo culpo —sonreí —, Marco es un buen hermano y una agradable persona. Es como mi versión masculina.
—Es cierto —me miró con una sonrisa —, es muy parecido a ti. Los mismos ojos, mismos labios. Cuando él me mira es como si tú lo hicieras.

Tragué saliva y volví la vista a la pantalla.
Laura se levantó y fue a hacer algunas palomitas en el microondas. Eso me dio tiempo de pensar en ella y en que debería de alejarme. Poner mucha distancia porque ya no quería ser atormentada por los recuerdos de nuestro noviazgo. Además ella era la pareja de mi hermano. Ni siquiera debería de estar recordando nuestros momentos de felicidad.

Me levanté y fui a verla. Me quedé en congelada, justo con las palabras en la boca. Laura estaba de espaldas a mí, y se estaba desatando la coleta de su cabello. Cuando éste quedó libre, ella lo agitó varias veces hasta que le dio un bonito volumen. Su estrecha cintura era envidiable. Mis ojos bajaron hasta su trasero, respingón y torneado. Me pregunté si llevaría ropa interior. Se inclinó para abrir la alacena de abajo, y al hacerlo, yo me sonrojé. ¡Joder! Se había vuelto más sexy que yo. No podría competir contra ella en ningún sentido.

Avergonzada por tener pensamientos eróticos con las nalgas de mi ex novia, volví a la sala antes de que se diera cuenta de que la estaba espiando. Ella regresó e hizo un cruce de piernas tan sensual que a mí casi se me estaba cayendo la baba. Me aclaré la garganta y decidí ignorarla.
—Entonces… —dije después de unos diez minutos — ¿fuiste al gym?
—Sí. Necesitaba ponerme en forma. Después de que me dejaste, tuve que comer para saciar toda mi frustración. Subí como seis o siete kilos. Me salieron cachetes.
—¡Já! La verdad es que te ves bien piernuda.
Laura me miró con interés. Maldición, pensé yo. Sin darme cuenta había alabado su cuerpo y eso significaba que la reconocía. Yo no quería que Laura pensara en que para mí ella era linda en ningún aspecto.

Tenía una heterosexualidad que defender.
—Tú también te ves muy sexy. Te han crecido los pechos. Recuerdo que eras más bien plana.
Me sonrojé cuando sus ojos azules se posaron en mi busto. Debido al calor y a la comodidad, ninguna de las dos llevaba sujetador. De hecho, si ponía atención, era capaz de ver las puntitas de mis senos alzándose por encima de la frágil tela de mi camiseta.
—Se ven preciosas —siguió diciendo Laura. Yo quise esbozar una sonrisa. Me gustó que lo dijera. Después de todo una debe de sentirse orgullosa de su cuerpo. La belleza se termina con el tiempo y lo mejor era disfrutar antes de que eso pasara.

La miré. Laura se acercó dando saltitos en el sofá. No hizo nada más, pero la piel de nuestras piernas estaba en contacto, y eso, de alguna manera, me agradaba. Además podía verla más de cerca, y sentir su delicioso aroma aun cuando ella no usara ningún perfume. Era algo que sólo yo podía percibir. Tal vez Marco también.

Incómoda e incapaz de apartarme porque la serie se había puesto realmente interesante y graciosa, me quedé allí, con las piernas cruzadas y los brazos a los lados. No quería ni molestarme en pensar de si Laura estaba disfrutando de la vista, pero… me hizo bien sentir que así era. Eso significaba que de verdad me había vuelto más linda.
En un momento cualquiera ella se acurrucó a mi lado. Subió los pies en el sofá y apoyó la cabeza en mi hombro.

El toque suave de su pelo descargó una sensación placentera, y a la vez, me inundó de un torrente de recuerdos felices, y también tristes. Ella había llorado conmigo en esa posición varias veces, y lo único que yo había hecho era abrazarla y decirle que las cosas se pondrían bien. Fui el soporte de Laura en muchas etapas duras de su vida, desde que éramos niñas hasta que nos hicimos novias.
—Me gusta estar aquí —dijo de repente —. Tú familia siempre me cayó bien, aunque nunca me los presentaste. Siempre mantuvimos lo nuestro en secreto.

—Son buenas personas —fue todo lo que pude contestarle.
—En efecto, lo son —hizo un ratito de silencio y luego añadió —. Oye, Laura, gracias por dejar que me quedara.
—¿Qué dices? Si fue decisión de mis padres.
—Ya, pero no seguiste echándoles la bronca. Eso fue dulce de tu parte.
La miré con interés. ¿Laura estaba sincerándose? Eso era nuevo para alguien deshonesta como ella.
—No te preocupes. Creo que haces feliz a Marco, así que también me haces feliz a mí.
—¿De verdad?

No fue hasta que ella lo preguntó, que no me había dado cuenta de la tontería que acababa de decir. Nos miramos con mutuo interés, y vi en la expresión confusa de su cara que eso le había impresionado tanto a ella como a mí. —Yo… —me ruboricé —, yo no quería decir eso. Bueno, sí me gusta que te lleves con Marco. Y eres muy cariñosa con él —demasiado, pensé —. Pero que estés aquí es algo diferente. Bueno, tú me entiendes.

Profirió una delgada risita que relajó el ambiente. Su cara también se puso colorada, y eso sólo resaltó el azul de sus ojos. Muchas cosas en ella habían cambiado, no obstante, esa mirada continuaba siendo hipnótica.
De repente estaba muy cerca.

El tazón de las palomitas quedó a un lado cuando Laura envolvió con sus brazos mi cuello, y recargó su peso contra mí. No pude alejarla. No quería alejarla, pues era víctima de sus ojos, que como Medusa, me hechizaron. Lo mejor que pude hacer fue tomarla de la cintura, y ni así logré reunir las suficientes fuerzas como para apartarla. En vez de eso, me encontré haciendo justo lo contrario. Fue como si algo se hubiera apoderado de mí.
Y entonces, nos besamos.

Su boca tenía brillo labial de uva. Y cuando la deslizó por encima de mis labios, una onda de placer se disparó por todo mi cuerpo. Su lengua acarició la punta de la mía. Fue un beso largo, tan delicioso que cuando pensé en la estupidez que estaba haciendo, mis manos ya estaban acariciándole la espalda.

En ese instante la aparté.
—Tengo que irme —dije, y cobardemente, sin mirar atrás, me encerré en mi habitación con los Guns and Roses a todo volumen.
FallenLirioo
Mensajes : 95

Fecha de inscripción : 24/03/2016

avatar
Usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Delfi22 el Dom Abr 24, 2016 2:16 pm
Como que te equivocaste de capítulo!!!!!....eso me pasa por no revisar el anterior...jajajaja....aunque cuando lo leí..me dije..pero que paso aquí?...Pero bueno ya esta corregido..Bien a la espera del siguiente..Que estés bien...
Delfi22
Mensajes : 19355

Fecha de inscripción : 06/11/2014

Localización : En el espacio infinito

avatar
Usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por FallenLirioo el Dom Abr 24, 2016 4:23 pm
Jajaja lo siento, es que me revolvi un poco con lo de los capítulos xD y luego me di cuenta del error y dije wtf! jaja mil disculpas y que lo disfrutes ^^
FallenLirioo
Mensajes : 95

Fecha de inscripción : 24/03/2016

avatar
Usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Lirio1704 el Miér Abr 27, 2016 6:32 pm
No se si lei el capitulo correcto, pero...
VENGANZA!!! jajajajaja pinche Tania cual heterosexualidad ni que Juanga bailando en tanga.

Dificil situación, por un lado aún no se saben las intenciones de Laura y por el otro Tania sigue repitiendo los mismos errors.

Muy buen cap y gracias por la actualización.

Lirio1704
Mensajes : 71

Fecha de inscripción : 01/12/2014

Edad : 28

Localización : En un plano de Existencia que algunos llaman realidad

avatar
Usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por A_tan el Jue Abr 28, 2016 1:00 pm
Ese titulo tu eres... Rytsuka27 ¿no? ewe te he leido en amor yaoi ademas que respondes a cada uno de los mensajes de tus lectores me alegra verte por aqui espero el siguiente capi ;3
A_tan
Mensajes : 146

Fecha de inscripción : 10/11/2014

Edad : 19

Localización : Antartica siendo criada por pinguinos(?

avatar
Usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por FallenLirioo el Vie Abr 29, 2016 10:08 pm
Hola, si, soy yo :p subí la historia aquí xD un gusto encontrar a una conocida
FallenLirioo
Mensajes : 95

Fecha de inscripción : 24/03/2016

avatar
Usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por FallenLirioo el Vie Abr 29, 2016 10:30 pm
Hola, les dejo el capítulo 5 y gracias a toda le gente que me ha leído n.n disfrutenlo

Capítulo 5


Me encerré en mi cuarto, presa del pánico y con la mente más blanca que la cara de la luna. Las mejillas me ardían y el corazón parecía querer salirse de mi pecho y tirarse por la ventana. Como si se tratara de un efecto retardado de mi maldito cerebro, la sensación de los labios de Laura todavía era palpable, exquisita, con sabor a uva. Hacía tanto tiempo que no besaba a nadie, que casi me olvidé de cómo mover mis labios.
—¿Tania? —dijo Laura, tocando mi puerta —¿Tania? Abre. ¿Podemos hablar sobre esto?
—No hay nada de qué hablar. Vete.
—Tania…
—En serio, Laura. Quiero estar sola. Déjame.
—Lo siento. No sé qué ocurrió.
—Ya, deja de hablar. ¡Vete!
Oí que se alejaba, y me sentí peor. Me tiré a mi litera. Justo encima estaba la de Marco, y eso tampoco me hizo sentir bien. Me recordó a lo que pasaba cuando eramos niños, y yo me comía sus dulces, o le quitaba sus juguetes. Él se molestaba y me regañaba, y yo no podía evitar sentirme desleal, traidora. La culpable de todo esto era Laura. Sí. Solamente ella ¿verdad? Yo no quise besarla. Nunca se me pasó por la mente. De hecho, la idea me daba asco. ¡Agh! Los labios de otra mujer.
Y todavía así, fue una delicia. Me toqué la boca, que estaba impregnada del frutal sabor de su labial. Me abracé a mí misma como si con eso pudiera protegerme de quién sabe qué cosa, y luego, cubrí mi cara con una almohada en un patético intento por asfixiarme.
—No puede ser. No puede ser. No puede ser.
Era inútil. Laura estaba en mi cabeza. Sus ojitos azules, su boca de terciopelo, su piel tibia y su voz.
Me coloqué los audífonos y le subí la musica a tope, como si las ondas sonoras fueran suficientes para empujarla de mi psique y me dejara en paz. Una parte de mí quería ir con Laura y molerla a golpes por haberme orillado a besarla. Otra ansiaba hablarle a marco y contarle que su novia no era la chica fiel y que se pasaba robándole besos a las personas. Por desgracia, esa persona era yo.
Así pues, ninguna de esas opciones era la indicada. Lo mejor era dejar que todo fluyera. Cortar la comunicación con Laura de manera permanente y no salir de mi alcoba sólo cuando fuera absolutamente necesario. ¡Dios! ¿con qué cara iba a ver a Marco?
Respiré despacio para calmarme y en algún punto la música sí ayudó a olvidarme de todo lo demás. Entonces, me quedé dormida.

Sonaba la puerta. Eso me despertó. Del otro lado Marco llamaba.
—¿Tania? Ya es hora de cenar. Dormiste todo el día. ¿Te sientes bien?
—Sí —realmente no, pero si ya había besado a su novia, una mentira no era nada —. ¿Puedes traerme la cena?
—Ya sabes cómo es mamá al respecto. Baja.
—Bueno. Iré.
La cabeza me dolía mucho, y a duras penas, bajé las escaleras.
Laura y mi familia estaban allí. Cuando mi ex me vio, de inmediato se sonrojó y ocultó la cara bebiendo de su vaso. Mi cena ya estaba lista ¡justo a su lado! Me senté, nerviosa hasta de tocarla. Temía que si lo hacía, iba a saltar sobre mí para asaltarme con besos. Deliciosos besos con sabor a uva. El recuerdo me hizo sonrojar, y era tal el efecto que hasta yo me sentí patética.
Entre la animada charla de mis padres, yo me la pasé meditabunda. Reuní energías internas para decirme que realmente no era malo. No del todo. Laura y yo nos habíamos besado en muchas más ocasiones cuando era mi novia. Incluso llegamos a caricias por encima de la ropa, y a veces, hasta por debajo. Nunca tuvimos sexo, pero sí nos abrazamos medio desnudas en varias ocasiones. Y sin embargo, ahora ese simple beso me acidificaba la sangre. Comí sin mucho apetito y me fui a dormir nada más terminar.
Al día siguiente las cosas siguieron igual de tensas entre nosotras. Marco fue al trabajo. Mis padres salieron y nosotras nos quedábamos a cuidar la casa, o más bien, ella lo hacía. Yo prefería permanecer en mi cuarto con los audífonos puestos, aislada en mi mundo musical sin que nada más me importara. Si alguien entraba y trataba de asesinar a Laura, entonces no lo escucharía. Y no me importaba.
Ese día fue cansado.
El siguiente fue lo mismo.
El jueves también.
El viernes, ni hablar.
El sábado, terrible.
—Tania, espera —me tomó de la mano cuando iba a entrar a mi habitación —. ¿Estás enojada? ¿Me odias?
—No —recalqué. En serio. No la odiaba. Más bien me odiaba a mí misma porque no era capaz de hallar la tranquilidad. Especialmente con ella tan cerca de mí —. Estoy perfectamente.
—Mientes. Lo sé. Se te nota en la cara. Escucha, antes de que digas que no quieres hablar sobre esto, tengo qué explicarte.
Maldición. Era un jodido momento de sinceridad. Suspiré cansada.
—Pasa —dije. Quería terminar con esto cuanto antes.
Me senté en mi silla y Laura en mi litera. Cruzó las piernas, sus sensuales y depiladas piernas, y torció la boca como si no supiera por donde comenzar.
—Sé que estuvo mal, Tania. Sobre todo para Marco. Es un secreto para él.
—Creo que ya tenemos bastantes secretos para mi hermano.
—Ese beso no significó nada para mí. De hecho, yo ya lo superé. Sólo fue una tontería, algo sin importancia.
¿Ah? Ahora resulta que besarme fue una tontería sin importancia.
—Pero me besaste.
—Hemos hecho cosas peores.
—Lo sé, Laura. El punto es que yo ya no tengo esos sentimientos “del otro lado”. Volví a mi canal y estoy feliz así. Me gustan los hombres y a ti también deberían de gustarte.
—Me gustan —se apresuró a decir —. Sino, no metería mis dedos en los pantalones de tu hermano.
No fue hasta que nos sonrojamos las dos que nos dimos cuenta de lo estúpido y depravado que eso sonó. Luego nos reímos como tontas.
—¿En serio? —le pregunté con un leve gesto de coquetería.
—Sí —dijo ella y sonrió de tal forma que se le creó un hoyuelo en la mejilla.
Algo en esa confesión me hizo sentir más calmada. Si Laura tenía el valor para tomar el… eso, de mi hermano, entonces ella por fin había abandonado sus sentimientos lésbicos hacia mí. Por otro lado, el que ella ya haya tenido un pene entre las manos me ponía celosa, porque de nuevo, me llevaba la delantera en algo.
—Entonces, sobre ese beso, ¿las cosas están bien? —me preguntó volviendo al tema.
—Sí. Lo están.
Las dos respiramos a la vez y la tensión logró desvanecerse. Además ya habían pasado varios días desde eso, y la sensación de su boca ya no estaba en mi cabeza. No obstante tenía que hacer algo para olvidarme de ella, y de todas las chicas. Requería de un hombre, de Isaac, más bien. Mi querido Isaac de pelo castaño y mirada gris.
—Bueno, pues me alegra —se levantó rápidamente y me tendió una mano para que se la estrechara.
—¿Qué?
—Bueno, ya que lo del beso está zanjado, pensé que podríamos hacer las paces y volver a charlar.
Acepté su tregua y aproveché para hacerle una pregunta que me estaba comiendo desde adentro.
—¿Por qué te fijaste en Marco?
—Porque es tu versión masculina —se dirigió a la puerta, y antes de irse, me miró con algo que yo interpreté como tristeza —, y si no puedo tenerte, me conformo con algo cercano a ti.
—Ah…
Y se fue sin darme tiempo de hacer más conjeturas de las que quisiera. De todos modos tampoco necesitaba molerme la cabeza teniendo esa clase de pensamientos.
Me dejé caer en la cama y respiré despacio para bajar la tensión. Si Laura estaba realmente enamorada de Marco, por mí bien. Si me besó y no le dio importancia, bien. Si vivir conmigo no le traía tantos recuerdos como a mí, bien. Y si ella era la novia de mi hermano, pues todavía mejor.
Entonces ¿por qué me sentía herida y traicionada?

Por la tarde bajé para prepararme una merienda. Ya que era el día de descanso de Marco, él estaba en la casa. Mis padres convenientemente no se encontraban, aunque cuando se iban, me dejaban a mí como la chaperona para cuidar que esos dos no hicieran nada indebido o se encerraran en el cuarto. Me pregunté si Laura tendría intensiones de tener sexo con mi hermano, lo cual me daba algo de asquito, y a la vez, me ponía algo celosa y confusa.
Cuando bajé, los vi en el sofá. Laura estaba sobre mi hermano, comiéndolo a besos mientras él le acariciaba el trasero por encima de la ropa. Una corriente de calor se disparó por todo mi cuerpo, pero también, un dolor en mi pecho cuando vi cómo mi ex novia disfrutaba de esas caricias. ¿Habría sentido tanto placer conmigo? Yo no lo sabía.
Marco la besó en el cuello. Laura cerró los ojos mientras le acariciaba la cabeza.
Dejando a un lado la poca decencia que mostraba Laura en una casa que no era suya, no pude dejar de mirar hasta que algo dentro de mí se quebró y tuve que volver a mi alcoba. Entré, muerta de miedo por segunda vez y me toqué el corazón, que estaba muy acelerado.
Joder. Estoy celosa.

Telefoneé a Isabel, mi mejor amiga, de la cual no había sabido nada durante las vacaciones.
—¿Tania? Milagro que me llamas ¿qué pasa?
—Oye ¿sabes en dónde está Isaac? Estoy harto de que él no haga el primer paso, así que pensé que sería buena idea hacerle entender lo que quiero.
—Qué bueno que lo preguntas, Tania. Justo hoy tenemos una fiesta y van a ir algunos amigos. Será sólo un convivio. ¿Quieres venir?
—Sí. ¿A qué hora?
—A las ocho.
Era una hora excelente y además estaría rodeada de otras personas. Necesitaba cambiar de aires y qué mejor que una fiesta. Además Isaac estaría allí, y eso valía mucho. Finalmente iba a poder declararme a ese chico tan atractivo.
Obviamente mis padres se opusieron rotundamente a que yo fuera a una fiesta a esas horas de la noche. Especialmente mi madre, que era una paranoica. Marco, que le había dado por el el hermano mayor responsable se puso de su lado.
—Si te atreves a salir por esa puerta, señorita, tendrás serios problemas —masculló mamá.
—Es cierto, querida. ¿Por qué no cenamos todos juntos? —añadió mi padre, conciliador como siempre.
—No es buena idea —dijo Marco.
Laura estaba apartada de ellos, pero por su mirada supe que tampoco estaba convencida de mi salida nocturna.
Pues bien, yo sólo estaba avisándoles, no pidiendo permiso. Me fui a mi habitación para cambiarme de ropa y luego salí por la ventana. Tuve que trepar por las ramas del árbol para bajar sana y salva. No estaba quebrantando ninguna ley porque mi madre dijo que no “saliera por esa puerta”. En todo caso, me fugaba por la ventana. Lógico ¿no?
Tomé un taxi que afortunadamente pasó a una cuadra de la casa y le pedí que me llevara con Isabel. Ella ya me estaba esperando y rápidamente nos enfilamos hacia la fiesta de mi vida. De todos modos no iba a ser la gran cosa. O al menos eso aseguraba mi amiga. Solamente algunos chicos por aquí, unas muchachas por allá. Algo de botana, un poco de cerveza no estaría mal. Nada de qué temer.
Pero, oh no. Isabel estaba equivocada. No era un simple convivio, sino que era una fiesta a toda regla. Desde que entré a la casa de Isaac pude escuchar la música, y habían más de treinta personas allí. A ninguna conocía realmente aunque eran compañeros de clase. Unos bailaban en la sala, otros se sentaban en las escaleras y varias parejitas se comían a besos en el sofá.
Ahora sí que estaba en ambiente. Y ninguna pareja de novias a la vista. Solo heterosexualidad por doquier. Casi la podía respirar.
Mi pelirroja amiga me llevó por unas botanas y luego nos encargamos de buscar a Isaac. Poco después un amigo de ella se unió a nosotras y se la llevó a bailar al jardín trasero, de tal forma que ahora me sentía sola y nerviosa entre tantas personas. Los adolescentes gritaban como en su estado salvaje. En algún lado se rompió un florero. Los miembros del equipo de básquetbol bebían como nórdicos y algunas chicas muy guapas y en minifalda o jeans ajustados estaban con sus novios. Parecía que la única soltera era yo.
No perdí las esperanzas de encontrar a Isaac. Lo busqué y busqué pero no lo encontré en ningún lado. ¿Estaría en el segundo piso? Me abrí paso entre las personas y subí por las escaleras. Entré al baño para retocarme el maquillaje y, oh, sorpresa, él estaba allí, afeitándose.
—¡Isaac!
—Ah, hola Tania.
Sonreí. Se veía tan atractivo con o sin barba. Definitivamente me gustaba.
—¿Te estás divirtiendo en mi fiesta?
—Sí, es agradable —me apresuré a entrar y cerré la puerta para que nadie nos interrumpiera. Eso le llamó la atención.
—¿Necesitas usarlo? Saldré enseguida.
—Oh, no. No te preocupes. De hecho estaba buscándote.
—¿A mí? —se lavó la cara y se puso algo de colonia. ¡Qué néctar! —¿Para qué?
—Isaac, yo… bueno —me reí como una tonta —, la verdad es que he querido decirte esto desde siempre.
—¿Te gusto?
Me quedé helada. ¿Él lo sabía? Entonces…
—Lo sé, Tania. Se te nota la baba.
—Ah… cielos. ¡Uf! Qué bochornoso…
Bajé la vista y luego la volví hacia él. Extrañamente el corazón no se me aceleró, ni nada parecido a la excitación.
—Entonces… ¿te gustaría que bajáramos a tomar algo? —pregunté y en mi mente se comenzaron a formar toda clase de fantasías.
—Lo siento, amiga. Ya hay alguien que me gusta.
—¿Quien?
—Isabel.
Quizá tenía mosquitos en mi cabeza, porque después de eso lo único que pude escuchar fue un zumbido molesto, doloroso. Luego noté como algo se revolvía en mi pecho. Tal vez mi desdichado corazón que se hacía pedazos como una galleta. ¿Cómo era posible que le gustara mi mejor amiga? ¡Qué clase de suerte tenía yo!
—Lo lamento, en serio.
No lo decía para nada en serio. De hecho, estaba sonriendo, como si mis sentimientos fueran un chiste para él. La cara se me calentó, y perdí el control de mis piernas. Me sentía furiosa con todos, y profundamente decepcionada. Alguien dijo una vez que una chica con el corazón roto era algo letal, y vaya que estaba en lo cierto. Sin poder creer lo que hacía, con los ojos mojados por las lágrimas, me planté frente al chico que me gustaba y le di una cachetada.
—Idiota.
Y salí con intensiones de volver a casa y llorar en el hombro de Marco. Tal vez hasta le pediría que moliera a golpes a Isaac, pero cuando vi la cerveza, mandé las cosas al diablo y bebí para olvidarme de todo. Minutos después, el último recuerdo que tuve fue que estaba hablando con desconocidos, y desde ese momento, el disco duro de mi cerebro se quemó. Adiós, neuronas.
***

ajaja no sé si este lo habían leído, es que me hago lío con este foro, en mis tiempos --voz de abuelita-- no era tan así xD
saludo!
FallenLirioo
Mensajes : 95

Fecha de inscripción : 24/03/2016

avatar
Usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por A_tan el Vie Abr 29, 2016 11:03 pm
No Tania vete de la cuna del diablo, nadie sale de ahi tan vivo como entro v:< que venga Laura a unirsele digo a regañarla v: haha buen capi espero el siguiente
A_tan
Mensajes : 146

Fecha de inscripción : 10/11/2014

Edad : 19

Localización : Antartica siendo criada por pinguinos(?

avatar
Usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por FallenLirioo el Vie Abr 29, 2016 11:13 pm
jeje gracias! me alegra que te esté gustando la historia xD aprendamos de Tania lo que No deberíamos hacer jajaj
FallenLirioo
Mensajes : 95

Fecha de inscripción : 24/03/2016

avatar
Usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Delfi22 el Mar Mayo 03, 2016 3:22 am
Tania...el tomar no ayuda olvidar decepciones, solo consigues al otro día una tremenda cruda...Pero anda acepta que aun sientes algo por Laura...Bien nos vemos en el próximo...
Que estés bien..
Delfi22
Mensajes : 19355

Fecha de inscripción : 06/11/2014

Localización : En el espacio infinito

avatar
Usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por FallenLirioo el Vie Mayo 06, 2016 10:19 am
hola!! bueno como es costmbre cada semana, les dejo la continuación, el capítulo 6!! jaja así que disfrútenlo, gracias por leer n.n

capítulo 6

Desperté con tanto dolor que por un momento creí que mi cabeza iba a salir rodando por las escaleras. Todo a mi alrededor daba vueltas, y sentía el cuerpo de plomo. La luz que entraba por la ventana me hizo tanto daño como si mirara directamente al sol, e incluso el trinar de las aves me pareció una terrible tortura.
Mi primera resaca no estaba nada mal.
Ni siquiera sabía cómo es que estaba en casa. No recuerdo haber tomado un taxi, ni llamar a mi padre para que me fuera a buscar. Vaya, incluso me habían cambiado la ropa y yo ni enterada. Fue ese último pensamiento el que me dio terror y me despertó enseguida. Metí la mano dentro de mis pantys y hurgué por aquellito para saber si todo estaba en orden.

Bueno, al menos seguía siendo virgen. Eso significa que no había cometido al estupidez de liarme con cualquier hombre de la fiesta. Nunca me había alegrado de serlo, aunque era mejor que no saber ni quién se había quedado con mi tesoro.
Cuando me levanté de la cama, todo giró. Nunca antes tuve resaca y me juré que jamás probaría otro trago por el resto de mi vida. Los oídos me zumbaban y tenía una sensación ácida en el estómago. Vomitaría en cualquier momento y así lo hice cuando salí corriendo para el baño y descargué porquería en la taza.
—Vaya. Nada mal para una principiante —dijo Laura y puso cara de asquito cuando me vio.
—Me siento terrible.
—Se nota —chasqueó los labios en señal de desacuerdo —. Te metiste en un buen lío.
Me lavé la cara con agua tibia y me miré al espejo sólo para ver el desastre que era. Definitivamente no volvería a beber. Abrí el espejo y busqué desesperadamente una aspirina, o quizá debería de hacerme un licuado de café con chile para quitarme la resaca.
—¿Cómo llegué?
—Bueno… tu amiga Isabel te trajo en un taxi. A ella también le cayó un buen regaño y se fue chillando. A ti te dijeron hasta de qué te ibas a morir. Nunca había visto a tu madre tan furiosa. Después subiste a tu cuarto.
—¿Y quién me cambió de ropa? —sólo llevaba un camisón, sin sujetador.
—Yo.
—¿Tú?
—Bueno, ni tu hermano ni tu padre iban a desnudarte, y mucho menos tu mamá, que estaba echa una furia.
Nunca en mi vida me había sentido tan avergonzada. Miré a Laura, que estaba de la misma manera, con la cara roja y una sonriente miradita de niña traviesa. Dios… ella me había visto totalmente desnuda y quién sabía si no me recorrió con sus manos, o hizo algo más. Ni siquiera deseaba averiguarlo.
—Tenías la blusa vomitada y apestaba a cerveza. De hecho, deberías de darte un baño.
—Gracias. Tienes razón. Ahora, largo.
—¿Te preparo el desayuno? No hay nadie, además de nosotras.
—Hazlo —dije mientras me quitaba el camisón. Estaba tan cruda que ni siquiera me importó que Laura me mirara las tetas. De todos modos ya lo había hecho —¿me disculpas?
—Ah, claro. Tómate tu tiempo.

¡Dios! Qué desastre. Mi primera fiesta y terminaba tan borracha que mi ex novia tuvo que desnudarme. Esa idea me causaba tanto bochorno que mi cuerpo se calentó sin necesidad del agua tibia. Imaginé las manos de Laura bajándome los pantalones, incluso quitándome las pantys, porque definitivamente no eran las mismas. ¿Cómo es que mi madre permitió que me hicieran tal cosa?
—¿Vomité? —si eso era verdad, tal vez sí era justificado que me quitaran todo.
Dejé fluir esos pensamientos porque estaba tan cansada que no merecían más atención. Laura era mi ex novia, mi ex amiga de la infancia y mi cuñada, teóricamente, así que no me debería de importar más.

Bajé al comedor sintiéndome algo renovada. Las aspirinas comenzaban a hacer efecto y yo me sumergí en un estado como de zombie. Laura me sirvió unos huevos revueltos con jamón y una taza de delicioso y humeante café. También pan tostado. Devoré todo como si fuera una muerta de hambre, aunque la comida no tenía sabor en mi lengua.
—Despacio.
—¿Qué tanto me dijo mi madre? ¿cómo se lo tomó Marco?
—Estaban molestos. Tu papá era el más tranquilo. Hasta le causó algo de gracia cuando vomitaste justo allí. Tuvimos que cambiar la alfombra. ¿Por qué fuiste a la fiesta? Si querías divertirte…
—Cállate, Laura. No hables tan fuerte. Y fui porque ya va siendo hora de que empiece a tomar mis propias decisiones.
—Pues no estás tomando las mejores. Yo nunca me he emborrachado y nunca lo haré. Es malo para mi belleza —dijo con un toque sexy —, y quiero verme bien durante lo que me quede de vida.
—Eres una presumida. He visto chicas más guapas que tú.
—Pero ninguna te ha desnudado —sonrió, coqueta y yo me volví a ruborizar.
—Fui a ver a Isaac —le conté con la esperanza de que eso le borrara la expresión. Funcionó. Mi ex no toleraba escuchar el nombre de chico por el que la había botado. Frunció las cejas.
—Ese perro.
—Sí, ese perro. Es un idiota bastardo hijo de…
—Ya, ya —me tocó la mano para calmarme —¿qué pasó? ¿por qué tanto amor?

Cuando lo recordé, sentí que me podría poner a llorar. Laura cerró sus dedos alrededor de los míos, y ese gesto tan dulce me pareció conmovedor. Además, yo necesitaba consuelo.
—Él… tú sabes que he estado tras él durante un tiempo, y creí que le gustaba. Fui a la fiesta para ligar y qué crees que me dijo. Está interesado en Isabel, mi mejor amiga. No en mí.
—Auch —Laura puso cara de asco —. Qué maldito. ¿Y cómo lo tomó tu amiga?
—No lo sé. No se lo dije, creo. ¡Bah! Los hombres son horribles. ¿Cómo puedes estar con mi hermano?
—Eso da igual. ¿Qué vas a hacer? ¿Seguirás tras él?
—Para nada —clavé el tenedor en la mesa. Estaba tan furiosa con él que podría meter su pene en la tostadora —. Qué se vaya al carajo. Yo le quería de verdad y me sale con esa tontería ¿quién se ha creído? No tenía porqué decirme que le gustaba Isabel. Bien pudo mencionar otro nombre, o una chica cualquiera. O simplemente un “lo siento, no te veo de ese modo”. ¡Qué falta de sensibilidad!

—¿Quieres que le diga a Marco que le rompa la cara? Estoy seguro de que lo haría.
Solté un sonoro respiro. La verdad es que estaba harta de fallar siempre en el amor y de no ser tomada en cuenta. ¿Qué me faltaba? No era la más guapa del universo, pero tenía todo lo que los chicos buscaban: un lindo trasero y un buen par de pechos, que si bien no eran tan torneados como los de Laura, deberían de bastar ¿no?
—No sé qué hacer. Me siento un poco mal. Bueno, mucho.
— ¿Y si duermes un poco más?
—Creo que eso haré.

Laura me acompañó hasta mi habitación. Me dejé caer en la litera y me la pasé pensando en Isaac y en su estúpida cara de niño bueno. Deseé que ya no me importara tanto, aunque fue difícil porque no podía sacarlo de mi cabeza con la misma facilidad con la que había entrado.
—¿Puedes poner un poco de música? —le pedí a Laura y ella así lo hizo.
Una suave melodía comenzó a sonar. Por fortuna no era nada romántico, y conseguí relajarme poco a poco. Entre tanto, mi ex empezó a recoger mi ropa sucia y a meterla en el cesto. Fue por una escoba y un recogedor para limpiar y sacar todas las porquerías que estaban debajo de la litera.

—¿Qué haces? No tienes porqué limpiar.
—Es una forma de ayudar y pagar el hecho de que dejen que me quede. Lo hago con gusto.
Me devolvió una sonrisa alegre y pasó un paño por mi escritorio, que estaba lleno de migajas de pan.
Laura era toda una dulzura de persona. Incluso mejor que el torpe de Isaac. Cómo deseé ser ella y tener a alguien tan increíble como mi hermano a mi lado. Ese pensamiento no me hizo sentir mejor, y casi lloré. El dolor de cabeza estaba regresando.

—Oye, Tania, esto lo encontré en el bolsillo de tu pantalón.
—Ah, ese condón. Tíralo. Lo llevé en caso de emergencia.
—No, mira.
Era una nota y tenía un numero telefónico escrito. Laura me lo dio y siguió hurgando en mis pantalones hasta que encontró el condón con sabor a uva.
—Uy, que rico.
—Tíralo, boba.
—¿Número de quién es?
—No lo sé. Casi no recuerdo nada, y menos haber pedido el teléfono de nadie.
—Bueno, pues llama.

Arqueé la ceja. Consulté mi teléfono para saber si ya tenía agregado ese número, pero no. ¿Quizá al final de cuentas sí había logrado ligarme a alguien? Vaya, eso no estaba nada mal, pensé sonriendo. Laura se sentó a mi lado, lo cual sólo sirvió para que su perfume de aroma a mandarina me llegara al cerebro. La miré y ella sonrió.
—¿Qué?
—Eres una chismosa sin remedio, Laura.
—Llama —me dio un golpecito con su hombro.
Teníamos tanta curiosidad, así que marqué. Puse el altavoz y esperamos en la línea.
—¿Diga? —era la voz de una muchacha, y sonaba algo familiar.
—Ehm… ¿hola? ¿quién habla?
—Tú me llamaste.
—Bueno, tengo tu número y no sé por qué.
—Ah ¿eres tú, Tania?
Nos miramos, confusas.
—Sí. Soy Tania ¿tú eres?
—¿Ya me olvidaste? Mensaaa. Soy yo, yo, Ximena.
—¡¿Ximena?! —Laura y yo esbozamos una sonrisa a la vez.
Ximena era nuestra amiga en común cuando éramos novias. No la veíamos desde primero de secundaria, cuando la expulsaron por meterse en peleas y tuvo que buscarse otra escuela. Me sorprendía tener su número y mucho más habérmela encontrado en la fiesta. ¡Dios! Qué recuerdos. Las cuatro, Ximena, Laura, Cami y yo éramos cuatro inseparables.
—Hola, Ximena. Soy Laura.
—¿Laura? ¡Hey! ¡¿Qué tal, amiga?! No sabía que estabas por aquí. Oigan, mujeres, debemos de reunirnos AHORA. ¡Hace tanto que no las veo! ¿Acaso son novias otra vez? ¡Ay, me tienen que contar todo!
—Ehm…
—No somos novias —dijo Laura, viendo que yo me quedé con las palabras en la boca —, pero nos llevamos bien. ¿En dónde nos vemos?
—¿Qué tal en un par de horas en el centro comercial? Llevaré a Camila cuanto antes.
—¡Ah! —exclamé —, dile a Cami que me debe dinero ¿eh? No lo he olvidado.
Ximena, ruidosa como siempre, estalló en carcajadas.
—¡Claro que se lo diré! ¡Bueno, nos vemos pronto! ¡Cuídense, las amo!
Y colgó.
Laura y yo nos quedamos con una sonrisa feliz, pues al fin íbamos a ver a nuestras queridas amigas de la secundaria. Me pregunté si habrían cambiado en algo. Ximena ¿Seguiría siendo esa niña bajita con trenzas? ¿Camila al fin habría encontrado el amor? Realmente necesitaba saber de ellas.
—Bueno ¿qué esperamos? —dijo Laura.
—Cierto. Tenemos que verlas. Ya me hacía falta revivir a mis viejas amistades. Incluso me alegra que estés aquí.
Laura se me quedó mirando con una media sonrisa, y yo me puse algo nerviosa, porque con la felicidad del momento no medí mis palabras y tuve un ataque de sinceridad. A mi ex eso le sentó bien, y de manera inesperada, me acarició la mejilla. Eso me puso feliz, aunque un poco más nerviosa. Luego salió de mi recámara.

Un rato más tarde Laura y yo estábamos listas para salir. Tuve que avisarle a mi padre o se cabrearía con nosotras, e inesperadamente se tornó contento de que fuéramos a encontrarnos con viejas amistades. Incluso nos dio permiso de tomar algunos billetes de su cajón de ahorros. Con eso pagamos un taxi para que nos llevara al centro comercial. Las dos nos moríamos de ganas por ver a Ximena y a Camila de una vez, pues tendríamos tantas cosas que contarnos.
—¿Será buena idea decirles que soy la novia de tu hermano?
—Supongo que sí —le dije mientras subíamos por las escaleras mecánicas.

Laura se veía preciosa de verdad. Tenía puesto un vestido de flores, un poco por encima de la rodilla, un chaleco de mezclilla y un listón rosado para el cabello. Yo, por otro lado, sólo me había puestos unos jeans y una camiseta de los Rolling Stones. Esa forma de vestir tan diferente la una de la otra me dio una pista para saber qué estaba haciendo mal en cuanto a mi forma de expresarme. Joder, que yo era muy femenina por dentro, aunque por fuera derramaba testosterona. Debí de ponerme una falda, o algo más llamativo para ganarme la mirada de los chicos.
Y darme cuenta de que una parte de mí se moría por atención masculina no me hizo sentir la mujer más feliz del mundo.

—¿Recuerdas que allí tuvimos nuestra segunda cita? —Laura señaló un puesto de videojuegos.
—Ah, sí. Me ganaste en el hockey de mesa.
—¡Fue muy divertido!
Me sorprendió que Laura recordara nuestra cita. ¿Lo haría siempre que pasábamos por algún sitio conocido? ¿Se sentía ella tan nostálgica como yo con respecto a lo nuestro? De alguna manera misteriosa, eso me hizo sentir muy bien, pues significaba que para mi ex yo todavía no era una memoria muerta y que seguía estando cerca de su corazón.

Laura era la única chica que de verdad me había amado.
Y dolió darme cuenta de esa triste realidad.
—¿Estás bien? Te ves bah, Tania.
—Estoy bien —sonreí falsamente y miré una tienda de malteadas —. ¿Recuerdas que allí fue donde bebimos y luego pensamos que la otra había pagado? ¡Já,já! Íbamos a robar.
—¡Sí! ¡Lo recuerdo como si hubiera sido ayer! ¡Tú cara toda roja cuando el dueño nos fue a buscar cuando íbamos a entrar al cine! Ay, Tania ¡qué recuerdos!

La vi reír como una niña, y se me contagió. De acuerdo, de acuerdo. Me gustaba recordar los buenos momentos. Creo que eso es lo único que nos queda cuando las cosas se ponen feas en nuestra vida. Y con Laura había vivido lo mejor de mi corta existencia.
—Todavía queda tiempo para ver a Ximena y a Cami —me detuve. Tenía tantos deseos de revivir un recuerdo más con Laura. Culparé de eso a la felicidad que sentía por reencontrarme con mis viejas amigas — ¿quieres que vayamos a tomar un licuado?
—¡Sí! De hecho, eso te iba a decir. Pero tú pagas ¿verdad?
—La que llegue primero —solté y corrí.
—¡Ah! ¡Laura, tramposa!
Volvía a sentirme como una chica de secundaria, y eso me hizo bien.

---------
La pregunta es ¿cuánto tiempo les llevará a nuestras heroínas echar a perder todo? xDD saludos y gracias por comentar n.n
FallenLirioo
Mensajes : 95

Fecha de inscripción : 24/03/2016

avatar
Usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Lirio1704 el Vie Mayo 06, 2016 6:37 pm
Aaah que mala, como que echarlo a perder si las cosas van tan bien, ya casi ni pienso en venganza jejejeje

Gracias por la actualización.
Lirio1704
Mensajes : 71

Fecha de inscripción : 01/12/2014

Edad : 28

Localización : En un plano de Existencia que algunos llaman realidad

avatar
Usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por FallenLirioo el Vie Mayo 06, 2016 10:40 pm
jajaja si todo fura color de rosa no habria historia xDD gracias por leer Lirio :)
FallenLirioo
Mensajes : 95

Fecha de inscripción : 24/03/2016

avatar
Usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por josshua2014 el Sáb Mayo 07, 2016 1:33 am
Fijo echan a perder las cosas en el próximo capitulo xD O eso creo xD
josshua2014
Mensajes : 66

Fecha de inscripción : 01/09/2015

Edad : 24

Localización : Muy cerca de ti

avatar
Usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Siamés Místico el Dom Mayo 08, 2016 12:13 am
-Se retuerce en el piso- Omg, me puse inactivo y esto ya va por el ¡6!, ¿Sabes qué? ACEPTO EL RETO 1 vs 1, gato vs capítulos no leídos, hagan sus apuestas.
Siamés Místico
Mensajes : 274

Fecha de inscripción : 10/12/2015

Edad : 18

Localización : KONO DIO DA

avatar
Usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Delfi22 el Lun Mayo 09, 2016 10:24 am
Siento que algo va a suceder, donde hubo fuego cenizas quedan y estas en cualquier momento alguna va a meter la pata..Bien a la espera del siguiente.Que estés bien..
Delfi22
Mensajes : 19355

Fecha de inscripción : 06/11/2014

Localización : En el espacio infinito

avatar
Usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por FallenLirioo el Lun Mayo 09, 2016 11:46 pm
Jaja muchas gracias a todos n.n me alegra que la historia esté siendo de su agrado y que se tomen el tiempo de dejarme su comentario, los aprecio mucho de verdad owo
FallenLirioo
Mensajes : 95

Fecha de inscripción : 24/03/2016

avatar
Usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por FallenLirioo el Sáb Mayo 14, 2016 12:25 am
Hola!!! bueno, aquí les dejo el capítulo 7 wii, saludos a todas y gracias por comentarme y leer n.n lo aprecio mucho, disfruten xD

capítulo 7

Por lo visto el dueño de las malteadas nos recordaba. Lo supe por la mirada inquisitiva que nos lanzó nada más entramos a su tienda y nos sentamos en la barra. Laura había pedido un licuado de fresa y yo, uno de vainilla. Charlé con mi ex durante un rato, especialmente recordando todos los momentos divertidos que vivimos en nuestro noviazgo, que parecía haberse terminado justo ayer.
—¿Sabes qué me causa gracia, Tania? Que a pesar de que me dejaste por Isaac, él te rechazó cuando te le declaraste.
—¡Eres una cruel! —exclamé entre risas. Si bien me dolía el corazón por haber sido mandada a la friendzone por el chico que me gustaba, en cierto modo sí que era irónico. Karma, quizá —. Y tú que te decías ser profundamente lesbi, Laura, acabaste siendo la novia de mi hermano.

—Bueno, las cosas se dan porque sí. Y él es tan parecido a su hermana menor que no me pude resistir.
Eso me hizo sentir especialmente bien porque me alegraba que alguien aceptara que Marco y yo nos parecíamos, aunque en el fondo yo sabía que no era ni la mitad de genial como lo era mi hermano, que parecía tener éxito en todos los aspectos de su vida y no estaba acostumbrado a fallar. En cambio yo era rechazada por mi amor platónico, odiada por el dueño de una tienda de malteadas y una pésima para las borracheras.
De repente recordé el beso que me dio Laura, y rápidamente empecé a sentirme mal. ¡Maldición! ¿Todavía lo sentía fríamente? Ya era hora de superarlo. Mi ex novia ya no pensaba en eso. De hecho, no significaba nada para ella. Intenté que eso me impulsara a progresar, pero… saber que no le afectaba también era doloroso.
—Oye, Laura.
—¿Mm?
Revolví mi malteada con el popote y le pregunté a mi ex con nerviosismo.
—¿En serio te gusta mi hermano?
—Sí. Es muy lindo conmigo. La verdad es que no esperaba que fuera así.
—¿Por qué te hiciste su novia?
Eso incomodó a Laura y desvió la mirada hacia la mesa. Sus mejillas se encendieron de un suave tono rosa y se pasó un mechón por detrás de la oreja.
—Cuando me dejaste me sentí fatal.
—Lo sé.
—Y al ver a Marco… bueno… sentí deseos de acercarme a él para saber más de ti, aunque sabía que no podía dejar que él supiera que yo te conocía. Poco a poco le saqué el tema de que tenía una hermana menor y a diario le preguntaba cómo estaban tú y su familia. Ya que tú te telefoneabas con él y le contabas algunas cosas yo también me enteraba. Era como seguirte la pista. No te podía olvidar, Tania. No después de todo lo que vivimos.
—Laura…
—Y luego me fui haciendo su mejor amiga, hasta que él me invitó a salir. Lo hice porque quería ver sus ojos verdes que son idénticos a los tuyos, y la misma forma de sonreír también. Una cosa llevó a la otra, y el día en el que me besó… la verdad es que pensé en ti y no en él.

Si me lo hubiera dicho semanas antes, sin duda le habría soltado la bronca. Hubiese corrido con mi hermano para contarle que esa maldita sólo estaba jugando con él. Sin embargo, ahora que Laura volvía a meterse en mi vida cotidiana, me vi incapaz de sentir odio hacia ella. Más bien tuve profunda lástima por lo mal que la había pasado sin mí. Comencé a sentirme todavía peor.
—Me pidió ser su novia y yo, tras mucha insistencia de su parte, acepté. Tengo que ser realista. Él me gusta. Es el primer hombre en el que me fijo. Cuando supe que vendría a verte, le pedí que me trajera con él. Yo sólo necesitaba volver a tener contacto contigo.
—¿Y por qué te portaste tan grosera conmigo cuando llegaste?
—No fui grosera. Tú eras la que no estaba de acuerdo con nada. Me di cuenta cuando me lanzaste esa mirada de odio. Supe que no funcionaría y entré a la defensiva.
—¿Y el beso que nos dimos?
—Pensé que ya no querías hablar de eso.
—Bueno… pues es un buen momento para aclararlo.
Laura suspiró, exasperada de que siguiéramos con el mismo tema. Eso me hizo creer que ella de verdad ya lo haba superado, mientras que yo continuaba devanándome la cabeza con ese recuerdo tan dulce de sus labios sabor a uva. Ella bajó la visa hacia su bebida y cuando su boca se cerró alrededor del popote, imaginé cómo sería volver a besarla, abrazarla de nuevo. Oler el aroma de su cabello y sentir la tesitura de su piel con mis manos.

—Laura, tranquila —la tomé de la mano. Ahora comprendía un poco mejor porqué mi ex era como era. Su deseo de estar a mi lado la había motivado a buscar la amistad de mi hermano, y luego, él había encontrado el amor. En cierta forma yo era la culpable de que ellos fueran felices, y de nuevo me sentí bien por eso —. Mi hermano tiene suerte de tener a una dulzura como tú a su lado.
Mi ex sonrió, apenada.
—Y te envidio —agregué para hacerla sentir mejor —. Estás con alguien importante y yo sigo de forever alone. No es fácil ser yo.
—Hay gente en peores situaciones.
—Sí. Bueno. Dejémonos de temas tristes y vamos a ver a esas dos. Ya casi es la hora.

Al principio no las reconocimos. Ximena y Camila estaban en la zona de comida, sentadas en una de las tantas mesas frente a una docena de puestos. El aroma allí era exquisito: comida china, italiana,

mexicana. ¿cómo no sentirse feliz? La persistente mancha negra que me dejó romper con Laura estaba poco a poco desvaneciéndose con su llegada y íbamos a encontrarnos con dos de nuestras mejores amigas.
Ximena, a la cual reconocí por su cabello castaño y lentes, estaba sentada al lado de una exótica mujer. ¿Acaso ella era Camila? No podía ser posible.
—¡Niñas! ¡Ay! ¡Qué alegría volver a verlas!
Nos abrazó a la vez y dejó sonoros besos en nuestras mejillas. Camila permaneció relajada y sonriente.
—¿Cómo han estado? —les pregunté. Laura igual se veía contenta.
—Muy bien. Tania, me sorprendió verte en esa fiesta. Estabas tan borracha que a penas me reconociste.. Te di mi número pero no supe si me llamarías. Y luego estás como tonta preguntando ¿quién es? ¡Ja,já! Oye, Laura ¡qué bien te ves! Se ve que te ha crecido la pechuga.
Laura soltó una carcajada.
—Y tú te ves muy bien con esos lentes.

Miramos a Camila, que hasta entonces se veía seria. De hecho, lucía un poco mayor que nosotras. Siempre había sido la más alta, depresiva, flacucha y desarreglada. Sin embargo la Cami que estaba frente a nosotras no era ni la sombra del pasado. Ahora vestía a la moda, con unos jeans de marca, una blusa blanca y una chaqueta de mezclilla abierta que dejaba a la vista el prominente busto que se le había desarrollado. Sus uñas estaban pintadas de esmalte negro, y tenía un bonito collar alrededor de la garganta que brillaba por unas piedrecillas azules y rojas. Su pelo ahora era ondulado y largo, de un rojo muy oscuro. Casi negro.
—Me encuentro bien —se limitó a decir.
—¿Tú también estuviste en la fiesta?
—No. Ximena me llamó y dijo que nos íbamos a reunir, así que aquí estoy.
—¿Verdad que ha cambiado mucho? —nos preguntó Ximena —. Se ve más adulta y sofisticada. Y sexy.
—Yo siempre he sido sexy.
—¡Ah! Eso no es lo que dicen las fotos. Aquí las tengo.
Ximena sacó un pequeño álbum donde estábamos todas a lo largo de la secundaria.

Cuando vi esas imágenes me di cuenta de que sí habíamos cambiado mucho durante los últimos tiempos. Por ejemplo, Laura era casi esquelética, pero bonita. Yo me asemejaba a la niña de El Aro, con mi pelo sin arreglar y pálida como la nieve. Ximena tenía frenos en la boca para corregir sus dientes y unos feos anteojos como de fondo de botella. Camila se vestía terriblemente mal, con pantalones anchos, camisas despintadas una gorra. Más bien parecía un chico.

—¡Miren! Aquí fue nuestra primera salida juntas —dijo Ximena —. ¿Recuerdan? Cuando Camila y yo las conocimos nos daban miedo porque eran novias y pensábamos que nos querían violar.
—Ridículas —sonrió Laura.
—En esa me veo muy mal —sentenció Camila, señalando una foto suya —. Dios, qué terrible. Tenía acné.
—Y yo la cara grasosa —Ximena suspiró como si todavía la tuviera. Lo cierto es que se veía muy bien ahora.
—¡Aquí está la maldita de Laura presumiendo sus tetas! —en esa foto mi ex llevaba una blusa muy ceñida y se le marcaba el atributo —. ¡Ay! Te odio, Laura. Se me había olvidado la envidia que te tenía.
—Todas te envidiamos —dijo Camila, guiñándome un ojo —, especialmente yo.
—Bobas, de seguro se operaron.
—Adolescencia, lo estás haciendo muy bien —agregué y todas se rieron.
Miré a mis amigas con mucho interés. Ahora que éramos más adultas, los problemas de la adolescencia sonaban estúpidos. Los dramas, los llantos, las preocupaciones sin sentido y nuestra forma de ver la vida ya no eran las mismas. Es increíble lo rápido que la gente cambia y se adapta al nuevo estilo de la sociedad. Y estar con ellas me hizo absolutamente feliz.

De repente sentí que alguien acariciaba mi pierna por debajo de la mesa. Tanto Laura como Ximena estaban concentradas en las fotos. Sólo Camila me miraba raro.
—¿Sí?
—Tú te ves muy bien, Tania. Casi no te reconocí.
—Yo debería decir eso. Pensé que eras otra persona.
Cami apoyó los codos en la mesa y descansó la cara entre sus manos. Eso sólo sirvió para resaltar su rostro en forma de corazón y su bonita sonrisa.

—Cuéntame ¿qué has hecho de tu vida?
—Pues… —no quería mencionar lo de Isaac —, no mucho. Nada trascendente.
—Yo juego voleibol. Lo retomé ¿recuerdas? Era malísima. No tenía la condición.
—Pues ahora vaya que la tienes.
—¿Quieres ver?
—¿Qué cosa?
Camila se puso de pie y dio un giro sexy. Lo único que vi fue su bien torneado trasero, sus fuertes piernas y su estrecha cintura delineada por la blusa. Luego volvió a sentarse con una sonrisa coqueta.
—Bueno… estás más guapa que antes.

—¿Verdad? Si supieras cuántas propuestas de chicos he tenido. Y también… de chicas.
Tragué saliva y me reí nerviosamente.
—Qué bueno.
—¿Tú… tienes pareja? —se mordió los labios casi imperceptiblemente. Sus ojos negros brillaban.
—Ehm…
—Eso es un no —dijo y se rió —. Ay, Tania. Me pregunto por qué tendrás tan mala suerte.
—Pues no los sé. Intenté probar con los chicos, pero no me fue muy bien. ¿Tú has tenido novio?
Se sonrojó al fin. No se esperaba esa pregunta. Carraspeó y bebió un sorbo de su jugo. Laura y Ximena seguían viendo las fotos.
—No, por desgracia —fue lo que contestó y se pasó un rebelde mechón detrás de la oreja.

Algo en sus ojos era hipnótico, y coqueto a la vez. Un momento… ¿estaba Camila flirteando conmigo? no. Eso era ridículo. Sólo demostraba mucha confianza en sí misma. Yo estaba imaginando cosas.
—Creo que esas dos están muy entretenidas con las fotos. Ven, Tania, vamos a hablar a otro sitio.
—Pero estamos bien aquí.
Camila suspiró.
—Ximena ¿vas a querer algo? ¿Laura?
—Sí —respondieron las dos a la vez —. Comida china.
—Acompáñame, Tania.

No encontré ninguna excusa a tiempo para decirle que no. Además de su aspecto físico, ella imponía cierto respeto y su voz, dulce y severa a la vez, logró que me levantara y la acompañara a uno de los puestos de comida. Su porte regio al caminar, la mirada al frente y su casi imperceptible sonrisa la convertían en una chica muy diferente de la que recordaba.
Nos sentamos frente a la barra del puesto de comida china y de inmediato unos orientales nos ofrecieron muestras de pollo dulce y verduras. Nada más con el olor supe lo hambrienta que estaba y mi estómago gruñó.

—Entonces ¿te gusta cómo me veo? —me preguntó Camila mientras miraba el menú.
—Eh, sí. Luces linda, ya te lo había dicho.
—Qué bueno que te guste.
—Seee…
Respiré despacio y miré a Laura que seguía riéndose con Ximena y con las fotos.
—¿Por qué no vamos al cine, Tania? Sólo nosotras.
—¿Noso… nosotras?
—Sí. Hay una película que quiero ver y no creo que a Ximena ni a Laura le guste. No son fans de Marvel, de todos modos. Claro, no ahora. Cuando terminemos de comer.
—Pues… —¡Joder! ¿Me ponía nerviosa que Camila me invitara al cine? ¡¿Cómo carajos había sucedido?! En el pasado, cuando yo le hablaba, ella era la que no sabía qué contestar. Era tan tímida que ni siquiera se atrevía a pasar frente a la pizarra para exponer cualquier tema.

—¿Eso es un no?
Al fin hizo contacto visual conmigo. Estaba entre seria y sonriente a la vez, con una ceja arqueada.
—Si dices que no, lo comprenderé. Sólo esperaba pasar más tiempo aquí. Tengo flojera de ir al entrenamiento.
—Pero deberías.
—Soy la capitana. Puedo faltar una vez y nadie dirá nada.
—Capitana… eso suena importante.
—Lo es.

¿Desde cuando era ella una líder? En los trabajos por equipo Cami nunca tomaba parte en las decisiones.
—¿Y bien? Yo pagaría tu entrada y las palomitas. Anda, será divertido —lo pedía con un tono dulce, sereno, sin suplicar. Como si ya estuviera segura de mi respuesta.
—Pero vine con Laura y no sería correcto dejarla volver sola a casa. ¿Podría ser en otra ocasión?
Camila se lo pensó estoicamente. Después dulcificó su mirada.
—Bien. Cuando quieras me puedes llamar. Te daré mi número.
—Claro…

Lo apunté enseguida, y también su dirección de Facebook. Más tarde me dedicaría a ver sus fotos para saber en qué más se había convertido esa chica que antes era un manojo de nervios. ¿Capitana? ¿En serio? La miré de reojo. Sin duda se veía más madura que yo, y más decidida y calmada. Era bonita. No. bonita no. Sensual. Esa era la palabra adecuada para describirla.
—¿Qué tanto me miras? —preguntó sin verme. Yo me sonrojé.
—Ehm… nada. Sólo miraba tu cabello.
—¿Te gusta?
—Sí.
—¿Qué más te gusta de mí? —sonrió como si estuviera poniéndome una broma. Yo me aclaré la garganta.
—Volveré a la mesa —dije y me alejé de ella rápido, con mi corazón latiendo un poco más fuerte y una clara sensación de que Camila estaba sin duda alguna coqueteando conmigo.
FallenLirioo
Mensajes : 95

Fecha de inscripción : 24/03/2016

avatar
Usuario

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Contenido patrocinado
Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Página 2 de 7. Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6, 7  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.