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Serás tú [Spin off de Dos historias de un solo corazón] Terminado

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Mensaje por LyA el Vie Ene 01, 2016 1:23 pm
Hay veces que parece que el mundo está en tu contra, al menos eso piensa nuestra protagonista por eso ha decidido huir de su casa y su familia para tratar de reencontrarse consigo misma, sin saber que encontraría al amor en este viaje.

Una nueva historia que hemos escrito después de Dos historias de un solo corazón, no será tan extensa pero esperamos que sea igual de bien recibida. No la copies una vez que terminemos de publicar dejaremos un link donde podrás descargarla si así lo deseas.

Aqui de nuevo Rolling Eyes

No uses a los personajes, somos celosas y no los préstamos. Nos cuesta mucho escribir y sacar ideas y por lo tanto al ver nuestro trabajo usurpado tendemos a ser vengativas, así que te pedimos que los dejes tal cual y no los alteres.

Publicaremos cada viernes y como siempre responderemos a sus dudas, aquí o en el face solo búscanos como Lili Alexg o con nuestro correo samyalexg@live.com.mx.

Gracias a la Amiga Lupitayoh (La más hermosa, preciosa, primorosa revisora que hemos tenido)  por revisar que no tengamos tantos errores aunque sospechamos que los hay, son como cucarachas jejeje.
********************************************************

Serás Tú



Prólogo

Discusiones y más discusiones, gritos y más gritos es lo que en las últimas semanas se escuchan entre las 4 paredes de nuestra casa. Y no es que seamos una familia disfuncional o algo por el estilo. No, creo que somos una familia normal como cualquier otra, siempre hemos sido muy unidas, pero no sé qué pasó en estas semanas, algo pasó con mi hermana mayor. Puede ser que entró en una etapa de rebeldía o simplemente le entró el gusto de llevarle la contra a mamá pero literal le está sacando canas verdes.

Primero con su cambio tan drástico al vestir; de negro por completo, se ve tan rara después de que por años la vi vestir colores cálidos, como era de esperarse, tuvo una dura plática con  mamá que lo terminó aceptando, a medias pero aceptó. Esa misma semana, después de la escuela, llegó a casa con el cabello teñido de negro con mechas de miles de colores. ¿Pero qué rayos le pasó por la cabeza? Su cabello hermoso de color rubio desapareció.
De nuevo mamá le dio un sermón el cual le entró por un oído y le salió por el otro, y es que una semana después apareció con un par de aretes, uno en la ceja y uno más en el labio. A mamá casi le da algo pero una vez más lo dejó pasar, de igual manera esto no fue lo último, le siguieron noches enteras de fiestas, mamá intentó hablar con ella, entender la razón de su comportamiento pero fue imposible, ni siquiera conmigo quería hablar.

– ¡Tú no te metas Lagartija!– Era como si estuviera enojada con el mundo. Mi pregunta era ¿Por qué? Aún no lo entiendo.
Después de aguantar tanto bastaron solo seis palabras para detonar todo.

–Me voy – Dijo mi hermana, antes de salir de fiesta una vez más.

–¡No vas a ir!– Mamá la sujetó del brazo y le impidió que se marchara.

–No te estoy pidiendo permiso– Con eso la paciencia de mamá se acabó, estaba furiosa y quién no lo estaría.

–Harás lo que te digo–

–No, no tengo porque obedecerte–

–Soy tu madre y...–

–Tú no eres nada mío– Le dijo entre dientes.

–¡¿Qué?!–

–¡¡QUE TÚ NO ERES MI MADRE!!–  Se zafó del agarre de mamá y se dio media vuelta para después salir de ahí.

Un portazo y un silencio abismal. Mamá se quedó de pie, desencajada y sumamente lastimada por las palabras que acababa de escuchar. Nunca la había visto así, se llevó una mano a la boca y un sollozo se escapó de sus labios. Los brazos de su gran amor la estrecharon y la consolaron.

–No quiso decirlo…–

Cerré la puerta de la habitación no quería ver a mamá así, herida.

Esa noche no pude dormir, por más que intentaba no podía dejar de dar vueltas en la cama y entonces la luz de un relámpago lejano inundó la habitación, habría tormenta. Mi hermana es mayor por casi seis años pero en cambio siempre he sido yo la que la cuida cuando tiene miedo. Antes de que yo naciera se escabullía para ir a los brazos de mamá, pero cuando fui un poco mayor se colaba a mi cama para que la abrazara y esta noche para mi sorpresa, a pesar de lo que había pasado entró a mi cuarto y se recostó a un lado mío.

–No quise lastimarte, no era mi intención lastimarlas– Me susurró en medio de la noche.

–Lo sé–

–Es solo que todo se ha complicado, es que ella… Necesito irme Lagartija, necesito escaparme, me duele estar aquí– ¿Ella? ¿Quién es Ella? ¿Mamá? Sus palabras me sorprendían, sabía que al referirse que le dolía estar aquí no era precisamente nuestra casa.  

–¿Pero a dónde iras?–

–No lo sé– Un trueno se escuchó feroz, sentí como se estremecía. Y entonces la abracé.

–Deberías de hablar y decirles lo que te está pasando–

–No, no lo entenderían– Entonces la estreché aún más entre mis brazos.

–Entonces dímelo a mí–Pero su silencio me dijo que no diría nada ¿Qué le está pasando? Siempre hemos confiado la una en la otra pero esta vez ella no quiere decirme y yo lo respetaré y si lo que quiere es espacio y tiempo para pensar se lo puedo dar entonces se me vino a la mente un lugar perfecto.

–Sé a donde puedes ir–

–¿A dónde?– Me preguntó sin mucho ánimo.

–Al departamento– Le dije como si fuera lo más obvio.

–Pero se van a enterar–

–Mmmm les diré que una amiga irá a estudiar allá y necesita donde quedarse, sabes que les encanta ayudar–

–Pero, cuando Donuan me vea les avisará–

–Tienes razón– Acaricié su cabello y fijé mi mirada en la suya, en sus lindos ojos azules –Te ves tan diferente con el cabello negro, lo bueno es que te quitaste esos mechones de colores, aun así pareces otra persona… –Como no lo pensé antes –Jajajaja…pero claro–

–¿Qué?–

–Eso– Le dije señalando su cabello –Te hace ver diferente, no te reconocerá cuando te vea, dalo por hecho–

–Es que ya no soy la de antes– Dijo con un atisbo de tristeza que me llegó al corazón, ¿Qué te está pasando hermanita?

–Lo sé– Y entonces una nueva idea llegó a mí –Eso es, te cambiarás el nombre–

–¿Qué?–

–Sí, si quieres ser otra y que no te reconozcan, cambiemos también tu nombre mmmm ¿Cuál era el nombre qué te querían poner? Ese que le encantaba a mami–

–Mmmm ¿Kim?–

–Pues entonces serás Kim– Y mi hermana me miró como si yo estuviera loca, pero después de mucho sonrió.

–Gracias Lagartija–

Esa noche dormimos tranquilas y abrazadas. Al día siguiente hablé con mi mamá y le pedí el departamento para mi supuesta amiga, me miró interrogante pero con mi carita de niña buena la convencí.  En la noche cuando llego ‘Kim’ a casa se lo dije y se puso muy feliz. No sé si lo que estamos haciendo es lo correcto, pero es mi deber de hermana ayudarla aunque eso signifique huir de algo que no tengo ni idea. El ocultárselo a mamá me hará ganar un castigo monumental, pero entre mi hermana y yo siempre ha habido un lazo especial y la ayudaré en lo que sea.
Acordamos que se quedaría hasta que terminara la escuela, ese era el trato o sino no la ayudaba y así lo hizo, por unas semanas todo volvió a estar tranquilo. Aunque mi hermana y mi mamá no se hablaban.

Muchas veces vi que mi mamá tenía la intención de arreglar las cosas pero el miedo de volver a ser rechazada era suficiente para detenerse. Tiempo es lo que decían siempre, dale tiempo y habla con ambas partes cuando estén calmadas.
Pero la calma nunca apareció, una noche mi hermana llegó en un muy mal estado y las cosas empeoraron, más gritos inundaron la estancia, ella prefirió salir de casa una vez más, mamá intentó detenerla pero fue imposible. Esa noche no regresó y aunque no era la primera vez que sucedía, la preocupación siempre estaba latente y más cuando decidió irse, pero era algo que en verdad ella necesitaba. Así que un día que estábamos solas la ayudé a empacar algunas de sus pertenencias.

–Toma– Le dije mientras le daba mi apreciado peluche.

–Pero es tu favorito, no puedo–

–Era tuyo, tú me lo diste ¿Recuerdas? Me lo devuelves después, es para cuidarte–

–Tonta me vas hacer llorar– Me dijo mientras lo abrazaba.

Una hora después estábamos en el aeropuerto, fue el día más difícil y doloroso que he pasado, un abrazo y un nos veremos pronto, intenté no llorar y sé que también era difícil para ella, pero sé que estará bien.

Al llegar a casa me tiré a mi cama y un papel salió debajo de mi almohada era una nota de ella.

Cuida de nuestra pequeña familia, prometo estar en contacto
Te quiero pequeña Lagartija.

Iba a ser yo la que cuidara de nuestra familia mientras ella no estaba, por supuesto no sería un trabajo fácil ya que tendría que fingir no saber dónde se ocultaba mi hermana y eso sería una de las tareas más difíciles, porque mi mami siempre ha sabido cuando le miento.

******************************************************************
Y taraaaaan eso es todo por hoy, Feliz añoooooo!!!!!, nos leemnos los viernes  Very Happy  Laughing


Última edición por LyA el Vie Abr 15, 2016 10:46 am, editado 4 veces
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Mensaje por invierno el Vie Ene 01, 2016 4:13 pm
hola.
grato saber de otra historia

conti
saludos
invierno
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Mensaje por Delfi22 el Vie Ene 01, 2016 7:54 pm
Llorooooooo...... Arrow Arrow Arrow

Yo solo paso a comentar de carrera, no he leído la historia....solo que hice algo así como un reclamo(si escuchan la radio lo van a entender) mil perdones.Los magos mi hicieron el milagro.. Idea

Ya que tenga más tiempo me pondré a leerla como dios manda....
Que tengan un feliz inicio de Año Nuevo....
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Mensaje por Siamés Místico el Sáb Ene 02, 2016 1:38 am
Interesante... me gusta, la idea de esta historia me gusta mucho quiero ver como evoluciona todo esto.
Lo de los errores suele suceder :(

Spoiler:
me gusto mucho la actitud de thug life de kim, quiero ver como evolucionara este personaje.
Siamés Místico
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Mensaje por LyA el Vie Ene 08, 2016 12:00 am
Invierno, muchas gracias por leernos y mañana tempranito(espero) estará el primer cap

Delfi 22, Siii estamos de vuelta y no te preocupes apenitas comenzamos a publicar así que sin prisas, gracias por leernos.

Siamés Místico, Gracias, esperamos que la historia siga así de interesante y que las atrape y las tengamos un rato por aquí al pendiente de ella.

Saludos y nos leemos mañana (n.n)/
LyA
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Mensaje por LyA el Vie Ene 08, 2016 12:11 pm
Hola, hola buenos días, pues aquí ya tempranito con el primer capitulo que espero y les guste, muchas gracias por darnos un poco de su tiempo y leernos y bueno sin mas a leer se ha dicho...

*******************************************************************


Capítulo 1  Aquí, comenzando de nuevo.



Me sentía triste y sobre todo perdida. ¿Cómo era posible que mi vida hubiera cambiado tanto? Yo que siempre tenía una linda sonrisa para todos, yo que lo tenía todo: una linda casa, un lindo auto, pero sobre todo una hermosa familia que siempre estaba ahí para apoyarme, pero que ahora no la quería cerca, porque no quería lastimarlas más de lo que ya lo había hecho.

Sabía muy bien quien había ocasionado todo, quien era la responsable de que mi vida cambiara tanto. Por mucho tiempo, pensé que la culpa era de ‘esa’ a la que durante años llamé amiga y que sin darme cuenta poco a poco se robó mi corazón. Mi confidente y sobre todo la persona que con tan solo una palabra podía destruirme... Y sin duda lo había hecho. Y es que la palabra traición se había inventado para esas cabronas que se decían nuestras amigas y que en realidad no lo eran.

¿Cómo permití que las palabras de una sola persona alterara de tal manera mi forma de ser, mi mundo, mi vida?

Pero no, por más que pudiera culparla, intentar odiarla, echarle la culpa de todos y cada uno de mis problemas, no podía, por que la culpa era mía yo era la que había confiado en ella cuando todos los demás me decían que no lo hiciera, que me utilizaba y eso era algo que no podía perdonarme. No podía creer lo ciega que había estado y lo mucho que había dado por alguien que no valía la pena. Y nadie nunca más volvería a tener ese efecto sobre mí, nadie volvería a ser tan cercana como para lastimarme.

Como buena mujer cuando se siente herida exige un cambio físico, uno en el que sienta que es alguien nuevo y renovado y no fui la excepción. Para empezar me pinté el cabello de rubio a negro con mechones rojos, verdes, morados y creo que incluso tenia uno amarillo, pero después decidí que los colores hacían que llamara más la atención y ero lo que menos quería en ese momento por lo que me las quité dejando mi cabello de color negro que hacía que mis ojos azules resaltaran muchísimo. Al mismo tiempo dejé de usar cualquier prenda de color para sustituirla por el negro. Luego vino mi actitud, de afable a seca.

Me empecé a alejar a las personas que se interesaban por mí. Cambié tanto mi actitud que mis amigos tenían miedo de mis reacciones y mi familia de mis crueles comentarios. Pero algo en lo que nunca pensé fue en la soledad y es que ‘Soledad’ es una palabra tan común y que al mismo tiempo engloba mucho dolor. Tan simple y compleja a la vez, y es que puedes estar en soledad sin nadie alrededor y sentir que estás acompañada, pero luego puedes estar rodeada de miles de personas y sentirte muy sola. Y así me encontraba antes de dejar mi hogar.

Pensé que alejando a todos iba a superar mi problema, que sin ayuda lo lograría, pero solo fui hundiéndome poco a poco en mi dolor. Estaba destruida y necesitaba ayuda, pero mi orgullo era tal que me lo impedía.

Siempre que intentamos ser alguien que no somos nuestra nueva actitud termina por aplastarnos y eso me pasó.

–Me voy – Tomé mi bolso con la intención de salir una noche más.

–¡No vas a ir!– Su agarre me lo impidió, me sentía enojada, no con ella, no con nadie en específico, pero me sentía sumamente molesta.

–No te estoy pidiendo permiso–

–Harás lo que te digo–

–No, no tengo porque obedecerte–

–Soy tu madre y...–

–Tú no eres nada mío– Estaba más que furiosa y no medí mis palabras, simplemente no pude detenerlas.

–¡¿Qué?!–

–¡¡QUE TÚ NO ERES MI MADRE!!– Después del portazo que di al salir de la casa el arrepentimiento se apoderó de mí, pero ya no podía hacer nada.

Ese día que vi el dolor en la mirada de mi madre por motivo de mis terribles comentarios, me di cuenta que no podía seguir así, después de todo mi familia no tenía por qué soportar mis estupideces solo porque yo estaba enojada con el mundo.

Mi madre… sí, y es que aunque le había dicho que no lo era, en realidad siempre la vería así, como mi pilar, mi ejemplo a seguir, como mi apoyo… Pero ahora no podía ni verla a los ojos. Me sentía atrapada, sentía que cada día que pasaba me asfixiaba y entonces ‘la Lagartija’, como llamaba a mi pequeña hermana, me dio la solución a mis problemas.

Esa noche cuando regresé a casa no podía dormir, por más que intentaba no podía dejar de dar vueltas en la cama y entonces la luz de un relámpago lejano inundó mi habitación, definitivamente habría tormenta.

Siendo la mayor por casi seis años debería ser yo la que cuidara de mi pequeña hermana, pero no, siempre ha sido ella la que cuida de mí. Antes de que naciera, en la noches de tormenta me escabullía para ir a los brazos de mamá, pero cuando mi pequeña Lagartija se hizo un poco mayor me colaba en su cama para que me abrazara y esa noche para su sorpresa, entré a su cuarto y me recosté a su lado. De inmediato sentí sus brazos cernirse sobre mí.

–No quise lastimarte, no era mi intención lastimarlas– Le susurré en medio de la noche.

–Lo sé–

–Es solo que todo se ha complicado, es que ella…– Y no pude decirle el nombre de quien me había lastimado –Necesito irme Lagartija, necesito escaparme, me duele estar aquí– Sabía las preguntas que surcaban por su cabeza, pero sólo dejó escapar un largo suspiro.

–¿Pero a dónde iras?– Me dijo mientras acariciaba mi mejilla.

–No lo sé– Un trueno se escuchó muy cerca y totalmente feroz y entonces una vez más me estremecí, sus brazos me rodearon con mayor fuerza. Me siento tan segura entre ellos.

–Deberías de hablar y decirles lo que te está pasando–

–No, no lo entenderían–

–Entonces dímelo a mí– ¿Qué me está pasando? Siempre hemos confiado la una en la otra pero esta vez no quiero decirle, así que me quedé callada.

–Sé a donde puedes ir– Me dijo de repente.

–¿A dónde?– Le pregunté sin mucho ánimo.

–Al departamento– Me dijo como si fuera lo más obvio.

–Pero se van a enterar–

–Mmmm les diré que una amiga irá a estudiar allá y necesita donde quedarse, sabes que les encanta ayudar–

–Pero, cuando Donuan me vea les avisará– Una pequeña risa escapó de sus labios, y es que a pesar de que los años han pasado aun le llamamos así por el cariño que le tenemos.

–Tienes razón– Sentí como acariciaba mi cabello y levanté mi mirada para encontrarme con esos ojos chocolate que tanto me gustan –Te ves tan diferente con el cabello negro, lo bueno es que te quitaste esos mechones de colores, aun así pareces otra persona…– Me comenzó a decir, no solo me veo diferente sino también me siento diferente. Creí que me daría un sermón, pero lo que hizo fue soltar una carcajada –Jajajaja… pero claro–

–¿Qué?–

–Eso– Me señaló el cabello –Te hace ver diferente, no te reconocerá cuando te vea, dalo por hecho–

–Es que ya no soy la de antes–  

–Lo sé– Y un nuevo brillo apareció en su mirada –Eso es, te cambiarás el nombre–

–¿Qué?– Mi hermana en definitiva ve demasiada televisión.

–Sí, si quieres ser otra y que no te reconozcan, cambiemos también tu nombre mmmm ¿Cuál era el nombre qué te querían poner? Ese que le encantaba a mami–

–Mmmm ¿Kim?–

–Pues entonces serás Kim– La miré como si estuviera viendo a una loca de remate, pero si lo pensaba bien era la mejor de las ideas. Una sonrisa apareció en mi rostro después de mucho tiempo y es que la loca idea de mi hermana era perfecta.

–Gracias Lagartija– Esa noche dormimos abrazadas y para mi sorpresa me sentía como si me hubieran quitado un peso de encima.

Pasaron un par de semanas antes de irme, primero tuve que terminar todos mis exámenes y una vez que me aseguré de que pasé, preparé una maleta, tomé mis ahorros y los de ‘la Lagartija’ y mi hermana me llevó al aeropuerto. Nos dimos un abrazo de esos que duelen porque dejas ir a alguien pero que sabes que la distancia jamás te va a separar de esas personas que quieres.

Dicen que alejarse de los problemas no los resuelve, pero definitivamente necesitaba alejarme para encontrarme a mí misma, para sanar y sobre todo para aprender a perdonarme y volver a ser la persona que siempre sonreía.

Llegué a la ciudad que alguna vez había sido el hogar de mi madre. Un día con lluvia me dio la bienvenida a esta nueva pero conocida ciudad, tal parecía que mi estado de ánimo se reflejaba con el día triste y gris. Aun me sentía culpable por haber dejado mi casa y a mi familia en la forma en que lo hice, pero lo que más me causaba dolor fue haber lastimado a la persona que sin ningún lazo sanguíneo me había criado como si en verdad fuera su hija. Ella no sabía lo que me había pasado, no entendía la razón de por qué había dicho lo que dije, pero por ahora ya no podía remediarlo. Sabía que llegaría el día en que volvería a casa y suplicaría si fuera necesario el perdón de esa mujer a la que quería con todo mi corazón y sobre todo admiraba.

Tenía el dinero suficiente para vivir un mes sin problemas, el no tener que pagar una renta era algo que innegablemente ayudaría a mi economía, pero tendría que conseguir un empleo si quería sobrevivir sin el apoyo económico de mi familia.

Tomé un taxi hasta el departamento que muchas veces había compartido con mi familia mientras estábamos de vacaciones en esta enorme ciudad. Y aunque en un principio sentí miedo de que el portero del edificio me reconociera, después me tranquilicé al ver que aquel personaje que me había visto desde que era una pequeña niña parecía no saber quién era.

–Soy Kim, estaré ocupando el departamento...– Le dije al portero al ver que no me abría la puerta y esperaba una respuesta. Me miraba fijamente de arriba abajo y lo aceptó, parecía una delincuente y resultaba sumamente sospechosa porque aunque el día estaba gris yo tenía los lentes obscuros puestos, mis ropas estaban rotas, y las perforaciones en mi cara no ayudan a cambiar esa idea en la gente mayor. Al principio no dijo nada, pero cuando el señor bajó la mirada a una libreta cambió su mirada.

–¡Oh claro señorita! Pase, pase, disculpe que no le abriera antes, pero es que solo me dieron su nombre, no sabía cómo era usted– Me dijo mientras me abría la puerta y me pasaba a la recepción –Y ya soy algo viejo para recordar cosas, pero lo bueno es que lo anoté– Tomé mi maleta y solo afirmé con un movimiento de cabeza.

–No se preocupe, suele pasar–

–El elevador está al fondo–

Si lo sé, era lo que iba a responder pero se suponía que era la primera vez que estaba aquí –Gracias–

–Por favor si se le ofrece algo no dude en llamarme–

–Está bien– Dije seriamente mientras caminaba al lugar indicado.

Una vez que entré al elevador y las puertas se cerraron, me sentí segura, aunque una extraña sensación me invadía. Por primera vez viviría sola, no habría nadie al llegar a casa y no habría nadie que me hiciera compañía y eso por un momento me asustó.

Pero cuando abrí la puerta de aquel lugar que a partir de este momento se convertiría en mi refugio, una sensación de paz inundó mi cuerpo además este tipo de soledad era necesaria y ya era hora de empezar a ser independiente.

–Todo va a estar bien– Me dije mientras sonreía y veía lo que sería mi nuevo hogar.

Cerré la puerta tras de mí, y miré a mi alrededor, hacia menos de un año que habíamos venido a este lugar por los negocios de mamá y como casi siempre veníamos todos juntos. Fue tan diferente entonces, cerré los ojos y casi podía escuchar sus voces, fue tan solo un mes antes de que… –¡Basta!– Me recriminé a mí misma.

Dejé mi maleta a un lado y caminé hacia la cocina, abrí el grifo y un chorro de agua refrescante salió por él, estoy segura que todos los servicios del departamento servían, la Lagartija se había asegurado de que así fuera, aun no dejo de sorprenderme por la astucia y eficiencia de mi pequeña hermana. Me dirigí a la habitación que compartía con mi hermanita y lo primero que vi al entrar fue una foto de mi familia.

–Éramos tan felices– Dije acariciando cada rostro de la imagen –Te quiero mamá– Lo dije al llegar a esa mujer de hermosa mirada que abrazaba a mi pequeña hermana y después me miré a mí misma ¿Cuán diferente era esa persona a la que era ahora? Mucho, había años luz entre una y otra, tal parecía que solo esos impresionantes ojos de color azul era lo único que aseguraba que yo había sido esa niña de la foto. Pero sanaría, algo dentro de mí me lo decía y entonces volvería a ser feliz y le pediría perdón a mi madre y todo estaría bien ¿Verdad?

–¿Verdad mamá?–

Me sentía cansada, no sé si era la diferencia de horarios lo que me estaba afectando o era todo el peso de las emociones que había tenido que soportar estos últimos meses que hacían que me sintiera así. Llegué hasta mi cama y me quedé dormida. Soñé con mi familia, estábamos frente al mar como tantas veces lo habíamos hecho, pero esta vez ellas se iban caminando por la orilla y yo me quedaba contemplando las olas y entonces me encontraba en absoluta paz y una melodía que venia del mar empezaba a escucharse, era tranquila y me hacía sentir muy bien, pero fue el murmullo de esa misma voz que escuchaba en mis sueños que me fue despertando. Entonces me di cuenta que en realidad había música y que en verdad había una voz cantando, por un momento pensé que era mi hermana pero después ubiqué donde me encontraba y que eso no era posible.

Me levanté rápidamente de la cama, fui hasta la pared y pegué mi oreja para tratar de escuchar mejor, fue cuando escuché una voz muy hermosa –Me pregunto ¿Quién será?–

Estuve así hasta que la música dejó de sonar y la voz ya no se escuchó. Intenté dormir de nuevo pero ya no tenía sueño, vi el reloj y aunque aquí ya era muy tarde para mí apenas empezaba el día.

–Tengo que acostumbrarme al nuevo horario– Me recosté una vez más y aunque me dispuse dormir me fue imposible. Me levanté y me puse a recorrer el departamento y como ahora yo era Kim iba a empezar a ser una nueva persona. Me puse a guardar todas las fotos de la familia en una caja. Moví uno que otro mueble y revisé los closets, aun había ropa de mi mamá y me probé algunas cosas. No había traído mucho equipaje por lo que tendría que usar su ropa. Encontré cierta caja con juguetes que en definitiva no son para niñas pequeñas y entonces sonreí, si no supiera lo abierta que es mi madre ante el tema del “SEXO” me hubiera sorprendido, pero de alguna forma siempre supe que ella usaría cosas como estas para hacer feliz a su pareja. Cerré la caja y la metí hasta el fondo del closet y después de echar un vistazo tomé la decisión de quedarme en la habitación con la cama más grande.

Fui por mi maleta que había dejado junto a la puerta y me dispuse a guardar mis cosas, acomodé al pequeño gato de mi hermana sobre mi ahora cama y cuando termine me di cuenta que ya era la hora del desayuno así que fui hasta la alacena y para mi sorpresa vi que tenía algunas cosas: galletas, leche, pastas, algunos cereales y al revisar la fecha me di cuenta que habían sido compradas recientemente.

–Lagartija, de seguro fuiste tú– Y sonreí, en definitiva mi hermana siempre me cuidaba.

Preparé algo sencillo y me dirigí hasta el sofá para ver algo de tele, me acurruqué y ahí me quedé todo el día. Mañana buscaría empleo.

Al día siguiente salí muy temprano en busca de empleo después de todo dudo que sea difícil. Pero ¡Oh sorpresa! Yo toda una licenciada en publicidad y relaciones públicas no podía conseguir nada si no presentaba un maldito papel que comprobara que había pasado cuatro años estudiando. Lo acepto aun me falta obtener mi título pero tengo la suficiente experiencia para obtener cualquier empleo. Y es que el problema era que si yo decía quién era pedirían referencias y mi madre sabría donde me he estado ocultando. Además tenía el dinero necesario para vivir durante un tiempo, así que decidí que lo intentaría mañana.

Pero el mañana se convirtió en otro mañana y así hasta que se cumplieron dos semanas completitas. Ser alguien independiente significaba que ahora tenía otros gastos y el dinero que pensaba que me duraría un mes se fue muy rápido y aunque estuve tentada de echar mano de mi cuenta bancaria donde depositaban mi mensualidad me abstuve por un mensaje de la Lagartija.

–No uses la tarjeta de crédito–

Era lo único que me había escrito y entonces le hice caso, si mi hermana lo decía era por algo y ya habría tiempo cuando hablara con ella para saber la razón.

Dejé escapar un suspiro, ya ha pasado mucho tiempo y estar encerrada y recostada en ese viejo sillón azul viendo televisión casi todo el día no ayudaría en nada a mi situación. Me seguía lamentando día a día y solo las breves llamadas o mensajes que intercambiaba con mi hermana era lo que la mantenían a flote. Días después me explicó que mi madre revisaba el estado de cuenta de mi tarjeta para ver si así sabía donde me había metido y que por eso si aún quería seguir en mi nuevo refugio, lo mejor sería no usar la tarjeta al menos que fuera una emergencia.

Se suponía que me había alejado para hacer algo, para cambiar y regresar mi vida a su cauce, pero no estaba haciendo nada para arreglarlo y quedarme casi sin dinero creo que fue el primer motivo para dar el primer paso y buscar empleo nuevamente. Así que después de darme una larga ducha y arreglarme un poco, me quite los piercing, peine mi cabello alborotado y aunque mis ropas eran negras me veía muy decente, así que salí a conseguir empleo una vez más.

Pero no era fácil, solo me prometían que me llamarían pero nunca lo hacían. Me sentí derrotada, pero sabía que si me daba por vencida regresaría a ese sillón azul y quien sabe qué día volvería a salir. Tenía que despejarme y distraerme un poco por lo que me dirigí a la zona gay de la ciudad y me dispuse a tomar una copa, después de todo no me alcanzaba para ponerme borracha aunque era algo que en verdad me hubiera encantado en este momento.

Mi sorpresa fue que al entrar vi un cartel donde solicitaban a una ayudante de cantinera, así que pregunté sobre los requisitos y para mi buena suerte solo era llenar una solicitud de empleo y un teléfono al que se pudieran comunicarse conmigo, me contrataron de inmediato ya que les urgía la ayuda. Salí de ahí con una sonrisa en mi rostro, ahora era la nueva ayudante de cantinera del famoso ‘Blue Factor’. La paga no era mucha pero todas las propinas que se recibían serian divididas y si usaba mi encanto estoy segura que podría conseguir muchas propinas.

A la semana de estar trabajando ahí me sentía muy contenta, el ambiente en este nuevo trabajo era increíble, mi mamá siempre dice que conocer a nuevas personas y dejarlas entrar en tu vida era como viajar a un nuevo país… a un nuevo mundo y que razón tiene. En un principio me negué a llevar mi relación laboral a algo más, sobre todo porque me había prometido no dejar que nadie fuera de nuevo mi amiga, pero conforme pasaron los días y mientras más convivía con Jime esa loca idea se borró.

Jamás me imaginé que Jimena o Jime como la llamábamos todas, llegara a ser mi amiga, he de admitir que al principio me daba un poco de miedo, pero es tan dulce. Innegablemente las apariencias engañan, porque esa chica butch llena de tatuajes, con una voz ronca y casi masculina que la hace ser endemoniadamente sexy, resultó ser una de las socias del bar además de trabajar como cantinera.

Jime es mi jefa inmediata, siempre me está enseñando la forma correcta de servir los tragos y como ligar con las chicas lindas. Ella al igual que Rox (la otra socia del bar) son las únicas que no usan pelucas de colores, al parecer solo era algo para las ayudantes como yo.

–¿Por qué tengo que usar esto?– Dije señalando mi peluca que en ese momento era rosa.

–Es la forma de decirle a las demás que eres mía– Dijo Jime tomándome de la cintura y dándome un beso en la mejilla.

–Ya quisieras– Le dije dándole una palmadita en la mejilla.

–Tú te lo pierdes guapa– Y ambas reímos –Creo que es el color lo que no te favorece–

–¿Tú crees?– Se acercó a mí de nuevo y fijó su mirada en mis ojos y sin decir nada se agachó y de una caja sacó una peluca de color azul eléctrico.

–¡Póntela!– Solo sonreí y negué con la cabeza, pero le hice caso –Fiu fiuuu, sí que te queda bien– De inmediato volteé al enorme espejo que estaba detrás del estante de los licores y en definitiva me gustó lo que vi. Desde esa noche siempre usé esa peluca de color azul que hacía que mis ojos resaltaran. Y que me hacía ser una tercera persona muy diferente a Kim o a…

–Oye Kimi, te espero aquí mañana– Me dijo mientras estábamos limpiando la barra, cosa que hacíamos después de que el bar cerraba.

–¿Para qué? Es mi noche libre–

–¿Que no sabes querida aprendiz? Jime no solo es la mejor cantinera friki del mundo mundial si no también es la mejor baterista…– Volteé a ver a Freddy ese chico lindo que era mesero y se había autonombrado mi sensei, según él me enseñaría a mover la cadera con estilo para ganar más propinas y estoy segura que Shakira lo envidiaría –…se presenta aquí los jueves con su grupo– Me terminó de decir.

Volteé a ver a Jime incrédula ella solo tenía una enorme sonrisa en el rostro, eso tampoco me lo hubiera imaginado y sería más que genial verla, pero mentalmente estaba haciendo cuentas, el próximo pago no sería sino hasta el sábado, y si quiero comer el jueves y el viernes, creo que mejor me negaré por esta vez, después de todo ya tendría otra oportunidad para ver a mi nueva amiga en el escenario.

–Me encantaría pero tengo planes, tal vez la próxima vez Jime–

–Claro Kimi, aunque…–

–¿Aunque?–

–Deberías de dejar de ser tan misteriosa, casi no sabemos de tu vida, y el que vengas un jueves nos daría la oportunidad de convivir un poco más– Lo acepto puede que Jime sea mi amiga y que Freddy sea mi amigo pero ellos sabían muy poco sobre mí. Lo único que les había dicho es que no era de aquí, que por eso mi acento de repente era raro y que vivía sola en un departamento que me prestó una amiga. –Prometo que vendré en otra ocasión–

–Eso espero Kimi– Y Jime me dio un fuerte abrazo –Somos amigas ¿Verdad?–

–Por supuesto– Si, por supuesto que sí.

Y por eso amaba mi trabajo, jamás me había divertido tanto, aunque estar de pie durante ocho horas era cansado pero el problema era que aun con las propinas mi cheque se iba en pagar las cuentas. Y es que al pagar los servicios del departamento me quedé con lo suficiente para galletas y café. Serán unos días largos y sin lugar a dudas pasaría hambre a no ser que encontrara otro empleo.

Regresaba de hacer las compras, aunque en realidad no eran muchas cosas las que había comprado, simplemente era lo básico, también acababa de dejar una solicitud para mesera en un restaurante no muy lejos del bar y una vez más me dijeron que ellos llamarían. Antes de llegar al departamento me detuve en un restaurante de comida china donde Freddy me había asegurado más de una vez que servían un muy buen café y como hoy sería una larga noche, pensé que lo mejor era llenar mi sistema de una buena dosis de cafeína.

‘Se solicita repartidor que sepa usar moto, sexo indistinto ¡URGENTE!’

Decía un cartel en la puerta. Definitivamente necesito más dinero y creo que esto me ayudará un poco. Entré y pedí informes, el dueño fue el que me atendió. Era un señor ya mayor y por supuesto chino, por lo que su español era como el de todos los chinos que apenas están aprendiendo el idioma.

–¿Tu manejal moto?– Me preguntó y me miró de arriba abajo. Espero que no se me note que no he dormido.

–Sí, señor–

–¿Segula? Yo no quielo ploblemas, yo no pago doctol–

–No se preocupe, se manejar bien– Eso se lo debo a mi madre, ese recuerdo hace que sonría y el gesto de molestia que tenía el señor se evaporó.

–Yo pagalte eto– Y me dio un papel con la cantidad, tampoco era mucho, pero si lo sumaba a lo que ganaba en el bar se ajustaría a lo que necesitaba –Ma plopina y tu comel aquí si quieles– Y entonces me convencí de que tenía muy buena suerte en esto de buscar empleos, aunque he de admitir que no soy muy fan de la comida china pero cuando uno empieza a tener hambre, hasta el pan duro es delicioso.

–Acepto–

–Mul bien, tu pasal atlas pala que te digal donde il–

Y sí, así de simple conseguí mi segundo empleo. La verdad es que pensé que todos los que trabajaban ahí eran chinos pero solo eran el señor Chao (mi jefe) y su esposa Bo. Jaime era el cocinero y resultó ser sumamente amable, siempre antes de irme a mi otro empleo me daba una bolsa de comida y aunque la primera vez pensé que sería lo mismo que servían en el restaurante resultó ser comida normal. Mis preocupaciones ahora eran menos, ya tenía un poco más de dinero y una comida caliente todos los días. Y durante este corto tiempo empecé a resolver mis problemas. Creo que estoy haciendo bien, y realmente me gusta mucho lo que estoy viviendo en este momento.

Mi turno terminaba a eso de las diez de la noche y salía corriendo para poder tomar el camión que me llevaría hasta el bar, un día al salir choqué con el señor Chao que iba acompañado de su esposa y le tuve que contar sobre mi otro empleo. Para mi sorpresa muy amablemente me dejó que usara la moto para poder ir al bar.

–Kim, tu sel glan lepatidola, y yo vel que sel buena muchacha y muy lesponsable, toma– Me dijo ofreciéndome las llaves de la motocicleta –Tu quedalte la moto–

–Pero señor Chao yo…–

–Solo si la cuidal  bien y lepalas si se decompone y complas gasolina–

Sin pensarlo hice una reverencia que hizo reír a mi jefe y a su esposa, y luego los abracé a los dos.

Así que dos meses después mi vida consistía en repartir comida china en las tardes y trabajar en el bar en las noches. Descubrí que lo que más disfrutaba era que al salir casi en la madrugada del bar y subirme en la pequeña moto sentía el aire frío en mi rostro. Era… era como si fuera libre, con mi cabeza vacía, sin ningún pensamiento y sobre todo me sentía ligera.

Pero había algo más, aunque llegaba cansada a mi casa, extrañaba a mi familia y sí, había empezado a cambiar, pero aún tenía muchas cosas que solucionar.

Lo único que me hacía sentir acompañada ciertos días era cuando escuchaba la voz de mi vecina, aunque ya llevaba tres meses viviendo en el departamento, aun no la había visto y no es que no tuviera curiosidad de ver el rostro de la dueña tan hermosa voz, pero simplemente no me atrevía ir a tocar su puerta, después de todo no quería que pensara mal de mí.

Las horas libres que tenía durante el día me disponía a dormir, para recuperarme y aunque ha habido reuniones vecinales yo no asistía y es que me parecían aburridas.

Hoy es mi día libre, no tenía que ir a ninguno de mis dos empleos y decidí que hoy era un buen día para descansar todo el día y relajarme, así que estaba fumando recostada en el pasto del pequeño parque que está a un lado del edificio.

–¿La viste?– Dijo una señora que creo es del departamento 8, y a mi parecer su cara es como de una víbora venenosa –Otra vez llegó a las tantas de la madrugada en esa moto– Y entonces con mucho cuidado me refugié en el pequeño arbusto para seguir escuchando lo que obviamente estaban hablando de mí.

–Y esos pantalones ajustados que usa ¡Dios! No tiene vergüenza– Dijo la que me parece que es del 6 –Hasta a mi Ricardito se quedó con la boca abierta– Si en definitiva la del 6 cara de lagartona y madre del cara de sapo –Pero ya le dije, que ni se le ocurra salir con esa prostituta–

¿Prostituta? La furia se apoderó de mí y entonces ya iba a salir de mi escondite, nadie me llama de esa manera, pero fue más mi curiosidad la que me obligó a quedarme escondida, quería saber que más hablaban de mí esas ‘señoras respetables’

–¿Cómo que prostituta?– Dijo la cara de víbora.

–¿Pues qué otra cosa puede ser? Llega siempre en la madrugada y siempre usa ropa ajustada– Dijo la lagartona.

¿Qué culpa tengo yo de tener una hermosa figura? Además mi mamá siempre me enseñó a vestir bien y a no temer el mostrar mi cuerpo y bueno en el bar el que yo use ropa de este estilo significa que recibimos más propinas.

–Pues dudo que ‘esa’ sea una persona decente– ¡Maldita alimaña! –Además creo que es la amante de alguien– Ahora resulta que tengo una amante y solo por llegar tarde en las noches o mejor dicho muy temprano en la madrugada… como sea, son unas…

–¿Pero eso como lo sabes?–

–Se le nota y algo dentro de mí me lo dice– ¿Qué se me nota?

Sinceramente en este punto fue que decidí salir, obvio las dos se pusieron pálidas al verme y aunque quería aplastarles la cara contra el pavimento, recordé las palabras de mi mamá ‘Cuando alguien te ofenda con palabras, solo tú les darás las fuerza de lastimarte si las crees’ Así que las mire fijamente, las recorrí con la mirada, puse mi cara de asco, me puse los lentes obscuros y me fui de ahí.

Estaba sumamente enojada, estaba esperando a que bajara el elevador y así poder subir, pero como estaba tardando le di una patada a la puerta, puse mis manos sobre esta y trate de empujarla como si pudiera derrumbarla aunque sabía que eso sería imposible, respiré una y otra vez y por un momento me calmé  –Malditas estúpidas– Pero solo recordar sus palabras me hicieron de nuevo enfurecer y de nuevo empujé con todo el peso de mi cuerpo y cuando las puertas del elevador se abrieron me quedé sin el apoyo que me sostenía y caí sobre alguien –¡No puede ser!– Me levanté lo más rápido que pude.

–¡Diablos mi blusa!– Y es que ahora la blusa pulcramente blanca de una chava como de mi edad estaba llena de café, estaba por disculparme no era mi intención ensuciarla pero… –¿Por qué no te fijas imbécil?–

Y entonces todo lo que había estado tratando de controlar causado por las idiotas de afuera, explotó –¿Por qué no te fijas tú?– Levantó su rostro para mirarme, esperaba una mirada de desafío y enojo pero solo me pude ver reflejada en sus lentes oscuros aunque bajo de ellos estaba más que segura que estaba una mirada de puro odio.

–Tú eres la que cayó encima de mí, carajo, eres una torpe– Dijo con un leve acento Español.

–¿Y por qué no te quitaste de mi camino entonces? Y no, no soy torpe, tú eres la idiota que no se movió–

–Si te quitaras esa gafas obscuras tal vez me verías y no tendría que ser yo la que me quitara de ¡TU CAMINO!– Me dijo mientras enterraba una y otra vez su dedo en mi brazo, tal parecían piquetes de araña de lo duro que lo estaba haciendo, tanta era su fuerza que me hacía retroceder hasta que ella salió del elevador.

–Pues lo mismo digo ¡Quítate esos lentes baratos! Y además niña…– Empecé a hacer lo mismo con mi dedo sobre su brazo derecho. Pero en eso sonó mi teléfono y al ver que era mi hermana quien me llamaba contesté –Espera un momento pequeña– Y me dirigí una vez más a mi furiosa vecina –No tengo tiempo, mándame la cuenta de la tintorería y me hago cargo– Y escapando a ese maldito dedo la deje ahí sin dejar que me dijera algo más y me subí al elevador.

–¡TENLO POR SEGURO TORPE!– Fue lo último que escuché antes de que se cerraran las puertas.

–¿Qué fue eso?– Me preguntó mi hermana.

–Eso fue una de mis molestas vecinas–

–¿Estaban peleando?–

Expulsé todo el aire de mis pulmones y le conté lo que pasó. Cuando llegué a mi departamento, me dejé caer en el sillón azul, sé que yo no soy así, no era así, tan…tan impulsiva.

–Y eso fue lo que pasó– Solo hubo un silencio en la línea – ¿No me dirás nada?–

–Solo recuerda que del odio al amor hay un paso– Me dijo de la manera más seria posible.

–¡Cállate Lagartija! Ni de broma lo digas–

–Jajajajaja– Y soltó la carcajada y me contagió – ¿Por lo menos es guapa?– Y no dije nada –Vaya, vaya–

–Yo no he dicho que sí–

–No hace falta– Y empezó a reír –Por lo menos tiene linda voz–

–Ya cállate–

–Uy esto es serio ¿Me invitas a tu boda?–

–¡Lagartija!–

–Ya, ya, está bien, mejor cambio de tema– Me dijo riendo, me sentí tan bien, definitivamente extrañaba escuchar su risa  –Y bueno ¿Cómo te ha ido?– Me preguntó una vez que se calmó.

–Bien, hoy es mi día libre pero se vio arruinado cuando escuché a dos de mis ‘queridas vecinas’ en el parque hablando de mí–

–¿Y que decían?–

–Que era una prostituta, que por eso trabajo de noche–

Casi puedo asegurar que mi hermanita se levantó de golpe al escucharme –¡Malditas! Cuando vaya ya verán que nadie le dice eso a mi hermana– Y entonces sonreí. Ella siempre cuidándome, aunque esté muy pero muy lejos.

–Pero creo que sus comentarios sí me molestaron porque por eso seguí la discusión con mi vecina cuando le tiré el café y le manché su blusa–

–Ah ya entiendo– Y puedo jurar que mi hermana sonrió –¿Si no hubieras estado enojada no hubieras discutido con ella y la hubieras invitado a salir?–

–La verdad no sé– Y suspiré. Mi hermana solo comenzó a reír ¿Cómo se le metió esa idea  ahora en su loca en la cabeza? Y como no quería averiguar cambié el tema –¿Cómo está todo por casa?– Y entonces mi hermana se quedó callada –¿Pasa algo?–

–Mamá está preocupada, aún revisa tu estado de cuenta para intentar saber dónde estás y se nota que no duerme muy bien–

–Diles que estoy de vacaciones en España o en Italia y que tengo un empleo de mesera, pero que hablo contigo para decirte que estoy bien–

–Se lo diré, pero…– Y una vez más se quedó callada.

–¿Pero?–

–Ella discutió con el abuelo, la acusa de que fue por su culpa el que te fueras y ahora no se hablan– En realidad no era novedad que ellos discutieran, pero por el tono de voz de mi hermana se notaba que había sido una gran pelea –Mami trato de solucionar las cosas pero fue en vano– Y mi corazón se apretó.

–No era mi intención ocasionar tantos problemas– De nuevo todo vino a mí, la razón de mi partida y el por qué estoy sola en este departamento lejos de mi familia.

–Lo sé, y aunque aún no me dices que o mejor dicho quién es la que te motivó a marcharte… yo sospecho de quien se trata, pero bueno entiendo que necesitas este tiempo para ti– Dijo todo eso sin tomar aire, justo como mi madre lo hacía.

–Te lo diré Lagartija, algún día te contaré todo– ¿Por qué no puedo? ¿Por qué no desahogarme con ella, mi hermanita y confidente? Ella lo sabe todo de mí ¿Por qué no puedo?

–Está bien–

Mi hermanita sabía que ese tema también sería mejor dejarlo, así que platicamos solo un poco más de su vida y su tonto enamorado. Recuerdo la cara de mi madre cuando le dijo que tenía un novio, y de cómo habíamos reído por el drama que había ocasionado por su ‘bebé’… como quisiera regresar a esos días donde todo estaba bien.

Aún era temprano, pero no quería salir a ningún lugar, mi vicio por la nicotina ya me estaba llamando, pero de ninguna manera me iba a arriesgar a salir a fumar al parque y encontrarme con las estúpidas de mis vecinas. Así que tomé mis llaves y fui hasta el techo del edificio. Solo una vez había subido aquí con mi mamá, y no había notado la hermosa vista que se podía apreciar desde este tranquilo lugar. Miré a mi alrededor y encontré un bote que bien me podría servir de silla, lo volteé y lo acerqué hasta la orilla del edifico. Al sentarme me di cuenta que si levantaba mis brazos y los cruzaba frente a mi rostro podía recargarme en la pequeña barda y ver todo el paisaje, definitivamente este sería mi nuevo lugar para fumar.

Y por primera vez acepté que estar sola no era fácil. Que en definitiva este era un buen lugar para comenzar de nuevo y aunque extrañaba a mi familia ya no me sentía sola. Que las personas necesitan de otras  y que no porque me lastimaron una vez significa que lo harán de nuevo. Que mis nuevas amistades eran buenas personas y que sería buena idea dejarlas entrar un poco más y enseñarles quien soy.

Después de un par de cigarrillos me sentía calmada, aún estaba preocupada por mi madre y el abuelo, pero sé que ellos harán las paces. Vaya que este día ha sido todo menos el día que esperaba para calmarme y relajarme y entonces recordé la pelea con mi vecina.

Una sonrisa apareció en mi rostro –Si no fuera tan odiosa, grosera... hermosa– Y suspiré – Ya, ya deja eso– Me recriminé en voz alta.

¿De dónde saco que es hermosa? Mmmm bueno si lo es, tiene un lindo cuerpo y esas manos Dios, son largas y delgadas ¿Tocará el piano? ¿Le gustará la música? –Tiene linda voz– Recordé las palabras de mi hermana. Le di una calada más a mi cigarrillo y como si todo hiciera clic –¡Por Dios! ¿Pero por qué no me fije en eso? No, no puede ser, era ella... es mi vecina… la de voz hermosa– Sonreí –Así que ella es la dueña de tan hermosa voz. Sí que es hermosa, mañana le pediré una disculpa– Y tal vez si la pequeña discusión se soluciona ella podría ser también mi amiga.

*******************************************************************
Y eso ha sido todo ¿Que les pareció? Esperamos sus rw y gracias de nuevo :3
Nos leemos el próximo viernes
Saludos a todas (n.n)/
LyA
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Mensaje por juliana mosquera el Sáb Ene 09, 2016 1:20 am
Buen capítulo....
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Mensaje por lupitayoh el Lun Ene 11, 2016 12:10 am
que bonito verlas con una nueva historia!!! ;u;

Me encanta!!!...tiene un buen inicio, intrigante xD

al que sigue!
lupitayoh
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Mensaje por Yuki Mioby el Miér Ene 13, 2016 5:32 pm
Esta genial la historia, la siento un poco rapida en este inicio pero talvez es mi imaginacion.
Jajajaj Kim me pregunto a quien de las dos se le ocurrio ese nombre ;)
Me gusto la pelea con la linda vecina jajajja
Pues entonces de nuevo los viernes seran de lectura por el foro wiiiii
Hasta el viernes
Yuki Mioby
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Mensaje por LyA el Vie Ene 15, 2016 12:43 pm
Hola, hola buenos días, pues aquí con un capitulo mas que espero y les agrade, muchas gracias por darnos un momento de su dia y leernos...

Juliana Mosquera, muchas gracias por leernos

Lupita Oh gran unificadora jajajaja, gracias por estar aquí una vez mas ;)

Yuki Mioby ¿En verdad esta rápido? mmm no lo notamos, pero bueno lo importante es que gusta y espero que siga así, gracias por leernos.

Aquí el capitulo que lo disfruten...

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Capítulo 2 ¿Tú de nuevo?



Después de fumarme casi media cajetilla y de ver la más linda puesta de Sol desde mi nuevo lugar favorito, regresé a mi departamento. En cuanto entré pude escuchar música que provenía de la pared del final de pasillo. Era ella, una vez más estaba cantando pero era una melodía muy triste. Y sin saber por qué, me sentí culpable, tal vez el percance que tuvimos esta tarde la afectó de algún modo. Así que de inmediato me levanté muy decidida a ir hasta su puerta y pedirle una disculpa. Pero al llegar a mi puerta me quedé paralizada. ¿Qué le digo? Y entonces noté como mi cabeza quedó en blanco ¿Pero qué carajos me pasa? ¿Por qué me sudan las manos? Y de repente empecé a hiperventilar ¡Diablos! Solté el pomo de la puerta y me senté en el sillón.

–Solo es una chica, solo es una chica–

Muy bien, muy bien, veamos solo tienes que ir ahí y decirle… ¿Hola?, si, hola está bien y luego le dices, mi nombre es E… nooo, no, yo no soy, bueno si, pero ahora soy Kim. Ok, ok, Hola, soy Kim, la idiota que te gritó en la mañana por haberte manchado tu linda blusa blanca… ¡Soy una idiota! Y me lleve las manos al rostro ¡¿Qué, me está, pasando?! Suspiré profundamente y solo hice lo primero que se me ocurrió.

Bonjour

–Lagartija ¿Puedes hablar?–

No

–¿Están ahí?–

Oui

–Llámame en cuanto puedas–

–Ok–

–¿Con quién hablas?– Escuche la voz de mi madre –¿Es tu hermana?– Y no sé por qué no corté la llamada, en realidad escuchar su voz después de tanto tiempo me hizo sonreír –¿Dónde estás? Nos tienes preocupados ¿Estás bien? Por favor responde–

Y entonces suspiré –Estoy bien– Le respondí a mi mamá.

–Por favor regresa, podemos solucionar todo Amor–

–No, aún no– Y nos quedamos en silencio.

–Te extrañamos, no hay día en que no piense en ti, te queremos mucho mi pequeña–

Y entonces las lágrimas empezaron a escaparse de mis ojos –Yo también las quiero, pero aún tengo cosas que solucionar– Y puedo jurar que mi mami estaba llorando, aunque nunca lo aceptara –Mami yo…–

–Lo sé Amor, lo sé– Escuché como respiró profundamente –¿Estás bien? ¿Necesitas algo?–

–Sí, si estoy bien mami y no necesito nada–

–¿Puedo saber dónde estás?–

–No, aún no–

–¿Tu hermana sabe?– Y me quedé callada –Está bien– Mi mami lo sabe todo y supo sin que yo le respondiera que mi pequeña hermana sabe dónde me oculto, ese radar que les dan cuando nacemos nunca falla –Si llegas a necesitar algo no dudes en llamar ¿Entendiste?–

–Sí mami–

–Y quiero que me llames de vez en cuando–

–Pero es que…–

–No le diré nada– Y eso me sorprendió y mucho.

–¿Mami?–

–Amor, entenderá, no te preocupes–

–Está bien–

–¿Quieres hablar con tu hermana?– Y aunque si quería hablar con la Lagartija preferí preguntarle a mi mami.

–En realidad creo que tú me puedes ayudar– Y puedo jurar que mi mami sonrió –Hay una chica y bueno sin querer arruiné su blusa y me porté muy mal con ella y quiero disculparme–

–Ahhh ¿Y es guapa?– Juro que mi mami y mi hermana son iguales, solo negué con la cabeza y sonreí –Eso es un sí, pues lo mejor que puedes hacer es ir y disculparte, las rosas ayudan, pero si manchaste su blusa puedes ofrecerte a pagar la tintorería o comprar una nueva– Cómo si me alcanzara para comprar ropa. Y ese maldito radar que tienen las mamás también funciona para leer la mente –Puedes usar la tarjeta, yo me encargo de que no sepan dónde estás–

–Está bien mami, muchas gracias–

–Te quiero hija, y espero que no olvides que no estás sola y cualquier problema te podemos ayudar a solucionarlo–

–Lo sé mami, pero solo necesito espacio– Y ella suspiró de nuevo.

–Está bien ¿Entonces me llamarás?–

–Si mami, no lo haré diario, pero te llamaré de vez en cuan…–

–Una vez a la semana está bien hija, no te preocupes– Me interrumpió y no me quedó otra más que aceptar.

Cuando terminé la llamada noté que mi corazón latía muy rápido, pero me sentía bien, me había gustado mucho hablar con mi mami. Vi mi reloj y me di cuenta que ya era muy tarde para ir a comprar rosas y que también lo era para ir a pedir una disculpa. Me preparé algo de cenar, me puse a ver la tele y me quedé dormida. Desperté al otro día ya muy tarde, la verdad no tenía ningún problema porque entraba a las dos a trabajar al restaurante chino, me metí a bañar y fue entonces que recordé que debí haberme levantado temprano para ir a comprar flores y disculparme con mi vecina. Me salí de la ducha y me vestí lo más rápido posible, me arreglé solo un poco y salí de mi departamento. Una vez más estaba nerviosa pero respiré profundamente y toqué a su puerta, esperé unos cinco minutos antes de volver a tocar pero nadie me abría la puerta –Tal vez salió– Y no sé porque me sentí decepcionada.

Entré de nuevo a mi departamento, comí algo y después de un rato me preparé para irme al restaurante. Al llegar noté que hoy sería uno de esos días, el restaurante estaba a reventar y cuando eso pasaba y si no había muchas entregas me tocaba hacerla de mesera. Claro que esto no me molestaba, el señor Chao me daba un dinero extra cuando esto ocurría y además recibía propinas.

–Que no, aquí no servimos sushi… no señora, el rollo primavera no es light… si señor, el arroz es frito… no se preocupe señora, ahorita le traigo otro vaso de agua… su cuenta señores… hasta luego y buenas noches–

Fue una muy larga tarde, pero sumamente productiva, tenía el dinero suficiente para saldar mis deudas del mes, así que lo demás que ganara sería solo mío –Tal vez no tenga que usar la tarjeta para comprarle la blusa nueva a mi vecina–

–¿Qué lices Kim?– Me preguntó la señora Bo.

–Nada, nada señora–

–Anda, vetel yaaa, que se te hacel talde para tu otlo tlabajo–

–Sí, sí– Y le hice una reverencia –Nos vemos mañana señora Bo–

–Hastal mañana Kim–

Salí del restaurante y me puse mi casco, me sentía muy bien, creo que el haber hablado con mi mami me había animado. Para ser viernes no me tocó mucho tráfico por lo que llegué una media hora antes de que mi turno empezara, pero Jime ya estaba preparando todo para servir los tragos en la noche.

–Llegas temprano Kim–

–Sí, es que no había tráfico y pues en la moto sabes que es más fácil–

–¿No te da miedo?–

–No, la verdad es que no, esta moto es pequeña a comparación de la que manejaba en casa con mi madre–

–¿Cómo es ella?–

–Es una mujer muy inteligente y es sumamente amable con las demás personas, tiene un corazón de oro y nos quiere mucho a mí y a mi hermana–

–Y de seguro se parece a ti en lo físico–

–No, en realidad no, mi hermana menor es igualita a ella, incluso tiene sus ojos– Obvio que así era, la Lagartija tenia los genes de mi madre, yo no. Pero aún no quería hablar de eso con Jime.

–¿Y tú a quien te pareces?–

–Mi abuelo dice que soy la viva imagen de mi abuela, que de ella heredé sus ojos azules–

–Entonces sí que era mujer muy guapa– Y me guiñó un ojo que me hizo sonrojar.

–Creo que si– Y le sonreí coquetamente para después regresarle el guiño.

–Oye Kim, este jueves es tu noche libre y de nuevo voy a tocar con mi banda ¿Quieres venir?– Y como esta vez tenía el dinero suficiente para darme estos pequeños lujos, acepté.

–Por supuesto que sí Jime, muero de ver como es tu banda–

–Entonces está dicho, te pondré en la lista para que no tengas que pagar el cover, además quiero presentarte a mi amiga, ella es la cantante del grupo y tiene una voz de muerte– No como ella, nadie canta como ella, pensé en mi vecina –Además creo que es tu tipo de mujer–

–¿Y cómo sabes cuál es el tipo de mujer que me gusta?–

–Porque lo he notado, miras a ciertas chicas y todas ellas son de cabello castaño, lacio, ojos marrones, tez blanca y con muy buen cuerpo–

Y le iba a decir que estaba equivocada pero no era así, porque definitivamente ese era el tipo de mujer que me gustaba, solo agaché la mirada y juro que estaba más roja que un tomate –No hay que apenarse Kimi– Me dijo Jime –Aunque… No, espera… no me digas que eres virgen–

–¡No! Claro que no, es solo que de repente soy algo tímida– Le dije poniendo mis manos en mi cintura.

–Ah entonces Freddy tenía razón, debajo de ese caparazón de chica ruda se esconde una niña dulce–

–¿Eso creen?–

–Eso sospechábamos, pero ahora puedo asegurarlo– Y empezó a reír –Eres un terrón de azúcar Kimi y si no te quisiera tanto ya te hubiera llevado a la cama– Y entonces me sonrojé de nuevo, ¿Qué diablos me está pasando?

–¿Y por qué no lo has hecho?– Ella dejó de reír, me miró seriamente y entonces me di cuenta de mi error –Es solo curiosidad–

Entonces me sonrió –Porque las personas como tú y yo no pasaríamos de una sola noche y yo te prefiero como mi amiga sin la incomodidad de saber que tuvimos sexo– Se acercó a mí y me tomó de la cintura como siempre lo hace y me pegó a su cuerpo –Además hay alguien que me gusta, es más. De repente hay veces que me la recuerdas, no sé porque pero me da la sensación que son familiares– Me puse nerviosa, pero hice un recuento de las personas de mi familia que podrían encajar perfectamente en la descripción y no encontré a nadie.

–¿Si?– Le pregunté mientras me acomodaba mi peluca azul.

–Sí, solo que ella es mayor que tú… y más guapa, con todo el respeto mi bella dama–Le sonreí, Jime siempre tan cortés.

–¿Y se puede saber el nombre de la afortunada?–

–Qué te parece si te la presento el jueves, estoy segura de que se llevarán de maravilla–

–¿Entonces el jueves conoceré a varias personas?–

–Eso parece, así que tienes prohibido dejarme plantada–

–Aquí estaré Jime, te lo prometo– Y le extendí mi dedo meñique de mi mano derecha para engancharlo al de ella –Es una promesa–

La noche fue tranquila, ya estaba más que adaptada al trabajo por lo que ya no me era tan difícil, además podía servir un trago lo suficientemente rápido como para ganarme una palmadita de ‘Así se hace’ por parte de Jime, aunque aún me cuesta trabajo llevar las bebidas a las mesas en la micro bandeja redonda que usamos, se supone que debería de ser una mejor mesera ya que en el restaurante no me cuesta trabajo, pero aquí en el bar esta tan lleno que moverse es todo una odisea. Al salir me encontré a un muchacho con una cubeta llena de flores, no le quedaban muchas así que le compré todas las que le sobraban, con mucho cuidado las acomodé en la rejilla de la parte trasera y entonces emprendí el camino de regreso a mi departamento. Cuando llegué ya estaba por amanecer, así que entré al departamento y en una hoja escribí:

‘Lamento lo del otro día, aún te debo lo de la tintorería o una blusa nueva si es que no queda bien, pero espero que aceptes estas rosas como disculpa’
Revisé dos veces la nota y entonces la doblé por la mitad y la acomodé entre las rosas, salí y las puse enfrente de la puerta. Estuve tentada a tocar el timbre pero no creo que fuera buena idea despertar a mi bella vecina.

Así que entré de nuevo a mi departamento y en cuanto llegué a mi cama me quedé dormida. La semana se me fue volando, aunque varias veces fui a tocar la puerta de mi vecina nunca la encontré.

No sé porque sentía la necesidad de volverla a ver, era como si me hiciera falta verla de nuevo y es que esto es ridículo porque solo nos hemos visto una sola vez, pero por más que iba y tocaba su puerta nunca la encontraba.

Hoy había salido temprano del restaurante y como aún era temprano para ir a mi cita con Jime decidí relajarme un rato en mi casa, revisé mi bolsillo del pantalón para ver si tenía mi cigarrera y al ver que si la traía me puse mis lentes obscuros y subí ‘a mi lugar favorito’. Al llegar ahí noté que la puerta estaba entre abierta, estuve a punto de dar media vuelta e irme, no quería encontrarme con mis ‘respetables vecinas’ pero la curiosidad pudo más y al entrar la encontré, ahí estaba ella, sentada en el bote que había usado para sentarme la semana pasada y con los brazos apoyados en la barda. Su cabello se movía con el viento y no sé porque me pareció ver una mirada melancólica en su cara –¿A quién extrañas?– Y entonces me di cuenta de mi error. Ella volteó rápidamente a donde yo estaba y en cuanto me reconoció puso una cara como si fuera la cosa más desagradable que hubiera visto en su vida.

–¿Qué haces aquí?– Me dijo muy molesta.

–Solo vine a fumar– Le enseñé mi cigarrera.

Y no me dijo nada –Creo que no te puedo pedir que te marches ¿Verdad?–

–Creo que no, hasta donde sé esta es un área común–

–Mmmm, sí, eso es cierto, solo no te acerques, no me gusta el olor del cigarrillo–

–No te preocupes, oye ¿Recibiste mis rosas?–

–Sí, luego te paso la nota de la blusa–

–Está bien, pero en verdad yo…– Me iba a disculpar pero me interrumpió.

–Mira, todo está bien ¿Ok? Solo que no quiero hablar, así que si no te molesta no me hables, este es un área común pero este es mi lugar a donde vengo a relajarme ¿Entendiste?–

–Sí– Y sin decir nada más se giró para seguir viendo el paisaje y ya no me dijo nada más.

Caminé hasta la esquina más alejada para que el humo de mi cigarrillo no le llegara. Me senté recargando mi espalda en la barda y me dediqué a observarla. Ojala tuviera mi cámara para grabar este momento, la luz, su silueta, el ambiente era perfecto para guardar este momento. Estaba tan sumergida en mis pensamientos que si mi teléfono no vibrara no me hubiera dado cuenta de que tenía una llamada.

–Hola–

–Dijiste que me llamarías una vez a la semana–

–Lo sé, pero es que…–

–Nada, no quiero excusas, si no quieres que me preocupe por ti solo llámame– Me dijo mi mami – ¿Cómo estás? ¿Ya te disculpaste con la muchacha del otro día? ¿Necesitas dinero?–

–Estoy bien y sí, ya me disculpé pero creo que a ella no le interesan mis disculpas y no, no necesito dinero, tengo un empleo–

–Mmmm, bueno hija me da gusto que tengas un empleo y que te estés pagando tus cosas tú sola y lo de la muchacha tal vez deberías de terminar ese tema, a no ser que te guste–

–¡No! Claro que no es eso– Y entonces sentí esa sensación que nos pasa cuando no estamos siendo sinceras.

–Bueno, entonces te dejo, no tardan en llegar y se supone que tú y yo no hablamos, solo quiero que te cuides y que me llames, porque si no lo haces lo haré yo ¿Entendiste?–

–Sí, yo también te quiero–

Y mi mami se rio –También te quiero hija– Y entonces cortó la llamada.

Cuando levanté mi vista para ver a mi vecina ya no estaba, el bote había regresado a su lugar. Me fumé un par de cigarros más y procuré no dejar rastro de las cenizas en el lugar, no quería que ella se molestara por ensuciar su lugar favorito. Bajé a mi departamento y me preparé para ir en la noche al bar, hoy era el día que vería a mi amiga Jime ser una estrella en el escenario. Me puse los pantalones de mezclilla de mi madre y su vieja chamarra de piel, peiné mi cabello de una forma muy desordenada, la ventaja de llevarlo corto era que podía ponerlo de punta y me hacía ver sumamente sexi, aunque si usaba el casco se aplastaba un poco pero con una sacudida quedaba como me gusta. Delineé mis ojos con un lápiz negro haciendo que se vieran más profundos resaltando más el color azul y una vez que terminé me gustó mucho como me veía. Tomé mis llaves y mi casco, y me dirigí a donde tenía la moto.

Cuando llegué había una fila enorme para entrar, pero como yo era invitada tuve acceso directo, hasta me sentí una persona importante, entré y encontré a Jime arriba del escenario.

–Kimi, llegaste, anda sube y ayúdame– Me dijo dándome un beso en la mejilla mientras trataba de mover la batería.

–Hay mucha gente ahí afuera–

–Sí, esta será una gran noche–

Una vez que pusimos la batería donde Jime quería me dio un gran abrazo.

–Me da muchísimo gusto verte aquí, de verdad te lo agradezco–

–No hay de que Jime, además hace mucho que no salía a divertirme–

–Pues esta noche me encargaré de que así sea–

–No puede ser ¿Tú de nuevo? ¿Qué haces aquí?– Me giré para escuchar esa voz que reconocería en cualquier lugar.

–Hola Lena, ya era hora de que llegaras– ¿Lena? –Mira te presento a Kimi– Y le ofrecí mi mano para que la estrechara pero solo se cruzó de brazos – ¿Se conocen?–

Y suspiré –Sí, vivimos en el mismo edificio–

–Es la idiota que me manchó mi blusa el otro día–

–Ya te pedí una disculpa e incluso te dije que te pagaría la tintorería–

–Ya, ya chicas, no se peleen– Nos dijo Jime mientras nos tomaba del cuello con sus brazos.

–Pero es que por su culpa yo…–

–Lo sé Lena, pero Kimi no es mala persona– Y la miró fijamente intimidándola un poco –Y todos cometemos errores– Y se giró a verme de la misma manera que vio a Lena –¿Verdad Kimi?–

–Sí– Respondí tragando saliva, Jime sí que podía dar miedo.

Lena solo suspiró –Sí, está bien–

–Muy bien ahora que ya está todo en calma las presento, Kim ella es Lena, la vocalista del grupo– Y me guiñó un ojo, así que es ella la chica que me quería presentar –Y Lena ella es Kim, mi ayudante en la barra–

–Hola, mucho gusto– Y una vez más extendí mi mano para que Lena la estrechara y esta vez lo hizo.

Miles de veces he escuchado y leído de esa sensación de electricidad que recorre todo tu cuerpo pero lo que yo sentí esta vez fueron miles de hormiguitas, muchas, millones de ellas. Me quedé mirando fijamente mi mano y cuando levanté la vista Lena me miraba fijamente.

–Eres la chica de la peluca azul– Y no, no fue pregunta. Y entonces pude ver como se sonrojaba. Yo solo pude afirmar con la cabeza y le regalé mi mejor sonrisa.

–Lo sabía– Dijo Jime y ambas volteamos a verla.

–¿Qué cosa?–

–Nada, nada– Y entonces Lena me soltó la mano y se dio media vuelta.

–Voy a prepararme, nos vemos luego– Y se marchó dejándonos ahí. Y fue inevitable no fijarme en su hermoso… pantalón.

–Te dije que era tu tipo– Me dijo Jime dándome un empujón con su cadera. Yo solo pude sonrojarme hasta lo inimaginable.

Jime me llevó hasta una mesa donde estaban sus amigas, a algunas las conocía de otras noches que habían venido al bar y en una mesa más alejada se encontraba Freddy con su novio, así que fuimos a saludarlos.

–Hola chicas guapas– Nos dijo mientras nos daba un beso en la mejilla –Pensé que esta vez tampoco venías Kim–

–Pues ya viste, aquí estoy–

–Pues me da mucho gusto ¿Te vas a sentar con nosotros verdad?– Y le dije que sí con la cabeza –Perfecto –A ver amor hay que traerle una silla a esta guapura– Y Pepe, el novio de Freddy muy amablemente me acercó una silla y tomé asiento –Y bueno Jime ¿Dónde está esa mujer que te ha robado el sueño?–

–Me llamó hace un ratito, al parecer tenía que ir a cenar con sus papás, pero me dijo que llegaba más al rato–

–¿Y cómo se llama?– Le pregunté, pero en eso la llamaron las chicas del grupo y ya no supimos el nombre de la chica.

El bar se llenó de tal manera que no cabía ni un alfiler, lo bueno es que hoy no trabajaba porque de seguro me tocaría repartir bebidas a las mesas. Cuando el grupo apareció en escena el grito de las fans retumbó en todo el local, Jime estaba sentada detrás de la batería y con las baquetas marcó el ritmo.

–Un, dos, tres, cuatro…–

Y entonces después del primer acorde  la voz que me ha hecho compañía estos últimos tres meses se empezó a escuchar y todo lo demás dejo de importar, solo era Lena, ella y su voz. No sé en qué momento nuestras miradas se engancharon y ahora si una descarga recorrió mi cuerpo, estaba hechizada y para nada me molestaba. Cuando terminó la quinta canción Freddy me dio un codazo y me dijo que Jime me estaba haciendo una seña, me fijé hacia donde me señalaba y el miedo invadió mi cuerpo.

–No, no es posible– Y es que la chica que tiene la loca no es otra más que mi prima –Diablos–

–¿Estás bien Kim? Te ves pálida–

–Solo necesito aire fresco, ahorita regreso–

–Te acompañamos– Dijo Pepe.

–No, no hace falta–

–Cariño si te sientes mal, avísanos y te llevaremos a casa– Me dijo Freddy muy preocupado. Solo asentí con la cabeza y me fui de ahí.

Estaba decidida a irme, no quería arriesgarme y que mi prima me viera, pero el tumulto de personas hacían muy difícil mi huida, cuando por fin llegué hasta la barra donde Rox estaba sirviendo los tragos esta noche me detuve y es que una nueva canción empezaba. Una vez más caí en el hechizo de Lena.

–Dios esa voz– Dije en voz baja.

–Es muy buena, siempre que va a cantar ella se llena el local– Me dijo Rox ofreciéndome una bebida –Anda tómatela, estás muy pálida–

–Estoy bien, es solo que tengo algo de sueño– Y creo que Rox no creyó mi mentira.

–Bueno Kimi, si necesitas algo avísame, tengo que seguir trabajando– Y le iba a pagar mi bebida pero ella levantó su mano –La casa invita –Y me sonrió antes de atender a alguien que solicitaba un tequila.

Jime estaba viendo fijamente a mi prima, jamás me hubiera imaginado que mi prima y mi “jefa” se conocieran, era extraño, mi prima siempre ha sido una de las personas en las que más he confiado y aunque en este momento moría de ganas por ir y abrazarla, preferí ir y esconderme para poder seguir escuchando a Lena. Estuve en el rincón más alejado, donde apenas y podía ver el escenario. Pude notar como Jime me buscaba con la mirada y le hacía señas a mi prima y a Freddy. Mi teléfono empezó a vibrar y al reconocer el número de Freddy decidí desviar la llamada, tenía que salir de ahí, no podía permanecer más tiempo aquí, pero, quería ver, mejor dicho escuchar a Lena.

Cuando el show terminó decidí que era hora de salir de ahí, así que emprendí mi huida. Dos coches complicaron el que yo sacara la moto, pero después de mil movimientos pude sacarla, cuando pasé por la esquina del bar noté una silueta que reconocí fácilmente.

–Hola–Lena se asustó –¿Qué haces aquí?–

–Espero un taxi– Me respondió secamente.

–Si quieres te llevo– Se sorprendió un poco –De verdad no es molestia, al fin y al cabo vamos al mismo lugar– Entonces para mi sorpresa se subió a la moto. La verdad es que pensé que le iba a tener que rogar un poco más.

–Solo maneja con cuidado– Se abrazó a mí y apoyó su cabeza en mi espalda. Mi corazón empezó a latir rápidamente ¡Dios! –Anda apúrate– Y puse la moto en marcha.

–Si necesitas algo solo toca mi brazo y me detendré–

–Está bien– En cuanto arrancamos se abrazó aún más a mí.

Pude haber ido más rápido, pero Lena no tenía casco, así que manejé como nunca y con mucho cuidado. Llegamos al edificio a las 5 de la mañana y en cuanto me estacioné ella me soltó y se bajó de la moto. No, no me gustó que se fuera tan rápido, que me soltara como si tuviera prisa, pero me tuve que recordar que ella y yo apenas nos estamos conociendo, o mejor dicho apenas esta última hora no discutimos.

La seguí hasta el elevador y al entrar apretó el botón de nuestro piso. No dijo nada pero me vio de una manera extraña, yo solo agaché la mirada y sonreí moviendo la cabeza ¿Qué pensará? Cuando el elevador llegó al piso ella bajó primero y yo la seguí, metí mi mano a mi bolsillo para buscar mis llaves.

–Si piensas que porque me diste un aventón te voy a invitar a pasar a mi departamento estás muy equivocada– ¡¿Qué?! Pero esta lo que tiene de bonita lo tiene de loca.

–No, para nada, solo quise ser amable no te preocupes, no pensaba cobrarte el favor–

–¿Entonces qué haces aquí?–

Y sin decirle nada saqué mis llaves y pasé a un lado suyo golpeando su hombro derecho a propósito y fui hasta mi puerta y la abrí. Me di media vuelta para cerrar la puerta y con mi sonrisa más burlona le dije –Buenas noches ‘vecina’–

Y ella solo abrió la boca y me miró sorprendida.

Lo acepto no pude evitar reírme y luego suspiré, me quité la chamarra y no sé porque me la llevé a mi nariz, y si, ahí estaba su perfume impregnado y entonces sonreí.

Cuando ya estaba en la cama no me quedé dormida de inmediato, estaba cansada, pero muchas cosas habían pasado esta noche; por fin sabia el nombre de mi bella vecina y había visto después de casi un año a mi prima. Ella era algo así como mi ídolo, es más grande que yo por 5 años y en realidad es la sobrina de mi madre. Siempre que veníamos de vacaciones ella era la que me cuidaba y yo la seguía a todos lados como un patito. Por eso no fue raro que fuera ella a la que le conté que me gustaban las chicas, aunque creo que fue ella la que me hizo notarlo.

Ese día había pasado por mí para ir al cine y como ya era costumbre le estaba contando sobre lo que en ese momento creía que era lo más importante para mi…

–Ya basta…jajajaja ¿Te gusta verdad?– Me preguntó mi prima sin dejar de ver el camino.

–¿Quién?– Le pregunté nerviosa.

–¿Pues quién más? No has dejado de hablar de ella– Y esta vez volteó a verme y me tomó de la mano. Y no pude responderle, a mis quince años el aceptar que me gustaban la chicas, fue… fue como si todo encajara perfectamente, pero aun así me daba mucha pena.

–Sí– Le respondí muy bajito –¿Tú cómo lo supiste?– Es que ella siempre ha aceptado que es lesbiana.

–Cielo, a mí me gustan las mujeres desde que tenía tes años, además dudo que sea un problema en tu familia– Y por supuesto que no era un inconveniente, por supuesto que no –Anda, sígueme contando de ella ¿Cuál es su nombre?–


Y fue la primera vez que le hablé de Juliette, de esa que… Y una lágrima empezó a escaparse –No, no vas a regalarle ni una lágrima más, nunca más ¿Entiendes?– Me dije a mi misma y me respondí, afirmando con la cabeza.

Me preguntó si Jime y mi prima llegarán a ser algo más que amigas, si es así será mejor que este alerta si no quiero que me descubran, aunque me gustaría mucho poder hablar con ella. Tal vez ella me explique qué es lo que me está pasando con Lena, aunque creo que ya sé lo que es, pero no, no debo de dejar que ella entre a mi vida, no quiero salir lastimada de nuevo. Pero es que ella es tan… tan perfecta, tan linda, tan… ¡Diablos! Y entonces sonreí, ese viaje en moto sí que me terminó de afectar, debo de conseguirle un casco para la próxima vez que viaje conmigo, pero para eso tengo que conseguir que ella viaje de nuevo conmigo en la moto, pero si ella canta cada jueves en el bar pues entonces yo… Y entonces una sonrisa apareció en mi rostro.

Pero primero ya veremos qué pasa mañana.


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Y eso es todo por hoy, nos leemos el viernes y gracias una vez mas por estar aquí :3
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Mensaje por Yuki Mioby el Vie Ene 15, 2016 8:31 pm
Jajjajaja estuvo de poca...
En esta tardesita de viernes aaahhh me siento muy feliz
Ver sus pantalones jajajjaja siiii como nooo jajajjaja
Bueno solo por aclarar la ciudad seria el DF? y la musica que toca el grupo es rock, gotico, rock en español? sorry necesito saber eso para que mi imaginacion construya un buen escenario
Bueno nos vemos la proxima chicas muaaaa I love them

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Mensaje por Delfi22 el Sáb Ene 16, 2016 1:59 am
Dos capítulos geniales...como siempre....y me encanta Kim... Sad

Bien a la espera del siguiente...Que esten bien..
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Mensaje por LyA el Vie Ene 22, 2016 12:39 pm
Yuki Mioby : El proximo viernes sabremos que ciudad, jejeje lo siento aun es secreto y el genero pues el que tu quieras, ese si lo dejamos libre.
Delfi22 Kim es adorable, algo torpe pero ya verán porque.

Buenoooos días y bueno antes que nada es bueno ver que nos leen, yeap no soy Lili y bueno asi que como es la primera vez que publico en este foro espero no meter la pata. Así que aquí vamos.

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Capítulo 3 ¿Amigas?



Está más que claro que anoche fue mmm ¿Qué calificativo podría usar…? Rara, maravillosa, extraña, sublime, cardiaca… creo que podría usar todos ellos porque así los viví. Aunque si cierro los ojos por un instante de todos los momentos que viví en esa noche solo un instante viene a mi cabeza… Lena, la forma tan increíble de interpretar, las manos de Lena rodeando mi cintura, su aroma, es inevitable no sonreír como una completa idiota al pensar en ella, no sé qué me pasa, bueno si lo sé, estoy completamente segura lo que me pasa… me gusta Lena, me encanta, pero no es el momento, aún no, además yo no le agrado mucho aunque ese sonrojo de anoche cuando se dio cuenta de que yo era la chica de la peluca azul ¿Qué podría significar? Será que…

– Aaaaaaah ¡Para de quebrarte la cabeza! Tengo ahora otras prioridades y muchas cosas por hacer, como mi desayuno – Si es que aún se puede llamar así a estas horas. Me dirigí al refrigerador y tomé todo lo que necesitaba.

Un par de rebanadas de pan saliendo del tostador, un vaso de jugo de naranja y un par de huevos junto a unas cuantas verduras hacen un delicioso  omellete  y le dan un toque final a un desayuno tardío perfecto.

No sé qué era, pero esta mañana me sentía mmm no sé, diferente. No sabía a ciencia cierta cuál era la razón de ello, pero hoy sabía que sería un día distinto a los demás.

Le di una primera mordida a mi rebanada de pan y escuchar como el ruido hacia prácticamente un eco en toda la habitación me hizo recordar una vez más que estaba sola, y eso me puso algo melancólica, extraño a mi familia. Y yo que había pensado que sería una buena mañana, pero de nuevo ese cúmulo de emociones se me venía encima y de nuevo me comenzaba a sentir aplastada por ellos, pero un murmullo en la habitación de al lado me hizo que me levantara de golpe de mi lugar y pegara mi oreja en la pared, era Lena y su melodiosa voz, esta vez no sonaba triste como el otro día, por cómo se escuchaba me parecía que estaba muy feliz y eso hizo que una sonrisa apareciera en mi rostro.

–Lena, Lena, Lena ¿Qué me estás haciendo?– Dejé escapar un suspiro y regresé a terminar mi desayuno y sin darme realmente cuenta, todos esos sentimientos que sentía que me aplastaban hace unos minutos se esfumaron con tan solo al escuchar su dulce voz.

El trabajo en el restaurante fue de lo más cotidiano, unas cuantas entregas, un par de mesas que atender y una rica comida acompañada por los extraños chistes del señor Chao.

–Kiiim ¿Qué le dijo un chino a otlo chino?–

–Mmmm ni idea señor Chao–

–中国女孩不为什么我把这个,因为我知道,知道你们中的一些翻译!– Si yo también me quedé con cara de what y creo que el señor Chao lo notó.

–Ay Kim tú no entendel mi sentido del hunol, los chinos hablal chino– Si me quedé igual con su explicación.

–Ya caliño deja de toltulal a la poble de Kim con tus chites malos–

–Jajajajaja– Fue inevitable no comenzar a reír.

–Ya vez amol pol fin entendió–

Ha sido inevitable no tomarles mucho cariño.



A las 7 en punto salí de mi trabajo en el restaurante rumbo a mi trabajo en el bar, no había pensado en él ya que había estado muy ocupada, en la mañana mis pensamientos invadidos por Lena y por la tarde con las entregas y los chistes simples. Pero ahora que estaciono la moto en el lugar de siempre y camino lo que resta para entrar por la puerta trasera al bar se me viene a la mente lo que hice anoche. De inmediato vi a Jime al entrar, estaba en la barra acomodando unos vasos, levantó su mirada y se cruzó con la mía, estaba muy seria y sabía muy bien que no estaba contenta. No sabía que decirle, no quería mentir más de lo que ya lo hacía al no decir quién soy realmente, así que sin pensar en una excusa me acerqué a ella.

–Jime, yo…–

–No me digas nada Kim– Me cortó de inmediato.

–Yo lo… lo lamento quería quedarme pero…–

–No te sentías muy bien, me lo dijo Freddy– Alivio eso fue lo que sentí al escucharla, aunque no me duró por mucho –Pero aun así te quedaste hasta la última canción– La miré sin saber que decir –Rox me lo comentó– Se dio la vuelta y acomodó en la repisa el vaso que traía en la mano y la franela la lanzó hacia el lavabo bajo la barra, la escuché suspirar profundamente y girarse de nueva cuenta y enfrentarme –No sé cuál sería la razón para poner de excusa que te sentías mal, cosa que no te creo porque te quedaste por lo menos una hora más después de decir eso, pero escúchame Kim para la próxima no me hagas quedar como idiota con mi chica diciéndole que le presentaría a una muy buena amiga–

Estaba apenada, muy apenada y me quedé muda ¿Qué podía decir?

–Kim sé que te guardas muchas cosas y créeme que nunca te obligaría a que me las dijeras porque eso se gana y se llama confianza, y yo espero que algún día confíes lo suficiente en mí– Jimena siempre se ha portado muy linda conmigo, sé que he dicho que no permitiría a nadie acercarse lo suficiente como para hacerme daño, pero en definitiva ella se ha ganado mi cariño. A pesar de su apariencia ruda con sus pantalones de piel, sus botas tipo militar, sus brazos tatuados, ella es una chica dulce, cariñosa y sobre todo comprensiva. Ella me ha confiado cosas de su vida como que a los trece murió su mamá y su papá se casó con una mujer quien le hizo la vida imposible y bueno su relación con su padre terminó una vez que le confirmó que era lesbiana y con tan solo 15 años la corrió de la casa solo porque según él, ella no era normal, si ella había confiado en mí ¿Por qué no hacerlo yo también?

Es imposible ir por la vida sin confiar en nadie; es como estar preso en la peor de las celdas: uno mismo*

–La confianza se gana Amor y cuando se rompe es muy difícil remendarla– Las palabras de mi madre resonaron en mi cabeza y supe en ese momento que era hora de confiar y que mejor que en esta chica que me ha apoyado en todo desde que me presenté para pedir el trabajo, ¿Quién en su sano juicio le da un trabajo a alguien que no puede presentar ningún documento o recomendación de nada?

–Jimena necesito hablar contigo sobre…–

–Kim no es necesario que me cuent…–

–Es mi prima– Le solté de golpe.

–¿Qué?–

–No me acerqué anoche por que tu chica es… es mi prima–

–¿De qué me estás hablando?–

– Bueno realmente no lo es, pero nuestras madres pues son como si fueran hermanas y por ende crecimos juntas y…–

Como si un halo de luz cayera sobre su cabeza encontró la conexión de todo, sabía que si ella y mi prima están intentando algo, han llegado a platicar sobre mí.

–¡Puta madre!... ¿Tú…tú eres su prima, la que huyó de casa?–

–Deja que te explique por favor–

–Soy toda oídos “Kimi”–

Le conté todo o casi todo, por lo menos lo más importante y sobre todo la razón por la que había llegado hasta aquí…

–Y por eso cambié mi nombre, no quiero, más bien no me siento preparada para ver a mamá, me porté muy mal con ella. Y bueno no hay nada más que contar ya todo lo que he vivido aquí lo sabes… que realmente no es mucho–

–No puedo creerlo–

–Jime no le digas… por favor–

–No me pidas eso–

–No puedes decirle–

–No voy a mentirle a A…– Y entonces la interrumpí.

–Por favor. No te estoy pidiendo que le mientas solo omite que sabes de mí, por favor yo te prometo que me acercaré a ella cuando me sienta segura, pero por favor no le digas, porque le dirá a mi madre y…–

–Está bien, está bien mmm… ¿Quieres que te llame Kim o E…?–

–Kim, sigue diciéndome Kim no quiero que te confundas y los demás pregunten–

–Ok Kim no entiendo muy bien tus razones para escapar– Y le iba a decir que le contaba si ella quería, pero levantó su mano frente a mí y negó con su cabeza –No quiero saber, no ahora, tal vez más adelante, cuando hables con tu prima y no te preocupes no le diré nada, mientras ella no me pregunte ¿Ok?– Yo solo afirmé con la cabeza.

–Gracias–

–Gracias a ti por confiar en mi Kimi, pero solo te daré un mes para decirle–

–Pero…–

–Un mes o si no yo se lo diré ¿Ok?–

–Ok–

Contarle a Jimena sobre en verdad quien soy me quitó cierto peso de encima y con ello me sentía mejor, tenía un mes para acercarme a mi prima o tal vez para hablar con mamá y arreglar las cosas.

Tonta de mí que creía que las cosas serían fáciles y hubiera sido fácil pero cierta chica de voz angelical no me lo iba a hacer nada sencillo.

Sabía que Lena me gustaba y  el ocultarle quien realmente soy sé que me traerá problemas, pero es que no sé ni cómo o con quien empezar. Si se lo digo a ella y luego a mi prima o si primero hablo con mamá y luego… ¡Diablos! ¿Cuándo todo esto se volvió tan complicado?

–Oye tú, Superman¬¬– Me dijo Jime mientras me lanzaba un trapo a la cara –Ponte tu peluca que ya es hora de trabajar¬–

–¿Superman? –

–Hasta que sigas teniendo dos identidades así te voy a decir– Y me guiñó un ojo mientras me sonreía. Sí, todo está bien con mi amiga Jime.



–¿Será Magdalena o Elena?– No importa porque es hermoso –Lena, suena tan dulce– Así estaba mientras secaba los últimos vasos de esta noche.

Pero bueno como dije, me gusta y mucho, tiene algo que me atrae y que mis pensamientos siempre vayan a ella, pero no es correcto sentir esto, no ahora que no soy en verdad yo, eso solo sería una complicación más. ¡Pero es tan linda! Aunque tiene un carácter de los mil demonios, eso me lo demostró el día que derramé el café en su blusa.

–Diablos su blusa, tengo que pagar su tintorería–

–¿En qué piensas? – Me preguntó Jime mientras acomodaba los bancos encima de la barra –Deja y adivino– Y me miró fijamente y entonces me sonrió –Sabía que ella era tu tipo–

–¿Quién? –

–¿Cómo qué quién? Lena, obviamente– Y entonces se recargó en la barra y obviamente me miraba mientras yo me sonrojaba al grado de una fresa o más –Tu prima tiene razón–

–¿En qué? – Sí ¿En qué?

–Tratas de ser una niña ruda, pero en verdad eres sumamente adorable–

–¿Eso te dijo? –

–Ya te lo habíamos dicho Freddy y yo, eres muy dulce… pequeño terrón de azúcar– Me dijo burlándose, y luego suspiró –Ella está preocupada por ti, supongo porque siempre te ha visto como una hermanita menor, y le da miedo no saber de ti–

–Voy a decirle a la Lagartija que le llame–

–¿Quién?–

–Mi hermana menor, así le digo de cariño–

–Ah sí, también me ha platicado de ella. Tengo ganas de conocerla, me ha dicho que es una chica muy lista–

–Es muy inteligente para su edad, además siempre me está cuidando– Y entonces sonreí al recodar todas las veces en que mi pequeña hermana me había defendido –Espero que la conozcas pronto–

–Yo también Kimi, yo también–

Pasaron dos días antes de volver a ver a Lena, la verdad es que ya tenía muchas ganas de verla, incluso estuve tentada de ir hasta su puerta y pedirle una taza de azúcar ¿Acaso no es lo que hacen las vecinas? ¿Qué dirá al verme en su puerta con la taza vacía? Y entonces me reí, sí que estoy loca. Así que mejor en lugar de tomar la taza, tomé mi cigarrera y me dirigí a la azotea, y mi sorpresa fue encontrarla ahí. Una vez más con la mirada perdida y melancólica. Caminé sin hacer ruido y me fui a la esquina más alejada para que el humo no le llegara y así no la pudiera molestar. Pero cuando me estaba sentando en el piso mi tenis resbaló y caí de golpe haciendo mucho ruido.

–Auch–

–¿Estás bien?– Me dijo mientras me ofrecía su mano para que me levantara ¿Cómo llegó tan rápido? Y una vez más al tomar su mano, esas pequeñas hormiguitas aparecieron. No dije nada, no pude decirle nada. Solo me quedé mirando esos lindos ojos color avellana.

–Me gustan tus ojos– Me dijo de repente y de inmediato puso cara como de arrepentirse de su comentario.

–Y a mí los tuyos– Y entonces me incorporé hasta quedar de pie frente a ella.

–¿Estás bien?– Me preguntó de nuevo. Y solo afirmé con mi cabeza.

Caminamos hasta donde estaba sentada y como no pudimos decidir quién tomaría asiento en el bote decidimos que lo mejor era quedarnos de pie y observar la vista.

–Creo que voy a conseguir otro bote–

–¿Tú lo subiste? –

–Sí– Me sonrió, y entonces mis piernas se sintieron como gelatina ¡Oh por Dios! Lo único que pude hacer fue sostenerme de la barda lo más fuerte que pude. Lo bueno es que ella ni se dio cuenta.

–¿Lena?– Le pregunté después de varios minutos de no decirnos nada.

–Si–

–Puedo, ¿Puedo preguntarte algo?–

–Claro que sí Kim–

–Este bueno por qué, por qué...–

–Jajajaja eres encantadora ¿Sabes?–

–Yo...–

–Anda vamos dime–

–Yo...– Quería saber todo de ella. Respiré profundamente y me armé de valor– ¿Por qué a veces pareciera que estás muy triste?–

Tonta de mí, puede ver como su semblante cambió, su sonrisa pícara desapareció y su mirada se desvió para mirar el cielo, su mirada se tornó triste había perdido esa chispa que tan solo unos segundos estaba ahí.

–Perdón no debí... –

–No Kim no te disculpes... está bien, nos estamos conociendo y bueno es lógico que preguntes– Guardó silencio unos segundos y dejó escapar un suspiro –Bueno creo que me pongo así al recordar a mi abuela, ella era genial sabes, tenía una vitalidad increíble, tan cariñosa, comprensiva, tan sabia... la extraño –

–¿Murió? –

–Sí, hace poco más de un año–

–Lo siento– Yo solo pude tomar su mano y darle un ligero apretón. Se giró a verme y le regalé una ligera sonrisa.

–Hay veces que simplemente necesitamos a alguien con quien hablar– Y le apreté un poco más su mano –Yo puedo ser ese alguien– Y simplemente suspiró.

–Me enamoré por primera vez cuando tenía 13 años...– Me tomó un instante entender esas palabras, se estaba abriendo a mi contándome algo importante de su vida, así que simplemente hice lo que ella quería, escuchar –De una chica de 16, se llama Victoria y era mi vecina, ocurrió sin esperarlo sabía que me atraían las chicas desde hacía ya unos años pero jamás me imaginé que me enamoraría de ella, nos llevábamos increíblemente bien, éramos vecinas de toda la vida, grandes amigas y un día solo ocurrió. Estábamos en mi cuarto escuchando música y me dio un beso que hizo girar mi mundo entero y cambió todo en mí–

Un ligero rubor apareció en sus mejillas –Ella fue mi primer todo... en verdad la amaba muchísimo para tan solo tener 13 años, todo fue genial obvio lo mantuvimos en secreto, pero cada día se volvía más difícil contenerse en no abrazarla o besarla cuando la tenía cerca y una noche bueno no pude evitarlo. Nuestras familias eran amigas y celebraban juntas las pascuas, se veía preciosa en su vestido, no resistí,  la llevé al baño y por primera vez olvidé cuidarnos. No puse el seguro a la puerta. Fue un caos cuando mamá nos vio, gritos, insultos hacia Victoria yo intenté defenderla, no podía dejar de llorar y ella también lloraba, intentamos explicar pero no nos dejó, la culpaba a ella por haber cometido semejante atrocidad conmigo, vi su intención de golpearla y me metí en medio del golpe, fue tan duro que me rompió el labio. Vicky quiso abrazarme pero cuando aparecieron sus padres el caos se hizo mayor, nos separaron de inmediato. Mi mamá estaba fúrica, y ni que se diga de mi padre. Yo tenía casi 14 para esa fecha y me había enamorado ¿Qué de malo tenía eso...? Pues que había sido de una chica. Creí que se arreglarían las cosas, que me dejarían explicar que no había nada de malo, pero claro tenía 13 y según ellos no sabía lo que hacía.

Mi madre me veía con desprecio, asco y papá… él  no decía nada pero al final solo apoyaba a mi madre, estuve encerrada dos días, en los cuales no paré de llorar, no sabía nada de Vicky, no podía dejar de pensar en ella. Si no hubiera olvidado poner el seguro… había sido una tonta por dejarme llevar, al tercer día mi madre entró a la habitación y sin decir nada hizo una maleta, no entendía, ¿Dónde estaba mi madre cariñosa? Yo ya no reconocía a la mujer que estaba frente a mí.

Me tomó del brazo tan fuerte que me hizo daño, me obligó a que bajara, mi padre estaba ahí, me pregunté por mucho tiempo ¿Que cómo era posible que el enamorarme les causara tal decepción? Yo era su niña, la bien portada, la de buenas notas en la escuela, su única hija. Pero no importó nada de eso, me había vuelto algo que les causaba repulsión y por eso me metieron a un avión y me mandaron a casa de mi abuela, me alejaron no solo de Victoria sino de ellos, no sabía por cuanto tiempo pero hasta hace unas semanas entendí que fue para siempre–

–Lena...– Me miró por un momento y con un apretón de manos me dio a entender que está bien, que quería seguir y sacar ese dolor contándomelo a mí, así que asentí y la dejé continuar.

–Fue difícil en un principio, creí que el trato será igual que con mi madre que nada cambiaría, pero supe que era diferente desde que llegué a su casa y me abrazó con fuerza. Me dijo que todo estaría bien, seguí llorando por mucho tiempo y aún más cuando Vicky ya no quiso saber nada de mí. Hablamos un par de veces, mi abuela me lo permitió y me sentí muy contenta al escuchar su voz, ya habían pasado casi dos semanas desde lo ocurrido y al escucharla supe que algo había cambiado y no la culpo éramos jóvenes y teníamos miedo, pero aun así me dolió muchísimo. Pero esta vez mi querida abuela estuvo ahí para mí.

Nueve años viví a su lado y en esos años aprendí a ser libre, a no esconderme y eso me lo enseñó ella, un par de ocasiones escuché a mi abuela discutir con mamá por mí, por permitirme ser lo que soy. Le pregunté a mi abuela ¿Qué era yo? ¿Que por qué a los ojos de mis padres era alguien enfermo? Recuerdo muy bien lo que me dijo, que yo era una mujer que amaba con la misma intensidad que cualquiera, solo que ese amor se lo dedicaría a otra mujer y que eso no era nada enfermo, ni raro, ni mucho menos tenía que avergonzarme o esconderme por ello, que tenía que ser libre de amar a quien yo quisiera y que ella siempre me apoyaría.... Fue duro perderla, era mi apoyo, mi todo.

Cuando murió llamé a mamá, después de 9 años escuché su voz con un simple 'bueno' fue lo único que dijo y cuando supo que era yo no dijo nada más, le conté lo de la abuela. Por Dios sentía enojo hacia mi madre, lo tenía pero la quería a mi lado, en ese momento la necesitaba... la persona que había fallecido era su madre y aun así no se presentó, fue un duro golpe para mí, mi querida Abu Cristi ya no estaba.

En mis planes no estaba regresar jamás, pero hace unos meses encontré una carta de ella pidiéndome que buscara a mis padres que intentara arreglar lo que yo no rompí y por eso estoy aquí, pero es imposible, he intentado de todo, pero no me quieren cerca y yo ya me cansé. Ya entendí que no me quieren y que jamás me volverán a ver con cariño y eso me duele ¿Pero sabes lo que me pone triste...?– Podía darme una idea –...Que no podré cumplir la petición de mi Abu, eso es lo que me entristece más–

–Creo que tú has dado tu mayor esfuerzo en intentar acercarte Lena, algún día se darán cuenta del error que han cometido y…–

–Lo dudo, ellos no cambiarán, pero sabes, no me hacen falta, personas como ellos no hacen falta en mi vida, he pensado que si nada hubiera pasado, que si ese día le hubiera puesto el seguro y mi madre no nos hubiera pillado seguiría con ellos y no sería quien soy ahora–

–¿Una mujer increíble?– La chispa que se había apagado una vez más regresaba a su mirada, me sonrió y sin previo aviso me dio un ligero beso en la mejilla. De inmediato sentí mis mejillas arder ¿Cómo una sola persona hace que me sonroje más de una vez en el día?

–Gracias Kim, por escuchar–

–Cuando quieras–

–Buenoooo, ahora es tu turno–

–¿De qué?

–¡Kiiiim! Yo te conté parte de mi vida vamos dime algo–

– Ok eso es justo mmm no sé ¿Qué quieres saber?–

–¿Por qué estás aquí? No creo que sea solo por independencia, eres muy hermética al menos eso he notado y no es porque esté muy al pendiente. Pero nadie te visita, por Dios las vecinas creen que eres prostituta–

–Ni me lo recuerdes fue un trago amargo cuando me enteré, pero ya sabes por qué llego tarde a casa ¿Verdad?– Y ella afirmó con su cabeza –Y tienes razón no es por ser independiente que este aquí, yo...– Creo que va siendo hora de que sea completamente sincera con Lena.

–¿Te estás escondiendo de una novia celosa? –

–¿Qué? –

–Oooh ya sé, ya sé de una novia mafiosa. Una así como la reina del sur… No espera eso sería de novela–

–No, claro que no– Le respondí divertida por sus suposiciones.

–Mmm bueno entonces... no me digas que te tocaron unos padres como los míos–

–No, mis madres son fabulosas–  Me giré a verla, quería ver su reacción. Siempre que digo eso me interesa ver la reacción de las personas.

–Qué bueno en verdad ¿Qué?... espera, espera dijiste ¿Madres? De mamás en plural o sea que... –

–Tengo dos mamás… Lesbianas– Le respondí orgullosa.

–Wow genial, eso debe ser genial–

–Sí, mis madres son geniales, pero yo no–

–Oye no digas eso, de lo que te conozco… bueno de lo que me ha dicho Jime sé que eres una chica fabulosa–

–Gracias Lena, pero ni siquiera puedo darte una buena razón por la cual estoy aquí, tan solo quería salir corriendo de casa, escapar de mis problemas sin afrontarlos, fui horrible con mamá le dije cosas que sé que la hirieron mucho, no sé cómo podrá perdonarme, yo no puedo perdonarme… yo la amo ¿Cómo pude decirle que no era mi madre? Alguien fabuloso no le dice eso a la persona que ha estado siempre a su lado, soy una mala hija, una horrible persona–

–Shhhh no digas eso– Sentí sus brazos rodearme y abrazarme, y lo que sentí fue tanta calma y paz, era reconfortante– Debiste estar muy enojada o tal vez perdida dentro de tu mente para decirle eso, porque sé que tú la quieres, por la forma en que hablas de ella, sé que la amas y la admiras, pero Kim debe de haber una razón ¿Por qué te portaste así con ella? ¿Qué fue lo que ocasionó que le dijeras que no era tu madre?–

–Juliette ella era mi amiga, al menos eso pensaba. Era hetero… es hetero y pues me enamoré de ella. Desde pequeña por mi educación sabía que estaba bien enamorarse de un niño o de una niña. Así que cuando me enamoré de mi “amiga” lo vi normal y se lo confesé… bueno pasó mucho tiempo para que lo hiciera. Soy un poco penosa…– Y me sonrojé.

–Eres adorable Kim– Y apretó mi mano –Continúa–

Suspiré y continué con mi relato –Después de todo lo primero que me habían enseñado en casa era a ser honesta con mis sentimientos. Pero mi amiga no lo tomó bien al principio y se alejó de mí. Pero en una fiesta de la universidad, Juliette estaba muy tomada y yo la ayudé, la llevé al baño y de repente me besó, yo solo quedé en shock, me sujetó fuertemente y me dijo que me quería. Y yo le creí…– Una vez más Lena apretó mi mano –Ella volvió a besarme pero entró su novio al baño y…–

–Las descubrió–

–Malditos baños– Le respondí afirmando con mi cabeza.

–Recuérdame no hacer nada en un baño de nuevo, al parecer tienen una especie de maldición– Y ambas nos reímos.

–Lo tendré en cuenta–

–Anda continúa–

–Ella dijo que me estaba aprovechando, los dos se encargaron de gritarlo a todos en la fiesta y desde ese día me hicieron la vida imposible– Pude sentir como mi voz se quebraba y Lena me acercó a ella con su brazo –Rumores y más rumores, los rumores pueden destruir vidas, su grupo de amigos se encargaron de difamarme por todo el colegio y mis supuestos amigos me dieron la espalda, hasta que un día simplemente me dejaron de hablar. Los pocos amigos que me aún me hablaban se alejaron cuando cambié, me empecé a juntar con otro tipo de personas, unas a las que no les importaba lo que se decía de mí, pero ellos se la pasaban tomando y drogándose– Lena me alejó de ella y me miró fijamente –No, yo no, solo tomaba y fumaba, nunca podría drogarme, no me educaron de esa manera– Una vez más Lena me acercó a ella y recosté mi cabeza en su hombro –Todos pensaban que era basura y si todos lo creían ¿Por qué no serlo? Y así que me teñí el cabello, me empecé a vestir de manera diferente y cambié. Pero yo no soy así, al menos no lo era. Iba a pedirles consejo a mis mamás, necesitaba su ayuda y entonces escuché a mi madre decirle a mi mamá que estaba muy orgullosa de mí, que era una mujer fuerte y yo…–

–No quisiste que te vieran vulnerable–

–Exacto, yo simplemente pensé que podría solucionar el problema, pero no pude y eso de alguna forma me amargó un poco y pues terminé comportándome en mi casa como lo hacía en la escuela– Guardé silencio por un momento, ninguna de las dos decíamos nada –Ella era mi amiga y me traicionó–

–Maldita perra asquerosa ¿Cómo se atrevió a hacerte eso?– Explotó de repente Lena, yo solo me quedé impactada por el cambio y sonreí. Sí, Lena definitivamente me gusta –Perdóname pero a eso no podrías llamarlo amistad–

–Lo sé, todos me lo decían y yo no quería verlo, creí estar enamorada–

–¿Creíste? ¿Ya no lo estás?– Me preguntó con mucho interés.

–Creo que en realidad nunca lo estuve, solo tal vez… no sé, tal vez solo fue atracción, me he dado cuenta que nunca sentí realmente amor, creo que aún no sé qué es eso–

–Oooh vaya–

Sabía que este era el momento de ser por completo sincera con Lena, nos habíamos abierto y contado cosas que nos han marcado, necesito contarle la verdad y eso significa que debo de decirle realmente quien soy, que no soy Kim –Lena quiero ser sincera contigo–

–Claro Kim te escucho–

–Eso mismo yo no…–

El tono del celular de Lena comenzó a sonar e interrumpió el momento.

–Lo lamento debo responder– Yo solo afirmé con la cabeza, la vi alejarse un poco y de repente dejé escapar todo el aire que mantenía en mis pulmones, no me había dado cuenta que había dejado de respirar. Mi atención se dirigió a Lena cuando vi que se daba un golpe con la mano en la cabeza.

–¡Diablos! Lo olvidé por completo lo siento… pues en algo interesante… si pero ya olvídalo... no sé para que te digo… voy para allá… si, si yo veo cómo… te juro que llego… Adiós–

–¿Todo bien?–

–Sí, pero lo siento debo irme, tengo ensayo con la banda y lo olvidé por completo– Bajamos de la azotea.

–Fue mi culpa– Le dije mientras caminábamos por el pasillo hacia el ascensor.

–No digas eso–

–No debí entretenerte, te hice perder tu valioso tiempo–

Se detuvo frente a las puerta del ascensor y se dio la vuelta hacia mí –Kim fue un verdadero placer hablar contigo y para nada fue una pérdida de tiempo créeme– No podía apartar la mirada de ella, quiero besarla, Dios como deseo hacerlo pero no puedo, no sin antes decirle la verdad.

–Lena yo…– El sonido de las puertas abriéndose y de un par de vecinas saliendo de él, evitó una vez más que le dijera la verdad.

Entramos en silencio y así nos mantuvimos por un rato, una vez más tenía la oportunidad perfecta al estar solas en el ascensor, pero el cochino destino me lo impidió de nuevo, más con la presencia de otro molesto e inoportuno vecino. No sé por qué la acompañé hasta al lobby yo solo quería seguir con ella y solo una idea se me cruzó por la cabeza.

–Deja que te lleve–

–¿A dónde?–

–A tu ensayo ¿Dónde más? Te llevo en la moto– Y le mostré las llaves. No hubo un sí como respuesta, sino una enorme sonrisa que iluminó su rostro y yo me volví más estúpida de costumbre por ello. –Solo espera un momento– Y salí corriendo hacia el elevador y lo hice de nuevo cuando las puertas se abrieron en mi piso, entré a mi departamento y fui directo por el viejo casco de mamá. Bajé corriendo y con mi respiración agitada le entregué el casco –Toma es tuyo–

–¿Mío? –

–Sí, tienes que protegerte si vas a viajar conmigo– Le dije aun tratando de recuperar el aliento.

–Kim, creo que deberías de dejar de fumar–

–Creo que es buena idea– Y ambas sonreímos.

–¿Kim?–

–Dime–

–¿Somos amigas? – Me preguntó mientras se peleaba por ajustar la correa del casco. Me acerqué a ella para ajustar la correa y nuestras miradas se engancharon.

–Sí, sí somos amigas– Y ella me dio un beso en la mejilla y mi corazón saltó –Si necesitas algo– Le dije mientras nos acomodábamos en la moto.

–Te toco el brazo. Si, aún lo recuerdo mi amiga– Y sonreí y puedo jurar por mis madres que ella también lo hizo.

El viaje fue… fue agradable, me gusta viajar así, me gusta que Lena me abrace, me gusta Lena.

–Listo bella dama a tiempo para su ensayo–

–Gracias a usted hermoso caballero y a su rápido corcel– Me dijo al bajar de la moto de inmediato mi cuerpo extrañó su presencia.

–Jajajaja– Ambas comenzamos a reír, sabíamos que algo había cambiado entre nosotras, algo correcto y agradable.

– ¿Te quedas?–

–Me gustaría pero tengo que ir al restaurante– ¿Acaso es decepción lo que veo en su mirada? –Pero mañana sí... si me dejas traerte de nuevo claro pero... pero solo si tú...– ¿Qué rayos me pasa? No puedo evitar tartamudear cada vez que hablo con ella.

–Sí, sí quiero– Una sonrisa de tonta se instaló en mi cara, se ve tan linda con el casco.

–Vaya, vaya si es la señorita que estaba entretenida en algo "interesante"– Dijo Jimena saliendo del bar.

–Cállate... te veo luego Kim– Y me dio un beso en la mejilla, me entregó el casco –Cuídalo por mí– Y salió corriendo.

–Sí–

–Vaya carita que traes–

–¿Eh?–

–¿Ya sabe quién eres?– Y no hizo falta que le respondiera. Solo la vi negar con la cabeza –¿Qué crees que estás haciendo Kim? –

–No entiendo–

–Lena y tú– No tuvo que decir más para entender.

–Juro que he intentado decirle–

–No lo dudo en verdad – Dejó escapar un suspiro –Mira yo soy tu amiga Kim pero también lo soy de Lena y mi balanza se inclina hacia ella, si la lastimas te las veras conmigo así que más te vale que seas sincera con ella lo más pronto posible– Yo solo asentí y es que Jime tiene razón –Te veo en la noche Kim–

–Te veo en la noche Jime–

Sí, ella tiene razón, Lena no merece que le oculte quien soy, no ahora que somos amigas y es que ella… ella me gusta.

********************************************

Eso es todo por hoy, y bueno mi recomendación es que no se pierdan el siguiente cap jejeje Se cuidan y ya saben SE PORTAN MAL.


Última edición por LyA el Mar Ene 26, 2016 11:14 pm, editado 2 veces
LyA
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Mensaje por Yuki Mioby el Vie Ene 22, 2016 5:03 pm
Aaaahh otro viernes de lectura siiiiiiii
Creo que a mi tambien me gusta Lena *//*
Si que fue duro para ambas, pero me identifique mas con Lena y sip cuando confiezas algo asi a tus padres ya no te vuelven a ver igual y sabes que eso no va a cambiar...
Pero ahora son amigas y pronto mas que eso siiiiiiii
Por lo de la musica algo asi me imagino

Epica:
Evanescense:

o en español algo asi

Lo Blondo:

Ustedes cual elegirian?

Buenop, Alex gracias por pasarte por aqui ;) y gracias por no limitarnos jajajajja de igual forma te digo te portas mal!!!!!
Yuki Mioby
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Mensaje por invierno el Dom Ene 24, 2016 4:47 pm
Dios.!!! no sé como pude soportar no entrar al foro y seguir leyendo sus historias, jijiji

gracias por las contis

saludos
invierno
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Mensaje por Delfi22 el Miér Ene 27, 2016 12:07 am
Esto se pone cada vez más interesante...lo bueno es que tendremos capítulo nuevo cada viernes...Nos vemos en el próximo...Que esten bien...
Delfi22
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Mensaje por juliana mosquera el Miér Ene 27, 2016 12:06 pm
Woooo q buen capítulo es una ternurita leer esta historia gracias por actualizarla
juliana mosquera
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Mensaje por LyA el Vie Ene 29, 2016 12:24 pm
Hola, hola bueno y fríos días, ya de nuevo por aquí con un capitulo mas que les aclarara algunas dudas jajaja.

Yuki, muchas gracias por pasar a leernos, mmm evenescense creo jejeje no pensamos en ello de escoger o ver que tipo de música cantaba realmente :P

Invierno, bienvenida de nuevo jejeje, gracias por leernos.

Delfi, si cada viernes, no tan temprano pero si antes del medio día tendrán los cap, gracias por pasar por aquí.

Juliana, gracias a ti por pasar un momento de ti día para leernos :3

*************************************************************************

Capítulo 4 Oh, oooh



Han pasado dos semanas desde que le prometí a Jime sincerarme con Lena y con mi prima, y pues no lo he hecho ni con una ni con la otra. Con mi prima bueno tengo cierto temor, sé que al decirle ella le dirá a mamá y de seguro vendrá por mí y no es que no quiera verla solo que aún no me siento preparada para verla y Lena. Lena es otra historia cada momento libre que tenemos la pasamos juntas, la llevo a sus ensayos y si puedo la paso a recoger, es tan fácil estar junto a ella, reímos de cada tontería que se nos ocurre, se me olvida todo cuando está a mi alrededor me hace sentir cosas que nunca he sentido. Estoy jugando con fuego lo sé, estar al lado de Lena sin ser sincera no es la mejor decisión pero en verdad no sé qué es lo que pasa, cada vez que intento decirle que mi verdadero nombre no es Kim algo pasa, algo nos interrumpe o simplemente mi cerebro se desconecta a tal grado que no siento que esté haciendo algo mal.

Caminamos por el pasillo rumbo a nuestros respectivos apartamentos después de pasar la noche en el bar, últimamente Lena va mucho y no me quejo, en verdad me gusta sentirla a mi alrededor observándome, no sé, me gusta la sensación de su mirada recorriéndome y cuando la pillo me encanta ver el sonrojo en sus mejillas.

–Ok, lo intentaremos– Me dijo de repente deteniéndose frente a mi apartamento.

–¿Intentar qué?– Le pregunté.

–Lo que sea que está pasando entre nosotras– Una sonrisa ladina en su rostro y ese brillo en su mirada me dejó más que claro lo que quería decir en esas palabras.

–Yo…– En blanco, así me quedé, esto no lo esperaba.

–Para tener una apariencia de chica ruda, te comportas como un pequeño ratón asustado… y eso me encanta–

–Le… Lena–

–No te preocupes no muerdo… aun– Y diciendo esto se acercó a mí de manera peligrosa, podía ver sus intenciones, podía ver hacia donde se dirigía su mirada, yo solo cerré los ojos cuando estaba a tan solo centímetros de mi rostro. Pude sentir como suavemente introdujo sus dedos entre mi cabello –Me encanta ese lindo color que aparece en tus mejillas mi ratoncito– Pude sentir su aliento, ¿Dios qué me pasa? Jamás había sentido algo así, mi corazón quiere salirse de mi pecho, y cuando sentí sus labios tan cerca de los míos, creo que morí porque ya no sentí mi corazón latir.

–Dulces sueños Kim– Se alejó de mí ¿Y mi beso?

Al abrir los ojos la vi desaparecer dentro de su departamento aun con esa sonrisa sobre su rostro yo simplemente entré al mío, de manera mecánica me recargué en la puerta llevé mi mano a mi pecho.

–Dios, me hizo sentir tanto y tan solo fue un intento de beso, uno muy cerca de mis labios, creo que me estoy enamorando, por primera vez me estoy enamorando. Diablos ahora si estoy en problemas–

Intenté dormir, pero no podía, en mi cabeza se repetía una y otra vez lo que había pasado esta noche, tengo que hablar con ella, tengo que hacerlo. Yo quiero algo con ella, de verdad que lo quiero. Necesito ayuda.

Así que recurrí a la única persona que me podría ayudar –Lagartija ¿Puedes hablar?–

–Sí– Escuché la voz de mi hermana y de inmediato me di cuenta que algo pasaba.

–¿Estás bien?–

–No–

–¿Quieres hablar?–

Y entonces ella suspiró –Él me cortó– Y no tuvo que decir su nombre para que yo supiera de que hablaba de su tonto novio –Me dijo que necesitaba encontrar su espacio y que sus chacras están bloqueados, que desde hace unos días nuestras vibras no son compatibles y simplemente me dijo que habíamos terminado–

Sí, su novio es un maestro de yoga que cree en toda esa ideología de la meditación y el estado del equilibrio y bla bla bla.

–¿Eso significa que ya puedes comer carne?– Le pregunté algo burlona.

–Ja, que chistosa, yo dejé de comer carne por lo que le hacen a los animales, no porque salía con él–

–Bueno, por lo menos ya no tendrás que levantarte a las 6 a meditar y darte baños de agua fría–

–Mmm sí, eso sí–

–¿Cómo te sientes?– Le pregunté ya en serio.

–Estoy bien, es solo que no lo vi venir. Me haces falta–

–Y tú a mí, Lagartija– Y nos quedamos calladas –¿Cómo están mis mamás?–

–Bien, mi mami trata de calmar a mamá, el otro día se puso como loca por no poder saber de ti, pero bueno mami le explicó que estás bien y…– De nuevo el tono de voz apagado de mi hermana me alertó de que algo estaba mal.

– ¿Qué pasó?– Y mi hermana suspiró –Anda dime–

–Ellas pelearon, mi mamá se enojó mucho con mami por no decirle que hablaba contigo– Oh no, no puede ser –Mamá se fue de la casa…–

–¡¡¿Quééé?!! – Me paré de golpe de la cama y comencé a dar vueltas por la habitación – No puede ser, no puede ser ¿Acaso seré la causa del divorcio de nuestras madres? –

–¡¡Hey!! Calma rubia loca, es mamá recuerda, regresó dos horas después con una rosa y bueno al parecer solucionaron las cosas. Eres tan dramática– ¿Dramática? Pero si es ella la que siempre se preocupa cuando nuestras madres pelean.

–Sí suelo serlo, además olvidé que siempre solucionan sus problemas así. Ellas casi no pelean–

–Ya sabes como son, pero… bueno mamá le pidió a mami que le avise siempre que hable contigo para saber cómo estás–

–Dile que estoy bien, que las extraño–

Y no sé pero sabía que mi hermana sonrió –Te escuchas más tranquila–

–Lo estoy, solo que tengo un problema–

–Bien, pues llegó la hora de la consulta, así que empieza a hablar– Le conté todo, lo de Jime y que es la casi novia de nuestra prima, de su plazo para hablar con ella, le conté lo que está pasando con Lena y aquí me dejó sorda del lado derecho por el grito que pegó.

–Lo sabía, yo sabía, pero ay hermana aunque te hayas teñido el cabello no te funciona esa cabeza, sigues teniendo dos neuronas–

–No empieces con eso– Obvio lo de la neurona lo dice por molestar y es que mi pequeña hermana desde que leyó un artículo para nada respetable sobre que las personas de cabello rubio no gozan de buena inteligencia no para de molestarme. Pero por lo de Lena… ¿Es que como es que he dejado que todo esto pase?

–Es que yo ya lo sabía, eres rubia o sea no hay mucha inteligencia en ti ¿Segura que no eres extraterrestre? Una de cada 10 rubias lo es–

–Ya no soy rubia–

–Sí, lo eres, solo que ahora eres una rubia hipócrita, una que se disfraza de morena– Me dijo en un tono burlón.

–Ya peque, no me molestes–

–Jajajaja– Y la actitud de mi hermana me hizo sonreír –¿Y tienes fotos de ella?–

–Mmm no, aún no–

–No lo puedo creer, tú la que no deja la cámara ni para dormir ¿Qué te ha pasado?–

–No la traje conmigo–

–¡¿Qué?!– Sí, yo tampoco puedo creerlo, y es que desde que era pequeña nunca dejé mi cámara.

–Pues aunque sea una con el celular, quiero saber cómo es mi cuñadita–

–Aún no es mi novia–

–Pero lo será– Quería creer que así seria, pero tengo mucho que resolver con Lena.

–Ella no sabe aún mi nombre–

–Pues no sé qué esperas–

–Es que siempre que le voy a decir algo pasa–

–Pretextos hermana, no puedes seguirle ocultando quien eres, eso no es bueno–

–Ya lo sé, es solo que de verdad siempre pasa algo–

–Hermanita ya te lo dije, esos son puros pretextos – Y ya no le respondí –Bueno ¿Y qué vas a hacer con lo de nuestra primita?–

–Voy a hablar con ella, no es justo que Jime se meta en problemas por mi culpa, así que tengo que evitar que eso pase–

–Muy bien, además sabes que ella siempre está dispuesta a ayudarte–

–Lo sé, por eso voy a decirle a Jime que le llame mañana, ya es hora de hablar–

–Así me gusta– Y una vez más nos quedamos calladas y claramente pude oír como abrían su puerta.

–Hija ya es hora– Escuché la voz de mi madre y algo dentro de mí se emocionó por escuchar su voz.

–Si mamá, solo termino la llamada–

–¿Es tu hermana?– Y mi pequeña Lagartija no respondió –¡Dame el teléfono!–

–Cielo ¿Eres tú? ¿Estás bien? ¿Necesitas dinero? Sabes que puedes usar tu cuenta, prometo no ir a buscarte si es lo que te preocupa–

–Tengo un empleo– Le respondí tranquilamente –Estoy bien– Y pude oír como mi mamá se emocionó al escucharme.

–Cielo, tenemos que hablar, sabes que te quiero y no fue mi intención el molestarte–

–Oh Mamá. No fuiste tú, yo…– Y era hora de pedirle una disculpa a mi madre –Yo lo siento mucho– Y mi voz se quebró.

–No Cielo, no llores, todo va a estar bien, todas las familias tienen problemas, ya verás que vamos a solucionar esto, pero necesitas regresar, en verdad necesitamos hablar–

–No, aún no, necesito tiempo– Le dije con voz llorosa a mi madre. Guardó silencio un par de segundos y la escuché soltar un ligero suspiro.

–Está bien Cielo, pero en cuanto necesites algo no dudes en llamar–

–Sí–

–Te quiero– Me dijo mi mamá de la manera más dulce, solo como ella sabe hacerlo.

–Yo más– Y entonces escuché de nuevo la voz de mi hermanita.

–Creo que le acabas de alegrar el día a mamá, deberías de ver cómo está sonriendo, aunque también está llorando–

–Bueno, no es la única– Y es que después de mucho por primera vez en muchísimo tiempo me sentí muy bien.

–Tienes que hablar con esa chica, no dejes que pase más tiempo–

–Lo haré–

–Bueno, ya es hora de ir a trabajar. Mamá ya me está esperando en la puerta–

–Dales un beso a cada una–

–Lo haré. Te quiero–

–Yo igual Lagartija–

Y después de cortar la llamada me quedé dormida. Soñé con mi familia y con ellas estaba Lena me hubiera parecido extraño pero la sensación que sentí fue de bienestar y de que el lugar correcto de ella es junto a mí, junto a mis madres y mi hermana. Fue un sueño raro no recuerdo muchos detalles de él pero sé que fue hermoso y perfecto.

Aún era muy temprano cuando escuché que alguien tocaba a la puerta, no quería levantarme, no tenía más que unas cuantas horas de haberme quedado dormida.

–Quiero dormir un poquito más– Con suerte y vuelvo a soñar con Lena, pero quien tocaba la puerta volvió a insistir, di un par de pataletas y sin muchas ganas me fui directa a la puerta.

–Buenos días Kim, no te parece que hoy es un día de lo más hermoso– Deslumbrante esa sería la palabra que la describiera y yo…

–Diablos– Y cerré de un golpe la puerta, me miré y –¡Diablos!– Estoy horrible, la blusa del pijama al revés, el cabello revuelto y seguramente un pequeño surco de saliva seca en mi mejilla, pero no podía dejarla afuera y volví a abrir –Lo siento– Y como si supiera lo que había pensado se acercó a mí y me dio un beso en la mejilla.

–Estás hermosa– Y de nuevo esa sensación de pertenencia me invadió y una sonrisa tonta se instaló en mi cara –¿Quieres salir a dar un paseo? –

–Me encantaría– Y esa sonrisa ladina que últimamente lleva en su rostro apareció una vez más.

–Perfecto entonces te veo en treinta minutos– Se dio media vuelta y entró de nuevo a su departamento.

Veinticinco minutos más tarde estaba más que lista, no sabía que planes tenía Lena así que me vestí de Jeans, una playera militar, tenis cómodos, una gorra y mis lentes oscuros –Lista– Y lo mejor, sin saliva surcando mi cara.

Salí al pasillo y justo en ese momento la vi salir de su apartamento ¿Deslumbrante? Sí, ¿Hermosa? No, esa palabra se queda corta, creo que no hay palabra alguna que pueda expresar la belleza que veían mis ojos. Un vestido blanco con flores resaltaba su figura, unos ligeros tirantes que me permiten ver sus delicados hombros y que lo llevara por arriba de la rodilla Dios esta mujer me quiere matar.

–¿Lista?– Su voz hizo que mi mirada se dirigiera a sus ojos. Estoy jodidamente perdida.

–Sí, ¿A dónde vamos?–

–Ya verás– Caminamos por el pasillo y entramos al elevador.

–¿Y es lejos?–

–No mucho–

–¿Iremos en la moto?–

–No, tomaremos el camión– Salimos del edificio y seguimos caminando por la acera.

–Ok, anda dime ¿A dónde vamos?–

–Eres muy curiosa– Me dijo con una sonrisa.

–Sí, mucho, así que acostúmbrate no dejaré de preguntar–

–Eso es bueno– Caminamos un par de cuadras en silencio.

–¿Qué es eso?– Le dije señalando un cuadernillo que sobresalía de su bolso.

Un ligero sonrojo apareció en sus mejillas que me llamó mucho la atención.

–Te lo enseñaré luego–

–Ok– Nos subimos al camión y durante 20 minutos nos dedicamos a contemplar lo rápido que se mueve la ciudad, o por lo menos eso es lo que intentaba aparentar porque mi mente estaba en Lena, la chica de cabello marrón y ojos de ensueño que está sentada a mi lado. No puedo dejar de pensar en sus palabras.

–Ok, lo intentaremos–

–¿Intentar qué?–

–Lo que sea que está pasando entre nosotras–

¿Qué hago? Quiero hacerlo, quiero decirle en verdad quien soy pero…

–Lena…– Y una vez mas no puedo hacerlo.

–Llegamos Kim– Tomó mi mano y bajamos –Taraaaaan. Bienvenida al Jardín del arte de San Jacinto–

–Vaya– Lo que vi a mi alrededor fue un parque pequeño junto a una pequeña iglesia, calles empedradas y muchas, muchísimas pinturas.

–El Jardín del Arte, es la "Galería al aire libre más grande del mundo"– Me comenzó a decir Lena mientras caminábamos entre las personas – Tiene exposiciones los fines de semana desde hace más de 50 años, aquí se pueden encontrar pintura, escultura, arte y todos los objetos o utensilios que necesites... diversas técnicas, óleo, grabado, acuarela, acrílicos, de todo y de todos los tamaños–

–Todo es muy hermoso ¿Pero qué venimos a hacer aquí?–

–Ven– Una vez más tomó mi mano y esa sensación de hormiguitas recorriéndola apareció una vez más. Nos detuvimos donde una señora estaba dando clases de pintura a unos cuantos niños.

–Buenos días señora Domínguez–

–Buenos días Lenita, ¿Cómo has estado?– En el instante que Lena me soltó la mano me sentí tan lejana de ella a pesar de que tan solo estaba a unos centímetros de mí, es tan raro nunca había sentido cosas así y me agradan tanto.

–Muy bien…–

Parecía que Lena y esta señora se conocían, su sonrisa y la forma tan cálida con la que conversaban me daba la impresión de que su relación ya era de mucho tiempo, mientras ella charlaba me dediqué a ver a los pequeños que daban su máximo esfuerzo en sus obras de arte.

Algunos eran simples garabatos en un lienzo pero podía ver la entrega y dedicación, y lo mejor de todo era la sonrisa cada vez que con el pincel delineaban un trazo.

–Ya podemos irnos– Me susurró en el oído y un escalofrío recorrió mi cuerpo.

–¿Ya… ya, ya terminaste?– Vi que en su mano llevaba un nuevo cuadernillo y unos cuantos carboncillos.

–Si– Y sentí su mano deslizarse por la mía hasta que entrelazó nuestros dedos, yo solo la sujeté muy fuerte.

Seguimos caminando y mirando algunas pinturas, ella me guiaba por el lugar y yo solo la seguía aun con nuestras manos entrelazadas. Su cabello ondeaba con el viento, su sonrisa que ilumina su rostro cada vez que me volteaba a ver y esas miradas que me dedica solo a mí. Sí, sé que son solo para mí y de repente una calidez invadió todo mi ser y ese sentimiento tan correcto tiñó de carmín mis mejillas. La quiero… la quiero.

–La quiero–

–Perdón ¿Dijiste algo?–

–Eeeeeh– No sé qué habrá visto en mi rostro, pero esa sonrisa sagaz ya muy de ella apareció de nuevo.

–Vamos– Dijo y yo felizmente la seguí. Llegamos hasta la sombra de un árbol y después de más de treinta minutos separamos nuestras manos para sentarnos debajo él –Es para ti– Me dijo entregándome su cuadernillo y un ligero rubor tiño sus mejillas.

Lo tomé y una vez abierto, no sabía que decir por su contenido, eran dibujos, muchos dibujos hechos al carboncillo, levanté la mirada hacia ella quien me veía expectante.

–Te he observado, desde hace mucho– Una vez más me dediqué a observar los dibujos, en ellos estaba yo, eran dibujos de mí. En el bar con la peluca azul, de mis ojos, mi perfil, recostada entre los arbustos frente al edificio, un par más en la azotea fumando con mi mirada perdida en la nada y el que más me llamó la atención era uno donde estaba dentro del elevador con las gafas puestas y una expresión de enfado bajo ellas y con mi dedo tocando con énfasis un hombro, era del día que la vi la primera vez.

–Sentí chispas ese día–

–Estabas muy enojada, lo sé, te debo aún tu tintorería– Le dije apenada.

–No–

–¿No estabas enojada o no te debo la tintorería? –

–Me refiero a que ese primer día cuando me tocaste, sentí una electricidad en mi cuerpo como nunca antes. ¿Estaba furiosa? Sí, pero no pude olvidar la sensación, me duro días, te volviste parte de mis pensamientos en el día y durante las noches. Después en el bar la chica de peluca azul y ojos intensos me deslumbró, no tenía idea que fueras tú, tenía tantas ganas de tocar tu piel que la única forma de hacerlo fue plasmarte en papel, pero ahora…– Y diciendo esto se acercó aún más a mí y con la yema de su dedo tocó mi mejilla.

–Lena me… me haces cosquillas–

–Es como lo imaginé, tan suave y te pones toda chinita, me encanta– No pude evitar cerrar los ojos por la sensación, ya no solo era un dedo el que tocaba mi mejilla si no toda su mano.

–No creí que fueras así– Le susurré.

–¿Cómo?–

–Tan impulsiva–

–Pues mira a la que se viste toda ruda y es una niña tierna– Su mano aun recorría mi mejilla mientras su dedo pulgar se dirigía a mis labios –No siempre somos lo que aparentamos…– Guardó silencio por un instante, podía sentirla aún más cerca, pero no quería abrir los ojos, yo solo quería seguir sintiendo –Lo que dije anoche es cierto, me gustas y lo intentaré todo para tenerte– Abrí los ojos de golpe y antes de poder decir algo sus labios atraparon los míos en un dulce y casto beso. Solo fue un roce, pero ese simple roce desató una tormenta dentro de mí.

–Wow– La vi morderse el labio y mi instinto me decía que quería más, más de ella, de su boca. Me acerqué a ella –Quiero beso– Y estaba a punto de sentir la tibieza de sus labios una vez más pero su dedo me lo impidió –Quiedo besho–

– ¿Y la impulsiva soy yo?– Yo solo sacudí la cabeza en forma afirmativa – Jajaja ok tengo la culpa de que estés así–

–Si, tú algo fundir– Le dije señalando mi cabeza.

–¿Puedes ser más adorable?– Tomó mis mejillas y las apretó fuerte –No te preocupes te daré todo lo que quieras–

–¿Ya?–

–Noo jajaja y no me pongas esa carita te los daré, pero antes quiero que nos conozcamos mejor me gustaría saber miles de cosas de ti– Y como si una descarga llegara a mi cabeza, mi cerebro se encendió y comenzó a trabajar a toda velocidad. Era mi oportunidad de ser sincera –Sé que tú eres la curiosa pero déjame conocer a la chica de peluca azul y mirada de color del cielo que me cautivó ¿Está bien?– Yo solo asentí –Mmm veamos…–

Un par de minutos después y unas cuantas preguntas me desesperé –No es justo yo también quiero saber todo eso de ti–

–Ok, ok chica curiosa, mi color favorito el azul por supuesto– Me guiñó el ojo y fue imposible no sonrojarme, ella solo sonrió – Me encanta cocinar, la abuela me enseñó todo lo que sé, cantar amo cantar pero no lo veo como algo con lo que me gustaría vivir–

–¿A qué te gustaría dedicarte entonces?– Le pregunté.

–Tengo una licenciatura en publicidad y mercadotecnia–

–Vaya yo también solo que la mía es publicidad y relaciones públicas–

–Quien lo hubiera imaginado–

–¿Entonces quieres trabajar en la publicidad?–

–Claro que sí, incluso una amiga… bueno más bien la casi novia de Jime…– La simple mención de mi prima hizo que me tensara un poco –Me consiguió una entrevista en la mejor agencia de publicidad de México– Eso quiere decir que quiere trabajar en la agencia de… –Pero lamentablemente no pude presentarme–

–¿Por qué?–

–Bueno un pequeño accidente en el elevador y una blusa llena de café fue la razón–

–Dios Lena perdón, en verdad perdón, cuanto lo siento–

–Hey, hey no te disculpes también fue mi culpa estaba tan nerviosa que no me fijé y bueno después estaba tan molesta y tan impactada contigo que se me olvidó, así que no fue solo tu culpa, además hay que ver lo bueno que salió de eso, si eso no hubiera ocurrido no estaríamos aquí ¿No?–

–Sí, tienes razón pero aun así lo siento–

–Ya déjalo, además lo único malo es que mi blusa que por cierto era una Emilie Andretti, quedó inservible– No puede ser.

–Te compraré una nueva–

Y Lena me sonrió –No te preocupes solo es una blusa–

–Sí, una muy cara–

–Vaya sabes de ropa– Y ahí estaba mi oportunidad una vez más pero –Pero claro, de seguro te pusieron a investigar sobre marcas en la escuela– Pude haberle dicho por qué sé de esa marca en especial pero se acercó a mí de nuevo y con su voz me hipnotizó –Y ahora dime tú, tus trabajos son solo temporales o también piensas trabajar en la publicidad–

–Espero trabajar en mi carrera, por lo que mis empleos ahora son temporales– Crecí junto a dos publicistas, como no amar esa carrera –Pero por ahora no creo, aún no he podido titularme y necesito hacer antes muchas cosas– Podía ver en su mirada el querer preguntar qué cosas son esas y yo bien pude hablarle de ello, de todo, de quien soy, pero no sé qué pasa conmigo y ella lo notó así que prefirió cambiar de tema y se lo agradezco.

–¿Cuantas novias has tenido?–

–Con ese título solo una y duré tres meses–

–¿Tan poquitas?–

–Juliette… En esa época no tenía ojos para nadie, siempre tuve esperanzas que algún día me hiciera caso, era una ilusa, mi entonces novia se dio cuenta que no la quería como ella a mí y pues mejor lo dejamos–

–Oh ya veo–

–No sé, tal vez y sea una pasada de moda pero creo en el amor verdadero y espero mi otra mitad–

–Awwww, eres una romántica y eso es tan lindo–

–Y tú ¿Cuantas novias?–

–Yo he tenido mmmm dos, a Vicky y Pepa, aunque mi abu siempre dijo que Pepa no contaba– Y de repente pareció dudar –Pero he salido con suficientes chicas, solo amigas con derecho pero nada serio realmente–

–¡Ooooh!– Y jamás creí que ella fuera así, es solo parece del tipo de chica de relaciones serias.

–¿Te preocupa que solo te quiera como amiga?–

–Amiga con derechos realmente–

–Ahora somos amigas y quiero tener el derecho de algo más, pero no como lo que piensas Kim, quiero todo y más si se puede–

–Me asustas ¿Sabes? Eres tan intensa y directa– Me asusta un poco y debería correr, pero por más que quiera no puedo... Mejor dicho no quiero. Ella es tan diferente y eso me gusta.

–Eso lo hace aún más interesante, me da más ánimos a ir tras de ti… por si quieres salir corriendo– Me sorprendió es como si supiera en lo que pensaba –¿Te acostaste con la tal Juliette?– Y esa pregunta me sorprendió aún más.

–No, claro que no–

–Aún sientes…– No la dejé continuar.

–Ella ya no significa nada para mí, llegó el momento que hasta su nombre me dolía escuchar, ¿Sabes que es lo peor? Que la esposa de la socia de mi mamá se llama así–

–¿La esposa?–

–Sí–

–Parece que vives en un mundo de puras lesbianas, Jajajaja perdón es que tus mamás, y... la socia de tu mamá, ¿Hay más?–

–Bueno pues tengo una tía que también es lesbiana, en realidad no es mi tía, pero es una de las mejores amigas de mi mamá y ella la ve como de la familia y pero si tengo tías hetero que realmente …–

–Tampoco son tus tías–

–Jejejeje lo sé, es un poco raro solo que son amistades de muchos años de mis mamás y todos formamos una gran familia, pero mi mamá si tiene una hermana y no, ella no es lesbiana por si te lo preguntas– Y Lena sonrió –Como te dije es algo raro–

–No me parece raro, me parece algo muy lindo ¿Quieres algo así?–

–¿Qué cosa?–

–¿Una familia grande o pequeña… hijos?– El corazón se me aceleró a mil por ahora ¿Qué le puedo decir? ¿Qué respondo a eso?

–¿Eh? Sí– Respondí con duda.

–Yo también– Y no pude evitar imaginarme con ella y un pequeño bebé –Y no es que quiera adelantarme ni que te esté proponiendo tener hijos pero tengo curiosidad–

–Sí, quiero una familia, quiero dos o tres pequeños, es bueno tener hermanos. Yo por ejemplo no sé qué haría sin mi pequeña hermana– Un apretón de manos, fue su respuesta.

–¿Eres adoptada?–

–No y sí, soy hija biológica de una de mis madres y mi otra mamá me adoptó–

–Oh vaya y tu hermana fue así también–

–No, ella si es hija de ambas–

–Mmm–

–Un óvulo fecundado de mamá fue implantado en mami–

–El método Ropa*–

–Así es–

–¿Entonces tú no fuiste?... ¿Cómo se dice? –

–Jajajaja no sé, pero sí, mis madres escogieron el mismo donador para las dos, pero yo no soy como mi hermana, mi mamá biológica es la que me tuvo en su vientre nueve meses y mi otra mamá me adoptó y crió como hija propia. Jamás hubo diferencias entre mi hermana y yo, a ambas nos quieren igual, sé que le dije a mamá que no era mi madre, pero no es así, ella es la mejor madre del mundo yo solo estaba enojada y confundida pero creo que ya estamos mejor– Le dije sin respirar, hay veces que me parezco tanto a mi mamá.

–¿Conoces a tu… al donador? –

–No, nunca nos interesó, solo sabemos que salió de un catálogo, así que no creímos que importara conocerlo. Mi mami me contó que mamá fue la encargada de empujar el embolo de la jeringa cuando planearon tenerme, pero asegura que hizo más que eso porque mamá y yo somos muy parecidas en el carácter–

–En verdad eres adorable– Y me dio un beso en la mejilla –¿Hablaste con ella?–

–Sí, anoche, no hablamos mucho, pero creo que ya está todo bien–

–Me alegro mucho por ti–

–¿Y tú?– Dejó escapar un suspiro.

–La semana pasada intenté verlos una vez más y no puedo imaginar que tus padres te nieguen, pero los míos sí, mi madre dijo que no tiene hija, ¿Qué puedo hacer sobre eso? Ya me cansé ¿Sabes? Siempre lo supe desde el momento en que me pusieron en ese avión, supe que había perdido a mis padres. Durante todos estos años no recibí una llamada, solo que la abuela… ella siempre tuvo la esperanza de que mis padres recapacitaran, pero como ya te lo dije no me hacen falta–

–Lo siento mucho Lena–

–No te preocupes realmente estoy mejor sin ellos– Y la abracé, sabía que lo necesitaba tanto como yo, sus brazos me rodearon y su calidez llegó a mi cuerpo, era una sensación realmente increíble –Se siente tan bien estar así–

–Sí– Nos quedamos en silencio, no sé por cuánto tiempo pero no nos separamos, es tan correcto tenerla entre mis brazos.

–Kim– Sonó su dulce voz en un susurro cerca de mi oído.

–¿Mmmm?– Yo no quería hablar solo quería estar acurrucadita en su cuerpo.

–¿Eres virgen?–

–¡Lena!– Y el color rojo cubrió mi cara y me separé para verla a los ojos.

–¿Qué?– Y me miró de la manera más inocente, pero con esa sonrisa traviesa. Diablos definitivamente Lena no es lo que me imaginaba y eso me fascina –No es nada del otro mundo esta pregunta–

–¿Pero en un parque?– Y gire de un lado al otro para ver que nadie nos estaba escuchando.

–No tiene nada de malo ¿O sí?–

–No–

–¿No, de que no tiene nada de malo o no de…?–

–Lo primero, no soy virgen– Le dije en un susurro.

–Assh, me hubiera encantado ser…–

–¡¡Lena!!– Y el carmín se intensificó aún más en mi cara.

–Adorable, eres adorable– Me dio un beso en la mejilla y la vi ponerse de pie y tenderme la mano para ayudarme a levantarme –Si no nos vamos no llegarás a tu trabajo– Miré mi reloj y era verdad las horas se me había ido volando junto a ella. Caminamos de regreso, con una mano sostenía junto a mi pecho el cuadernillo que me había regalado con mis dibujos y la otra iba fuertemente entrelazada con la de Lena.

–Una cosa más– Me dijo mientras caminábamos entre las pinturas.

–Dime–

–¿Te molesta que sea así?– Sabia lo que se refería.

–No, realmente me… me gusta– Aunque de repente me da miedo, pero como dice mi mami los miedos hay que superarlos.

–Ok, entonces dime ¿Qué es lo que más te molesta?–

–Mmmm no lo sé, creo que nada en si–

–Bueno yo creo que sí, solo que no lo sabes aún–

–Puede ser ¿Y a ti qué te molesta de una persona?–

–Que no sean honestas, es lo que más odio, no perdono a los que me mienten, estaba pensando en la perra que te mintió y utilizó, me encantaría tenerla frente a mí ahora mismo, que coraje es… es una maldita. Yo no soportaría que me mientan y más si es sobre algo importante, en verdad es algo que difícilmente lo perdonaría–

Una voz en mi interior me gritaba con fuerza, sé sincera hazlo ahora, no dejes que pase más tiempo.

–Por cierto, Elena Alonso– Me dijo extendiendo su mano hacia mí, la miré sin comprender – Creo que no nos hemos presentado como se debe, soy Elena Alonso mucho gusto–

Y teniendo una lucha dentro de mí entre hacer lo correcto o no y el miedo ganó, ese miedo a perderla e hice lo que jamás imaginé… estreche su mano callé la voz de la razón y seguí mintiendo –Kim Rodríguez–

Entré a mi apartamento y esa nube donde me encontraba se esfumó una vez que cerré la puerta y todas las emociones cayeron de golpe sobre mí –Soy una basura–



Después de la salida con Lena, no podía dejar de pensar que le había mentido a propósito, me sentía mal, muy mal el peor día que he tenido y todos lo notaron, en el restaurante me equivoqué en las entregas y por primera vez el señor Chao me llamó la atención. Puse mi mayor esfuerzo en concentrarme y solo así pude sacar el día, y por la noche en el bar no me fue mejor y más sintiendo la mirada de Lena sobre mí.

–Te pasa algo Kim ¿Estás bien?– Me preguntó Lena una vez que llegamos juntas a nuestro edificio.

–Estoy bien–

–¿Segura? Estás rara, distante, ¿Fue por lo de hoy? ¿Te asusté?– Me acerque a ella para que me abrazara y lo hizo con fuerza, algo en mí necesitaba sentirla de esta manera–¿Kim?–

–No, nunca…. solo que… fue un día muy largo, solo estoy cansada–

–Te creo– Me separé un poco de ella y todo ese temor que sentía se esfumó con tan solo mirarla a los ojos –Pero quiero que me digas cuando no te sientas bien y todo eso, me preocupas ¿Trato?– Y me sonreí –¿Por qué te ríes? Lo digo en serio–

–No me río por eso, es que recordé algo–

–¿Y es gracioso?–

–No, es que mis mamás siempre hacen tratos–

–Aja–

–Y… y los cierran con un… un beso–

–Eso lo puedo arreglar– Y diciendo eso por segunda vez en este día posó delicadamente sus labios sobre los míos –Entonces ¿Tenemos un trato?–

–Sí, claro que si Lena–



Una vez mas no pude dormir, solo tenía en mi cabeza a Lena, sabía que, lo que estaba haciendo no estaba bien, que era un error y que tarde o temprano la heriría. Lo sé estoy consciente de ello, pero por otra parte no puedo dejar de hacerlo cada vez que no estoy a su lado, toda culpa y remordimiento me sobrecoge pero cuando la veo, me mira y me sonríe todo eso se me olvida y no me importa seguir ocultándole la verdad de quien soy.

El sueño me venció en algún momento de la madrugada, cuando abrí los ojos eran casi las 10, me sentía mal, mucho, sentía que mi pecho estaba por reventar, quería llorar, gritar, necesito a mis madres, escucharlas, quiero un consejo, tomé el teléfono con la intención de hablarles pero algo me detuvo, me quedé mirando el celular.

–No, no puedo, ya suficiente tiene con el hecho de que me fui– No puedo molestarlas con esto. Dejé el celular en el buró y me dirigí a la ducha. Sentir el agua deslizarse por mi cuerpo siempre despeja mi cabeza.

Salí de esta y miré mi reflejo en el espejo –¿Qué se supone que estás haciendo E…?– Dios ni siquiera puedo decir mi propio nombre –Esto está mal, está mal– El sonido de la puerta me sacó de mis pensamientos.

Un hola, un beso en la mejilla y de nuevo todo está bien en mí.

–¿Me invitas pasar?–

–Claro, adelante ¿Desayunas conmigo?–

–Porque crees que vine– Me dijo sonriente y me enseñó una bolsa del supermercado.

Unas tostadas, jugo de naranja y fruta, fue nuestro desayuno, pero esta vez desde que llegué a esta ciudad el departamento se sentía vivo, la risa de Lena llenaba el lugar.

–Me gusta cómo está decorado el departamento ¿Es tuyo?–

–No, es de una amiga, ¿Sabes… quien vivía aquí?–

–No, el departamento donde vivo era de mi abuela, pero solo lo usaba cuando venía de vacaciones cuando yo era pequeña y una sola vez vine, solo recuerdo haber visto un par de niñas salir de aquí pero no tengo idea de quienes eran o si vivían aquí ¿Puedo ver tu habitación?–

–¿Para qué?–

–Jajaja no me veas con cara de susto, te juro que mis intenciones no son llevarte a la cama… por ahora– Esto último lo dijo en un susurro pero claramente lo escuché. Me va a matar, esta chica va a terminar conmigo.

–No hay mucho que ver– Le dije mientras entrábamos a la habitación– Ya todo estaba amueblado cuando me mudé y no tengo muchas pertenencias–

–Me gusta la cama, es enorme– Y diciendo esto se sentó en ella y posteriormente se recostó y abrazó a mi pequeño gato de peluche.

–Huele a fresas–

–Sí, para mi hermana y para mí eso sigue siendo un misterio, ese gato tiene más años que yo–

–Este hermoso con sus ojos raros me gusta– Tenia envidia del gato, yo quiero estar entre sus brazos.

–No te di las gracias– Le dije mientras me sentaba en la cama.

–¿Por qué?–

–Los dibujos, están hermosos, eres muy talentosa–

–Tenía una hermosa chica en la cual inspirarme– Nos quedamos mirando por un instante, me encanta verme reflejada en sus pupilas, Lena se acercó a mí y tomó mi mano –Ven conmigo–

–¿A dónde?–

–Ayer olvidé decírtelo pero me voy de campamento–

– ¿Cuál? ¿Dónde? ¿Por qué? ¿Cuántos días?–

–Señorita curiosa– Y con su dedo índice me golpeó la punta de la nariz –Es por una semana, ¿Dónde? No estoy muy segura, Pau es la que lo organizó y es para respirar aire puro y despejarse un poco de la ciudad, meditar… ya sabes, solo relajarnos un poco y así poder escribir las letras de las nuevas canciones que vamos a tocar ¿Anda ven conmigo?–

–Yo…–

–No me digas que no, Rox y Sasha irán juntas y a Pau la acompaña su novio, Jime y su casi novia no van porque tienen que trabajar, anda no me dejes ir solita–

–Pero es que yo…– Lena me jaló del brazo que me hizo caer en la cama y se abrazó de inmediato a mi enterrando su cabeza en mi cuello.

–Cariño anda di que sí, dormiremos así acurrucaditas–

¿Cómo decir que no a esto? –No puedo, me encantaría pero no puedo Lena–

–¿Pero por qué?– Me preguntó mientras se acurrucaba más junto a mí.

–Al... al señor Chao no puedo tan solo dejarlo así, no tiene a nadie mas para la entrega de pedidos y quien ayudará a Jime– Además si no trabajo en una semana ¿De que viviré? No me puedo dar el lujo de faltar un solo día.

–Pero apenas estamos comenzando esto que tenemos y no quiero estar lejos de ti– Me di la vuelta para quedar frente a ella, la miré a los ojos.

–¿Tienes que ir?–

–Lo planeamos hace más de un mes no puedo cancelar ¿En verdad no puedes ir?– Aparté un mechón de cabello que caía por su mejilla.

–No bonita, no puedo–

–Te voy a extrañar mucho–

–Toma– Miro al gato sin comprender –Ha estado conmigo desde que nací es para que te acuerdes de mí y no me extrañes tanto–

–Aaaaawwwww, ¿Lo dices en serio?– Yo solo asentí y ella se abrazó a su ahora gato de peluche. Solo espero que la Lagartija no se entere que le di a Minino.

–¿Y cuándo te vas?–

–En media hora–

–¿Y apenas me invitas?–

–Me traes loca, todo se me olvida– Y no pude decirle nada porque yo también ando en las nubes por su culpa. Está hermosa, con su cabello un poco revuelto por estar recostada, sus mejillas un poco sonrosadas, la quiero y debo ser sincera.

–¿Lena?–

–Si–

–Me gustaría hablar contigo de algo importante cuando regreses–

–Pero mira que carita tan seria, hablaremos todo lo que quieras Kim, todo–

La acompañé a la puerta y con un ligero beso en los labios nos despedimos. Espero que esta semana que estemos separadas encuentre el valor para decirle la verdad a Lena.



Han pasado tres días desde que le dije a mi hermana que hablaría con nuestra prima, pero lo que pasó con Lena me llenó la cabeza de cosas y bueno más bien el armarme de valor tuvo mucho que ver. Así que le pedí permiso al señor Chao de salir temprano y me dirigí al bar, cuando entré pude notar que Jime estaba muy nerviosa.

–¿Estás bien?– Le dije sujetando su hombro para que detuviera lo que estaba haciendo.

–Sí, solo que no sé…– Me dijo mirándome fijamente –Tengo el presentimiento de que algo va a pasar–

–¿Algo bueno o malo?–

–Es lo que no sé, simplemente es una sensación de algo extraño–

–Calma Jime, todo va a estar bien. Además se supone que yo debería de ser la que está nerviosa–

–Lo sé Kim, es solo que no de verdad no entiendo que es esta sensación– Y me acerqué a ella y rodeé su cuello con mis brazos y ella me tomó de la cintura como siempre.

–Tranquila, todo estará bien– Y me acerqué para darle un beso en la mejilla.

–¿Para eso querías que viniera?– Dijo una voz que obviamente reconocí –¿Quién carajos es ella Jimena? No es posible ¡No lo es! Eres una maldita Jimena– Oh, oooh.

–Amy por favor espera– Dijo Jime mientras trataba de acercarse a mi prima Amy –No es lo que piensas–

–¡Oh por favor! No me vengas con esas cosas Jimena, jamás pensé que fueras capaz de mentirme–

–Amy– Le llamé, pero mi prima estaba fuera de sí. Ella volteó a verme pero por increíble que parezca no me reconoció. Me miró fijamente y yo solo le sonreí, me quité las gafas obscuras y su cara de enojo cambió a una de sorpresa.

–¡Oh por Dios! ¿Eres tú?– Y yo solo asentí –¿Tú sabes quién es ella?– Le preguntó a Jime mientras me señalaba.

–Sí, lo descubrí hace unas semanas, ella me prometió que iba a decirte–

–¿Lo sabías y no me dijiste?– Y Jime se quedó muy quieta.

–Es que Amor, ella me dijo…– Y mi prima levantó su mano para que Jime no siguiera hablando.

–No quiero saber, no me interesa Jimena–

–Amy, no es culpa de ella, yo le pedí…– Y mi prima hizo lo mismo conmigo, levantó su mano para que no hablara y respiró profundamente.

–Mira Elizabeth no sé porque le pediste eso a Jimena pero bueno, lo que me molesta es que ella sabe lo muy preocupada que estaba por ti y no me dijo nada–

–Ella apenas se enteró, solo han sido unos días y me dijo que yo tenía que hablar contigo–

–¡Ya déjalo!–

–Pero Amy, es que…–

–¡Te dije que ya lo dejes! Tengo que irme, necesito calmarme– Amy empezó a caminar hacia la salida.

–Amor por favor–

–No, no quiero hablar contigo– Le gritó a Jime que trataba de aclarar las cosas con mi prima.

–Pero Amy, por favor escúchame, déjame hablar– Le dijo Jime mientras sujetaba su mano, pero mi prima se liberó de una forma muy ruda y sin decir nada la fulminó con la mirada, para después salir del bar. Es tan parecida a mi tía Isabel que me asusta.

Mi amiga solo se dejó caer de rodillas y se llevó las manos a la cara. Me acerqué a ella –Voy a solucionar todo Jime, ya lo verás, solo ten calma– Y sin dejarla responder salí en busca de mi muy enojada prima.

La vi cuando se subió a su carro, y aunque la llamé no me hizo caso. Sin ponerme el casco me subí a la moto. Sé que mi madre siempre me advirtió que jamás me subiera a una moto sin usarlo, pero no podía dejar que Amy se fuera así. Tenía que solucionar todo y es que Jime solo intentó ayudarme. No, no podía dejar que mi amiga pagara por mi culpa.

La seguí varias calles y cada vez que estaba por alcanzarla ella aceleraba, sin perder tiempo me metí en una calle para poder cortar camino y aceleré todo lo que pude, cuando di vuelta para incorporarme a la avenida por donde Amy tendría que pasar mi moto derrapó, no pude controlarla y simplemente perdí el control. Todo fue muy rápido, en un momento estaba derrapando y en el siguiente solo sentí como mi cabeza golpeó con algo. No pude levantarme, simplemente no podía, todo me daba vueltas y las voces empezaron a aparecer a mí alrededor.

–¡Oh por Dios Elizabeth!– Escuche a Amy a mi lado–Cielo, ¿Pero qué hiciste?–

–Ella no tiene la culpa– Le dije en un susurro, intenté girarme a verla pero me dolía mucho la cabeza.

–Calma Lizie calma, no hables y trata de no moverte–

–Pero es que Jime–

–Shhh, luego hablamos– Y mis ojos se cerraron –Lizie por favor abre tus ojos–

–Tengo sueño Amy–

–Pero no puedes dormir–

–No las llames, voy a estar bien. Solo déjame… déjame dormir un poco–

–Lo sé Cielo y no te duermas Lizie– Me acarició la mejilla y mi prima me quitó un mechón de cabello que cubría mi ojo derecho – Dios hay mucha sangre ¡Por favor que alguien llame a la ambulancia!– Y muchas voces se escucharon, pero por más que me resistía no pude evitar cerrar los ojos –Lizie… ¡Lizie!–

Si, por algo mi mamá Alex siempre me dijo que jamás me subiera a la moto sin casco.

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*Una opción diferente, menos conocida por su novedad y por el hecho de que únicamente se realiza y es legal en pocos países, es la técnica ROPA, también conocida como Maternidad Compartida (“ROPA” es la abreviación de “Recepción de Ovocitos de la Pareja”). El método ROPA se ha convertido en una elección cada vez más popular entre lesbianas. Como su nombre indica, la principal característica de esta técnica es que el tratamiento de FIV se comparte entre ambas mujeres: una de ellas se somete a la estimulación ovárica y aporta los ovocitos. Éstos se obtienen mediante punción ovárica y son fecundados con semen de donante procedente del banco de semen de la misma manera que en una FIV corriente, con la única diferencia que los embriones se transferirán al útero de la otra mujer, que gestará el embarazo y dará a luz. De esta manera, las dos mujeres participan activamente en traer al mundo a su hijo, siendo ambas sus madres biológicas: la primera como madre genética y la segunda como madre gestante.


Y eso fue todo por el día de hoy, ¿Ya sospechaban que era Elizabeth?, ¿Por que si saben quien es ella verdad? esperamos que les haya gustado y quiero rw Very Happy lindo día a todas, nos leemos el próximo viernes.




LyA
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Mensaje por Delfi22 el Vie Ene 29, 2016 2:05 pm
Vaya sorpresa!!!!...cuando le dijo sobre sus madres y su familia me quede
*con cara de no puede ser*....Neutral

Y ahora esperar hasta el próximo para saber que pasa y la reacción de Lena cuando se entere sobre lo que le paso a Kim..
Nos vemos y que estén bien...
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Mensaje por Yuki Mioby el Vie Ene 29, 2016 3:57 pm
jajjajaj yo tambien sospeche cuando empezo Kim a hablar de toda su familia, pero no preste atencion hasta que dijeron el nombre de la novia de Jime, Amy...como olvidar a la pequeñita que le contaban su lindo cuento, entonces buumm todo se conecto y yo aaaaahhh vaya ustedes si que saben ponerla de emocion jajajajaj
Hasta el proximo capi ;)
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Mensaje por invierno el Sáb Ene 30, 2016 2:07 am
no se puede dejar una gran historia atrás..S y A siempre
son los inicios
gracias
conti
saludos
invierno
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Mensaje por LyA el Vie Feb 05, 2016 12:29 pm
Hola, hola, muy buenos días, muchas gracia todas por pasar a leernos.

Delfi, Yuki, Invierno, muchas gracias por sus comentarios.

Sin mas...

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Capítulo 5 Mi hermana Renne



¡Elizabeth, Elizabeth! ¿Dónde estás Amor?

¿Amor? Sabía perfectamente a quien correspondía la voz, lo extraño es que sentía que era muy normal el que esa persona que me gritaba me llamara así.

–¡Elizabeth!– Y de repente unas manos me rodeaban fuertemente –¿Estás bien? Te he estado buscando – Me decía Lena mientras enterraba su cara entre mi cuello y mi hombro –Me asusté mucho cuando me avisaron de tu accidente–

–¿Accidente?–

–Sí, Jime me llamó para decirme que tuviste un accidente en la moto– Y entonces sentía como Lena comenzaba a llorar –Te dije que te cuidaras mientras no estaba–

–Pero estoy bien, mira no tengo nada– Decía mientras la estrechaba aún más en mis brazos –Solo fue una pequeña caída–

–Si es así ¿Por qué aun estas dormida?– Y entonces la separé de mí para poder verla –Tienes que despertar, ellas están preocupadas–

–¿Quién?–

–Tu sabes quién Elizabeth, anda Amor abre tus ojos, estoy por llegar– Y Lena se soltó de mi –Tienes que despertar ya Elizabeth–

–¿Elizabeth?– Y es que apenas me di cuenta que ella me llamaba por mi verdadero nombre.

–Luego hablamos Amor–
Y rápidamente me dio un pequeño beso en los labios y después desapareció.

Todo a mí alrededor se puso negro, y para mi sorpresa no tenía miedo, cerré los ojos y una suave caricia en mi mejilla me relajó, pero de repente toda esa calma desapareció, algo o alguien sujetaba mi nariz y no me dejaba respirar, me moví intentando liberarme y cuando abrí los ojos la vi.

–¡¿Pero qué demonios haces Renne?!– Le grité a mi hermana mientras me incorporaba para intentar tomar aire.

–Solo estaba intentando algo, además el doctor dijo que ya era hora que despertaras, ya no estás tan drogada como para dormir como bella durmiente–

–Pero dudo que esa sea la forma de hacerlo– Le reclame mientras volvía a recostarme y repentinamente mi pequeña hermana me abrazó.

–No vuelvas a asustarme así maldita rubia loca, mamá Alex siempre te ha dicho que uses el casco– Y me dio un manotazo.

–Auch– Y es que un ardor recorrió mi brazo.

–¿Auch? No te quejes, que bien podría darte tu merecido ¿En qué estabas pensando? ¿Qué no ves que eres la única hermana que tengo?, No planeo ser hija única, no puedo yo sola con ellas– Me dijo aguantándose las ganas de llorar.

–Renne–

–Eres una idiota–

–Renne tiene razón– Nos dijo una muy molesta Amy desde la puerta –¿En qué diablos pensabas al manejar de esa forma?–

–Es que tú no querías hablar con nosotras– Me senté una vez más.

–Pero no tenías que perseguirme de esa forma Elizabeth, además creo que aun recuerdas donde vivo ¿No es así?– Me dijo a modo de regaño.

–Sí– Le respondí mientras agachaba mi cabeza. Y de repente sentí como Amy me abrazaba y yo la abracé a ella –Lo siento–

–He estado muy preocupada, no sabía dónde estabas– Dijo apartándome de ella para que la viera a los ojos –Y cuando vi que eras tú la que abrazaba a Jime y que ella sabía que eras mi prima y no me había dicho nada, yo…– Y una lagrima se le escapó a mi prima.

–Yo le pedí que no te dijera, tenía miedo de que llamara a Alex  para decirle donde estoy–

–Eres una tonta Cielo, si tú me lo pides jamás les diría nada a tus madres– Amy me miró con decepción –Tal parece que no me conoces– Me dolió que me viera de esa forma, porque nunca lo había hecho.

–Yo lo siento Amy, es solo que tenía miedo– Y la abracé muy fuerte –Perdóname–

Amy me estrechó entre sus brazos aún más fuerte de lo que yo lo hacía –No lo vuelvas a hacer–

–No, ya no– Y de repente otro par de brazos nos estrechó a ambas.

–Son tan cursis, pero así las quiero– Nos dijo Renne.

Después de unos minutos así nos separamos, yo volví a acostarme en la cama y recorrí con la mirada la habitación – ¿Dónde están nuestras mamás?– Le pregunté a mi hermana que se sentó en un extremo de la cama, mientras Amy permanecía de pie a mi lado.

–En casa– Eso me pareció realmente  extraño.

–Yo las llamé– Dijo mi prima mientras señalaba con un movimiento de cabeza a mi hermana –Necesitaba los papeles del seguro médico y llamé a tu casa–

–Pero fui yo quien respondió el teléfono. Me diste un susto de muerte, no quiero imaginar si alguna de nuestras mamás contesta en mi lugar, por eso decidimos que lo mejor era que yo viniera antes para no asustarlas–

–Pero estoy bien– Y fue hasta este momento que empecé a checar mi cuerpo para cerciorarme de que no mentía. Y a mi parecer no lo hacía, tenía algunos golpes y raspones en mi brazo izquierdo y una venda en mi muñeca derecha y una más sobre mi cabeza, tenía puesta una bata de hospital y mis piernas estaba cubiertas por una sabana no podía ver si tenía una lesión más grave así que moví los dedos de mis pies y un dolor recorrió mi pierna izquierda pero de no ser por eso todo estaba bien.

–Estás medicada por eso no te duele mucho, pero no te preocupes estarás bien. Y sí, nos asustaste, el golpe en la cabeza fue duro– Dijo Amy mientras se cruzaba de brazos –No vuelvas a actuar de esa forma Elizabeth, si lo haces te mato– Y aunque sabía que mi prima bromeaba algo dentro de mi tembló de miedo.

–Te lo prometo– Le dije a Amy y su mirada cambió a una más serena –¿Cómo es que llegaste aquí?– Le pregunté a Renne.

–En avión–

–Ya lo sé tonta, me refiero a que fue lo que le dijiste a mis mamás–

–Solo que me iba de vacaciones, que quería visitar a Andy–

Si, Andy es la hija de mi tía Danielle, mi mamá dice que mi tía es tan egocéntrica que no se conformó con ponerle a su hijo Daniel, sino que le puso Andy a su hija menor y es que no es Andrea ni André, es solo Andy, mi mamá llegó a la conclusión que Andy suena casi igual que Danni incluso usa casi las mismas letras y aunque mi mami asegura que no es así, yo le creo a mi mamá Alex –Que necesitaba un tiempo a solas. Así que tomé el primer avión y aquí estoy– Terminó de explicarme mi hermana.

–¿Cómo sigues?– Me estiré para alcanzar su mano y poder estrecharla. Y es que no es fácil recuperarse de una ruptura.

–Muy bien, me he dado cuenta que hay más peces en el mar. Además no está mal ser soltera–

–¿Eso significa que conociste a alguien?– No es posible que mi hermana se recuperara tan rápido a menos que…

–Puede ser– Y me hizo un guiño. Hay veces que es inevitable no acordarme de mi madre cuando mi hermana hace este tipo de gestos.

–Eres muy parecida a Ale ¿Lo sabías?– Dijo Amy, que al parecer estaba pensando lo mismo que yo –Aunque Lizie con ese nuevo look se parece mucho a Sam, solo el color de ojos es diferente– Y mi hermana y yo nos miramos fijamente para estudiar lo que Amy nos decía –Pero en definitiva si hablamos en actitud, tú– Me señaló –Eres igual a Ale y tú a la Princesa– Y mi hermana y yo sonreímos –Hacen gestos que solo ellas hacen y tienen el mismo carácter. Bien podrían ser clones de sus madres– Y ambas nos reímos.

–Siempre nos dicen eso– Respondió mi hermana –Y bueno ¿Dónde está mi cuñadita?–

–¿De quién habla?– Pregunto Amy.

–De Lena–

–¿Lena es tu novia?– Preguntó Amy muy sorprendida.

–¡No! No lo es… aún no–

–Vaya ¿Quién lo hubiera dicho? Jime no me comentó nada– Dijo Amy mientras tomaba asiento en la cama a lado opuesto de Renne.

–¿Ya hablaste con ella?– Le pregunté y es que aún no sabía cómo estaban las cosas entre mi prima y mi amiga.

–Ya, hemos estado dos días aquí era inevitable no hacerlo, así que hemos tenido tiempo de aclarar las cosas– Me dijo mientras se sonrojaba y una linda sonrisa aparecía en su cara –Ya somos novias, me lo pidió ayer y bueno yo acepté–

–¿En verdad? Me da mucho gusto, Jime es una excelente persona– Y abracé a mi prima y apreté su brazo mientras nos sonreímos.

–Lo sé, aunque me dijo que tú le prometiste que ibas a hablar conmigo y que por eso ella no me comentó nada–

–Y así fue. En verdad no quise ocasionarles problemas– Y  un nudo apareció en mi garganta, Amy estrechó mi mano muy fuerte y la miré a los ojos.

–Ya todo se solucionó, así que calma. Además el doctor dijo que tenías que estar relajada– Y con un leve empujón hizo que me recostara en mi almohada y ella se levantó para ponerse una vez más junto a la puerta.

–Todo estará bien, aunque tienes más golpes y raspones en el lado izquierdo– Una vez más inspeccioné mi cuerpo –Ya te dijo Amy, estas medicada por eso no duele, tus piernas están como tu brazo, aunque la izquierda está más lastimada por el peso de la moto, pero no te quedarán cicatrices, tu muñeca está bien y bueno el golpe en la cabeza puede que mató una de tus dos neuronas pero podrás vivir sin ella, además ni que la usaras demasiado– Dijo Renne a modo de burla.

–Tonta–

–Pero así me quieres rubia loca–

–Sí, así te quiero Lagartija–

–Y bueno ¿Ya hablaste con Lena? ¿Ya le explicaste que no eres Kim?– Preguntó mi hermana.

–No, aún no. Siempre que voy a decirle que no soy Kim algo sucede y bueno el otro día me dijo que no le gustan las mentiras, que jamás me perdonaría algo así y…–

–Esperen un momento ¿Lena no sabe quién eres?– Me preguntó sorprendida.

–No– Le dije a mi prima –Pero voy a hablar con ella, solo necesito el momento adecuado–

–Y aunque no encuentres el “momento adecuado” tienes que hablar con ella Lizie, no puedes mentirle ¿Desde cuando eres tan miedosa?– Dijo Amy mientras se cruzaba de brazos –Tú no eras así–

–Lo sé, es solo que…–

De repente la puerta se abrió y una muy preocupada Lena entro –¡Oh Kimi!– Y lo que sucedió a continuación fue… increíble. Lena sujetó mi rostro y me beso. Pero no cualquier beso, un beso de esos que te dejan viendo estrellitas. Incluso ella dejo caer una pequeña mochila que traía.

–Me asusté mucho, vine en cuanto me avisó Jime– Me dijo al oído mientras me abrazaba.

–Estoy bien– Y la abracé fuertemente mientras me llenaba de su rico olor del cabello.

–Vaya, vaya, creo que con ese beso ahora si se te murió la última neurona que te quedaba– Dijo mi inoportuna hermanita. De inmediato Lena me soltó y se dio cuenta que no estábamos solas –Supongo que eres Lena, Yo soy Renne Ku…–

–Rodríguez– Interrumpí a mi hermana, quien me miró confundida pero me siguió el juego.

–Que tonta soy, jejeje hay veces que olvido mi apellido, Renne Rodríguez, la hermana de esta rubia loca– Y le dio un par de besos en las mejillas en forma de saludo.

–¿Rubia?– Lena hizo un gesto raro al hacer esa pregunta mientras se sentaba junto a mí.

–No puede ser, ¿Ni eso le dijiste?– Reclamó Amy –Hola… por cierto, y sí, esta tonta a la que acabas de besar es mi prima y ese cabello originalmente es rubio y no negro– Explicó Amy seriamente, mientras me fulminaba con la mirada y adelantaba todas las respuestas de las muy posibles preguntas que pudiera hacer Lena.

–Kim ya me había dicho que se pintaba el cabello solo que no sabía que era rubia– Le dijo a Amy muy seriamente –¿Eres la que escapó de casa?– Me preguntó Lena.

–No escapé– Le dije algo molesta a Amy –Solo me fui sin decirle a mis mamás.

–Eso es escapar– Dijo Amy.

–Ya, ya tranquilas fieras, si estamos conociéndonos... aunque creo que Amy ya conoce a Lena–

–Sí, claro que sí, ella es la vocalista del grupo musical de mi novia– Le explicó Amy a Renne.

–Así es… por cierto ¿Te acuerdas de la chica de la peluca azul?– Y Lena me miró fijamente y mi corazón latió muy rápido al mismo tiempo que un calor me inundó –Pues es tu prima–

–¡Diablos!– Dijo Amy mientras se pasaba la mano por la frente –Esto es una maldita novela barata–

En definitiva tengo que averiguar qué es eso de la chica de la peluca azul, pero ya tendré tiempo para preguntarle a Amy. De repente me dio sed, así que me serví un vaso de agua y empecé a beberlo lentamente.

–Wow ¿Cantas?– Preguntó Renne entusiasmada.

Y Lena se sonrojó –Sí– Dejé el vaso en pequeña cómoda y sujeté su mano para darle algo de confianza.

–Quiero escucharte ¿Puedo?–

–Claro cuando quieras puedes ir al bar, nos presentamos todos los jueves, solo avísame para ponerte en la lista y no tengas problemas para entrar–

–Perfecto, le diré a Dany y a Andy que me acompañen– ¿Dan? Y es que una gran sonrisa y un lindo sonrojo aparecieron en el rostro de mi hermanita cuando dijo su nombre, la miré fijamente pero ella como siempre me ignoró, se acercó a mí y me robo el vaso de agua para bebérselo.

–Hablando de Dany, me dijo que te avisara que te consiguió de nuevo una entrevista en Kóot– Le dijo Amy a Lena y al escucharla mi hermana se atragantó con el agua.

–¡¿Qué?!– Y de inmediato la fulminé con la mirada –Ah… digo… ¿Por qué no me avísate?–

–Se acaban de conocer– Le dije entre dientes –¿Además qué puedes hacer por ella?–

Mi hermana me vio fijamente y de repente un chispa iluminó sus ojos –Pues que yo conozco muy bien a Dany, no tanto como quisiera pero estoy trabajando en eso–

–¡¿Qué?!– Oh por Dios ¿Dan y mi hermanita? No puede ser –Pero él es más grande que tú–

–¿Y eso qué? Mamá es más grande que mami y son una de las mejores parejas que conozco–

–A mamá le va a dar algo– Pobre de mi mamá Alex, se va a volver loca cuando se entere.

–¿Dónde están?– Preguntó Lena, sentía su mirada interrogante, debía ser raro que de la noche a la mañana yo que no he hablado con ella mucho sobre mi familia y ahora tenga presente a mi hermana y mi prima Amy. Y no solo eso sino que ahora resulta que conocemos a quien le dará una entrevista para su trabajo.

–¿Quiénes?–

–Pues quien más tontita ¿Tus mamás?– Renne y yo intercambiamos miradas pero no supimos que contestar.

–Mis tías no podían dejar sus empleos, además ya no era necesario que vinieran, todo está bien con… Kim– Y mi prima caminó hacia la salida –Voy por el doctor para preguntarle cuando puedes salir– Y Amy cerró la puerta un poco más fuerte de lo normal, de seguro está muy enojada conmigo.

–¿Al doctor? De seguro fue por su sexy novia– Dijo mi hermana –Por lo que sé, desde que entraste al hospital no se han separado ni un segundo–

–¿De verdad? ¿Jime está aquí?– Les pregunté.

–Sí, la vi antes de entrar, me dijo que iba a comer algo y que luego venía a verte– Me sorprendía un poco que mi amiga no hubiera entrado antes, pero conociéndola de seguro quiso darnos un espacio para aclarar ciertas cosas.

–¿Cómo te fue en tu viaje?– Le pregunté a Lena que no dejaba de sujetar mi mano.

–Bien, muy bien aunque… te extrañé– Dijo Lena mientras fijaba su mirada en mi –Pero cada que lo hacía abrazaba a Minino–

–¿Minino?– Oh, oooh.

–Sí, mira es este pequeño peluche que tu hermana me regaló– Dijo Lena sacando a Minino de la mochila que levantó del suelo. Y por primera vez desee haber quedado en coma.

–¿Se lo regalaste? ¿Le regalaste a Minino?– Y Renne se estaba poniendo roja –¡¿Regalaste a mi gatito?! ¡Maldita rubia te voy a matar!– Y mi hermana estaba a punto de lanzarse sobre mí, Lena vio sus intenciones e intentó detenerla, pero fue la voz del doctor quien puso fin a su intento de asesinato.

–Señoritas por favor, la paciente debe descansar– Le dijo mirando a mi muy furiosa hermana y Renne dio un paso atrás pero aún quería matarme con la mirada –Además todavía no puede hacer movimientos bruscos–

–Si señor– Amy solo nos observaba desde la puerta, con los brazos cruzados y negando con la cabeza.

–¿Quién se va a quedar con ella esta noche?– Y Lena estaba por decir que ella pero Renne se adelantó.

–Yo señor– Y el doctor la miró sorprendido –Tenemos que hablar–

–Le repito que la señorita debe descansar–

–Sí, lo sé, así que no se preocupe, eso hará mi hermana– Y me dio miedo, mucho miedo ¿Qué tal si me asfixia en la noche con la almohada?

–¿Segura? Si quieres yo…– Dijo Lena.

–Lo haré yo– Interrumpió mi hermana seriamente y Lena no dijo nada. Sí, mi hermana es igual de mandona que mi mami Sam y cuando dice algo todos obedecemos.

A Lena no le quedó de otra que aceptar, una vez más tomó mi mano entre las suyas –Tengo que irme– Yo sujeté fuerte su mano –No me pongas esa carita, prometo que mañana temprano estaré aquí y ya no te dejare sola ¿Ok?–

–Sí–

–Pórtate bien– Se acercó a mí y me dio un beso en la mejilla –Sueña conmigo y ahí, si puedes, portarte mal– Eso último me lo dijo en un susurro y yo solo sentí mi cara enrojecer.

Todas salieron de mi habitación mientras el doctor me revisaba, me cambio la venda de la cabeza por una gasa más pequeña y luego checó mis otras heridas. Después de asegurarse que estaba bien, me dijo que permanecería un día más en el hospital para ver que no tuviera ninguna complicación, el golpe de mi cabeza no era grave y lo bueno es que no había necesitado sutura y que mi pierna aunque estaba lastimada no era nada de qué preocuparse, pero lo mejor sería guardar reposo los siguientes días.

Gracias al seguro médico no tenía por qué preocuparme de los gastos pero ¿Y mis empleos? ¿Qué pasó con la moto? ¿Y el señor Chao? Diablos, diablos, tengo problemas.

Un golpe en la puerta fue el que me hizo calmarme un poco y es que no saber qué era lo que iba a pasar con mis empleos me estaban poniendo nerviosa.

–¿Hola?– Dijo Jime asomando la cabeza –¿Puedo pasar?–

–Claro, claro Jime– Le dije mientras me sentaba, pero ella se acercó a mí y me empujo para que siguiera recostada.

–No te levantes, el doctor me dijo que tenías que descansar– Y yo solo asentí –Me asustaste mucho, te dije que sentía que algo iba a pasar y mira donde acabaste– Le iba a explicar que todo estaba bien pero no me dejó –No vuelvas a hacerlo ¿Me entiendes? Si vuelves a hacer algo como eso yo misma te dejo inconsciente una semana– Y me enseñó su puño para reafirmar sus palabras y luego me abrazo –Sabes que te quiero pequeña, no me perdonaría si algo te pasa por mi culpa–

–Yo también te quiero Jime, además ahora somos familia– Y mi amiga se sonrojó como nunca antes había visto.

–¿Ya te dijo Amy?– Y afirme con mi cabeza –No sabes lo feliz que estoy–

–Se nota en las dos Jime, en verdad me da mucho gusto–

–Ella es… es increíble, no sabes cómo me encanta, la quiero mucho Lizie– Y por primera vez Jime me llamó por mi nombre, fue… Mmmm fue extraño y ella lo notó en mi cara –Estos últimos días Amy no ha dejado de hablar de ti y obviamente no te llama Kim, así que…–

–Lo sé Jime, lo sé, además ese es mi nombre no sé pero me siento extraña–

–Creo que es por la costumbre, aunque a mí la verdad me gusta más tu nombre real a ese que inventaste– Y solo pude sonreír, si supiera que estuve a nada de llamarme así, si no fuera por la apuesta de mis mamás tal vez mi mami Sam hubiera insistido hasta convencer a mi mamá Alex –¿Cómo quieres que te llame?– Y he ahí una pregunta tan simple pero a la vez complicada. Jime tomó mi mano y me alentó a darle una respuesta.

–Tengo que hablar con Lena, no puedo seguir así, además no es justo que estén mintiendo por mi culpa. Ella no merece que le haga eso–

–Lena va a entender por qué lo hiciste, pero por lo que más quieras no dejes pasar más tiempo, entre más pase será peor y ella ya empieza a sentir algo muy fuerte por ti– Y mi corazón se aceleró, es obvio que yo sé que Lena me quiere pero el que me lo diga alguien más hizo que me emocionara –Además ella es como mi hermana y no quiero verla lastimada, ya tiene suficiente con sus papás– Y Jime apretó mi mano.

–Voy a hablar con ella Jime te lo prometo–

–Eso espero, y por cierto no te preocupes por tu empleo si aún lo quieres cuando te recuperes sigue siendo tuyo–

–Gracias Jime, oye tengo curiosidad de algo, pero me da pena preguntar–

–Estamos en confianza, vamos pregunta–

–¿Cómo es que se conocieron tú y Amy?–

–Oh vaya jejeje– Y mi amiga se sonrojó de nuevo.

–Creo que es una historia interesante–

–Ya lo creo y bueno fue en el bar hace un poco más de un año–

–¿Tanto tiempo te llevo conquistarla?–

–No fue eso, es solo que ella acaba de pasar por una ruptura y pues nuestros caminos se cruzaron para que me tocara conocerla esa noche–

–Claro lo olvidé, hace más de un año ella aún salía con…–

–Claudia… si esa. Bueno ese día fui su saco de boxeo jajaja–

–¿Te golpeó?–

–Sí y vaya que pega duro– Llevo su mano hacia su mejilla izquierda pero en lugar de hacer una mueca de dolor sonrió y eso solo es una cosa… un muy lindo recuerdo – Cuando recibí la bofetada estuve a punto de devolvérsela, no lo entendí, yo solo me acerqué para ver si necesitaba ayuda y zas–

–Wow no lo imaginé de mi prima–

–Nunca la había visto por el bar, esa noche me tocó estar en la barra y bueno era una chica más, realmente no llamó mi atención, no hasta que ya estaba muy tomada y estaba llorando. Fue cuando le puse mas cuidado creí que estaría acompañada, una chica tan guapa como ella no podía estar sola, pero no vi a nadie cerca durante la noche y cada vez que una chica intentaba acercarse no duraba junto a ella ni cinco segundos. Me preocupó cuando la vi mal, muy mal, no podía ni siquiera ponerse bien de pie y fue cuando me acerqué y zas, estaba por decirle hasta de lo que se iba a morir jajaja, pero la vi tambalearse y la tuve que sujetar y pues intenté que me dijera donde vivía pero ya no podía ni mantenerse en pie. Le pedí a Fran que me ayudara a llevarla un reservado y  busqué en su chaqueta su teléfono y marqué el número que decía casa y me respondió...

–La tía Isabel diablos jajaja pobre Amy–

–Si Doña Isabel–

–¿Doña Isabel?

–Bueno es...es mi… tú sabes–

–¿Suegra?–

–Si jejeje, debo respetarla–

–Pero ¿Doña? Jajaja, mamá Alex la molestara con esto cuando se entere Jajaja… ay perdón continúa–

–Bueno mientras esperábamos, la obligué a que tomara una taza de café bien cargado y solo así se le pasó un poco la borrachera, fue ahí que por primera vez note que Amy tiene una mirada muy intensa, tuve que apartar la mía más de una vez. No decía nada solo me miraba profundamente, sentía que me estaba estudiando yo no sabía que decir tampoco y bueno unos minutos después llegó su hermano y la vi partir. Creí que ya no la vería más, mi sorpresa fue verla a la noche siguiente, regresó para disculpase por lo de la bofetada, yo le dije que no tenía por qué así que le invité una cerveza y terminamos platicando casi toda la noche, fue cuando me contó lo de Claudia y la razón por la que se había puesto así, mi sorpresa fue que al día siguiente regresó al bar y después iba cada vez que podía. Bueno con el tiempo nos hicimos amigas, descubrí que es una persona increíble, aparte de linda, inteligente, madura, con la sonrisa más maravillosa que pueda existir y bueno poco a poco se comenzó a meter aquí– Me dijo señalando su cabeza – No podía dejar de pensar en ella, pero para ese entonces yo salía con alguien y creí que era normal pensar en Amy, ella se estaba convirtiendo en alguien importante en mi vida y no le vi nada de malo, nos habíamos hecho muy cercanas pero una tarde en la que habíamos quedado en vernos para salir al cine, cuando la vi de pie junto a la entrada y se giró a verme, fue… fue cuando la comencé a sentir aquí – Y me señalo su corazón, Jime dejó escapar un suspiro – Sabía lo que tenía que hacer al darme cuenta de lo que estaba comenzando sentir–

–Terminar con tu entonces novia, me imagino–

–Así es y no fue por culpa de Amy, las cosas entre Rox y yo ya estaban mal, solo que nos negábamos a dejarlo atrás, después de todo era una relación de casi tres años, creímos que llegaríamos más lejos y no fue así–

–¿Rox? ¿Roxana?–

–La misma–

–No parece que entre ustedes hubiera había algo, se llevan tan bien–

–Terminamos bien, hablamos mucho al respecto y bueno seguimos siendo amigas. Y sí, sí se puede llegar a ser amiga de tu ex y bueno con Amy dejamos que las cosas surgieran solas y sin notarlo comenzamos a coquetear, a sonreírnos como tontas, a tomarnos de las manos, a míranos diferente hasta que nos enamoramos. Y todo lo demás ya lo sabes–

–Es una historia muy linda–

–Gracias– Me respondió Jime que tenía un muy bonito color rojo en sus mejillas.

Jamás lo imaginé verla toda sonrojada, se quedó por un rato más hasta que se hartó de mi porque no dejaba de molestarla en llamarla prima, espero en verdad que las cosas entre ellas funcionen por mucho tiempo.



Ya eran casi las siete de la noche cuando mi hermana Renne regresó a la habitación, estaba molesta, lo notaba en su semblante y lo confirmé cuando me volteó a ver y me mostró la lengua y se fue a sentar al sillón cubriendo su rostro con una revista, dejé escapar un suspiro, quería hablar con ella pero era mejor dejar que se calmara un poco.

Me puse a contemplar el techo y pensar por todo lo que he pasado, levanté mi brazo y mire los raspones aun frescos, llevé mi mano a la cabeza y toqué la gasa que cubría la herida, sabía que bajo ella estaba un pequeña herida, por lo que estuve durmiendo casi todo el tiempo estos dos últimos días, tuve mucha suerte en no salir más lastimada.

Debería de llamar a mis madres, no he llamado a mami Sam y debe estar preocupada, tal vez mañana; cerré los ojos un instante me sentía muy cansada y sin  darme cuenta me quede dormida.

Estaba soñando, no recuerdo muy bien sobre qué pero sé que Lena estaba en él, últimamente todos mis sueños son con ella y eso me gusta, pero el sonido de un trueno me despertó y como es costumbre tuve miedo, sujeté mi cobija y pude ver que mi hermana se movió, obviamente ella también se despertó.

–Renne ¿Sigues enojada?–

–Mmmm–

–Renne yo no quise…–

–Mira Elizabeth deja de mentir, claro que quisiste darle a tu novia mi gato–

–No es mi novia–

–Pues a Lena… ella, lo que sea, le diste a Minino, mi gato ¿Entendiste? Él es mi gato, tú tienes a Hulk y Koki, yo me quede con los gatitos y a Minino te lo presté ¡Presté! – Me gritó y luego me miró fijamente.

–Lo siento– Le dije a mi hermana, pero ella solo se cruzó de brazos y desvió la mirada –Renne, por favor. Se veía linda abrazada a él y no lo pensé, si quieres te doy los míos– Y entonces mi hermana volvió a verme a los ojos, pero poco a poco su mirada cambio.

–¿En verdad es ella?–

–¿Qué es ella?– Y mi hermana sonrió.

–De verdad Elizabeth, no sé si eres tan despistada o solo te haces la tonta– Se acercó hasta mi cama y se sentó a mi lado –Cuando me dijiste que te gustaban las mujeres, recuerdo que de inmediato te imaginé como a nuestras mamás– Y ella respondió a mi pregunta sin tener que hacerla –Ya sabes Lizie, ese amor perfecto, la forma en que siempre se ven a los ojos y cuando dejamos de existir para ser solo ellas, incluso cuando se ponen a bailar y ni siquiera necesitan una canción para seguir el ritmo– Sí, así son mis madres –Así te imaginé, con una mujer que te complementara, que te hiciera sonreír con tan solo verte a los ojos y que te hiciera bailar sin música– Y mi hermana tomo mi mano –Y hoy lo vi, cuando Lena entró te perdiste en ella y ese beso que se dieron…– Y puedo jurar que me sonrojé –Me acordé de ellas– Y suspiré –¿Es ella?–

–Sí… no… aún no lo sé, ella es una chica especial y cuando la veo siento todas esas estúpidas hormiguitas y cuando me besa me deja viendo estrellas, pero tengo miedo, no quiero que me lastime– Y Renne empezó a reír –¿De qué te ríes?–

–De que algo me dice que ella jamás haría algo así, en cambio tú…– Y esas palabras me hicieron sentir un hueco en el estómago –Tienes que hablar con ella Lizie, tienes que decirle quien eres… Diablos eres la futura dueña de Kóot, no crees que ella merece que seas sincera. Amy ya te lo dijo tú no eres una persona miedosa–

–Pero tengo miedo Lagartija, tengo miedo a perderla–

–Pues vas a perderla si no le dices la verdad– Y solo pude cerrar los ojos – No estás sola, además yo voy a estar contigo para ayudare–

–Te quiero Renne–

–Y yo a ti… aunque–

–¿Aunque?–

–Quiero a Minino de vuelta–

–Sí, no te preocupes, voy a hablar con Lena, ella entenderá– Y Renne me abrazo justo cuando otro trueno iluminó la habitación –¿Puedes dormir conmigo?–

–Miedosa– Me dijo mi hermana burlándose –Pero sí, no te preocupes yo te cuido esta noche–

Y de inmediato nos acomodamos en la cama, Renne tuvo mucho cuidado con mis heridas y me abrazó por la cintura.

–¿Renne?–

–Mmmm–

–¿Qué pasa con Dan?– Y mi hermana no respondió –¿Renne?– Y ella suspiró.

–Creo que me gusta– Y traté de voltearme para verla a los ojos pero ella no me dejó –Ya sé, mamá se va a volver loca–

–¿Desde cuándo?–

–No sé, mucho creo, Albert era lindo y en verdad me gustaba, pero Dany… a él siempre lo vi diferente, siempre me ha parecido muy guapo pero el que viviéramos en distintos países no ayudaba mucho además ya sabes cómo es él… siempre me parecía inalcanzable–

–¿Y qué ha cambiado ahora?–

–Fue por mí al aeropuerto, él se portó muy lindo mientras tú decidías jugar a ser la bella durmiente– Y ambas reímos –Y por primera vez sentí que me miró diferente, como si se diera cuenta de que existo, además… no sé qué es lo que pase, no es que seamos novios, ni siquiera hemos salido en una cita o algo así, solo hemos hablado un par de veces desde que llegué. Me dijo que vendría mañana a visitarte, él se preocupó mucho cuando se enteró del accidente pero no hizo ninguna pregunta cuando le pedí que no le dijera nada a la tía Danielle. Eso me gustó mucho, además tienes que verlo, se ha puesto aún más guapo–

–Como dice mi mamá– Y ambas dijimos al mismo tiempo –Ya veremos qué pasa– Tenía un poco de miedo de que mi pequeña hermana saliera lastimada, todos sabemos que Dan es un Don Juan, así que tendré que hablar con él.

Desperté muy temprano, me sentía un poco incomoda, la cama de hospital es cómoda pero obviamente no está diseñada para que dos personas duerman en ella. Renne estaba acurrucada junto a mí, me puse a contemplarla por un momento, aparté un mechón de su oscuro cabello que caía sobre su rostro, en verdad se parece tanto a mamá, la vi abrir sus ojos y al verme me sonrió.

–Estás horrible–

–Muy buenos días también para ti hermanita– Le dije con una sonrisa y le di un beso en la mejilla.

–Buenos días Lizie– Me devolvió el beso –Pero lo digo por todos eso moretones, hoy se notan mucho ¿Te duelen?– Me preguntó y me tocó uno que estaba sobre mi brazo.

–Un poco–

–No tarda en venir la enfermera para darte el medicamento– Y diciendo esto se puso de pie y se fue al sillón donde había dejado su bolso –Voy a la departamento, regreso más tarde–

–¿Te estás quedando en casa?–

–En dónde más tonta ¿Acaso ves mi maleta por aquí?, llegué al departamento y ya vi que te instalaste en la habitación de nuestras madres–

–La cama es más grande– Le dije con una sonrisa.

–Mejor para mí, el cuarto de nosotras para mi sola– Se acercó y me dio un beso en la mejilla –Te veo más tarde–

Estaba terminando de desayunar cuando alguien tocó a la puerta, por un momento mi corazón comenzó a latir como loco pensando que tal vez sería Lena, pero cuando vi una cabellera negra y una sonrisa traviesa en el rostro, asomarse por la puerta, mi corazón se tranquilizó un poco.

–¿Se puede Monstruito Azul?– Me preguntó una versión joven de mi tío Israel pero con la picardía de la tía Danielle.

–Sabes que no me gusta que me digas así– Desde que Dan escuchó a la tía Isabel llamarme así no ha dejado de hacerlo y eso es desde que tenía cuatro años.

–Desde pequeño te he llamado así, ¿Por qué hasta ahora me lo dices?–

–Porque antes prefería golpearte– Y diciéndole esto le di un sueva golpe en el brazo.

–Y recuerdas ¿Cómo respondía a tus golpes?–

–Ni se te ocurra darme un beso, ¿Me escúchate tonto?– Pero él como siempre me ignoró, se acercó a mí, me dio un beso en la mejilla y se sentó en la cama frente a mí.

–Veo que estas muy bien Eli– Una cosa más que solo él hace, llamarme de esta manera.

Tomó mi mano y me miró con impaciencia, sabía que quería decirme algo, podía imaginarme que pero no se atrevía.

–Vamos Dan ya suéltalo–

–Pero es que si serás idiota– Aquí vamos –Irte así sin decirle a nadie–

–Renne lo sabía–

–Claro Renne la chica de 18 años que se comporta más madura que tú–

–Y que tú– Guardamos silencio por un segundo, esto era más incómodo de lo que pensaba y aunque le debía una explicación no quería darla, así que le pregunte otra cosa que a mí en este momento me interesa aún más –… ¿Qué intenciones tienes con Renne?–

–No estamos hablando de eso–

–Yo quiero hablar de eso–

–Pues yo no Eli ¿Por qué rayos no nos buscaste?, Siempre hemos estado para ti, debiste hablar con nosotros y no salir corriendo y esconderte frente a nuestras narices, todos estábamos preocupados y mira donde estas ahora–

–Estoy bien–

–¿Y si hubiera sido peor? Si hubieras… Dios no quiero ni decirlo pero ¿Y si hubieras muerto? ¿No lo has pensado?– Y me quedé callada, solo mirándolo. No, no lo  había pensado, no a ese extremo –¿Qué hubiera pasado? ¿Eeeh? Con tía Alex, tía Sam, con Renne, ¿Qué crees que hubiera sentido si pasa eso siendo ella la única que sabía que estabas aquí? Por no pensar con claridad, por no pedir ayuda con algo que ni siquiera sabemos por qué te cerraste al mundo–

–No empieces con tu faceta de madurez que no te queda Dan, sé que lo hice mal, lo sé y me arrepiento de muchas cosas, pero no cambiaría lo que hice, mamá Alex dice que las cosas pasan por algo, yo siempre he sido la niña de casa, la bien portada…–

–¿Ahora quieres ser una loca rebelde?

–Claro que no, sabes que amo a mis madres y sé que les he hecho daño, pero necesitaba este espacio… este tiempo para pensar–

–¿Huyendo?–

–Sé que cometí ese error maldita sea, pero entiende necesitaba aprender por mí misma, valerme por mí y comencé de la peor manera y sé que aún estoy cometiendo errores, pero los arreglaré, sé que debo arreglarlos… en verdad siento haberles causado tantas preocupaciones, sé que si hubiera hablado todos ustedes me hubieran apoyado, son los mejores primos del todo el mundo–

–Siempre estaremos para ti cabezota– Y me abrazó –No te vuelvas a alejar de esta manera– Yo solo negué con la cabeza mientras me abrazaba aún más fuerte a él– Aún tenemos tantas cosas por hablar, pero me tengo que ir, el trabajo ya sabes, tengo que entrevistar a alguien en media hora–

–No te preocupes, tú y yo aún tenemos que hablar y no solo de mí sino también de Renne– Una sonrisa tierna apareció en su rostro y dejé escapar un suspiro.

–Lo sé, ese pequeño Monstruito café me trae la cabeza hecha un lío– ¡Oh por Dios! ¿Él también?

–Dan piensa muy bien lo que vas a hacer respecto a Renne, no quiero verla herida y menos por ti, no quiero adelantar las cosas pero recuerda que también está la amistad de años de nuestras madres–

–No tienes por qué decírmelo Monstruito Azul– Me dio un beso en la frente y lo vi salir de mi habitación.

Cerré los ojos por un momento, me sentía cansada, mi cabeza está llena de tantas cosas, aún tengo que hablar con mamá… con mis madres, tengo que hablar con Renne y Dan, pero sobre todo debo hablar con Lena ¿Dónde estás Lena?

Después de un par de horas de estar sola y morir de aburrimiento me quedé dormida y cuando abrí los ojos, la más hermosa sonrisa estaba frente a mí ¿Estoy soñando?

–Hola dormilona– Y sus cálidos labios tocaron los míos e hicieron que me sintiera sobre una nube. Sí, esto debe ser un sueño. Mis labios buscaron los suyos y con mi mano tomé su mejilla para acercarla aún más a mí, el beso tierno ya no lo era tanto y nuestros labios se buscaban con más urgencia, quería más y por la forma en que Lena estaba respirando sabía que también estaba deseosa de más, sentí su mano deslizarse sobre la sabana hasta llegar a mi cintura y apretarla ligeramente.

–Auushh– Un quejido de dolor salió de mis labios y cerré los ojos por el dolor que me causó el roce, en definitiva esto no es un sueño.

–Cariño perdón, perdón– Me dijo una Lena muy preocupada. Tomé su mano.

–Estoy bien Lena, es que tengo un moretón enorme ahí, pero no te preocupes–

–¿Segura?– Asentí y le sonreí –Es que es inevitable no querer tocarte si me besas así– El sonrojo invadió mis mejillas –Kiiiim no hagas eso– Y ese nombre falso que he usado los últimos meses se sintió extraño, pero estaba tan intoxicada de los besos de Lena que no le di importancia.

–¿Qué cosa?–

–Sonrojarte, me hace pensar en cosas que... diablos jajaja–

–Lena–

–Ok, ok pasemos a lo que se suponía tenía que hacer–

–¿Y qué tenías que hacer?–

–Ayudar a levantarte, mientras estabas dormida el doctor te dio de alta, así que Renne fue por tus papeles, le dije que yo lo hacía pero insistió en que mejor te despertara, así que vamos te ayudo– Claro los papeles están con mi verdadero nombre. Estaba quitándome la sabana para levantarme cuando un frío viento se coló en ciertas partes.

–Eeeh creo que no es buena idea– Le dije a Lena mientras me tapaba una vez más con la sabana.

–¿Por qué? ¿Te duele? ¿Te sientes mal?–

–Lena calma estoy bien solo que mmmm bueno estoy en un hospital–

–Ajá– Y me miro sin comprender.

–Y solo… solo traigo una… una bata–

– Ajá y  eso…– Con sus labios formo una O y fue cuando comprendió a lo que me refería.

–Sí, solo una bata Lena– Dio un par de pasos atrás.

–Creo que es mejor que esperemos a tu hermana, porque no me hago responsable de mis actos si te toco una vez más ahora sabiendo que no traes nada debajo yo…– Y su mirada se posó sobre mi recorriéndome por completo –Oh por Dios, soy una pervertida–

–¡Lenaaa!–

De repente la puerta se abrió y Lena y yo solo nos quedamos mirando –¿Interrumpo algo?– Nos preguntó Renne desde la puerta.

–No, no, solo cuidas muy bien la moral de tu hermana– dijo Lena en un susurro que yo si alcance a entender.

–¿Cómo?–

–Que tengo que salir, regreso en 10 minutos– Dijo sin quitarme la mirada de encima.

–¿Qué fue eso?– Me pregunto Renne una vez que Lena salió de la habitación.

–Nada hermanita–

–¿Nada? Si se nota que estaban...–

–Renne–

–Ya, yaaa... Anda es hora de ir a casa– Me ayudó levantarme y a vestirme  porque sí ya era hora de volver a casa.

**********************************************************************

Y eso fue todo por hoy, espero que les hay gustado ¿Que tal la hermanita de Lizie? Evil or Very Mad
Nos leemos el próximo viernes
Que pasen un lindo día Laughing  Razz
LyA
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Mensaje por Yuki Mioby el Vie Feb 05, 2016 4:34 pm
Es viernes siiiiiiiiii
Me gusto mucho el capi, y ya desde el anterior me preguntaba como se habian conocido Amy y Jime aunque estaria chida una narrativa un poco mas detallada de ambas.
Aahh que Renne esta bien loca ella es la hermanita que nunca quise jajajaj
Buenop nos vemos hasta el proximo capi
Muaaaaaa
Yuki Mioby
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Mensaje por LyA el Vie Feb 12, 2016 12:13 pm
Muuy buenos días, que rápido se va la semana y ya de nuevo es viernes y aquí estamos con otro capitulo mas, muchas gracia tod@s los que pasan a leernos y nos dan un momento de su día.

Yuki Gracias y mmmm no ahondamos mas en la relación de Amy y Jime, y si Renne es genial jajaja

Sin mas...

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Capítulo 6 El sillón azul



–Toma sostén esto– Me dijo mi hermana mientras me sentaba en la silla de ruedas para salir del hospital.

–¿Qué es?– Le pregunté.

–Pues resulta que mi futura cuñadita me regresó a Minino– Me dijo Renne en lo que terminaba de recoger mis cosas de la habitación –Me pidió una disculpa por no haberlo hecho ayer, pero le dije que no importa, el chiste es que ya tengo a mi gatito conmigo… y no gracias a ti ¿Dónde dejaste tu zapato?–

–Renne te recuerdo que cuando desperté estaba en esa cama con solo una bata, tal vez se perdió en el accidente– Y mi hermana solo siguió buscando mis zapatos –Lo que no entiendo es porque ella te pide una disculpa, si fue mi culpa que…– Pero mi hermana como siempre me interrumpió.

–Pues tal vez crea que aún sigo molesta contigo– Me dio la espalda porque trataba de meterse debajo de la cama –Aquí hay uno– Vi como Renne se estiraba para alcanzarlo.

–¿Y ya no lo estás?–

–No, ya sabes que no soporto estar molesta contigo, aaah aquí está el otro– Dijo aun sin levantarse –Pero si vuelves a regalar algo que no es tuyo te voy a poner los dos ojos morados de los golpes que te voy a dar– Creo que es mejor que le diga que le regalé el casco.

–Renne yo le di el casco de mamá– Mi hermana se levantó lentamente, se giró y por un momento me recordó a Linda Blair la chica del exorcista, tomó mi zapato y me lo lanzó. Apenas y pude evitar el golpe por milímetros.

–¿En serio Elizabeth, qué carajos te pasa? ¿Piensas regalarle todo?–

–No, solo que…–

–Solo que, solo que… solo que estas idiota por ella, eso es lo que pasa– Estaba por lanzarme el otro zapato pero en eso mi prima me salvó.

–¡Chicas! ¡Por Dios, se escuchan sus gritos hasta el elevador! ¿Qué no saben comportarse?–

–Es su culpa– Me señaló con el zapato –Ella, que le regala todo lo que no es suyo a su casi novia–

–¡El casco no es tuyo!–

–¡Ni tuyo!–

–No tenía dinero para comprarle uno nuevo ¿Qué no sabes que lo que gano apenas y me alcanza para comer y pagar las cuentas?– Mi hermana me iba a decir algo pero no la dejé –Yo solo quería hacerle un regalo, tú lo dijiste, mamá me ha dicho que no viaje sin el casco y eso aplica para nuestros acompañantes– Renne apretó el zapato que aun sujetaba y resopló.

–Y como hiciste mucho caso a eso, acabaste aquí ¿No?...– Comenzó a caminar hacia mí y me dio un poco de miedo –Pero está bien, solo por esta vez no le voy a decir nada… además ella no tiene la culpa de que tengas una compulsión a regalar todo lo que no es tuyo– Y sin detenerse dejó caer el zapato en mi regazo –Las espero abajo– Tomó todas las cosas y salió de la habitación.

–En definitiva cuando se enoja es igual a la Princesa– Dijo Amy y yo solo asentí – ¿Ya estás lista? –

–Sí, solo me faltan estos– Le dije enseñando los zapatos que Renne había sacado de bajo la cama, me disponía a ponérmelos pero ella me los quitó de las manos.

–Deja que te ayude–

–Gracias–

Cuando terminó me ayudó a salir de la habitación y fue ella la que empujó la silla de ruedas hasta la salida, pero antes de irnos pasamos junto a la tienda de regalos y entonces lo vi, un hermoso gato amarillo con ojos azules, le pedí a Amy acercarnos para verlo, era perfecto pero cuando me fije en el precio descarte la idea.

–Si quieres te presto dinero para que lo compres–

–Pero no sé hasta cuando pueda pagarte, aun no sé si aún tengo empleo en el restaurante–

–Por eso no te preocupes, tu hermanita ya se hizo cargo–

–¿Cómo?– Le pregunté curiosa a mi prima.

–Renne pagó la reparación de la moto y tomó tu lugar como camarera y con las entregas–

–Entonces ayer que me dijo que iba al departamento…– Y mi prima respondió a mi duda.

–Así es, ella fue a trabajar, fue su primer día– Entonces me sentí como el ser más miserable de la Tierra –Calma Lizie, al rato arreglan lo que pasó, ustedes se quieren y nunca duran enojadas–

–Pero es que ahora si se enojó mucho–

–Renne ha estado muy tensa con todo lo que pasó, aunque se comporta como alguien mayor aún es una niña–

–Lo sé– Dije bajando la mirada.

–¿Entonces qué? ¿Lo quieres sí o no?– Y volví a ver ese pequeño gato.

–Sí, sí lo quiero pero Amy, ¿Me podrías comprar también unos de esos chocolates que le gustan a Renne?–

–Por supuesto–

Salimos al estacionamiento y ahí nos estaban esperando Renne y Lena, no sé de qué estaban platicando pero era como si Lena estuviera calmando a Renne.

–¿Todo bien?– Les preguntó mi prima.

–Sí, solo que creo que estas dos necesitan un par de minutos a solas– Respondió Lena.

–Pues tengo que ir a pagar el boleto ¿Me acompañas?– Lena asintió y al pasar junto a mí me acarició el brazo, le sonreí y entonces nos dejaron solas.

Ninguna de las dos decía nada, así que saqué el chocolate de mi bolsillo y lo extendí para que lo tomara –Es mi favorito–

–Lo sé–

–Esto no soluciona lo que hiciste–

–Lo sé– Y aunque mi hermana se resistía tomó el chocolate.

–Ni creas que con esto te voy a perdonar–

–Lo sé–

–Maldita rubia ¿Qué no sabes otras palabras?–

–Mmmm no sé– Le dije con una ligera sonrisa, y Renne empezó a saborear el chocolate.

–Amo este chocolate–

–Lo sé– Y entrelace los dedos de mis manos y las puse sobre mi regazo mientras veía a mi hermana deleitarse con el chocolate.

–Aunque somos hermanas y no es bueno estar enojadas–

–Lo sé– Dio otra mordida y cerró los ojos.

–Tú y yo vamos a tener que vivir juntas en el departamento y es muy molesto estar ignorándote todo el tiempo–

–Lo sé– Dio otra mordida.

–Además el casco de mamá ya nadie lo usaba, ellas tiene los nuevos y bueno tú y yo tenemos los que nos dieron–

–Lo sé– Y una vez más mordió el chocolate que ya estaba por la mitad.

–Y tú no tenías el dinero para comprarle uno a Lena–

–Lo sé– Le respondí afirmando con mi cabeza.

–Mamá se hubiera molestado si se llegan a hacer daño–

–Lo sé–

–“Antes que nada tienes que cuidarte y cuidar a quien viaja contigo” Es lo que siempre nos dice–

–Lo sé–

–Y si no dejas de decir “Lo sé” Te voy a lanzar lo primero que encuentre– Me dijo mientras terminaba su muy delicioso chocolate.

–Lo s…–

–No estoy jugando rubia loca– La Lagartija me vio fijamente y supe que ella hablaba en serio, así que le sonreí y ella me respondió con una sonrisa igual.

–Perdón–

–Perdonada– Y me abrazó.

–Pensé que me iba a costar un poco más de trabajo–

–¿Y qué hubieras hecho?– Y entonces metí la mano de nuevo a mi bolsillo y saque otro chocolate y se lo entregué –Awww te quiero hermanita– Me abrazó de nuevo pero más fuerte –Pero tienes que parar, si sigues así vas a terminar por regalarle hasta el departamento–

–Está bien Lagartija, lo prometo– Mi hermana y yo rompimos el abrazo.

Amy y Lena que ya estaban junto a nosotras y nos estaban viendo con una sonrisa.

–Te dije que lo solucionarían– Dijo Amy.

–Lo sé– Respondió Lena y ambas empezamos a reír.

–Son tal para cual– Dijo Renne que ya estaba abriendo su nueva barra de chocolate.

Amy nos llevó hasta el edificio pero no entró con nosotras porque solo había pedido una hora de permiso en la escuela donde trabaja solo para poder llevarme al departamento. Porque sí, mi prima es maestra, ella pudo haber elegido ser sicóloga como la tía Isabel o doctora como el tío Enrique pero no, ella escogió algo diferente. Amy ama a los niños, así que es una linda maestra de preescolar.

Cuando llegamos vi a Don Juan quien estaba sosteniendo la puerta de entrada para nosotras, estaba un poco preocupada por esto, pues no sabía cómo reaccionaría por la presencia de Renne ¿Y si le preguntaba por mí… por Elizabeth? Pero mi sorpresa fue ver que Renne saludaba a Don Juan y este sonreía.

–¿Cómo se encuentra señorita Kim?–

–Mucho mejor Don Juan–

–Qué bueno señorita–

–Gracias–

Mi hermana solo me guiñó un ojo y me dijo moviendo los labios que luego me contaba algo.

–¿Estás bien, puedes caminar?– Me preguntó Lena mientras me sujetaba fuertemente.

–Sí, solo me molesta un poco–

–¿Segura?–

–¿Qué, planeas cargarla?– Dijo mi hermana que cargaba todo lo que habíamos traído del hospital.

–Renne–

–¿Qué? Yo solo pregunto– Pero para sorpresa de mi entrometida hermana y mía…

–Lena… ¿Qué haces? Bájame–

–No, Renne tiene razón, lo mejor es que te cargue para que no te hagas daño–

–¡Oh por Dios! Lena estás loca–

–No tienes idea de cuánto…– Me respondió y escondí mi cara en su cuello, sabía que el rubor como es costumbre cuando estoy junto a ella había aparecido y ahora más, me daba mucho pena ir en sus brazos –Y es por ti– Me susurro al oído y al escucharla me separé un poco para verla, estaba tan cerca, podía sentir su respiración, podía ver su mirada puesta por completo en el camino pero esa sonrisa pícara me decía que estaba disfrutando por completo la situación.

Afortunadamente solo fue un tramo pequeño el que me cargó, ya en el elevador me dejó pararme, pero no dejó que me separara de ella, sujetó mi cintura y me pegó a su cuerpo. Mi hermana solo sonreía y movía la cabeza, ya me imagino todo lo que está pasando por esa loca cabeza.

–Hogar dulce hogar– Dijo Renne una vez que entramos en el departamento, Lena me acompañó hasta que tomé asiento en el viejo sillón azul –Iré a dejar esto a la habitación de mis mamás, mmm digo tu habitación– Y Lena y yo solo asentimos.

–Pensé que era de una amiga el departamento–

–¿Si? ¿Qué te hizo pensar eso?–

Lena hizo un gesto extraño como si estuviera tratando de recordar algo, hasta que negó con la cabeza –De seguro me estoy confundiendo, pero creí que me habías dicho que el departamento era de una amiga y no de tu familia–

–¿Yo dije eso?– Ya ni recordaba esa mentira, pero por si las dudas lo mejor era fingir que yo no había dicho eso.

–De seguro yo me confundí– Entonces me sonrió como siempre y tomó mi mano –¿Estás cansada?–

–No, solo me duele la pierna, pero el doctor dijo que era normal–

–¿Y tu cabeza?– Me dijo mientras acariciaba mi mejilla.

–No, no me duele. Soy de cabeza dura Lena, así que no te preocupes, ya verás que en unos días estaré como nueva–

–Eso espero Kim– Lena se acercó para darme un pequeño beso pero…

–Mjum ¿Interrumpo?– Dijo Renne que traía una pequeña bolsa negra y sin importarle se sentó entre las dos –Creo que esto es tuyo– Me dijo sin ni siquiera verme y centrándose en Lena –Y bien ¿Cuáles son tus intenciones con mi hermana?–

–¡Renne!–

–Renne nada, tú hiciste lo mismo con Dan, así que es mi turno–

–¿Cómo lo sabes?–

–Me lo dijo ahorita que me llamó– Se cruzó de brazos y miró fijamente a una muy sonrojada Lena –¿Y bien?– Voy a tener que hablar muy seriamente con ese chismoso.

–Tu hermana me interesa…– Le dijo a mi hermana pero fijando su mirada en mi –Mucho y espero que las cosas se den entre nosotras– Mi corazón se volvió loco. Renne sonrió y volteó a verme.

–Me gusta, espero que no la dejes ir– Se levantó del sillón –Tengo que irme, voy a llegar tarde si no me apuro–

–¿A dónde vas?– Le preguntó Lena.

–Tengo que cubrir a esta mensa en su empleo de restaurante– Se puso la chamarra y camino hasta la puerta –Aah por cierto, me dijo Dany que te quiere ver en tres horas en Kóot, que lleves tus documentos, al parecer el empleo es tuyo–

–¡¿Qué?!– Grito Lena.

–Lo que entendiste, no llegues tarde Lena– Le guiñó un ojo –Y tú no hagas tonterías–

–Te veo más tarde hermanita ve con cuidado–

–Siempre–Y salió del departamento.

–¿Escuchaste?– Me dijo abrazándome –Lo conseguí–

–Sí, me da mucho gusto Lena– Se separó lo suficiente y me besó. Ay como me gusta que haga eso, siento como si miles de hormiguitas recorrieran todo mi cuerpo y al parecer ella también lo disfruta porque siempre que terminamos de besarnos ella sonríe.

–Me hubiera gustado quedarme contigo para cuidarte Kim, pero tengo que ir y preparar todo–

–Lo sé, anda ve y cuando regreses vienes a visitarme–

–Me parece bien– Se acercó una vez más y me besó –Nos vemos en la tarde–

–Si Lena– Me acomodé en el sillón y antes de cerrar la puerta me mandó un beso.

Dejé escapar un suspiro y llevé mis dedos a mis labios, aun podía sentir el hormigueo en ellos fue inevitable no sonreír como una boba al pensar en Lena, mi Lena. El resto de la mañana y la tarde pasó lento, la mayor parte del tiempo me la pasé dormida, en la tarde casi noche regresó Renne, el señor Chao muy amablemente nos mandó comida para las dos. A las ocho de la noche aún no sabía nada de Lena y de alguna forma ya me estaba preocupando.

–¿Qué te pasa?–

–Nada–

–Uy entonces si pasa algo, anda dime qué es– Suspiré y me hice a un lado para que Renne se sentara conmigo –¿Es Lena?–

–Sí, es solo que no sé cómo decirle que no me llamo Kim–

–Mira es fácil, la sujetas fuertemente y le dices; No he querido engañarte, te lo juro, es solo que cuando llegué aquí no quería que me reconocieran y pues decidí utilizar el nombre que mi mami tenía planeado ponerme cuando era bebé, pero todo lo demás que te he contado es verdad. Y entonces una vez que deje de forcejear, porque de seguro lo hará, te separas un poco la miras a los ojos y la besas–

–Renne, no todo se soluciona con besos–

–No, pero son ricos y te hacen sentir bien– Solo pude negar con la cabeza –Lizie–

–¿Mmmm?–

–Hoy hablé con mamá, al parecer está algo molesta con los gastos que he tenido estos días–

–¿Cuáles?–

–La moto–

–Oh sí, Dios Renne te prometo que en cuanto pueda te lo voy a pagar–

–Pues no te estoy cobrando, pero bueno mamá dice que ya que estoy aquí bien podría trabajar medio tiempo en la agencia, ya sabes que ella siempre ha querido que algún día nos hagamos cargo de los negocios–

–Lo sé–

–Ya sabes que se niega a darnos todo fácil, por lo del Junior ese con el que trabajaba ¿Nunca te has preguntado cómo era ese tipo para que cada vez que hable de él ponga cara de asco?–

–Un poco, una vez le pregunté a mami y solo me dijo que era un tipo sumamente desagradable y que Don José se había arrepentido de no haberle enseñado a trabajar– Y ambas asentimos –Es por eso que mamá quiere que trabajemos en las compañías pero sin privilegios–

–Sí, ya sé. Y no me molesta, en verdad me gusta trabajar con ella, pero se suponen que estas son mis vacaciones–

–¿Quieres que hable con ella?–

–¿Y qué le vas a decir? ¿Qué andabas correteando a Amy en una moto, sin casco? ¿Qué terminaste en el hospital y que apenas y te puedes mover sin ayuda?–

–No, claro que no– Ambas nos quedamos calladas.

–Si vemos el lado positivo podré ver a Dany todos los días además solo es medio tiempo por lo que puedo seguir haciendo las entregas para el restaurante–

–Pero…–

–Solo serán dos semanas en lo que terminas de recuperarte ¿No?– Y yo afirmé con la cabeza –Ya después solo tendré que ir a la agencia medio día hasta que tenga que regresar a casa–

–¿Segura?–

–Sí–

–Entonces ya está solucionado– En eso tocaron a la puerta –De seguro es Lena– Dijo mi hermana levantándose del sillón y golpeó el paquete que me había entregado en la tarde y que al parecer yo había olvidado –No olvides darle esto, es tan lindo que estoy pensando en quedármelo– Y mi hermana abrió la puerta.

–Ni se te ocurra, es para Lena–

–Hola Lenita justo estábamos hablando de ti–

–¿Qué es para mí?– Preguntó Lena mientras entraba y se acerba a mí, se veía hermosa en su traje de falda y saco gris.

–Será mejor que las deje a solas– Y Renne se fue a su habitación.

–¿Qué es para mí?– Volvió a preguntar cuando se sentó a mi lado.

–Esto– Y le entregué el paquete –Lo compré para ti– Lo tomó entre sus manos y sacó al pequeño gato que le había comprado.

–Awww esta hermoso Kim, me encanta– Y me besó –Espera– Dijo una vez que nos separamos –¿Segura que este si es mío? No quiero problemas con Renne–

–Segura, lo compré esta mañana, además no vuelvo a cometer el mismo error dos veces, en verdad me da miedo cuando se enoja– Lena abrazó al pequeño gatito.

–Es como tú, bueno solo que tú tienes el cabello negro, aunque por lo que me han dicho eres rubia ¿No es así?–

–Si, por eso lo compré, para que te acuerdes de mí cuando lo veas–

–Sí, sí que lo haré– Y entonces Lena se quedó algo pensativa.

–¿Qué pasa? ¿Todo bien?– Y tomé su mano y ella la sujetó fuerte.

–Sí, sí, solo que… bueno hoy me dijo Daniel que voy a tener que viajar con él, al parecer tienen algunos clientes fuera del D.F y su jefa quiere que vayamos a visitarlos para ver si se les ofrece algo en lo que podamos ayudar–

–Vaya ¿Y cuánto tiempo será? ¿Cuándo se van?–

–Solo un par de semanas y nos vamos este lunes que viene–

–Pero hoy es martes, no falta mucho–

–Lo sé Kim, y sé que tú y yo apenas estamos iniciando esta “relación” y lo que menos quiero es dejarte en este momento, justo cuando estas así, pero…–

–Pero cuando regreses aquí estaré, no hay problema Lena–

–¿De verdad?– Lena me sonrió –¿No te importa?–

–Claro que me importa, pero sé que este es el trabajo de tus sueños y además jamás me entrometería en tu vida profesional– Lena se lanzó a mí y me besó. Sí, me lastimó un poco, pero con semejante beso el dolor no me importó en lo absoluto.

–¿Sabes que me encantas?–

–Creo que puedo notarlo– Le dije burlonamente –Tú también me encantas– Y este era el momento, era ahora o nunca –Lena yo…–

–Mmmjum– Escuchamos a Renne en el pasillo –Lamento interrumpir chicas pero tengo que hablar con Li… la rubia–

–Oh sí, si Renne no te preocupes, además ya es tarde… ¿Te veo mañana?–

–Aquí estaré–

–Muy bien, entonces buenas noches– Lena se acercó a mí y me dio un pequeño beso –Si necesitas algo me llamas–

–Si yo…– Entonces me di cuenta que no tenía mi celular –¿Y mi teléfono?–

–No sobrevivió al accidente– Dijo Renne –De eso quiero hablarte–

–Ok, ok ya entendí, cualquier cosa solo tienen que tocar la puerta– Y una vez más Lena se acercó y me besó –Buenas noches–

–Buenas noches– Lena salió del departamento abrazada a su nuevo gatito.

–Bien ¿Qué es lo que pasa?– Le pregunté a Renne.

–Me habló mamá, al parecer están preocupadas porque te han estado marcando y no respondes y es que mi mami le contó que habla contigo una vez por semana y que no ha sabido nada de ti–

–Diablos, lo había olvidado ¿Qué hago? No puedo marcarle de aquí porque van a reconocer el número–

–¡Noooo! No puedes, porque yo les dije que no sé nada de ti, recuerda que se supone que estas en España y no en México y tampoco puedes usar mi teléfono obviamente–

–¿Entonces? Mmmm Tenemos que ir a comprar otro celular. Tienes mi teléfono viejo ¿Verdad?–

–Sí, claro que lo tengo, no podemos perder el chip, pero a esta hora ¿Dónde pretendes comprar un teléfono? Es necesario que les hables, mi mamá en verdad se escuchaba preocupada–

–Ya sé, tenemos que salir y conseguir un teléfono público–

–¿Tú? Pero mírate apenas y puedes caminar–

–Pues no me importa, tengo que llamarlas– Entonces muy dolorosamente me levanté –¿Vienes?– Le pregunté mientras estaba ya junto a la puerta.

–Obvio que sí– Renne me tomó del brazo y salimos a buscar un teléfono para llamar a mis madres. Lo bueno es que no tuvimos que caminar mucho, en la esquina del edificio se encontraba uno.

–Bonjour–

–Lo siento mami– Fue lo primero que dije al escuchar la voz de mi mami Sam al otro lado de la línea.

–Elizabeth me tenías muy preocupada, te pedí que me llamaras justamente para no estar con el pendiente y mira nada más lo que haces– Me dijo un poco enfadada.

–Lo sé mami, en verdad lo siento mucho, pero tuve un problema con el celular y no podía llamarte–

La escuche soltar un suspiro –Está bien Lizie, no quiero que vuelva a pasar–

–No mami–

–¿Estás bien mi bebé?– Renne quien estaba pegada junto a mí para escuchar a mami estuvo a punto de soltar una carcajada cuando escuchó como me llamaba, tuve que empujarla para que mami no la escuchara, ya me las pagará la Lagartija cuando le haga recordar a mamá llamarla renacuajito.

–Mami ya no soy una bebé– Le dije haciendo un puchero que claramente ella no podía ver.

–Siempre serás mi bebé– Fue imposible no extrañarla aún más en este momento, ella siempre ha sido cariñosa y consentidora, quiero sus mimos.

–Mami–

–Ok, ok mi bebé jajaja…–Escucharla reír solo hace que quiera aun con más fuerza un abrazo suyo – Ah por cierto, tu mamá y yo vamos a salir de viaje, es mas no tarda en llegar el taxi para llevarnos al aeropuerto, así que cualquier cosa llama a mi celular–

–Si mami, oye ¿A dónde van?–

–Vamos a…–

–¿Es Elizabeth?– Escuche a mi madre preguntar.

–Si… tu mamá quiere hablar contigo–

–Está bien mami–

–Y ya te dije Lizie, no vuelvas a hacerlo–

–No mami–

–Te quiero–

–Yo más mami– Y después de despedirme de mi mami Sam escuché como el teléfono cambiaba de manos.

–¿Cielo estás bien?–

–Si mamá, solo tuve un problema con el celular, por eso no respondía–

–Muy bien, quiero que compres uno nuevo, bien sabes que puedes usar tu tarjeta–

–Sí mamá, gracias– Y entonces nos quedamos calladas –Mamá–

–¿Si?–

–Te extraño–

–Oh mi Cielo, yo te extraño más, no sabes la falta que me haces–

–También me hacen mucha falta… Mamá te quiero–

–Yo te quiero más Lizie–

–Amor el taxi llegó– Escuche a mami Sam decirle a mamá.

–Voy mi vida. Nos tenemos que ir ya mi Cielo, pero no dudes en llamarnos sabes que siempre estamos para ti–

–Lo se mamá, cuídense–

–Sí y tú más hija–

–Oye mamá espera–

–¿Si?–

–Y ¿Renne?– Sabia que si no preguntaba por ella sospecharían, siempre hemos sido muy apegadas mi hermana y yo, aunque ahora mismo ese apego me gustaría que fuera en un golpe y un golpe fue lo que se escuchó al otro lado de la línea –¿Qué paso?–

–Una maleta que se cayó ya sabes que a tu mami se le pegó lo de tu tía Danni en lo de llevar miles de cosas a los viajes…– Me dijo en un susurro.

–Te escuché Alex– Una sonrisa apareció en mi rostro, en verdad las echo de menos.

–Uy jejeje, Cielo te paso a tu mami ella que te responda lo de tu hermana, Sam amor deja eso ya voy– Y escuché como mamá Alex le daba un beso a mami Sam.

–Dime Lizie–Escuché a mami de nuevo en la línea.

–Le preguntaba a mamá por Renne–

–Tu hermana se fue de vacaciones a México, no sé si estas enterada pero terminó con su novio y está muy dolida– Rodé los ojos con esto último y miré en la dirección de donde estaba Renne, si como no, sobre todo eso de dolida, estoy segura que ahora mismo está hablando con Dan, lo digo porque está pegada al teléfono con una cara de tonta –Cuando puedas llámale–

–Sí, lo haré–

–Amor te dejo, te mando besos–

–Adiós mami las quiero– Y me despedí de mis madres.

–¿Todo bien con ellas?– Preguntó Renne que ya estaba de nuevo a mi lado.

–Si muy bien, se van de viaje–

–No sabía que tuvieran planes ¿A dónde van?–

–No lo sé tal vez una segunda luna de miel– Le dije a Renne y comenzamos a caminar hacia el edificio.

–¿Segunda?–

–Está bien, como la numero veinte–

–Sí jajaja se han ido tantas veces que no me sorprendería una más–

–Ellas se… Aush– De repente sentí un tirón en la pierna que me hizo detenerme.

– ¿Te duele verdad?–

–He estado mucho tiempo de pie, es solo eso–

–Vamos te ayudo, agárrate de mí– Se acercó Renne y la tomé del brazo, para poder sostenerme de ella –Porque yo no pienso cargarte, no soy tan fuerte como Lena–

–Sí, la verdad es que me sorprendió lo fuerte que es–

–Pues bien podría ser tu súper chica–

–O mi mujer maravilla– Obviamente me imaginé a Lena con ese traje súper sexi. Mi hermana se detuvo para verme y por supuesto fue como si pudiera leer mi mente.

–Eres de lo peor Elizabeth– Y solo le sonreí –Anda hay que apurarnos–

Al llegar a la puerta del edificio Don Juan nos vio un poco preocupado.

–Señoritas es peligroso que estén afuera a estas horas y más en su condición señorita Kim–

–Aquí mi amiga quería caminar un poco Don Juan, es que ya se aburrió de estar encerrada– Le dijo Renne.

–Solo tengan cuidado–

–Sí y gracias–

Caminamos en silencio hasta el ascensor –¿Amiga?–

–¿Qué? Para él tú eres Kim y no la tonta de mi hermana–

–Claro–

–Lizie ¿Crees que he cambiado?–

–¿Por qué lo dices?–

–Cuando llegue a la cuidad y vine al departamento para dejar la maleta, Don Juan no me reconoció, solo han pasado unos meses desde la última vez que vinimos–

–Pues tu cabello es un poco más largo, pero fuera de eso no, a menos que te refieras que te pusiste más fea–

–Lizie– Y me dio un golpe.

–Oye solo bromeaba, no tienes por qué ser tan salvaje– Le dije mientras me sobaba el brazo.

–Tú tienes la culpa– Me dio la espalda haciendo un puchero, la puertas de ascensor de abrieron y ella salió primero, cojeando salí tras ella y la miré, si ha cambiado y si su cabello está más largo, pero ya no se peina con su coleta de colegiala, lo lleva suelto y este cae como ondas en su espalda, he notado que usa más maquillaje, pero solo el necesario para resaltar su belleza, es igual de alta que yo y su cuerpo se ha desarrollado aún más que el mío y fijé mi vista en mis pechos, en definitiva esa es herencia de mamá Alex.

–Te volviste una hermosa mujer Renne– Le dije una vez dentro del departamento –Por eso no te reconoció–

–Awww gracias hermana– Se acercó a mí y me dio un beso en la mejilla –En definitiva tienes muy buen gusto en mujeres–

–He de aceptarlo dejaste de ser una mocosa– Y una sonrisa apareció en su rostro.

–Sabes, noté que no le dices Donuan–

–No puedo aunque quiera, pero tú tampoco lo haces–

–Creo que ya somos grandes para aún llamarlo así ¿No crees?– Desde que tenía tres lo empecé a llamar de esa manera, fueron en una vacaciones, un mes completo en la cuidad, no volví a decirle de otra manera a pesar de haber crecido y ya poder pronunciarlo, sentía mucho cariño y aún lo siento y bueno Renne mi pequeña hermana que me imitaba en todo también lo comenzó a llamar así, pero tiene razón ya hemos crecido.

–Creo que después de todo si hemos cambiado–

Platicamos un poco más, sobre todo de viejos recuerdos y luego nos despedimos. Cada quien se fue a su habitación, yo estaba muy cansada, había sido un día muy largo así que cuando desperté en la mañana y me fijé en el reloj ya eran casi las 11, sabía que Renne no estaba porque de estar aquí ya habría venido a despertarme y ahora que Lena había entrado a trabajar en la agencia, no podría verla si no hasta la tarde, eso si es que se podía. Sé que Dan la está preparando para el viaje que deben hacer la próxima semana, después de todo el puesto que tiene Dan aquí lo tengo yo en la agencia de mi mami en Francia.

Me levanté y desayuné algo ligero, me la pasé recostada en el viejo sillón viendo televisión, si no hubiera sido por la llamada de Amy hubiera sido un día de lo más aburrido, aunque no duró más que unos minutos, pero me alegró escucharla.

Para cuando llegó Renne creí que mi día sería más entretenido pero había olvidado que me estaba cubriendo en el restaurante, así que solo me entregó mi nuevo teléfono, se cambió de ropa y de nuevo se marchó.

A Lena solo la pude ver unos minutos, vino solo a desearme buenas noches, había sido un día largo y estaba muy cansada, así que le dije que no se preocupara que yo entendía, aunque he de admitir que me hubiera encantado unos cuantos besos más y que se quedara junto a mi acurrucada en el sillón, pero no podía decírselo, así que me conformé con un besito y un buenas noches. Si esto es lo que me esperaba para las siguientes dos semanas, era horrible.

Mi día jueves fue un poco diferente, comenzó igual que el miércoles pero por la tarde llegó Lena para acompañarme a comer, me dijo que ya no tenía que regresar y que me haría compañía el resto del día.

–No sabía que Renne trabajaba en Kóot–

–Solo trabaja medio tiempo¬– Lena me sonrió.

–Son unas chicas trabajadoras, de seguro tus mamás están orgullosas–

–Sí, eso creo¬– Y me dio un manotazo.

–Eres tan humilde algunas veces– Empezamos a reír.

–Hoy conocí a mi jefa– Me dijo mientras calentaba lo que había comprado fuera.

–¿De verdad?– Así que conoció a mi tía Danielle –¿Qué tal es?–

–Es muy agradable, pero me recordó un poco a ti–

–¿A mí?– ¿La tía Danielle y yo? Bueno ambas somos rubias y de ojos azules pero nada que ver.

–Sí, no sé cómo explicarlo, pero sonríe igual que tú–

–Qué raro–

–¿Quieres espagueti o arroz?–

–Espagueti– Y sin más cambiamos de tema.

Aunque Lena no quería, yo insistí para que me dejara ayudarla a lavar los trastos.

–Eres muy terca–

–Lo sé– Le sonreí y como respuesta recibí un beso.

–Voy a pasar a tu baño– Asentí y me dispuse a seguir secando los platos. Después de unos minutos y justo cuando estaba por terminar escuche a Lena.

–¿Ratoncito…?–La forma de llamarme hizo que sonriera y me girara a verla, estaba parada junto al sillón.

–¿Ratoncito?– Le pregunté, se acercó a mí y me abrazo por la espalda. Un ligero dolor me recorrió y una mueca apareció en mi rostro, haciendo que Lena me soltara en el acto.

–Perdón, siempre olvido que aún te estas recuperando–

–No quédate ahí, me gusta que estés así de cerca– Y delicadamente me rodeó con sus brazos una vez más –Así que ¿Ratoncito?–

–Sí, ya te había dicho así, pero si no te gusta–

–No, no, sí me gusta, solo que yo creo que es justo que tú también tengas un sobrenombre lindo–

–¿Si? ¿Cómo cuál?– Una linda idea paso por mi cabeza.

–Mmmmm jejeje–

–¿En qué estás pensando traviesa?– Y me abrazó un poco más fuerte.

–Bueno en que si yo soy tu ratoncito, pues creo que merezco a una linda gatita que quiere ir tras de mi ¿No?... Mi gatita–

–Mmmm, me gusta, soy tu gatita y quiero comerte… a besos– Y vi la intención de cumplir lo que decía en su mirada de literalmente comerme a besos y tal vez un poco más pero antes de que lo hiciera recordé que quería preguntarme algo.

–Lena ¿Qué era lo que me ibas a preguntar?–

–Aaah ¿Qué es eso?–Y me señalo un trapo un poco descolorido y roto que estaba en el sillón.

–Es mi manta– Le dije sonrojada.

–¿Tu manta?– Yo solo asentí –Pero cuéntame ¿Cómo es que llego a ese estado? Debió pasar por muchas aventuras–

–Bueno es que antes de ser mía era de mi mami, ella me la dio desde que era un bebé, es lo único que no he compartido con Renne–

–Eres tan tierna– Me dio un beso en el cuello que hizo que mi piel se erizara.

Me encanta sentirla tan cerca, pero repentinamente se separó de mí y la vi irse al sillón.

–¿Lena que pasa?– Me acerqué y me senté junto a ella –¿Lena?– Me miró fijamente y vi determinación en su mirada.

–Estoy enamorada– No me lo esperaba, no así tan de repente, pero al mismo tiempo estaba ansiosa por escucharlo, con su mano acaricio mi mejilla, la electricidad recorrió mi cuerpo.

–También estoy enamorada y me asusta porque está pasando muy rápido–

–Lo sé, lo veo en tu mirada y también tengo miedo pero ya no quiero negarme a este sentimiento, estoy locamente enamorada de ti Kim– Era ahora o nunca, ¡Dilo, dilo, ya!

–Lena yo...necesito–

–Shhh yo también te necesito– Y sus labios capturaron los míos, intenté separarme pero cuando sus manos se colaron por mi blusa y tocaron mi piel, me perdí en ella. Los besos rápidamente se intensificaron, mis manos tenían vida propia y no sé si Lena estaba pensando lo que estaba haciendo pero de repente el teléfono comenzó a sonar y por un instante me regresó a la realidad.

–Por favor no respondas– Me dijo y sin esperar mi respuesta me sacó la blusa en un solo movimiento. No sé si el teléfono siguió sonando, yo solo tenía ojos y oídos para Lena.

–Eres hermosa– Dijo mientras me recorría con la mirada, una muy lujuriosa mirada.

–Quiero verte– Y es que aún me costaba trabajo hacer algunas cosas simples como desabrochar los botones de una blusa. Pero Lena aprovechó y muy seximente se quitó la blusa tal como si fuera una desnudista ¡Oh Dios! Si no hubiera estado sentada hubiera caído al suelo por la impresión de lo sexy que se veía.

–Quiero todo contigo Kim–

–Lena en verdad yo quiero…–

–Lo sé nena– Entonces se sentó a horcajadas sobre mí –No te lastimo ¿Verdad?– Se acercó hasta mi oído y con la voz más ronca y sexy que haya escuchado me dijo –Si lo hago solo házmelo saber– Y me empezó a besar el cuello.

–Aunque lo hicieras, simplemente no pares– Entonces tomé su hermoso trasero entre mis manos y lo apreté, Lena gimió y todo mi cuerpo tembló –¡Oh por Dios!–

–¡Oh por Dios!– Dijo Lena dándome una pequeña mordida pero en eso.

–¡OH POR DIOS!– Dijo alguien desde la puerta y ese alguien no era Renne era…

–¿Qué pasa Sam?– Lena se separó de mí y ambas nos cubrimos con lo primero que encontramos yo con un cojín y Lena con la pequeña manta que he estado usando –¡Oh por Dios Elizabeth Kuri!– Dijo mi mamá.

–¿Elizabeth?– Preguntó Lena con la respiración agitada.

–¡Oh señorita Alonso no la reconocí!– Le dijo mi madre, pero Lena no le respondió.

–¿Las conoces?– Me preguntó mirándome fijamente.

–Sí, ellas… ellas son mis madres–Lena abrió muy grande los ojos por la sorpresa.

–Tus madres son Alejandra Kuri y Samantha DuPont–Dijo sorprendida y de repente su rostro cambió –¿No se supone que te llamas Kim Rodríguez?– Preguntó muy seria.

–¿Kim Rodríguez?– Preguntó muy bajito mi mamá a mi mami.

–Shhh cállate Alex, ahorita no– Y mi mami Sam se llevó a la cocina a mi mamá Alex.

–Lena yo…–

–¡No! No digas nada– Lena se levantó y con una habilidad impresionante se puso su blusa aunque no la abotonó –Ya entendí–

–No Lena, no entiendes, por favor déjame explicarte– Me levante rápidamente y tomé su mano.

–¡No!– Se soltó de mí y me miró de una forma que me hizo temblar pero esta vez no de deseo sino de temor –Con su permiso– Les dijo a mis madres y salió del departamento.

–Creo que llegamos en mal momento ¿No es así?– Me preguntó mi mami pero yo solo la escuché como en un susurro lejano, estaba comenzando a sentir un dolor que no podía describir, llevé mi mano a mi pecho y mi corazón latía demasiado lento es como si se estuviera deteniendo y lo único que pude hacer fue dejarme caer en el sillón.

***************************************************************
Ya vieron quienes las interrumpieron jejejeje y bueno Lena ya se ha enterado de la mentira de Lizie y no de la mejor forma, casi casi en la maroma jajajaja.

Espero y les haya gustado, nos leemos el próximo viernes
Lindo día
P.D. Lizie no puede desabotonar su blusa pero si agarrar otras partes jejeje interesante :P

LyA
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Mensaje por Yuki Mioby el Vie Feb 12, 2016 9:58 pm
Jajajjajaja aaahh no ma, eso no me lo esperaba la llegada de ellas al departamento jaajjajaj joder de plano ese sillon hay que tirarlo jajajaj
Y ahora viene la regañiza ssssss pobre Eli
Y con respecto al PD yo creo que para eso no necesitas muchas maniobras solo un toquecito suave jejejejej
Nos leemos la proxima semana muaaaaaa
Yuki Mioby
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